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III CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE TRATAMIENTOS COMPLEMENTARIOS Y ALTERNATIVOS EN CÁNCER

Portada del número actualmente a la ventaDiscovery DSALUD es una publicación de Ediciones MK3La salud es armoníaTarifas de la revista y de la webSuscripción a  la revista

    MEDICINA ORTOMOLECULAR
    TRATAMIENTO DEL ACNÉ CON NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR

El acné es un trastorno cutáneo que tiene su origen en el sistema pilosebáceo siendo su aparición más frecuente en cara y tronco al haber más glándulas sebáceas y folículos pilosos. Pero antes de adentrarnos en ese problema conviene que repasemos algunos conceptos. Como probablemente ya sepa el lector, la piel está formada por diferentes capas y tejidos cuya especificidad viene dada por la actividad concreta que desarrollan. La capa más externa y fina es la epidermis, la capa interna y más gruesa la dermis y debajo de ésta se halla la hipodermis, constituida por tejido conectivo y adiposo, y con la capacidad de fijarse a los órganos subyacentes. En cuanto a las principales funciones de la piel son las de: -Excreción. Lo que realiza gracias a las glándulas sudoríparas.
-Protección. Constituye una importante barrera física con actividad inmunitaria que impide la invasión de sustancias peligrosas para el organismo.
-Regulación de la temperatura corporal. Su actividad es fundamental para regular la temperatura del cuerpo aumentando o disminuyendo la eliminación de líquidos en función de las necesidades. Además es capaz de modificar las características de la red vascular dependiendo de los requerimientos.
-Detección de estímulos. La piel contiene un gran número de terminaciones nerviosas capaces de detectar diferentes tipos de estímulos.
-Participación en la síntesis de vitamina D. Merced a la acción de los rayos ultravioleta sobre la piel.

LA EPIDERMIS
En la epidermis encontramos cuatro tipos diferentes de células:
   Queratinocitos. Su actividad se centra en la formación de queratina, una proteína impermeable al agua encargada de proteger los tejidos más profundos.
    Melanocitos. Son las células encargadas de la pigmentación de la piel.
   Las células de Langerhans. Aunque proceden de la médula ósea emigran a la epidermis para formar parte del sistema inmunitario.
    Las células de Merkel. Que junto con los queratinocitos forman parte del sistema sensitivo. La epidermis está compuesta por cinco capas:
    La capa basal. Es la zona más profunda y donde se generan células incansablemente que emigrarán a la superficie. También aquí se encuentran otros tipos de células que emigrarán hacia la dermis y participarán en la formación de las glándulas sudoríparas, en la producción de grasa y en la formación de los folículos pilosos.
    El estrato espinoso. Contiene fundamentalmente melanocitos y células de aspecto espinoso.
    El estrato granuloso. Produce queratohialina, una sustancia precursora de la queratina.
    El estrato lúcido. Solo aparece en las zonas donde la epidermis es muy gruesa.
    El estrato córneo. Está compuesto por células que continuamente se están escamando y serán reemplazadas por células nuevas.


LA DERMIS
La dermis se halla fundamentalmente compuesta por tejido conectivo, colágeno y fibras elásticas. En su parte más externa se pueden apreciar vasos sanguíneos, nervios, glándulas y folículos pilosos mientras en la porción más profunda encontramos tejido conectivo y fibras elásticas. Pues bien, el espacio entre esas fibras elásticas está ocupado por tejido adiposo, glándulas sebáceas, conductos de glándulas sudoríparas y folículos pilosos. Y en él se encuentra el punto de partida del acné porque cuando esas glándulas sebáceas secretan una cantidad excesiva de sebo (sustancia compuesta por triglicéridos, ésteres de cera, escualeno y esterolesteres) éste se acumula en los canalículos formando lo que se conoce como comedones.
En la primera fase del acné aparece los comedones cerrados que se aprecian como diminutos puntos blancos. En ese momento pueden intervenir algunos microorganismos -especialmente el propionibacterium acnes- que provocan irritación e inflamación, lo que se conoce como pápula. Se habla entonces de acné papuloso. Y en el caso de que la pápula se transforme en vesícula y se llene de pus nos encontramos ante el denominado acné pustuloso (que puede dejar cicatrices). Ahora bien, puede haber otra fase del acné aún más virulenta que se caracteriza por la presencia de nódulos dolorosos e inflamados que afectan al conjunto del folículo piloso y cuya evolución es larga -entre diez y doce semanas- convirtiéndose en pústulas. A ello se denomina acné quístico. En algunos casos puede también producirse encapsulamiento en zonas amplias apareciendo forúnculos -aunque es poco frecuente- y entonces se habla de acné forunculoide.
Hay que agregar que se pueden dar otros tipos como el acné conglobata -cuando cursa con abscesos, quistes, cicatrices y queloides-, el acné fulminante -forma poco frecuente pero de carácter grave que afecta sobre todo a los adolescentes y que puede ir acompañada de fiebre, inflamación de las artrodias, astenia y alteraciones sanguíneas-, el acné miniquístico -caracterizado por aparecer en época tardía y haber comedones cerrados, sobre todo en el maxilar inferior- y acné rosáceo -patología crónica que compromete únicamente a la piel de la cara y que comienza con un enrojecimiento de la nariz, mejillas, frente y barbilla, aumento de la vascularización y picor en las zonas afectadas pudiendo aparecer posteriormente erupciones acnéicas y puntos de pus (suele darse en pieles blancas de entre 30 y 40 años que en su adolescencia padecieron brotes de acné).

CÓMO AFECTA EL ACNÉ
De forma resumida podemos agregar que cuando el acné aparece se produce normalmente:
    Una obstrucción del canal pilosebáceo.
    Cambios cuantitativos y cualitativos en la producción de sebo.
   
Modificaciones lipídicas en la superficie de la piel.
   
Una clara alteración de la flora bacteriana.

En cuanto a los factores que inciden en su aparición destacan:
    La edad y el sexo. El acné es más frecuente en el sexo masculino y en la adolescencia. Más adelante veremos cómo incide el factor hormonal en ello.
    El embarazo. Porque aumenta la producción de sebo.
    La climatología. Durante el invierno decrece la producción de sebo mientras en verano aumenta.
    El ciclo menstrual. En la primera mitad del ciclo menstrual disminuye la producción de sebo.
    El ciclo circadiano. Se ha constatado un aumento en la producción de sebo durante el día que disminuye por la noche.
    Los cambios hormonales. Sabemos que la secreción sebácea viene inducida por diferentes hormonas. Tanto en el hombre como en la mujer esta producción sebácea viene mediada por los andrógenos gonadales y adrenales, en particular por una hormona derivada de la testosterona: la dihidrotestosterona. Por otra parte, debemos contar con la actividad de los estrógenos que ejercen un efecto contrario, es decir, disminuyen el tamaño de las glándulas sebáceas y limitan la secreción de sebo.
    Factores genéticos. Se han encontrado importantes coincidencias entre padres y hermanos con la misma alteración y en casos graves cromosomas anormales en la misma familia.
    Factores dietéticos. Si bien no se ha podido demostrar su trascendencia efectiva en esta patología -sobre todo si nos atenemos a la incidencia de la misma en zonas geográficas con diferentes costumbres dietéticas- sí es importante señalar la mejoría que se evidencia cuando se libera a la persona afectada de alimentos hipercalóricos, grasos e irritantes. En este apartado hay que señalar la importancia que tiene en esta patología la posible deficiencia de determinadas vitaminas que participan como coenzimas en rutas metabólicas y cuya deficiencia puede ocasionar trastornos en la oxidación lipídica.


RECOMENDACIONES GENERALES
    Evitar contaminantes industriales, cosméticos y otras drogas.
    Evitar o limitar la ingesta de grasa de procedencia animal.
    Cambiar los hidratos de carbono refinados por completos.
    Evitar la ingesta de grasas oxidadas, leche y derivados o aceites hidrogenados.
    Evitar el consumo de alimentos fritos o precocinados.
    Incrementar la ingesta de fibra, frutas y verduras crudas.
    Mantener una buena higiene de las zonas afectadas.
    Evitar el consumo de bebidas azucaradas.
    Realizar periódicamente una dieta detoxificante.


ALIMENTOS ADECUADOS
    Fruta. Tiene una conocida actividad depurativa. Las frutas son alcalinizantes y promueven la eliminación masiva de sustancias tóxicas y de desecho. Además son buena fuente de vitamina A, en particular los mangos, albaricoques, papayas y demás frutas amarillas.
    Limón. Tiene una conocida actividad antibiótica y alcalinizante. En los casos de acné se usa como alimento alcalinizante y depurativo pero también se usa el zumo de forma tópica para tratar los daños causados por el acné debido a su fuerte actividad antibiótica.
Soja. Contienen fitoestrógenos que promueven el equilibrio hormonal, tan importante en este caso.
    Cereales integrales. Su contenido en fibra mejora los estados acnéicos.
    Hortalizas. Además de ser depurativas son buena fuente de vitamina A.
    Germen de trigo, frutos secos y aguacate. Contienen vitamina E que actúa de forma muy eficaz junto a la vitamina A para el tratamiento del acné.

COMPLEMENTOS
    Vitamina A. Tiene la capacidad de reducir la secreción de sebo y la hiperqueratosis de los folículos sebáceos. Por otro lado es importante recordar que esta vitamina participa en la síntesis de hormonas sexuales ayudando a regular los niveles de estrógenos.
    Vitamina B6. Es una vitamina moduladora de la acción de las hormonas esteroideas. Interviene en reacciones biológicas relacionadas con los ácidos grasos esenciales. Además su deficiencia puede incrementar la absorción de testosterona.
    Vitamina E y Selenio. La presencia de vitamina E mejora y mantiene los niveles de vitamina A. Además inhibe junto al selenio la formación de peróxidos (radicales libres). Por otra parte, tienen la capacidad de mejorar los niveles de glutatión peroxidasa, una enzima que se encuentra significativamente baja en los hombres que padecen acné y que tiene -entre otras- la capacidad de eliminar radicales libres y una clara actividad detoxificadora.
    Zinc. Tiene una importante actividad cicatrizante. Es un mineral fundamental porque interviene en la activación local de algunas hormonas y en la formación de proteínas además de ser un importante regenerador de los tejidos dañados.
    Ácidos grasos esenciales. Son absolutamente fundamentales porque aseguran la formación de prostaglandinas, intermediarios metabólicos de gran actividad que, entre otras propiedades, tienen la de estar presentes en la acción de algunas hormonas sexuales. Se ha comprobado que el sebo de pacientes con acné presenta niveles disminuidos de ácido linoleico -uno de los principales ácidos grasos omega-6- y ello propicia la hiperqueratosis ductal.
    Cromo. Niveles altos en cromo mejoran a los pacientes con acné. Puede ser debido a su actividad ya que se ha comprobado que la regulación de los niveles de insulina mejoran el acné.
    Vitaminas del grupo B. Es importante para mantener en buen estado la piel y el sistema nervioso.


(Recuerde que tanto el tratamiento a seguir como las dosis a prescribir son trabajo de un especialista de la salud y en ningún modo este artículo puede ser utilizado como tratamiento específico; sólo sirve como elemento orientativo e ilustrativo para tratar algunas alteraciones de la salud).


La Medicina Ortomolecular se basa en el convencimiento de que si al organismo se le proporcionan los micronutrientes necesarios para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas enfermedades no se manifestarían. Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos con ellos en la proporción y cantidad adecuadas. Una sección elaborada por el Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.

Las personas interesadas en contactar con José Ramón Llorente o la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66.
 


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