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| CÓMO TRATAR ORTOMOLECULARMENTE
EL LUPUS ERITEMATOSO SISTÉMICO |
El
Lupus Eritematoso Sistémico está catalogado como una
"enfermedad autoinmune" cuya causa se desconoce y que produce
inflamación y lesiones en la piel y otros tejidos. Lupus
significa "lobo" en latín y eritematoso "enrojecido"
definiendo así que se trata de una enfermedad caracterizada
por un enrojecimiento de la piel semejante a la que ocasionaría
la mordedura de un lobo, que puede manifestarse en cualquier
tejido del organismo -por eso se dice que es "sistémica"-
y que se denomina autoinmune porque por alguna razón que se
ignora el sistema inmune, en lugar de combatir agentes agresores
externos, ataca a los tejidos propios. Algo que se debe a una
excesiva formación de complejos antígeno-anticuerpo con el consiguiente
incremento de inmunocomplejos, su posterior encuentro con los
llamados complementos (proteínas que median en la respuesta
del sistema inmune) y la activación de lo que se conoce como
"cascada del complemento" que da lugar al mencionado daño celular.
Todo ello facilitado por la presencia de hipergammaglobulinemia,
hiperactividad de las células B y anormalidades en la función
de las células T, tanto ayudantes como supresoras.
El Lupus Eritematoso Sistémico se trata de una dolencia que
se caracteriza -como otras- por tener periodos de actividad
-a los que se denomina brotes o crisis- y periodos
de remisión, es decir, donde no se manifiesta. Y aunque cualquiera
puede padecerla la mayoría de los afectados son mujeres dándose
con más frecuencia entre los 15 y 30 años.
En cuanto a los brotes o crisis parece haber diversos factores
desencadenantes: la exposición al sol y a los rayos ultravioletas,
el estrés, algunos medicamentos, la infección por virus, bacterias
u hongos... Se ha constatado también que personas del mismo
grupo familiar desarrollan a menudo otras enfermedades autoinmunes
-como la artritis, la esclerosis múltiple o la dermatitis- lo
que parece indicar que el factor genético puede ser importante.
También el factor medioambiental parece jugar un papel destacado.
En suma, hablamos de una patología sistémica (que afecta a múltiples
órganos). A nivel...
...muscular y esquelético: puede
aparecer tenosinovitis (inflamación del recubrimiento del tendón),
artralgias y artritis.
...cutáneo: la más llamativa
es el eritema en mariposa, una mancha rojiza que se presenta
sobre la nariz y se disemina sobre los pómulos; también aparecen
eritemas en las palmas de las manos y las orejas, dermatitis
graves, alopecias y úlceras nasales y orales.
...cardiovascular: la más
significativa es la pericarditis; también puede aparecer pleuritis
y elevación progresiva del diafragma con la consiguiente limitación
pulmonar.
...sanguíneo: es habitual
la anemia normocítica (baja cantidad de glóbulos rojos), la
leucopenia (reducción del número de leucocitos en sangre) y
la trombocitopenia (disminución en el número de plaquetas).
Una de las alteraciones que merecen más atención es la mediada
por un anticuerpo que se comporta como un anticoagulante pero
que, sorprendentemente, no reacciona como tal salvo que se presenten
otras alteraciones de la coagulación. Aunque lo peculiar de
esta sustancia es que su presencia está asociada con las trombosis
arteriales y venosas así como en los abortos consecutivos aun
cuando no se sabe muy bien cuál es su mecanismo de acción si
bien podría estar relacionado con el metabolismo del ácido araquidónico
o prostaciclina, un potente antiagregante plaquetario.
Cabe añadir que hay otras alteraciones no menos importantes
como las que comprometen al sistema nervioso central (ataxia,
miastenia, epilepsia, meningitis aséptica, etc…), las que afectan
al riñón, a la conducta, alteraciones gastrointestinales, etc.
En el ámbito de la Medicina convencional el tratamiento va dirigido
sólo a paliar los síntomas y a intentar mitigar las crisis o
brotes mediante fármacos que deprimen el sistema inmune. Desde
la óptica de la Nutrición Ortomolecular el abordaje de la enfermedad
es muy diferente ya que su objetivo es justo el contrario: estimular
el sistema inmune. Lo que requiere una explicación.
Desde la perspectiva ortomolecular es necesario recordar que
la salud de las personas está directamente relacionada con la
capacidad de su organismo para poder desembarazarse de los residuos
perjudiciales, tanto de origen interno como externo. Dicho esto
es evidente que la prioridad es preparar el medio interno para
restaurar su normalidad funcional y el brazo ejecutor será la
depuración que puede llevarse a cabo de muy diferentes maneras
y siempre considerando la individualidad y situación del paciente.
La segunda actuación va dirigida a la utilización terapéutica
de nutrientes con el fin de restablecer el equilibrio bioquímico.
No olvidemos que una inadecuada nutrición impacta indefectiblemente
sobre nuestra bioquímica generando problemas que pueden ser
graves como daños en la estructura y función celular, inhibición
y destrucción de enzimas, alteración de rutas metabólicas, etc.
La actuación ortomolecular persigue pues restaurar la normalidad
humoral y celular sin olvidar que otros elementos -no siempre
susceptibles de cambios- pueden provocar también daños (el medio
ambiente, la genética, etc.).
Se persigue, en suma, conservar y potenciar el sistema inmunitario
ya que es la herramienta indispensable para evitar cualquier
enfermedad y restaurar la salud.
RECOMENDACIONES
GENERALES
Es
necesario seguir una dieta personalizada evitando toda posible
alergia o intolerancia alimentaria.
Se
debe incrementar la ingesta de fruta y vegetales crudos.
Hay
que eliminar de la dieta las carnes rojas ya que actúan como
inmunodepresores y proporcionar otras fuentes de proteína más
saludables.
Se
deben sustituir los azúcares y las harinas refinadas por alimentos
completos ya que los primeros no contienen nutrientes y para
su metabolización obligan al organismo a gastar sus reservas
de nutrientes.
Es
necesario evitar las carencias proteínicas.
Se
debe evitar el excesivo consumo de grasas ya que su ingesta
está íntimamente relacionada con las alteraciones de la función
inmune.
Debe
evitarse el consumo de brotes de alfalfa ya que contienen una
sustancia -la l-canavanina- que puede agravar las reacciones
autoinmunes.
Hay
que evitar las comidas rápidas y precocinadas.
Es
indispensable el descanso y evitar el sobreesfuerzo y la fatiga
ya que se trata de una enfermedad debilitante, sobre todo en
las exacerbaciones.
Hay
que dejar de fumar y olvidar toda sustancia excitante pues su
utilización está directamente relacionada con los brotes.
Es
necesario evitar en la medida de lo posible el estrés -tanto
físico como psíquico- ya que puede empeorar la enfermedad.
Hay
que evitar el sol porque agrava el problema.
Se
debe practicar ejercicio ligero y adecuado a la situación personal
y física del enfermo.
La
acupuntura y los masajes alivian tanto el dolor muscular como
articular.
ALIMENTOS
BENEFICIOSOS
Ajo
y cebolla. Contienen compuestos azufrados con importante
actividad sobre la función inmune.
Cereales
integrales y frutos secos. Constituyen una buena
fuente de proteínas, zinc y vitaminas del grupo B.
Frutas
en general. Son ricas en vitaminas y otros elementos
fitoquímicos.
Uvas,
cerezas, pomelo, limón y pimientos verdes. Son ricos
en vitamina C y bioflavonoides.
Sésamo
y germen de trigo. Proporcionan una buena fuente
de oligoelementos, necesarios para una buena actividad enzimática.
Acerola.
Es una buena fuente de vitamina C que además promueve
la producción de interferón.
COMPLEMENTACIÓN
Zinc.
Es muy importante para la inmunidad celular y la mediada por
anticuerpos así como para la función del timo, glándula responsable
de la maduración de los linfocitos T. Inhibe el crecimiento
de diferentes virus.
Vitamina
B2. Interviene en la formación de glóbulos rojos
y anticuerpos así como en la formación de las hormonas corticosuprarrenales
y de la insulina por lo que es de especial interés en el tratamiento
de todas las enfermedades de etiología autoinmune.
Vitamina B6. Aumenta, junto al zinc, la actividad
del timo. Su deficiencia provoca inmunodepresión.
Vitamina
A y betacarotenos. Mantienen en buen estado la superficie
epitelial, la mucosa y sus secreciones. Estimula la inmunidad
celular, la actividad de las células asesinas, las fagocitosis
de los monocitos y la respuesta de los anticuerpos. Los betacarotenos
potencian la acción del interferón.
Vitamina
C. Está presente en diversos mecanismos autoinmunes.
Incrementa la respuesta de anticuerpos y la secreción de las
hormonas tímicas y mantiene la integridad de las mucosas. Es
conveniente asociarla a flavonoides.
Hierro.
Su deficiencia provoca una disminución del tejido linfático,
una función defectuosa de los neutrófilos y la reducción de
células T.
Magnesio
y calcio. Son necesarios para mantener el pH y para
la protección contra la pérdida de masa ósea. Además participan
en la respuesta humoral y tímica. El magnesio, en especial,
es fundamental para la reparación y mantenimiento de células
y tejidos.
Probióticos.
Son elementos desintoxicantes del intestino y ayudan
a producir vitaminas del grupo B. Además son capaces de destruir
bacterias, virus y hongos y renovar la flora dañada. Tienen
capacidad moduladora a través de las placas de Peyer sin causar
efectos inflamatorios.
Selenio.
Es capaz de subir los niveles de glutation-peroxidasa,
que se encuentran bajos en esta patología. Además, su deficiencia
inhibe la resistencia a la infección por una función leucocitaria
y tímica disminuida.
Ácido
fólico y vitamina B12. Su deficiencia disminuye la
producción de leucocitos y hace que éstos respondan anormalmente.
Vitamina
B12 y Niacina. Facilitan la eliminación de las lesiones
de la piel.
Vitamina
E. Es un potente estimulador de la respuesta mediada
por células y la humoral.
Fibra
insoluble. Favorece la eliminación de sustancias
tóxicas así como de bacterias y levaduras.
L-Arginina.
Retrasa el envejecimiento de la glándula timo y estimula la
actividad de los linfocitos T.
Betaina.
Potencia la respuesta de anticuerpos y la actividad de los glóbulos
blancos en general.
L-Cisteína
y L-Metionina. Son aminoácidos necesarios para la
protección y mantenimiento de las células así como para la regeneración
de la piel y la activación de los glóbulos blancos.
Enzimas
proteolíticas. Las deficiencias enzimáticas están
relacionadas con el desarrollo de enfermedades. Son potentes
antiinflamatorios y antivíricos, promueven la detoxificación
de los tejidos, aumentan la energía y mejoran la absorción de
las vitaminas y minerales. En el caso que nos ocupa impide además
la generación de inmunocomplejos.
Alga
Clorella. Actúa como regulador del sistema inmunitario
aumentando el número de macrófagos y su actividad además de
la citotoxicidad de los linfocitos T, y aumenta la producción
de interferón. Su alto contenido en carotenos estimula la producción
de TNF (Factor de Necrosis Tumoral) y de la Interleukina I.
Cartílago
de tiburón. Por su riqueza en mucopolisacáridos,
colágeno y sulfato de condroitina.
Ácidos
grasos Omega-3. Su presencia es importante porque
actúan como antiinflamatorios además de mejorar la respuesta
inmune.
Rhodiola
Rosea. Es una planta adaptógena que juega un papel
importante en la función inmune. Estimula la inmunidad celular,
aumenta la resistencia del organismo para soportar el exceso
de toxemia y disminuye la susceptibilidad al estrés.
Astrágalus.
Tiene actividad inmunoestimulante mediada por sus
altos contenidos en flavonoides, mucopolisacáridos, minerales,
vitaminas y otros fotoquímicos. Su función se centra en servir
como adaptógeno, detoxificador, analgésico, antiinflamatorio,
etc.
Uncaria
Tomentosa o Uña de Gato. Planta procedente de Perú
con conocida actividad mediadora sobre el sistema inmune gracias
a su contenido en alcaloides (isomitrafilina y pteropodina).
Se trata de un depurador del tracto digestivo.
Pao
Darco. Esta planta es un potente bactericida que
además estimula la inmunidad celular y favorece la producción
de glóbulos rojos. Contiene además agentes antiinflamatorios
como la quercitina y otros flavonoides.
Meganoderma
Reishi. Contiene polisacáridos con reconocida actividad
inmunomoduladora que, entre otras funciones, mejoran la fagocitosis.
(Recuerde que tanto el tratamiento a seguir como las dosis
a prescribir son trabajo de un especialista de la salud y en
ningún modo este artículo puede ser utilizado como tratamiento
específico. Sólo sirve como elemento orientativo e ilustrativo).
La
Medicina Ortomolecular
se basa en el convencimiento de que si al organismo
se le proporcionan los micronutrientes necesarios
para su correcto funcionamiento muchas de las
llamadas enfermedades no se manifestarían.
Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos
con ellos en la proporción y cantidad adecuadas.
Una sección elaborada por el Presidente
de la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular.
Las personas
interesadas en contactar con José Ramón
Llorente o la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66. |
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