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CÁNCER QUÉ ES, QUÉ LO CAUSA Y CÓMO TRATARLO

Portada del número actualmente a la ventaDiscovery DSALUD es una publicación de Ediciones MK3La salud es armoníaTarifas de la revista y de la webSuscripción a  la revista

    MEDICINA ORTOMOLECULAR
    CÓMO TRATAR EL COLON IRRITABLE Y LA ENFERMEDAD DIVERTICULAR

Muchas personas piensan que determinadas patologías no pueden tratarse ortomolecularmente y sí farmacológicamente pero se trata de una apreciación errónea; sencillamente porque en realidad ningún fármaco cura nada. Siempre es el propio organismo el que termina superando cualquier dolencia o mal-estar y para ello sólo hay que proporcionarle lo que necesita.
Hoy vamos a centrarnos pues en dos "enfermedades" que, por desgracia, están muy extendidas entre la población: la llamada enfermedad diverticular y el colon irritable.

LA ENFERMEDAD DIVERTICULAR
Se llama médicamente divertículo a toda pequeña protuberancia en forma de saco que aparece junto a un conducto interno, generalmente en la pared del tracto gastrointestinal o de la vejiga urinaria. Aunque la mayor parte de las veces aparecen en el intestino grueso y en el colon.
Bueno, pues para que un divertículo aparezca deben darse dos factores: que se haya producido un punto de debilidad en la pared del intestino y que la presión de la misma aumente, algo que ocurre cuando las heces son duras y la pared del intestino debe contraerse más para hacerlas avanzar. Lo usual es encontrar una afectación mayor en el sigmoides que en otras partes del intestino. La llamada diverticulosis colónica es sólo una alteración benigna asociada a la edad y, en principio, no genera otros problemas que los relacionados con las propiedades mecánicas del colon. En cambio, la enfermedad diverticular sintomática se caracteriza por padecer diversos síntomas: estreñimiento alternado con pseudo-diarreas, dolor en la fosa ilíaca (bien en la izquierda, bien en la derecha), náuseas, vómitos, flatulencia y pirosis. En la mayoría de estos casos, como luego explicaremos, suele ser insuficiente la fibra que se ingiere con la dieta por lo que debe aumentarse su ingesta.
Un caso distinto es el que se plantea en los casos de diverticulitis, una dolencia grave que además de los síntomas ya descritos se caracteriza por hipersensibilidad abdominal -y, en algunos casos, peritonitis o un absceso-, dolor hipogástrico, fiebre y estreñimiento. En estos casos se hace indispensable internar al paciente para instaurar el tratamiento más adecuado.
Cabe añadir que los problemas mencionados se dan con mucha más frecuencia en los países occidentales desarrollados y todo apunta que la causa está en el consumo exagerado de alimentos refinados y ricos en grasas, deficiente ingesta de fibra y baja calidad de los nutrientes.

COLON IRRITABLE
Se llama colon irritable a un síndrome, es decir, a un conjunto de síntomas que incluye sensación de evacuación incompleta, dolores de tipo cólico, dispepsias, flatulencia, tenesmo (ganas frecuentes de defecar u orinar), trastornos de tipo vasomotor (sudoración, cefaleas, palpitaciones...) y que se caracteriza además porque quien la padece unas veces está estreñido y otras sufre diarrea. Y como ocurre en la enfermedad diverticular es más habitual en las sociedades desarrolladas, especialmente entre la población de las grandes ciudades.
Es estos casos es necesario un diagnóstico correcto con el fin de descartar un proceso inflamatorio crónico o una enfermedad de carácter degenerativo.
En cuanto a su etiología -la causa- es multifactorial sabiéndose que contribuye a su aparición el abuso de laxantes y de cafeína, el consumo de antibióticos durante largo tiempo, la irregularidad en el sueño, la falta de reposo, una dieta deficiente en fibra, la sensibilidad o intolerancia a ciertos alimentos o alguna enfermedad gastrointestinal previa.
Es importante además prestar especial atención al estado de ánimo, a las preocupaciones, al nivel de estrés, a la ansiedad, etc., porque es determinante para el diagnóstico y el tratamiento. No olvidemos que el sistema nervioso influye mucho en el proceso intestinal.
En suma, en ambas alteraciones -la enfermedad diverticular y el colon irritable- es indispensable prestar atención al tipo de alimentación y al sistema nervioso del paciente. El control de ambos elementos es clave para obtener resultados eficaces.

RECOMENDACIONES GENERALES
Ante todo debe tenerse en cuenta que en ambas dolencias es necesario modificar ciertos hábitos alimentarios. Éstas son nuestras recomendaciones:
   Ingiera abundante agua fuera de las comidas.
  Consuma mayor cantidad de fibra. En el caso de colon irritable da mejores resultados la ingesta de fibra soluble, es decir, la procedente de las frutas, verduras, legumbres, etc.
  Disminuya la ingesta de proteínas animales y grasas sustituyéndolas por otras fuentes.
  Tome fruta fresca fuera de las comidas, como desayuno, almuerzo o merienda. En el caso de que le resulte difícil su ingesta la puede escaldar y tomar en compota.
  Tome diariamente una ensalada de vegetales y germinados (también se puede escaldar en el caso de que resulte difícil su ingesta, sobre todo inmediatamente después de una crisis).
  Suprima de la dieta los cereales refinados y tome hidratos de carbono complejos.
  Elimine los lácteos ya que pueden agravar considerablemente los síntomas de ambas enfermedades. Es más, se consideran incluso agentes desencadenantes en el caso del colon irritable.
  Olvídese de la comida rápida, la "comida basura", los pre-cocinados, etc..
  Evite la ingesta de chocolate, café, té negro y otros excitantes ya que pueden desencadenar una crisis.
  En el caso de padecer colon irritable evite el trigo -puede empeorar una crisis diarreica- y el queso curado -puede provocar meteorismo y espasmos intestinales.
  Elimine todo alimento de reconocida actividad inflamatoria sobre el intestino.
  Algunos casos de colon irritable pueden estar causados por la sensibilidad o intolerancia a algún alimento y teniendo en cuenta que no hay mediación inmunológica y es más difícil encontrar el causante lo apropiado es instaurar una dieta limitada a aquellos alimentos de reconocida actividad hipoalergénica -dieta oligoantigénica- e ir luego añadiendo alimentos cada dos días para observar cómo se toleran y dar así con el posible causante.
  Evite -en la medida de lo posible- el estrés, la ansiedad y los estados de alteración emocional.
  Plantéese utilizar algún tipo de psicoterapia, sobre todo en el caso de colon irritable y siempre que éste tenga un marcado componente emocional.
  Practique alguna técnica de relajación.
  Asegúrese de tener un sueño reparador; si es necesario descanse también de día.
 
Atienda a la posible deficiencia de algunos nutrientes (vitaminas hidrosolubles, liposolubles y minerales) por:
   a) Disminución de su ingesta oral a causa del dolor, la anorexia o las dietas restrictivas.
   b) Situaciones especiales: fiebre, pérdida de líquidos, estrés, etc.
   c) Dificultades de absorción intestinal. d) Interacciones de fármacos.

ALIMENTOS BENEFICIOSOS

En el caso del colon irritable
  Plátano maduro. Alivia el malestar gástrico.
  Germinados. Por su contenido en enzimas.
  Legumbres. Son ricas en fibra vegetal soluble. Deben tomarse en forma de puré y acompañadas de hojas verdes que facilitan su digestión.
  Cereales integrales. Sobre todo cebada, arroz y avena. Deben consumirse en forma de copos o de papilla.
  Papaya. Se recomienda por su fácil digestión y su contenido en papaína.
  Calabaza. Protege la mucosa gástrica.
  Coles. Preferiblemente debe tomarse cruda en jugo fresco. Varias cucharadas al día con el estómago vacío -10 minutos antes de las comidas- alivian la inflamación.
  Bulbo de hinojo. Su aceite esencial es rico en anetol y favorece la digestión además de ser carminativo.
  Alfalfa. Contiene enzimas que mejoran los procesos digestivos y combaten las fermentaciones.
  Legumbres. Son fuente de proteínas de gran valor biológico.
  Maíz dulce y harina de maíz. Al no contener gluten lo hace más tolerable para los intestinos sensibles.
  Manzanas, peras, dátiles, membrillos, caquis y papayas. Aportan fibra soluble y mucílagos por lo que protegen la mucosa y facilitan la función del colon. El caqui además es astringente, antiinflamatorio, suavizante y espasmolítico intestinal.
  Arándanos. Calman los espasmos intestinales.
  Patatas. Contienen almidón y reducen el trabajo digestivo. Además poseen sustancias sedantes (diazepam-like) que relajan el estómago. Tiene la ventaja de ser un alimento hipoalergénico.
  Arroz integral. Debe tomarse cocido. También es hipoalergénico. Contiene almidón.

En el caso de enfermedad diverticular:
  Agua. Hay que tomar entre 7 y 8 vasos al día fuera de las comidas.
  Alimentos ricos en fibra. Proveniente de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
  Avena. Es el cereal de mayor efecto suavizante y protector del intestino.
  Salvado de trigo. No debe superar los 30 gramos/día porque puede irritar el intestino y provocar problemas en la absorción de minerales.
  Legumbres. Están indicadas por su contenido en fibra.
  Verduras y frutas. Suponen una buena fuente de fibra soluble además de aportar gran cantidad de micronutrientes.
  Alfalfa. Rica en vitamina K.

COMPLEMENTACIÓN
  Probióticos. Es necesario repoblar la flora intestinal.
  Algas espirulina y clorella. Aportan aminoácidos esenciales, sales minerales, oligoelementos, vitaminas, clorofila, mucílagos y ácidos grasos esenciales. Un compuesto con gran cantidad de nutrientes que se hace indispensable en este tipo de patologías.
  Vitamina A. Tiene una importante actividad sobre la reparación de la mucosa intestinal.
  Fibra vegetal. Es necesaria para que las heces sean más blandas y, en el caso de la diverticulosis, impide que queden restos en los divertículos. Además refuerzan la musculatura intestinal.
  Ácido fólico. Acelera la regeneración y recuperación de células epiteliales dañadas. Además es indispensable para la absorción del hierro.
  Vitamina B12. Es necesaria su presencia cuando la inadecuada absorción intestinal es manifiesta o cuando se produce una alteración en la mucosa intestinal
  Complejo B. Favorece el buen funcionamiento de la musculatura del intestino. Es indispensable dar el grupo B completo cuando se potencia el uso de una de ellas.
  Minerales. Como ya se ha comentado anteriormente puede haber deficiencia de determinados minerales y oligoelementos, especialmente zinc, hierro, magnesio, calcio y selenio.
  Vitamina K. Es sintetizada por las bacterias intestinales y, por tanto, su presencia puede estar limitada en los casos donde se estén produciendo alteraciones en la flora intestinal.
  PABA. Fundamental para el crecimiento y equilibrio de la flora bacteriana del intestino.
  L-Glutamina. Este aminoácido es un componente fundamental del tejido conectivo del tracto intestinal. Es capaz de normalizar la permeabilidad intestinal excesiva y tiene actividad antiinflamatoria de la mucosa intestinal.
  Ácidos grasos esenciales. Son necesarios por su actividad antiinflamatoria.
  GABA. En los casos de colon irritable este aminoácido puede jugar un papel importante ya que actúa relajando el sistema nervioso.
  Enzimas proteolíticas. Actúan como agentes antiinflamatorios de gran eficacia.

(Recuerde que el tratamiento a seguir y las dosis a tomar debe indicarlas un especialista de la salud. Este artículo tiene sólo carácter orientativo).



La Medicina Ortomolecular se basa en el convencimiento de que si al organismo se le proporcionan los micronutrientes necesarios para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas enfermedades no se manifestarían. Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos con ellos en la proporción y cantidad adecuadas. Una sección elaborada por el Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.

Las personas interesadas en contactar con José Ramón Llorente o la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66.



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