|
|

|
 |
| CÓMO TRATAR EL COLON IRRITABLE
Y LA ENFERMEDAD DIVERTICULAR |
Muchas
personas piensan que determinadas patologías no pueden tratarse
ortomolecularmente y sí farmacológicamente pero se trata de
una apreciación errónea; sencillamente porque en realidad ningún
fármaco cura nada. Siempre es el propio organismo el que termina
superando cualquier dolencia o mal-estar y para ello sólo hay
que proporcionarle lo que necesita.
Hoy vamos a centrarnos pues en dos "enfermedades" que, por desgracia,
están muy extendidas entre la población: la llamada enfermedad
diverticular y el colon irritable.
LA ENFERMEDAD DIVERTICULAR
Se llama médicamente divertículo a toda
pequeña protuberancia en forma de saco que aparece junto a un
conducto interno, generalmente en la pared del tracto gastrointestinal
o de la vejiga urinaria. Aunque la mayor parte de las veces
aparecen en el intestino grueso y en el colon.
Bueno, pues para que un divertículo aparezca deben darse dos
factores: que se haya producido un punto de debilidad en la
pared del intestino y que la presión de la misma aumente, algo
que ocurre cuando las heces son duras y la pared del intestino
debe contraerse más para hacerlas avanzar. Lo usual es encontrar
una afectación mayor en el sigmoides que en otras partes del
intestino. La llamada diverticulosis colónica es sólo
una alteración benigna asociada a la edad y, en principio, no
genera otros problemas que los relacionados con las propiedades
mecánicas del colon. En cambio, la enfermedad diverticular
sintomática se caracteriza por padecer diversos síntomas:
estreñimiento alternado con pseudo-diarreas, dolor en la fosa
ilíaca (bien en la izquierda, bien en la derecha), náuseas,
vómitos, flatulencia y pirosis. En la mayoría de estos casos,
como luego explicaremos, suele ser insuficiente la fibra que
se ingiere con la dieta por lo que debe aumentarse su ingesta.
Un caso distinto es el que se plantea en los casos de diverticulitis,
una dolencia grave que además de los síntomas ya descritos se
caracteriza por hipersensibilidad abdominal -y, en algunos casos,
peritonitis o un absceso-, dolor hipogástrico, fiebre y estreñimiento.
En estos casos se hace indispensable internar al paciente para
instaurar el tratamiento más adecuado.
Cabe añadir que los problemas mencionados se dan con mucha más
frecuencia en los países occidentales desarrollados y todo apunta
que la causa está en el consumo exagerado de alimentos refinados
y ricos en grasas, deficiente ingesta de fibra y baja calidad
de los nutrientes.
COLON IRRITABLE
Se llama colon irritable a un síndrome,
es decir, a un conjunto de síntomas que incluye sensación de
evacuación incompleta, dolores de tipo cólico, dispepsias, flatulencia,
tenesmo (ganas frecuentes de defecar u orinar), trastornos de
tipo vasomotor (sudoración, cefaleas, palpitaciones...) y que
se caracteriza además porque quien la padece unas veces está
estreñido y otras sufre diarrea. Y como ocurre en la enfermedad
diverticular es más habitual en las sociedades desarrolladas,
especialmente entre la población de las grandes ciudades.
Es estos casos es necesario un diagnóstico correcto con el fin
de descartar un proceso inflamatorio crónico o una enfermedad
de carácter degenerativo.
En cuanto a su etiología -la causa- es multifactorial sabiéndose
que contribuye a su aparición el abuso de laxantes y de cafeína,
el consumo de antibióticos durante largo tiempo, la irregularidad
en el sueño, la falta de reposo, una dieta deficiente en fibra,
la sensibilidad o intolerancia a ciertos alimentos o alguna
enfermedad gastrointestinal previa.
Es importante además prestar especial atención al estado de
ánimo, a las preocupaciones, al nivel de estrés, a la ansiedad,
etc., porque es determinante para el diagnóstico y el tratamiento.
No olvidemos que el sistema nervioso influye mucho en el proceso
intestinal.
En suma, en ambas alteraciones -la enfermedad diverticular
y el colon irritable- es indispensable prestar atención
al tipo de alimentación y al sistema nervioso del paciente.
El control de ambos elementos es clave para obtener resultados
eficaces.
RECOMENDACIONES GENERALES
Ante todo debe tenerse en cuenta que en
ambas dolencias es necesario modificar ciertos hábitos alimentarios.
Éstas son nuestras recomendaciones:
Ingiera
abundante agua fuera de las comidas.
Consuma
mayor cantidad de fibra. En el caso de colon irritable da mejores
resultados la ingesta de fibra soluble, es decir, la procedente
de las frutas, verduras, legumbres, etc.
Disminuya
la ingesta de proteínas animales y grasas sustituyéndolas por
otras fuentes.
Tome
fruta fresca fuera de las comidas, como desayuno, almuerzo o
merienda. En el caso de que le resulte difícil su ingesta la
puede escaldar y tomar en compota.
Tome
diariamente una ensalada de vegetales y germinados (también
se puede escaldar en el caso de que resulte difícil su ingesta,
sobre todo inmediatamente después de una crisis).
Suprima
de la dieta los cereales refinados y tome hidratos de carbono
complejos.
Elimine
los lácteos ya que pueden agravar considerablemente los síntomas
de ambas enfermedades. Es más, se consideran incluso agentes
desencadenantes en el caso del colon irritable.
Olvídese
de la comida rápida, la "comida basura", los pre-cocinados,
etc..
Evite
la ingesta de chocolate, café, té negro y otros excitantes ya
que pueden desencadenar una crisis.
En
el caso de padecer colon irritable evite el trigo -puede empeorar
una crisis diarreica- y el queso curado -puede provocar meteorismo
y espasmos intestinales.
Elimine
todo alimento de reconocida actividad inflamatoria sobre el
intestino.
Algunos
casos de colon irritable pueden estar causados por la sensibilidad
o intolerancia a algún alimento y teniendo en cuenta que no
hay mediación inmunológica y es más difícil encontrar el causante
lo apropiado es instaurar una dieta limitada a aquellos alimentos
de reconocida actividad hipoalergénica -dieta oligoantigénica-
e ir luego añadiendo alimentos cada dos días para observar cómo
se toleran y dar así con el posible causante.
Evite
-en la medida de lo posible- el estrés, la ansiedad y los estados
de alteración emocional.
Plantéese
utilizar algún tipo de psicoterapia, sobre todo en el caso de
colon irritable y siempre que éste tenga un marcado componente
emocional.
Practique
alguna técnica de relajación.
Asegúrese
de tener un sueño reparador; si es necesario descanse también
de día.
Atienda
a la posible deficiencia de algunos nutrientes (vitaminas hidrosolubles,
liposolubles y minerales) por:
a) Disminución de su ingesta oral a causa
del dolor, la anorexia o las dietas restrictivas.
b) Situaciones especiales: fiebre, pérdida
de líquidos, estrés, etc.
c) Dificultades de absorción intestinal.
d) Interacciones de fármacos.
ALIMENTOS BENEFICIOSOS
En el caso
del colon irritable
Plátano
maduro. Alivia el malestar gástrico.
Germinados.
Por su contenido en enzimas.
Legumbres.
Son ricas en fibra vegetal soluble. Deben tomarse en forma de
puré y acompañadas de hojas verdes que facilitan su digestión.
Cereales
integrales. Sobre todo cebada, arroz y avena. Deben consumirse
en forma de copos o de papilla.
Papaya.
Se recomienda por su fácil digestión y su contenido en papaína.
Calabaza.
Protege la mucosa gástrica.
Coles.
Preferiblemente debe tomarse cruda en jugo fresco. Varias cucharadas
al día con el estómago vacío -10 minutos antes de las comidas-
alivian la inflamación.
Bulbo
de hinojo. Su aceite esencial es rico en anetol y favorece
la digestión además de ser carminativo.
Alfalfa.
Contiene enzimas que mejoran los procesos digestivos y combaten
las fermentaciones.
Legumbres.
Son fuente de proteínas de gran valor biológico.
Maíz
dulce y harina de maíz. Al no contener gluten lo hace más
tolerable para los intestinos sensibles.
Manzanas,
peras, dátiles, membrillos, caquis y papayas. Aportan fibra
soluble y mucílagos por lo que protegen la mucosa y facilitan
la función del colon. El caqui además es astringente, antiinflamatorio,
suavizante y espasmolítico intestinal.
Arándanos.
Calman los espasmos intestinales.
Patatas.
Contienen almidón y reducen el trabajo digestivo. Además poseen
sustancias sedantes (diazepam-like) que relajan el estómago.
Tiene la ventaja de ser un alimento hipoalergénico.
Arroz
integral. Debe tomarse cocido. También es hipoalergénico.
Contiene almidón.
En el caso de enfermedad diverticular:
Agua.
Hay que tomar entre 7 y 8 vasos al día fuera de las comidas.
Alimentos
ricos en fibra. Proveniente de frutas, verduras, legumbres
y cereales integrales.
Avena.
Es el cereal de mayor efecto suavizante y protector del
intestino.
Salvado
de trigo. No debe superar los 30 gramos/día porque puede
irritar el intestino y provocar problemas en la absorción de
minerales.
Legumbres.
Están indicadas por su contenido en fibra.
Verduras
y frutas. Suponen una buena fuente de fibra soluble además
de aportar gran cantidad de micronutrientes.
Alfalfa.
Rica en vitamina K.
COMPLEMENTACIÓN
Probióticos.
Es necesario repoblar la flora intestinal.
Algas
espirulina y clorella. Aportan aminoácidos esenciales, sales
minerales, oligoelementos, vitaminas, clorofila, mucílagos y
ácidos grasos esenciales. Un compuesto con gran cantidad de
nutrientes que se hace indispensable en este tipo de patologías.
Vitamina
A. Tiene una importante actividad sobre la reparación de
la mucosa intestinal.
Fibra
vegetal. Es necesaria para que las heces sean más blandas
y, en el caso de la diverticulosis, impide que queden restos
en los divertículos. Además refuerzan la musculatura intestinal.
Ácido
fólico. Acelera la regeneración y recuperación de células
epiteliales dañadas. Además es indispensable para la absorción
del hierro.
Vitamina
B12. Es necesaria su presencia cuando la inadecuada absorción
intestinal es manifiesta o cuando se produce una alteración
en la mucosa intestinal
Complejo
B. Favorece el buen funcionamiento de la musculatura del
intestino. Es indispensable dar el grupo B completo cuando se
potencia el uso de una de ellas.
Minerales.
Como ya se ha comentado anteriormente puede haber deficiencia
de determinados minerales y oligoelementos, especialmente zinc,
hierro, magnesio, calcio y selenio.
Vitamina
K. Es sintetizada por las bacterias intestinales y, por
tanto, su presencia puede estar limitada en los casos donde
se estén produciendo alteraciones en la flora intestinal.
PABA.
Fundamental para el crecimiento y equilibrio de la flora bacteriana
del intestino.
L-Glutamina.
Este aminoácido es un componente fundamental del tejido
conectivo del tracto intestinal. Es capaz de normalizar la permeabilidad
intestinal excesiva y tiene actividad antiinflamatoria de la
mucosa intestinal.
Ácidos
grasos esenciales. Son necesarios por su actividad antiinflamatoria.
GABA.
En los casos de colon irritable este aminoácido puede jugar
un papel importante ya que actúa relajando el sistema nervioso.
Enzimas
proteolíticas. Actúan como agentes antiinflamatorios de
gran eficacia.
(Recuerde que el tratamiento a seguir y las dosis a tomar
debe indicarlas un especialista de la salud. Este artículo tiene
sólo carácter orientativo).
La
Medicina Ortomolecular
se basa en el convencimiento de que si al organismo
se le proporcionan los micronutrientes necesarios
para su correcto funcionamiento muchas de las
llamadas enfermedades no se manifestarían.
Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos
con ellos en la proporción y cantidad adecuadas.
Una sección elaborada por el Presidente
de la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular.
Las personas
interesadas en contactar con José Ramón
Llorente o la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66. |
|
|
© 2006 DSALUD.COM Ediciones MK3
S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9, 28220 Majadahonda,
Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
|
|
|
|