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| CÓMO TRATAR ORTOMOLECULARMENTE
LA HIPERTENSIÓN |
La
tensión arterial es la presión necesaria en los vasos sanguíneos
para llevar la sangre hacia los órganos. Se considera normal
una tensión que oscile entre 13-15 mm de Hg de máxima (a la
que se denomina sistólica) y 7-8 de mínima (llamada diastólica).
Y se entiende que existe hipertensión arterial cuando
la presión mínima supera los 8,5 y/o la sistólica los 16.
La hipertensión puede constituir una patología en sí misma o
no ser sino el síntoma de otras enfermedades; por ejemplo, de
la nefritis, la gota, la diabetes, la adiposis, el síndrome
de Cushing, la coartación de la aorta, los tumores cerebrales,
etc. Pues bien, cuando se desconoce la verdadera causa se la
denomina hipertensión esencial.
Ahora bien, en la mayor parte de los casos la hipertensión arterial
se debe a un déficit de nutrientes causado por una alimentación
deficiente o inadecuada, al sedentarismo, al estrés, al entorno
vital, al estilo de vida y al carácter.
Y lo malo es que la hipertensión pasa desapercibida muy a menudo
ya que la gente no está habituada a controlarse la tensión de
forma habitual salvo que se le haya doagnosticado alguna dolencia
y entonces sí lo haga con asiduidad. Sin embargo, sus síntomas
son característicos: dolores de cabeza, insomnio, mareos, disminución
del rendimiento, a veces sofocos, etc.
La hipertensión puede ser grave en sí misma pero además es un
factor de riesgo porque los órganos pueden verse afectados si
no les llega bien la sangre y, por tanto, provocar distintas
patologías; especialmente las de carácter cardiovascular. Es
pues necesario saber con suficiente tiempo de antelación si
se padece hipertensión ya que atajar el problema puede permitir
evitar posibles complicaciones muy serias. Por ejemplo, si afecta
al...
...aparato circulatorio provocando insuficiencia coronaria,
insuficiencia ventricular izquierda o arteriosclerosis.
...a los riñones provocando insuficiencia renal, hematuria y
retención de urea.
...al cerebro provocando cefaleas, vértigos, encefalopatía hipertensiva,
convulsiones...
En suma, dado que existe un riesgo importante de que algunos
órganos resulten afectados se hace indispensable llevar a cabo
un seguimiento regular de sus niveles y controlar cualquier
desviación con rapidez.
Sin embargo, lo mejor -como siempre- es la prevención. Y es
en ese ámbito donde juega un papel fundamental la Nutrición
ya que la hipertensión está directa e inexorablemente unida
a nuestras costumbres alimentarias, al estilo de vida y al entorno.
Tanto es así que se observa casi exclusivamente en los países
desarrollados. En los países del Tercer Mundo es muy difícil
encontrar personas hipertensas.
Sin alarmar a nadie y con el único fin de considerar la enorme
importancia de la hipertensión y sus consecuencias basta decir
que según un estudio reciente el 37% de los hombres y el 51%
de las mujeres que murieron por enfermedad cardiovascular habían
tenido hipertensión. Sus niveles estaban por encima de 90/140
mm Hg.
En cuanto a las causas que la originan hay que decir que pueden
ser múltiples y en ella se encuentran involucrados numerosos
factores. Enumeremos en todo caso los más importantes aunque
hay otros muchos que por su complejidad son de difícil supervisión.
-Una deficiente alimentación. Cuando el organismo no recibe
los nutrientes necesarios se deteriora. Y eso incluye las paredes
arteriales.
El
sedentarismo. La falta de ejercicio genera muchos
problemas.
El
estrés. Es la principal causa en muchos casos.
El
sobrepeso (y, por ende, la obesidad). Diferentes
estudios clínicos demuestran que es un agente determinante.
El
consumo de café, alcohol, sal y tabaco. Son factores
que influyen en el aumento de la tensión arterial.
El
entorno. Dónde y cómo se vive influye a veces de
forma determinante.
El
carácter. Las reacciones psicológicas y emocionales
influyen mucho en la tensión.
El
sexo. Porque se da con más frecuencia en el hombre.
Aunque probablemente se deba a que los varones -en general-
se cuidan menos que las mujeres.
La
edad. Porque conforme nos vamos haciendo mayores
la presión arterial suele aumentar. Obviamente hay otros factores
a considerar como los antecedentes familiares y genéticos, las
anormalidades en el metabolismo del calcio, la exposición al
plomo medioambiental...
Es importante señalar, por último, que la hipertensión no puede
mantenerse mucho tiempo sin ser tratada adecuadamente por los
riesgos graves que conlleva.
RECOMENDACIONES GENERALES
Aliméntese
de forma equilibrada y haga algo de ejercicio a diario (pasee
una hora, por ejemplo).
Adelgace.
Debe evitarse el sobrepeso y la obesidad.
Recuerde
que el exceso de grasa y colesterol influyen negativamente sobre
la presión arterial empeorando además la arteriosclerosis.
Reduzca
la ingesta de sodio. Y eso incluye disminuir el consumo tanto
de la sal de mesa como de los alimentos que contienen sodio
de manera encubierta ya que aumentan la retención de líquidos
favoreciendo la edematización y el incremento de la presión
arterial. Utilice sal vegetal.
Aumente
la ingesta de vegetales crudos y frutas en general ya que ello
contribuye a equilibrar la tensión arterial. Las cebollas y
los ajos son especialmente útiles.
Evite
el consumo de alcohol, café, tabaco y sustancias excitantes.
Recuerde
que una dieta rica en fibra previene la hipertensión.
Limite
o suprima el consumo de azúcar e hidratos de carbono refinados
pues aumentan la retención de sodio e incrementan la secreción
de catecolaminas lo que desencadena hipertensión.
Asegúrese
de mantener unos niveles adecuados de magnesio.
Sepa
que la deficiencia de ácidos grasos poliinsaturados también
contribuye a la hipertensión.
Evite
el agua clorada y el agua con gas. Ambas favorecen la hipertensión
y destruyen la vitamina E, sustancia indispensable para la actividad
cardiaca.
Cocine
preferiblemente al vapor y al papillote. No fría nunca las comidas.
-El yoga, el tai-chi, la meditación y las técnicas de relajación
son muy eficaces para reducir la presión arterial.
ALIMENTOS BENEFICIOSOS
Frutas,
verduras y hortalizas en general. Cuando abundan
en la dieta mantienen la presión arterial en los límites adecuados
por su riqueza en vitaminas, minerales y oligoelementos.
Aceite
de oliva. Previene y mejora la hipertensión arterial
además de ayudar a reducir los niveles de colesterol "malo"
(LDL).
Aceites
de semillas, frutos secos, aguacate y aceites de pescado. Son
fuentes de ácidos grasos esenciales. Los aceites de pescado,
sobre todo, ayudan a impedir el aumento de la presión arterial
siendo tan eficaces como los beta-bloqueantes.
Acelgas,
zanahorias, cereales integrales, germen de trigo, levadura de
cerveza y setas. Por su alto contenido en potasio.
Ajos
y cebollas. Tienen efecto vasodilatador e hipotensor
aunque es aconsejable tomar cierta cantidad para que este efecto
se produzca. El mecanismo de acción se centra en su actividad
sobre el sistema nervioso autónomo, su actividad hipolipemiante
y su elevado contenido en azufre.
Algas,
peces de mar y mariscos y arroz integral. Son fuentes
importantes de yodo.
Algas,
semillas germinadas de soja, alfalfa, trigo sarraceno, arroz
integral y hojas de rábano. Son ricos en germanio,
sustancia que ayuda a controlar la hipertensión.
Apio.
Es diurético y vasodilatador por lo que contribuye
a normalizar la presión arterial. Contiene 3-N-butil ftalido
que le confiere el aroma y contribuye a disminuir la hipertensión.
Berza,
col rizada y hojas de nabo. Son buenas fuentes de
calcio.
Calabaza.
Es rica en potasio y contiene poco sodio.
Cereales
integrales, frutos secos (no salados), sésamo y levadura de
cerveza. Buenas fuentes de magnesio.
Legumbres.
Contienen potasio, magnesio, calcio, fibra y muy
escasa cantidad de sodio por lo que están especialmente indicadas
en la hipertensión.
Limón.
Contiene bioflavonoides.
Pera.
De reconocida acción diurética. Rica en potasio y yodo.
Pomelo.
Es protector de las arterias además de diurético y fluidificante
de la sangre.
Uvas.
Ricas en elementos antioxidantes (proantocianidinas oligoméricas)
que previenen la hipertensión y las patologías cardiovasculares.
COMPLEMENTACIÓN
Ácidos
grasos esenciales. La ingesta de ácido linoleico
provoca una acción hipotensora importante desencadenada por
su actividad sobre las prostaglandinas de la serie E, sustancias
que son potentes vasodilatadores.
Bioflavonoides
y vitamina C. La vitamina C es un preventivo frente
a la hipertensión. Además posee un claro y reconocido efecto
hipotensor y reduce la agregación plaquetaria cuando se ingiere
conjuntamente con vitamina E. Hay una clara relación inversa
entre los niveles séricos de vitamina C y la presión arterial
de los varones hipertensos. Cuanto más bajo es el nivel de vitamina
C más alto es el de la presión arterial. En cuanto a los bioflavonoides
son protectores de los capilares venosos y mejoran su permeabilidad
contribuyendo a mejorar la hipertensión. La vitamina C mejora
la absorción de los bioflavonoides.
Calcio
y magnesio. La deficiencia intracelular de magnesio
libre está directamente relacionada con la hipertensión. Debe
mantenerse un equilibrio entre la cantidad de calcio y de magnesio
por lo que deben administrarse juntos.
Coenzima
Q-10. Tiene un efecto beneficioso en las enfermedades
cardiovasculares y el tratamiento de la hipertensión.
Fibra
dietética. Es eficaz para prevenir y tratar las enfermedades
cardiovasculares, incluida la hipertensión. Las mejores son
las que forman geles hidrosolubles como la pectina de manzana,
el salvado de avena, las semillas de zaragatona y la goma guar.
Germanio.
Coadyuva en el tratamiento de la presión sanguínea.
Yodo.
Su deficiencia favorece la aparición de hipertensión.
Se puede dar a través de la alimentación.
Potasio.
La escasez de potasio produce la retención de sodio
en el interior de la célula lo que a su vez hace que se acumule
líquido y aumente la presión sanguínea. Sin embargo, es una
sustancia cuyo manejo debe hacerlo sólo un profesional ya que
su utilización inadecuada puede provocar graves consecuencias.
Vitamina
E. Contribuye a disminuir la tensión arterial elevada.
Evita la formación de coágulos ya que imposibilita la liberación
por parte de las plaquetas del tromboxano A2 impidiendo la agregación
plaquetaria. También reduce el colesterol (aunque en un principio
puede provocar un ligero aumento en corto espacio de tiempo
consigue normalizarla).
Bromelaina.
Es un inhibidor de la agregación plaquetaria.
Proantocianinidas
oligoméricas. Son reconocidas sustancias antioxidantes
con la peculiaridad de actuar protegiendo el colágeno, elemento
estructural de los vasos sanguíneos.
Betacarotenos.
Tienen un papel fundamental en la prevención de las
patologías cardiacas y arteriales. -En cuanto a la fitoterapia,
podemos encontrar multitud de plantas con efectiva y reconocida
actividad hipotensora como el espino blanco, el olivo,
el muérdago, la pervinca, la agripalma
y el crisantelo.
(Recuerde que el tratamiento a seguir y las dosis a tomar
debe indicarlas un especialista de la salud. Este artículo tiene
sólo carácter orientativo).
La
Medicina Ortomolecular
se basa en el convencimiento de que si al organismo
se le proporcionan los micronutrientes necesarios
para su correcto funcionamiento muchas de las
llamadas enfermedades no se manifestarían.
Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos
con ellos en la proporción y cantidad adecuadas.
Una sección elaborada por el Presidente
de la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular.
Las personas
interesadas en contactar con José Ramón
Llorente o la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66. |
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