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| CÓMO TRATAR ORTOMOLECULARMENTE
EL PARKINSON |
El
Parkinson se considera una enfermedad de causa o etiología desconocida
que se manifiesta en la segunda mitad de la vida pero en los
últimos años ha empezado a aparecer de forma precoz en personas
que ni siquiera han cumplido los cuarenta. Los síntomas -temblor,
rigidez, lentitud de movimiento e inestabilidad-
son apenas perceptibles al principio y se manifiestan de forma
progresiva a lo largo de los años descubriéndose en una de cada
mil personas menores de 50 años pero a partir de ahí la sufre
ya una de cada 200. Y se trata de una patología que no distingue
grupos étnicos ni sociales aunque se aprecie con mayor frecuencia
en el varón.
Fue descrita por primera vez en 1817 por el médico británico
James Parkinson que la describió como "parálisis agitante"
no conociéndose hasta 1960 la razón por la que aparecen sus
síntomas: la deficiencia de un neurotransmisor con elevada repercusión
sobre el comportamiento, la dopamina, a consecuencia
del deterioro o muerte de la llamada sustancia negra,
una estructura dopaminérgica asentada en el tronco del encéfalo
que tiene forma de media luna y cuyas células nerviosas envían
fibras a los tejidos localizados en ambos lados del cerebro
liberando los neurotransmisores esenciales que ayudan a controlar
y coordinar los movimientos corporales tanto espontáneos como
automáticos.
El temblor es la característica más acusada de la enfermedad
y se inicia unilateralmente. Se presenta en reposo, disminuye
con la acción, aumenta con la emoción o la tensión y desaparece
durante el sueño. Normalmente afecta a las extremidades superiores
pero también se puede presentar en la cabeza y en las extremidades
inferiores.
La rigidez afecta a todos los músculos pero está más
presente en el cuello, el tronco, los hombros y las caderas.
La acinesia o lentitud en el movimiento, como
su propio nombre indica, es la ralentización que se produce
al ejecutar un movimiento voluntario y la pérdida de los movimientos
automáticos normales.
Por último, la inestabilidad confiere al enfermo una
postura típica de inclinación hacia adelante o hacia atrás lo
que provoca una mayor facilidad para sufrir caídas.
A estos síntomas relevantes se unen a veces otros como el estreñimiento,
la dificultad para masticar y tragar, cambios en la construcción
y expresión verbal, alteraciones del sueño, cambios emocionales
y depresión.
OTRA ENFERMEDAD "IDIOPÁTICA"
En Medicina se dice que es idiopática
la enfermedad cuya causa o etiología se desconoce. Y tal es
el caso del Parkinson... y de la práctica totalidad de las enfermedades
crónicas y degenerativas. De ahí que se siga investigando. Así,
se ha estudiado recientemente la posibilidad de que la responsable
de la enfermedad pueda ser una toxina: la denominada MPTP. Resulta
que al estudiar en California a algunos drogadictos californianos
se observó que en el curso de la síntesis de la mepiridina -un
opioide sintético utilizado como sustituto de la heroína- se
produjo la mencionada toxina y ésta provocó en ellos parkinsonismo
agudo grave. Se trata de una neurotoxina que al ser atrapada
en las neuronas dopaminérgicas genera radicales libres tóxicos
que destruyen selectivamente la sustancia negra. Se trata pues
de una de las sustancias -entre otras por descubrir- que puede
hacerlo. De hecho esa superproducción de radicales libres también
se ha achacado a la presencia de grandes cantidades de hierro
libre en la sustancia gris de los enfermos. Otra de las posibilidades
que se manejan es que la muerte prematura de las neuronas dopaminérgicas
se deba al estrés oxidativo. Y otra que se deba al daño producido
por distintas toxinas.
Por eso hoy se habla de parkinsonismo postencefálico, parkinsonismo
inducido por drogas y fármacos (como la clorpromacina,
la fenotiazina y los hipotensores del grupo de las reserpinas),
parkinsonismo aterosclerótico, parkinsonismo inducido por toxinas
y parkinsonismo acompañando a otras patologías como la enfermedad
de Huntington, el síndrome de Hallervorden-Spatz, la enfermedad
de Alzheimer, la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la atrofia
olivopontocerebral y la encefalopatía post-traumática.
En suma, al no saberse la causa exacta lo que se recomienda
en estos casos es valorar el conjunto de agentes que podrían
estar relacionados con la enfermedad y aceptar que su aparición
puede deberse a una combinación de factores.
Dicho lo cual debemos añadir que el hecho de que el Parkinson
se haya extendido tanto y aparezca cada vez más prematuramente
apunta a que la causa o causas están en el tipo de vida moderno.
En otras palabras, a la creciente contaminación ambiental: electromagnética
(incluidas las radiaciones ionizantes y no ionizantes), alimentaria
(los productos que comemos están cada vez más contaminados por
pesticidas, conservantes, aditivos, etc., y además muchos no
son ya bien digeridos, especialmente los hidratos de carbono
refinados y los lácteos) y química (se utilizan miles de sustancias
tóxicas en champúes, desodorantes, lacas, tintes... y, sobre
todo, en los fármacos).
RECOMENDACIONES GENERALES
-Evite todo agente tóxico.
-Proceda a depurar el organismo a fondo, especialmente drenando
el hígado y el riñón (lea el artículo al respecto publicado
en esta misma sección).
-Evite en la medida de lo posible ingerir fármacos sintomáticos
o paliativos que envenenen su organismo sin afrontar la causa
de la enfermedad.
-Haga ejercicio para mejorar su metabolismo, la movilidad y
el equilibrio.
-Ingiera a diario una buena cantidad de frutas y verduras. Y
si aún así padeciera estreñimiento tome suplementos de fibra.
-Evite por completo el tabaco, el café, el alcohol y toda sustancia
excitante (empeoran los síntomas).
-No consuma hidratos de carbono refinados, azúcares o lácteos.
-Limite al máximo o evite la ingesta de grasas saturadas animales.
-Procure que el enfermo se encuentre en ambientes de serenidad
y tranquilidad. La música relajante es una excelente terapia.
-Descanse suficientemente y pasee al aire libre en lugares no
contaminados.
-Ingiera abundante agua, preferentemente embotellada y muy de
baja mineralización.
ALIMENTOS BENEFICIOSOS
-Cereales integrales.
Son una buena fuente de vitaminas del grupo B, imprescindibles
en esta patología.
-Frutos secos y cereales integrales.
Son ricos en vitamina B3 o niacina, sustancia crucial
en el tratamiento de cualquier patología del sistema nervioso
(la ingesta de L-dopa provoca su carencia).
-Frutos secos y aceites de semillas
(oliva, onagra, etc.). Por su riqueza en vitamina
E. -Verduras, hortalizas y frutas.
Además de vitaminas y minerales orgánicos aportan gran cantidad
de antioxidantes, indispensables para proteger las funciones
cerebrales y motoras.
-Legumbres. Son fuente de
folatos cuya deficiencia compromete la actividad de determinados
neurotransmisores.
-Pescado azul y aceite de pescado.
Por su gran riqueza de ácidos grasos omega 3 y omega
6.
COMPLEMENTACIÓN
Se sabe fehacientemente que determinados
nutrientes previenen y mejoran el Parkinson. Es el caso de la
L-Tirosina, absolutamente imprescindible para lograr
la dopamina o norepinefrina, neurotransmisor producto
de reacciones químicas complejas en las que intervienen diversas
sustancias cuya presencia debemos, pues, asegurar. De hecho,
éste es el proceso:
Fenilalanina › Tirosina › Dopa› Dopamina › Norepinefrina
(o noradrenalina) › Epinefrina (adrenalina).
El esquema permite comprender el potencial terapéutico de la
suplementación específica con L-Tirosina. Y permite ver
que la tirosina es fácilmente sintetizada en el cuerpo
a partir de la fenilalanina y es muy importante como
precursora directa tanto de la dopamina como de la norepinefrina.
Pues bien, el ácido fólico, la niacina, la vitamina C y el cobre
son imprescindibles para estimular los procesos metabólicos
derivados a partir de la tirosina.
Ahora bien, hay que señalar que la suplementación de tirosina
tiene contraindicaciones. Así, no puede ser utilizada cuando
se están ingiriendo inhibidores MAO, antidepresivos tricíclicos
e inhibidores de la recaptación de la serotonina ni en personas
con niveles altos de presión sanguínea, distrofia muscular o
cáncer. Ni por quienes sufran taquicardias, padezcan glaucoma
o tengan problemas de tiroides.
Las sustancias que se recomiendan son:
-AGAB (Ácido-gamma-amino-butírico).
Es un neurotransmisor inhibitorio que induce la relajación,
evita la intranquilidad y el insomnio, y es eficaz para tratar
los temblores. Los barbitúricos y las benzodiazepinas basan
precisamente su eficacia en la estimulación de los receptores
de esta sustancia. Es un estabilizador de la actividad neuronal.
-Ácido glutámico. Se debe
utilizar su precursor, el aminoácido L-glutamina, ya
que es capaz de atravesar la barrera hematoencefálica y una
vez en el cerebro será transformado en ácido glutámico. Es eficaz
porque actúa como equilibrador de la excitación y el letargo.
Además es una potente fuente de energía cerebral.
-Triptófano. Es precursor
de la serototina, neurotransmisor implicado en el control
de nuestro estado de ánimo. Recordemos pues la secuencia de
los procesos bioquímicos implicados en su metabolismo:
L-Triptófano › Triptófano Hidroxilasa › 5-HTP (5-Hidroxi-Triptófano)
› Aminoácido Aromático Descarboxilasa › Serotonina (5-Hidroxi-Triptamina)
Después una parte de la serotonina es transformada en melatonina,
la hormona promotora del sueño:
N-Acetil Transferasa (NAT) › N-Acetil-Serotonina (NAS) ›
Melatonina.
Cabe agregar que hay varias sustancias indispensables en el
metabolismo del triptófano: las vitaminas B3, B6, B9 (ácido
fólico) y C así como un mineral, el magnesio.
El triptófano mejora los trastornos del comportamiento,
es ansiolítico y facilita el sueño.
-Fosfatidil serina. La deficiencia
de dopamina está asociada a niveles bajos de fosfolípidos
y está demostrado que esta sustancia mejora considerablemente
la actividad cerebral. Es también eficaz para tratar los estados
de ánimo depresivo y mejora considerablemente la actividad cognitiva.
Su ingesta protege las membranas de las células nerviosas y,
por tanto, promueve una mejor entrada de los nutrientes a la
célula así como la salida de los elementos de desecho y una
mejor comunicación celular.
-Calcio, magnesio y lecitina. Facilitan
la transmisión de los impulsos nerviosos.
-Vitamina C + bioflavonoides.
Además de potentes antioxidantes mejoran eficazmente la circulación
cerebral y, por tanto, el paso de los nutrientes.
-Vitamina E. A pesar de
que algunos estudios parecen desmentir su eficacia en Parkinson
es innegable su participación en la protección de multitud de
vitaminas y minerales a fin de que no sean oxidados por los
radicales libres.
-NADH (Dinucleótido de Nicotinamida
Adenina). Esta sustancia ayuda a las neuronas a producir
dopamina y además actúa como un potente antioxidante.
Tiene los mismos beneficios de la L-dopa pero sin sus
efectos secundarios.
-Vitamina B1. Participa
en el metabolismo de los azúcares y su deficiencia puede producir
fatiga, depresión e irritabilidad.
(Recuerde que tanto el tratamiento a seguir como las dosis
son trabajo de un especialista de la salud por lo que este artículo
sólo tiene carácter orientativo e ilustrativo).
La
Medicina Ortomolecular
se basa en el convencimiento de que si al organismo
se le proporcionan los micronutrientes necesarios
para su correcto funcionamiento muchas de las
llamadas enfermedades no se manifestarían.
Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos
con ellos en la proporción y cantidad adecuadas.
Una sección elaborada por el Presidente
de la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular.
Las personas
interesadas en contactar con José Ramón
Llorente o la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66. |
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