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| CÓMO AFRONTAR ORTOMOLECULARMENTE
LOS TRASTORNOS DE LA TIROIDES |
Antes
de hablar sobre las alteraciones de la tiroides conviene recordar
cuál es su estructura y qué funciones desempeña. Hablamos de
una glándula con forma de mariposa que se encuentra localizada
en la cara anterior del cuello, justo delante del cartílago
tiroides. Los griegos la llamaron escudo dada su forma
siendo Thomas Wharton quien al traducir el concepto le
dio el actual nombre de tiroides. En un adulto su peso
aproximado es de 15 a 20 gramos y aunque pueda parecer poco
es la glándula endocrina más grande del cuerpo. Internamente
está formada por pequeños folículos huecos en cuyo interior
se encuentra lo que se denomina coloide tiroideo.
La tiroides se encarga de sintetizar hormonas mediante un proceso
que se realiza gracias a la combinación de yodo -oligoelemento
que deberíamos obtener normalmente a través de la alimentación-
y del aminoácido tirosina merced a la acción de una enzima
específica: la tiroperoxidasa. Por eso el bloqueo de
ese proceso -por cualquier causa- tiene consecuencias graves
sobre la actividad tiroidea.
Y es que en función de cómo se acopla el yodo pueden originarse
diversas hormonas. Así, si una molécula de yodo se une
al aminoácido tirosina se produce la hormona T1 o
monoyodotirosina (MIT). En cambio si lo que se une a la
tirosina son dos moléculas de yodo se produce
la hormona T2 o diyodotirosina (MID). Asimismo, la unión
de las hormonas T1 y T2 da lugar a la hormona
T3 o triyodotironina. Y la unión de dos hormonas
T2 a la hormona T4 o tiroxina. Estas hormonas
ya formadas se integran luego en una molécula que actúa como
almacén, la tiroglobulina, aunque sólo la T3 y
la T4 pasan a la sangre.
Como la tiroides es la glándula con mayor almacenamiento que
existe es de vital importancia ingerir yodo en suficiente cantidad
pues es imprescindible para su correcto funcionamiento.
Cabe agregar que hay un elemento que sirve para regular la función
tiroidea: la TSH u hormona tiroestimulante. La produce la hipófisis
y su actividad se centra, por un lado, en aunar esfuerzos para
captar yodo y, por otro, en producir y liberar hormonas tiroideas
cuando se requiera.
La acción de las hormonas tiroideas es esencial para la vida
y su actividad está en función de la etapa de crecimiento. En
la prenatal y neonatal -antes del nacimiento y recién nacido-
la actividad tiroidea se centra en el desarrollo del sistema
nervioso central. Luego, pasado ese periodo, se ocupa de numerosos
procesos metabólicos, entre ellos de estimular el metabolismo
basal, regular el consumo de oxígeno, asegurarse de que el balance
mineral es correcto y estimular la síntesis y degradación de
proteínas, lípidos y carbohidratos.
ALTERACIONES MÁS FRECUENTES
Las alteraciones más frecuentes de la tiroides
dan lugar a diversas patologías siendo las más importantes:
El
bocio simple.
Se denomina así al agrandamiento de la glándula tiroides y ello
puede deberse a múltiples factores aunque la consecuencia es
la misma: una insuficiente secreción de hormonas tiroideas.
Esta alteración se puede presentar por varios factores: déficit
o exceso de yodo, ingesta de bociógenos -se llama así a las
sustancias, naturales o químicas, que la afectan negativamente-
o defectos congénitos (de nacimiento).
En todo caso el factor más frecuente es el déficit de yodo en
la dieta porque aunque el exceso también produce bocio no es
muy habitual. En cuanto a los bociógenos los más comunes entre
los alimentarios son la familia de las Cruciferae y
Brassicae -coles de bruselas, brécol, col, lombarda, coliflor,
etc.-, los nabos y la mandioca. Las primeras contienen goitrina
y tiocinato, sustancias que dificultan la captación
del yodo; en cuanto a la mandioca contiene linamarina,
sustancia que tiene la misma acción que las anteriores.
Debemos añadir que hay otros alimentos que favorecen la excreción
de tiroxina y por tanto el déficit de hormonas. Es el
caso de los aceites de soja, girasol, nueces y cacahuetes.
En lo que se refiere a los fármacos provocan déficit de yodo
las sulfamidas hipoglucemiantes, las isoniacidas, los salicilatos
y el litio.
Por último hay que señalar que un déficit de las enzimas que
participan en la actividad tiroidea también pueden ser responsables
de esta alteración.
Cretinismo
endémico.
Es una grave alteración de carácter congénito que se presenta
en las zonas geográficas con carencia de yodo. Cursa con alteraciones
diversas del sistema nervioso central como retraso mental, sordomudez,
estrabismo, ataxia y alteraciones de la tiroides.
Esta alteración se puede evitar tomando suplementos de yodo.
Hipertiroidismo.
Se denomina así a la excesiva secreción de hormonas tiroideas.
Está provocada en el 99% de los casos por el excesivo funcionamiento
de la glándula.
Hay varios procesos que cursan con hipertiroidismo como la enfermedad
de Graves-Basedow, una de las más importantes. Se considera
una enfermedad autoinmune ya que se ha constatado la presencia
de inmunoglobulinas en el plasma sanguíneo de las personas afectadas
que estimulan sobremanera la glándula. En cualquier caso es
una patología frecuente en los países desarrollados, especialmente
entre las personas sometidas a estrés psicológico, lo cual hace
pensar en la posibilidad de prevenir esta patología con herramientas
dietéticas.
Los síntomas son taquicardia, pérdida de peso, cansancio, nerviosismo,
piel caliente, palpitaciones, disnea, diarrea, ojos saltones
y visión doble, entre otros.
Hipotiroidismo.
Se produce ante un déficit en la secreción de hormonas tiroideas
a causa de un problema orgánico o funcional o bien a una baja
presencia de la TSH u hormona tiroestimulante.
El signo más llamativo de la enfermedad son las alteraciones
de la piel -presenta sequedad, palidez y descamación- además
de pérdida de cejas y cabello. También la cara tiene características
especiales conformando un rostro típico ancho, abultado y grueso.
Paralelamente la voz se torna más ronca, el pulso se ralentiza
y se produce una alteración térmica que conduce al paciente
a soportar con dificultad el frío.
A nivel psíquico aparece cierta disposición a sentirse deprimido,
con ansiedad y notable nerviosismo así como a padecer cansancio
y somnolencia. Suele haber también notable retención de líquido.
Los signos y síntomas mencionados son fácilmente detectables
pero pueden presentarse formas mucho más suavizadas de la enfermedad,
tanto que incluso pase desapercibida durante mucho tiempo.
tiroiditis.
Es una alteración poco frecuente de la glándula que se caracteriza
por la presencia e invasión de diferentes microorganismos. El
paciente presenta fiebre, dolor localizado, hinchazón y, en
ocasiones, absceso agudo.
RECOMENDACIONES GENERALES
Ante todo es necesario mantener una higiene
emocional óptima ya que un exceso de preocupaciones, estrés,
tensiones y disgustos -en general, toda sobrecarga emocional-
coadyuva en el desajuste de la tiroides. Dicho esto, toda persona
afectada por alguna de las patologías mencionadas debe...
…evitar el consumo de tabaco, café, alcohol y cualquier otra
sustancia que pueda interferir en la actividad tiroidea.
…limitar la ingesta de azúcares y harinas refinadas dada su
dañina acción sobre el sistema nervioso.
…evitar las grasas saturadas ya que alteran la función de la
tiroides.
…evitar ingerir demasiadas proteínas animales sustituyéndolas
por proteínas vegetales.
…en los casos de hipertiroidismo evitar todo alimento rico en
yodo.
…en los casos de hipotiroidismo evitar las crucíferas, los nabos,
la mandioca y los aceites de soja, girasol, nueces y cacahuetes.
…hacer ejercicio. Sobre todo si se sufre hipotiroidismo.
ALIMENTOS BENEFICIOSOS
En general:
Cereales
integrales, levadura de cerveza y germen de trigo.
Son una buena fuente de vitaminas del grupo B, indispensables
para la utilización de los hidratos de carbono.
Rábano.
(en especial el rábano negro). Es beneficioso tanto en el hipo
como en el hipertiroidismo. Contiene un principio activo denominado
rafanina, componente sulfurado que mantiene en equilibrio
la producción de tiroxina.
Frutas,
verduras y hortalizas en general.
(con las excepciones que se indican para los casos
de hipo e hipertiroidismo). Son depurativas y contribuyen a
equilibrar el metabolismo.
En caso de hipertiroidismo:
Coliflor,
col verde o morada, coles de bruselas.
Como ya se ha señalado contienen sustancias capaces de impedir
la captación de yodo por la glándula tiroides evitando así la
excesiva formación de hormonas tiroideas. Deben consumirse crudas
y por largo período de tiempo.
Nabos,
mostaza, yuca, semillas de soja, cacahuetes, piñones y mijo.
Mejor cuando se consumen crudos.
Maíz.
Su consumo abundante durante largo tiempo reduce
la actividad de la glándula tiroides.
Mandioca.
Este tubérculo tiene un reconocido efecto antitiroideo.
En caso de hipotiroidismo:
Algas
marinas.
Contienen gran cantidad de yodo, indispensable para la formación
de L-tirosina.
Pescados.
También son muy ricos en yodo, casi tanto como las algas.
Berros.
Son muy ricos en oligoelementos, sobre todo en yodo y hierro.
Se trata de un alimento estimulante de la glándula tiroides.
Espinacas,
ajos, cebollas, avellanas, acelgas y remolacha.
Contienen potasio, yodo, magnesio y zinc.
COMPLEMENTACIÓN
En general:
Vitaminas
del grupo B.
Son imprescindibles para el metabolismo de los hidratos
de carbono y su transformación en energía, sobre todo la B2,
B3 y B6.
Vitamina
E.
Indispensable para el buen funcionamiento de la tiroides.
Vitamina
C.
Ayuda a la absorción y asimilación de las vitaminas del complejo
B además de protegerlas de la oxidación.
Vitamina
B12.
Participa en el buen funcionamiento de la tiroides.
En caso de hipotiroidismo:
Yodo.
El yodo fue uno de los primeros oligoelementos al que se le
reconoció importancia en la nutrición y es uno de los más valiosos.
Se trata de un constituyente esencial de la glándula tiroides.
Es pues necesario que sea aportado en cantidades satisfactorias
para que la glándula sintetice las hormonas tiroxina (T4)
y triyodotironina (T3) en concentración suficiente para
que el funcionamiento sea normal.
L-tiroxina.
Se trata de un aminoácido precursor, junto con el
yodo, de la hormona tiroidea L-Tiroxina. Además es precursor
de la dopamina y la noradrenalina. Por tanto se
podrá emplear en los casos en los que se presente depresión.
Oligoelementos.
Zinc, potasio, magnesio, hierro, manganeso y cromo.
Vitaminas
A y E.
Su carencia causa una disminución en la producción de la hormona
tiroidea activa pues intervienen en su formación.
Compuestos
azufrados y sílice.
Estas sustancias mejoran el estado de la piel y el pelo. -D-fenilalanina,
GABA, L-5HTP y SAM (S-adenosil-L-metionina). Cualquiera de ellos
puede utilizarse como agentes antidepresivos en los casos en
los que se presente esta alteración.
En caso de hipertiroidismo:
L-carnitina.
Podría emplearse en los casos de hipertiroidismo ya que se ha
mostrado eficaz para limitar la actividad de la glándula.
(Recuerde que tanto el tratamiento a seguir como las dosis
son trabajo de un especialista de la salud por lo que este artículo
sólo tiene carácter orientativo e ilustrativo).
La
Medicina Ortomolecular
se basa en el convencimiento de que si al organismo
se le proporcionan los micronutrientes necesarios
para su correcto funcionamiento muchas de las
llamadas enfermedades no se manifestarían.
Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos
con ellos en la proporción y cantidad adecuadas.
Una sección elaborada por el Presidente
de la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular.
Las personas
interesadas en contactar con José Ramón
Llorente o la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66. |
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