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| CUIDADOS NUTRICIONALES EN EL EMBARAZO |
Aunque
la gestación es una situación fisiológica natural conviene siempre prestar atención
al estado nutricional de la mujer antes y durante el embarazo ya que equivocarse
en ese ámbito puede afectar negativamente tanto a la salud de la madre como a
la del niño. A fin de cuentas durante el embarazo las necesidades nutricionales
de la mujer se ven notablemente aumentadas ya que además de atender las demandas
para el desarrollo y crecimiento del feto se deben cubrir los requerimientos para
la formación de nuevas estructuras: placenta, útero, glándulas mamarias y sangre.
Recordemos además que durante el embarazo tienen lugar cambios fisiológicos notables.
Así, -Aumenta el hambre y la necesidad de beber. -Aumenta el peso. Normalmente
entre 10 y 12,5 kg. de los que parte corresponden al feto, parte a la placenta,
entre 4,5 y 5 kg. al líquido amniótico y entre 3 y 4 kg. a la grasa que acumula
la madre. -Se acentúa la utilización de nutrientes. -Se producen modificaciones
metabólicas necesarias para la adaptación a las nuevas necesidades orgánicas.
-El diafragma se relaja y sube unos cuantos centímetros provocando que al final
del embarazo se tenga dificultad para respirar. -Se produce una relajación
de la musculatura en el aparato urinario que facilita la aparición de infecciones
urinarias. -Se incrementa considerablemente el volumen sanguíneo lo que provoca
un descenso en los niveles de hemoglobina, albúmina y vitaminas hidrosolubles
mientras aumentan las liposolubles y determinadas fracciones lipídicas provocando
una anemia fisiológica del embarazo o hemodilución. -Aumenta el consumo de
oxígeno como consecuencia de las necesidades del feto, placenta y mamas provocando
un aumento en la ventilación y en el volumen de aire utilizado. -Disminuye
la motilidad gastrointestinal y se relaja el cardias lo que puede acarrear la
aparición de ardores, vómitos y estreñimiento.
RECOMENDACIONES GENERALES -Es necesario comer
cinco veces al día como mínimo. -El desayuno debe ser variado y bajo ningún
concepto debe obviarse. -Las comidas deben realizarse de forma pausada y relajada,
sentada y masticando adecuadamente. -La cena no debe hacerse demasiado tarde
con el fin de facilitar la digestión antes de acostarse. -Los alimentos pueden
prepararse a la plancha, hervidos, al horno o al vapor pero nunca fritos.
-La comida debe ser equilibrada pero no excesivamente abundante. La nutrición
es fundamental pero no se trata de duplicar la ingesta sino de mejorarla.
-Es necesario vigilar la dentadura para evitar caries. -Se debe evitar el
alcohol, el tabaco, la cafeína y toda sustancia peligrosa. El alcohol afecta a
la absorción y metabolización de nutrientes importantes como el zinc, el magnesio,
el cobre, el hierro, etc; además es antagonista del ácido fólico sobre cuya importancia
hablaremos luego. Por otra parte, está demostrado que el alcohol es capaz de atravesar
la barrera placentaria y hacer que el feto padezca al nacer diversas malformaciones
físicas y psíquicas cuando no provocarle la muerte. En cuanto al tabaco se ha
demostrado que enlentece el desarrollo del feto además de haber sido relacionado
con nacimientos de niños de bajo peso. -No se debe comer carne cruda o poco
hecha. -No debe abusarse de la sal. -Hay que evitar las carnes curadas
ya que son precursoras de nitrosaminas, altamente peligrosas. -Debe evitarse
la ingesta de alimentos tratados con pesticidas y conservantes. -Durante el
embarazo, a fin de mantener las necesidades metabólicas, se debe aumentar la ingesta
de alimentos en unas 150 kcal diarias durante el primer trimestre y en 340 el
semestre restante. -La necesidad de sintetizar nuevos tejidos durante la gestación
obliga también a un mayor aporte de proteínas: en torno a 60 gr/día. -Es necesario
asegurar igualmente un buen aporte de ácidos grasos esenciales pues son fundamentales
para el desarrollo del sistema nervioso. -Es necesario tomar hidratos de carbono
completos y bien repartidos en la dieta. -Debe tenerse en cuenta que el exceso
de peso puede perjudicar tanto el embarazo como el parto. -Hay que realizar
ejercicio físico a diario: paseos diarios, natación, etc.
ALIMENTOS ADECUADOS Frutas.
Debe aumentarse su consumo en general pero especialmente las manzanas
y ciruelas -ya que evitan el estreñimiento-, la piña entera o en jugo -ayuda en
el ardor de estómago-, el limón -aumenta la absorción del hierro- y las uvas e
higos -muy ricas en hierro. Hortalizas
y verduras. Su consumo es necesario ya que son fuente de multitud de
vitaminas, minerales y otros nutrientes prestando especial atención a los crudos
(ensaladas). Legumbres.
Son fuente de folatos y hierro. Cereales
integrales. Como fuente importante de vitaminas del grupo B y fibra.
Aceites
de semillas de primera presión en frío y frutos secos. Son la fuente
principal de ácidos grasos esenciales y minerales como el zinc o el calcio. Almendras
y alfalfa germinada. Son nutrientes que favorecen la fabricación de
leche materna. Fibra.
Mejora el estreñimiento y promueve el movimiento peristáltico. Germinados.
Contienen enzimas y gran cantidad de vitaminas siendo además de fácil digestión.
COMPLEMENTACIÓN
Es importante señalar que corresponde a un profesional de la salud decidir, en
función de las características y necesidades concretas de la embarazada, los complementos
que de forma específica se precisan en cada caso. En este artículo se señalan
fuentes naturales de cada nutriente para mejorar la nutrición de la embarazada
pero eso no significa que ésta deba complementar su alimentación con todos y cada
uno de los que aquí se mencionan. Vitamina
A. Se necesita en mayores cantidades para el desarrollo fetal, la formación
del calostro, la síntesis de hormonas ligadas a la gestación y la constitución
de depósitos hepáticos para la lactancia. Se halla sobre todo en el perejil, las
espinacas, las zanahorias, la mantequilla, el aceite de soja, el atún, el bonito
y los huevos. Vitamina
D. Es esencial en el metabolismo del calcio. Durante el embarazo se
produce una transferencia de calcio de la madre al feto. La fuente principal de
esta vitamina es la luz solar. Vitamina
E. Su deficiencia podría estar relacionada con una mayor probabilidad
de abortos. Sus fuentes naturales son los aceites de oliva, girasol, maíz y soja,
el germen de trigo, las avellanas, las almendras, el coco, el germen de maíz,
la soja germinada y las nueces. Ácido
fólico. Las elevadas necesidades de esta sustancia se deben a su necesaria
presencia en la síntesis de ácidos nucleicos que se ve considerablemente aumentada
por el elevado ritmo de replicación celular que ocurre en el embarazo. Su deficiencia
provoca anemia megaloblástica en las embarazadas y puede llevar a una malformación
nerviosa en el feto ya que es indispensable para la formación del tubo neural.
Sus fuentes naturales son la levadura de cerveza, la verdura de hoja oscura, los
tubérculos, los cereales integrales, los germinados, las ostras, el salmón y los
dátiles. Vitamina
B2. Esta vitamina es importante especialmente durante el tercer trimestre
de gestación cuando se ven disminuidos los niveles en sangre, posiblemente debido
a una mayor transferencia de la madre al feto para cubrir sus necesidades. Sus
fuentes naturales son la levadura de cerveza, el germen de trigo, las almendras,
los cocos, los champiñones, el mijo, el salvado, los huevos y las lentejas. Calcio
y fósforo. Las mayores necesidades de calcio se deben a la calcificación
ósea fetal, sumadas a las necesidades propias de la madre. En cuanto al fósforo
hay que tener en cuenta que nuestra dieta habitual suministra cantidad suficiente
de este nutriente. Y en cuanto al calcio las mejores fuentes naturales son las
semillas de sésamo, el salmón, las sardinas, los granos de soja, la levadura de
cerveza, las almendras, los germinados, las algas, la col rizada y las berzas.
Hierro.
Es el nutriente que presenta una mayor demanda, junto a la vitamina D, en la mujer
gestante. Este mineral debe satisfacer las demandas maternas debidas a los incrementos
de tejidos maternos y fetales. En el feto el hierro se necesita para la formación
de moléculas como la hemoglobina, la mioglobina, etc., pero además es necesario
formar un depósito de este mineral para ser utilizado con posterioridad a fin
de compensar su baja presencia en la leche materna. Ahora bien, a pesar de su
necesidad hay que tener en cuenta que durante el embarazo la capacidad de reabsorción
de hierro por parte del intestino aumenta aproximadamente en un 40% por lo que
las pérdidas disminuyen de forma importante. Lo ideal es combinar los alimentos
ricos en hierro con vitamina C pues ésta aumenta la absorción de ese mineral.
Sus fuentes naturales son la carne de ternera, las sardinas, los huevos, la fruta
seca -especialmente los higos, las ciruelas y los albaricoques-, las almendras,
la levadura de cerveza, el pan integral, los germinados, la remolacha, el brécol,
las verduras de hoja verde y las algas. Zinc.
Los niveles plasmáticos de zinc descienden con la progresión del embarazo y, por
tanto, siendo una sustancia indispensable para la función inmunitaria se debe
considerar el incremento de su ingesta con la alimentación. Sus fuentes naturales
son la ternera, las ostras, los mariscos, los frutos secos, las zanahorias, el
maíz, el tomate, los plátanos, la levadura de cerveza, las semillas de sésamo,
las almendras, los germinados, las algas, la col rizada y las berzas. Yodo.
A pesar de que los cambios en el embarazo no afectan a sus niveles
ni tampoco se produce un requerimiento mayor es necesario evitar su déficit ya
que ello puede provocar daños fetales irreversibles sobre el sistema nervioso.
(Recuerde en todo caso que tanto el tratamiento
a seguir como las dosis son trabajo de un especialista de la salud y que este
artículo sólo tiene carácter orientativo e ilustrativo).
La
Medicina Ortomolecular se basa en
el convencimiento de que si al organismo se le proporcionan los micronutrientes
necesarios para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas enfermedades
no se manifestarían. Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos con
ellos en la proporción y cantidad adecuadas. Una sección elaborada
por el Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.
Las personas interesadas en contactar
con José Ramón Llorente o la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66. | |
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