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CÁNCER QUÉ ES, QUÉ LO CAUSA Y CÓMO TRATARLO

Portada del número actualmente a la ventaDiscovery DSALUD es una publicación de Ediciones MK3La salud es armoníaTarifas de la revista y de la webSuscripción a  la revista

    MEDICINA ORTOMOLECULAR
    CÓMO ABORDAR ORTOMOLECULARMENTE EL ESTRÉS OXIDATIVO

La energía bioquímica de nuestro cuerpo se concentra en unas pequeñas estructuras celulares que se llaman mitocondrias y que queman casi todo el oxígeno que respiramos. El problema es que el mismo elemento que permite nuestra vida, el oxígeno, es el principal generador de unas sustancias llamadas radicales libres que, según se postula desde 1956 a partir de la Teoría de Hartmann, serían las auténticas responsables del envejecimiento y de la mayor parte de los procesos degenerativos. Sustancias absolutamente necesarias porque, por ejemplo, cuando el cuerpo se moviliza para eliminar agentes infecciosos produce precisamente una gran cantidad de radicales libres para destruir los virus y bacterias invasoras. Ahora bien, el problema es que si hay exceso de radicales libres, éstos, cumplida su función, atacan entonces las células sanas produciendo una peroxidando lipídica (oxidación de la grasa), dañando las membranas y alterando el código genético hasta que esas células pierden su capacidad funcional; algunas incluso mueren.
Por otra parte entramos en contacto con sustancias potencialmente productoras de radicales libres. Las dietas hipercalóricas, el ejercicio físico extremo, la deficiente ingesta de antioxidantes, los procesos inflamatorios, los rayos ultravioletas, la excesiva concentración de oxígeno respirado, el consumo de drogas, el humo del tabaco o los metales pesados -entre otras causas- son responsables exógenos del incremento en el organismo de radicales libres lo que puede provocar un claro desequilibrio fisiológico que nos lleve a una situación que se conoce como estrés oxidativo. La explicación es simple: cuando un radical libre "roba" o "cede" un electrón a un átomo de una molécula para conseguir su propia estabilidad provoca que "su víctima" se desestabilice y se convierta en un nuevo radical libre que actuará de manera similar; y así sucesivamente produciendo reacciones en "efecto cascada" o "dominó". Reacción que continuará mientras haya exceso de radicales libres. ¿Y cómo evitarlo? Pues mediante los llamados antioxidantes.
En suma, no podemos vivir sin los radicales libres... pero debemos controlarlos. Algo para lo que basta tomar diariamente los mencionados antioxidantes. Si es con la comida, mejor. Y si no, con los suplementos adecuados.

LOS RADICALES LIBRES MÁS DAÑINOS
Entre los radicales libres más dañinos se encuentran el óxido nítrico, el superóxido, el peróxido de hidrógeno, el oxígeno singlete y el peroxinitrito hidroxilo. Se trata de sustancias que tienen capacidad para dañar el DNA de las células al oxidar su pared lipídica -provocando con ello graves alteraciones-, modificar algunas funciones enzimáticas, inactivar mecanismos de defensa, alterar las paredes arteriales, provocar cambios de permeabilidad en la pared celular, provocar inflamaciones... Y todo ello de forma rápida y en ocasiones irreversible.
De ahí que hoy sean muchos los científicos que afirman que los radicales libres puede ser responsables de multitud de patologías. Y de hecho se han asociado en numerosos trabajos de investigación a muy diferentes dolencias: cardiacas, inflamatorias, inmunológicas, renales, neurológicas, hepáticas, alérgicas, cáncer... y, por supuesto, al envejecimiento prematuro.
En suma, ante el aumento de factores exógenos que producen radicales libres hoy se hace indispensable organizar una buena respuesta antirradicalar. Para lo cual disponemos de mediadores -tanto externos como internos- que en condiciones normales deben permitir equilibrar la balanza. Nos referimos a los antioxidantes, sustancias que aún en dosis bajas respecto del sustrato potencialmente oxidable son capaces de retardar o prevenir la oxidación y cuya acción se centra en la cesión de un electrón y su transformación en un radical no tóxico.
Ahora bien, dentro del grupo de sustancias antioxidantes debemos diferenciar las que tienen una procedencia endógena de las que son exógenas y mayoritariamente proceden de los alimentos.
Eso sí, entre los antioxidantes endógenos hay dos líneas de actuación:
   1ª) Determinadas enzimas con actividad antioxidante que regulan los posibles excesos de oxidación. Las principales son:
-El Superóxido dismutasa (SOD). Capaz de transformar el superóxido (un potente radical libre) en peróxido de hidrógeno que finalmente es convertido en agua y oxígeno.
-La Glutation peroxidasa. Capaz de evitar la peroxidación lipídica.
-La Catalasa. Transforma el radical superóxido en agua y oxígeno, sobre todo a nivel de los peroxisomas.
-La Coenzima Q10. Su actividad es fundamental en el sistema de transporte de electrones a nivel mitocondrial (cadena respiratoria).
Esta primera línea de actuación tiene una actividad reparadora sobre las moléculas dañadas.
   2ª) Determinadas proteínas que interceptan y previenen la formación de radicales libres. Hablamos de proteínas extracelulares unidas a metales (hierro, cobre, etc.) como la albúmina, la lactoferrina, la transferrina, la haptoglobina, la mioglobina y la ceruloplasmina.
En cuanto a los antioxidantes exógenos -básicamente provenientes de la alimentación y que trabajan como moléculas suicidas ya que se oxidan al llevar a cabo su labor y de ahí la importancia de restablecer permanentemente con la comida su presencia- destacan: las vitamina C y E, los flavonoides, los betacarotenos, el licopeno, minerales como el selenio, el zinc, el manganeso y el germanio, el indol-3-carbinol, la clorofila, el ácido lipoico, el betaglucano, los proantocianidinas oligoméricas y las catequinas.

RECOMENDACIONES GENERALES
-Instaure una alimentación balanceada.
-Elimine hábitos dietéticos perjudiciales como el consumo de "comida basura", precocinada, recalentada o quemada.
-Evite el consumo de tabaco y drogas.
-Evite el consumo excesivo de carnes y sus derivados.
-Limite la ingesta de grasas saturadas.
-Sustituya el azúcar y las harinas refinadas por azúcares y harinas completos.
-Cocine bien los alimentos evitando los fritos, ahumados y quemados.
-Utilice aceite de oliva para cocinar ya que soporta mejor las temperaturas. Aún así éste no debe nunca quemarse.
-Tome alimentos ricos en ácidos grasos esenciales.
-Evite los aceites vegetales hidrogenados.
-Limite o elimine de su alimentación la leche y sus derivados.
-Evite los aditivos alimentarios.
-Tome abundantes zumos de frutas y jugos de verduras frescas para proporcionar al organismo una buena cantidad de nutrientes.
-Ingiera a diario verduras de la familia de las crucíferas: col morada, berza, brécol, coliflor, coles de Bruselas y nabos. Contienen potentes antioxidantes denominados glicosinolatos que protegen al organismo frente a los radicales libres.
-Haga un ejercicio moderado y adecuado para su estado de salud y edad.
-Evite en la medida de lo posible el estrés.

ALIMENTOS ADECUADOS
Frutas y hortalizas frescas. Está demostrada su eficacia por sus altos contenidos en sustancias antioxidantes.
Ajo y cebolla. Contienen antioxidantes como el sulfuro de dialilo o la quercitina con capacidad para bloquear agentes muy activos como las nitrosaminas y las aflatoxinas relacionadas directamente con los cánceres de estómago, pulmón e hígado.
Tomates. Su poder anticancerígeno reside en el pigmento que le da color: el licopeno. Es dos veces más poderoso que el betacaroteno como destructor del oxígeno libre.
Cítricos. Contienen carotenoides, flavonoides, terpenos, limonoides y cumarinas que por sí solas han demostrado neutralizar diferentes tipos de radicales libres.
Té rojo y té verde. De alto poder antioxidante por su riqueza en catequinas.
Pescados azules. Impiden la oxidación lipídica.
Aceite de oliva. Es rico en sustancias antioxidantes (vitamina E) y ácidos grasos monoinsaturados.
Cereales integrales. La fibra que contienen acelera el tránsito intestinal, retiene y arrastra las sustancias nocivas.
Germen de trigo. Frena procesos de degeneración celular. Es rico en selenio y zinc, sustancias que forman parte de la Superóxido dismutasa (SOD).
Nueces de brasil, levadura de cerveza y melaza. Son buenas fuentes de selenio.
Sésamo, azúcar de arce y frutos secos. Son buenas fuentes de zinc.

COMPLEMENTACIÓN
Vitamina A. Actúa como antioxidante específico para las vías respiratorias y las mucosas.
Vitamina C. Protege la membrana celular de la peroxidación lipídica. Inhibe la formación de nitrosaminas y protege contra el daño producido por sustancias como el monóxido de carbono, el cadmio, los aldehídos, etc. Es capaz de neutralizar el oxígeno singlete y puede regenerar la vitamina E oxidada.
Vitamina E. Es el mayor antioxidante liposoluble en el plasma sanguíneo. Su unión al selenio lo convierte en un antioxidante de primera fila. Protege de la peroxidación lipídica en la membrana celular y además evita la oxidación de constituyentes celulares esenciales. Es capaz de neutralizar los efectos del oxígeno singlete. También puede atrapar y eliminar peróxidos.
Carotenos. Su gran poder antioxidante previene la aparición de muchos tipos de cáncer, especialmente de pulmón, pecho, estómago y colon. Junto con la vitamina C reduce el riesgo de displasia cervical y otras lesiones premalignas. Tiene también un papel muy importante en la prevención de las enfermedades cardíacas y arteriales. Poseen la característica especial de atrapar el oxígeno singlete y otras especies reactivas del oxígeno. El betacaroteno puede desactivar también el oxígeno singlete pero con la característica de no dañarse a sí mismo y ser reutilizable. Uno de esos carotenos, el licopeno, tiene una actividad antioxidante mayor que el alfacaroteno y el betacaroteno. Evita la oxidación del colesterol LDL y es capaz de producir regresión en determinadas lesiones. Y otro de ello, la astaxantina, es un muy potente antioxidante capaz de estabilizar la membrana celular y proteger la piel de los daños causados por la radiación ultravioleta.
Flavonoides. Hay diferentes clases: flavonoles, flavones, isoflavonas, proantocianidinas, cumarinas, catequinas, etc. Tienen la capacidad de estabilizar el colágeno y proteger la vitamina C de la oxidación.
Coenzima Q10. Posee una actividad única como antioxidante ya que se une a las membranas lipídicas y cualquier radical libre que intente adherirse es capturado y enviado a otro antioxidante para que lo destruya.
Superóxido dismutasa (SOD). Es una de las enzimas mas importantes para conseguir eliminar el superóxido, un radical libre muy violento. Todos los SOD son metaloproteínas y contienen pues metales como el zinc, cobre o manganeso. En función de su unión con el metal el SOD tendrá específicas características sobre determinados espacios; por ejemplo, unido al cobre y al zinc está en el espacio extracelular, unido al manganeso está en la mitocondria, etc.
Zinc, cobre, manganeso, hierro y selenio. Son indispensables porque los tres primeros forman parte del SOD y el selenio forma de la Glutation peroxidasa, antioxidante con específica actividad frente al peróxido de hidrógeno.
Ácidos fenólicos.
Hay muchos compuestos fenólicos. De hecho los podemos encontrar en multitud de sustancias en forma de cinarina en las alcachofas, en forma de ácido rosmarínico en el romero y en forma de ácido gálico en el té verde y el vino tinto así como en los cereales completos. Sus actividades son diversas ya que pueden actuar como detoxificadores hepáticos y bloqueadores de algunos radicales libres además de quelar metales como el hierro para impedir su oxidación.
Metionina. Para obtener el mejor rendimiento debe ser transformado en S-adenosil-L-metionina (SAM). Es un agente esencial porque actúa en multitud de procesos metabólicos. Ayuda a eliminar residuos y a formar antioxidantes.
Indol-3-Carbinol. Es una sustancia presente en las paredes celulares de las crucíferas. Es capaz de inhibir determinadas enzimas con actividad mutagénica.
Proantocianidinas (OPC). Forman parte de la familia de los flavonoides. Son notablemente mas potentes como antioxidantes que la vitamina C o la vitamina E. Además actúan sinérgicamente con otros antioxidantes y, lo que es mas importante, son capaces de atravesar la barrera hematoencefálica por lo que son específicamente determinantes para proteger al cerebro de los radicales libres.
Betaglucanos. Estas sustancias están presentes en la levadura de cerveza y en algunos tipos de setas. Su actividad como antioxidante está plenamente reconocida. Hay receptores específicos del beta-1,3 glucano en la superficie de los macrófagos que producen una reacción en cadena generando una defensa inmunológica imparable.
Resveratrol. Pertenece a la familia de los OPC (proantocianidinas). Impide la oxidación del colesterol "malo" o LDL, es capaz de invertir los daños oxidativos que se hayan producido sobre las paredes arteriales, inhibe la acción de la proteína NK-kappa B que protege a las células cancerígenas contra las terapias destinadas a destruir radicales libres e inhibe la acción de la enzima ciclooxigenasa, sustancia vinculada a las mutaciones celulares.
Ácido lipoico.
Se trata de un potente antioxidante que protege los glóbulos rojos y los ácidos grasos. Se considera el "antioxidante universal" porque es liposoluble e hidrosoluble lo que significa que puede actuar en cualquier parte del organismo. Además de tener sus propias acciones antioxidantes es capaz de regenerar a la vitamina C y la vitamina E de sus formas oxidativas.
Catequinas.
Pertenecen al grupo de los flavonoides y comparten su actividad antirradicalar. Su función se centra en inhibir la formación de nitrosaminas e incrementar la acción de la glutation peroxidasa. Las catequinas mas habituales son la epicatequina, el galato de epicatequina y la epigalocatequina galato. Están presentes en el té verde.
Fitoles. Forman parte de la clorofila y además de minimizar la absorción de compuestos oxidantes como las aminas heterocíclicas (en las carnes cocinadas) y la aflotoxinas (un moho de los cacahuetes) impiden su biodisponibilidad. Además son precursores de vitaminas antioxidantes.


(Recuerde en todo caso que tanto el tratamiento a seguir como las dosis son trabajo de un especialista de la salud y que este artículo sólo tiene carácter orientativo e ilustrativo).


La Medicina Ortomolecular se basa en el convencimiento de que si al organismo se le proporcionan los micronutrientes necesarios para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas enfermedades no se manifestarían. Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos con ellos en la proporción y cantidad adecuadas. Una sección elaborada por el Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.

Las personas interesadas en contactar con José Ramón Llorente o la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66.



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