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| CARACTERÍSTICAS
DE LA ANESTESIA PSICOLÓGICA |
La
Noesiterapia es una escuela humanística dentro de la
Medicina creada por el cirujano español Ángel Escudero
Juan en Valencia y que desde 1972 permite operar sin
anestesia química a los pacientes y dar a luz a las
mujeres utilizando sólo anestesia psicológica. Para
ello basta enseñar a programar el cerebro con el propio
pensamiento y movilizar los mecanismos naturales de
la curación. La Noesiterapia se convierte así en la
base de la mejor Medicina Preventiva y en un punto de
apoyo para luchar contra las ideas de "imposible" e
"incurable" tan arraigadas en nuestra cultura. Es más,
el conocimiento y uso inteligente de los fundamentos
de la Noesiterapia mejora los resultados de cualquier
actividad humana: estudio, trabajo, deporte, relaciones
sociales, etc. Y, por descontado, el resultado de cualquier
práctica médica.
Más información sobre NOESITERAPIA y las publicaciones
y cursos del Dr. Escudero en el 96-361.78.14.INTERNET:
dr.escudero@tsai.es
Cuando hablamos de anestesia psicológica debemos aclarar
algunos puntos que permitirán al lector comprender mejor
lo que este término supone.
El concepto de anestesia significa abolición
de todo tipo de sensibilidad. Y lo que se consigue ordinariamente
al programar una "anestesia psicológica" es una analgesia
o abolición de la sensibilidad dolorosa, conservando
otro tipo de sensaciones de tacto, presión, temperatura,
etc. No obstante, en alguna ocasión hemos observado
verdaderas anestesias psicológicas, como nos sucedió
en el caso de un niño de once años que mientras le operábamos
me preguntó si podía dejar de sentir sensaciones táctiles
y lo logró, hasta el punto de que nos pidió un tebeo
porque se aburría mientras le operábamos. Hace bastantes
años de esto pero aún podemos mostrar alguna foto de
su intervención.
Cuando usamos el bisturí eléctrico en un paciente psicoanalgesiado,
por tanto, percibe algo de calor pero no sufre por ello.
El paciente, mientras le operamos con psicoanalgesia,
nota, sabe que le tocamos, que manipulamos en su
cuerpo pero con bienestar. Esto nos anima a pensar
que en el ser humano existe la posibilidad de saber
sin sufrir, de tener información que sea útil para
defendernos de una agresión pero sin el dolor.
El dolor, a mi modo de ver, es un engendro del ser humano,
programado en su cerebro en un proceso de evolución
inadecuado. El dolor es una realidad actual para desgracia
de la especie pero pienso que se podría cambiar la programación
que actualmente existe en el cerebro, que es su causa,
si se siguieran los pasos necesarios en la educación
de las nuevas generaciones. Mi experiencia de más de
un cuarto de siglo operando con psicoanalgesia me hace
pensar de esta manera.
Al alcance del hombre está la posibilidad de mejorar
sustancialmente la calidad de su vida y desprogramar
de su cerebro muchas cosas relacionadas con el dolor,
su producción y supuesta "misión informativa". Claro
que esto supondrá desandar un camino en la evolución,
que necesitará tiempo y esfuerzo por parte de científicos,
médicos y educadores.
PSICOANALGESIA VOLITIVA
La voluntad, el deseo del paciente es determinante
en la obtención de la psicoanalgesia. Por eso la llamé
Psicoanalgesia Volitiva (PAV).
Cuando mi hija María Jesús decidió que le agujereara
las orejas para poder usar pendientes le programé
una anestesia psicológica para sus orejas. Para
comprobar que había conseguido lo programado, le pellizqué
en la parte superior de una de ellas y me dijo que le
dolía, que ella había pensado solamente en el
lóbulo de las mismas que era donde tenia que pincharle...
y eso es lo que se anestesió.
Luego, ¿quién decide quién se anestesia psicológicamente?,
¿quién es el protagonista en este proceso? Evidentemente,
el paciente. Él es el dueño de la computadora de su
cerebro y es su pensamiento el que programará lo
que desea o necesita de manera consciente o inconsciente.
Por eso nunca he dicho ni diré que he anestesiado psicológicamente
a nadie. Le he enseñado cómo conseguirlo a él mismo,
le hago autónomo. Aunque, por supuesto, le podemos ayudar
a conseguir lo que necesita con nuestra experiencia
y deseo.
La psicoanalgesia se puede conseguir programándola dentro
de un ejercicio de relajación o con un simple pensamiento,
sin mencionar siquiera la palabra relajación, con breve
entrenamiento o sin él. Pero en todos los casos el paciente
estará relajado, habrá conseguido lo que he llamado
una relajación indirecta, como un signo más de
la respuesta biológica positiva que un pensamiento de
este signo pone en marcha.
Porque, por ejemplo, ¿qué preparación previa podían
tener las personas que en más de una ocasión hemos tenido
que atender en accidentes de tráfico? Hace años atendí
a una niña que, al sufrir una caída de su bicicleta,
su pierna derecha quedó atrapada por encima de sus tobillos,
como en un cepo, en un espacio increíblemente pequeño,
entre la biela y el plato sobre el que gira la cadena.
La encontré tirada en la carretera, boca abajo, rodeada
de gente que no sabía qué hacer. La bicicleta era una
trampa en la que se hallaba aprisionada. Rodeada de
personas impotentes para consolarla e incapaces de liberarle
la pierna de aquel cepo, sus lamentos y muestras de
dolor se multiplicaban hiriendo la sensibilidad de quienes
la rodeaban sin saber cómo ayudarla.
Me arrodillé entonces a su lado y con un par de frases
la hice pensar en el bienestar que necesitaba... Y en
el acto lo consiguió. Tardamos más de un cuarto de hora
en cortar la biela, esa pieza metálica al extremo de
la cual se sujeta el pedal. Pero la niña no volvió a
derramar una lágrima más. Y, para mi sorpresa, ni siquiera
hubo fractura de tibia o peroné. ¡Ambos huesos aprisionados
en un espacio en el que nadie, si da un vistazo a una
bicicleta, podrá pensar que la pierna de un niño pueda
penetrar! Mire el lector la foto de la niña, el pedal
cortado, su piernecita y la foto que la hicimos inmediatamente
después de liberarla.
UNA ANALGESIA INOCUA
La cualidad que hace a la Psicoanalgesia absolutamente
inocua es que es específica para zona y circunstancias.
Y esto significa que nadie que programe una psicoanalgesia
puede verse perjudicado bajo ningún concepto por ella.
Que al contrario de lo que sucede en una persona bajo
los efectos de una anestesia química, a la que pueden
hacerle o hacer ella misma algo que pudiera agravar
su proceso o lesión, la analgesia psicológica, en
el caso de hacer algún movimiento o esfuerzo incorrectos,
se desconecta y avisa a la persona de que está haciendo
algo inconveniente.
Lo anteriormente dicho nos lo corrobora el hecho de
que una persona con una fractura puede hacer desaparecer
su dolor gracias a la psicoanalgesia pero en el caso
de que haga algún movimiento no adecuado o cargue el
miembro fracturado antes de inmovilizarlo, el dolor
aparecerá avisándole de lo que no debe hacer.
Pero lo que más nos llama la atención acerca de la selectividad
para zona y circunstancias es el hecho - comprobado
repetidas veces en mi quirófano- de que mientras estamos
operando y el paciente se encuentra con un bienestar
total, en más de una ocasión avisa a alguno de mis ayudantes
de que quite el codo de encima de la pierna donde lo
tiene apoyado porque le molesta. Es decir, no siente
la herida sobre la que estamos trabajando... pero le
molesta el codo de mi ayudante. Porque cuando luego
tuve que hacer una incisión en la zona donde antes había
estado ese molesto codo, mi bisturí no le molestó. Esto
se debe a la selectividad que la anestesia psicológica
tiene para zona y circunstancias. Esto lo comentaba
hace pocos días con mis ayudantes mientras operábamos
a una señora de unas importantes varices y en la que
se repetía una vez más lo dicho.
Además, junto con la psicoanalgesia se pone en marcha
lo que llamo una respuesta biológica global armónica
positiva (RBGAP) ya que todos los mecanismos naturales
de la curación se ponen en marcha en favor del restablecimiento
de la normalidad.
Precisamente esta tarde (escribo este texto la noche
del 25 de Octubre) he tenido el privilegio de dictar
la conferencia inaugural del curso académico 1999-2000
en la sede valenciana de la Universidad Internacional
de la Experiencia (UNEX), de la que espero poder
hablar en otra ocasión. Pues bien, durante el animado
coloquio que se celebró al final de mi disertación y
proyección de un vídeo con operaciones y partos con
psicoanalgesia, una de las preguntas fue: "¿Qué hizo
usted para operar a su primer paciente sin tener experiencia
previa?"
Y debo confesar que lo que no sabía quien tal preguntaba
es que en aquella ocasión pasé el mayor apuro de mi
vida porque la paciente y yo habíamos comprobado, antes
de ir al quirófano, que se anestesiaba perfectamente
la pierna que tenía que operarle. Pero horas antes de
ingresar en la clínica tuvo una trombosis hemorroidal,
con la fama de dolor que ese proceso tiene. Y sabiendo
yo que cuando se practica este tipo de intervención
el paciente tiene que estar con una anestesia profunda,
en especial en el momento de practicar la dilatación
forzada del esfínter anal, le conté que tuve que hacer
un acto de fe en la naturaleza humana y pensé que si
aquella persona había logrado anestesiar su pierna,
la capacidad era de la persona y no de una parte del
cuerpo y que, por tanto, también podría anestesiarse
el periné... Y así sucedió. Es más, después de ser operada
de varices en una pierna y de la trombosis hemorroidal
salió por su pie del quirófano y la acompañamos a su
habitación, donde al llegar nos dijo que tenía hambre
y se comió un bocadillo como la cosa más natural del
mundo.
Dr.
Ángel Escudero
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