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| EL
AMOR ES SINÓNIMO DE SALUD |
La
Noesiterapia es una escuela humanística dentro de la
Medicina creada por el cirujano español Ángel Escudero
Juan en Valencia y que desde 1972 permite operar sin
anestesia química a los pacientes y dar a luz a las
mujeres utilizando sólo anestesia psicológica. Para
ello basta enseñar a programar el cerebro con el propio
pensamiento y movilizar los mecanismos naturales de
la curación. La Noesiterapia se convierte así en la
base de la mejor Medicina Preventiva y en un punto de
apoyo para luchar contra las ideas de "imposible" e
"incurable" tan arraigadas en nuestra cultura. Es más,
el conocimiento y uso inteligente de los fundamentos
de la Noesiterapia mejora los resultados de cualquier
actividad humana: estudio, trabajo, deporte, relaciones
sociales, etc. Y, por descontado, el resultado de cualquier
práctica médica.
Más información sobre NOESITERAPIA y las publicaciones
y cursos del Dr. Escudero en el 96-361.78.14.INTERNET:
dr.escudero@tsai.es
En el pasado número de Diciembre comenté que había tenido
el honor de ser invitado para dictar la conferencia
inaugural del curso académico 1999-2000 de la Universidad
Internacional de la Experiencia, en su sede de Valencia.
Y hoy quiero compartir con el lector algunas de las
cosas que tuve entonces ocasión de transmitir.
Empecé mi charla explicándoles que ya en el año 1991,
después del primer documental que la BBC emitió sobre
mi trabajo -una hora de programa en la serie científica
"Your life in their hands"- recibí una invitación
del "Council of Management of the New Era Centre"
del que eran patronos el Arzobispo de Canterbury, monseñor
Robert Runcie, Sir Yehudy Menuhin y Raimond
Paniker.
Acepté gustoso la invitación. Se trataba de pasar un
fin de semana en "The Abbey", a orillas del Támesis,
en Oxon, cerca de Oxford. Seríamos quince personas de
diferentes países del mundo para intercambiar conocimientos
sobre la verdadera naturaleza del hombre total y
sobre curación. Teólogos de diferentes religiones,
sanadores y médicos.
Luego les mostré un vídeo con operaciones y partos con
anestesia psicológica. Y al terminar la proyección me
hicieron estas dos preguntas: qué había enseñado a un
perro bóxer al que habían visto cómo le sacaba del intestino
delgado una escobilla de limpiar inodoros sin anestesia
química y sin ponerle ni siquiera un bozal; y qué pasaría
en el mundo si el conocimiento sobre el ser humano que
me permitía practicar la cirugía sin anestesia química
se difundiera durante una centuria.
Mostré a los asistentes a aquel acto académico un vídeo
similar al de Oxon y después les conté lo que les había
contestado. A la primera pregunta respondí que al
perro no había tenido que enseñarle nada porque
pertenecía a una especie animal que no había sufrido
"las consecuencias del pecado original", tal como yo
lo entendía. Que el animal, guiado por su instinto,
tiene la capacidad y la habilidad de distinguir entre
ayuda y agresión; entre lo que es bueno o malo para
él. Que a quienes tenía que enseñar era a mis pacientes
humanos, que durante la evolución de su especie, creyendo
que progresaban, habían ido perdiendo la habilidad de
usar sus mejores capacidades naturales. Y que mis
pacientes demostraban que esas capacidades seguían estando
a disposición de los seres humanos... a poco que les
volviéramos a enseñar cómo usarlas. En especial, el
poder creador del pensamiento, con el que se genera
tanto el bien como el mal en nuestras vidas y en nuestro
entorno.
Y les expliqué que el pecado original,
tal como yo lo entendía, fue un pecado de orgullo.
Que el hombre sabía que el mal, por esencia, le estaba
vedado a Dios... pero que él podía, pues su libertad
se lo permitía, pensar en el mal. Y que con el poder
creador de su pensamiento el hombre generó efectivamente
el mal en su vida, con todas sus consecuencias. Y como
cada pensamiento -de alguna manera- deja huella en el
cerebro es por eso por lo que sus consecuencias se transmiten
a la descendencia: por vía genética primero y cultural
después. Y lo que fue pecado original en principio se
convirtió en pecado actual...
Porque hoy se sigue usando el poder creador del pensamiento
para generar el mal en nuestras vidas y en nuestro entorno.
Entendiendo el "pecado" como el uso inadecuado de
las capacidades humanas que apartan al hombre del camino
de la armonía con él mismo y con su entorno, haciéndole
colisionar con las leyes que rigen el universo y acercándole
a la enfermedad, al dolor y al sufrimiento. "Porque
-les decía- a mi Dios nada ni nadie puede ofenderle.
Nos ofendemos, nos castigamos -sin ser conscientes
de ello- nosotros mismos".
También expliqué que a la segunda pregunta les había
contestado que si los fundamentos de la Noesiología
(ciencia que estudia los efectos del pensamiento
en la vida) se difundieran durante una centuria con
los medios de que hoy dispone nuestra sociedad el hombre
se encontraría en el camino de regreso al Paraíso,
entendido éste no como un lugar en la Tierra sino como
una situación de privilegio a partir de la cual iniciar
la evolución, que nunca fue en sentido positivo. Este
conocimiento permitiría a la maltrecha y desgraciada
especie humana desandar el camino equivocado de su evolución
negativa y emprender el de la búsqueda del BIEN INFINITO,
que fue su principio, su origen y al que el alma humana
tiende de manera irresistible... y que no es otra cosa
que el ansia de felicidad que todos sentimos. Felicidad
que nuestra civilización ve cada vez más lejos porque
al buscarla equivocó el camino.
¡Y, sin embargo, hay medios más que suficientes para
cambiar el rumbo de nuestra civilización! ¡Sólo hay
que usarlos inteligentemente y sin demora!
Les conté también que en una ocasión, mientras esperaba
que me llamaran por teléfono para una entrevista en
una emisora de radio de Valencia, sintonicé con ella
para saber de qué estaban hablando. Y pude oír las noticias
del Vaticano. El Papa hablaba de la conversión al amor.
Eso me dio pie, al empezar mi entrevista, para decir
que cuando el Papa habla del amor -considerado desde
un punto de vista religioso-, hay mucha gente que no
le entiende o que, por no ser creyentes, simplemente
no aceptan sus palabras. Y yo le decía a la audiencia
de aquella emisora que del amor había que hablar desde
el punto de vista biológico, que el amor es una necesidad
biológica. El amor significa amabilidad, tolerancia,
entrega, esfuerzo en beneficio de otro, perdón, devolver
bien por mal... Pero resulta que el primer beneficiario
del amor es quien lo practica: él mismo es su mejor
regalo. El amor produce tanto en el que lo practica
como en el que lo recibe lo mismo que cualquier pensamiento
positivo: una respuesta biológica global armónica
positiva que le acerca a la armonía, al bienestar, a
la felicidad y a la salud.
Que el odio, el rencor y el miedo son los responsables
de que el hombre de nuestro tiempo viva crispado y en
respuesta biológica negativa, lo que le lleva de manera
irremisible a la disarmonía, a la infelicidad y a la
enfermedad. Nuestra civilización vive enferma a causa
del desamor.
Es claro que el remedio para todos los males del hombre
pasa por comprender que los llamados en religión Mandamientos
tienen una finalidad biológica: hacer que el hombre
pueda vivir en armonía con él mismo y con su entorno.
Y ese es el principio y fundamento de la mejor de las
medicinas, la medicina preventiva. No en vano escribo
al comienzo de mi libro "Curación por el pensamiento.
Noesiterapia": "La enfermedad es, de ordinario,
un vacío de amor en la vida de las personas que se traduce
en una desarmonía psicosomática. Psicológica y físicamente,
la enfermedad es una demanda de amor."
También les conté a mis amigos de la Universidad
de la Experiencia que uno de mis seguidores me dijo
hace algún tiempo que para que nuestra sociedad se beneficiara
adecuadamente de la Noesiterapia no eran suficientes
los documentales que las mejores televisiones del mundo
han hecho y siguen haciendo -en estos momentos la BBC
va por el cuarto de los documentales dedicados a mi
trabajo-, que era necesario hacer una gran película
-material hay para hacer guiones impresionantes-, una
gran superproducción al estilo de Spielberg a
fin de que en todo el mundo los niños puedan hablar,
además de dinosaurios, de para qué sirve el poder creador
del pensamiento y aprendieran a usarlo inteligentemente.
¡Qué cambios se producirían!
Quiero, finalmente, dejar constancia de mi simpatía
hacia esa magnífica realidad creciente que es la Universidad
de la Experiencia y agradecer públicamente el honor
que me han hecho ofreciéndome formar parte de su Patronato
en Valencia. Sé que han entendido mis razones para declinar
tal honor. Y, sin embargo, mi pensamiento y mi corazón
están con ellos.
Dr.
Ángel Escudero
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