La
Noesiterapia es una escuela humanística dentro de la
Medicina creada por el cirujano español Ángel Escudero
Juan en Valencia y que desde 1972 permite operar sin
anestesia química a los pacientes y dar a luz a las
mujeres utilizando sólo anestesia psicológica. Para
ello basta enseñar a programar el cerebro con el propio
pensamiento y movilizar los mecanismos naturales de
la curación. La Noesiterapia se convierte así en la
base de la mejor Medicina Preventiva y en un punto de
apoyo para luchar contra las ideas de "imposible" e
"incurable" tan arraigadas en nuestra cultura. Es más,
el conocimiento y uso inteligente de los fundamentos
de la Noesiterapia mejora los resultados de cualquier
actividad humana: estudio, trabajo, deporte, relaciones
sociales, etc. Y, por descontado, el resultado de cualquier
práctica médica.
Más información sobre NOESITERAPIA y las publicaciones
y cursos del Dr. Escudero en el 96-361.78.14.INTERNET:
dr.escudero@tsai.es
Pensar es algo tan simple que no
concedemos apenas importancia a nuestros pensamientos.
Y, sin embargo, nada hay más importante en la vida del
hombre que su pensamiento. Puedes pensar lo que te venga
en gana, eres libre de hacerlo porque Dios te hizo así.
Eso diferencia al ser humano de los demás animales:
su libertad de pensamiento. Pero ¡atención! Esa libertad
tiene un precio: tu propia felicidad.
El hombre, con la capacidad creadora del pensamiento,
tiene a su alcance el Bien Infinito si lo usa positiva
y adecuadamente. O crea su propio infierno en vida.
Por eso el precio de la libertad de pensamiento es la
propia felicidad.
Pero eso no es todo. Nuestros pensamientos trascienden.
Salen de nosotros y son captados a nivel inconsciente
-a veces incluso consciente- por todos nuestros semejantes
(telepatía). En consecuencia, estamos mucho más unidos
de lo que se piensa de ordinario. Somos parte del alma
colectiva intemporal que identifica a la humanidad y
a través de la cual compartimos luz o tinieblas, bien
o mal, creados en nuestras vidas por medio de ese maravilloso
poder creador de nuestros pensamientos. Esa es la comunión
de los santos... y de los no santos.
Mis pacientes, con un pensamiento, son capaces de pasar
por el quirófano sin necesidad de usar anestesia química
convirtiendo lo que para otros sería dolor en gozo.
Son capaces de superar la enfermedad sin medicinas o
con las menos posibles. Las madres paren con una felicidad
casi increíble y los niños nacen bajo el efecto de la
anestesia psicológica materno-fetal que sus madres les
proporcionan, con la felicidad reflejada en sus semblantes
y con el fulgor de la inteligencia en sus miradas. Y
además, con algo maravilloso: una mayor libertad para
escoger entre las situaciones que la vida les plantea
al no haberse sembrado en sus almas la semilla del miedo
a los cambios de situación, que en ellos hubiera prendido
si el nacer les hubiera supuesto pérdida de la protección
-que tenían dentro de sus madres- y sufrimiento. En
una palabra, podrán ser más felices si su libertad la
usan para amar en lugar de para temer, para compartir
con sus semejantes el bien.
Todo lo que acabo de mencionar, que son hechos ordinarios
y corrientes dentro de la Noesiterapia o curación por
el pensamiento -del griego noesis: acción de pensar-
son sólo botones de muestra de lo que el pensamiento
es capaz de producir en la vida del hombre.
Es triste constatar que sólo nos han enseñado a hablar
y pensar en el mal. En su presencia o en su ausencia.
Y eso atrae nuevos males a nuestra vida. Es un hecho
que podemos observar en la vida ordinaria. Encuentras
a una persona torturada por la enfermedad y el dolor,
y te cuenta con todo lujo de detalles su mal hasta el
punto de que te lo hace vivir, con lo que está aumentando
su propio mal. Haz algo que le devuelva el bien que
necesita y oirás decir: "Ya no tengo nada". Curioso.
O triste. Al "bien" le llama "nada". Trata de
que te hable del bien que siente ahora y verás de qué
repertorio tan corto dispone para describir su nueva
situación de bienestar. Y es que así como el mal lo
aumentamos al pensar en él, con el bien sucede otro
tanto. En cualquier caso, me vas a permitir, amigo lector,
que por mi experiencia te ofrezca un consejo -sólo uno-
para cambiar tu vida si quieres: usa tu libertad
de pensamiento para hacerlo siempre positivamente. Piensa
que tienes ese bien que necesitas -no importa cuál-
y verás lo que pasa en tu vida. Aumentará tu paz,
tu salud y, en definitiva, tu felicidad. Piensa negativamente,
piensa en el mal y la felicidad se esfumará de tu vida.
Y es que el precio de la libertad es la propia felicidad.
UN EJEMPLO ILUSTRATIVO
Permítaseme que transcriba, para terminar, un mensaje
recibido de una paciente: Carmen Pacheco.
Querido Dr. Escudero: ante todo, mis mejores deseos
para este año 2000 aunque no me cabe ninguna duda de
que tú atraes toda clase de bienes hacia tí y hacia
todos los que te rodean, entre los cuales me incluyo.
Me he convertido en una especie de apóstol de la Noesiterapia
pues el cambio que he realizado en mi vida sobrepasa
las expectativas que he tenido en mis mejores sueños.
Utilizo la Noesiterapia a diario y para todo. Por ejemplo:
hace dos días tuve un accidente casero que pudo ser
una quemadura seria (agarré un quemador de cocina con
mis manos cuando estaba recién apagado) y rápidamente
me llené la boca de saliva y me imaginé la piel recobrando
la normalidad y sana. No se me levantó ninguna ampolla.
Debido a mi trabajo (es maestra) conozco a mucha gente
que a veces me consulta sus problemas y dificultades.
Antes de las vacaciones de Navidad, un hombre me consultó
sobre un cambio de trabajo. Tenía sus dudas acerca de
dejar a su socio vendiéndole su parte y marchándose
a continuación a otra población a hacer algo radicalmente
distinto y aparentemente más rentable. En vez de darle
mi opinión, se me ocurrió decirle que se llenara la
boca de saliva antes de dormirse y que encargase a su
cerebro la búsqueda de la solución. Y que estuviese
seguro de que a la mañana siguiente tendría una idea
clara de lo que tenía que hacer. Me llamó por teléfono
al día siguiente y me contó que la Noesiterapia le había
funcionado de tal manera que emplearía esa técnica en
el futuro siempre.
Me llena de alegría ésta y otras experiencias por lo
que concluyo diciendo lo que tantas veces está demostrado:
la casualidad no existe. Estoy convencida de que la
operación de varices de mis piernas con anestesia psicológica
fue providencial. Un abrazo.
Dr.
Ángel Escudero