El paracetamol reduce la empatía con el sufrimiento ajeno

En 2015 se descubrió que la ingesta de una sola pastilla de 1.000 mg de paracetamol o acetaminofeno disminuye emociones positivas como la alegría en apenas una hora pero ahora se acaba de constatar que además reduce la empatía con el sufrimiento ajeno. Y lo ha hecho el mismo investigador: Baldwin Way, profesor de Psicología del Instituto de Investigación Médica sobre el Comportamiento del Wexner Medical Center’s de la Universidad Estatal de Ohio (EEUU). Ambos trabajos demostraron en realidad que su ingesta "embota" los sentimientos además del dolor; tanto los propios como la percepción de los ajenos. El descubrimiento es importante porque el paracetamol está presente en más de 600 medicamentos y se calcula que en Estados Unidos el 23% de los adultos -unos 52 millones de personas- lo consumen cada semana. Quizás por eso nuestra sociedad es cada más permisiva incluso con los comportamientos más aberrantes. En pocas palabras, los fármacos nos están "aborregando". Los estudios comentados demuestran en cualquier caso sobre todo que los fármacos que ingerimos pueden alterar  nuestra la salud mental.

Recordemos que también en 2015 un equipo de la Universidad de California en Berkeley (EEUU) descubrió que la  tolcapona (Tasmar) -fármaco ineficaz que se da a los enfermos de parkinson y puede causar daño hepático potencialmente mortal además de náuseas, vómitos, diarreas, estreñimiento, dolor abdominal, dispepsia, xerostomía, anorexia, dolor torácico, infección respiratoria, discinesia, distonía, cefaleas, mareos, hipocinesia, somnolencia, confusión, alucinaciones, gripe, aumento de sudoración,  problemas ortostáticos, síncopes, etc.- hace en cambio a quienes lo ingieren más sensibles y socialmente menos tolerantes por lo que, de forma manifiestamente absurda, se llegó a proponer su consumo para "impulsar la compasión humana". Al igual que estúpidamente se propone ingerir oxitocina para "mejorar comportamientos". Claro que en 2011 un grupo de especialistas en bioética de la Universidad de Oxford ya propuso analizar el desarrollo de fármacos para mejorar "la moralidad humana".

Y es que la medicalización de la sociedad está llegando a niveles no ya kafkianos sino criminales.