Usar cloro en las piscinas puede ser peligroso

Usar cloro para desinfectar piscinas es una práctica tan arraigada como errónea ya que puede dar lugar a la formación de cloramina al entrar en contacto con el sudor, la saliva, la orina, algunas cremas y aceites solares, las hojas y pequeñas ramas de la vegetación del entorno y los insectos que puedan caer provocando ojos enrojecidos, piel seca, lesiones en el epitelio pulmonar y, por ende, tos, pitos en el pecho, sensación de ahogo y hasta asma en niños predispuestos. La cloramina es de hecho la responsable del olor a desinfectante que aparece en las horas posteriores a la primera cloración al mezclarse el ácido hipocloroso con  las sustancias orgánicas mencionadas. Problemas que aparecen con más frecuencia cuanto mayor es la temperatura del agua, más pequeño es el niño, más tiempo permanezca en la piscina, más agua clorada trague y menos higiene personal se exija a los usuarios.  Lo advirtió en su día Neumosur -sociedad que aglutina a los neumólogos y cirujanos torácicos del sur de España- y queremos recordarlo ahora que se han abierto las piscinas.

Es importante pues exigir a los padres de niños pequeños el uso de pañales adecuados capaces de absorber la orina en el agua y ser inflexibles y exigentes en el cumplimiento de las condiciones higiénicas de la piscina y el entorno no permitiendo que nadie orine en su interior y se bañe sin antes haberse duchado convenientemente.