Piden
una moratoria en la aplicación de la "vacuna del virus del papiloma
humano" en España
Un grupo de profesionales de
la salud ha hecho público un documento en el que pide una moratoria en la aplicación
de la "vacuna del virus del papiloma humano" en España. Y entre ellos están Carlos
Alvarez-Dardet -catedrático de Salud Pública de la Universidad de Alicante
y Director del Journal of Epidemiology and Community Health-, Miquel
Porta -catedrático de Salud Pública en el Instituto Municipal de Investigación
Médica y en la Universidad Autónoma de Barcelona-, Ildefonso Hernández-Aguado
-catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Miguel
Hernández-, Beatriz González López-Valcárcel -catedrática de Economía
Aplicada en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria-, María José
Rabanaque Hernández -Profesora Titular de Medicina Preventiva y Salud Pública
de la Universidad de Zaragoza-, Soledad Márquez Calderón -miembro
de la Fundación Instituto de Investigación en Servicios de Salud de Sevilla-,
Lucía Artazcoz -investigadora del Centro de Análisis y Programas Sanitarios
Leonor Taboada-, Juan Gérvas -miembro del madrileño Equipo CESCA-,
Carmen Valls Llobet -especialista en Medicina Interna y Endocrinogía-,
Carmen Sánchez Contador -doctora del Servicio de Promoción de la Salud
en la Consejería de Salud de Baleares-, Carmen Mosquera Tenreiro -epidemióloga
en la Consejería de Salud y Servicios Sanitarios de Asturias-, María José Hernandez
Ortiz -presidenta de ADIBS (Asociación de Mujeres y Salud de las Islas Baleares)
y Jimena Jiménez Madrazo -doctora del Instituto DIS (Dona i Salut)
de Baleares.
Y entre las razones que alegan están que "la decisión tomada
por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS) que dio luz
verde a la inclusión en el calendario vacunal en España, con cargo al sistema
sanitario público de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) se tomó
a pesar del alto precio de las dosis y de las dudas más que razonables sobre su
eventual capacidad y eficiencia para prevenir un número sanitariamente relevante
de muertes por cáncer de cérvix en mujeres españolas, comparado con las actuales
prácticas preventivas. Si la vacuna se aplicara a partir del año que viene supondría,
sólo en costos de compra del producto (464,58 por persona), sin tener en cuenta
el aparato logístico que deberá desarrollarse ex novo para alcanzar una cobertura
significativa en cada cohorte de niñas, del orden de unos 125 millones de euros
anuales. Para cuando se empiecen a prevenir los primeros casos de cáncer de cuello
uterino, dentro de al menos 30 años, el SNS se habrá gastado unos 4.000 millones
de euros. Prevenir una sola muerte por cáncer de cérvix, entonces, habrá costado
al SNS 8 millones de euros, sin ahorrar un solo euro en el dispositivo actual
de detección precoz por citología y tratamiento pues se recomienda seguir desarrollando
estas prácticas aún en poblaciones vacunadas. Lo abultado de las cifras arroja
serias dudas sobre el costo oportunidad de la medida, con esta cuantiosa inversión".
Y en cuanto a su eficacia afirman: "La vacuna del VPH ha sido promocionada
ante la opinión pública, los sanitarios y los decisores políticos como una vacuna
eficaz en la prevención del cáncer de cuello uterino y el sufrimiento que acarrea
en las mujeres cuando esto no es cierto. Sencillamente, esta evidencia científica
aún no existe. Los ensayos sobre la vacuna no han podido ver su efecto en la prevención
del cáncer ya que éste tarda mucho en desarrollarse; además hay posibilidades
reales, comprobadas, de cortar el proceso antes de que el cáncer se desarrolle,
tanto mediante la inmunidad natural como con el cribado de lesiones precancerosas
y su tratamiento. El ensayo que más tiempo de seguimiento ha tenido hasta ahora
ha sido de 6 años (y es un ensayo de fase II) y el ensayo en fase III con mayor
seguimiento hasta ahora tiene tan sólo 3 años. Dado que el cáncer que se pretende
prevenir tarda 30, 50 o más años en desarrollarse, la brevedad de los ensayos
es obvia. Por tanto, hará falta aún bastante tiempo para ver si las personas vacunadas
en los ensayos clínicos desarrollan o no menos cánceres que las no vacunadas."
Y añaden: "También se han planteado objeciones razonables relacionadas
con la duración de inmunogenicidad -aún no se sabe si serán necesarias dosis de
recuerdo o no- y sobre el comportamiento de los serotipos no incluidos en la vacuna,
que quizás ocupen el nicho ecológico de los ahora incluidos. Hay ejemplos recientes
de las consecuencias del uso de la vacuna neumocócica sobre la aparición de serotipos
no cubiertos con la vacuna que son multiresistentes a los antibióticos y que causan
enfermedad neumocócica invasiva. Ante esta situación de utilidad aún no demostrada,
altos costes para el SNS y prevalencia baja, la decisión más racional sería, y
es, esperar a que se acumule más evidencia científica".
"¿Cómo podemos explicarnos
que el SNS no tome la decisión más racional posible -agregan- cuando se trata
de defender el bien público? Obviamente la industria farmacéutica y especialmente
las compañías promotoras llevan años desarrollando estrategias de cooptación y
creación de un clima de opinión favorable, exagerando riesgos con el fin de convencernos,
primero, de que existía un problema, y de que luego ellos, precisamente, tenían
la solución. Las estrategias de disease mongering -invención o exageración
de enfermedades para introducir luego un producto farmacéutico- han sido criticadas
duramente y con toda razón desde la deontología publicitaria por el abuso de la
buena fe y de la aspiración a no sufrir enfermedades que naturalmente tienen la
población y los políticos, a menudo legos en cuestiones sanitarias. El caso que
nos ocupa supone la consideración novedosa, muy grave, de que toda infección por
VPH es una enfermedad a prevenir, lo que es falso; y además con el énfasis, sin
duda interesado, en la -no demostrada- prevención del cáncer de cuello uterino
en España. La industria farmacéutica tiene legítimos intereses financieros, pero
no todos ni siempre están en sintonía con las necesidades de salud de la población.
El escándalo reciente de la terapia hormonal sustitutoria, y la evidencia de que
la industria escondió a la opinión pública durante 30 años graves efectos secundarios
del tratamiento de una "enfermedad" previamente inventada, no coloca a este sector
en una situación de gran credibilidad pública como garante de nuestra salud".
Los firmantes entienden por todo lo expuesto que procede declarar de inmediato
una moratoria en la aplicación de la vacuna. "Nadie -argumentan- ha
justificado que haya prisa para la aplicación de este nuevo programa; por ello
solicitamos abrir un periodo de reflexión, de seguimiento de los efectos de la
vacuna en poblaciones reales y de realización de estudios para conocer el coste-efectividad
a medida que haya nuevos datos. Todo ello permitirá solventar las dudas razonables
que existen sobre la idoneidad de este programa de vacunación para España".
Discovery DSALUD ya se pronunció sobre este asunto de forma contundente en
el nº 99 -correspondiente al mes de Noviembre- a cuyo asunto dedicó la Portada
y el Editorial así como un largo artículo (lea lo publicado en nuestra
web: www.dsalud.com). Por supuesto no esperamos que esa solicitud sea atendida.
Porque no estamos hablando de salud -aunque puede estar en juego la de cientos
de miles de niñas- sino de un fabuloso negocio y la ética hay que apartarla en
estos casos. De eso nuestros representantes políticos saben mucho.