La Agencia Europea
del Medicamento y la FDA han autorizado a la multinacional farmacéutica Merck
Sharp & Dohme (MSD) la comercialización de una vacuna tetravalente recombinante
bautizada como Gardasil para evitar la infección por cuatro serotipos -de
los sesenta que existen- del Virus del Papiloma Humano (VPH): los números 16 y
18 -a los que se achaca el 70% de los tumores malignos de cuello uterino- y los
números 6 y 11 -a los que se achaca ser la causa del 90% de las verrugas genitales-.
La pretensión es que se vacunen todas las niñas entre 9 y 15 años así como las
mujeres de 16 a 26. Y que van en serio lo demuestra que el en el estado norteamericano
de Michigan (EEUU) se ha decidido obligar a todas las niñas de 11 y 12
años a vacunarse. Ahora la estrategia es ampliar la vacunación a los varones con
el argumento de que transmiten la infección y también pueden sufrir verrugas y
tumores anales y del tracto genital. Estrategia que cuenta con el apoyo de la
revista The Lancet, abierta partidaria de que se vacunen ambos sexos pidiendo
incluso para ello que se hagan ensayos en niños.
Todo lo cual se justifica
diciendo que la vacuna ha demostrado en ensayos clínicos ser eficaz al 100% para
prevenir el contagio de esos cuatro subtipos del Virus del Papiloma Humano (VPH)
tras un estudio con 27.000 personas de 33 países. En España va a comercializarla
por Sanofi Pasteur MSD.
Hasta aquí la noticia. Nosotros debemos añadir algo:
la pretensión de hacer obligatoria la vacuna es intolerable. Si tal cosa sucede
instaremos la presentación de una querella criminal contra quienes lo hagan posible.
En primer lugar porque la obligatoriedad viola los derechos fundamentales de la
persona. En segundo lugar porque el hecho de que esté demostrada la "relación"
de unos virus con una patología no implica que los mismos sean la causa. Es sólo
una posibilidad. Está por demostrar. Y tercero, precisamente por eso la
multinacional se cubre las espaldas. ¿Cómo? Alegando que tales virus son la causa
del 70% de los tumores malignos de cuello uterino y del 90% de las verrugas genitales.
Porque de esa manera, si la vacuna no impide que una niña o una mujer se contagie
podrán alegar que ya advirtieron de que el 30% del los tumores y el 10% de las
verrugas no se deben a esos virus y, por tanto, no es que la vacuna no haya resultado
eficaz sino que en esos casos la causa es "otra" (sin especificarla, por supuesto).
En otras palabras: con esa táctica, como hemos denunciado en otras ocasiones,
cualquier producto puede comercializarse como vacuna... de lo que sea. Y luego
se alega que si no funciona es porque la enfermedad manifestada se ha debido "a
las otras causas".