"El
té es una medicina milagrosa para el mantenimiento de la salud. Tiene el extraordinario
poder de prolongar la vida". Así de rotundo se expresa un monje budista en
un manuscrito que data del año 1211. Claro que mucho antes de esa fecha el té
ya era utilizado como planta medicinal por chinos e indios. Y hoy es ya la segunda
bebida más consumida del mundo después del agua. En Occidente empieza además a
ser valorado por sus propiedades terapéuticas, realmente únicas en el reino vegetal.
Los más consumidos a este lado del mundo son el té rojo o Pu-Erh -conocido como
"el té de los embajadores"- y el té verde. Del primero -al que la
Medicina
Tradicional China considera
"la bebida de la salud"- se sabe que es
diurético y antibiótico, ayuda a regular el tránsito intestinal, activa el metabolismo
del hígado y reduce los niveles del llamado colesterol "malo" y de ácido úrico.
En cuanto al té verde tiene propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas -por
su riqueza en
catequinas, sustancias que inhiben la
uroquinasa,
una enzima fundamental para el crecimiento tumoral- además de prevenir problemas
cardiovasculares y otros trastornos menores. El té es, pues, mucho más que una
bebida ritual y milenaria.
(Más información en los números 5
y 13 -té rojo- y 25
-té verde-.). El uso de esta planta con fines
terapéuticos cuenta con una larga historia en la tradición popular. Tanto
Dioscórides
-principal médico de la antigua Grecia- como
Plinio e
Hipócrates
-éste último, considerado "padre de la Medicina"- administraban hipérico ya en
su época para la cura de muchas enfermedades. Su nombre latino -
Hypericum perforatum-
deriva precisamente del griego -significa "huye, aparición"- y hace referencia
a la creencia de que el aroma de esta planta alejaba a los malos espíritus. Leyenda
que persistió también durante la Edad Media y de ahí que uno de los nombres más
populares del hipérico haya sido el de
fuga demonum ("azote del diablo").
Hoy, el hipérico o
Hierba de San Juan se emplea para combatir síntomas
de ansiedad, apatía, insomnio, anorexia, retraso psicomotor, depresión y sentimiento
de inutilidad. Y todo ellos sin los peligrosos efectos secundarios de los modernos
ansiolíticos y antidepresivos. Su acción terapéutica se basa en la capacidad que
tienen algunos de sus componentes - principalmente la
hipericina- para
inhibir los tipos A y B de la
mono amino oxidasa (MAO). La consecuencia
de esta inhibición se traduce en una elevación del nivel de
serotonina
manteniendo el estado de ánimo y la estabilidad emocional dentro de la normalidad.
(Más información en el número 13). De todas las especies vegetales
conocidas pocas reúnen las propiedades curativas del aloe vera. Ésa es, al menos,
una de las conclusiones a las que la comunidad científica ha llegado tras años
de investigaciones. La otra es que el aloe vera es una asombrosa mezcla de acción
analgésica, antibiótica, antiinflamatoria, antimicrobiana, antiséptica, antiviral,
fungicida, desinfectante, astringente, bactericida, coagulante, energética, laxante,
tranquilizante, antiasmática, antirreumática, tónica, reconstituyente, inhibidora
del dolor y estimulante del crecimiento de los tejidos. Todo eso en una sola planta
que posee más de 200 componentes fundamentales para el organismo humano y se ha
contrastado que favorece la función hepática, aumenta las defensas, neutraliza
los efectos de las toxinas microbianas, revitaliza la piel, acelera los procesos
de reproducción de células nuevas, cicatrización y eliminación de células muertas
y resulta muy útil para tratar quemaduras de todo tipo, erupciones, cicatrices,
llagas y afecciones como la psoriasis, las varices, las alergias, el asma, la
anemia, la fatiga crónica, la diabetes o los dolores de muelas. Por eso el aloe
vera se ha ganado de forma más que justa apelativos como los de
"planta milagrosa"
o
"planta de primeros auxilios".
(Más información en los números
15 y 29
y en la sección de Salud y Belleza del número 52). Aunque la primera referencia escrita
de esta planta es de tiempos de la dinastía Han (200 a.C) se utiliza al parecer
desde hace más de 5.000 años. Su nombre latino
-Panax Ginseng- denota ya
por sí mismo la excelente consideración que de ella tenían los romanos -al igual
que los griegos- al considerarla una auténtica panacea o, lo que es lo mismo,
"remedio para todas las enfermedades". De esta planta se usan básicamente
las raíces que son ricas en vitaminas B1, B2 y C así como en hierro, manganeso
y mucílago. El ginseng, en tanto estimulante del sistema nervioso central, es
un magnífico reconstituyente en los casos de fatiga física y mental y durante
la convalecencia por enfermedad. Asimismo es útil en los casos de depresiones,
estrés, neurosis, atonía nerviosa, disminución de la libido e impotencia. También
se considera que normaliza la tensión arterial, atenúa los dolores propios de
las gastritis crónicas, reduce el colesterol "malo", mejora la hipoacidez, refuerza
el sistema inmune y, sobre todo, mejora la concentración mental. Además ha demostrado
su capacidad para hidratar el cuero cabelludo, mejorar la microcirculación arteriocapilar,
dar elasticidad al pelo, hidratar la piel y reducir el espesor de las arrugas.
(Más información en el número 20).En forma de zumo o de extracto seco esta
"planta sagrada" -así llaman al
noni los
kahunas o médicos tradicionales
de la Polinesia francesa- se ha empezado a comercializar en Occidente con casi
dos mil años de retraso y tras ser sometida a rigurosos estudios científicos que
avalaran sus usos terapéuticos tradicionales. Hoy, tras décadas de investigaciones
para conocer los secretos de esta planta casi desconocida para la ciencia occidental,
se considera que sus propiedades terapéuticas son simplemente espectaculares.
Así, además de analgésico, antiinflamatorio, antibacteriano y antiséptico se ha
demostrado que el
noni refuerza el sistema inmune al activar la producción
de macrófagos y linfocitos, regula la función celular y regenera las células dañadas.
Dolores musculares y articulares, artritis, tendinitis, fatiga crónica, infecciones,
hipertensión, desórdenes renales, problemas digestivos y migrañas son sólo algunas
de las afecciones que pueden tratarse con él. Asimismo científicos de la
Universidad
de Keio y del
Instituto de Ciencias Biomédicas de Japón declaran haber
aislado en el
noni una molécula llamada
damnacanthal capaz de convertir
las células cancerosas en células normales, sanas y funcionales. Pero además de
por sus propiedades este "regalo de los mares del sur" es también cada vez más
apreciado por los médicos occidentales ya que contiene unas 100 sustancias nutritivas.
(Más información en los números 32
y 73).| EL
ACEITE DE OLIVA VIRGEN |
El aceite de oliva
virgen es uno de los alimentos con mayores propiedades preventivas y curativas
que existe en la naturaleza. Son numerosos los estudios científicos que lo prueban.
De hecho se sabe que previene el envejecimiento de los tejidos -al combatir los
radicales libres merced a su alto contenido en antioxidantes- y contribuye a evitar
la agregación de plaquetas en las paredes arteriales que da lugar a la arterosclerosis
y, por ende, a las enfermedades cardiovasculares -infartos cardiacos y cerebrales,
anginas de pecho, trombosis, flebitis, etc.-; por tanto, previene también la hipertensión
arterial. Asimismo protege el estómago de úlceras y gastritis -al reducir la acidez
gástrica-, estimula el tránsito intestinal -previniendo el estreñimiento crónico-
y mejora el funcionamiento del páncreas y el hígado coadyuvando además a prevenir
la formación de cálculos renales y el cáncer -si su consumo es regular (especialmente
los de mama, endometrio, ovario y colon)-, reducir el nivel de glucosa en sangre,
proteger de la radiactividad y evitar la artritis reumatoide. Es más, aumenta
el colesterol "bueno", favorece la absorción de calcio y la mineralización de
los huesos, coadyuva en la regeneración de las cicatrices de la piel y mejora
la circulación capilar, venosa y arterial. Y por si fuera poco favorece el desarrollo
normal del cerebro y el sistema nervioso del bebé durante el embarazo así como
el del niño en la infancia.
(Más información en los números 9,
16 así como en la sección
de Alimentación de los números 33
y 72).Hablamos de una bebida de origen sudafricano
cuya apariencia recuerda a la del té rojo aunque, a diferencia de éste, no contiene
cafeína ni inhibe la absorción de hierro. El
Rooibos -que en idioma
afrikaans
significa arbusto rojo- es aún poco consumido en España pero reúne dos virtudes
difíciles de agrupar: un sabor agradable y unas cualidades terapéuticas superiores
a las de cualquier otra infusión. No en vano contiene más de 200 principios activos
y es muy rica en minerales. Así, una taza de
Rooibos contiene hierro, flúor,
cobre, sodio, potasio, calcio, magnesio, manganeso y zinc. En cuanto a sus propiedades
se considera un potente antioxidante que combate eficazmente los radicales libres
merced a su gran cantidad de flavonoides. Es asimismo antihistamínico, antiinflamatorio
y muy útil en las afecciones estomacales e intestinales. Y activa la producción
de insulina por lo que es beneficioso para los diabéticos. Su ingesta también
resulta un alivio en casos de aftas, alergias, caries, cólicos del lactante, depresión
leve, dermatitis del pañal, diabetes, diarrea, eczemas, gastritis, gingivitis,
infecciones de garganta, quemaduras solares, urticaria, etc.
(Más información
en el número 35). Recuperat-ion es el nombre
con el que se puede encontrar en farmacias un preparado elaborado con una mezcla
de citrato sódico, cloruro potásico, carbonato de magnesio y fosfato cálcico que
contiene pues los iones de sodio, potasio, calcio y magnesio que existen -en su
proporción exacta- en toda célula sana. Y resulta muy efectivo en el tratamiento
de la Fibromialgia, en buena parte de los casos de Fatiga Crónica y en cualquier
otra patología muscular. Ello se debe al hecho constatado de que la mayor parte
de las molestias musculares son provocadas por los desequilibrios que se producen
en las células a causa de la pérdida de determinados metales alcalinos y alcalinotérreos
y, por ende, al desequilibrio que tiene lugar en las células cuando pierden algunos
iones, especialmente los de sodio, potasio, calcio y magnesio. Minerales fundamentales
para su correcto funcionamiento. De ahí que muchas veces baste corregir ese desequilibrio
para recuperar la salud. ¿Y qué origina tal desequilibrio? Pues las causas pueden
ser varias. Desde un mero proceso infeccioso (gripe, cándida, etc.) pasando por
un sobreesfuerzo físico continuado (incluidos los trabajos físicos agotadores
o los que ejercen algunos deportistas) hasta el estrés provocado por hechos traumáticos
inesperados. Todos ellos pueden llevar al organismo al desequilibrio y, entre
otras cosas, a la pérdida de los iones mencionados en las células. Sin olvidar
que muchos se pierden en el proceso de manipulado y elaboración de los alimentos,
en la preparación de los mismos -cocción, fritura, etc.- y al entrar en contacto
con los conservantes, colorantes, aromatizantes, estabilizantes, insecticidas,
etc., que se utilizan hoy masivamente.
(Más información en el número 35).Hablamos de un analgésico natural
muy potente que además actúa con rapidez. Basta aplicar apenas unas pocas gotas
del producto en la zona dolorida (cuello, hombros, brazos, cadera, manos, pies...)
y masajearla con la punta de los dedos. Por ejemplo, bastan 2 o 3 gotas de
Pain
Away para tratar una rodilla y 5 o 6 para toda la parte baja de la espalda.
Lo que hace este producto es bloquear el nervio que transmite al cerebro la señal
de dolor. Para ello los principios activos del analgésico disminuyen la presencia
de los bioquímicos del dolor, bloquean las fibras nerviosas del dolor (conocidas
como fibras C) y reducen la cantidad de Sustancia P (de
pain, dolor en
inglés), un péptido compuesto por once aminoácidos que actúa como neurotransmisor
y que hipersensibiliza las fibras C en el organismo. Así, la sensación de dolor
se reduce e, incluso, desaparece de forma permanente aun en casos de dolores crónicos.
¿Y qué contiene este producto para ser tan efectivo? Pues productos naturales
conocidos como el hipérico, la caléndula, la árnica, la cayena, el mentol, el
aceite
mahanaryan, el jengibre, el limoneno y el aceite
wintergreen.
Huelga decir que no produce ni las reacciones adversas ni los efectos secundarios
de los analgésicos sintéticos.
(Más información en el número 38).La
espirulina es una primitiva
alga unicelular cuya historia se remonta a unos 3.500 millones de años -por lo
que es una de las plantas más antiguas del mundo- pero además se trata de uno
de los alimentos sobre los que más se ha investigado en los últimos cincuenta
años. Estas investigaciones han concluido que este alga no sólo es segura para
el consumo humano sino que además es muy recomendable porque en ella se encuentra
una concentración de nutrientes muy superior a la observada en otras especies
vegetales lo que le ha valido el calificativo de
superalimento. Entre esos
nutrientes hay proteínas y aminoácidos (todos los esenciales y no esenciales conocidos),
provitamina A (en una concentración 10 veces superior a la de la zanahoria), vitaminas
B1, B2 y B12, hierro (es la fuente vegetal más importante), calcio, magnesio,
ácidos grasos esenciales omega-6 e hidratos de carbono. Por lo que respecta a
sus propiedades se ha comprobado que ayuda a combatir la anemia, protege de infecciones,
estimula el sistema inmune, ayuda a corregir las alteraciones de la vista provocadas
por carencia de vitamina A, facilita la eliminación de toxinas y reduce el riesgo
de desarrollar cáncer. Asimismo multiplica la población de
lactobacilo
(un microorganismo intestinal que mejora la digestión y la absorción de nutrientes)
y facilita la recuperación tras periodos de malnutrición.
(Más información
en el número 44).El
Bio-Bac es un producto biológico
obtenido a partir de la lisis de biomasa proveniente de cepas bacterianas apatógenas
perfectamente caracterizadas y guardadas en bancos celulares. El extracto que
constituye su principio activo exhibe múltiples propiedades beneficiosas ya que
es inmunoestimulante, inmunomodulador, citotóxico selectivo (antimetastásico)
y condroprotector. En lo que se refiere a su eficacia baste señalar que estimula
notablemente los linfocitos T (células CD4 y CD8), de vital importancia en el
sistema de defensa del organismo. No sólo elevando el recuento de estas células
a niveles normales sino manteniendo dicho incremento. Además tiene actividad antimetastásica
puesto que ha demostrado ser efectivo en diversos tipos de tumores reduciendo
y/o bloqueando procesos de metástasis como se comprobó en ensayos clínicos realizados
ya en el década de los 90 del pasado siglo XX.
Bio-Bac estimula también
el crecimiento de sinoviocitos y, por tanto, actúa regenerando la matriz condrocitaria.
Por ejemplo, en casos de artrosis, esclerosis, etc., donde los enfermos, al cabo
de unos meses, recuperan parcial o totalmente la movilidad mientras los dolores
y molestias se aminoran significativamente o desaparecen. De fácil administración
está demostrado en ensayos clínicos que se trata además de un producto seguro
e inocuo, es decir, sin efectos secundarios.
(Más información en los números
45, 46,
47, 48,
49, 51,
52, 71,
74, 88
y 92 habiendo sido publicados
muchos más datos en la sección de Noticias durante cinco años. Puede leer todo
ello en el apartado Caso Bio-Bac). En 1992 se estrenó una emotiva
y esclarecedora película basada en una historia real que dio la vuelta al mundo:
El aceite de Lorenzo. Protagonizada por
Nick Nolte y
Susan Sarandon
contaba el drama vivido por unos padres -
Augusto y
Micaela Odone-
que, ante la falta de solución para la terrible enfermedad que padecía su hijo
Lorenzo -la
Adrenoleucodistrofia, una anomalía genética que hace
que quienes la padecen pierdan primero la capacidad de movimiento y después el
oído, el habla y, finalmente, la respiración-, decidieron investigar por su cuenta
y buscar un remedio que evitara su muerte. Y así, sin conocimientos previos de
medicina, a base de tesón y estudio, elaboraron un producto obtenido de la combinación
de dos grasas extraídas del aceite de oliva y del aceite de colza que evitó la
muerte de su hijo... a pesar de lo cual fue rechazado oficialmente por la clase
médica. Pues bien, tras una investigación de diez años de duración las autoridades
se vieron obligadas a darles la razón y a reconocer que el
Aceite de Lorenzo
tiene innegables efectos terapéuticos ya que logra reducir los niveles de las
largas cadenas de ácidos grasos presentes en la sangre (una de las características
más significativas de esta terrible enfermedad) porque bloquea las enzimas que
sintetizan esas cadenas. Aunque en realidad este producto es hoy algo más: simboliza
el triunfo de unos padres frente a la ciencia con minúsculas, cicatera y soberbia,
aquélla formada por médicos aferrados a conocimientos que consideran inamovibles
pero que probablemente quedaron viejos antes de ser escritos en los libros que
les sirvieron para aprender.
(Más información en el número 46). El aceite que se elabora
con semillas de onagra tiene sorprendentes efectos beneficiosos en el tratamiento
de diversas patologías, entre ellas los trastornos del sistema inmune, los problemas
circulatorios, el deterioro del metabolismo, la dermatitis atópica y algunas afecciones
alérgicas. Además alivia los síntomas premenstruales, reduce notablemente el nivel
de colesterol "malo" y la hipertensión arterial, impide que se formen coágulos
aumentando la fluidez de la sangre, relaja los vasos y mantiene la elasticidad
de los glóbulos rojos, alivia la irritación provocada por distintas afecciones
gastrointestinales, regula el peristaltismo intestinal y reduce la secreción de
agresivos ácidos gástricos protegiendo así el estómago, entre otras propiedades.
El secreto de su éxito está en su riqueza en ácidos grasos esenciales poliinsaturados,
en especial el
ácido gamma-linolénico que sólo se halla en cantidades apreciables
en unas pocas plantas y en la leche materna. Este aceite contiene entre un 9 y
un 10% de este ácido pero también un 71% de
ácido linoleico a partir del
cual y mediante la enzima
delta-6-desaturasa el organismo, junto con otros
nutrientes esenciales, produce más
ácido gamma-linolénico. Una cantidad
total pues muy apreciable lo que es importante ya que a partir de ese ácido se
sintetizan las llamadas hormonas prostaglandinas u hormonas tisulares que intervienen,
directa o indirectamente, en numerosas funciones de las células de todo el organismo.
(Más información en el número 47). La soja es un alimento de origen vegetal
de indudables propiedades, tanto nutritivas como terapéuticas. Posee un alto contenido
de proteínas (especialmente
glicina, caseína y lunasina), lípidos -sobre
todo ácidos grasos poliinsaturados-, hidratos de carbono y fibra. Se trata pues
de un alimento muy completo que contiene todos los aminoácidos esenciales, apreciables
cantidades de vitaminas A, D y E junto a algunas del complejo B y minerales como
potasio, fósforo, calcio, magnesio y hierro, entre otros. Pero, sobre todo, contiene
isoflavonas -especialmente tres, la
genisteína, la
daidceína y la
gliceteína-, sustancias de acción similar a la de los estrógenos lo que
hace de su ingesta un remedio muy eficaz para evitar los sofocos propios de la
menopausia. Aunque lo que de verdad hace de la soja un alimento tan sumamente
singular es que previene el cáncer y las dolencias cardiovasculares, disminuye
el exceso de colesterol en sangre y mejora la osteoporosis y las alteraciones
producidas por radiaciones, el cansancio y el estrés además de regular la tasa
de azúcar en sangre (de ahí que se sugiera su consumo a los diabéticos). También
ha mostrado buenos resultados en el alivio de trastornos del sueño y de pérdida
de la libido (inapetencia sexual). El principal problema es que hoy buena parte
de los cultivos de soja son transgénicos. Téngalo en cuenta.
(Más información
en la sección de Alimentación del número 48). Técnicamente es un potente antioxidante
liposoluble conocido también como
ubiquinona. Se la llama así porque es
ubicua -existe en todos los seres vivos y en todas las células del cuerpo humano-
y porque es una
quinona, es decir, un miembro de este grupo específico
de compuestos orgánicos cíclicos. Hace apenas cincuenta años era una completa
desconocida. Hoy, en cambio, aunque no es ni vitamina, ni mineral, ni aminoácido
se la describe como una sustancia imprescindible que posee las propiedades de
una vitamina e, incluso, algunos expertos en nutrición la denominan "la vitamina
10" ya que se trata de un nutriente que el organismo necesita para funcionar a
un nivel óptimo. Además se sabe que la
Coenzima Q-10 es una pieza clave
del metabolismo celular que ayuda a convertir el alimento en energía y es uno
de los principales antioxidantes liposolubles. Y por si ello fuera poco posee
notables propiedades cardioprotectoras al impedir que el colesterol "malo" obstruya
las arterias y, por consiguiente, ayuda en casos de hipertensión arterial, arritmia
y colapso de la válvula mitral. Y potencia notablemente el sistema inmune. El
problema de su carencia se debe a que se trata de una sustancia que es fácilmente
destruida por numerosos fármacos de uso frecuente como los antidiabéticos, los
antidepresivos, los ansiolíticos, los antihipertensivos y otros. Y cuando el cuerpo
no tiene suficiente
Coenzima Q-10 las células reciben una alimentación
energética deficiente lo cual daña la función de los órganos vitales, sobre todo,
del corazón.
(Más información en el número 49). Originario de China y Japón,
el
Ginkgo es un árbol legendario por las propiedades que desde hace más
de 4.000 años se atribuyen a sus hojas lo que lo ha convertido en objeto de numerosas
investigaciones para desentrañar el porqué de sus efectos terapéuticos. Sus principales
principios activos son los
glicósidos flavonoides y los
terpenos lactónicos,
elementos que reciben el nombre de
ginkgólidos, sustancias que no existen
en ninguna otra especie vegetal y lo convierten en un potente antioxidante, es
decir, en un protector de las células frente a los efectos perjudiciales de la
oxidación provocada por los radicales libres que es la causa subyacente de toda
degeneración en el organismo incluyendo la pérdida de neuronas y la obstrucción
de los vasos sanguíneos en el cerebro, el corazón y las extremidades. Además el
Ginkgo Biloba es -lo avalan decenas de ensayos clínicos- el tratamiento
natural más adecuado para la pérdida de memoria y de concentración así como para
retrasar la demencia senil. Además tiene propiedades antiinflamatorias, mejora
la circulación sanguínea, restablece las conexiones interneuronales, ayuda a eliminar
coágulos, protege las arterias debilitadas de mayores daños, aumenta el metabolismo
de la glucosa en el cerebro, alivia determinados trastornos vasculares, previene
los microinfartos cerebrales, mejora la potencia sexual y reduce la fatiga y la
ansiedad. Y todo ello sin efectos secundarios.
(Más información en los números
20 y 50). El
BIRM es un potente modulador
biológico de la respuesta inmune -y, por tanto útil en numerosas dolencias- obtenido
de la variante ecuatoriana de una planta amazónica llamada
Dulcámara. Se
trata de un producto de sabor agradable que carece de efectos indeseables, se
tolera bien incluso en tratamientos de larga duración, no interactúa con otros
medicamentos, pueden tomarlo personas de cualquier edad y mantiene su efecto estimulante
e inmunomodulador de forma sostenida. Y como quiera que lo que hace es elevar
las defensas del organismo su valedor, el médico ecuatoriano
Edwin Cevallos
-especializado en Oncología y Radioterapia- lo viene utilizando con muy buenos
resultados desde hace quince años en el tratamiento de numerosas enfermedades,
incluidos el Sida y el cáncer (
vea en este mismo número lo que se explica en
el apartado dedicado a esta patología) ya que contiene tres sustancias con
actividad citotóxica y una con actividad inhibitoria que según investigaciones
impulsadas por la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami (EEUU) le confieren
su capacidad para
"inhibir la proliferación de las células cancerosas" y
"provocar su muerte por apoptosis".
(Más información en el número 53). Se trata de un producto capaz de elevar
las defensas del organismo y reducir tanto los desastrosos efectos destructivos
de los virus como de los radicales libres producidos por el estrés oxidativo al
inducir al sistema inmune a resolver él mismo la infección viral. Sólo que no
se trata de un mero complejo más que lleva antioxidantes sino que incorpora un
conjunto de los antioxidantes específicos que se precisan para combatir una serie
de virus concretos -los responsables de las hepatitis B y C, los herpes, la gripe,
la fibrosis pulmonar, la gastroenteritis, la mononucleosis, la tuberculosis e,
incluso, el Sida- y cuyo poder ha sido aumentado hasta miles de veces mediante
un proceso de activación molecular con electricidad. Algo que permite a esos antioxidantes
específicos activados actuar como inhibidores oxidativos bloqueando no sólo el
estrés oxidativo sino también la degradación del sistema inmune y la replicación
viral. Y hay que decir que todos los compuestos que integran su formulación se
encuentran de forma natural en el organismo humano y, por tanto, no se han detectado
ni efectos secundarios ni toxicidad alguna después de su uso. Uno de esos componentes
es el
ácido glicirrínico -que se extrae de la raíz del regaliz- siendo
el que básicamente dota al producto de su capacidad antivírica. Además el
ácido
ascórbico, el
ácido málico, el
sulfato de zinc y los aminoácidos
presentes en el producto aportan capacidad antioxidante frente a los radicales
libres. De hecho se está utilizando con buenos resultados como coadyuvante en
el tratamiento de dicha patología.
(Más información en los números 57,
61 y 73).| LOS
PREBIÓTICOS Y PROBIÓTICOS |
El estrés, los malos
hábitos alimentarios y el abuso de antibióticos son sólo algunos de los factores
que pueden afectar negativamente el necesario equilibrio de nuestra flora intestinal,
un complejo conjunto de aproximadamente 400 tipos diferentes de microorganismos
que tienen una actividad metabólica global similar a la de un hígado y que trabajan
en armonía para el mantenimiento de la salud. Y en tales casos la ingesta de los
llamados productos
probióticos y
prebióticos es una buena alternativa,
natural y sin efectos secundarios para mejorar sensiblemente el funcionamiento
intestinal y, por extensión, optimizar nuestra salud. Los primeros, los
probióticos,
son principalmente bacterias acidolácticas -lactobacilos y bifidobacterias- y
levaduras que son agregadas como suplemento en la dieta y logran llegar vivas
al intestino delgado donde interaccionan con las bacterias de la microflora endógena,
colonizan el intestino grueso y estabilizan la flora intestinal al adherirse a
la mucosa del intestino para impedir la actividad de los microorganismos dañinos.
Por tanto, estas bacterias tienen también propiedades inmunomoduladoras en la
medida en que estimulan la producción de anticuerpos y refuerzan el sistema inmune.
Por otra parte, los
prebióticos son sustancias -mayoritariamente de origen
vegetal- que estimulan el crecimiento y la actividad de las especies bacterianas
beneficiosas para el organismo. No son digeribles por los jugos gástricos por
lo que llegan intactas al intestino grueso donde potencian la absorción de los
alimentos
probióticos, mejoran las funciones de la flora intestinal, regulan
sus funciones y hacen aumentar el número de bifidobacterias útiles. En suma, aliados
inestimables para nuestra buena salud.
(Más información en la sección de
Alimentación del número 57). Las
isoflavonas son estrógenos
naturales que se encuentran principalmente en la soja y su capacidad terapéutica
es mayor que la de que otras sustancias fitoestrogénicas como los
lignanos
(presentes en lentejas, garbanzos, trigo y lino) o los
cumestanos (que
forman parte de trébol, alfalfa y col). Destacando entre ellas tres: la
genisteína,
la
daidzeína -las más abundantes e interesantes desde el punto de vista
terapéutico- y la
gliciteína. Se estima que en 100 gramos de soja se pueden
encontrar unos 300 miligramos de estas
isoflavonas. En su forma natural
son biológicamente inactivas pero tras su ingesta las bacterias de la flora intestinal
actúan sobre ellas rompiendo o hidrolizando su estructura. Una vez transformadas
por el intestino las
isoflavonas se fijan en los receptores hormonales
y comienzan su actividad terapéutica, confirmada por numerosos estudios. Así,
el consumo habitual de
isoflavonas disminuye la intensidad de los síntomas
de la menopausia, mejora la estructura ósea con lo que se reduce el riesgo de
fracturas y de aparición de osteoporosis, previene la formación de ateromas, aumenta
los niveles de colesterol "bueno" y reduce los de colesterol "malo", previene
el desarrollo de cánceres hormonodependientes como los de mama o próstata, impide
que los radicales libres deterioren el organismo, refuerza la actividad del sistema
inmune, estimula la renovación celular y reduce la degradación de la estructura
de los tejidos de sostén, entre otras propiedades.
(Más información en
la sección de Alimentación del número 58).
El
Agaricus Blazei Murill
es un champiñón de origen brasileño -también conocido como
"el champiñón del
sol"- que posee amplia actividad inmunomoduladora así como antitumoral y antimutagénica
(
lea en el apartado dedicado a los tratamientos
en casos de cáncer de este mismo número lo que se explica al respecto).
Propiedades que se deben -según las investigaciones realizadas durante los últimos
25 años, principalmente en instituciones japonesas- a los polisacáridos que contiene,
en cantidad y calidad no conocida en otros hongos. Y más concretamente a su riqueza
en
betaglucanos Beta (1-3) glucan y
Beta (1-6) glucan, sustancias
que refuerzan la actividad de los macrófagos. De hecho está constatado que a los
3-4 días de ingerirlo aumenta en sangre ¡un 3.000%! la producción de las llamadas
células asesinas del sistema inmune. En suma, otro producto natural y efectivo
del que es difícil beneficiarse en nuestro país a pesar de que carece de toxicidad.
(Más información en el número 58). En Iberoamérica se dice que
"una papaya
al día mantiene al doctor en la lejanía". Y es que además de por su agradable
sabor esta fruta tropical es especialmente valorada por sus cualidades nutricionales
que le confieren notables propiedades terapéuticas. Se sabe, por ejemplo, que
es una excelente fuente natural de vitamina C, que aporta algunos de los minerales
más necesarios para el organismo, que mejora la digestión, previene accidentes
cardiovasculares, alcaliniza el cuerpo -de hecho, es la fruta que más rápido lo
hace-, contribuye a que éste produzca más arginina -aminoácido esencial que activa
la hormona de crecimiento, importante para el rejuvenecimiento de las células
y la reconstrucción de células en el hígado, los músculos y los huesos-, colabora
en la quema de grasas y ayuda a paliar los síntomas de algunas enfermedades degenerativas,
dolencias mentales e, incluso, cáncer además de ser antiinflamatoria, diurética,
antioxidante, analgésica, anticoagulante, hipotensora, activadora de la circulación
sanguínea, cicatrizante natural y proteger la piel de los daños producidos por
los rayos del sol, entre otras cualidades que explican por qué al papayo -del
que se obtiene esta fruta- se le conoce como
"el árbol de la buena salud".
Además se ha comprobado que la papaína -sustancia extraída de esta fruta- sólo
digiere las proteínas de los tejidos muertos y es inactiva frente a los vivos.
De ahí que se le haya dado el título de
"bisturí biológico" y que decenas
de investigadores de todo el mundo estén estudiando las posibilidades terapéuticas
de este singular hallazgo.
(Más información en la sección de Alimentación
en los números 59
y 84).| EL
SILICIO ORGÁNICO DE QUINTA GENERACIÓN |
El silicio orgánico
es un oligoelemento esencial -es decir, indispensable para la salud- pero además
el llamado de
Quinta Generación -desarrollado por el científico francés
recientemente fallecido
Loïc Le Ribault- constituye un instrumento terapéutico
de gran alcance en distintas ramas de la Medicina. Así, se ha comprobado que resulta
especialmente eficaz en la disminución del dolor y en el incremento de la velocidad
de recuperación de las lesiones, que juega un papel fundamental en la flexibilidad
de las paredes arteriales que constituyen, de hecho, uno de los tejidos con mayor
concentración de ese mineral (de ahí su importancia para prevenir las enfermedades
cardiovasculares), que actúa en la totalidad del organismo reequilibrando las
deficiencias, que fortalece las defensas del sistema inmune, que contribuye a
la remineralización y restitución del capital óseo y cartilaginoso -por lo que
es muy útil en el tratamiento de la artrosis, la artritis y el reuma-, que reestructura
las fibras de elastina y de colágeno, que disminuye los niveles de colesterol
"malo" y que actúa eficazmente en la hipertensión y acelera los procesos de cicatrización,
entre otras propiedades. Y carece de efectos secundarios nocivos y contraindicaciones,
es fácilmente asimilable por el organismo y puede ser ingerido incluso por bebés
y mujeres embarazadas.
(Más información en los números 59,
74 y 98).
El microbiólogo y químico
Everett
Lafayette Storey pasó a la historia porque fue uno de los científicos que
participó en el
Proyecto Manhattan que dio lugar a la fabricación de la
bomba H. Sin embargo, también creó una fórmula que bautizó como
Cellfood -"alimento
de las células" en inglés- que, según sus propias palabras, constituía
"la
llave para el tratamiento de cualquier enfermedad". No en vano es un concentrado
de 78 minerales iónicos, 34 enzimas, 17 aminoácidos, electrolitos y oxígeno disuelto
que se mantienen en una suspensión iónica de sulfato de deuterio (precisamente
Storey descubrió que el deuterio es el único isótopo no radiactivo del hidrógeno).
Un aspecto muy importante porque cuando se ingiere el producto el deuterio disocia
las moléculas de agua (H20) que hay en el cuerpo liberando en el torrente sanguíneo
oxígeno (O) e hidrógeno (H) nacientes que llegan a cada célula del cuerpo junto
con el resto de nutrientes que contiene la fórmula. Una cascada de oxígeno e hidrógeno
que se libera paulatinamente allí donde el cuerpo lo necesita y puede continuar
varios días después de su ingesta. En cuanto a su utilidad terapéutica esta fórmula
oxigena el cuerpo y elimina los radicales libres, aumenta la biodisponibilidad
de los micronutrientes, refuerza la respiración celular, acelera el rendimiento
metabólico, estimula el sistema inmune, potencia la energía vital, desintoxica
el cuerpo, equilibra el metabolismo, regula el pH y mejora la circulación y la
pérdida de memoria, entre otros efectos terapéuticos. Además todos sus componentes
son inocuos y están extraídos de sustancias orgánicas naturales. Por tanto, al
carecer de toxicidad y no provocar efectos secundarios negativos puede ser usado
tanto por adultos como por niños.
(Más información en los números 60
y 66).Se trata de un producto elaborado
a partir de una especie de coral denominada
Sango que crece en las barreras
coralinas de las islas Okinawa -al sudeste de Japón- y que es el único tipo de
entre las aproximadamente 2.500 especies de coral clasificadas que ha demostrado
aportar extraordinarios beneficios terapéuticos. En total contiene 74 minerales
-entre ellos, calcio orgánico- y oligoelementos oceánicos esenciales muy similares
a los contenidos minerales del cuerpo humano y en proporciones naturales. De ahí que el coral
Sango sea hoy frecuentemente
utilizado para efectuar injertos de hueso y dientes, para frenar el desgaste óseo
o como preventivo de numerosas enfermedades. Pero también como coadyuvante en
el tratamiento de dolencias ya manifestadas como artritis, cáncer, enfermedades
del corazón, síndrome de fatiga crónica, hipercolesterolemia, osteoporosis, hipertensión,
dolores musculares, articulares o de cabeza, psoriasis, acidez, gota, osteoartritis
o reuma, entre otras. Además se sabe que participa en las reacciones químicas
de todo el organismo siendo imprescindible para multitud de funciones orgánicas
(coagulación de la sangre, transmisión nerviosa, contracción muscular, permeabilidad
y resistencia de las membranas celulares, funciones hormonales, etc.), que refuerza
el sistema inmune, que retarda el envejecimiento y que incrementa los niveles
de oxígeno en sangre.
(Más información en el número 60). La mayor parte de los occidentales ingerimos
algas a diario... sin saberlo Lo hacemos a veces, por ejemplo, cuando tomamos
helados, postres elaborados con leche o zumos de frutas ya que es bastante habitual
que en ellos se incorpore algún tipo de alga para ayudar a cuajarlos. En todo
caso, además de esa propiedad espesante tan útil para la industria alimentaria
"las verduras acuáticas" -de agua salada o dulce- son muy interesantes desde el
punto de vista nutricional ya que son ricas en vitaminas (provitamina A, B12 y
E, especialmente), minerales (yodo, hierro, magnesio, fósforo, potasio, zinc y
silicio), oligoelementos, ácido linoleico y alfalinoleico, fibra, proteínas (contienen
todos los aminoácidos esenciales) y el peculiar ácido algénico (que contribuye
a la eliminación de metales pesados del cuerpo) además de poseer la capacidad
de equilibrar el organismo, nutrirlo y mantenerlo sano al actuar como estimulantes
del metabolismo, eliminar la grasa superflua, favorecer el tránsito intestinal
e incrementar la actividad de las glándulas endocrinas, la circulación sanguínea
y la eliminación de toxinas. Buenas razones para, al menos, probarlas. Las más
comercializadas son el
alga afa, la
espirulina, la
chlorella,
el
nori, el
fucus y el
agar-agar pero sepa que existen
casi medio centenar de algas comestibles que encontrará sin dificultad en herbolarios
y tiendas de herbodietética.
(Más información en la sección de Alimentación
del número 66).| LA
N-ACETIL-CARNOSINA (NAC) |
La cirugía ya no es
la única solución para las cataratas. De hecho, en miles de casos el problema
se ha podido resolver con unas simples gotas elaboradas por el investigador ruso
Mark Babizhayev -del
Instituto Oftalmológico Helmoltz de Moscú-
a partir de una molécula: la
N-acetil-carnosina (NAC). Según numerosas
investigaciones es uno de los productos con más posibilidades en el campo de las
enfermedades oftalmológicas. La L-carnosina es un dipéptido natural, una combinación
de dos aminoácidos (
B-alanil y
L-histidina) que se produce principalmente
en el cerebro, los músculos, los tejidos (cardiaco, esquelético y otros) y en
altas concentraciones en el cristalino del ojo. Pues bien, se sabe que cuanto
menor es la concentración de
L-carnosina en el ojo más severa es la catarata.
Y lo que ha encontrado Babizhayev es un "vehículo" para llevar
L-carnosina
al interior del ojo enfermo. Ese "transportador" es la
N-acetil-carnosina,
una molécula que lleva la
L-carnosina hasta el interior del ojo, justo
hasta donde se necesitan sus propiedades antioxidantes a fin de revertir y prevenir
la
glucosilación y otros procesos dañinos. Esta molécula protege la lente
cristalina del daño inducido por el estrés oxidativo y en muchos casos de cataratas
relacionadas con la edad evita la cirugía. Además también es efectiva en casos
de glaucoma, sequedad ocular o síndrome de ojo seco, visión borrosa, fatiga ocular
o vista cansada, fotofobia, inflamaciones oculares y el síndrome del ordenador.
(Más información en el número 69).De sabor agradable -aunque ligeramente
ácido- y más dulces cuanto más maduros los del madroño son frutos ricos en glucósidos
-y, de entre ellos, flavonoides y fenólicos-, taninos, pectina y vitamina P. Pero
de esta legendaria planta, símbolo -junto al oso- de la capital de España, se
conocen también numerosos efectos terapéuticos. Así, se sabe que posee propiedades
astringentes, antisépticas, antibacterianas, antioxidantes, antiinflamatorias,
analgésicas, hepatoprotectoras, hemostáticas, antimicrobianas, tonificantes, desintoxicantes
e hipocolesterolemiantes, entre otras. Además se considera que previene las enfermedades
cardiovasculares ya que participa en el mantenimiento del buen funcionamiento
cardiaco, fortalece los capilares sanguíneos y la normal circulación de la sangre,
mejora las funciones de oxigenación de los tejidos e impide la formación de trombos
en los vasos sanguíneos. También se cree que es eficaz en la prevención de enfermedades
degenerativas -e, incluso, de cáncer- y en el tratamiento de las infecciones urinarias,
los cálculos renales, las hemorroides, las encías sangrantes, la diarrea, la disentería
y otras infecciones intestinales así como la alopecia (los nutrientes del madroño
suavizan el cuero cabelludo y favorecen la regeneración capilar por lo que refuerzan
el cabello y reducen notablemente su caída).
(Más información en la sección
de Salud y Belleza del número 69).| EL
COLIRIO DE PLASMA RICO EN FACTORES DE CRECIMIENTO |
Un
novedoso tratamiento desarrollado por la clínica
Vissum Instituto Oftalmológico
de Alicante a partir de los hallazgos del doctor
Eduardo Anitua -miembro
de nuestro Consejo Asesor- ha permitido recuperar la visión a personas prácticamente
ciegas a causa de úlceras, queratitis, ojo seco y perforaciones corneales graves
¡con un simple colirio elaborado con plasma sanguíneo del propio enfermo! De hecho
aseguran haber devuelto la vista a 58 personas en los primeros catorce meses de
uso de tal forma que pacientes con un escaso 0,1 de visión han pasado a tener
una visión casi normal. El colirio se elabora con
Plasma Rico en Factores de
Crecimiento o PRGF (por sus siglas en inglés). Los
factores de crecimiento
son agrupaciones de proteínas, concretamente polipéptidos, que están presentes
en el interior de los
glánulos a de las plaquetas y favorecen la proliferación,
migración y diferenciación celular allá donde se aglutinan aunque sea en concentraciones
reducidas. Es decir, cuando está presente en una cantidad adecuada el
factor
de crecimiento estimula la célula para que entre en un ciclo de crecimiento
y división que facilita la autorregeneración y autocuración del tejido enfermo.
Pues bien, el colirio se aplica simplemente en la zona que se quiere tratar regenerándola
tanto si se trata de una simple conjuntivitis como de una dolencia grave. Para
elaborar este colirio basta extraer sangre al paciente y someterla a un proceso
de centrifugación, selección y concentración en condiciones de esterilidad. Todo
este proceso apenas dura media hora tras la cual el paciente ya se lo puede llevar
para aplicárselo en casa. Sencillo y eficaz.
(Más información en el número
71).Al ser ricas en proteínas,
mucopolisacáridos, calcio y fósforo las aletas de tiburón se han empleado en Oriente
desde tiempos inmemoriales para elaborar una exquisita sopa. Pero no sólo por
eso ya que el cartílago que las compone se ha revelado como un potente antiinflamatorio
y analgésico. Además estimula el sistema inmune, inhibe el crecimiento tumoral,
facilita la regeneración de los tejidos y la cicatrización de heridas y ayuda
a prevenir y tratar diversas patologías, entre otras propiedades. De ahí que se
cuenten ya por cientos los estudios que en los últimos treinta años se han llevado
a cabo sobre este producto alimenticio -del que no se conocen efectos adversos-
cuando se toma como coadyuvante en el tratamiento de patologías como la psoriasis,
la retinopatía diabética, el glaucoma neovascular, la osteoartritis, la artritis
reumatoide, la enteritis, la degeneración macular de tipo húmedo o exudativo y
el cáncer (existen numerosos estudios al respecto de la utilidad de este producto
en el tratamiento de tumores cancerígenos). Lo común a estas patologías es que
están asociadas a la formación de nuevos vasos sanguíneos. Por eso el cartílago
de tiburón, que es antiangiogenésico, es útil en ellas. Su ingesta es bien tolerada
por el estómago, carece de efectos secundarios graves y no afecta negativamente
a ningún parámetro bioquímico, hematológico o enzimológico.
(Más información
en la sección de Alimentación del número 74). Condimento en la alimentación o remedio
natural para el tratamiento de múltiples dolencias el ajo es una de las plantas
aromáticas comestibles y medicinales que recomiendan sin excepción los nutricionistas,
los naturópatas y cada vez más médicos ya que está considerado -por sobradas razones-
una auténtica panacea. Hoy se sabe que se trata de una excepcional fuente de vitaminas
A, B1, B2, B3, C y E. Además contiene agua, carbohidratos, proteínas, fibra, potasio,
fósforo, calcio, hierro y sodio estando considerada una de las plantas más ricas
en selenio y germanio orgánicos. También contiene
adenosina, responsable
de su capacidad para bloquear la agregación de plaquetas y fluidificar la sangre.
Asimismo contiene gran cantidad de pectina, una fibra gelatinosa que terapéuticamente
se utiliza para combatir la diarrea, incrementar el torrente del plasma sanguíneo
y disminuir el nivel de colesterol "malo" y de triglicéridos. Otro componente
del ajo es el
ajoeno, eficaz anticoagulante que ha demostrado un gran espectro
de acción contra hongos y levaduras nocivas, incluida la
cándida albicans.
Sin embargo, quizás los compuestos más valiosos del ajo sean sus aminoácidos sulfúreos
-entre ellos, la
alicina- que tienen un marcado efecto antibacteriano y
antivírico, contribuyen a aumentar los leucocitos y los macrófagos, reducen la
presión sanguínea, alivian el asma y la bronquitis, mejoran la función cardiaca
y la circulación de la sangre y ayudan al cuerpo a eliminar toxinas nocivas. Sin
olvidar que el azufre es un elemento imprescindible si queremos librarnos del
cáncer y disfrutar de buena salud.
(Más información en el número 11
y en la sección de Alimentación del número 75).
De origen asiático aunque habitual
en la Dieta Mediterránea -especialmente de octubre a junio- la naranja es uno
de los frutos al que más propiedades le han reconocido las diferentes culturas
y civilizaciones a lo largo de la historia. No sólo desde el punto de vista nutricional
sino también desde el de la prevención y tratamiento de numerosas patologías.
Ricas en vitaminas -especialmente la B9 y la C-, betacaroteno y minerales -como
el potasio, el magnesio y el calcio- además de fibra y de los ácidos málico, oxálico,
tartárico y cítrico estas frutas son un alimento antioxidante, cardioprotector,
laxante, diurético, desinfectante, estimulante del sistema inmune y antitumoral.
Además favorecen el tránsito intestinal y eliminan la flora microbiana patógena
del intestino, estimulan las funciones del hígado, el páncreas y la vejiga, ayudan
a disminuir la absorción de grasa y colesterol, mejoran la tolerancia a la glucosa,
tienen efecto saciante, favorecen la eliminación del ácido úrico, son depurativas,
facilitan la secreción de los jugos gástricos necesarios para digerir los alimentos,
previenen el cáncer (especialmente el de colon), estimulan la regeneración de
los tejidos, son muy recomendables durante el embarazo -en especial por su riqueza
en
ácido fólico (vitamina B9) imprescindible en los procesos de división
y multiplicación celulares que tienen lugar durante los primeros meses de gestación-,
contribuyen a prevenir catarros e infecciones respiratorias propias de los meses
fríos y mantienen el tono vital y la buena salud en general.
(Más información
en la sección de Alimentación del número 76).
La equinácea es una planta originaria de
Estados Unidos que fue ampliamente utilizada por los indios norteamericanos en
muy variadas situaciones. Los comanches, por ejemplo, la usaban para aliviar tanto
el dolor de garganta como el de muelas. Los sioux, por su parte, la empleaban
para combatir la rabia y las mordeduras de serpiente. Otras tribus, en cambio,
la usaban para aliviar las encías dolorosas y para tratar los resfriados y la
tos así como antiséptico en las heridas infectadas. Tras la llegada de los colonos
la información sobre su efectividad -especialmente en el tratamiento de enfermedades
de tipo infeccioso y en casos de envenenamiento- llegó hasta Europa donde se siguió
utilizando como remedio para las dolencias inflamatorias e infecciosas incluso
después de la aparición de los antibióticos. Serían en todo caso médicos alemanes
los que profundizaron en el conocimiento de sus propiedades y eso explica que
sea en ese país donde se ha llevado a cabo el mayor número de estudios sobre la
equinácea. Gracias a esas investigaciones hoy sabemos que esta planta estimula
la producción de macrófagos, linfocitos T y células asesinas naturales encargadas
de combatir las infecciones -ya sean por hongos, virus, bacterias, parásitos y
sustancias químicas tóxicas- entre un 20 y un 30% más que los fármacos diseñados
específicamente para ello. Además estimula la producción de interferón, sustancia
natural que se encuentra en el organismo y activa los linfocitos estimulándolos
para que ataquen los virus. Pero también desintoxica el organismo, purifica la
sangre, es antiinflamatoria, antioxidante, antidiarreica, antialérgica y cicatrizante,
entre otras propiedades.
(Más información en el número 77). Los diabéticos tienen en la lechuga un magnífico
aliado para combatir los efectos devastadores de la enfermedad. Al menos un grupo
de investigadores españoles ha conseguido un producto -que se comercializa como
complemento alimenticio con el nombre de
Diamel- que, combinando el extracto
de esta popular verdura y otros nutrientes -oligoelementos, aminoácidos, vitaminas
y extracto de arándano-, una vez activados por un singular proceso mediante electricidad,
ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre además de reducir el estrés oxidativo
que la diabetes produce y que da lugar a la formación de radicales libres, responsables
en gran medida de la lesión celular y de las complicaciones derivadas de esta
enfermedad. El producto está especialmente diseñado para estimular las funciones
de las células
beta pancreáticas y ejercer acciones sobre el aparato digestivo.
Sus ingredientes naturales actuarían como biocatalizadores antioxidantes y, gracias
al extracto de lechuga, puede disminuir la absorción de glucosa gastrointestinal
por lo que resulta un producto favorable a la hora de mejorar el control metabólico
y prevenir la progresión desfavorable de la diabetes. Además
Diamel consigue
mejorar el estado físico general del diabético proporcionándole mayor movilidad
muscular y progreso de las señales neuropáticas -en especial de las periféricas-
además de una evidente mejoría de su calidad de vida. Asimismo disminuye en sangre
el nivel total de lípidos, colesterol "malo" y triglicéridos y mejora la función
sexual. Y no sólo no genera dependencia y es bien tolerado sino que carece de
efectos secundarios negativos.
(Más información en los números 77
y 97).| PIABELI:
PRODUCTOS COSMÉTICOS BASADOS EN PRINCIPIOS VEGETALES |
Extractos
y aceites vegetales completamente naturales, alcohol y agua. Tales son los componentes
de la fórmula cosmética ideada hace más de 30 años por
Antonia Veiga, responsable
de
Laboratorios Lage-Veiga, en La Coruña (España) cuya línea de cremas
y lociones cosméticas -
Piabeli- presenta, según los numerosos testimonios
de quienes los han usado, un elevado porcentaje de eficacia en los tratamientos
de acné, rosácea, vitíligo, psoriasis, manchas y micosis -entre otras dolencias
de la piel- además de combatir la celulitis y la caída del cabello. Es más, sus
efectos beneficiosos no se limitan al exterior del organismo ya que muchas de
las personas -tanto particulares como profesionales de la salud- que han utilizado
sus productos refieren que en poco tiempo se percibe pérdida de volumen, mejoría
en las digestiones, menos fatiga y ansiedad, menor retención de líquidos y gases
y, en general, mayor bienestar y mejor ánimo. Y eso que no se trata de productos
específicamente pensados para tratamientos terapéuticos. Estos cosméticos consiguen
su eficacia terapéutica -según sus creadores- al potenciar el proceso natural
de riego periférico de la piel lo que permite eliminar toxinas y aportar a las
células dérmicas los nutrientes necesarios para aumentar su vitalidad y capacidad
de reproducción. Además esta fórmula desencadena un potente proceso de drenaje
con lo que el cuerpo se desintoxica, se descongestiona el hígado, se activa el
funcionamiento celular y, en general, se refuerzan los mecanismos de autocuración
de que dispone el organismo. Puede sonar simple pero lo cierto es que los resultados
son notables incluso en casos complejos y difíciles.
(Más información en
el número 77).
Las propiedades terapéuticas contrastadas
de una de las variedades del saúco -el
sambucus nigra- parecen interminables
y las primeras referencias de su utilización se remontan a la Edad de los Metales
en el quinto milenio antes de Cristo. Claro que son numerosos los principios activos
que contiene y es eso lo que hace que sea eficaz en dolencias tan distintas como
las respiratorias, las digestivas, las dermatológicas, las ginecológicas y hasta
las oculares. En infusión o aplicada en forma de cataplasma, para hacer lavados
o enjuagues, para uso interno o externo, para aliviar la tos o para combatir infecciones...
En fin, se trata realmente de un arbusto versátil del que podemos obtener numerosos
beneficios para la salud. La corteza, flores, hojas y frutos del saúco tienen
-en conjunto- numerosas propiedades terapéuticas gracias a que contienen
fitoesteroles,
flavonoides, mucílagos, ácidos fenilcarboxílicos, sambunigrósido, ácidos triterpénicos,
aceite esencial, vitaminas (A, algunas del complejo B y C) y sales potásicas.
Usando las partes adecuadas en las dosis precisas el saúco es: analgésico, antiinflamatorio,
antioxidante, antipirético, antirreumático, antiséptico, antitusivo, antiviral,
astringente, bactericida, calmante, cicatrizante, demulcente (relaja y ablanda
las zonas inflamadas), depurativo, diaforético, diurético, emético, espasmolítico,
expectorante, hipotensor, laxante, purgante, venotónico y potenciador del sistema
inmune además de favorecer el sueño, entre otras muchas propiedades.
(Más
información en el número 78).Redescubiertos por los consumidores
occidentales hace apenas 25 años los germinados son el alimento "vivo" más antiguo
que se conoce. De hecho las primeras referencias se remontan a la China de hace
seis milenios donde, además de como alimento, se empleaban a modo de remedio terapéutico
para tratar diversas dolencias. Pero no sería hasta el siglo XVIII cuando se conocerían
en Europa sus poderosos efectos antiescorbúticos de la mano del legendario
Capitán
Cook quien durante más de tres años consiguió que ningún miembro de su tripulación
muriera de escorbuto por falta de vitamina C suministrándoles a diario un té elaborado
con judías germinadas. Posteriormente, ya en el siglo XX, se pudo contrastar que
las semillas germinadas son el remedio más barato y efectivo para combatir esta
grave dolencia. Y no sólo eso porque también se sabe que sus enzimas, vitaminas,
minerales, oligoelementos, aminoácidos y clorofila los convierten en alimentos
completos que pueden contribuir a corregir las carencias de la alimentación moderna
y les confieren unas interesantes propiedades antioxidantes, desintoxicantes,
depurativas, inmunoestimuladoras, reconstituyentes, tonificantes del sistema nervioso
y favorecedoras de la regulación intestinal y de la expulsión de gases. Además
fortalecen el sistema inmune, ayudan a mantener la elasticidad de las arterias,
contribuyen a mantener la vitalidad del sistema glandular y retrasan el envejecimiento.
En resumen, comer semillas germinadas es comer vida con lo que ello significa
de incorporar vigor y energía a todas las células del cuerpo. En fin, unos productos
quizá no muy conocidos que además podemos cultivar y conservar fácilmente en casa.
(Más información en la sección de Alimentación del número 78).Desde tiempos inmemoriales el hombre
se ha valido de las especias y hierbas aromáticas para múltiples usos. Hoy se
las valora fundamentalmente por su empleo culinario para modificar, reforzar y/o
potenciar el sabor de diferentes platos. Nutricionalmente su aportación no es
significativa salvo en algunos casos concretos -como el del perejil, muy rico
en vitamina C- pero está constatado que muchas son interesantes herramientas terapéuticas
con las que aliviar o mejorar en diversas dolencias. Si elaboráramos un listado
de las especias más empleadas a nivel mundial los primeros puestos estarían ocupados
por la canela (carminativa, estimulante de los sistemas nervioso, circulatorio,
respiratorio y gastrointestinal, aromatizante, antiséptica y antibiótica), la
pimienta (
Dioscórides decía de ella que
"calienta, provoca orina, digiere
y limpia la suciedad"), el pimentón (dulce o picante es tónico y estimulante,
especialmente del aparato digestivo) y el cardamomo (tonifica, aumenta el apetito,
estimula la digestión, mejora la función renal y resulta útil para aliviar afecciones
respiratorias y pulmonares), el clavo (se le considera un buen antiséptico y desinfectante
por sus propiedades antibióticas siendo útil además para tratar dolencias estomacales,
reforzar el hígado y el corazón y mitigar la halitosis o mal aliento) y la nuez
moscada (elimina el mal aliento, rebaja la fiebre, alivia el dolor de cabeza y
previene los gases intestinales). Y si las colocáramos por precios el primer lugar
lo ocuparía el azafrán (excelente purgante además de anticatarral, expectorante,
sudorífico, tónico, sedante y regulador menstrual) junto al ya mencionado cardamomo
y la vainilla (estimulante, aromático, digestivo, afrodisíaco y tónico cardíaco).
(Más información en la sección de Alimentación del número 79). El colágeno es la proteína más
abundante del cuerpo humano y ejerce en nuestro organismo varias funciones importantes
ya que ayuda a mantener la fuerza y flexibilidad de la piel, los ligamentos, los
huesos, los tendones, los músculos, los nervios, los dientes, las encías, los
vasos sanguíneos, el cabello, las uñas y el cartílago de las articulaciones. Pues
bien, desde 1967 -año en el que se hiciera pública la primera referencia a la
utilidad del colágeno hidrolizado- cientos de estudios científicos han demostrado
que la ingesta diaria de este producto -fruto de la hidrólisis enzimática de colágeno
de origen animal, muy similar en composición al que se encuentra en los cartílagos
del cuerpo humano- constituye una herramienta efectiva e inocua para prevenir
y tratar los síntomas de las enfermedades que afectan al aparato locomotor ya
que sus aminoácidos consiguen sintetizar nuevo colágeno que ayuda a regenerar
el cartílago y a dotarle de la fuerza, tensión y resistencia necesarias para que
la maquinaria articular funcione sin problemas. Por tanto, la ingesta de colágeno
hidrolizado como suplemento dietético -en las dosis adecuadas y durante el tiempo
oportuno- es fundamental tanto para prevenir como para modificar el curso degenerativo
del cartílago y recuperar ese entramado de fibras de colágeno tan necesario para
devolver a las articulaciones su funcionamiento normal. Es decir, que este producto
estimula la regeneración del cartílago evitando el desgaste de las articulaciones
además de ayudar en el tratamiento de enfermedades reumáticas como la artrosis,
la artritis reumatoide, la espondilitis anquilosante y la osteoporosis, entre
otras.
(Más información en el número 79). El extracto de pepitas de
pomelo sigue sorprendiendo a los científicos por sus interesantes propiedades
terapéuticas. De hecho, algunos de esos expertos han llegado a afirmar que potencialmente
este producto puede prevenir o sanar la mayor parte de las agresiones patógeno-infecciosas
que son tanto el origen como el síntoma de un enorme número de enfermedades. Y
es que se sabe que el extracto de pepitas de pomelo es eficaz para combatir unos
800 tipos de bacterias y virus así como un centenar de hongos además de gran número
de parásitos unicelulares incluidos microorganismos tan temibles como la
escherichia
coli, el
helicobacter, la
salmonella, el
staphylococcus,
el
clostridium y el
aspergilus. La clave de su eficacia es su riqueza
en principios activos. De hecho estas pepitas son ricas en vitaminas B1, C y E
así como en bioflavonoides (pigmentos naturales que protegen de los radicales
libres y del daño oxidativo además de tener efectos terapéuticos importantes en
un gran número de dolencias incluidas la cardiopatía isquémica, la aterosclerosis
o el cáncer),
narangina (la sustancia que le aporta el sabor amargo característico),
pinene, limonene, linalol y
citrale (a estas sustancias se les conoce
una importante actividad antidepresiva, estimulante y activadora de la circulación
e, incluso, del tálamo, una zona del encéfalo situada en la base del cráneo que
procesa y clasifica toda la información sensitiva). Además este extracto es hipoalergénico
(salvo para las personas alérgicas a los zumos de frutas), aumenta notablemente
las defensas del sistema inmunitario, alcaliniza la sangre y preserva la flora
bacteriana ya que elimina las levaduras responsables de la fermentación y otros
agentes patógenos.
(Más información en la sección de Alimentación del número
81).La melatonina o
5-metoxi-N-acetiltriptamina
es una hormona producida en su mayor parte por la glándula pineal o epífisis a
partir de la serotonina que fabrican sus enzimas utilizando para ello un aminoácido,
el
triptófano, que no es sintetizado por el organismo y que obtenemos a
través de la dieta (lo contienen especialmente los huevos, la leche, la carne,
el pescado y los cereales integrales). Las investigaciones -pueden considerarse
masivas dado el número de ellas- desarrolladas principalmente en la década de
los noventa del siglo pasado han revelado que esta hormona participa en numerosos
procesos orgánicos que nos mantienen sanos. Así, se sabe que la melatonina es
el antirradicalar endógeno más potente que se conoce y se cree que su capacidad
antioxidante es 5 veces mayor que la del
glutation y más efectiva en la
eliminación de los radicales libres que la vitamina E o el ácido ascórbico. Y
si bien su función principal es coordinar y regular los ritmos biológicos también
participa en gran variedad de procesos celulares, neuroendocrinos y neurofisiológicos,
potencia y estimula el sistema inmune aumentando la producción de células defensivas,
mejora las funciones de otras glándulas, ayuda a reducir la presión arterial,
combate ciertos desórdenes emocionales, mejora la actividad sexual, puede prolongar
la vida y ayuda a prevenir enfermedades graves -incluido cáncer-, entre otras
propiedades. Todo ello sin que se conozcan efectos secundarios indeseables importantes.
Si a ello añadimos que cada semana ven la luz nuevos estudios científicos sobre
sus beneficios resulta difícil explicar por qué en España no se autoriza su venta
ni siquiera como complemento dietético.
(Más información en el número 83).| EL
AGUA DE CRISTAL LÍQUIDO |
Los seres humanos somos
agua en un 70-75%. Sí, pero de un agua muy especial compuesta por cristales líquidos
en forma de
clatratos que permiten que la luz viaje a velocidades increíbles
por el organismo transmitiendo información. En pocas palabras, los cristales líquidos
mantienen todas las propiedades de movimiento de los líquidos, las propiedades
ópticas de los cristales sólidos, sirven como unidades de almacenamiento de memoria
y responden a diferentes longitudes de onda vibratoria. Todo lo cual les permite
codificar y recodificar información en millonésimas de segundo. Así lo afirma
la doctora
Esther del Río, licenciada en Bioquímica y Biología por la
Escuela Nacional de México, postgrado en la
Universidad de Michigan
(Estados Unidos) y miembro de nuestro Consejo Asesor cuyos trabajos más sobresalientes
se han centrado en el cambio de la estructura molecular del agua para la obtención
de esos cristales líquidos. Y es que la doctora asegura que su pérdida es una
de las principales causas de enfermedad y que su restitución permite recuperar
la salud en muchos casos. Y es que para la doctora del Río los humanos somos "el
mejor ordenador" del mundo" y nuestras células se comunican a través de pantallas
de cristal líquido que envían y reciben hologramas codificados. Las impresionantes
curas que ha obtenido suministrando agua de cristal líquido en patologías tan
graves como el cáncer parecen darle la razón. Además ha dedicado varios años de
su trabajo a construir un aparato capaz de producir dichos cristales líquidos
que, una vez ingeridos, mejoran el funcionamiento de los órganos, estimulan las
células y reorganizan el tejido conjuntivo, entre otras propiedades.
(Más
información en el número 85).
El limón es antioxidante, alcalinizante, antibacteriano,
antiviral, antifúngico, cardioprotector, estimulante del hígado y el páncreas,
astringente, antianémico, antiescorbútico, antihemorrágico, antihistamínico, analgésico,
antipirético, expectorante, hidratante, cicatrizante, hipocolesterolemiante, hipotensor,
remineralizante, tónico... Y además potencia el sistema inmune, beneficia el sistema
digestivo, es un eficaz depurativo, ayuda al sistema respiratorio, es cardioprotector,
actúa como un potente anticancerígeno, es un diurético natural, permite desintoxicarse,
regenerar el cuerpo y adelgazar, se le considera un excelente antibiótico, mejora
el estado de la piel y detiene las hemorragias. Tales son algunas de las numerosas
propiedades que se atribuyen al limón, uno de los frutos con menor valor calórico
y más vitamina C y bioflavonoides aporta. Sin olvidar que contiene vitaminas del
grupo B, vitamina E, pectina, ácido cítrico (que, entre otras funciones, ayuda
a eliminar depósitos de grasa de los tejidos), minerales (calcio, potasio, hierro,
magnesio, sodio, fósforo, cobre, zinc y manganeso) y aceite esencial. Por lo cual
constituye un magnífico remedio natural al alcance de todos ya que es efectiva
en -según los expertos- más de 200 dolencias.
(Más información en la sección
de Alimentación del número 85).
Un sólo gramo de
Aceite
de Krill contiene 300 mg de ácidos grasos omega-3 de los que 150 son de
EPA
-especialmente importante para el funcionamiento del sistema inmune- y 90 de
DHA
-crucial para la adecuada actividad del cerebro-. Además contiene también ácidos
grasos omega-6 y omega-9, en las proporciones más saludables para nuestro organismo.
Pues bien, eso es lo que le confiere las notables propiedades que lo hacen eficaz
en dolores articulares, hiperlipidemias, inflamaciones o el síndrome premenstrual
-entre otras muchas dolencias- ya que normaliza y mejora la función cardiovascular,
el nivel de glucosa en sangre, la producción de energía, la función hepática y
hasta el rendimiento deportivo además de aliviar las molestias asociadas al síndrome
premenstrual que afecta a muchas mujeres y mitigar el dolor y la rigidez en caso
de dolencias articulares. Sin olvidar su notable eficacia en el tratamiento del
cáncer (
vea lo publicado al respecto en este mismo número en el apartado dedicado
a ello).
(Más información en la sección de Alimentación
del número 86).El jengibre es otro de esos productos
de los que la Ciencia no ha hecho más que ampliar lo que ya la
Medicina Tradicional
China sabía desde siempre: que no sólo alimenta. Sus posibilidades terapéuticas
son de hecho utilizadas desde hace miles de años -sobre todo en China y la India-
razón por la cual fue una de las plantas más buscadas y cotizadas por los comerciantes
de especias. Y aún hoy forma parte de más del 50% de los compuestos de hierbas
utilizados en la medicina tradicional practicada en aquellos países habiendo sido
usado para el tratamiento de la náusea, la indigestión, la fiebre y las infecciones
así como remedio para aumentar la vitalidad y mejorar la vejez. Pero lo que ha
constatado recientemente un grupo de investigadores d ela
Universidad de Michigan
(EEUU) es que, al menos "in vitro", el jengibre induce la muerte de las células
cancerosas tanto mediante apoptosis -o suicidio celular- como por autofagia -se
consumen o atacan a sí mismas destruyendo el material citoplasmático-. Y no sólo
eso: evita que las células se vuelvan resistentes a la quimioterapia. Además,
investigaciones anteriores también norteamericanas ya habían demostrado que el
gingerol, el principal compuesto activo hallado en la raíz de jengibre
y que le da su característico sabor, puede ser eficaz en la prevención y tratamiento
de los carcinomas colorrectales. Y sin provocar reacciones adversas o efectos
secundarios indeseables.
(Más información en el número 87).
La literatura científica dice que
la
chlorella -del griego
chlorós, "verde", y del latín
ella,
"cosa pequeña"- es un alga esférica de agua dulce, unicelular, de color verde
y tamaño similar al de un glóbulo rojo. No fue descubierta hasta 1890 pero su
origen se remonta a hace más de 600 millones de años lo que la convierte en una
de las formas de vida más primitivas del planeta y, según algunos, en la primera
planta verde que apareció sobre la Tierra. Y son cada vez más los expertos que
consideran la diminuta alga chlorella un alimento fundamental por ser fuente natural
de proteínas, vitaminas y minerales, por ser el organismo conocido con la mayor
concentración de clorofila y por contener los llamados
factores de crecimiento
de la chlorella, fitonutrientes que la hacen única. Pero también por sus innegables
propiedades terapéuticas para proteger el sistema cardiovascular, estimular el
crecimiento y regeneración celulares, fortalecer el sistema inmune, proteger de
los radicales libres, purificar la sangre, regular la presión sanguínea, disminuir
la tasa de colesterol "malo", limpiar el intestino, depurar el hígado, contribuir
a la reparación de los tejidos, aumentar la producción de glóbulos rojos, ayudar
a equilibrar el pH, mejorar la digestión y -lo que parece ser su mayor virtud-
desintoxicar el organismo de metales pesados, pesticidas, radiaciones, dioxinas,
quimioterápicos, etc.
(Más información en la sección de Alimentación del
número 87).Del griego
khlorós -que significa
"verde claro" o "verde amarillento- y
phylon -que se traduce como "hoja"-
la clorofila es un pigmento vegetal presente en todas las plantas y que es fundamental
para la vida sobre la Tierra porque se encarga de absorber los fotones de luz
necesarios para realizar la fotosíntesis, proceso por el cual se transforma la
energía luminosa en energía química y del que resulta la creación de oxígeno que
es liberado a la atmósfera para beneficio de todos los seres vivos, incluidos
los humanos. Y es que una vez absorbida por la sangre a través del sistema linfático
este pigmento verde de las plantas -cuya estructura, por cierto, es muy similar
a nuestra hemoglobina por lo que algunos expertos no dudan en denominarla la "sangre
verde"- activa el metabolismo celular, desintoxica el organismo, mejora la defensa,
resistencia y capacidad regeneradora de las células así como su respiración, potencia
los procesos naturales de curación, estimula la formación de glóbulos rojos, ayuda
a cicatrizar las heridas, depura la sangre, frena las infecciones, equilibra la
relación ácido-base y previene el cáncer, entre otras propiedades. Para beneficiarnos
de sus bondades no debemos pues dejar de llevar a nuestra mesa alimentos que contienen
clorofila como es el caso de las acelgas, la alfalfa, las algas (especialmente
chlorella y espirulina), el apio, los berros, el brócoli, los canónigos,
los cereales verdes (de manera especial el trigo y la cebada), la col, las coles
de Bruselas, la coliflor, los espárragos verdes, las espinacas, los germinados,
los guisantes, las judías verdes, la lechuga, los nabos, el pepino, el perejil,
el pimiento y los rábanos.
(Más información en la sección de Alimentación
del número 88).Pocos alimentos presentan tantas virtudes
como la cebolla. Tan completa como el ajo -de la que es prima hermana- esta hortaliza
es conocida y valorada ya desde la antigüedad tanto por sus propiedades nutricionales
como curativas. Y es que la cebolla es uno de los "alimentos que curan" más activos
en mayor número de dolencias ya que es antibiótico, viricida, fungicida, depurativo,
laxante, diurético, regulador del azúcar en sangre, expectorante, febrífugo, sedante,
cardioprotector, inmunoestimulante, antioxidante y digestivo, purifica la sangre,
mejora la circulación, estimula la producción de colesterol bueno, favorece la
eliminación de líquidos así como la actividad excretora de los riñones, tonifica
el organismo y hasta previene el cáncer, entre otras propiedades. Propiedades
que en buena medida se deben a su riqueza en antioxidantes destacando los flavonoides
de los que es una fuente natural abundante. Además contiene
glucoquinina
-sustancia que activa la función pancreática-,
adenosina -que regula la
disponibilidad y utilización del oxígeno por los tejidos-,
ácido tri-hidroxi-octadecenoico
-vasodilatador, antiácido, inhibidor de la lipólisis y movilizador de los hidratos
de carbono-,
pectina -fibra natural idónea para un buen tránsito intestinal-
y enzimas digestivas. Y además de nutritiva y terapéutica es sabrosa y versátil
en la cocina ya que puede ingerirse cruda, asada, a la plancha o frita además
de en zumo.
(Más información en la sección de Alimentación del número 90).El consumo de maca -tubérculo andino de
color amarillento y del tamaño de un huevo muy apreciado por los incas- se disparó
en el mundo tras constatarse que además de extraordinariamente nutritiva es afrodisíaca,
antianémica, antibiótica, antidepresiva, antiestresante, antioxidante, antitumoral,
cardioprotectora, energetizante, equilibradora del sistema endocrino, inmunoestimulante,
potenciadora de la actividad intelectual, física y sexual (algunos llaman a la
maca "el viagra de los incas"), reconstituyente y vigorizante general del organismo
además de ayudar a calcificar los huesos, remineralizar el organismo y fortalecer
los glóbulos rojos. Asimismo estimula la producción de colesterol "bueno", aumenta
la fertilidad, previene el cáncer y tonifica el organismo en general, entre otras
muchas propiedades. La maca es por tanto eficaz en numerosas dolencias y tiene
la ventaja de que no provoca reacciones adversas ni efectos secundarios indeseados.
Es adaptógena y, por tanto, ayuda a restaurar el equilibrio del organismo y a
complementar sus necesidades específicas según la edad y el sexo de quien la ingiere.
Además se asegura que es incluso más potente que el ginseng a la hora de aportar
energía y combatir la fatiga.
(Más información en la sección de Alimentación
del número 92).Desintoxicante, antiinflamatoria, antiséptica,
analgésica, descongestionante, depurativa, refrescante, calmante, antibiótica,
cicatrizante, hidratante, inmunoestimuladora, tonificante, reguladora de múltiples
funciones del organismo, revitalizadora, etc. Hablamos de algunas de las propiedades
descritas para el uso -sistémico o tópico- de la arcilla, uno de los remedios
naturales más antiguos que se conocen. Hay quien dice que su uso medicinal se
remonta a los albores de la Humanidad y antiguos documentos -algunos de los cuales
ya eran milenarios al comienzo de nuestra era- demuestran que se ha utilizado
para curar todo tipo de afecciones, heridas y problemas inflamatorios. La clave
de su eficacia parece estar en sus componentes minero-medicinales y energéticos
que contribuyen a poner en marcha los mecanismos que ayudan al cuerpo a recuperar
la salud perdida. Así, la arcilla destruye las células enfermas, reduce la inflamación,
estimula las funciones de la piel, es un potente cicatrizante, ralentiza el deterioro
físico y el envejecimiento y favorece la eliminación de ácido úrico. Además, ingerida
alivia los dolores estomacales, favorece la digestión, reabsorbe las fermentaciones,
neutraliza el exceso de acidez y protege la mucosa gástrica al tiempo que regula
las funciones intestinales, reestructura la flora y la mucosa, y favorece la evacuación
de heces y gases. Se trata, en suma, de una posibilidad terapéutica al alcance
de todos, natural, sin efectos secundarios y de contrastada utilidad como bien
saben, incluso, los animales.
(Más información en la sección de Alimentación
del número 98). El
gugulón es, a juzgar por
los resultados de recientes investigaciones, uno de los más potentes y eficaces
hipocolestolemiantes de la naturaleza. Y aunque en Occidente es aún una sustancia
poco conocida -para los consumidores- esta resina obtenida del tronco de un arbusto
que crece en la India, Pakistán y Bangladesh es un remedio utilizado desde hace
más de 2.500 años por la Medicina Ayurvédica para tratar -entre otras dolencias-
la aterosclerosis, la obesidad, la artritis y algunos problemas digestivos y dérmicos.
El
Gugulón reduce en sangre el nivel de triglicéridos y colesterol "malo"
mientras aumenta el del "bueno", mejora las funciones del sistema cardiovascular,
favorece la circulación sanguínea y reduce la capacidad de adhesión y la viscosidad
de las plaquetas lo que disminuye el riesgo de padecer problemas cardiovasculares.
Además es antioxidante, alivia la inflamación y el dolor que provocan las patologías
articulares así como las molestias más o menos intensas asociadas a la menstruación,
potencia el sistema inmune y constituye un excelente tónico general para el organismo.
Y sin contraindicaciones ni efectos secundarios según la experiencia de quienes
llevan siglos usándola. En nuestro país no está prohibido su uso pero es difícil
de conseguir.
(Más información en la sección de Alimentación del número
96).
La
granada es de esos frutos
que dan crédito al viejo consejo hipocrático de hacer del alimento nuestra medicina.
Y es que en los últimos años se han realizado investigaciones gracias a las cuales
se sabe que, entre otras propiedades, es cardioprotectora, antianémica, diurética
y depurativa, ayuda a neutralizar los efectos nocivos de los radicales libres
previniendo la oxidación, purifica la sangre, evita la formación de placas de
ateroma, alivia la acidez estomacal, ayuda a hacer la digestión, protege el cartílago,
es antiinflamatoria, regula la presión sanguínea, tonifica el organismo, refuerza
el sistema inmune, es antiséptica, ayuda a prevenir la aparición de numerosas
enfermedades incluido el cáncer, favorece la depuración del hígado, mejora la
función renal, baja el nivel de colesterol "malo" y reduce el estrés oxidativo
por citar algunas de sus bondades. Esta eficacia terapéutica se debe sin duda
a su riqueza en nutrientes ya que la
granada es una importante fuente de
vitaminas A, B1, B2, B3, B9, C y E así como de potasio, fósforo, cloro, manganeso,
silicio, zinc, calcio, magnesio, fibra, ácido cítrico, ácido málico, flavonoides
y taninos. Eso sí, su consumo debe ser vigilado por un profesional en los casos
de personas que padezcan insuficiencia renal o requieran controlar el aporte de
potasio al organismo así como entre quienes toman diuréticos.
(Más información
en la sección de Alimentación del número 94).
Hay quien afirma que unas gotas de
aceite
de rosa mosqueta aplicadas a diario sobre la piel son suficientes para devolverla
la lozanía de su juventud. No en vano el aceite que se obtiene de las semillas
de esta planta andina está considerado el mejor regenerador y rejuvenecedor natural
de la piel que se conoce. Además es antiarrugas, anticancerígeno, antiinflamatorio,
antioxidante, cardioprotector, cicatrizante, descongestionante, diurético, emoliente,
hidratante, inmunoestimulador, laxante, nutritivo, preventivo de distintas dolencias,
reafirmante, reconstituyente, reparador, repigmentante, tonificante y vigorizante,
entre otras propiedades. Y está comprobado que, aplicado mediante masajes, regenera
los tejidos, estimula la producción de colágeno y elastina, atenúa las cicatrices
de cualquier etiología, hidrata en profundidad, combate el envejecimiento, redistribuye
la pigmentación de la piel, previene el cáncer cutáneo, mejora la circulación
sanguínea, tiene propiedades antiinflamatorias, es energetizante y restaura y
protege el cabello. Y todo ello sin efectos secundarios ni contraindicaciones.
De ahí que se utilice para tratar arrugas, bolsas en los ojos, cálculos biliares
y renales, catarros intestinales, cicatrices, cloasmas, dermatitis atópica, dolencias
cardiovasculares, eczemas, estrías, gripes, hipertensión arterial, fotoenvejecimiento,
llagas, manchas de la piel, melanomas, melasmas, ojeras, pieles alipídicas, psoriasis,
queloides, quemaduras, queratosis, resfriados, sequedad de la piel, úlceras por
decúbito y verrugas.
(Más información en la sección de Salud y Belleza
del número 99).| EL
ZINC, IMPRESCINDIBLE PARA LA VIDA |
El zinc interviene
en más de 300 reacciones enzimáticas; participa en la estructuración de las proteínas,
el ADN, el ARN, los hidratos de carbono, los lípidos y la insulina; cumple un
papel fundamental en la expulsión del dióxido de carbono de los pulmones; es necesario
para disponer de un sistema inmune fuerte y de un cerebro ágil; colabora en la
producción de hormonas y en la división celular; ayuda a controlar el crecimiento;
favorece el desarrollo sexual; cicatriza más rápidamente las heridas y actúa contra
40 virus distintos. Y son sólo algunas de sus importantes funciones. Es pues indispensable
para la salud. De hecho ya ha demostrado su utilidad terapéutica, entre otras
muchas dolencias, en casos de alzheimer, demencia senil, síndrome de déficit de
atención, anorexia nerviosa, cistitis, colitis ulcerativa, enfermedad de Crohn,
lupus, psoriasis, diabetes, degeneración macular, cataratas, impotencia, hiperplasia
prostática benigna, problemas hipofisiarios y tiroideos, osteoporosis y disfunciones
ginecológicas, hepáticas y renales.
(Más información en la sección de Medicina
Ortomolecular del número 28
y en la sección de Alimentación del número 89).| EL
YOGUR, ÚTIL EN MUCHAS OCASIONES |
El yogur es un producto
que se obtiene mediante la coagulación por fermentación de la leche entera -total
o parcialmente descremada- que provocan una serie de bacterias como la
Streptococcus
thermophilus y la
Lactobacillus bulgaricum, entre otras del mismo grupo
que cumplen la misma función fermentativa. Y al igual que otras leches fermentadas,
constituye uno de los ejemplos más conocidos de alimentos probióticos, es decir,
productos que contienen microorganismos vivos (bacterias lácticas y bifidobacterias)
que al ser ingeridos en cantidad suficiente ejercen un efecto positivo para la
salud. En el caso de las leches fermentadas con microorganismos probióticos, además
del valor nutritivo derivado de su aporte de calcio y de proteínas de alto valor
biológico procedentes de la leche, cabe destacar otros efectos positivos para
la salud como la mejora del equilibrio de la flora intestinal, la protección frente
a infecciones intestinales, la regulación del metabolismo de lípidos, la protección
frente a ciertos tipos de cánceres y la mejora del sistema inmunitario. De ahí
que si bien la leche de vaca se considere un peligro para la salud el yogur sea
aceptado como un producto con cualidades que lo hacen recomendable. Lo que no
impide que nosotros le aconsejemos que lo tome con mucha moderación y sin azúcar
añadido.
(Más información en la sección de Alimentación del número 36).| DOS
AMINOÁCIDOS MUY IMPORTANTES: LA GLICINA Y EL ÁCIDO ASPÁRTICO |
Una dieta baja en hidratos de carbono y la ingesta diaria de 10 gramos de glicina
-repartidos en dos tomas- tiene sorprendentes efectos positivos sobre la salud,
especialmente en el caso de patologías degenerativas y crónicas. Terapia que debe
suplementarse con 12 gramos diarios de ácido L-aspártico -repartidos en cuatro
tomas- cuando se padece sobrepeso, obesidad, diabetes, hipertensión o exceso de
grasa corporal. Así nos lo explicaría
Enrique Meléndez-Hevia -catedrático
de Bioquímica y Biología Molecular, Presidente del
Instituto del Metabolismo
Celular y miembro de nuestro Consejo Asesor- en una amplia entrevista en la
que empezaría diciéndonos:
"La afirmación 'Los alimentos no curan nada,
sólo curan los medicamentos'
es contraria a la Ciencia pues estrictamente hablando,
conociendo los mecanismos bioquímicos propios de cada producto, puede afirmarse
sin ninguna duda que es mucho mayor el poder curativo de los alimentos que el
de los medicamentos. Es decir, son muchos más los alimentos que curan una enfermedad
que los medicamentos". Añadiendo luego:
"Está constatado que la carencia
persistente de muchos nutrientes en la dieta produce serios problemas de salud
que están bien caracterizados como enfermedades específicas. Así, la carencia
de vitamina C produce el escorbuto, la de tiamina el beriberi, la de niacina la
pelagra, la de cobalamina la anemia perniciosa, etc. Y todas esas enfermedades
se curan con la ingesta del nutriente correspondiente. De manera que el que un
producto cure una enfermedad no lo califica como medicamento". Algo, añadiremos
nosotros, que afirma con toda desfachatez nuestro Ministerio de Sanidad y Consumo.
(Más información en el número 82).