Buena
parte de lo que llamamos enfermedades tienen su origen en la intoxicación a la
que año tras año sometemos a nuestro organismo sin darle tiempo a recuperarse
y que llega generalmente al máximo durante las fiestas navideñas y de Año Nuevo,
época particularmente dada a los excesos. Pensando en ello y sabedores de que
mucha gente se hace la promesa de "cambiar de vida" cada primero de Enero decidimos
en su día ofrecer a los lectores un método rápido de desintoxicación que les permitiera
a continuación recuperar la salud y adelgazar sin apenas esfuerzo ni pasar hambre.
¿Cómo? Pues siguiendo
La Dieta Definitiva pero haciendo primero una cura
previa con sirope de savia y limón entre siete y diez días, tiempo más que suficiente
en general para desintoxicarse y eliminar buena parte de los depósitos de grasa
acumulados. El método es sencillo: se trata de ingerir exclusivamente durante
ese tiempo un preparado elaborado a base de sirope de savia y palma mezclado con
zumo de limón y agua al que se añade un poco de canela y una pizca de cayena picante.
Mezcla que será el único alimento durante esos días si bien se pueden tomar infusiones.
Terminada la cura no se debe en cualquier caso empezar sin más a comer de forma
normal. Hay que dejar que el metabolismo se habitúe de nuevo. Dos días de transición
suelen ser suficientes siguiendo la dieta que ofrecimos en el texto aludido.
(Más información en el número 12
y en la sección de Alimentación del número 51).| EL
MÉTODO ROWLAND DE QUELACIÓN |
En España
muere una persona cada 4 minutos por problemas cardiovasculares. Y aunque las
cifras globales han descendido ligeramente respecto a la década anterior resulta,
paradójicamente, que el problema está haciendo su aparición a edades cada vez
más tempranas -entre los 25 y 34 años- habiéndose incrementado de manera alarmante
su incidencia entre las mujeres. Afortunadamente la modificación de los hábitos
nutricionales, la mejora en los hábitos de vida y la mayor frecuencia de prácticas
preventivas ha permitido que disminuyan esas "cifras de infarto". Pues bien, una
de las prácticas preventivas más eficaces es la quelación -tanto intravenosa como
oral- que permite "despejar" las arterias disolviendo los ateromas que obstruyen
la circulación de la sangre. En el caso de la
quelación intravenosa consiste
en administrar por goteo intravenoso lento un agente quelante llamado
EDTA
entre 20 y 30 veces a razón de dos sesiones semanales según el grado de severidad
del proceso a tratar. Lo que hace este producto es "limpiar" las arterias consiguiendo
un mayor flujo de sangre en el organismo y representa una terapia eficaz -especialmente,
con carácter preventivo- en casos de anginas de pecho, infartos de miocardio o
flebitis, entre otras dolencias. Y si bien en España sigue siendo una técnica
poco conocida existen cientos de artículos científicos sobre ella y pruebas concluyentes
que demuestran de forma objetiva sus beneficios. Lo mismo ocurre con el
Método
Rowland, técnica de quelación -en este caso oral- creada por el médico canadiense
David Rowland que consiste en la ingesta de una fórmula compuesta por un
conjunto de elementos bioquímicos naturales de alta eficacia entre los que figuran
vitaminas, minerales, bioflavonoides y aminoácidos esenciales en sus proporciones
y dosis adecuadas. Los buenos resultados de esta fórmula en la limpieza de las
arterias se han comprobado durante años mediante termografías, plestimografías,
tests doppler y angiogramas realizados antes y dos o tres meses después del tratamiento.
(Más información en los números 22 y 23 -EDTA
- y 39 -método Rowland
-). LAS
INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS, CAUSA OCULTA DE MÚLTIPLES ENFERMEDADES
Y, A VECES, DEL SOBREPESO |
Saber qué alimentos
nos perjudican y eliminarlos de la dieta es sencillo cuando nos provocan una reacción
indeseada de forma inmediata. Pero, ¿qué ocurre si la reacción no es tan evidente
y no nos damos cuenta de que somos sensibles o intolerantes -ya no alérgicos-
a un determinado alimento? Pues que podremos llegar a padecer, sin saber realmente
que la verdadera causa reside en esa sensibilidad o intolerancia, trastornos como
hinchazón de abdomen, retención de líquidos, flatulencia, mal olor corporal, sobrepeso,
obesidad, dificultad para adelgazar, dolores de cabeza y de estómago, problemas
gastrointestinales, diarrea, sinusitis y otras complicaciones respiratorias, artritis,
problemas de piel, fatiga crónica... y, con el tiempo, hasta cáncer. Afortunadamente
hoy basta un simple análisis de sangre para detectar esas posibles intolerancias
que, a diferencia de las alergias alimentarias, cursan normalmente sin patologías
manifiestas y sin signos clínicos evidentes. Algo que se puede identificar por
el aumento considerable de inmunoglobulinas G.
(Más información en el número
56). LA
HIPERPERMEABILIDAD INTESTINAL PUEDE PROVOCAR O AGRAVAR NUMEROSAS
PATOLOGÍAS |
Aunque los alimentos se procesan
a lo largo de todo el sistema digestivo la correcta permeabilidad del intestino
delgado es primordial. Pensemos que interviene en muchas reacciones inmunitarias,
participa en la digestión de los alimentos y, finalmente, se ocupa de la absorción
de las sustancias digeridas merced a sus vellosidades, encargadas de permitir
el paso desde el intestino a la sangre de todos los nutrientes. Es a lo que se
denomina permeabilidad intestinal y el hecho de que cada día pasen por el intestino
delgado alrededor de 11,5 litros de alimentos digeridos, líquidos y secreciones
gastrointestinales, y que sólo se eliminan por las heces unos 100 ml diarios nos
da una idea del trabajo que realiza esa parte del aparato digestivo. En suma,
las paredes intestinales son permeables con el fin de permitir o impedir el paso
de diferentes sustancias. Por consiguiente, actúan de vehículo o de freno según
el tipo de sustancia que pretenda atravesarlas. Y hasta hace no mucho se pensaba
que esa actividad era bastante efectiva... pero nada más alejado de la realidad.
Hoy se sabe que incluso en individuos sanos el intestino delgado no siempre es
eficaz por numerosos factores que pueden alterarlo: infecciones intestinales,
dietas desequilibradas, productos tóxicos, fármacos (en especial los antibióticos
y los antiinflamatorios no esteroideos), determinadas bacterias, aguas contaminadas,
alimentos en mal estado, exceso de grasas saturadas y azúcares, aditivos -responsables
todos ellos de la alteración de la flora intestinal-, etc. Obviamente el problema
comienza de verdad cuando las paredes del intestino se inflaman a consecuencia
de cualquiera de las razones expuestas y se convierten entonces en hiperpermeables
ya que ello puede dar lugar a muy diferentes patologías: la enfermedad de Crohn,
la giardiasis, la candidiasis crónica, el asma, la artrosis, la artritis reumatoide,
la espondilitis anquilosante, el síndrome de intestino irritable y otras enfermedades
consideradas autoinmunes. Además pueden resultar dañadas determinadas enzimas
y otras sustancias con actividad detoxificadora sobre el intestino lo que empeora
la situación y a su vez sobrecarga la actividad del hígado y las necesidades energéticas
del organismo. Afortunadamente hoy existen sencillos tests que nos permiten saber
si tenemos ese problema pero apenas los conocen los médicos.
(Más información
en la sección de Medicina Ortomolecular del número 89).| CÓMO
RECUPERAR LA SALUD DESINTOXICANDO EL HÍGADO RÁPIDAMENTE |
Desintoxicar
el hígado y regenerarlo es el paso previo e imprescindible tanto para sanar de
cualquier dolencia grave como para mantener el cuerpo sano. Así lo afirma al menos
la conocida doctora
Hulda Regehr Clark -especialista en Biofísica, Biología
y Fisiología Celular- quien asevera además que numerosas patologías graves se
deben a la actuación de determinados parásitos patógenos cuando interactúan en
el interior del organismo con algunos productos químicos -especialmente metales
pesados- que penetran en el cuerpo a causa de la contaminación ambiental y alimentaria
así como a través de las sustancias químicas que se utilizan de forma habitual
en los productos de higiene personal (lacas, geles, champúes, suavizantes, tintes
del pelo, colonias, perfumes...) y del hogar (detergentes, jabones, desinfectantes,
barnizadores, etc.). Según afirma todos los metales pesados introducidos en el
organismo refuerzan las bacterias y los hongos además de romper las cadenas de
ARN y ADN. Agregando que tales "encuentros" -por así decirlo- entre parásitos
y productos químicos son los responsables de buena parte de las enfermedades crónicas
y degenerativas que padece el ser humano, cáncer incluido. De ahí su afirmación
de que para sanar de cualquier enfermedad importante lo primero que hay que hacer
es eliminar los parásitos que han dado lugar a la misma. Y para ello ha elaborado
un sencillo método que, según asegura, acaba rápidamente con ¡más de 100 parásitos
patógenos diferentes! así como con sus huevos. Y sin efecto secundario alguno.
Tratamiento que consiste en la ingesta conjunta de cáscara de nuez de nogal negro
(del árbol
Juglans nigra), ajenjo (del arbusto
Artemisia Absinthium
L.) y clavo común (del árbol
Eugenia caryophyllata). También deberá
ingerirse
L-ornitina a fin de eliminar el amoniaco que producen los parásitos
como desecho. El tratamiento se completa con la toma de una cucharada de aceite
de oliva ozonizado, unas cápsulas del aminoácido
L-cisteína y la ingesta
de vitamina C, complemento imprescindible que al tiempo que previene y ayuda en
muchas enfermedades sirve para desintoxicar el cuerpo de diversos hongos que se
introducen en nosotros con la alimentación.
(Más información en el número
67). NUMEROSAS
PATOLOGÍAS SE PUEDEN SUPERAR SIMPLEMENTE DESINTOXICANDO EL HÍGADO
Y EL RIÑÓN |
José María Cardesín, experto
español en
Medicina Tradicional China, es de los que asevera -al igual
que la doctora
Hulda Clark- que la acumulación de tóxicos en el organismo
termina bloqueando en muchos casos el sistema de drenaje dando ello lugar a muy
diferentes patologías, cáncer incluido. Y lo afirma porque hace unos años comprobó
que el 90% de los pacientes que acudían a él con patologías muy distintas tenían
piedras en el riñón o en el hígado y que en un 40% de los casos se detectaban
además células cancerosas. Aunque su mayor sorpresa fue constatar que tras un
profundo drenaje hepático y renal ¡no sólo desaparecían las piedras sino también
las células cancerosas! Bastando para lograrlo que uno se alimente de forma adecuada
y recuerde que al hígado le afecta sobre todo el consumo de alcohol, productos
grasos, azúcar blanco, hidratos de carbono refinados, fármacos, tóxicos químicos
y aditivos alimenticios pero también el estrés, los shocks emocionales y los ataque
de ira. Y, por supuesto, siguiendo un sencillo tratamiento para lograr una limpieza
profunda de hígado y riñón. En el caso del hígado ingiriendo extractos de rábano
negro y alcachofa así como de cardo mariano durante dos-tres meses (hay varias
marcas en los herbolarios) y para limpiar el riñón tres productos homeopáticos
conocidos:
Calcárea Carbónica y
Licopodium -ambas a la 30CH- y
Berberis
-ésta a la 7CH- para la arenilla y piedras de origen lipídico (una sola vez al
día durante dos semanas). Asegura que funciona en la mayoría de los casos sin
más y que cuando no es así suele deberse a que la persona padece hepatitis C o
D recomendando en tales casos dos productos homeopáticos de
Microinmunoterapia:
el 2LCH en casos de hepatitis C y el 2LHD en los de hepatitis D.
(Más información
en los números 78 y 91). CÓMO
RECUPERAR LA SALUD DESINTOXICANDO EL ORGANISMO Y PROPORCIONÁNDOLE
LOS NUTRIENTES ADECUADOS |
La carencia crónica
de nutrientes esenciales provoca debilidad celular, pérdidas enzimáticas y gran
cantidad de radicales libres que terminan atacando las membranas dando ello lugar
a la liberación masiva de prostaglandinas E2 y a una reacción inflamatoria que
puede generar muy distintas patologías. Así lo asevera
Claude Lagarde -doctor
en Farmacia, biólogo y fundador de
Laboratorios Nutergia- quien agrega
que ante cualquier enfermedad es fundamental limpiar el organismo de toxinas drenándolo
y así favorecer el buen funcionamiento celular y tisular. Para lo cual, en primer
lugar, hay que seguir una dieta hipotóxica, estimular los principales emuntorios
o vías de eliminación del cuerpo (en especial, el aparato digestivo, el aparato
respiratorio, el hígado, el riñón y la piel) y lograr una buena actividad enzimática.
En segundo lugar, neutralizar los radicales libres con antioxidantes. Y posteriormente
restaurar el equilibrio intestinal mediante prebióticos y probióticos y desacidificar
el organismo para terminar "reestructurando el terreno" a fin de que el metabolismo
funcione correctamente lo que se logra con la ingesta de catalizadores y cofactores
enzimáticos, oligoelementos, vitaminas -en particular las del grupo B-, ácidos
grasos poliinsaturados, minerales y un complejo equilibrado de oligoelementos
dinamizados
(vea en este mismo número lo dicho en el apartado de Entrevistas).
(Más información en los números 78
y 79). PREPARE
LOS ALIMENTOS COMO QUIERA... ¡PERO NUNCA A ALTAS TEMPERATURAS! |
Es verdad que el calor permite, al preparar los alimentos, destruir numerosos
agentes patógenos que además los pueden hacer incomestibles en poco tiempo pero
cuando se les somete a temperaturas muy elevadas o durante mucho tiempo -lo que
ocurre al freír, asar u hornear- los efectos pueden resultar muy diferentes a
los deseados hasta el punto de poder generar un terreno propicio para la aparición
de enfermedades graves, cáncer incluido. De ahí que muchos expertos recomienden
evitarlo y, en la medida de lo posible, se consuman los productos frescos y crudos
o, al menos, poco hechos; especialmente si se está débil o afectado por alguna
dolencia. A fin de cuentas investigaciones llevadas a cabo por expertos de todo
el mundo demuestran que los pesticidas o los colorantes contienen muchos menos
compuestos mutagénicos que los alimentos cocinados a altas temperaturas, especialmente
los fritos. Y es que
"freír los alimentos -afirma nuestro director,
José
Antonio Campoy, en su obra
La Dieta Definitiva- produce radicales libres,
productos químicos muy reactivos que además de destruir las grasas esenciales
del alimento pueden dañar las células, aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares
y de cáncer, acelerar el proceso de envejecimiento y destruir muchos micronutrientes".
Cabe añadir que freír, tostar u hornear a temperaturas superiores a 120º C los
alimentos que contienen féculas -entre ellos los cereales, las patatas, las lentejas,
las habas, los guisantes y las judías- originan
acrilamidas, sustancias
reconocidamente cancerígenas. Y asimismo se generan las llamadas
moléculas
de Maillard -en honor al químico que las descubrió en 1916- sobre las que
las enzimas de nuestro organismo no pueden actuar. El calor intenso modifica igualmente
la estructura espacial de las proteínas y hace que interaccionen con otras sustancias
-por ejemplo los glúcidos- dando lugar a moléculas cada vez más complejas que
ponen en marcha procesos que se han observado en diversas enfermedades graves.
Todo ello sin olvidar que cuando se calienta un aceite monoinsaturado a alta temperatura
-como ocurre cuando se fríe el aceite de oliva- sus moléculas
"cis" se
transforman en
"trans" pasando a convertirse en sustancias tóxicas que
el organismo no metaboliza bien y pueden provocar inflamaciones además de dañar
tanto el hígado como el sistema cardiovascular.
(Más información en el
número 79 y en la sección
de Alimentación del nº 80).