El investigador francés Luc Montagnier, codescubridor
del VIH -presunto causante del Sida-, reconoce ahora que la infección por el virus
sólo es un problema grave si el sistema inmune está deprimido. Y admite que a
la hora de tratar el Sida es de enorme importancia la higiene, una nutrición adecuada,
el estado psicoemocional y, sobre todo, combatir el estrés oxidativo y elevar
las defensas del organismo. Siendo especialmente importante la ingesta de antioxidantes
porque neutralizar el exceso de radicales libres en la etapa más temprana de la
infección puede hacer que el daño potencial sea menor e, incluso, que la progresión
de la enfermedad sea más lenta o hasta se detenga. De ahí que en diciembre pasado
visitara en Madrid el laboratorio español Catalysis a fin de informarse
mejor de los resultados obtenidos con sus productos antioxidantes -sobre todo
el Viusid- y en qué consiste el método de activación molecular que
les permite aumentar considerablemente su potencia.
Luc
Montagnier -profesor emérito del Instituto Pasteur, Premio Príncipe de
Asturias de Investigación Científica y Técnica 2000 -como codescubridor del
presunto virus causante del sida, el VIH-, presidente de la Fundación Mundial
para la Investigación y Prevención del Sida -creada con el apoyo de la UNESCO
cuando su director era Federico Mayor Zaragoza- y uno de los científicos
mejor considerados a nivel mundial ha realizado en los últimos meses dos importantes
visitas a nuestro país: una a Granada -de carácter público y docente- y otra -de
carácter privado- a la sede central en Madrid de los Laboratorios Catalysis.
A Granada acudió para apoyar la candidatura como Rector de la Universidad que
encabezaba su amigo y colega el catedrático en Histología Antonio Campos
que se tradujo en un encuentro con estudiantes de Medicina y Farmacia y la posterior
participación en una mesa redonda sobre cooperación internacional en la que expuso
su visión sobre el VIH y su tratamiento. Y en ese sentido hemos de decir que se
están silenciando interesadamente algunos de sus planteamientos actuales más importantes
sobre el virus y la enfermedad. Porque es verdad que Montagnier sigue defendiendo
que el VIH es la causa del Sida pero eso no le ha impedido a lo largo de los últimos
años reconocer que para que la enfermedad se manifieste hacen falta otros cofactores.
Destacando entre ellos el estrés oxidativo. De ahí que a día de hoy entienda
que para tratar la enfermedad sea imprescindible el uso de antioxidantes naturales
capaces de reforzar el sistema inmune. "El estrés oxidativo -afirma Montagnier-
es sin duda un factor clave. Durante la segunda etapa de la infección por el VIH
hay una mayor producción de radicales libres que podría ser causada por varios
factores, entre ellos la excesiva producción de radicales de oxígeno por leucocitos
polimorfonucleares. La clave puede estar pues en reducir el estrés oxidativo en
la etapa más temprana de la infección. Logrando que el daño oxidativo sea más
lento la progresión de la enfermedad podría retrasarse e, incluso, detenerse".
EL
ESTRÉS OXIDATIVO Y EL SIDA
Ya hemos explicado varias veces en la revista
que el oxígeno es una de las grandes paradojas de la evolución. Gracias a él tienen
lugar en el interior de la célula complejos procesos -conocidos como beta-oxidación,
glicolisis, ciclo de Krebs y respiración celular- que permiten la liberación
de la energía contenida en los alimentos y que después se destina a la fabricación
de nuevas moléculas indispensables para las funciones vitales. Un delicado proceso
en el que se produce un fenómeno bioquímico de intercambio de electrones que da
lugar a la aparición de las denominadas Especies Reactivas del Oxígeno,
entre ellas los "radicales libres", moléculas inestables que resultan especialmente
dañinas ya que se caracterizan por tener en su estructura atómica un electrón
desaparejado que a fin de recuperar el equilibrio busca alguno que capturar en
su entorno. Lo que logra robándolo de algún átomo cercano que, a su vez, queda
desparejado -es decir, se convierte en otro radical libre- iniciándose así una
reacción en cadena que puede terminar llevando al deterioro de la estructura de
las células adyacentes.
El daño que los radicales libres provocan en los diferentes
tejidos depende por eso del balance entre las Especies Reactivas de Oxígeno
y las defensas antioxidantes de las que de forma natural está dotado el organismo.
De ahí que hoy se considere que la salud está en buena medida relacionada con
un adecuado equilibrio oxidativo.
¿Y cuándo hay "estrés oxidativo"? Cuando
por mala nutrición, enfermedades -numerosas en África y otros continentes asolados
por el Sida- u otras causas exógenas (ozono, pesticidas, contaminación ambiental,
el humo del tabaco, drogas, tóxicos presentes en los alimentos, radiaciones electromagnéticas,
medicamentos…) se pierde el equilibrio entre radicales libres y antioxidantes.
Sin olvidar que hasta las emociones juegan un papel fundamental. De hecho Montagnier
llegó a admitir en Granada su importancia en la evolución del Sida. "Nuestro
sistema inmunitario -dijo- está también influenciado por nuestro sistema
psicológico. La disciplina que lo estudia se denomina Psiconeuroinmunología. Quien
tiene una depresión nerviosa puede tener también pues una depresión inmunitaria.
Por ejemplo, hay personas que desarrollan un cáncer después de que un acontecimiento
familiar grave les haya deprimido. Bueno, pues en el Sida es parecido: si usted
y yo tenemos un buen sistema inmunitario podemos exponernos al virus y no infectarnos.
Hay mucha gente expuesta al virus que no se infecta porque tiene una buena respuesta
inmunitaria. Y de la misma manera, hay personas inmunodeprimidas por diferentes
factores, entre ellos los psicológicos, que son más sensibles a la infección y
a que el virus se instale definitivamente. También son muy importantes otros factores.
Como la nutrición. Hay pues que tomar antioxidantes porque los radicales libres
deprimen el sistema inmunitario".
En otras palabras: Luc Montagnier parece
acercarse con estas afirmaciones -sin mencionarlo expresamente- a quienes como
el doctor Ryke Geerd Hamer en el caso del cáncer piensan que un trauma
psicológico puede ser causa de enfermedad. Y reconoce también el valor de las
tesis de Claude Bernard que siempre mantuvo -frente a las tesis de Luis
Pasteur, quien terminaría dándole la razón poco antes de morir- que los microbios
sólo son peligrosos si el "terreno" es el adecuado porque en un organismo con
el sistema inmune alto éstos no pueden hacer nada.
A ver, ¿qué tienen que
decir ahora los científicos que todavía hoy niegan ambas cosas? ¿Qué tienen que
alegar todos esos médicos que aún se permiten despreciar las emociones como causa
de enfermedad? Porque quien reconoce hoy públicamente ambas posibilidades no es
uno de esos médicos considerados herejes por muchos colegas sino uno de
los científicos más prestigiados del mundo.
En suma, Montagnier admite que
es en la situación de estrés oxidativo -aumento en la velocidad de generación
de especies reactivas del oxígeno y disminución de los sistemas de defensa- cuando
se manifiestan las lesiones que producen los radicales libres. Éstos reaccionan
químicamente con lípidos, proteínas y carbohidratos -dañando el ADN de las células-
así como con componentes de la matriz extracelular por lo que pueden desencadenar
un daño irreversible que si es muy extenso puede llevar a la muerte celular. De
ahí la necesidad sugerida por Montagnier -y por cada vez más investigadores- de
reforzar en caso de enfermedad nuestros medios antioxidantes internos con los
externos presentes en muy distintas sustancias naturales.
"Existen numerosos
datos sobre la infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) tanto
in vitro como en estudios clínicos bioquímicos -escribió ya en 1997 el investigador
francés en Journal of Infectious Diseases- según los cuales el estrés oxidativo
tiene su papel en la patogénesis del Sida. Informes recientes implican un exceso
intracelular de especies de oxígeno reactivo (ROS) en la inducción de la expresión
del VIH y en la iniciación de la muerte celular por apoptosis. Hay estudios que
demuestran la disminución del glutation en las células mononucleares de la sangre
periférica de las personas libres de síntomas que ofrecen la evidencia de una
alteración metabólica que conduce a la disminución de la capacidad para contrarrestar
el estrés oxidativo. En la patogénesis del Sida el estrés oxidativo se propone
como una alteración metabólica que favorece la progresión de la enfermedad tanto
por la inducción de apoptosis como por la replicación viral (…) La evidencia de
que el estrés oxidativo induce -mientras los antioxidantes inhiben- la replicación
del VIH y la apoptosis sugiere el uso de estas moléculas como terapia antirretroviral
para reducir la muerte celular en pacientes con Sida".
TRATAMIENTOS
NO TÓXICOS
Esa afirmación de Montagnier -realizada, insistimos, en
1997- sigue teniendo vigencia. Diez años después acaba de afirmar en Granada:
"Proponemos el diseño de tratamientos no tóxicos para pacientes en las primeras
etapas de la infección por VIH. La esperanza es que si podemos restablecer su
capacidad de defensa podremos prolongar la fase asintomática del virus y quizás
nunca lleguen a la etapa en que van a ser elegibles para la terapia antirretroviral
lo cual es un gran problema no sólo por el costo del tratamiento sino también
por su duración".
Y díganos, amigo lector: ¿ha visto remarcadas tan importantes
palabras en alguno de esos "grandes" medios de comunicación que, por contra, reciben
siempre con algarabía cada "noticia" que se difunde sobre la presencia en el mercado
de nuevas drogas o cócteles "antirretrovirales"? Evidentemente NO. Lo natural,
lo ortomolecular, los suplementos nutricionales... no "venden".
Montagnier
destacaría en Granada también que los enfermos de Sida que actualmente son tratados
con fármacos antirretrovirales experimentan una mejoría de su sistema inmune pero
siguen teniéndolo "deprimido" por lo que para erradicar el virus se debería "conseguir
un tratamiento complementario que estimule el sistema inmunitario" del enfermo.
De ahí precisamente que en los últimos años el investigador francés haya centrado
algunos de sus trabajos más importantes en el papel de los antioxidantes naturales
para conseguir esa capacidad estimulante. Eso hizo, por ejemplo, que en su búsqueda
de productos con mejores resultados se encontrara con el extracto de papaya fermentada
que él mismo define como "un potente estimulador del sistema inmune" habiéndolo
llegado a recomendar "como complemento de la terapia antirretroviral estándar"
para tratar de controlar la enfermedad.
Hablamos -explica Montagnier- de un
producto "basado en un extracto de frutos de papaya seleccionados y recogidos
en los países tropicales- en particular de Filipinas- que son luego fermentados
por levaduras a lo largo de varios meses hasta que alcanzan una determinada temperatura
para, por fin, obtener así un extracto, un polvo blanco que contiene muchos ingredientes.
Obviamente no todos han sido analizados pero ese extracto de papaya fermentada
contiene, en particular, unas pequeñas moléculas de azúcar, unos oligosacáridos
con propiedades antioxidantes e inmunoestimulantes notables como demostraron estudios
efectuados en diversos países, especialmente Estados Unidos". Cabe recordar
que la máxima popularidad del jugo de papaya fermentada se dio hace algunos años
cuando Montagnier sugirió tomarlo al papa Juan Pablo II para mejorar de
su Parkinson.
Debemos agregar que en los últimos años Montagnier ha insistido
en la ceguera que sobre este tema existe en algunos círculos científicos y médicos
que lo ignoran todo sobre el estrés oxidativo y cómo combatirlo a pesar de que
existe una enorme gama de antioxidantes naturales que, a su juicio, podrían incluso
ser analizados rigurosamente en ensayos clínicos controlados porque existen en
la actualidad criterios objetivos para medir su efecto antioxidante en el plasma
y en el nivel de leucocitos.
"El extracto de papaya debe ser utilizado
de momento como suplemento alimenticio -declaró en entrevistas anteriores-
pero si los ensayos clínicos muestran que es un efectivo coadyuvante en las terapias
serias, es decir, en la quimioterapia, las terapias antivirales y la lucha contra
el SIDA o el cáncer, no excluiría la posibilidad de que pueda llegar a convertirse
en un verdadero medicamento".
MONTAGNIER EN LABORATORIOS
CATALYSIS
Bien, pues ha sido precisamente la búsqueda de los mejores
tratamientos antioxidantes existentes la que llevaría a Montagnier, poco después
de visitar Granada, a realizar una visita privada -a petición propia- a la sede
central de Laboratorios Catalysis acompañado por René Y. Olivier,
Secretario General de la Fundación Mundial para la Investigación y Prevención
del Sida. ¿El motivo? Informarse personalmente a fondo sobre los esperanzadores
resultados obtenidos por el laboratorio con sus productos antioxidantes naturales
-sobre todo con el Viusid- y el método de activación molecular que les permite
aumentar de forma considerable el poder antioxidante de cada uno de ellos. Una
metodología de la que en la revista venimos hablando desde hace varios años.
Luc Montagnier reconocería durante su visita a Catalysis -de la que Discovery
DSALUD fue testigo excepcional ya que ambas partes autorizaron expresamente
nuestra presencia- la imperiosa necesidad de mejorar los tratamientos contra el
Sida complementando los tratamientos de los seropositivos con antioxidantes y
una alimentación mucho más equilibrada. Y no sólo con alimentos sino también con
plantas. "Las plantas -llegaría a manifestar Montagnier durante la reunión
en Catalysis- han desarrollado muchos más compuestos de los que nosotros tenemos
y tendremos. Son mucho más ricas en fuentes de antioxidantes y otros nutrientes
útiles o compuestos farmacológicos activos que los descubiertos por el hombre.
Dejemos pues que la naturaleza nos ayude ya que nos proporciona una amplísima
gama de compuestos con los que trabajar".
Una línea de trabajo -la del
uso de antioxidantes naturales- en la que precisamente viene trabajando desde
su creación Catalysis, laboratorio especializado en la formulación y venta
de productos nutricionales naturales con presencia hoy en más de 70 países. Fue
Eduardo Sanz Navares -Director Científico de Catalysis y miembro
de nuestro Consejo Asesor- el encargado de presentar a los doctores Montagnier
y Olivier los resultados obtenidos hasta el momento por el laboratorio, muy especialmente
con Viusid, "producto -diría Sanz- de gran eficacia antioxidante y antivírica
capaz de elevar las defensas del organismo y reducir tanto los efectos destructivos
de los virus como de los radicales libres producidos por el estrés oxidativo".
Montagnier escucharía con evidente atención los resultados obtenidos con Viusid
en el estudio realizado con enfermos de Sida en el Instituto de Investigaciones
Médicas de Kenia (Kemri) en el que se apreció -como datos más significativos-
una supervivencia del 79,41% entre los enfermos tratados, la disminución de la
carga viral, la estabilidad de los CD4 y la disminución de las enfermedades oportunistas.
De hecho después de los primeros tres meses de tratamiento todas ellas desaparecieron.
También le fueron mostrados los resultados obtenidos en el Ghana Police Hospital's
VCT Center en cuyo informe final se señala: "Este estudio clínico ha demostrado
que las personas que viven con el VIH pueden experimentar importantes mejoras
en su estado de salud cuando son tratadas con Viusid. También se ha demostrado
que Viusid puede ser muy beneficioso, sobre todo en los entornos de recursos pobres
donde los costes de los fármacos y los requisitos necesarios para el control de
otros medicamentos son muy onerosos en el control de la enfermedad. El estudio
demostró que los pacientes que recibieron Viusid podían ser controlados por su
peso, hemoglobina y bienestar general, medidas muy simples, disponibles y, sobre
todo, al alcance de los pacientes en entornos de recursos pobres. A la luz de
lo anterior Viusid es altamente recomendado para el tratamiento de la enfermedad
del VIH. Viusid posee un papel definitivo en la clasificación del VIH como una
enfermedad crónica tratable, sobre todo en los entornos con pocos recursos".
Asimismo le serían mostrados a Montagnier los resultados obtenidos con Viusid
en Cuba donde un estudio en pacientes con cirrosis hepática dirigido por Eduardo
Vilar en el Instituto Nacional de Gastroenterología de Cuba está demostrando
una clara mejoría de los pacientes tratados con Viusid. "El tratamiento continuo
con Viusid -señalan las Conclusiones del primer corte del estudio-
retrasa la progresión clínica en los pacientes con hepatitis C crónica y cirrosis
por la reducción significativa del tiempo de progresión de la enfermedad y el
aumento de las tasas de supervivencia". Ante lo cual, y sólo ya por sus beneficios
hepáticos -nos comentaría Eduardo Sanz-, "resulta muy interesante para los
enfermos de Sida dados los gravísimos problemas de hígado, en muchos casos con
resultado de muerte, que los tratamientos antirretrovirales acaban provocando
en ellos".
Aunque quizás lo que más interesó a Montaigner y Olivier fue
saber que los resultados obtenidos por los productos de Catalysis se logran
merced a la tecnología propia con la que son tratados y que se conoce como método
de activación molecular ya que permite aumentar hasta ¡diez mil veces! -depende
de cada caso- la capacidad antioxidante de una molécula. Siendo obviamente esa
posibilidad la que realmente suscitó el vivo interés del investigador francés.
Discovery DSALUD pudo constatar empero que los responsables del laboratorio
no quisieron extenderse demasiado sobre esa tecnología que, sin duda, sería de
enorme interés para cualquier multinacional.
Los responsables de Catalysis
quedaron de acuerdo en demostrar -con resultados obtenidos bajo estrictos controles-
los beneficios de la activación molecular en el momento en que la Fundación
Mundial para la Investigación y Prevención del Sida lo desee y no sólo en
el caso del Viusid sino también en otros productos actualmente comercializados
por el laboratorio español como el Alzer, el Ocoxin o el Diamel.
Montagnier, por su parte, manifestó que trataría de convencer en los próximos
meses a los fabricantes de fármacos antirretrovirales para intentar realizar un
estudio conjunto con los antioxidantes de Catalysis en los dos centros
que la fundación posee en África.
Es más, se mostró dispuesto a "dar la
cara" -tal fue su expresión textual- en los foros científicos internacionales
por los productos de Catalysis y su tecnología si los estudios previstos
confirman los resultados presentados en la reunión. Y es que una de las prioridades
del equipo de Montagnier es conseguir integrar los antioxidantes junto a los fármacos
actuales en futuros estudios clínicos.
La colaboración planteada durante la
reunión no se limitaría en cualquier caso al terreno del Sida. Las áreas de cooperación
podrían extenderse a otros ámbitos de la salud ya que Montagnier ha manifestado
reiteradamente que "la liberación de radicales por estrés oxidativo" es
un factor común en enfermedades en principio tan distintas como el Sida, el cáncer,
el parkinson, el alzheimer o la poliartritis por las que siempre ha mostrado gran
interés. Por tanto, en su opinión todo lo que sirva para combatir el estrés oxidativo
es adecuado en el tratamiento de las mismas.
"Hay bastantes productos disponibles
en este momento -ha señalado en otras ocasiones Montagnier- para restablecer
un estado de redox y reducir el estrés oxidativo. Productos antioxidantes que
pueden producir efectos no sólo a corto sino a largo plazo. Creo que podemos evitar
el envejecimiento prematuro así como la aparición de las enfermedades degenerativas
nerviosas con un tratamiento antioxidante dirigido a tratar deficiencias particulares
en personas particulares".
Antes de volver a Francia, desde donde su fundación
continuará las gestiones con Catalysis, Montagnier abogó por los tratamientos
personalizados: "Los antioxidantes son importantes -manifestó- pero
para ser eficaces deben ser utilizados racionalmente. Hemos de tener en cuenta
los parámetros de cada persona. Algunos pueden estar faltos de selenio, de zinc,
de vitamina E, de otros nutrientes o de una combinación de los mismos. Por tanto,
el tratamiento debe ser planificado de acuerdo con esos parámetros y variar de
una persona a otra". A continuación Montagnier lamentaría el escaso interés
de los médicos por entender la importancia del estrés oxidativo en todas esas
patologías y el poder de los antioxidantes naturales para combatirlos. "Existe
una considerable ignorancia sobre este tema en algunos círculos científicos y
médicos -se lamentaría- que piensan que la lucha contra el estrés oxidativo
se reduce simplemente a la toma de vitaminas C o E. Y, sin embargo, actualmente
hay una enorme gama de productos antioxidantes, muchos de ellos procedentes de
plantas"
En fin, sólo el tiempo dirá si los contactos iniciados entre
Luc Montagnier y Catalysis pueden concretarse en un ensayo clínico que
revalide a nivel científico internacional lo conseguido hasta el momento por el
laboratorio español pero parece claro que con su visita Montagnier le ha demostrado
a Catalysis una consideración de la que no anda muy sobrado en nuestro
país.
LA TERCERA VÍA EN EL ABORDAJE DEL SIDA
Cabe añadir que Montagnier ha alcanzado evidentemente un punto intermedio en la
actual dialéctica de enfrentamiento entre la postura oficial sobre el Sida -centrada
en la existencia del virus y la eficacia de los tratamientos antirretrovirales
como única respuesta terapéutica- y el grupo de investigadores que niegan la existencia
del virus y/o lo consideran incapaz de producir por sí mismo el daño que se le
atribuye. De hecho la teoría del estrés oxidativo como causa del Sida forma parte
también de la argumentación del grupo de los denominados disidentes, unidos
en su oposición a los tratamientos actuales por su toxicidad.
De momento,
como figura principal o única de una visión intermedia, Montagnier ha pasado a
defender en los foros internacionales la existencia de cofactores fundamentales
para el desarrollo del Sida como la nutrición y el estrés oxidativo, aspectos
que considera claves junto con las condiciones de vida para detener la epidemia
que según los organismos oficiales asola África. "Podemos reducir la pandemia
-dijo- incluso sin una vacuna. Sólo mejorando la higiene -por ejemplo proporcionando
cloro para desinfectar- o simplemente electricidad se podría reducir la propagación
del Sida en África. Mejorando las condiciones económicas y la educación de la
población se podría hacer mucho más".
Montagnier ha llegado incluso a
depositar en los antioxidantes la posibilidad de hacer del Sida una enfermedad
crónica. "La posibilidad de reducir la apoptosis a una tasa normal -tiene dicho
al respecto- en los linfocitos de los individuos infectados por el VIH pondría
la infección por ese virus en un nivel similar a la monoclueosis y otras infecciones
crónicas en las que se produce muerte celular pero el sistema inmune regresa a
la normalidad después de un cierto período de tiempo. En el centro y etapas más
tardías de la infección por el VIH la apoptosis es un problema crónico y permanente.
Y los antioxidantes podrían reducir la tasa de apoptosis".
Debemos añadir,
a nuestro entender, que la postura de Montagnier resulta aparentemente contradictoria.
Porque si los fármacos utilizados hoy en pacientes con Sida son tóxicos (todos
ellos) y provocan estrés oxidativo dañando las células y el propio Montagnier
considera que el estrés oxidativo induce la replicación del VIH, ¿qué sentido
tiene que los enfermos estén siendo tratados con tales fármacos? ¿Es suficiente
justificación la necesidad de los antirretrovirales para combatir el VIH? Para
Montagnier, sí. Para él los antirretrovirales, aun siendo causa también de estrés
oxidativo, son necesarios para combatir el virus. "Los antioxidantes -dice-
son necesarios en el tratamiento pero no son suficientes por sí mismos". Y,
sin embargo, él mismo ha reconocido en Granada que el virus, estando altas las
defensas del sistema inmune, no puede dañar a las personas.
En suma, un círculo
vicioso del que el investigador francés quiere salir dando una importancia hasta
ahora negada al uso de antioxidantes como refuerzo inmunitario y como parte de
una medicina mucho más preventiva. "Creo que el futuro de la Medicina en su
conjunto debe dirigirse hacia la medicina predictiva y preventiva -declaró
Montagnier al bioquímico Richard A. Passwater en una entrevista titulada
Antioxidant Nutrients and AIDS: Exploring the Posibilitéis (http://www.healthy.net/scr/Interview.asp?Id=187&xcntr=2)
- ya que es mucho menos costosa para la sociedad, mejor para el individuo y
preferible a la medicina curativa o la cirugía mutilante practicada en la actualidad.
Creo que es mucho mejor para tratar a alguien que se encuentra todavía en buen
estado de salud en lugar de esperar hasta que estén en cama en el hospital. Creo
que, si prevalece mi opinión, podríamos establecer centros de análisis en Francia
al igual que hemos hecho en Lieja (Bélgica). Hay algunos laboratorios en París
que llevan a cabo las pruebas sobre el estrés oxidativo pero no son bien conocidos
y son administrados privadamente. Deberíamos tener una red de estos centros donde
la gente pudiera ser examinada pero esto implicaría la clase de educación inicial
que anima a las personas sanas a que se pongan a prueba a sí mismos con regularidad
en estos centros a fin de recibir el asesoramiento de sus médicos aun cuando no
estén enfermos".
Terminamos diciendo que para nosotros es obvio, tras
escuchar directamente a Luc Montagnier, que el abordaje del Sida no pasa por los
cócteles antirretrovirales que las multinacionales quieren introducir a toda costa.
Incluso si admitiéramos que el VIH puede ser causa del Sida. Ante todo, porque
no son necesarios ya que el virus no lleva a nadie enfermar salvo que su sistema
inmune esté deprimido. Y en segundo lugar porque intoxican el organismo, dañan
las mitocondrias y provocan un fuerte estrés oxidativo que según el propio Montagnier
induce la replicación del VIH. La higiene, una buena alimentación y sustancias
naturales ricas en antioxidantes, vitaminas, minerales, enzimas y otros oligoelementos
reforzadores del sistema inmune deberían ser suficientes para impedir el contagio.
Y la ingesta de antivíricos naturales carentes de efectos secundarios -de muchos
de los cuales hemos hablado en estas páginas- la solución cuando la persona ha
sido infectada. ¿Asumirán esto los médicos? ¿Se harán eco de lo aquí dicho los
medios de comunicación de masas controlados por la gran industria farmacéutica?
Lo dudamos. Nos consolaremos pues sabiendo que al menos nuestros lectores están
advertidos.
Antonio F Muro