Juan
Pundik -psicoanalista con más de 40 años de experiencia- es fundador y director
de la
Escuela Española de Psicoterapia y Psicoanálisis, fundador y presidente
de
FILIUM, Asociación para la Prevención del Maltrato al Niño, y fundador
y presidente del
Comité Ejecutivo de la Comisión Nacional del Día del Niño.
Es asimismo autor de varios libros entre los que destacan
¿Qué es el psicoanalisis?,
El niño hiperactivo y
Prozac ¿sí o no? Y, por si fuera poco, actualmente
dirige la
Plataforma Internacional contra el Prozac y la Medicalización de
la Infancia. Debemos decir que Pundik se dedica a la defensa de la infancia
desde que llegara a Madrid desde Buenos Aires escapando de la dictadura militar.
Corría de hecho el año 1977 cuando fundó
FILIUM, la primera asociación
de este tipo que se constituyó en nuestro país. Y resulta realmente revelador
que desde el comienzo incluyera entre lo que considera
maltrato el exceso
de medicación infantil convirtiendo el tema en uno de sus principales campos de
actuación.
Pues bien, en junio de 2006, tras leer en la prensa que la
Agencia
Europea del Medicamento había emitido un dictamen favorable a la prescripción
del
Prozac a menores de 18 años -hasta ese momento prohibido- decidió constituir
de inmediato la
Plataforma Internacional contra el Prozac y la Medicalización
de la Infancia cuyo primer acto oficial fue dirigir un escrito al Presidente
de la Comisión Europea solicitándole que no autorizara su comercialización a menores,
petición que apoyaría adjuntando la documentación médica y científica existente
sobre los terribles efectos adversos que el
Prozac puede llegar a provocar
en adultos y, por tanto, aún más en niños.
Como cabía esperar Pundik no recibiría
respuesta pero a diferencia de lo que suele hacer el español medio -que tras un
primer arranque de indignación desiste de reclamar sus derechos al primer contratiempo-
este hombre reiteró sus escritos mes tras mes hasta que, por fin, recibió respuesta.
Lo sorprendente fue que -emitida con fecha 30 de agosto del 2006- estaba firmada
por
Martín Terberger, Jefe de la
Unidad de Productos Farmacéuticos y
Bienes de Consumo de la Dirección General de Empresa e Industria de la Comisión
Europea. Una respuesta que venía a confirmar la autorización e, indirectamente,
desvelaba la realidad del problema: la aprobación de un medicamento como el
Prozac
no es para las autoridades europeas una cuestión de salud pública sino algo relacionado
con la empresa y la industria.
"Que la respuesta -nos diría Pundik-
procediera de la Dirección de Industria y Comercio y no de la de Salud Pública
de la Comisión Europea, y que se considerara para su aprobación suficiente el
informe de Lilly,
el propio laboratorio fabricante del producto, me pareció
una flagrante tomadura de pelo, una corruptela. Y todo el procedimiento una falta
de transparencia del funcionamiento de la Unión. Así lo denuncié ante el Parlamento
Europeo que dio curso a la denuncia y me invitó a presentar mis alegaciones en
Bruselas el pasado 22 de noviembre del 2007 dando ello lugar a un expediente que
se mantiene abierto". Cabe añadir que las cartas intercambiadas, los fundamentos
y las alegaciones de Pundik pueden leerse en
www.filium.org. El caso
es que Pundik hablaría efectivamente ante los diputados del Parlamento Europeo
y tuvo una intervención apasionada apoyada en datos científicos y médicos tras
la que solicitó cuatro cosas:
1º) Que se derogue la autorización para
administrar
Prozac (fluoxetina) a niños y adolescentes menores de 18 años
que fue concedida con la mera petición del fabricante del producto,
Laboratorios
Lilly.
2º) Que se derogue el artículo 6 del Reglamento de la Comisión
Europea que permite delegar en el propio laboratorio que solicita la comercialización
de un nuevo medicamento la investigación sobre los presuntos beneficios del fármaco,
sus contraindicaciones y los posibles efectos adversos.
3º) Que se
abra de inmediato una investigación sobre las autorizaciones concedidas por la
Agencia Europea del Medicamento a todos los productos medicinales aprobados
mediante tan aberrante procedimiento.
4º) Que se establezca un ordenamiento
jurídico transparente mediante el cual las autorizaciones para la administración
de sustancias medicinales sólo se concedan tras estudios, pruebas e investigaciones
que hayan sido realizadas por organismos claramente independientes de la industria
farmacéutica y no por ésta aunque sean los laboratorios interesados quienes las
financien.
Obviamente quisimos hablar con él.
UN
ATENTADO SOCIAL -Señor Pundik, debe ser usted de los pocos profesionales
de la Salud que se ha hecho oír en el Parlamento Europeo alzando su voz contra
la medicalización de la infancia. -Que yo sepa, nadie había utilizado
este cauce. Probablemente por desconocimiento de los derechos que los ciudadanos
europeos tenemos de apelar ante las jóvenes instituciones de nuestra Unión que,
quizás por esa misma juventud y su europeísmo, funcionan con comportamientos más
democráticos que nuestros organismos gubernamentales nacionales, irrespetuosos
con sus ciudadanos por la herencia de las tradiciones totalitarias.
-¿Qué
quiere decir cuando utiliza el término "medicalización"?
-Medicalización
es un superlativo de medicación que he acuñado para cuestionar la sobremedicación
y la medicación inadecuada. Apoyo mis conclusiones en sectores y revistas médicas
que están concretamente en contra de los excesos e inadecuación de las prescripciones
y proveen información e investigaciones actualizadas al respecto.
-¿Qué
fármacos considera usted que están siendo prescritos en exceso y de forma inadecuada?
-Como parte de esta campaña antimedicalización en abril del 2006 publiqué
El niño hiperactivo, obra en la que denuncié la masiva prescripción de
Rubifen, Concerta, Ritalin y
metilfenidato a la que en general está
siendo sometida la infancia. Denuncié la inexistencia del
TDAH o
Trastorno
del Déficit de Atención con o sin hiperactividad, de la corrupta
biblia
psiquiátrica que representa el
DSM -manual diagnóstico y estadístico de
los trastornos mentales- y de la "cocaína pediátrica" en la que en realidad consiste
el
metilfenidato y sus dramáticas consecuencias.
No olvidemos que el
prospecto del
Rubifen indica como posibles efectos secundarios sequedad
de boca, vértigo, dolor de cabeza, insomnio, náuseas, nerviosismo, palpitaciones,
reacciones cutáneas y alteraciones de la presión arterial. Y que según algunos
estudios puede llegar a producir la muerte súbita del niño. Un dechado de virtudes.
El mismo prospecto indica que no debe administrarse a niños menores de 6 años
y advierte a su vez de que su uso puede generar dependencia de tipo
anfetamínico.
Hoy el
metilfenidato, inhibidor selectivo de la recaptación de dopamina,
noradrenalina y serotonina, está considerada una de las drogas más adictivas.
La web de la
Agencia Antidroga Norteamericana (DEA) indica que las reacciones
a la cocaína, anfetamina o
metilfenidato, cuando se administran de la misma
manera a dosis comparables, producen efectos casi idénticos.
En cuanto al
Prozac en noviembre del 2006 publiqué un libro sobre él. El
Prozac,
la
fluoxetina, es un
Inhibidor Selectivo de la Recaptación de la Serotonina.
Y en la propia información que ofrecen los laboratorios fabricantes en sus prospectos
se advierte ya de las posibles reacciones adversas que su ingesta puede producir:
ansiedad, nerviosismo, insomnio, somnolencia, astenia, temblor, sudoración, anorexia,
náuseas, diarrea, mareo, cefalea, sequedad de boca, dispepsia, vómitos, síncope,
arritmia cardiaca, anomalías en las pruebas de función hepática, hipo e hipertiroidismo,
aumento del tiempo de hemorragia, síndrome cerebral agudo, convulsiones, prurito,
urticaria, reacción anafiláctica, vasculitis, síndrome neuroléptico maligno, fotosensibilidad,
secreción inadecuada de hormona antidiurética, equimosis, reacciones maníacas,
alteraciones del sueño, de la concentración o del pensamiento, problemas miccionales,
priapismo, disfunción sexual, alopecia, visión borrosa y midriasis. Además con
posterioridad a su autorización la
FDA advertiría de la posibilidad de
que la
fluoxetina pueda provocar también conductas suicidas en niños y
adolescentes
(lea el lector lo publicado sobre el tema en el número 80
de la revista). -¿Cree usted que los padres saben realmente qué están
dando a sus hijos y sus posibles consecuencias a medio y largo plazo?
-Estoy seguro de que no. Están sufriendo un lavado de cerebro a causa de la gran
presión que ejerce la industria farmacéutica que tiene comprados a muchos médicos,
medios de comunicación y funcionarios de la administración sanitaria, y confundidos
a otros. También a los docentes.
-¿Cree usted que lo saben los psiquiatras?
-Nunca he considerado a la Psiquiatría una especialidad médica sino uno de los
brazos de las fuerzas de represión de los estados. Cuando el problema mental que
padece una persona es de origen psíquico su tratamiento y cura nos corresponde
a los psicoanalistas. Y si el origen es orgánico a los neurólogos. La verdad es
que hoy la mayoría de los psiquiatras, aparte de ejercer ese papel represivo,
son meros agentes comerciales de los laboratorios farmacéuticos.
-¿Se explica
adecuadamente a los padres que acuden con un problema de comportamiento al médico
que el peligro no sólo radica en los propios efectos secundarios del fármaco sino
en la combinación con otros fármacos?
-Los médicos no suelen ni escuchar
ni dar explicaciones a los que les consultan. Los medicamentos para la tos y el
resfriado que contienen
dextrometorfán, el
anticonvulsivo valproato,
triptanos como el
Imitrex usados para atender y prevenir migrañas,
el antibiótico
Xyvox (linezolida), algunos fármacos para combatir la náusea,
el fármaco para combatir el mal de Parkinson
L-dopa, el medicamento
Meridia
para la pérdida de peso
(sibutramina) y el litio así como varias drogas
-incluidas el éxtasis, el LSD y las anfetaminas- pueden, al entrar en combinación
con los antidepresivos o entre sí, provocar reacciones adversas peligrosas para
la salud.
-¿No sería entonces necesario realizar más estudios a largo plazo,
entre los grupos de población adecuados, de las posibles interacciones de los
antidepresivos con otros fármacos comunes antes de seguir medicando a nuestros
jóvenes?
-No creo que falten estudios. Las autoridades sanitarias y gran
parte de los médicos se someten a la publicidad, la presión y/o las prebendas
corruptoras de la poderosa industria farmacéutica. Todos los antidepresivos de
la clase de los
Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina,
11 antiepilépticos, un fármaco para la obesidad y el tabaquismo y otro para dejar
de fumar engrosan ya la lista de medicamentos que están bajo estricta vigilancia
de las autoridades sanitarias por el posible riesgo de que su uso provoque ideas
e intentos de suicidio. Aunque ese peligro fue observado ya en un primer momento
en productos destinados a tratar trastornos mentales todo parece indicar que la
alerta podría extenderse pronto a moléculas farmacológicas para enfermedades muy
diversas como, por ejemplo, la incontinencia urinaria.
-¿Es el mensaje
de "incitación al suicidio" o "incitación a comportamientos agresivos" un mensaje
exagerado de los enemigos de la Psiquiatría, principal defensora del consumo de
fármacos para lo que denomina "trastornos del comportamiento"?
-Contra
el corrupto, delictivo e inmoral proceder de la industria farmacéutica, sus empleados
a sueldo de la
FDA, de la
Agencia Europea del Medicamento, de las
agencias nacionales del medicamento, de los editores del
DSM y de la medicina
todo intento de exageración se queda corto. Sus métodos delictivos no tienen límite.
Mire, si se consiguen ejecutar y hacer efectivas las multimillonarias indemnizaciones
dictadas a favor de los damnificados de esta inescrupulosa industria y sus venenosos
productos es posible que en los próximos años muchos de esos grandes imperios
desaparezcan al no poder afrontar el pago.
PRESCRIPCIONES
IRRESPONSABLES -¿No teme que sus consideraciones se tilden de exageradas
y radicales? -La lucha contra un enemigo tan poderoso, inescrupuloso y
mafioso tiene que ser radical. Todas las empresas y casi todos los funcionarios
gubernamentales utilizan parecidos métodos de pillaje pero en última instancia
se quedan con nuestro dinero y nuestros bienes. La gran industria farmacéutica
nos roba además la salud y la vida. A la multinacional
Merck, Sharpe & Dohme
se la considera en Estados Unidos responsable de 140.000 muertes e infartos como
consecuencia de la ingesta de su antiinflamatorio
VIOXX, ayer autorizado
y hoy prohibido por los mismos corruptos e intervenidos funcionarios de la
FDA.
Los jueces que han dictado condenas de indemnizaciones multimillonarias a favor
de sus víctimas y sus deudos están en posesión de documentos internos de la empresa
que indicaban que los investigadores habían advertido de los riesgos. Una sola
condena judicial les obligó a pagar 212 millones de dólares a una mujer por la
muerte de su marido que tuvo lugar por la ingesta de ese fármaco. Y ya hay miles
de juicios parecidos en todo el mundo, incluida España. Al conocerse estas noticias
la empresa perdió en muy poco tiempo 28.000 millones de dólares al caer estrepitosamente
el valor de sus acciones en Wall Street.
-Siempre que se critica el uso
de los fármacos aprobados para tratar las depresiones o el TDAH se contraataca
aduciendo, primero, que es un fármaco autorizado; y segundo, que todo es cuestión
de dosis. Kate Gelperin, revisora de normas de seguridad de la FDA, tras
una revisión de un gran número de estudios al respecto señaló: "El hallazgo
más importante de esta revisión es que las señales de psicosis o manía, particularmente
alucinaciones, pueden acaecer en pacientes sin factores de riesgo identificables
a las dosis usuales de cualquiera de las drogas ADHD". ¿Existe de verdad una
dosis buena o adecuada cuando hablamos de estos fármacos? -La fabricación
y autorización de estas sustancias están en manos de delincuentes que mediante
sus contribuciones económicas corruptas hacen cómplices a parte de la clase médica
y a los editores del DSM que se dedican a tipificar como patológicos los comportamientos
y vicisitudes normales de nuestras vidas cotidianas. En ningún caso venenos como
la
talidomida, el
Vioxx, las
fluoxetinas, las
paroxetinas
y otros inhibidores de la recaptación de la serotonina, el
metilfenidato,
la cocaína o la heroína pueden producir efectos beneficiosos, independientemente
de cuál sea la dosis que se ingiera.
-Entre los efectos secundarios que
puede provocar el Rubifen el prospecto habla de hiperactividad. ¿No le
parece curioso que un medicamento para la hiperactividad pueda producir hiperactividad?
-Están obligados a incluir los riesgos por los Ministerios de Sanidad. Los ansiolíticos
advierten que pueden provocar ansiedad, los antidepresivos que pueden desencadenar
episodios de depresión, los inductores del sueño que pueden provocar insomnio
y los antiepilépticos que pueden provocar convulsiones. Estas prevenciones las
utilizan para protegerse y defenderse de las demandas judiciales. Los enfermos
deberían entender que ingieren siempre los fármacos bajo su responsabilidad porque
se supone que conocen los riesgos y han sido informados de ello por el médico
que se los prescribe. Con las advertencias de los riesgos del fumar en cada cajetilla
la industria tabacalera frena las demandas de los actuales fumadores.
-Detrás
de acontecimientos violentos, suicidios o tiroteos como el ocurrido no hace muchas
semanas en Illinois y que finalizó con la muerte de seis personas se encuentran
con mucha frecuencia personas medicándose con fármacos como Paxil o Prozac.
¿Está clara en tales casos la frontera entre violencia espontánea y violencia
inducida por la medicación?
-Yo no establecería ninguna frontera entre
la violencia y las consecuencias producidas por la ingesta de psicotrópicos, alcohol
u otras sustancias prohibidas y perseguidas.
-GlaxoSmithKline ha
recibido una petición de un Comité del Congreso de Estados Unidos para que explique
los resultados de un informe que demuestra que ya en 1989 tenían conocimiento
de que Paxil aumenta el riesgo de suicidio en más de 8 veces en comparación
con los pacientes que recibieron un placebo. ¿Encuentra alguna explicación al
hecho de que los parlamentarios norteamericanos se molesten en investigar y llevar
al Congreso o al Senado a las compañías farmacéuticas acusadas de ocultación de
datos mientras en Europa miramos hacia otra parte? -Estados Unidos es
un país profundamente democrático. En Europa sólo lo son Gran Bretaña, Dinamarca
y Suecia. Todos los demás miraron hacia otra parte cuando la Unión Soviética o
la Alemania nazi los sometía. La historia del siglo pasado de Europa, como la
de España, está falsificada por los que siguen mirando hacia otra parte. No obstante,
la aceptación de mi denuncia por el Parlamento Europeo, mi presencia en Bruselas
y el que la denuncia se mantenga abierta me hacen ser más optimista y creer que
en Bruselas soplan vientos de cambio que pueden limpiarla de muchos de los actuales
dirigentes corruptos.
-¿Que piensa de la validez de la investigación científica
encargada por los laboratorios farmacéuticos?
-Le voy a contestar con
una cita. El doctor
Amir Raz, psiquiatra de la
Universidad de Columbia
(EEUU), decía en un artículo publicado en la revista
PLoS Medicine que
"la influencia de la industria farmacéutica impregnaba la ciencia a tal punto
que el mensaje transmitido a la prensa popular y al público era habitualmente
tergiversado para enfatizar los beneficios por encima de los riesgos". Raz
agregaba que
"la presión comercial no era el único 'culpable' y que la responsabilidad
también recaía sobre los investigadores ansiosos por promocionar sus últimos descubrimientos,
todo lo cual llevaba incluso a enturbiar los resultados de las investigaciones".CONSECUENCIAS
POLÍTICAS -Usted ha denunciado en persona ante el Parlamento Europeo
el artículo 6 del Reglamento de la Comisión Europea nº 1084/2003 que concede al
titular del producto farmacéutico cuya autorización se solicita facilitar los
datos de la investigación realizada sobre la que se fundamenta su petición. Ese
informe basta para que la EMEA conceda su dictamen favorable y lo pase
a la firma de la Comisión Europea. Por lo que sabemos, allí mismo, en su cara,
les dijo "Es un flagrante caso de legalización de la corrupción de la industria
farmacéutica que nos hace considerar que la Comisión de la Unión Europea funciona
con una falta de transparencia y de eficacia que pone nuestra salud y nuestras
vidas en riesgo y a merced del objetivo de lucro de la industria farmacéutica
que ha sido la responsable, entre otras, del Vioxx, de la monstruosa talidomida
y de sus nefastas consecuencias". ¿Realmente espera conseguir algo con denuncias
como ésta? -He sido un militante de la denuncia contra la injusticia,
la corrupción, las dictaduras, el militarismo y la represión política desde los
14 años. Supongo que algo de todo ello habrá tenido resultados positivos. Sería
imposible de evaluar. Esta vez, para mi sorpresa, los resultados están siendo
inmediatos y evaluables. Las miles de adhesiones recibidas por la plataforma,
la traducción de los textos a las lenguas más importantes y la documentación que
me llega cotidianamente -en todo tipo de idiomas- me tienen desbordado. Afortunadamente,
como ya ocurrió con
Filium y el maltrato al niño, he perdido el control
de la denuncia y del movimiento que ha desencadenado. Internet produce un efecto
multiplicador infinito. Ya no puedo ni responder a la cantidad de invitaciones
y solicitudes de colaboración que me llegan. Son miles los blogs y páginas web
que tienen colgada nuestra información y tienen links a nuestra web. Los efectos
conseguidos puede verificarlos cada lector. Hasta ahora lo que se oía cotidianamente
eran los prodigiosos efectos del
Prozac, la droga maravillosa, la "píldora
de la felicidad". Desde hace meses, en cambio, llegan ya multitud de informaciones
que alertan de sus riesgos, de sus efectos negativos e, incluso, de que no es
más eficaz que un
placebo. Supongo que el calificativo mediático de placebo
a este veneno lo habrá pagado
Lilly para disminuir los efectos del descrédito
que están provocando los datos, informes e investigaciones negativos sobre su
producto estrella, ahora estrellado.
-Fred Baughman, neurólogo pediátrico
y miembro de la American Academy of Neurology, afirma en su obra El
Fraude del TDAH. Cómo los psiquiatras hacen "pacientes" de niños normales
lo siguiente: "El error fundamental es que el Desorden de Déficit de Atención
y de Hiperactividad nunca se ha demostrado que sea una enfermedad o algo físico
o biológico". ¿Se trata pues de un simple fraude? ¿Están los psiquiatras convirtiendo
en "enfermos" a niños absolutamente normales y sanos?
-Lo que afirma Baugham
es totalmente cierto. Es más, se queda corto. Toda la medicina está haciendo eso
al servicio de la industria farmacéutica y de su propio beneficio.
Aldous Huxley,
anticipando la deshumanizada sociedad actual que ya se vislumbraba en su época,
escribía que
"la medicina había avanzado tanto que ya nadie sería considerado
sano". Y confirmando este lamentable pronóstico a principios del siglo
XX un médico francés llamado
Knock pregonaba que
"toda persona sana
es un enfermo que ignora que lo es". Según denuncia el propio
British
Medical Journal, la publicación médica oficial británica, todos los procesos
normales de la vida, el nacimiento, el envejecimiento, la sexualidad, la tristeza,
la infelicidad y la muerte pueden someterse a permanente medicación
(British
Medical Journal nº 324. Londres 2002). En inglés este fenómeno ha recibido
el nombre de
disease mongering que en castellano podría traducirse como
"tráfico de enfermedades". El cansancio, el mal humor, la desgana, la falta
de concentración, la timidez, la inapetencia sexual, la impaciencia, las dificultades
para relacionarse con la gente, internet, las consolas o la
play station
pueden recibir una descripción terminológica médica y ser diagnosticadas como
enfermedades para las cuales hay indicación del correspondiente fármaco. En España
los psicofármacos se han convertido en los medicamentos más vendidos por detrás
de los medicamentos para problemas cardiovasculares o la hipertensión. Desde los
años ochenta los fármacos de última generación son lanzamientos comerciales. No
obedecen a descubrimientos médicos o científicos.
-¿Se están entonces medicando
enfermedades inexistentes con sustancias químicas que tendrán consecuencias serias
no sólo en los comportamientos sino también en todo el organismo? -Los
efectos de los inhibidores de la recaptación de la serotonina -como la
fluoxetina
y la
paroxetina- que se administran hoy a los niños los conoceremos sobre
todo dentro de algunos años cuando se verifiquen los efectos sobre su organismo.
La
serotonina es una sustancia neurotransmisora diseminada por todo el
organismo que, entre otras funciones, regula el crecimiento y la secreción de
hormonas estrógenas y testosteronas. Así que su incremento, ¿generará gigantes,
enanos o andróginos? Esperemos conseguir detener toda esta locura y no tener que
verificar tan monstruosos resultados de la execrable e ilimitada codicia de los
seres inhumanos.
-Señor Pundik: oyéndole uno llega a la conclusión de que
ni los padres saben ser padres, ni los educadores saben ser educadores, ni los
médicos, médicos; en lo que se refiere, claro está, a lo relacionado con los fármacos
para el comportamiento.
-Las drogas psicotrópicas se han convertido en
un intento de solucionar problemas de disciplina en los colegios, de amordazar
a los niños inquietos en el hogar y de sustituir la consulta al psicoanalista
que los seguros médicos no cubren por fármacos no sólo inútiles sino peligrosos.
-¿Y qué alternativas propone para los casos de chicos con problemas reales
de comportamiento?
-La actividad física ejercida habitualmente, la luz
del sol y la ingesta de carne, huevos y quesos porque estimulan la producción
de la serotonina indispensable para una buena calidad de vida y la formación de
nuevas neuronas con la misma eficacia que con la ingesta de los fármacos mencionados
pero sin ninguno de sus efectos adversos.
-¿Y qué aconseja a los padres
que creen que su hijo puede convertirse en "incontrolable", "inagotable", "inabordable"
y, por ende, víctima del fracaso escolar? ¿Cuáles serían los primeros pasos a
dar?
-La prevención de las dificultades de comportamiento hogareñas y
escolares requiere, más que grandes proyectos e inversiones económicas, una gran
inversión humana de amor, afecto, comprensión y paciencia. El tiempo que los padres
dediquen a sus hijos en los primeros meses y en los primeros años se lo ahorrarán
en dedicación posterior, en síntomas, malestares, trastornos somáticos, fracaso
escolar, gamberrismo, violencia, delincuencia y toxicomanías. La prevención es
económica y eficaz. La rehabilitación es costosa y sus resultados son inciertos.
-¿De verdad considera que caminamos hacia un estado totalitario de zombies
controlados desde pequeños mediante la medicación?
-Los que participáis
de la heroica tarea de hacer vuestra publicación, los autores que hemos citado
-y muchos otros que podríamos citar-, los miles de adherentes de nuestra plataforma
-y muchas otras similares que cada día florecen en el mundo-, los médicos que
haciendo honor a su profesión humana, a sus compromisos con sus pacientes y con
el conjunto de la sociedad nos brindan permanentemente con sus denuncias la información
sin la cual esta tarea no sería posible -y a los cuales he dedicado mi último
libro- estamos intentando impedirlo. Debemos ser conscientes de que el sistema
democrático, tan trabajosamente conquistado, corre el riesgo de estar dando paso,
muy veladamente, a un nuevo tipo de estado totalitario que pretende clasificar
a niños y jóvenes en adictos, angustiados, depresivos, fóbicos, anoréxicos, bulímicos,
atacados de pánico, bipolares, asmáticos, epilépticos, hiperactivos, etcétera;
y someterlos a medicaciones segregacionistas y minusvalidantes que borran de un
plumazo los derechos y libertades individuales por cuya conquista han luchado
e incluso sacrificado sus vidas generaciones enteras de seres humanos.
Punto
y final a nuestra conversación. Juan Pundik fue escuchado por el Parlamento Europeo.
Ahora es el parlamento de la calle, cada padre en el silencio de su hogar, quien
debe decidir si admite que medicalicen a sus hijos. Porque de su decisión dependerá
que mañana las consecuencias sean o no dramáticas.
Antonio
F. Muro