Rara
vez alguien que haya superado un cáncer mediante métodos naturales tiene la oportunidad
de contarlo en los medios de comunicación porque éstos ejercen una censura implacable
a fin de defender el sistema imperante. Pasa justo lo contrario que con aquellos
pacientes famosos o populares que afirman estar satisfechos o haberse recuperado
con los tratamientos convencionales: enseguida encuentran un hueco en los medios
para hablar bien de la quimioterapia o la radioterapia. Y lo mismo que aquí ocurre
en el paraíso de la Oncología oficial: Estados Unidos. De ahí que en el año 2001
el popular e internacionalmente conocido Show de Larry King generara una
enorme polémica a nivel nacional -con segunda parte incluida en el 2005 -que aún
hoy perdura. Larry King entrevistó entonces a Suzanne Somers, mujer
muy popular en Estados Unidos que comenzó como actriz de televisión y terminó
convirtiéndose en una empresaria situada en el centro de un auténtico imperio
con toda clase de productos de moda, dieta, belleza y ejercicio físico que, además,
es autora de libros de ventas supermillonarias sobre salud. Defensora de los procedimientos
naturales para perder peso acababa de ser acusada por una revista de visitar una
clínica de cirugía estética en flagrante contradicción con lo que predica. El
escándalo y el morbo estaban servidos. Fue entonces cuando Suzanne Somers reveló
una verdad bien distinta: padecía cáncer de mama, se había sometido a cirugía
y su visita al centro nada tenía que ver con la mejora de su figura sino con la
aplicación de técnicas reparadoras en la zona afectada. Y en medio de la entrevista
surgió la sorpresa. Suzanne reconoció que había renunciado a la quimioterapia
y se estaba tratando con Iscador, un producto de características homeopáticas
derivado del muérdago. A preguntas de King recalcó que era una decisión
individual que no pretendía trasladar a nadie y se comprometió a acudir al programa
cuando se cumplieran cinco años de su tratamiento.
Sin embargo, apenas cuatro
años después -en abril del 2005- Somers volvía al programa. "No hay signo alguno
de la enfermedad -manifestó-. Así que aquí estoy, con todas mis controvertidas
decisiones. (…) Opté por construir. Opté por mantener el equilibrio hormonal con
hormonas bioidénticas. Y junto con mi médico -el doctor Khalsa, un gran
médico en Beverly Hills, médico holístico que practica la medicina occidental
y oriental- investigamos qué hacer. Así encontramos Iscador, un producto
de la Medicina Antroposófica que utilizó Rudolf Steiner de forma clínica
desde 1920 con los mismos resultados que la quimioterapia pero sin sus efectos
secundarios".
Iscador, preparado obtenido a partir del muérdago
europeo, es ampliamente conocido en Alemania, Austria y Suiza en donde lo usan
hasta un 60% de quienes recurren a productos naturales como monoterapia o para
completar sus tratamientos convencionales.
MUÉRDAGO
(VISCUM ALBUM): LA PLANTA MÁGICA
Todos hemos oído hablar en alguna
ocasión de las propiedades del muérdago. El muérdago blanco, liga
o visco (Viscum album) es una planta semiparásita de tallos articulados
y siempre verdes. Pertenece a la familia de las santaláceas y posee flores masculinas
y femeninas. Se trata de una planta que puede llegar a medir hasta un metro y
crece encima de las ramas de diversos árboles, principalmente de hoja caduca -como
manzanos o álamos- pero también sobre algunas variedades de pinos lo que le proporciona
características diferentes. En cuanto al fruto es una baya tóxica, pequeña y de
color blanco rosado.
El muérdago fue la planta mágica de los druidas
centroeuropeos y célticos pero había sido ya utilizada con fines medicinales por
los antiguos griegos. Y según sus defensores sirve para tratar la epilepsia, la
infertilidad, los síntomas de la menopausia, la tensión nerviosa, el asma, la
hipertensión, el dolor de cabeza, la dermatitis... y el cáncer.
El moderno
interés en el muérdago como tratamiento contra el cáncer resurgió a comienzos
del siglo pasado. En torno a 1900 Rudolf Steiner, fundador de la Antroposofía,
comenzó a utilizar el Viscum album como planta medicinal contra el cáncer
al detectar que el producto mejoraba la resistencia de los pacientes y aumentaba
su energía para combatir la enfermedad. Siendo en 1920 cuando Ita Wegman,
una doctora alemana, introducía el Iscador, primer producto derivado del
muérdago como parte del tratamiento contra el cáncer.
La Medicina
Antroposófica es la única medicina complementaria cuyos principios exigen
ser ejercida exclusivamente por médicos y fue reconocida como "significativa"
por el Consejo de Europa en 1999. Actualmente se practica en hospitales
de Suiza, Alemania, Suecia, Gran Bretaña y Brasil. Y tiene centros de formación
y laboratorios farmacológicos en distintos países de Europa, EEUU, Rusia, Sudáfrica,
Egipto y Australia. Es más, la Seguridad Social cubre sus costes en Alemania,
Bélgica, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Italia, Finlandia y Suiza. Cuenta con
una amplia variedad de terapias no agresivas y el 75% de sus medicamentos son
homeopáticos aunque en su elaboración existan algunas diferencias con respecto
a la de otros productos de este mismo tipo.
Cabe añadir que en la actualidad
el muérdago, rescatado para la salud por la Medicina Antroposófica,
tiene incluso su propio espacio dentro de la web del National Cancer Institute
(NCI) estadounidense. "El muérdago, una planta semiparásita, tiene interés
como posible agente contra el cáncer -puede leerse en la página del NCI-
debido a que extractos derivados de la misma han demostrado que elimina las
células cancerosas in vitro y estimula el sistema inmune de las células tanto
in vitro como in vivo. Dos componentes del muérdago, a saber las viscotoxinas
y las lectinas, pueden ser los responsables de estos efectos".
Las viscotoxinas
son pequeñas proteínas que exhiben actividad para provocar la muerte celular y
estimular la actividad del sistema inmune. Las lectinas, por su parte,
son complejas moléculas compuestas de dos proteínas y carbohidratos capaces de
unirse a la parte exterior de las células e inducir cambios bioquímicos en ellas.
"Vista la capacidad del muérdago para estimular el sistema inmunitario -dice
el NCI- ha sido clasificado como modificador de la respuesta biológica. Los
modificadores de la respuesta biológica constituyen un grupo diverso de moléculas
biológicas que se han utilizado a título individual o en combinación con otros
agentes para tratar el cáncer o para disminuir los efectos secundarios de los
medicamentos contra el cáncer".
El muérdago, como decíamos, cuenta
con amplia difusión en Europa. Especialmente en Alemania, Suiza y Austria donde
tanto la Homeopatía como la Medicina Antroposófica son aceptadas
y difundidas. Por eso allí los extractos disponibles son comercializados bajo
una amplia variedad de nombres que incluyen los de Iscador, Eurixor, Helixor,
Isorel, Iscucin, Plenosol y Anaboba Viscum. Algunos extractos se comercializan
con más de un nombre pero todos los productos se preparan a partir del Viscum
album Loranthaceae (muérdago europeo). En España el Iscador -producto
elaborado por el laboratorio suizo Weleda- puede encontrarse en farmacias
como medicamento homeopático bajo el nombre comercial de VAF (Viscum album
fermentado).
Por otra parte, los productos comerciales pueden subdividirse
según la especie de árbol de acogida. Por ejemplo, el Iscador -un extracto
acuoso de fermentación a partir del muérdago europeo que se prepara como medicamento
homeopático- se comercializa como IscadorM (de manzanos), IscadorP
(de pinos), IscadorQ (de los robles) e IscadorU (de los olmos).
Los extractos de muérdago se suelen administrar por vía subcutánea aunque
hay otras vías descritas como la oral y la intrapleural. Y la duración total de
los tratamientos varía considerablemente según los casos.
VALIDEZ
CLÍNICA
En el documento La Medicina Antroposófica en el campo de
la Ciencia y la Investigación -publicado por Anthrosana España-Asociación
de pacientes para un sistema sanitario ampliado antroposóficamente- puede
leerse respecto al muérdago: "No hay planta curativa ni preparado antroposófico
alguno que haya sido tan bien investigado como éste. Los medicamentos con extracto
de muérdago se han convertido en los más recetados de la totalidad de los existentes
en Oncología. Su prescripción no es exclusiva de los médicos antroposóficos pues
también la aplican del mismo modo los colegas tradicionales y los médicos complementarios.
Existen multitud de estudios con extractos de muérdago procedentes de la investigación
preclínica así como más de 60 estudios clínicos sobre la aplicación de los en
total 5 preparados antroposóficos registrados y elaborados a partir de esta planta.
Son Abnoba Viscum, Helixor, Iscador, Iscucin e Isorel. Los resultados de
estos estudios son esencialmente positivos. Bajo una viscum terapia
se mejora sobre todo la calidad de vida; y en parte se prolonga la supervivencia,
incluso aquella libre de enfermedad".
En la actualidad, además de infinidad
de estudios en laboratorio y con animales, existen numerosos estudios en humanos
que se han ocupado del muérdago pero a pesar de que se ha constatado una
mejoría de la supervivencia y/o de la calidad de vida de los enfermos -sin efectos
secundarios- los oncólogos españoles no proponen usarlo. El argumento es "la
falta de estudios concluyentes prospectivos randomizados controlados con placebo
y a doble ciego". A lo que la Medicina Antroposófica responde con cuatro
argumentos que además podrían ser válidos -en líneas generales- para todos los
productos naturales que tienen propiedades anticancerígenas:
1º) Es
difícil distribuir a los pacientes cancerosos según el principio del azar en dos
grupos. En una situación de riesgo vital como es el cáncer casi nadie quiere arriesgarse
a caer por casualidad en el grupo de control que no recibe el medicamento a probar
sino sólo un placebo.
2º) Los preparados basados en el muérdago
no requieren prescripción facultativa y, por tanto, se pueden adquirir en cualquier
momento en las farmacias. De modo que no existe el 100% de certidumbre de que
un paciente no esté administrándose ningún producto basado en el muérdago
simultáneamente al tratamiento convencional. Si así fuera resultaría que, en el
caso de mejoría, ésta se cuantificaría a favor de la quimioterapia sin tener en
cuenta los efectos del muérdago ya que muchas veces los pacientes no le
comunican a su médico el uso de productos naturales, homeopáticos o fitoterápicos
que toman simultáneamente a los productos convencionales.
3º) Los ensayos
de Doble Ciego son incompatibles con los preparados de muérdago ya que
éstos se aplican generalmente por inyección subcutánea y el paciente se entera
de ello. Además en los lugares de la inyección se enrojece la piel, a menudo pica
y a veces se endurece por unos días. Son efectos imposibles de lograrse con una
pseudo-medicación. Así, lo mismo el médico que el paciente se enteran al primer
golpe de vista de quién ha recibido el medicamento correcto y quien el placebo.
Por tanto es imposible hacer un Doble Ciego con el muérdago. Y,
4º) Los estudios controlados, confeccionados prospectivamente y randomizados
son caros y complicados. La investigación con muérdago apenas es financiada
ni lo fue nunca con fondos públicos. La financiación de los estudios clínicos
existentes se consiguió principalmente por aportaciones de los productores de
este medicamento. Y esos laboratorios, por sus pequeñas dimensiones, no disponen
-a diferencia de las grandes multinacionales farmacéuticas- de enormes presupuestos
de investigación que hagan posible el tipo de estudios exigido por la Oncología
oficial.
En suma, los oncólogos han preferido renunciar a una herramienta
terapéutica de primer orden compatible con los tratamientos convencionales e ignorar
la literatura científica que explica que el uso del muérdago se traduce
en una mayor supervivencia, una mejora sustancial de la calidad de vida y una
mayor tolerancia a los tratamientos citotóxicos.
En el año 2001 la revista
Alternative Therapies in Health and Medicine publicó los resultados de
un estudio titulado Viscum Album in Cancer Treatment: A Systematic Epidemiology
Investigation Viscum Album que se efectuó durante 30 años entre más de 35.000
residentes de Heidelberg (Alemania). Primero se escogió a un grupo de 5.000 pacientes
que tenían cáncer y, entre ellos, los investigadores eligieron más de 300 pares
de participantes que tuvieran el mismo tipo y estadio de la enfermedad. Y a los
miembros de uno de los grupos se les dio extracto de muérdago además del
tratamiento convencional. Pues bien, tras comparar el tiempo de supervivencia
se comprobó que quienes añadieron extracto de muérdago al tratamiento vivieron
un 40% más que quienes no lo hicieron. "Este tipo estudio a largo plazo de
alta calidad y científicamente riguroso es costoso y difícil por lo que esta información
es especialmente valiosa -manifestaría David Riley, médico y director
de Alternative Therapies in Health and Medicine, la principal publicación
sobre medicina complementaria y alternativa-. Cada vez hay más datos de ciencia
básica y evidencia clínica de la eficacia del muérdago que es la droga contra
el cáncer más común en Alemania".
Cinco meses después la misma revista
publicó otro estudio: Use of Iscador, an extract of European mistletoe (Viscum
album), in cancer treatment: prospective nonrandomized and randomized matched-pair
studies nested within a cohort study. Y en él podía leerse: "Aunque el
Iscador se considera una terapia alternativa en cáncer se trata de la droga
oncológica más comúnmente usada en Alemania". Los autores del mismo buscaban
determinar si el tratamiento con Iscador prolongaba el tiempo de supervivencia
en pacientes con carcinoma de colon, recto, estómago, cáncer de pecho -con o sin
metástasis remotas o axilares- y carcinoma broncogénico -de células pequeñas y
no pequeñas- así como explorar las posibles sinergias entre el tratamiento con
Iscador y los efectos psicosomáticos. Su conclusión fue que el Iscador
proporciona una prolongación del tiempo de supervivencia clínicamente relevante
a los pacientes de cáncer al tiempo que mejora su propio estado psicosomático.
PUBLICACIONES
CIENTÍFICAS
Lo cierto es que un simple repaso a los estudios sobre
cáncer y muérdago aparecidos en PubliMed muestra el interés que
suscita y ratifica lo que hasta el momento hemos escrito. Citando sólo algunos
de los estudios de los últimos años podemos encontrar que ha demostrado respuesta
frente a diferentes tipos de cáncer.
Es el caso de un estudio del 2004 sobre
cáncer de pecho dirigido por Lin HS que se publicó con el título Impact
of complementary mistletoe extract treatment on quality of life in breast, ovarian
and non-small cell lung cancer patients. A prospective randomized controlled clinical
trial. Se trata de un ensayo clínico prospectivo multicéntrico, aleatorizado,
abierto y llevado a cabo en tres centros oncológicos de la República Popular de
China: en Beijing, Tianjin y Shenyang. El estudio se realizó siguiendo las directrices
conocidas como Buenas Prácticas Clínicas (GCP) con el fin de obtener datos
sobre la eficacia y efectos secundarios del extracto de muérdago. Pues
bien, "este estudio muestra -se dice en las conclusiones- que el tratamiento
complementario con extracto de muérdago puede reducir benéficamente los efectos
secundarios de la quimioterapia en pacientes con cáncer y mejorar así su calidad
de vida".
Dos años después -en octubre del 2006- Ziegler daría
a conocer otro estudio sobre el cáncer de mama titulado Prospective controlled
cohort studies on long-term therapy of breast cancer patients with a mistletoe
preparation (Iscador). Y también en ese caso se comenzaría reconociendo el
papel del muérdago: "Las preparaciones derivadas del muérdago como
Iscador -puede leerse en él- son comúnmente usadas en la medicina complementaria
y alternativa/antroposófica para muchos tipos de cáncer, particularmente en cánceres
sólidos". Bien, pues el estudio constataría que el efecto a largo plazo del
Iscador sobre la progresión en la mayoría de los casos es significativo,
lo mismo que sobre la supervivencia general.
"Iscador -se afirma en las conclusiones-
muestra un efecto clínicamente relevante sobre la progresión del tumor de mama,
medido por la supervivencia en general, así como por el tiempo de recurrencia,
linfática o metástasis a distancia. A corto plazo la autorregulación psicosomática
aumenta notablemente más bajo la terapia complementaria con Iscador que
con la terapia convencional por sí sola".
Los mismos investigadores publicarían
en junio del 2007 una nueva investigación, esta vez sobre cáncer cervical, con
el título Prospective controlled cohort studies on long-term therapy of cervical
cancer patients with a mistletoe preparation (Iscador). Y en sus conclusiones
vuelven a señalar que el Iscador parece tener la capacidad de prolongar
la supervivencia global, esta vez entre pacientes de cáncer de cuello uterino.
Además de mejorar la calidad de vida. A la misma conclusión llegaría otro estudio
posterior relativo a los efectos del muérdago en el cáncer de ovario.
Y son sólo algunas muestras. Incluso en cánceres considerados muy difíciles de
abordar se han obtenido resultados esperanzadores. En 1996, por ejemplo, se publicó
Treatment of advanced pancreatic cancer with mistletoe: results of a pilot
trial de Buchler MW y col. Se trataba de un estudio fase I/II en el
que se evaluó el efecto de un extracto de muérdago (Eurixor) en 16 pacientes
(7 mujeres y 9 hombres) con carcinoma pancreático ductal histológicamente verificado.
Y aunque los resultados apuntan que el muérdago no tiene una influencia
significativa en el crecimiento tumoral en los cánceres pancreáticos avanzados
sí indican que "puede estabilizar la calidad de vida y, por tanto, ayudar a
los pacientes a mantener su calidad de vida en los pocos meses que les resten
de vida".
También podemos encontrar buenos resultados frente a la hepatitis
C. En un estudio holandés del 2005 dirigido por Hattum J. sobre 21 pacientes
con hepatitis C los resultados sugirieron un efecto comparable al tratamiento
glicirrínico: una mejora de la inflamación del hígado y, por tanto, la posible
reducción a largo plazo de complicaciones como cirrosis y cáncer de hígado. "Los
preparativos de muérdago -añadirían- tienen la ventaja de una fácil administración
y bajo coste".
LA EXPERIENCIA ESPAÑOLA DEL DOCTOR
ÁNGEL BORRUEL
Debemos decir, para finalizar, que durante la preparación
de este reportaje nos encontramos en Internet -www.medicina-naturista.net/Congreso_Malaga_2004/Congreso_2004.htm-
la ponencia que un médico español, Ángel Borruel Omenat -miembro de la
Asociación Española de Médicos Naturistas-, había presentado en el Congreso
de Medicina Naturista y Oncología celebrado en noviembre del 2004 en la Facultad
de Medicina de Granada. Afortunadamente localizarle fue fácil y mucho más
hablar con él. Y es que Borruel lleva diecisiete años utilizando en su consulta
de Huesca muérdago en enfermos de cáncer. Según nos contaría había tenido conocimiento
de su eficacia gracias a la Medicina Antroposófica -de la que también es
especialista- tras hacer un curso en una clínica antroposófica -la Lukas Clinik
de Arlesheim (Suiza)- especializada en cáncer en la que el muérdago es
el tratamiento fundamental.
-El muérdago -comenzaría diciéndonos- es
el producto oncológico más utilizado en Alemania, incluidos los fármacos quimioterápicos
de cualquier tipo, porque es perfectamente compatible con cualquier otro tratamiento
convencional.
-Y después de 17 años de uso, ¿qué valoración global puede
hacernos de su utilidad en el tratamiento del cáncer?
-En cáncer siempre
se obtienen resultados con el muérdago porque refuerza el sistema inmune
e inhibe los oncogenes que estimulan la angiogénesis e impiden la apoptosis. Como
poco, mejora la calidad de vida del paciente: su apetito, su energía y su estado
de ánimo. En mi consulta de medicina natural veo pacientes de todo tipo y mi estadística
no sería considerada válida pero en Alemania, donde hay muchos pacientes tratados
con muérdago, existen estudios en los que se ve claramente el aumento en
la esperanza de vida. Es el caso del estudio de Grossarth-Maticek hecho
en el 2002, por ejemplo, en el que se estudiaron 10.226 casos de pacientes con
carcinoma de colon, recto, estómago, mama y pulmón. De ellos 1.668 fueron tratados
con Iscador (VAF en España) obteniendo una mayor esperanza de vida tasada
en el 40%. Y cuando además existía un nivel de autorregulación en el paciente
-se cuidaba, seguía una dieta, hacía ejercicio, etc.- la diferencia en las expectativas
de supervivencia llegaban al 56%. Cuando si hoy día aparece un fármaco que eleva
la expectativa de vida en un 56% sería noticia de apertura en todos los telediarios.
-¿Afecta también el muérdago al crecimiento tumoral?
-Parece
que en algunos casos así es aunque su efecto no es tanto sobre la célula tumoral
como sobre el sistema inmune al que fortalece. En la ponencia del congreso que
se celebró en Granada presenté el caso de una muchacha de 17 años con un astrocitoma
de 3 cms con un gran edema cerebral. En noviembre del año 2000 le dieron una esperanza
de vida de dos meses. Se lo habían encontrado dos años antes, fue operada y se
le aplicó quimioterapia pero a los dos años reapareció en una zona donde la cirugía
era imposible por lo que se recurrió de nuevo a la quimio sin resultado. La paciente,
neurológicamente, cada vez fue a peor. En noviembre los oncólogos decidieron suspender
la quimio al ver que no obtenía ningún tipo de resultado ni le daban esperanzas.
Iniciamos entonces el tratamiento con muérdago.. pero no con el VAF
que se comercializa en España ya que en tumores intracraneales puede elevar la
hipertensión del líquido encefalorraquídeo. Empezamos con un tipo de muérdago
que se llama Isorel y que en España no se comercializa por lo que tuvimos
que pedirlo a Alemania. Se lo aplicamos por vía intravenosa en altísimas dosis
-poníamos hasta 20 ampollas en un gotero de una sola vez- y fuimos cambiando las
dosis. La paciente empezó a encontrarse mejor neurológicamente. En primavera la
imagen de la resonancia era igual que en el otoño pero neurológicamente estaba
mucho mejor. Hasta el punto que a final de curso pudo participar en el concierto
del conservatorio. Había tenido que abandonar la música por sus problemas neurológicos.
En el otoño el tumor ya se había reducido a la mitad y el edema a una cuarta o
quinta parte. A día de hoy el tumor sigue ahí. Precisamente hablé con su madre
la semana pasada y la oncóloga le había dicho que el tumor estaba algo mejor pero
continuaba presente. En definitiva, reducimos el tumor y el edema consiguiendo
que la paciente llevara una vida absolutamente normal. A día de hoy se sigue pinchando
pero ahora de forma subcutánea. Claro está que con otros pacientes con astrocitoma
no hemos tenido tanta suerte.
-Entre otras razones, suponemos, porque cuando
los pacientes acuden a usted se encuentran ya con la enfermedad en un estado muy
avanzado...
-Es cierto. La inmensa mayoría llegan muy deteriorados. Casi
nunca hago el primer diagnóstico. Me vienen ya con informes de todo lo que se
han hecho.
-Y en los casos que le han llegado más pronto, ¿cuál ha sido
el resultado?
-Ahora mismo tengo una paciente que comenzó su tratamiento
a primeros de diciembre. Fui el primero que la vio como médico. Yo mismo le recomendé
que fuera a la Seguridad Social porque tenía un tumor enorme en la mama
derecha pero mientras esperaba a que se hicieran todas las pruebas la traté con
muérdago, ozonoterapia a altas dosis, el Papimi -incorporé este dispositivo
a mi consulta tras conocer a fondo sus posibilidades en el último congreso que
organizó Discovery DSALUD-, cambié su dieta, hice que tomara aceite de
lino en gran cantidad y la recomendé un tratamiento antifúngico. El tumor de mama
derecha se ha reducido un 10% en poco más de mes y medio. Es más, de primeros
de enero a finales de febrero la infiltración tumoral de la mama izquierda ha
desaparecido por completo. Hoy mismo (se refiere el día que mantuvimos la conversación
que el lector está leyendo) ha visto al oncólogo y le ha dicho que quiere seguir
con el tratamiento del muérdago. Con las pruebas terminadas la proponían
un tratamiento de quimioterapia pero de momento ella prefiere seguir con el muérdago.
No sabemos hasta dónde llegaremos. Hay que ser prudente en esto. Yo trato normalmente
con muérdago a pacientes desahuciados y precancerosos. A pesar de que todos
los casos de cuello de útero que he tratado, algunos incluso en grado tres, se
han negativizado. Siempre con inyección subcutánea porque la vía oral es mucho
menos eficaz. Mi consejo, además, es que sigan el tratamiento toda la vida si
bien con dosis e intervalos diferentes.
-Lo que hace normalmente entonces
es complementar los tratamientos convencionales...
-Sí. Por ejemplo, es
corriente que vengan pacientes que tienen la quimio pautada, un gotero de quimio
cada tres semanas, pero que no pueden completar el ciclo a consecuencia de los
efectos secundarios, la anemia, la leucopenia... y por ello tienen que distanciarlo
a cuatro semanas. Empiezan entonces con el muérdago y casi siempre recuperan
el nivel hematológico. No hasta un nivel normal pero sí hasta un nivel suficiente
como para ponerse la quimio cada tres semanas. El muérdago es perfectamente
complementario con la quimio porque a las dosis adecuadas no tiene efectos secundarios.
-Según su experiencia, ¿existe algún tipo de tumor más proclive a la mejoría
tratado con muérdago?
-Salvo el cáncer de pulmón de células pequeñas
y los casos de leucemia todos los demás son susceptibles de mejoría con el muérdago.
Tanto un hepatocarcinoma como un adenoma de próstata, un tumor de ovario como
uno de mama o de colon. En los que peor respuesta se logra al menos hay mejora
en la calidad de vida. Ahora bien, yo nunca hago monoterapia. Además del muérdago
utilizo otras herramientas terapéuticas como comenté antes por lo que nunca sabré
con seguridad qué grado de mejoría le corresponde a cada parte del tratamiento
pero sí puedo decirle que el muérdago en un tumor lo pongo siempre. Todos
los pacientes que he tratado con tumores desde hace 17 años los he tratado con
muérdago.
-¿Es eficaz también en el caso de las metástasis?
-En mi ponencia presenté otro caso, el de una señora con hipernefroma con
metástasis en cadera, metástasis en pulmón y otra posible hepática. Se le había
dicho sólo: "Váyase a casa y utilice analgésicos según los necesite". Cuando
empezamos el tratamiento con VAF Mali tenía bastantes dolores en la cadera.
Sin embargo, a la tercera inyección -no suele ser tan rápido- empezó a encontrarse
mejor y el dolor de cadera desapareció poco después. A los seis meses había desaparecido
la metástasis pulmonar y la posible hepática de forma que un tumor que se decía
intratable se hizo tratable por lo que acabó sometiéndose a cirugía y tratamiento
convencional. Lo paradójico del caso es que la paciente acabó dejando el tratamiento
con muérdago por recomendación de su oncólogo.
-Siendo el producto
oncológico más utilizado en Alemania, ¿a qué atribuye el desconocimiento que los
oncólogos en España parecen tener de él?
-Creo que los oncólogos lo conocen
todos pero ni lo recomiendan ni lo utilizan. Aquí nos hemos topado con el poder
de las multinacionales. Puedo poner la mano en el fuego por la eficacia del muérdago
para mejorar la calidad de vida y la supervivencia. A veces incluso por la curación
del enfermo. Pero me temo que a los oncólogos les llega la información de las
multinacionales del medicamento tan sesgada que no conciben que sea posible lograr
estos resultados con el muérdago. No digo que tengan mala voluntad. Estoy
convencido como médico de que la inmensa mayoría de mis colegas quieren curar
a sus pacientes pero es evidente que se dejan llevar por una información, cuanto
menos, errónea. El primer paciente que yo traté hace 17 años fue un joven de 30
años con una adenocarcinoma de páncreas con metástasis en hígado y pulmón. Hablé
con su oncólogo porque me lo pidió la familia y éste me dijo que le iban a dar
quimioterapia paliativa sin ningún tipo de esperanza, simplemente para ver si
podían prolongarle la vida. Empezamos pues con el muérdago y primero desaparecieron
las metástasis pulmonares y hepáticas. Se quedó sólo con el tumor primario y ése
se eliminó con cirugía. Ese hombre vive todavía. No sé cuánto de su supervivencia
se debió al muérdago. Y no lo sé porque también se estuvo poniendo quimio
pero teniendo en cuenta las expectativas que le habían dado me parece a mí que
el papel del muérdago fue significativo.
-Tampoco parece que esté
muy extendido el uso del muérdago entre los médicos naturistas...
-No, tampoco lo usan mucho, lamentablemente. Siempre que me junto con algún compañero
en congresos o cursos le hablo de los resultados del muérdago en cáncer
porque estoy convencido de lo bien que va. Como poco, mejora la calidad de vida
por lo que el enfermo y los pacientes se quedan agradecidos. Pienso que Weleda,
el laboratorio suizo fabricante, no hace una buena campaña de difusión y formación
entre los médicos proclives a la medicina natural.
-Una última pregunta:
el tratamiento con muérdago debe hacerse siempre con el control de un profesional,
¿no?
-Sí. Hay dos principios activos que son tóxicos -las vixcotoxinas
y las lectinas- que son las que hacen de revulsivo del sistema inmune;
por tanto, para usar el muérdago hay que tener una mínima formación. Es
sencilla pero hay que tenerla porque puede provocar una reacción de hipersensibilidad.
Si empiezas por dosis bajas y poco a poco las vas aumentando lo controlas perfectamente
pero si empiezas por una dosis muy alta se pueden provocar serios problemas de
salud llegando incluso al shock anafiláctico.
Terminamos. Y debemos decir
que es una pena que mientras nuestros oncólogos siguen sin decidirse a utilizar
el muérdago porque no creen que sea realmente eficaz en Alemania es desde
hace años uno de los productos anticancerígenos más utilizados. Realmente curioso.
Antonio F. Muro