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| ALERGIA
A LA LACTOSA |
Se calcula que más
de 4 millones de españoles tienen alergia
a la lactosa, una intolerancia que no afecta
del mismo modo a todas las razas y cuyo origen
puede ser genético o adquirido. El tratamiento
suele consistir en eliminar la leche de la
dieta, una medida que obligatoriamente nos
conduce al replanteamiento de nuestros hábitos
alimenticios.
La lactosa es un azúcar o hidrato de carbono
presente en casi todas las leches de los mamíferos,
con alguna excepción como la de las focas
o las morsas del Pacífico. Son muchas las
personas que hoy en día sufren molestias digestivas
como consecuencia de su intolerancia a la
lactosa. Algo que puede suponer un importante
trastorno en nuestra vida diaria ya que gran
parte de los productos que consumimos están
elaborados con lácteos.
EL ORIGEN DE LA
INTOLERANCIA
La leche materna
es un alimento muy completo, capaz de nutrir
a un bebé durante los primeros meses de su
vida sin que sea necesario incluir en su dieta
ningún otro complemento. Químicamente la lactosa
es un disacárido compuesto por galactosa y
glucosa pero para que nuestro cuerpo pueda
utilizar este azúcar se sirve de una enzima
denominada lactasa que va desapareciendo con
la edad y cuya proporción varía en función
de la raza a la que pertenezcamos. Así, en
los pueblos que tradicionalmente no han sido
consumidores de leche es frecuente que la
lactasa haya desaparecido totalmente en torno
a los tres años mientras que en aquellos otros
donde ha existido un hábito en el consumo
de lácteos empieza a disminuir justo a partir
de esa edad. Pues bien gracias a la lactasa
los azúcares simples son absorbidos a través
de la pared intestinal; sin embargo, cuando
hay un déficit de esta enzima el azúcar lactosa
no se desdobla y, como consecuencia, el intestino
no lo puede absorber. Actúan entonces las
bacterias intestinales provocando su fermentación
y generando ácido láctico, ácidos grasos de
cadena corta, hidrógeno, anhídrido carbónico
y metano provocando flatulencia y diarrea
líquida. Esto es lo que se conoce como intolerancia
a la lactosa.
TIPOS DE INTOLERANCIA
No todas las personas
padecen el mismo tipo de intolerancia. Así,
mientras que en algunos casos es total y reaccionan
al ingerir la más mínima cantidad de lactosa,
en otros es parcial y sólo les afecta cuando
se exceden en su consumo. Todo depende del
déficit de lactasa que cada uno tenga.
Como ya hemos dicho, aquellos pueblos que
durante años han consumido leche como algo
habitual padecen menor intolerancia porque
la cantidad de lactasa que poseen y conservan
a lo largo de su vida es mayor. Es decir,
existe una predisposición genética de alergia
a la lactosa y es frecuente que dentro de
una familia se transmita de una generación
a otra. Pero este trastorno también puede
ser adquirido. Se habla entonces de intolerancia
secundaria, que es la más frecuente y cuyo
origen puede ser muy diverso:
-Trastornos intestinales producidos por
bacterias o parásitos como la Giardia lamblia.
-Intolerancia a las proteínas de la leche.
-Malnutrición asociada a una diarrea prolongada.
-Intolerancia al gluten.
-Intervenciones quirúrgicas del intestino
delgado.
-Determinados antibióticos, como la neomicina
y la kanamicina.
En los casos de intolerancia adquirida ésta
puede ser temporal o permanente y no afecta
del mismo modo a todas las personas. Así,
mientras que algunas deberán eliminar o limitar
la lactosa durante el resto de su vida, otras
podrán ir reincorporándola poco a poco hasta
llegar nuevamente a una dosis normal.
CUÁNDO APARECE
En los recién
nacidos la producción de lactasa es mayor
porque ello facilita la absorción de la leche
materna; sin embargo, con la edad y la introducción
de una alimentación más variada las necesidades
de lactosa disminuyen y su producción es cada
vez menor, siendo muy baja en los ancianos.
La intolerancia puede manifestarse a cualquier
edad aunque suele aparecer en adolescentes
y adultos. Los casos más graves son los de
origen hereditario con una deficiencia total
de lactasa. Los niños con este problema deben
recurrir a preparados alimenticios sin leche
y desde pequeños deberán acostumbrarse a seguir
una dieta muy restrictiva, algo bastante difícil
si tenemos en cuenta que la inmensa mayoría
de los dulces y golosinas que tienden a comer
fuera de casa contienen leche. Afortunadamente,
ya existen bombones, galletas, pastelitos
y batidos sin lactosa, una buena solución
cuando se quiera celebrar algo especial.
He resumido en los recuadros que aparecen
junto a este texto toda la información que
el lector necesita. Confío en que le sea útil.
G. Arias
SÍNTOMAS DE LA ALERGIA
A LA LACTOSA
No todos los alérgicos
a la lactosa reaccionan del mismo modo, Eso
dependerá del grado de intolerancia que presenten.
Son muchas las personas que saben cuál es la
dosis diaria de productos lácteos que son capaces
de tolerar de forma que pueden controlarlo sin
sufrir molestias. Los síntomas más frecuentes
son:
-Dolores, espasmos e hinchazón abdominal.
-Diarreas ácidas, casi líquidas.
-Estreñimiento: en el caso de los niños
se ha demostrado que un estreñimiento prolongado
acompañado de dolor en las evacuaciones y pequeñas
lesiones anales puede ser un signo de intolerancia
a la lactosa.
-Flatulencias.
-Vómitos.
Estos síntomas pueden aparecer nada más ingerir
la lactosa o al cabo de cierto tiempo ya que
no siempre la relación causa-efecto es inmediata.
LA IMPORTANCIA DE
LA DIETA
Aunque no existe
un tratamiento contra la intolerancia a la lactosa
sí es posible controlarla a través de la dieta.
Pero no basta con dejar de consumir lácteos
ya que esto provocaría una deficiencia nutricional
que podría acarrearnos graves consecuencias.
Por ese motivo se suelen recomendar suplementos
vitamínicos y de calcio capaces de equilibrar
nuestra alimentación. A continuación le proponemos
una serie de consejos muy útiles para quien
padece este tipo de alergia:
Alimentos prohibidos
-Leche.
-Batidos de leche.
-Cremas de leche.
-Todo tipo de quesos.
-Postres elaborados con leche.
-Helados.
-Salsas que contengan cualquier tipo de leche
o nata.
Cuidado con ...
-Las mantequillas y margarinas.
-Los preparados cárnicos (salchichas y hamburguesas).
-Las galletas.
-Los productos de pastelería.
-Las papillas.
-Los purés instantáneos.
-Las sopas y cremas.
-Los panes de molde y las tostadas.
-El chocolate.
LEA SIEMPRE LAS ETIQUETAS
Productos que aparentemente
no contienen lactosa pueden esconder entre sus
componentes algún lácteo en el que a primera
vista no hemos reparado. He aquí una lista de
los nombres más frecuentes bajo los que se puede
ocultar la lactosa: trazas de leche, leche en
polvo, grasas de leche, suero, suero en polvo,
caseína, caseinato, caseinato de sodio, cuajo,
proteínas de leche, proteínas de leche hidrolizadas,
lactoalbumina y lactoglobulina.
OTRAS FUENTES DE CALCIO
La leche es una
fuente de calcio muy importante pero no la única.
Existen también otros alimentos que darán a
su dieta el aporte necesario de este mineral:
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CALCIO
(en 100g)
|
| Leche
de vaca |
................................ |
125
mg
|
| Yogur |
................................ |
120
mg
|
| Sésamo |
................................ |
783
mg
|
| Soja |
................................ |
260
mg
|
| Almendras
|
................................ |
252
mg
|
| Perejil |
................................ |
245
mg
|
| Col
rizada |
................................ |
230
mg
|
| Berros |
................................ |
214
mg
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| Higos
secos |
................................ |
190
mg
|
| Yema
de huevo |
................................ |
141
mg
|
LOS LÁCTEOS MEJOR
TOLERADOS
Cuando la intolerancia
es parcial no siempre es necesario eliminar
totalmente la lactosa. En muchos casos se admiten
uno o dos vasos de leche al día, lo que equivaldría
a unos 10 o 20 gramos de este azúcar. En cualquier
caso, el yogur y el queso, por ser productos
fermentados, serán siempre mejor tolerados ya
que durante el proceso de fermentación parte
de la lactosa se transforma en ácido láctico.
En el caso específico del yogur, sus propiedades
benéficas radican en su contenido en Lactobacillus
Bifidus -que repuebla la flora bacteriana
intestinal- así como en el ácido láctico -que
favorece el crecimiento de las colonias de
Lactobacillus-. El problema del yogur es
que sólo la mitad del ácido láctico es asimilable
salvo en aquellos que contienen bífidus activos,
en cuyo caso es asimilable al cien por cien.
Actualmente existe también en el mercado leche
de bajo contenido en lactosa, mucho mejor tolerada
que la normal.
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