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| EL
PARKINSON Y LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE SE CURAN...CON CIRUGÍA |
Hace ya casi 20 años
que existe una técnica quirúrgica fruto de
la investigación del doctor Fernández-Noda
-cirujano de fama internacional- que resuelve
gran número de procesos degenerativos del
sistema nervioso central, entre ellos el Parkinson,
la esclerosis múltiple, la epilepsia o la
ataxia cerebelosa. Técnica que, a pesar de
estar avalada por más de 1.600 pacientes intervenidos,
apenas es conocida por la clase médica. ¿Por
qué?
Einstein solía decir: "Dadme un hombre
imaginativo antes que un hombre inteligente".
Y la razón parece ser obvia: sólo la persona
intuitiva es capaz de enfocar problemas sin
aparente solución desde nuevas e inesperadas
perspectivas y descubrir que los hechos analizados
no habían sido abordados correctamente. Sin
embargo, en un mundo como el actual donde
el campo científico está vinculado a los grandes
intereses económicos de las multinacionales
y otros grupos de presión, el trabajo y los
descubrimientos de un investigador solitario
se considera un anacronismo fuera de contexto
que no es valorado.
Paralelamente, en el ámbito de la medicina
existe un evidente inmovilismo, con un estamento
oficial poco propicio a la apertura y aceptación
de aquellas nuevas ideas, experiencias e investigaciones
que no se ajusten escrupulosamente a sus directrices.
Bastan la ausencia de "argumentos válidos"
y "razones científicas" -es decir, que no
coincidan con las verdades oficiales coyunturalmente
establecidas- para que, de forma sistemática,
se niegue utilidad y validez a nuevos enfoques,
descubrimientos, sistemas de diagnóstico,
terapias alternativas y formas de curación
no convencionales.
Pues bien, la historia del C.T.O.S. y de su
descubridor -el doctor Fernández Noda-
es un perfecto ejemplo de ello. ¿Y qué significan
las siglas C.T.O.S.? Pues corresponden a la
expresión inglesa Cerebellar Thoracic Outlet
Síndrome (Síndrome Cerebral del Opérculo Torácico)
y hace referencia a la compresión patológica
de las estructuras neurovasculares que en
ocasiones tienen lugar en la base del cuello.
Intentaré explicárselo al lector de la manera
más sencilla posible: a ambos lados del cuello
tenemos dos regiones denominadas Triángulo
de los escalenos que están delimitadas
por los músculos Escaleno Anterior, Escaleno
Medio y la costilla. Y en medio se encuentran
la Arteria Subclavia, el Plexo Braquial y
las arterias vertebrales y mamaria interna.
Pues bien, a veces se produce una compresión
de estas estructuras neurovasculares provocando
un mal funcionamiento de las estructuras nerviosas.
Hasta aquí lo que la mayoría de los médicos
conoce. Pero lo que esos médicos no parecen
saber -y fue lo que descubrió Fernández Noda-
es que esa compresión afecta también a la
arteria vertebral haciendo que llegue un menor
flujo de sangre al cerebro y dificultando
el retorno venoso en la zona craneoencefálica,
lo que origina buena parte de los procesos
degenerativos del sistema nervioso central:
Parkinson, esclerosis múltiple, ataxia cerebelosa,
epilepsia y algunos casos de Alzheimer, entre
otros.
Un descubrimiento excepcional que llevó a
este médico a rebautizar el síndrome. Y es
que si bien en la jerga médica este problema
se conoce con múltiples denominaciones -Síndrome
del Escaleno, Síndrome del Túnel Torácico
o Síndrome de la Angostura Torácica- pero,
sobre todo, como Síndrome del Opérculo Torácico
o T.O.S., Fernández Noda entendió que lo correcto
sería llamarlo C.T.O.S. añadiendo la "C" de
cerebro a la descripción del síndrome.
Pero vayamos por partes y conozcamos la historia
a fondo de la mano de su colaborador más estrecho,
el cirujano español José Pérez Fernández,
único en Europa que, junto a su discípulo,
el doctor José Luis Castillo Recarte,
practica hoy esta técnica que amablemente
se ofreció a explicarnos.
-Nos gustaría saber, en primer lugar,
quién es el doctor Fernández Noda...
-Pues un cirujano cardiopulmonar norteamericano
afincado en Puerto Rico y de origen cubano
que a principios de la década de los 80 estaba
un día interviniendo de T.O.S. a un paciente
que también padecía Parkinson y observó tras
la operación que, al tiempo que se habían
resuelto los síntomas del T.O.S., había mejorado
la sintomatología de esa otra enfermedad.
-Es decir, que intentando resolver el
problema de la compresión en esa zona se encontró
con que se resolvía al menos parcialmente
otra enfermedad: el Parkinson.
-Exacto. El Dr. Fernández Noda se dio
cuenta de que ambas cosas -el T.O.S. y el
Parkinson- parecían estar relacionadas, tenían
un nexo común. Y, obsesionado por esa posible
relación, comenzó a investigar casos de pacientes
afectados por el Parkinson y otras enfermedades
del sistema nervioso central como la esclerosis
múltiple, la epilepsia o algunos casos de
Alzheimer. ¿Y cuál fue el resultado? Pues
que se encontró con que la mayoría de los
pacientes que padecían esos problemas tenían
el síndrome compresivo de la base del cuello,
lo que se conoce como Síndrome del Opérculo
Torácico o T.O.S. Fue entonces cuando,
como acabo de explicar, decidió introducir
la letra "C" antecediendo al T.O.S. para dejar
claro que el problema afectaba al riego sanguíneo
del cerebro.
-Y una vez se dio cuenta de que la comprensión
de esa zona del cuerpo podía ser la causa
de esas enfermedades, ¿qué hizo?
-Seguir investigando y descubrir que la causa
estaba fundamentalmente en la compresión que
se producía en la arteria vertebral en tanto
provocaba una disminución intermitente de
su flujo sanguíneo. Y entendió que eso era
lo que originaba la isquemia cerebral subyacente
como elemento de minusvalía en la patología
del sistema nervioso central. Es decir, que
el estrechamiento de la arteria vertebral
provocaba que no llegara al cerebro la sangre
de manera fluida y, por tanto, llegara también
menos oxígeno. Obviamente, su trabajo posterior
fue el de diseñar una técnica quirúrgica que
permitiera resolver el problema devolviendo
a la arteria vertebral su correcto nivel de
flujo sanguíneo.
-Distinta, imagino, a la que se practica
cuando se opera convencionalmente de T.O.S.
-Claro, porque en las operaciones quirúrgicas
convencionales se actúa bien desgajando el
escaleno superior, el medio y la primera costilla,
bien cortando y quitando ésta directamente.
Con la técnica diseñada por Fernández Noda
se actúa en cambio sólo sobre la arteria vertebral.
Una operación menos compleja y mucho más efectiva.
-Supongo que ante un hallazgo tan importante
se abrirían las puertas y los estudios se
proseguirían bajo los auspicios de alguna
universidad o centro hospitalario...
-Muy al contrario. La respuesta fue un ataque
frontal sistemático, la más absoluta incomprensión
y la negativa generalizada a verificar sus
aseveraciones y pruebas. Sólo que este hombre,
lejos de desanimarse, emprendió en solitario
la demostración de todas sus afirmaciones
hasta que dio solidez científica a sus hallazgos.
Para ello tuvo que diseñar sus investigaciones
encuadrándolas dentro de la más estricta ortodoxia
médica y cada caso fue estudiado y documentado
bajo el prisma de una doble vertiente: demostrar
la participación de la arteria vertebral en
la génesis de la patología degenerativa del
sistema nervioso central y probar las consecuencias
que la disminución del flujo sanguíneo tiene
sobre la función de las estructuras neuronales
del cerebro.
Para ello realizó de forma sistemática estudios
arteriográficos de los troncos supraaórticos,
estudios Doppler vasculares -incluido Doppler
transcraneal- y estudios de captación de isótopos
radioactivos (SPECT y PetScan), la mayor parte
de ellos costeándolos él mismo.
-¿Y qué pasó después?
-Pues que, como desde el punto de vista
científico, las investigaciones eran exquisitamente
correctas en su planteamiento tuvieron una
favorable acogida en varias revistas médicas
de reconocido prestigio. Reconocimiento que
daría espaldarazo científico a sus hallazgos
y trabajos ya que, como sabe, esas publicaciones
pasan por el tamiz de un comité de expertos.
Ahora bien, incomprensiblemente, el estamento
médico siguió mostrando indiferencia ante
sus trabajos de investigación. Y a la par
que crecía tanto el número de pacientes intervenidos
con éxito como el de presentaciones científicas
ante foros internacionales... crecía también
la indiferencia del resto de la clase médica.
-Pero, ¿por qué habiendo evidencia científica
y clínica el resto de los médicos no asumió
de inmediato el tratamiento?
-Probablemente porque se trataba de un descubrimiento
tan inesperado y que rompía tantos esquemas
establecidos que resultaba difícil de aceptar.
Pero, sobre todo, porque también entre la
clase médica existe la inercia de dejarse
llevar por paradigmas establecidos. En cualquier
caso, debo decir que lo que hoy me preocupa
de verdad es que esos conocimientos se pierdan
por falta de médicos que continúen el tratamiento
el día en que los pocos que lo practicamos
desaparezcamos. Y es ley de vida. Por eso
creo que es más útil difundir estos hallazgos
que enzarzarse en estériles discusiones y
gravosas luchas que sólo sirven para enconar
posiciones. Fernández Noda y quienes hemos
seguido sus pasos hemos probado, más allá
de toda duda razonable, la veracidad de nuestros
asertos. Y nuestra obligación, pues, es continuar
con la difusión de la técnica. Algo que hoy
puedo hacer yo a través de la plataforma que
su revista nos ofrece. Gesto que les honra
y nosotros agradecemos muy sinceramente.
-En ese caso, muchos enfermos que sufren
las dolencias que hemos mencionado podrían
haberse curado si no fuera por la falta de
información de sus médicos...
-Ciertamente, porque la principal razón
por la que no se diagnostican muchos de los
casos de C.T.O.S. está en el desconocimiento
de los médicos. Y lo más grave es que el diagnóstico
clínico del C.T.O.S. es sencillo y con la
técnica quirúrgica desarrollada por Fernández
Noda se puede resolver en muchas ocasiones
de manera total la enfermedad. Tengo pacientes
que vinieron a mí con graves problemas de
movimiento porque los médicos que los atendían
no sabían ya qué hacer -algunos en silla de
ruedas- y hoy hacen vida normal.
-Entonces, los pacientes que sufren este
tipo de problemas desde hace años, ¿podrían
aún curarse?
-Hay que estudiar cada caso. La falta de irrigación
del cerebro durante años puede haber causado
problemas de imposible curación. En tales
casos, la operación lo que podría hacer es
detener el avance del problema. Pero en los
casos de reciente aparición de los síntomas
la curación llega a ser muchas veces total.
Claro que lo mejor sería actuar en cuanto
aparecieran las primeras señales del problema
a fin de actuar inmediatamente y evitar que
se agrave la dolencia.
-Por cierto, he visto entre los artículos
de las revistas médicas que me ha dejado y
en los que se habla de la técnica uno reciente
aparecido en el Journal of Thoracic Surgery
donde exponen ustedes los resultados globales
de 1.300 casos. ¿Tantas personas han sido
operadas ya?
-Bueno, la cifra de casos tratados supera
a día de hoy los 1.600. En cualquier caso,
debo decir que a pesar del éxito aún quedan
aspectos por estudiar. Porque sabemos que
el daño se produce por un déficit de irrigación
del sistema nervioso, lo que médicamente conceptuamos
como isquemia arterial. Ahora bien, en estos
casos se trata de una isquemia de naturaleza
funcional, no continua. Y pensamos que los
fenómenos autoinmunes que se presentan en
algunos de estos procesos -particularmente
en la esclerosis múltiple- son de naturaleza
secundaria y no la causa, tal como en la actualidad
se especula. Creemos, asimismo, que el daño
último y las lesiones están producidas por
la masiva generación de radicales libres que
se forman a causa del déficit circulatorio.
Pero para aclarar estas interrogantes hay
que seguir investigando.
-¿Y hacia dónde se encaminan hoy esas
investigaciones?
-Fundamentalmente, a descifrar el papel
de los radicales libres en estos procesos,
algo para lo cual estamos diseñando ya el
protocolo de investigación adecuado.
José Antonio Campoy
SÓLO DOS CIRUJANOS
EN EUROPA PRACTICAN ESTA TÉCNICA QUIRÚRGICA
Incomprensiblemente, sólo dos cirujanos practican
en Europa la técnica quirúrgica creada por el
Dr. Fernández Noda. Se trata de los doctores
José Pérez Fernández y Jose Luis Castillo
Recarte, quienes llevan ya trabajando en
estrecha colaboración con él catorce años.
El primero, jubilado hoy de su cargo de Cirujano
Jefe de un hospital de la Comunidad de Madrid,
se formó primero en España; luego, terminada
la carrera, pasó a ampliar sus estudios en Gran
Bretaña trabajando durante 10 años en varios
hospitales universitarios del País de Gales.
A su titulación médica inglesa añade su titulación
en farmacología por la Universidad de Dublín.
Por su parte, el Dr. José Luis Castillo Recarte
es alumno aventajado del Dr. Pérez Fernández,
a quien el primero conoció en su etapa de profesor
en el CEU, donde daba clase. Llevan trabajando
juntos y colaborando estrechamente desde hace
más de 23 años.
Los dos son coautores de diversos trabajos científicos
publicados en reconocidas revistas médicas de
Europa, Estados Unidos, Sudamérica y Japón.
Actualmente desarrollan su trabajo en la
Clínica de Especialidades Médicas ubicada
en el número 5 de la madrileña calle Churruca.
Como quiera que probablemente sean numerosos
los lectores a los que les interese entrar en
contacto con ellos facilitamos su número de
teléfono: 91-532 89 32.
RELACIÓN DE CASOS
ILUSTRATIVOS
Con el fin de que el lector pueda
apreciar la eficacia de la técnica quirúrgica
creada por el Dr. Fernández Noda pedimos al
Dr. José Pérez Fernández que nos informara de
forma breve del resultado de algunos casos tratados
por él en España. He aquí una breve muestra
que resulta ilustrativa de los que sólo damos
las iniciales para respetar el derecho a la
privacidad de los pacientes.
M. C.: Hembra. 50 años. Inglesa. Intervenida
en Noviembre de 1990.
Diagnóstico: C.T.O.S. (esclerosis múltiple).
4 años de evolución negativa con pérdida de
visión del ojo izquierdo (80%). Pérdida de memoria.
Pérdida de fuerza y movimientos finos del miembro
superior derecho. Mareos e inestabilidad.
Resultado: práctica recuperación funcional
al 100%.
M. J. B.: Hembra. 22 años. Española.
Intervenida en Mayo de 1997.
Diagnóstico: C.T.O.S. (esclerosis múltiple).
Resonancia magnética nuclear: numerosas lesiones.
Evolución de 6 años con numerosos brotes. Diplopia.
Hemiparesias (I). Última revisión: Mayo del
2000.
Resultado: remisión total.
F. L. G.: Varón. 33 años. Español. Intervenido
el 13 de Enero de 1997.
Diagnóstico: C.T.O.S. Migrañas parestesias
de los miembros superiores. Inestabilidad. Dolor
en cuello y espalda. Espasmos músculos en piernas
y otros.
Resultado: recuperación completa.
F.D.G.: Hembra. 27 años. Española. Intervenida
en Noviembre de 1994.
Diagnóstico: C.T.O.S. Dolores de cabeza,
cuello y espalda. Dismenorrea. Inestabilidad.
Escotomas. Déficit de memoria. Tinnitus.
Resultado: recuperación completa.
F.M.S.: Varón. 35 años. Médico. Intervenido
en Julio de 1998.
Diagnóstico: C.T.O.S. (esclerosis múltiple).
Resultado: 80% de mejoría. Sigue evolución
positiva.
F.R.R.: Varón. 23 años. Intervenido
en Julio de 1999
Diagnóstico: C.T.O.S. (esclerosis múltiple).
Primer brote diez años antes: hemiparesia bilateral,
derecha mayor que izquierda. Parálisis facial.
Frecuentes brotes.
Resultados: recuperación del 90%. Sigue
evolucionando positivamente.
V.P.S.: Varón. 80 años. ATS. Intervenido
en Octubre de 1995. Diagnóstico: Mal de Parkinson.
Resultado: mejoría del 90%. Prácticamente
asintomático a pesar de su edad.
L.L.V.: Hembra. 12 años. Intervenida
en Junio de 1990.
Diagnóstico: Corea. 3 años de evolución.
Resultado: paciente más joven intervenida
con una recuperación de su cuadro inmediato.
En la actualidad tiene 22 años y 1,75 m. de
altura. Sus hermanas y padre son de estatura
baja. Se ha observado que en los pacientes intervenidos
antes de completar su madurez ósea el ritmo
de crecimiento se incrementa sustancialmente.
CONSIDERACIONES PARA
PROFESIONALES
La revista ha considerado
útil realizar un pequeño sumario dirigido a
médicos y otros profesionales del campo de la
sanidad que puedan estar interesados en las
bases científicas y métodos seguidos en la sistematización
del C.T.O.S. y sus complicaciones neurovasculares.
SIGNIFICADO
DE C.T.O.S. (Cerebellar Thoracic Outlet Syndrome):
Síndrome compresivo
funcional de las estructuras neurovasculares
a su paso por el triángulo de los escalenos
con afectación compresiva, igualmente, de las
arterias vertebrales y mamarias internas.
ETIOLOGÍA
A) Congénita
-Costillas cervicales.
-Bandas compresivas fibrosas.
-Bandas compresivas musculares.
-"Kinking" y "Coiling" de las arterias vertebrales.
B) Adquirida
-Traumas cervicales.
-Hipertrofia muscular.
-Elongación del plexo braquial.
-Estrés severo.
MECANISMOS
DE PRODUCCIÓN
-Isquemia por compresión
arterial.
-Generación masiva de radicales libres por el
fenómeno de hipoperfusión-reperfusión.
-Fenómenos autoinmunes.
-Trastornos metabólicos por insuficiencia de
riego a nivel de los capilares cerebrales y
formación de péptidos angiotensina II.
(Sospechamos que aquellos casos de recuperación
parcial sean la consecuencia de infartos de
las arteriolas o capilares con producción de
lesiones irreversibles).
INVESTIGACIÓN Y DIAGNÓSTICO
-Historia clínica
y examen físico completo.
-Radiografía torácica y cervical en dos proyecciones.
-Doppler vascular (en los últimos años se añadió
el Doppler vascular intracraneal). Se utiliza
la posición sentada y la realización de las
diversas maniobras de estenosis del opérculo
torácico
-E.M.G.
-Potenciales evocados.
-PET Scan.
-SPECT.
-Arteriografía de troncos supraaórticos con
técnica de sustracción digital (I.V.D.S.A.)
(No se consideró útil la reproducción de un
modelo animal dado que el acto quirúrgico era
el único planteamiento resolutivo del síndrome
compresivo. Se siguió esta línea con comparación
sistemática pre y post quirúrgica de los parámetros
objetivos obtenidos. No se trataba de una mera
evaluación sintomática sino de una comprobación
científica que avalase la teoría y los hallazgos).
SISTEMATIZACIÓN
DEL SÍNDROME Y SUS COMPLICACIONES
Es fundamental considerar
por separado el síndrome puro y las complicaciones
derivadas.
Síntomas derivados del C.T.O.S.: cefaleas
tipo migraña, dolor de cuello, cara anterior
de tórax y espalda, parestesias de los miembros
superiores, disnea suspirosa transitoria, déficit
de memoria, inestabilidad, tinnitus, alteración
de la micción, alteración del nivel de conciencia,
trismus, amaurosis fugax, taquicardia, dismenorrea
y apnea del sueño.
(Esta sintomatología no tiene por qué aparecer
completa ni en bloque así como su aparición
puede ser intermitente como consecuencia de
la mayor o menor intensidad de los factores
desencadenantes).
Complicaciones del C.T.O.S.
a) Descritas por otros autores:
-Aneurisma de las arterias vertebrales y subclavias.
-Trombosis.
b) Descritas por el Dr. Fernández Noda:
-Parálisis ipsilateral.
-Pérdida de visión temporal o permanente.
-Completa compresión de las arterias subclavias
con fenómenos necróticos distales y amenaza
de gangrena de los miembros superiores.
-Enfermedad de Parkinson sintomático (SPD).
-Algunos casos de enfermedad de Alzheimer temprana
(EAD).
-Epilepsia.
-Esclerosis múltiple.
-Ataxia cerebelosa.
(Es de señalar la conveniencia de un diagnóstico
temprano a fin de evitar las alteraciones mas
o menos reversibles de las estructuras nerviosas.
El enfoque óptimo de tratamiento sería la intervención
quirúrgica antes de la aparición de las lesiones
degenerativas del sistema nervioso central).
Sobre la vascularización del cerebro por medio
de las arteriografías y estudios con isótopos
radioactivos:
-El putamen está irrigado por la arteria cerebral
media (rama de la carótida) y por las arterias
cerebrales posteriores (ramas terminales de
la arteria basilar). Las arterias cerebrales
posteriores irrigan distintas ramas del cerebro
anterior y se anastomosan con las arterias cerebrales
medias y anterior formando el polígono de Willis.
-Cuando se afectan la irrigación y oxigenación
del putamen por compresión de las arterias vertebrales
y/o carótidas se produce el temblor de la enfermedad
del Parkinson sintomático (SPD).
-Cuando se afecta el núcleo caudado se produce
la Corea.
-Cuando se afecta el tálamo o el hipotálamo
se produce el balismo.
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