La publicación en
octubre pasado de una entrevista al Dr. José
Pérez Fernández, cirujano español que junto
a su colega José Luis Castillo Recarte, afirman
que algunos casos de esclerosis múltiple y
Parkinson -entre otras enfermedades provocadas
por la degeneración del sistema nervioso central-
pueden ser resueltas con cirugía ha levantado
una polémica inusitada como el lector habrá
podido comprobar en las páginas inmediatamente
anteriores. Nosotros vamos a limitarnos en
este artículo a narrar los testimonios de
algunos de los pacientes operados por ellos
con los que hemos hablado. Fórmese luego el
lector su propio criterio.
Cuando le dijimos al Dr. José Pérez
Fernández que queríamos hablar con algunos
de sus pacientes una vez finalizada la charla
que mantuvimos con él que se publicó en Octubre
pasado nuestra intención era clara: comprobar
si lo que afirmaba lo corroboraban los hechos.
Y la única manera de hacerlo era hablando
con los enfermos operados, algo a lo que no
puso la más mínima objeción. Antes al contrario,
nos dio todo tipo de facilidades. Pues bien,
los testimonios fueron rotundos. Debemos añadir
también que nuestra intención no era publicar
ningún caso por obvias razones de intimidad.
Sin embargo, las circunstancias mandan y ante
la polémica surgida pedimos a algunas personas
que nos permitieran dar a conocer sus casos.
Y hemos de decir que fueron muchas las que
se brindarían por agradecimiento al doctor
y, sobre todo, porque no entienden que si
otras personas pueden beneficiarse de esta
técnica haya alguien que intente impedirlo.
De ellas elegimos siete que nos parecieron
significativas pero la necesidad de narrar
en detalle sus historias para que el lector
pueda conocer la gravedad de algunos casos
y la inconveniencia de hacer este texto más
largo de lo necesario nos ha llevado finalmente
a publicar sólo tres. Lo que no es óbice para
que si la polémica continúa nos decidamos
a publicar nuevos testimonios en el futuro.
Pero lea el lector lo que sigue y comprenderá
por qué a nuestro juicio no es necesario.
MARÍA JESÚS BUENDÍA
La primera persona
con la que tuvimos oportunidad de conversar
es una atractiva y despierta joven de 22 años
cuyos problemas -nos contaría- empezaron cuando
sólo tenía diez, edad a la que empezó ya a
notar sensaciones extrañas en su cabeza que
no supo describirnos bien pero que cursaban
con frecuentes dolores de cabeza.
Aquello continuaría hasta que a los 14 llegaría
a pasarse semanas enteras con jaquecas. Paralelamente,
empezarían a dormírsele de forma habitual
las manos -en especial la izquierda- y a sufrir
un constante estado de nerviosismo. A los
15, su familia -que vive en Palma de Mallorca-
decidiría enviarla a estudiar a Granada a
casa de una tía. Serían años en los que María
Jesús iría viendo cómo los episodios eran
cada vez más frecuentes y los dolores no desaparecían
a veces durante largas temporadas.
Un día, a los 18 años ya, estando de vacaciones
en Palma, perdería la audición de un oído.
Los médicos que la atendieron la dirían que
probablemente se debiera a algún ruido muy
fuerte. Sin embargo, ella no había vivido
ninguna situación de ese tipo. Poco después
empezaría a tener pérdidas de equilibrio y
vértigos constantes hasta el punto de que
tendría que pasarse en cama dos semanas. Recuerda
que sólo la dieron Biodramina, un conocido
fármaco para los mareos cuando se viaja. De
vuelta a Granada, su profesor de Latín, que
es también homeópata, preocupado por su situación,
la recetaría unas pastillas y unas gotas homeopáticas
resolviéndose ese problema en sólo dos días.
Pero unos meses después, cumplidos ya los
19 años (1997), volverían con intensidad los
dolores de cabeza, las jaquecas constantes,
los mareos y la sensación de vértigo. Sólo
que esta vez se le dormían las manos, sentía
los pies fríos, sufrió incontinencia urinaria,
empezaría a tener falta de memoria, padecería
estreñimiento crónico, dificultades para hablar,
alucinaciones y su cuerpo se hincharía y deshincharía
cada poco tiempo sin causa aparente. Así hasta
que una mañana amaneció con la boca y el ojo
izquierdos torcidos mientras comprobaba que
la zona izquierda de la cara estaba como acartonada.
Preocupada y sin saber qué hacer -sus padres
seguían en Palma de Mallorca-, decidiría irse
al instituto y consultar a su profesor de
Latín quien, al ver su semiparálisis facial,
la sugirió ir de inmediato al hospital. Allí,
María Jesús sería sometida a observación y
los médicos decidirían que quedase ingresada
siendo objeto de una enorme batería de pruebas,
incluidas un electroencefalograma y una resonancia
magnética. Se descartó un posible tumor. Y
empezó a ser medicada con cortisona.
Pero el problema siguió agravándose. De hecho,
llegó un momento en que ni siquiera podía
levantarse de la cama ya si intentaba hacerlo
la resultaba imposible mantener el equilibrio.
Se la recetarían entonces tranquilizantes
así como diversos fármacos para aminorar los
síntomas. Hasta que el diagnóstico, finalmente,
llegó: era esclerosis múltiple. No había nada
que hacer.
Sería en ese momento cuando fue a visitarla
su profesor de Latín, quien, decidido a buscar
soluciones donde fuera, entró en contacto
-así lo explicó ella- "con unos curas de
Roma". Curas que le hablarían de un médico
residente en Málaga llamado Fermín Moriano.
Siendo éste, a su vez, quien informado del
caso decidiría sugerir a la familia que llevasen
a su hija a la consulta del Dr. José Pérez
Fernández.
Pues bien, efectuadas las pruebas pertinentes,
Pérez Fernández comunicó a la familia que
a su juicio se trataba de un CTOS y recomendó
intervenir cuanto antes. Y como quiera que
-según los demás médicos- no había ninguna
solución y el destino inmediato de su hija
era quedar postrada en una silla de ruedas,
los padres aceptaron.
La operación tendría lugar el 30 de mayo de
1997. Y hay que decir que la mejoría fue casi
inmediata según la propia María Jesús. A fecha
de hoy, su recuperación es completa. Todos
los síntomas han desaparecido: el dolor de
cabeza, los mareos, la sensación de vértigo,
los pies fríos, el adormecimiento de las manos,
la incontinencia urinaria, el estreñimiento,
las alucinaciones... Todos. Incluso el principio
de depresión que en los últimos días la habían
también diagnosticado.
Decir que María Jesús se siente feliz sería
describir muy pobremente su estado de ánimo.
Y, por cierto, cuando al final de nuestra
charla la pregunté si había vuelto por los
hospitales de Granada y Palma donde la habían
atendido para saber qué opinaban los médicos,
respondió:
-Al hospital de Granada no he vuelto nunca.
Al de Palma de Mallorca, sí. Y al verme tan
recuperada, los médicos que entonces me atendieron
me dijeron que no me hiciera demasiadas ilusiones,
que se trataba de una situación temporal y
que volvería a recaer porque lo mío no tiene
cura. Claro que no les conté nada de la operación.
-¿Y usted cree que va a recaer?
-Por supuesto que no. Han pasado tres años
y jamás me he sentido tan bien.
FERNANDO LÓPEZ GUTIÉRREZ
El caso de Fernando
López es quizás menos espectacular pero
igualmente significativo. Se trata de un conocido
profesional de la hostelería de 36 años, dueño
del popular restaurante madrileño "La Alberca"
en el señorial barrio de Chamartín.
Hace cuatro años, a raíz de una bronconeumonía,
decidió hacerse ver por un médico ya que además
de aquel problema puntual llevaba algún tiempo
con progresivo adormecimiento de las manos,
frío constante en las mismas y en los pies,
cambios bruscos de temperatura con sudores
fríos que tenían lugar primordialmente cuando
finalizaba su estresante jornada de trabajo
diaria, palidez facial, mareos y unas horrorosas
jaquecas que soportaba a duras penas. Además,
según nos contaría su esposa, Lucía Feijo,
cuando se ponía blanco ella percibía unas
exageradas palpitaciones en la vena del cuello.
Decir, finalmente, que padecía con frecuencia
pérdidas de consciencia que, según el doctor
Pérez Fernández, probablemente se debían a
ataques vasovagales. En suma, fue diagnosticado
como caso de esclerosis múltiple.
Pues bien, una vez comprobado con el Eco-Doppler
que bastaba que levantara los brazos en alto
para que la sangre no llegara a su cerebro
se decidiría recurrir a la intervención quirúrgica
para corregir lo que parecía un claro caso
de CTOS.
La intervención tendría lugar a finales de
enero de 1996.
Y la desaparición de los síntomas fue total.
Cuatro años después, no han vuelto a hacer
acto de presencia.
Sólo me resta decir que cuando el pasado día
13 de diciembre me aclaraba algunos detalles
mientras tomábamos un vino en su restaurante
hubo unas palabras suyas que salían claramente
del corazón:
-Es obvio que le estoy agradecido por lo
que hizo por mí. Y está claro que cobró su
trabajo. Pero tengo que decir que este hombre
me ha llamado desde entonces para seguir mi
evolución multitud de veces, incluso a mi
casa, interesándose por mi evolución de forma
constante a lo largo de estos años. Y sin
cobrar una peseta. Su calidad profesional
se le supone pero de su calidad humana yo
sí puedo dar fe.
CATERINA REY SEGURA
Nuestro tercer
testimonio nos lo ofreció Caterina Rey,
mujer de 45 años que vive en la población
de Tiana y regenta junto a su marido una carnicería-charcutería
en Badalona. Su caso, como el de los anteriores,
es verdaderamente significativo.
Según nos explicó en una larga y agradable
conversación, ya a los 11 años empezó a notar
que se le dormía el cuerpo. Asimismo, notaba
fuertes dolores de cabeza, especialmente en
la zona derecha, que llegaba a veces a provocarle
pérdida de visión del ojo izquierdo con anormal
visión de puntos brillantes. Y no hablamos
de un episodio puntual sino de algo que le
ocurrió en numerosas ocasiones. Sin embargo,
las veces que su madre la llevó a los médicos
estos no dieron nunca demasiada importancia
al asunto.
El problema se agravaría a raíz de su primer
nacimiento cuando, tras dar a luz a los 19
años, sufrió la experiencia de ver enfermar
a su bebé y asistir impotente a su muerte
dos años y medio después (en 1977). Algo que
haría ya de sus migrañas algo insoportable.
Poco antes, en 1976, acudiría en Barcelona
al conocido Hospital Valle Hebrón donde sería
diagnosticada de "migrañas acompañadas". Migrañas
que, efectivamente, la acompañarían inexorablemente
hasta 1988 en doce años infernales. A partir
de entonces, a ese purgatorio se le añadiría
la aparición de fuertes dolores entre pecho
y espalda que irradiaban hacia el cuello y
que eran seguidos en ocasiones por fuertes
espasmos musculares. Hasta el punto de que
en la Clínica Delfos de Barcelona a
la que una vez acudió llegaron a pensar cuando
la atendían -siempre según su testimonio-
que estaba teniendo un infarto porque no la
encontraban ni el pulso. Espasmos musculares
-nos aseguraría- que sufrió sin solución de
continuidad intermitentemente hasta que decidió
operarse en Madrid por el Dr. Pérez Fernández.
Pero no nos adelantemos a los acontecimientos.
Porque Caterina nos contaría también que el
2 de agosto de 1996 salió de vacaciones y
que sólo tres días después -el 5- empezó a
encontrarse muy mal a causa -supone ella-
de la reacción que debió provocarle la vacuna
contra el tétanos que se acababa de poner
unos días antes. Con temblores incontrolados,
sin fuerza alguna y pérdida de equilibrio,
Caterina fue llevada urgentemente al ambulatorio
que hay cerca de su casa. Allí la dirían que
se trataba de un ataque de ansiedad. Comenzaba
con tan singular respuesta un auténtico peregrinaje
para averiguar qué la sucedía realmente y
terminaron mandándola a "Can Ruti", nombre
con el que popularmente se conoce al Hospital
Universitario Trías y Pujol de Badalona. Y
allí, por fin, se la diagnosticaría una "probable
encefalomielitis aguda diseminada".
Pero en mal hora llegó a aquel centro. Porque
su internamiento se prolongaría inesperadamente
tres meses ya que en su interior se contagiaría
-insistimos, siempre según su testimonio-
de legionella bilateral, además de padecer
otras complicaciones. La recuperación sería
larga y compleja. De hecho, pasó año y medio
en rehabilitación, prácticamente coja de la
pierna izquierda y sin fuerza en la musculatura
de todo el cuerpo a causa de la prolongada
y obligada postración en cama.
En julio de 1998 a este problema vendría a
añadirse de nuevo la pérdida de equilibrio.
La neuróloga que la trata desde hace años
diagnosticaría entonces posible esclerosis
múltiple. En agosto de ese año la crisis se
repite. Sólo que esta vez a esa segunda seguirían
otras ocho más además de diversas neuritis
laterales y bilaterales. Tras lo cual, se
la comunicaría definitivamente que tenía esclerosis
múltiple.
La décima crisis fue tan fuerte que desde
finales de septiembre hasta el 11 de octubre
del pasado año tuvieron que darla bolus de
cortisona para "frenar el brote". Pasada la
crisis, continuaría tomando pastillas para
ir así disminuyendo la dosis paulatinamente.
El deterioro, en suma, progresaba rápidamente.
De hecho, Caterina nos aseguró que cada vez
le costaba caminar más hasta que llegó un
momento en que dejó de poder salir sola de
casa porque perdía el equilibrio y se caía.
Ni siquiera podía ducharse sin ayuda. El descontrol
de su cuerpo llegó hasta el punto de que no
podía controlar sus necesidades.
Fue entonces cuando leyó en nuestra revista
la entrevista que le hicimos al Dr. Pérez
Fernández. Y como es lógico en cualquier persona
a la que nadie da siquiera esperanzas, se
puso en contacto de inmediato con él para
saber si su caso era operable, si entraba
en los parámetros que éste explicaba.
Caterina se desplazó a Madrid en silla de
ruedas, recibió la noticia de que efectivamente
el suyo era un caso de CTOS y se dijo en su
fuero interno que no perdía nada por intentarlo.
Y el 7 de noviembre pasado entraba en quirófano.
Cuando la interrogué la última vez por los
resultados -el 19 de diciembre, fecha en que
escribo estas líneas- fue también rotunda.
-Nada más salir de la anestesia -empezó diciéndome-
ya noté que tenía los pies calientes, yo que
siempre los tenía fríos. Además noté que tenía
la cara y el cuello deshinchados, como si
me hubieran "descomprimido". Y sólo tres días
después de la operación regresé a Barcelona.
Sólo que fui a Madrid en silla de ruedas y
volví caminando. No he vuelto a usar la silla.
Apenas no tengo dolor de cabeza más que de
forma ocasional. Los labios, antes muy oscuros,
están ahora sonrosados. Ni las manos ni las
piernas se me duermen, ni me tiemblan. Sólo
cinco semanas después de operarme camino con
bastante soltura. Hace unos días me atreví
a bailar un poquito, un twist delante de mi
madre, que se echó a llorar de la emoción.
Controlo totalmente los esfínteres. Y entro
y salgo de la ducha sin ayuda. Es más, precisamente
hoy me he atrevido a salir a la calle para
hacer todas las compras de navidades sola.
Y ayer envolví sin ayuda 50 jamones que nos
ha encargado una empresa para regalos de Navidad.
-Bueno, ¿y qué dicen los médicos que la
habían tratado?
-Mire, yo soy miembro de la asociación
de esclerosis múltiple de Barcelona y contribuyo
a su mantenimiento. Antes de ir a Madrid les
pregunté si sabían algo de lo que publicaba
la revista y me dijeron que no hiciera caso,
que se trataba de una mentira. Es decir, descalificaron
duramente a los médicos que ustedes entrevistaron.
Supongo que porque así se lo habían trasmitido
los médicos que asesoran a la asociación.
Y que no hiciera el viaje, que eran sólo unos
peseteros que se aprovechan de las personas
que sufren situaciones como la mía. Les respondí
que yo era una persona adulta, que leía la
revista desde el principio, que me constaba
su seriedad y que nadie iba a decidir por
mí, que era mi vida y que iba a ejercitar
mi libre albedrío.
Por el contrario, la neuróloga que siempre
me ha tratado me apoyó. No creía que funcionara
pero también me dijo que entendía que probara
todo. A la semana me vio bien y me felicitó.
También he llamado a los miembros de la asociación
para que supieran cómo me había ido. Estaban
asombrados. Y más cuando les dije que no me
habían mandado ningún medicamento. Que sólo
me dijeron que siguiera tomando el antidepresivo
que me había recetado mi psiquiatra porque
antes de irme a Madrid me dijo que tenía una
depresión grave. Bueno, pues se limitaron
a decirme que les siguiera teniendo al corriente.
A lo que yo les respondí que ya sabían cuál
era mi teléfono.
Hoy estoy feliz, profundamente agradecida.
Me han parecido dos médicos muy sensatos y
no me creo que hagan esto por dinero. De hecho,
son ellos los que me dicen que no me emocione,
que la recuperación será lenta aún porque
llevo muchos años sufriendo este problema.
De verdad, me parecen tan injustos los ataques
que están recibiendo...
EPÍLOGO
Sólo me resta
añadir que desde que apareció la entrevista
con el Dr. Pérez Fernández en octubre pasado
han sido varias las personas que han sido
intervenidas. Todas con éxito. Y añadiré que
el último paciente operado con el que hablé
se trata de un médico de 45 años que ejerce
en Sevilla y al que conocí a las 36 horas
de haber sido intervenido mientras se recuperaba
en la cínica. Estaba encantado ya que a pesar
del escaso tiempo transcurrido había notado
ya una clara mejoría. Pero lo que mas me llamó
la atención es el enorme enfado que tenía
con los neurólogos que hasta ese momento le
habían atendido. Por eso cuando me dijo que
estaba dispuesto a contar en primera persona
su experiencia en la revista acepté encantado
pero le sugerí esperar algún tiempo para hacerlo
con los ánimos menos encendidos y además poder
constatar mejor su recuperación. Si finalmente
se animara a escribir ese texto, no dude el
lector que lo daremos a conocer.
Es todo. Pero no quisiera finalizar sin recordar
que el tipo de intervención del que estamos
hablando no resuelve todos los casos, sólo
algunos. Lo que señalo para no que no se generen
falsas expectativas en personas cuya enfermedad
pudiera tener otro origen. Seamos pues optimistas
pero prudentes.
José Antonio Campoy
POLÉMICA
NACIONAL POR UN ARTÍCULO DE LA REVISTA
La
Junta Directiva del colegio de Médicos de
Madrid hizo público el pasado día 15 de diciembre
un comunicado que envió a los medios de comunicación
-excepto a éste pese a mencionarnos en el
mismo- en el que dice "sospechar" que las
operaciones que el médico cirujano José Pérez
Fernández efectúa para curar casos de esclerosis
múltiple (véase nuestra revista del pasado
mes de octubre) pueden ser un fraude. Sospecha
que, sin embargo, no fundamenta. Y como quiera
que el asunto nos parece importante y la actuación
de esa junta directiva inaudita, publicamos
a continuación esa nota oficial, la que el
Dr. Pérez Fernández envió al colegio como
respuesta e, igualmente, la que nuestro director
envió a la presidenta del colegio sin que,
en el momento de cerrar la revista, hubiera
contestación.
Texto
del comunicado de la Junta Directiva del Colegio
de Médicos de Madrid con su título original
incluido:
FALSO
TRATAMIENTO DE LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE
"Ante la divulgación en la revista "Discovery
Salud" de una técnica quirúrgica denominada
"operación del escaleno', que según la publicación
cura enfermedades como la esclerosis múltiple:
El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid
(ICOMEM) quiere advertir a la opinión pública
que no existen pruebas basadas en la evidencia
que justifiquen la utilización de la técnica
quirúrgica referida en la esclerosis múltiple,
y que las publicaciones que se alegan en la
revista son burdas hipótesis impropias de
profesionales que se supone conocen el método
científico.
La Junta Directiva, a la vista de] contenido
de las publicaciones, y ante la sospecha de
que dos colegiados de Madrid pueden haber
incurrido en falta deontológica sancionable,
ya ha trasladado el caso a la Comisión Deontológica
para que lo estudie y valore las sanciones
a tomar desde el Colegio de Médicos de Madrid.
Esta Institución condena la divulgación de
este tipo de falsas esperanzas en un colectivo
tan sensible como el de los pacientes con
esclerosis múltiple. Es más lamentable aún,
si se tiene en cuenta que la intervención
quirúrgica supuestamente curativa supone un
lucro económico importante para los que la
practican."
Hasta aquí el texto
del comunicado. Lea ahora el lector la carta
que el doctor Pérez Fernández envió como respuesta:
"El comunicado de esa Junta Directiva contiene
tan graves y falsas acusaciones contra mi
persona que sólo se me deja, lamentablemente,
un camino: el ejercicio de acciones judiciales.
Porque en ese comunicado, más propio -tanto
por su forma como por su fondo- de etapas
predemocráticas ya superadas, se insinúa falsa
y gratuitamente que quien esto suscribe es
poco menos que un estafador que se aprovecha
de pacientes incurables para enriquecerse
a costa de su desesperación. Asimismo, se
asevera que la técnica quirúrgica que tanto
yo como otros cirujanos en el mundo utilizamos
para tratar problemas de procesos degenerativos
como la esclerosis múltiple o el Parkinson
entre otras patologías y que SÓLO REALIZAMOS
CUANDO SON COINCIDENTES CON LAS COMPRENSIONES
DE LAS ESTRUCTURAS NEUROVASCULARES AL NIVEL
DEL CUELLO, LO QUE VIENE DEFINIÉNDOSE COMO
CTOS-, no tiene fundamento alguno y se basa
en "burdas hipótesis impropias de profesionales
que se supone conocen el método científico".
Pues bien,
1) ¿Cómo se explica, en primer lugar,
que siendo miembro del Colegio de Médicos
de Madrid desde hace más de 32 años me entere
por la prensa de una acusación que afecta
a mi prestigio y honorabilidad? ¿Cómo ha osado
la Junta Directiva hacer acusaciones públicas
tan graves contra un colegiado con más de
42 años de práctica médica -31 de ellos como
cirujano-jefe de un hospital- sin haber abierto
siquiera una investigación o haber hablado
conmigo?
2) ¿Cómo se explica que primero se
me condene públicamente y luego se anuncie
que se me va a llevar ante la Comisión Deontológica
para ser investigado? ¿Se me condena primero
y luego se me juzga? ¿Cómo se explica ese
despropósito?
3) ¿En qué se ha basado para anunciar
tamaño dislate? Porque no me consta que exista
una sola denuncia. Ni siquiera de alguno de
los más de cien pacientes que he intervenido
en estos últimos doce años para resolver sus
presuntas "enfermedades incurables"... de
las que muchos hoy están curados. ¿Quién o
qué hay detrás de esa decisión?
4) ¿Quién ha facultado a la Junta
Directiva del Colegio de Médicos de Madrid
para decidir la validez científica de un tratamiento
médico? ¿Ha decidido de "motu propio" convertirse
en una especie de tribunal internacional independiente
con poderes para ello?
5) ¿Cómo se permite esa Junta Directiva
tachar despectivamente de "burdas hipótesis
impropias de profesionales que se supone conocen
el método científico" lo publicado en
las revistas que menciono? ¿Por qué ofende
gratuitamente a los directores médicos de
las mismas, entre ellos a los de "DAS HERTZ"
(Alemania), "TRIBUNA MÉDICA" (España), "DENTON
A. COOLEY CARDIOVASCULAR SURGICAL SOCIETY"
(EE.UU.), "JAPANESSE ANNALS OF THORACIC SURGERY"
(Japón), "THE JOURNAL CARDIOVASCULAR SURGERY"
(ee.uu.) y otras...?
Es más, eso sólo demuestra que, o bien no
se han molestado siquiera en leer esa relación,
o bien la han leído y su desconocimiento del
mundo de las publicaciones científicas resulta
inadecuado.
Es obvio que a quienes debería llamar la Comisión
Deontológica del colegio a declarar para que
justifiquen su actuación es a los miembros
de esa junta directiva.
Termino comunicando que ya a principios de
este mes de diciembre inicié acciones judiciales
contra D. Juan Antonio García Merino, presidente
del Comité Asesor Médico de la Asociación
Española de Esclerosis Múltiple, por unas
imputaciones similares. Y que se están preparando
nuevas acciones judiciales por las afirmaciones
que del mismo jaez hicieron en Sevilla a la
Agencia EFE los médicos José Manuel García
Moreno y D. Miguel Gamero García.
Me pregunto qué "intereses" hay detrás de
todo esto.
Tendrán que responder ante los tribunales".
Dr.
José Pérez Fernández
Colegiado nº 14.293.
Por último, lea el
lector si le place la carta que nuestro director
envió a la presidenta del Colegio de Médicos
de Madrid, Dª Juliana Fariña González:
"Muy Sra. mía:
No habiendo recibido contestación a mi petición
telefónica del pasado viernes 15 de diciembre
para charlar con usted, la hago llegar este
fax con una serie de preguntas que la agradeceré
me responda lo antes posible ya que cierro
la revista pasado mañana -día 20- y me gustaría
poder publicar sus respuestas. Si no pudiera
ser así, daré conocimiento de esta carta en
el número de enero a mis lectores explicándoles
que, si es respondida, la respuesta aparecerá
en el número siguiente.
Pero permítame que, antes de cualquier otra
consideración, la exprese mi profundo malestar
por haberme tenido que enterar a través de
la radio de que el Colegio de Médicos que
usted preside emitió un comunicado sobre una
entrevista aparecida en este medio a pesar
de que se nos menciona explícitamente y se
critica que la hayamos publicado. Y ya la
adelanto que la explicación de Ana García
Rivas -responsable de comunicación del colegio-
de que no nos envió el comunicado porque carecían
de nuestra dirección, e-mail o teléfono y
no poseían ningún ejemplar de la revista en
esas dependencias para mirarlo me hace tener
que empezar las preguntas atendiendo a ese
hecho. Y es que, ¿cómo explica usted que la
Junta Directiva del Colegio lamente la publicación
de la entrevista efectuada al Dr. José Pérez
Fernández... si ni siquiera tienen ustedes
la revista?
Quizás me diga usted que tiene una cada miembro
de la Junta aunque no haya ningún ejemplar
en la sede del colegio pero, en tal caso,
¿cómo ni uno sólo se ha dado cuenta de que
en el comunicado se la nombra incorrectamente?
Porque su nombre es Discovery DSALUD no
Discovery SALUD. ¿Y cómo se explica que la
totalidad de los miembros de la Junta Directiva
hagan gala de un desconocimiento tal que les
lleve a afirmar que las publicaciones científicas
que hacen referencia a la técnica quirúrgica
creada en Estados Unidos por el Dr. Fernández
Noda y se mencionan en la revista sean "burdas
hipótesis impropias de profesionales que se
supone conocen el método científico"?
¿A cuento de qué viene insultar a los autores
de esos trabajos y a los directores médicos
de esas publicaciones? Es más, a nuestro juicio
ese simple hecho denota que no se han molestado
ustedes ni en leer la relación de tales publicaciones.
Por otra parte, ¿cómo se explica que definan
ustedes el tratamiento que critican como "la
operación del escaleno" cuando esa expresión
no la menciona ni el doctor Pérez Fernández
ni nadie de quienes practican la técnica de
la que hablamos a lo largo de todo el texto?
El único que nos consta que se ha referido
despectivamente a ella de esa manera es el
Dr. Juan Antonio García Merino, presidente
del Comité Asesor Médico de la Asociación
Española de Esclerosis Múltiple (véase la
página 8 del número 22 de nuestra revista),
a quien el Dr. Pérez Fernández llevó a los
tribunales a principios de este mes por su
ofensas gratuitas.
La pregunta, por tanto, es obvia: ¿ha emitido
la Junta Directiva que usted preside ese comunicado
en tales términos por petición expresa de
ese doctor? (Estamos seguros de que, bajo
juramento ante un juez, ese hecho se aclararía
rápidamente). Y, en tal caso, ¿con qué argumentos?
¿Por qué razón? Es decir, ¿ha habido alguna
denuncia contra los doctores Pérez Fernández
o Castillo Recarte? ¿Por parte de quién? ¿De
algún paciente quizás? ¿En qué fundamentan
ustedes las gravísimas acusaciones contra
ellos? ¿En la opinión de expertos que reconocen
que sobre la esclerosis múltiple sólo saben
dos cosas: que no se conoce la causa y
que además es "incurable" (ni siquiera
que con los conocimientos actuales no tenga
cura)? ¿O quizás es que hay informes internacionales
inequívocos que desconocemos? Porque, en ese
caso, ¿cómo es posible que el equipo del Dr.
Fernández Noda lleve efectuadas alrededor
de 1.500 intervenciones quirúrgicas en Estados
Unidos, país donde usted sabe muy bien cómo
se las gastan con los estafadores en el ámbito
de la Medicina?
Y lo que es más importante: ¿cómo explican
ustedes la desaparición de los síntomas característicos
de la esclerosis múltiple y del Parkinson
-por poner sólo dos ejemplos- en numerosos
enfermos diagnosticados como tales por otros
médicos, muchos de los cuales se han recuperado
totalmente (si no lo creen, hablen con esos
pacientes ya que los médicos de la Asociación
Española de Esclerosis Múltiple se niegan
a hacerlo). Porque si no lo hacen ustedes,
como ya hemos hecho nosotros (vean nuestra
próxima revista de Enero), terminarán haciéndolo
los jueces. Pacientes entre los que hay incluso
médicos dispuestos a testificar sobre su recuperación.
Y entonces, ¿qué?
Mire: la Junta Directiva que usted preside
hasta dice en el primer párrafo de su comunicado
que esta revista afirma que tal técnica cura
enfermedades como la esclerosis múltiple.
Y esta revista no afirma ni eso ni nada porque
no es su función. Esta revista recoge las
declaraciones de quien sí lo afirma -el Dr.
José Pérez Fernández- y las publica tras constatar
el rigor y seriedad de su trabajo y conversar
con algunos de los pacientes operados. ¿Pretenden
ustedes también matar al mensajero como se
hacía en épocas pasadas? ¿O darnos lecciones
de periodismo?
Nosotros sí que lamentamos que ustedes no
hayan actuado con la mínima ética que es de
esperar en los representantes de un colectivo
tan prestigioso y digno de respeto como el
médico. Hacer acusaciones sin fundamento basándose
en sospechas -tal es la palabra que
ustedes mismos usan en su comunicado- aunque
en realidad probablemente se deba a presiones
interesadas, no es admisible a estas alturas.
Pero mucho menos admisible es que quienes
debieran investigar a fondo y sin prejuicios
esta técnica, teniendo en cuenta la irrefutable
evidencia de los centenares de testimonios
existentes en el mundo (decenas de ellos en
nuestro país), se dediquen a intentar prohibirla
con acusaciones de estafa no probadas y encima
hechas públicas con lamentable precipitación.
Señora presidenta: la época de la inquisición
ha pasado. Los ciudadanos -incluidos los periodistas-
sabemos que los colegios médicos deben velar
por la ética de sus miembros y nos congratulamos
de que así sea. Pero no vamos a aceptar -al
menos, no quien dirige esta revista- ni una
sola injusticia en ese terreno. Aunque quien
las cometa pretenda alegar que lo hace en
nombre de la Ética o de la Ciencia. Lo dije
en el editorial del mes pasado y lo repito
como colofón de esta petición de aclaraciones.
¿Quiere usted responder, por favor?
José
Antonio Campoy
Director