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| EL
TÉ VERDE, ANTICANCERÍGENO NATURAL |
El té es la segunda
bebida más consumida del mundo después del
agua. Pero además de ser apreciado por su
sabor, el té -especialmente el verde- empieza
a ser valorado ahora por sus propiedades terapéuticas,
únicas en el reino vegetal. Y es que cada
vez son más los estudios que aseguran que
reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares
y previene la aparición de tumores además
de combatir otros trastornos menores.
"El té es una medicina milagrosa
para el mantenimiento de la salud. Tiene el
extraordinario poder de prolongar la vida".
Así de rotundo se expresa al menos el libro
Mantener la salud bebiendo té escrito
por un monje budista en el año 1211. Claro
que mucho antes de esa fecha el té ya era
utilizado como planta medicinal por chinos
e indios. De hecho, en China la infusión de
té verde es la bebida nacional, quizás porque
están convencidos de que calma el dolor de
cabeza y cura la disentería, la tos, la gastroenteritis
y hasta mejora la hepatitis. Propiedades que
las últimas investigaciones amplían notablemente.
SU ORIGEN
El té verde proviene
de la planta Camellia sinensis de la
que se extraen también otros tipos de té.
El verde se obtiene cociendo las hojas frescas
al vapor con altas temperaturas. De esa forma,
a diferencia de lo que ocurre con el té negro,
se detiene el proceso de fermentación, las
enzimas oxidantes permanecen inactivas y su
contenido en polifenoles queda intacto. Unos
polifenoles que han demostrado -según publica
la revista científica Alternative Medicine
Review- "propiedades antioxidantes,
anticarcinógenas, antiinflamatorias, termogénicas,
probióticas y antimicrobianas en numerosos
estudios humanos, animales e in vitro".
La cantidad de estudios en torno al té verde
crece en proporción geométrica, solo comparable
a su consumo, mayor incluso que el de café.
Por citar un ejemplo, en los últimos cuatro
meses se han publicado más de 50 estudios
sobre sus beneficios terapéuticos, la mayoría
relacionados con su capacidad para frenar
el desarrollo de tumores. Aunque los autores
de los mismos suelen mostrarse cautos en sus
conclusiones, lo cierto es que los resultados
se acumulan y parecen quedar pocas dudas entre
los expertos sobre las posibilidades antitumorales
de esta bebida de origen vegetal.
En el caso del cáncer de piel se disponen
de mayores evidencias. La Universidad Case
Western Reserve realizó una revisión de
estudios que se publicó el pasado mes de agosto
en Archives of Dermatology y destacaba
que "los estudios experimentales sugieren
que el té verde posee potenciales propiedades
antiinflamatorias y anticancerígenas útiles
en diversas afecciones de la piel". El
análisis concluía señalando que "aunque
son necesarios más estudios clínicos, añadir
a productos para el cuidado de la piel té
verde podría tener un profundo impacto positivo
en diversos problemas dermatológicos".
En esta línea, una investigación anterior
de la misma universidad comprobó que los polifenoles
protegían la piel de las personas expuestas
a rayos ultravioletas. El daño de la dermis
y la epidermis era menor cuanto mayores eran
las dosis aplicadas, lo que permitía concluir
a los científicos que "los polifenoles
del té verde podrían ser usados como un candidato
quimiopreventivo novedoso y una posible estrategia
para reducir el riesgo de cáncer de piel inducido
por el sol en la población".
Entre estos polifenoles, los científicos se
han atrevido a señalar como responsables del
efecto antitumoral a las catequinas, de las
que el té verde contiene cuatro importantes:
EC, ECG, EGC y EGCG. Pero es en esta última
catequina -la EGCG o epigalocatequina- donde
los investigadores estiman que reside la mayor
eficacia contra el cáncer. Uno de los primeros
estudios sobre la función antitumoral de esta
sustancia data de 1997, cuando un grupo de
investigadores de la Facultad de Medicina
de Ohio (EE.UU.) encabezado por el doctor
Jerry Jankun divulgó en la revista
Nature su utilidad para ayudar a prevenir
el desarrollo de tumores cancerígenos e, incluso,
servir de tratamiento.
SIN EFECTOS TÓXICOS
La explicación
de esta actividad reside en su inhibición
de la uroquinasa, una enzima fundamental para
el crecimiento tumoral. El trabajo -publicado
en Nature- incidía en la relevancia
de la uroquinasa como una de las enzimas que
más favorece la proliferación de las células
cancerígenas. Uno de los hallazgos más novedosos
de la investigación fue que el té verde posee
altas concentraciones de EGCG -unos 150 miligramos
por taza- y que esta catequina no posee efectos
tóxicos mientras que otros inhibidores de
la uroquinasa sólo pueden ingerirse en pequeñas
cantidades debido a su toxicidad. "El inhibidor
de la uriquinasa que contiene el té verde
en cantidades altas podría reducir la incidencia
del cáncer sin efectos secundarios", destacaron
los científicos.
Por si fuera poco, un trabajo más reciente
-también aparecido en Nature- comprobó que
la EGCG ralentiza la angiogénesis, el proceso
por el que el tumor genera nuevos vasos sanguíneos
para nutrirse y crecer. Aunque ambos estudios
fueron realizados con ratones, otras investigaciones
realizadas con voluntarios han comprobado
el aumento de la capacidad antioxidante del
plasma después del consumo de té, según el
European Journal of Nutrition.
Pero a pesar de estos hallazgos sobre las
catequinas, muchos científicos no se atreven
a decir que sea un único componente del té
verde el responsable de sus propiedades anticancerígenas
y prefieren hablar de la combinación de varios.
Así, la revista Journal of Molecular Medicine
se hizo eco recientemente de un trabajo sobre
los suplementos dietéticos en el cáncer en
el que se aseguraba que "la mayor acción
anticancerígena ha sido demostrada por aquellos
componentes naturales con una actividad multifuncional,
como es el caso del té verde", cuyas catequinas
y polifenoles en general "muestran la actividad
anticancerígena más potente". El Centro
de Ciencias de la Salud de la Universidad
de Colorado ha ido más allá al señalar que
"el té verde posee una actividad anticancerígena
significativa en numerosos modelos animales"
pero advierten que sus propiedades no se deben
a una sola catequina sino a una "mezcla
compleja".
LOS MÉDICOS ESPAÑOLES
LO IGNORAN O LO PONEN EN DUDA
En suma, contamos
con todo tipo de estudios sobre los beneficios
antitumorales de esta infusión: clínicos,
químicos y epidemiológicos. Estos últimos
toman como referencia a la población japonesa,
cuyos habitantes -que llegan a tomar hasta
seis tazas de té al día- parecen insólitamente
inmunes a los tumores de estómago, esófago
y boca.
El té verde no sólo ha roto moldes por el
número de investigaciones realizadas sino
también por la cantidad de revistas científicas
que los han publicado, algunas de las cuales
hasta ahora no se habían caracterizado precisamente
por su apoyo a la fitoterapia. Sin embargo,
este entusiasmo investigador no se ha trasladado
a los médicos españoles, por lo general reacios
a analizar los datos de cualquier posible
acción anticancerígena de una planta por muchos
estudios que la avalen. Una cautela, cuando
no oposición, que no encontramos cuando se
trata de fármacos de síntesis aunque hayan
sido objeto de menos ensayos o sus efectos
secundarios sean muy superiores.
Así, uno de los oncólogos que más se destaca
por su gran número de libros publicados y
su participación en todo tipo de congresos
científicos, el doctor Manuel González
Barón, jefe de Oncología del Hospital
La Paz, de Madrid, no sólo reconoce no saber
nada del té verde sino que reacciona de forma
airada a una mera pregunta sobre él. El doctor
Juan José Lahuerta, jefe de Oncología
del Hospital Doce de Octubre, también confiesa
no saber nada de estas investigaciones aunque,
a diferencia de su compañero, no se molesta
por la cuestión. Mayor conocimiento muestra
el doctor Miguel Ángel Rubio, del Servicio
de Endocrinología del Hospital Clínico San
Carlos de Madrid, quien asegura que "se
trata de trabajos experimentales que hay que
analizar con reservas."
El doctor Rubio ratifica la beneficiosa actividad
antioxidante del té verde pero duda de su
carácter preventivo de enfermedades si su
ingesta no se realiza en el marco de una alimentación
equilibrada, dentro de la cual sería "un
factor protector más".
El endocrino madrileño es particularmente
escéptico en lo que concierne a la actividad
anticancerígena del té verde, fundamentada
en la presencia de otro tipo de antioxidantes
en su composición, las catequinas. El té verde
conserva estas sustancias debido a que la
fermentación de las hojas es detenida en mitad
de su proceso. Lo que no ocurre en otras variedades
de té, como el caso del té negro, donde las
catequinas se oxidan durante la fermentación
y desaparecen.
COMBATIENDO LA ARTERIOSCLEROSIS
Y no son esas
sus únicas propiedades. Según una investigación
publicada el pasado mes de agosto, los poderes
benéficos del té verde se extienden a la prevención
de la arterioesclerosis coronaria, enfermedad
que consiste en el endurecimiento de las arterias
y la formación de depósitos de lípidos o grasas
en sus paredes. Médicos del Departamento de
Medicina Preventiva de la Universidad Kyushu,
en Fukuoka (Japón), sometieron a un grupo
de varones mayores de treinta años a una dieta
en la que se incluía un consumo de entre dos
y cuatro tazas diarias de té verde. Los resultados
demostraron la eficacia del tratamiento en
262 de los 302 sujetos. El beneficio del té
resultó ser acumulativo, es decir, aquellos
que consumían más tazas diarias presentaron
menos posibilidades de formar depósitos de
grasa en sus arterias. Sin embargo, no se
demostró un beneficio similar en las mujeres.
La capacidad antioxidante de los polifenoles
del té es la responsable de este efecto cardioprotector,
según coinciden en señalar los autores que
se han ocupado de su estudio. Los polifenoles
son capaces de reducir los niveles de estrés
oxidativo de las células con lo que disminuyen
las posibilidades de sufrir dolencias cardiovasculares
y determinados tumores.
PODEROSOS QUEMA-GRASAS
La influencia
de los polifenoles sobre el organismo también
se extiende a la liberación de calor y, por
tanto, a la destrucción de grasas, como subraya
la doctora Teresa Ortega, profesora
de Farmacología de la Universidad Complutense
de Madrid: "La acción conjunta de la cafeína
-que también contiene el té- y los polifenoles
favorece la termogénesis o ritmo al cual se
queman las calorías y el consumo general de
energía; de ahí que se recomiende el consumo
de té verde como complemento del ejercicio
físico al constituir un poderoso quema-grasas".
Esta propiedad es la responsable de que el
té verde sea una de las plantas que con más
frecuencia aparecen en las dietas de adelgazamiento,
especialmente aquellas en que se opta por
la ayuda de productos de origen natural en
detrimento de fármacos de síntesis (o químicos).
Un hecho que se sospechaba desde hacía tiempo
pero que ha sido comprobado en recientes estudios.
Así, científicos de la Universidad de Ginebra,
en Suiza, realizaron una serie de experimentos
destinados a probar este extremo. Para ello,
estudiaron los efectos del té verde en diez
hombres sanos que presentaban un sobrepeso
de bajo a medio. El ritmo de quema de calorías
de las personas observadas que ingirieron
té verde con sus comidas aumentó un 4 por
ciento y el gasto general de energía en un
4 y medio por ciento. En cambio, las personas
de este experimento que tan sólo consumieron
cafeína no mostraron cambio alguno en sus
índices. En su conclusión, los investigadores
añadieron que, al contrario que otros productos
para dietas, el té verde no contiene altas
dosis de cafeína y no afecta al corazón.
Ricardo A. Mariscal
y
Carlos Mateos
OTROS ALIMENTOS RICOS
EN FLAVONOIDES
Los flavonoides
-también conocidos como flavinas o flavanoles-
son sustancias químicas naturales que fueron
aisladas por primera vez en 1930. Desde entonces
se han identificado más de 4.000 y es reconocida
su función como eliminadores del exceso de radicales
libres -responsables del envejecimiento celular
y de numerosos procesos degenerativos- así como
su capacidad para evitar la agregación plaquetaria
en las arterias y la formación de los trombos
que dan lugar al infarto. Los flavonoides pueden
encontrarse, además de en el té, en alimentos
como el chocolate, las manzanas, las verduras
y el vino.
En febrero del pasado año, investigadores del
Departamento de Química Analítica, Nutrición
y Bromatología de la Universidad de Salamanca
divulgaron los resultados de un trabajo dirigido
por el doctor Santos Buelga que tenía
el objetivo de estudiar los efectos biológicos
en la dieta de los flavonoides y sus implicaciones
en la salud.
De la investigación se concluyó que los españoles
consumimos diariamente varias decenas de miligramos
de estas sustancias, principalmente a través
de las frutas (69%) y el vino tinto (17%). En
España, las comunidades autónomas donde hay
una mayor ingesta de flavonoles totales son
Asturias, Galicia, La Rioja y Cantabria. Los
científicos españoles confirmaron las propiedades
antioxidantes de estas sustancias pero no cuantificaron
en qué medida era necesario su consumo para
ejercer de protector natural.
OTRAS APLICACIONES
DEL TÉ VERDE
· Artritis reumatoide
Un equipo de la Universidad Case Western
Reserve, de Cleveland (EE.UU.), comprobó
la eficacia del té verde en ratones susceptibles
de padecer artritis reumatoide. Para ello emplearon
ratones a los que alimentaron en un caso sólo
con agua y en otro con agua enriquecida con
té verde, dándoles el equivalente a cuatro tazas
diarias para un humano. Pues bien, los roedores
alimentados con té verde fueron menos susceptibles
al desarrollo de la artritis inducida por colágeno;
y si desarrollaban la enfermedad, ésta aparecía
más tarde en comparación con los animales a
los que no se les habían suministrado sustancias
antioxidantes. En total, ocho de dieciocho ratones
que recibieron té verde desarrollaron artritis,
comparado con diecisiete de los dieciocho ratones
a los que no les fue suministrado.
· Caries
El té verde ha demostrado ser un buen dentífrico
ya que combate el azúcar y las bacterias que
se acumulan en los dientes. Contiene grandes
cantidades de fluoruros y de taninos, que son
astringentes.
· Estrés
El té verde tiene la mitad de cafeína que
un té negro y la cuarta parte que el café. Actúa
como un sedante natural.
· Afecciones de la piel
Desde hace siglos se utiliza el té verde para
calmar picaduras de insectos, abrasiones, cortes,
abscesos y acné. Actualmente forma parte de
la composición de muchas cremas antiarrugas
y de belleza en general.
CÓMO PREPARAR
CORRECTAMENTE UN TÉ VERDE
-El té verde puede
ingerirse en forma de suplementos (cápsulas
o pastillas) o bien en infusión. Si se opta
por esta forma tradicional hay que tener en
cuenta que todos los beneficios para la salud
pueden arruinarse si su preparación y consumo
no son los adecuados.
-El agua contribuye al aroma y sabor de la infusión.
Se recomienda pues utilizar agua mineral con
un bajo contenido de sales. Si se utilizan hojas
sueltas, la proporción entre éstas y el agua
va a depender de la clase de té empleada. Entre
una y tres cuartas partes de la tetera se llenan
de hojas de té y el resto con agua. Las mejores
teteras para la mayoría de las variedades de
té fermentado son las de arcilla roja.
-Hay que procurar que el agua esté muy caliente,
sin llegar a la ebullición. La revista International
Journal of Food Sciences Nutrition publicó
un estudio (británico, por supuesto) sobre las
condiciones del té en el que se decía que "la
preparación del té en un rango de temperaturas
entre los 20 y 90 grados centígrados revela
que, aunque los antioxidantes se liberaron de
las hojas en el agua en infusiones más frías,
al incrementar la temperatura aumentamos el
potencial antioxidante entre 4 y 9,5 veces".
-Añadir leche al té verde constituye un grave
error porque ésta precipita los compuestos fenólicos
y no son absorbidos por el organismo. Esta recomendación
aparece recogida en el estudio británico -si
bien referido al té negro- diciendo que
"la adición de leche parece disminuir el
potencial antioxidante". Este efecto es
mayor con la leche entera ya que se debe, sobre
todo, a la grasa de la leche.
DIVERSOS TIPOS DE
TÉ
Existen tres tipos
de té que consumen habitualmente millones de
seres humanos: el 78% es negro y es el que se
suele consumir en Occidente; un 2% consume el
conocido como Oolong y el testante 20% es té
verde.
TÉ
VERDE
Se denomina "té verde"
al té sin fermentar. Se obtiene secando las
hojas al sol durante una o dos horas o sometiéndolas
a torrefacción. La infusión de hojas de té verde
es de un color entre verde jade y verde amarillento
y su aroma es de verduras frescas. El té verde
se consume principalmente en China, Japón y
unos cuantos países del norte de África y de
Oriente Medio.
TÉ
NEGRO (también conocido como TÉ ROJO)
Los chinos llaman
al té que ha sufrido un proceso completo de
fermentación "té rojo" aunque en Occidente se
le conoce como "té negro". El té elaborado a
partir de hojas negras es de un color marrón
rojizo y tiene un aroma semejante al de la malta.
Se obtiene fermentando la hoja y secándola después
con aire caliente. Aunque sus beneficios terapéuticos
son inferiores a los del té verde también puede
inhibir el cáncer cutáneo.
TÉ
OOLONG
Es un té fermentado
parcialmente. Está a medio camino en su composición
entre el té verde y el negro. Es exclusivo de
China y Taiwán. Se presenta con tres grados
distintos de fermentación: ligera, moderada
y completa.
-El té Oolong fermentado ligeramente
-como el Paochung- se caracteriza por su aroma
intenso y tonalidad dorada y clara.
-Las variedades con una fermentación moderada
-como "Buda de hierro", "Narciso" y "Pico
helado" (tung-ting)- son de color
marrón, tienen un aroma intenso -"maduro", más
atractivo para el gusto que para el olfato-
y dejan un cierto dulzor en la boca.
-Las infusiones de hojas fermentadas moderada
o fuertemente -como la variedad "cabellos
canos" de Oolong- son de color anaranjado
y tienen un aroma afrutado.
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