|
|


| LA
CURACIÓN A TRAVÉS DE LOS ALIMENTOS |
Una correcta alimentación
es imprescindible para sentirnos sanos y vitales.
Pero la dieta puede ser mucho más: puede ser
un instrumento terapéutico tan eficaz como
los fármacos más avanzados. La medicina energética
estudia cómo aplicar las propiedades de los
alimentos a la prevención y curación de enfermedades.
Uno de sus máximos exponentes en España, el
doctor Jorge Pérez-Calvo, nos descubre en
esta entrevista algunas de las claves de la
dietoterapia energética, una disciplina que
está consiguiendo cada vez mayor reconocimiento
por parte de la medicina occidental.
Especialista en medicina natural, nutrición
energética y medicina oriental -además de
miembro del claustro de profesores de la Universidad
Ramón Llull y del programa de medicina natural
de la Fundación Bosch i Gimpera adscrita a
la Universidad de Barcelona-, el doctor Jorge
Pérez-Calvo lleva más de veinte años asesorando
a otros profesionales de la salud y a los
enfermos que acuden a su consulta de Barcelona
sobre los aspectos energéticos de la nutrición.
Una amplia experiencia clínica y docente que
le ha permitido constatar los efectos terapéuticos
de una correcta alimentación.
Y es que, desde la óptica de la nutrición
energética, los alimentos son una herramienta
terapéutica de primer orden por su inmenso
potencial curativo que, de forma aislada o
en combinación con otras terapias, pueden
constituir una auténtica revolución a la hora
de aumentar nuestro nivel de energía y, por
ende, potenciar nuestra salud. Premisa con
la cual el doctor Pérez-Calvo aplica una dietoterapia
personalizada a cada paciente con la que ha
conseguido notables remisiones y mejorías
tanto en casos de alergia y asma como en desequilibrios
de mayor seriedad como la esclerosis múltiple,
la hepatitis o el cáncer.
Desde el punto de vista de la medicina oriental,
el poder terapéutico de los alimentos está
en correspondencia con nuestras características
fisiológicas. Por eso debemos entender quiénes
somos para aprender qué podemos comer. La
dietética es, desde esta perspectiva, la primera
medicina de la historia del hombre. No existen
recetas ni fórmulas milagrosas; el verdadero
milagro es la sabiduría del cuerpo. Según
los antiguos médicos chinos, la nutrición
es una comunión entre el mundo y el individuo
particular. Así, la elección de los alimentos,
el orden con el que los ingerimos, las mezclas
de sabores, la temperatura y el método de
cocción determinan reacciones psicofisiológicas
que pueden ser drenantes, tonificantes o reequilibrantes
de la salud.
Para la medicina china, las características
físicas y químicas del alimento son factores
secundarios. Los médicos chinos atienden especialmente
a las cualidades hereditarias y adquiridas
del alimento (su especie, su lugar, su método
de cultivo y la influencia cosmológica y planetaria),
de modo que el alimento pueda consumirse poco
después de ser recolectado -con toda su frescura-
y que su producción y consumo esté en relación
con la estación y el lugar en el que vivimos.
El sabor y el olor de cada alimento así como
su consistencia, su forma y su color permiten
detectar al médico chino la identidad energética
del producto. En suma, cada alimento es vehículo
de energías específicas que bien utilizadas
pueden restaurar el principio vital del consumidor.
Creado por el cosmos, el alimento restaura
en el interior de nuestro organismo ese orden
cósmico del cual procede.
Pese a que el abordaje energético de la alimentación
tiene un claro origen oriental, lo cierto
es que sus principios empiezan a ser cada
vez más conocidos por los profesionales occidentales.
Muchos de ellos han comprobado que cambiar
los hábitos dietéticos de sus enfermos mejora
su salud de forma a veces impensable. Es el
caso del doctor Pérez-Calvo, quien posee una
amplia formación en nutrición occidental y
naturista moderna, además de en las medicinas
china, tibetana, macrobiótica, taoísta y en
el Ayurveda hindú. De ahí que le hayamos entrevistado
en la esperanza de que nos introdujera en
las claves de la energía de los alimentos,
campo apasionante que puede ayudarnos a responder
algunas preguntas como cuál es la alimentación
más adecuada, si deberíamos modificar nuestra
forma de comer o cómo utilizar los alimentos
para mejorar -o, incluso, solucionar- nuestros
problemas de salud.
-Que los alimentos influyen no sólo en
nuestro nivel de energía sino también en las
emociones, el estado mental e, incluso, en
la conciencia es algo apenas considerado por
la dietética occidental. ¿A qué cree que se
debe?
-A desconocimiento. Aunque en los últimos
quince años el interés sobre la relación que
existe entre la comida y el comportamiento
humano es cada vez mayor. Hoy se sabe, por
poner un ejemplo, que los alimentos con alto
grado de acidez como el azúcar producen una
disminución de las reservas de sales minerales
y una alteración de la flora intestinal con
las consiguientes dificultades en la asimilación
de algunos aminoácidos necesarios en la formación
de los neurotransmisores y cuyo desequilibrio
puede provocar, por ejemplo, dispersión mental,
dificultad para concentrarse, cansancio general
y decaimiento. Como se sabe también que el
azúcar blanco y otros azúcares monosacáridos
como la miel -e, incluso, la ingesta de demasiadas
frutas- pueden alterar el nivel de glucosa
en sangre ocasionando hiperglucemia (lo mismo
que su falta provoca hipoglucemia relativa),
condicionando el estado de ánimo. Se ha probado
también la relación existente entre el azúcar
y la hiperactividad infantil así como entre
el consumo habitual de cafeína y la ansiedad,
el nerviosismo y el insomnio. Los ejemplos
son muchos y se conocen en la medicina oriental
desde hace milenios. Si la medicina occidental
los pasó por alto es porque el abordaje energético
de los alimentos ha sido un paradigma desconocido
para Occidente, aunque la situación ya está
cambiando.
-Hablemos de los alimentos que afectan
a nuestro estado de ánimo. ¿Podría darnos
algunos ejemplos prácticos?
-En principio, cualquier alimento puede
afectar a nuestra situación anímica aunque
por lo general no somos conscientes de esa
relación causa-efecto. Existen algunos ejemplos
muy obvios entre los que podríamos citar la
ingesta de alcohol y su potencial desinhibidor
de las tensiones y las emociones estancadas,
o del chocolate, que también suaviza la insatisfacción
de las emociones reprimidas. Y no olvidemos
el consumo excesivo de azúcar, que aumenta
nuestra predisposición a la depresión y la
dispersión. Para comprobarlo basta beber un
vaso de agua con azúcar cuando se encuentra
uno realizando un trabajo intelectual -sea
leer, escribir o estudiar- y observar que
el rendimiento decae notablemente.
-La dietoterapia energética abarca incluso
el campo de las enfermedades mentales.
¿Cuáles son los alimentos que, por ejemplo,
recomienda a un depresivo o a un esquizofrénico?
-Como regla general, las personas con
predisposición a la depresión deberían evitar
consumir azúcar, miel, fructosa, sacarina,
frutas tropicales y alimentos ricos en sal
como el bacon o algunos tipos de carne además
del alcohol y las drogas. En cuanto a los
esquizofrénicos, no es conveniente que se
alimenten de productos demasiados expansivos
como el azúcar, los refrescos azucarados,
los zumos de frutas, el alcohol, las drogas
y las especias. En ambos casos es muy conveniente
personalizar la dieta de manera que cada paciente
tome aquellos alimentos que aumenten sus recursos
energéticos y fortalezcan sus riñones y el
sistema nervioso.
MITOS Y EXPERIENCIA
CLÍNICA
-La medicina
occidental afirma que no existen alimentos
que potencien la sexualidad, que las comidas
afrodisíacas son un mito que conviene desterrar.
¿Cuál es su opinión?
-Desde el punto de vista de la medicina
energética oriental, la libido es una expresión
de la energía de los riñones y, en menor medida,
de la del hígado. Por tanto, si la energía
de los riñones está en niveles bajos nuestra
libido y potencia sexual también se resienten.
La dietoterapia aplica en estos casos alimentos
que estimulan la energía de estos órganos
como la cebolla, el alcohol de forma moderada,
el marisco, el mijo o el trigo sarraceno,
entre otros.
-Usted concede gran importancia a la llamada
dieta quelante como coadyuvante para tratar
la arteriosclerosis. ¿Se ha constatado en
experiencia clínica sus efectos?
-En mi práctica clínica he podido comprobar
los efectos beneficiosos de estos tratamientos.
Hay alimentos que coadyuvan en una terapia
quelante. Me refiero al centeno, al arroz
integral, a las algas, a los vegetales de
hoja verde o a los derivados de la soja, combinando
la terapia con fitoterapia y vitaminas antioxidantes
entre otros elementos.
-¿Cuál es la manera más idónea de alimentarse?
¿Considera adecuadas las recomendaciones de
la OMS en ese sentido? -Los hombres somos
omnívoros; es decir, podemos comer casi de
todo ya que, como especie, estamos en la cúspide
de la pirámide evolutiva y hemos tenido que
adaptarnos a diversos factores ambientales
y climáticos. Aún hoy hay personas que viven
a 40º bajo cero y quienes resisten 45º sobre
cero en los trópicos; y, como es lógico, estos
aspectos externos condicionan la necesidad
de un tipo determinado de alimentación. La
carne, por ejemplo, resulta excelente para
los esquimales pero en climas tropicales su
consumo debería ser reducido ya que el calor
requiere de una alimentación más refrescante,
con preponderancia de vegetales y frutas.
En los climas templados la dieta debería basarse
sobre todo en cereales integrales, verduras,
frutas, semillas y consumo de proteínas procedentes
del pescado, los productos del mar y las legumbres.
Son las mismas recomendaciones en las que
la OMS está insistiendo en los últimos años.
DIETA PERSONALIZADA
-¿Y deberíamos
también adaptar nuestra alimentación al tipo
de trabajo que desarrollamos?
-Obviamente. La dieta ha de adaptarse a la
constitución de cada persona y a su actividad.
Si se ejecutan trabajos físicos fuertes que
suponen un desgaste y un esfuerzo importantes,
la necesidad de tomar proteínas y ensaladas
y frutas es mayor; si nuestra tarea es más
bien sedentaria, el acento debería ponerse
en las verduras frescas, cereales y legumbres.
El trabajo intelectual, por su parte, requiere
de una buena calidad de proteínas, grasas
e hidratos de carbono y exige no abusar de
la fruta ni de las verduras crudas sino tomar
verduras ligeramente cocinadas, legumbres
y cereales integrales.
-¿Qué se puede esperar realmente de un
cambio de dieta? ¿Son sus efectos tan evidentes?
-De un cambio apropiado de dieta puede esperarse
casi todo: disminución o aumento de peso -según
los casos-, mayor estabilidad emocional, mejor
humor, más energía y bienestar interno, mejora
de la salud en términos generales e, incluso,
la solución a determinados problemas o enfermedades.
Pero hay que tener en cuenta que estos cambios
se empiezan a notar a partir de las 3 o 4
primeras semanas ya que en un principio el
principal efecto es la eliminación progresiva
de los tóxicos acumulados. Si el nuevo diseño
alimentario está bien ejecutado y es seguido
con fidelidad los resultados suelen ser excelentes.
-¿Cuál es su opinión sobre los regímenes
de adelgazamiento que tantas personas practican?
-Las dietas de adelgazamiento suelen
buscar un efecto sintomático y rápido, pretenden
combatir los síntomas sin atender a las causas
energéticas y metabólicas profundas que los
originaron. Por eso muchas de esas dietas
tienen un efecto rebote y posibles efectos
secundarios. En las grasas se acumulan muchas
toxinas y si no las conducimos a un lugar
seguro y las eliminamos, al disminuir la grasa
como consecuencia del adelgazamiento las toxinas
pueden desplazarse a lugares más vitales,
como los órganos. También hay que tener en
cuenta que cada parte del cuerpo es proclive
a acumular distintos alimentos y, dependiendo
de esas áreas, habrá que personalizar la dieta.
La Medicina oriental y macrobiótica -y lo
hemos constatado con nuestra experiencia clínica-
asegura que la carne y el jamón se acumulan
especialmente en los glúteos y los muslos;
y los lácteos blandos preferentemente en los
senos y en las zonas superiores del cuerpo.
Además, toda persona que siga una dieta de
adelgazamiento tendría que asegurarse de que
ésta le aporta los adecuados nutrientes, vitaminas
y minerales.
ANTOJOS: UNA LECTURA
ENERGÉTICA
-Parece que
incluso los antojos o el deseo de consumir
un alimento determinado también tienen un
origen energético...
-Los impulsos de ingerir un tipo de alimento
en especial se explican a veces por la falta
de un nutriente específico o la carencia de
un tipo de energía como consecuencia de una
alimentación desequilibrada. Así, los que
consumen mucha carne o huevos -alimentos muy
contractivos- experimentan la necesidad de
tomar alcohol o chocolate, que son productos
expansivos. El café tiene un efecto tonificante
pero a costa de reducir la energía esencial
del corazón y los riñones. Ciertamente, el
café ayuda a dirigir la energía hacia la cabeza
-lo que nos hace sentirnos más despiertos-
pero el coste en salud puede resultar caro.
En cuanto a los famosos antojos de las embarazadas
pueden obedecer a deficiencias nutricionales,
a desequilibrios entre la ingesta de alimentos
contractivos y expansivos o a la eliminación
de acumulaciones, típicas del embarazo, producidas
tiempo atrás, sin olvidar la posibilidad de
que el antojo esté enmascarando un problema
psicológico. Por ejemplo, en medicina energética
la pasión por el chocolate o los lácteos blandos
se relaciona con la búsqueda inconsciente
de relaciones afectivas más gratificantes.
-¿Edulcorantes o azúcares naturales? ¿Cuál
es la mejor forma para satisfacer nuestro
apetito de cosas dulces?
-La fuente más adecuada del sabor dulce
está en los cereales integrales, las hortalizas
y las frutas, sobre todo las que crecen junto
a la tierra, por ejemplo la sandía, el melón
o la fresa. En cuanto a los mejores edulcorantes
son los que contienen las sales minerales
necesarias para su propia combustión. En ese
grupo cabe incluir a las melazas de arroz,
trigo, cebada, maíz, las frutas secas (uvas
pasas remojadas, orejones, pasas de Corinto),
los concentrados de frutas y el regaliz. Nuestro
consejo es evitar en lo posible el consumo
regular de azúcar -sea blanca o morena-, miel
y fructosa. Eso sí, la miel puede utilizarse
ocasionalmente con finalidad medicinal.
-La medicina energética también presta
gran atención a la forma de cocinar los alimentos.
-La cocina debe adaptarse a las necesidades
individuales y a las estaciones del año. Cuando
hace frío deben evitarse los alimentos crudos;
y cuando hace calor lo que nos apetecerá serán
precisamente esos alimentos crudos y las cocciones
ligeras. Asimismo, en lugares secos suele
cocinarse con más aceite que en los húmedos.
Una norma básica es la de comer los alimentos
de la zona en la que vivimos y de la estación
en la que estemos. El arte de la cocina es
sumamente interesante y útil, una alquimia
con la que pueden lograrse resultados muy
satisfactorios.
OBESIDAD Y ALIMENTACIÓN
INFANTIL
-La obesidad,
incluso aquella que tiene un origen genético,
¿puede controlarse mediante la alimentación?
-Desde la perspectiva de la dietética energética
toda obesidad es susceptible de ser controlada
e, incluso, erradicada... siempre que se cuente
con la colaboración del paciente. Nosotros
distinguimos dos tipos de obesidad: la de
forma de pera u obesidad inferior y la obesidad
en forma de manzana, superior o torácica.
La primera suele estar provocada por un exceso
de carne, proteínas y grasas animales y es
lenta de eliminar; la segunda, más relacionada
con la acumulación de harinas, azúcares, lácteos
y grasas, se corrige más rápidamente.
-Hay personas que casi nunca desayunan
y otras acostumbran irse a la cama sin cenar.
En cada país los hábitos varían. ¿Existen
recomendaciones generales válidas para todos?
-Consideramos que el ideal de comidas
diarias no debe ser inferior a tres o cuatro;
eso sí, cuidando de no picar entre ellas,
comiendo sólo cuando sentimos hambre y masticando
bien cada bocado. Las cenas deben ser lo más
equilibradas posibles y hacerla al menos dos
o tres horas antes de acostarnos. Si cenamos
más tarde tendremos que hacerla más frugal
ya que a partir de las nueve de la noche la
energía digestiva decrece. Los desayunos deben
estar compuestos de alimentos húmedos y nutritivos
aunque si hemos cenado tarde y el sistema
digestivo no ha descansado lo suficiente también
tendremos que hacerlos más ligeros.
-¿Es bueno tomar alcohol con moderación
o debe evitarse en todos los casos?
-Puede ser adecuado si acompaña a comidas
de carne animal ya que ayuda a compensar los
efectos contractivos de la carne y facilita
su digestión, así como la de las grasas. En
todo caso, siempre es mejor optar por el alcohol
de baja gradación, especialmente el vino tinto,
que provoca menos acidez y recalienta menos
los tejidos.
-La alimentación infantil preocupa a muchos
padres que no logran que sus hijos coman las
suficientes verduras o frutas. ¿Se alimentan
los niños de hoy de forma adecuada?
-Lamentablemente el mercado está ofreciendo
alimentos infantiles con escaso valor nutritivo.
Se abusa del azúcar, la bollería, las harinas
refinadas, los alimentos fritos, los congelados,
las pizzas, las hamburguesas, los perritos
calientes y los productos animales de dudosa
calidad mientras se pasa por alto el consumo
de cereales integrales, verduras, pescados,
legumbres, semillas, frutos secos y frutas
pese a que son más ricos en nutrientes y de
mayor valor energético. No hay que olvidar
el gran desconocimiento de la población sobre
cómo cocinar estos alimentos. ¿Cuánta gente
sabe preparar un mijo sabroso o una quinoa?
Si queremos que nuestros niños consuman más
verduras tendremos que evitar precisamente
que tomen refrescos, golosinas, chocolates
y bollería, que quitan la apetencia por los
alimentos verdes.
Oyana S. Abigel
Frutos secos: energía
en estado puro
Para la dietética
energética, los frutos secos están considerados
como alimentos con un alto poder nutritivo y
con efectos tonificantes sobre el organismo.
Entre ellos, las nueces se consideran excelentes
tónicos renales y estimuladores del sistema
nervioso y las funciones cerebrales.
Otros frutos secos recomendados son las almendras
-por su efecto benéfico sobre la energía de
los pulmones-, los piñones -por su elevada capacidad
nutritiva y tonificante del hígado y el estómago-,
las uvas pasas -que fortalecen los riñones,
el bazo y el estómago- y los orejones -muy recomendables
para aquellos que tengan debilidad de la función
cardiaca o del intestino grueso.
Como en todo, la medicina energética se basa
en el equilibrio y la moderación. Aunque los
frutos secos presentan numerosas virtudes su
consumo excesivo puede provocar sobrecarga hepática
que se manifieste externamente en forma de acné
o irritación.
Alimentación y espiritualidad
La alimentación
energética no sólo busca incrementar nuestra
vitalidad y ayudarnos a prevenir o combatir
enfermedades. Su enfoque holístico -pretende
ocuparse de todas las facetas del ser humano-
también alcanza al campo de la conciencia y
la espiritualidad.
¿Significa esto que existen alimentos más "espirituales"
que otros? Así parecen indicarlo los hábitos
alimentarios de muchos meditadores y personas
que desarrollan trabajos de evolución interior
a las que la dietoterapia oriental aconseja
evitar los fritos y las grasas -porque aumentan
la irritabilidad- así como disminuir el consumo
de crudos, de proteínas animales y de alimentos
excesivamente rudos optando preferentemente
por los granos, las legumbres y las hortalizas.
En opinión del doctor Pérez-Calvo, "los trabajos
evolutivos requieren digestiones fáciles pero
consistentes y que la energía que proporcione
el alimento alcance especialmente el eje central
del cuerpo".
|
|
|
|
© 2006 DSALUD.COM Ediciones MK3
S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9, 28220 Majadahonda,
Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
|
|
.
|
|