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| EL
RECUPERADOR ELECTRÓNICO AUMENTA LA AGUDEZA VISUAL |
Las posibilidades
terapéuticas del Recuperador Electrónico
-del que hemos hablado otras veces en estas
páginas- parecen no tener fin. Porque hemos
descubierto que se utiliza con innegable éxito
en problemas oculares y personas con falta
de riego sanguíneo en los ojos, patologías
degenerativas del globo ocular, cataratas,
miopía, hipermetropía o estrés ocular han
experimentado una notable mejoría de su agudeza
visual ampliando además su campo de visión.
El oftalmólogo Ferrán Ballester nos habla
de los resultados de la aplicación de este
aparato en numerosos pacientes.
Los lectores habituales de la revista
conocen ya algunas de las propiedades terapéuticas
del denominado Recuperador Electrónico
de INDIBA, singular aparato inventado hace
años por el investigador e ingeniero catalán
José Calbet que permite tratar numerosas
patologías mediante hipertermia, es decir,
el aumento artificial de la temperatura del
interior del organismo. Un aumento que se
puede conseguir -con el mismo aparato- mediante
dos sistemas: la Transmisión Eléctrica Capacitiva
(o TEC) y la Transmisión Eléctrica Resistiva
(o TER). ¿Y cuál es la diferencia? Pues que
en el primer caso el aumento de temperatura
se logra haciendo pasar electricidad de forma
controlada a través del cuerpo y en el segundo
caso lo que se transmiten a través del mismo
son ondas de alta frecuencia relativa (0,48
mhz.). Y ello con la simple aplicación en
el cuerpo de dos electrodos a los que se aplica
un poco de crema.
En suma, el Recuperador Electrónico
consigue que las células del organismo recojan
parte de la energía que se las transmite y
la transformen en una temperatura similar
-pero mucho mayor- a la que genera el propio
organismo.
Se intensifica así la actividad celular, lo
que permite regenerar los tejidos enfermos
al incrementar tanto la circulación sanguínea
como la linfática y la oxigenación celular.
MÚTIPLES APLICACIONES
Los beneficios
del Recuperador Electrónico son, por
consiguiente, múltiples. Con la ventaja de
que se trata de un sistema no agresivo para
el organismo y carente de contraindicaciones
o efectos secundarios que, además, es complementario
con cualquier otra terapia. De hecho -como
saben nuestros lectores-, se está utilizando
con éxito para tratar dolencias tan distintas
como acné, psoriasis, inflamaciones, lesiones
externas e internas, artrosis, reuma, problemas
cervicales, de circulación y de articulaciones,
enfermedades pulmonares y renales, lesiones
de próstata y enfermedades degenerativas.
Además, se emplea en estética para tratar
celulitis, flacidez de senos, estrías y arrugas
así como para atenuar los efectos secundarios
de las operaciones de cirugía plástica y de
las liposucciones. Todo ello sin olvidar que
el Departamento de Bioelectromagnetismo del
Hospital Ramón y Cajal de Madrid está ampliando
los estudios sobre su ya demostrada actividad
anticancerígena.
LA HIPERTERMIA,
EFICAZ TAMBIÉN EN PROBLEMAS OCULARES
Sirva tan extensa
introducción para poner al lector en antecedentes
sobre el Recuperador Electrónico y
para facilitarle la comprensión de lo que
se explica a continuación. Y es que hemos
sabido que sus aplicaciones terapéuticas se
extienden al campo de la Oftalmología en el
que se han obtenido buenos resultados a la
hora de mejorar tanto el campo como la agudeza
visual de personas con miopía no degenerativa,
hipermetropía, cataratas incipientes, retinosis
pigmentaria, glaucoma, alteraciones vasculares,
problemas de irrigación del ojo, degeneraciones
maculares, estrés ocular e, incluso, en tumores
oculares malignos.
Así lo asegura al menos el conocido oftalmólogo
catalán Ferrán Ballester, quien desde
hace más de siete años trata esas patologías
con el Recuperador Electrónico y que,
después de aplicarlo en más de 1.500 pacientes,
asevera que son muchas y beneficiosas sus
utilidades terapéuticas en esta rama de la
Medicina.
-La verdad -nos empezaría diciendo- es que
serían las afirmaciones del propio José Calbet
cuando hace años hablé con él sobre este aparato
las que me llevaron a investigar la eficacia
de la termoestimulación para mejorar la visión
de las personas. Y de hecho, a lo largo de
varios años efectué un trabajo minucioso cuyas
conclusiones publiqué en 1998 en la revista
Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología
y que son precisas y claras.
El Recuperador Electrónico ha permitido, por
primera vez en el campo de la Oftalmología,
introducir temperatura en las células del
ojo desde el interior al exterior de los tejidos
y no al contrario, como ocurre con la aplicación
de cualquier tipo de irradiación térmica.
Incremento de la temperatura interna de los
tejidos que provoca una serie de cambios biológicos
dentro del ojo como el aumento del riego sanguíneo,
la expulsión de elementos tóxicos (radicales
libres y anhídrido carbónico), una mayor oxigenación,
un aumento del potencial eléctrico celular
y la estimulación de las defensas naturales
del organismo.
NOTABLES RESULTADOS
El estudio mencionado
por Ferrán Ballester incluía a 225 pacientes
a los que se trató en régimen ambulatorio
durante tres semanas. El número de sesiones
variaba en función de la dolencia pero lo
común fue aplicar cinco de 20 minutos cada
una. La aplicación del aparato es sencilla:
con el paciente ligeramente inclinado hacia
atrás y mientras se encuentra en contacto
con polo neutro, se le aplica sobre el globo
ocular un electrodo en forma de cazoleta al
que se añade un poco de crema hidratante y
que se mueve suavemente con pequeños movimientos
de rotación. A continuación se hace otro tanto
en el segundo ojo. Finalmente, para terminar,
se cambia el electrodo por otro plano con
el que se masajea la zona de las sienes.
Tal es el procedimiento que se siguió con
todos los pacientes si bien el Dr. Ballester
consideró adecuado clasificarlos en 4 grupos
para su valoración y posterior tratamiento
atendiendo a las diversas patologías. Pero
todos tenían una cosa en común: su agudeza
visual se encontraba disminuida. El propio
doctor nos explicaría qué se entiende por
tal: "Se trata de la medición de la cantidad
de visión que tenemos y oscila entre la completa
visión y la falta de ella. Es decir, a medida
que la agudeza disminuye la visión central
se torna cada vez más borrosa. Y es precisamente
esa claridad de visión la que mejora con el
Recuperador Electrónico en casos de personas
con miopía, hipermetropía, cataratas incipientes
y problemas degenerativos o de irrigación
del globo ocular".
En suma, los 225 pacientes fueron clasificados
en 4 grupos según su patología: cataratas
incipientes, miopía, hipermetropía y un cuarto
grupo que englobaba "a pacientes que no
tienen que utilizar gafas ni tienen alteraciones
en el cristalino o la córnea pero que sufren,
por ejemplo, degeneraciones maculares, alteraciones
vasculares por diabetes o problemas ocultos
de irrigación del ojo".
Pues bien, a cada paciente se le hizo una
valoración de la agudeza visual al iniciar
el tratamiento, otra a la quinta sesión y
una última a los 21 días. Y hay que adelantar
ya que en algunos casos los resultados fueron
espectaculares.
La agudeza visual media de los pacientes antes
de iniciar el tratamiento era de 0.55, al
finalizar la quinta sesión estaba ya en 0.69
y a los 21 días era de 0.71. Es decir, en
sólo tres semanas la claridad de visión pasó,
en una escala de 1 a 10, de 5. 5 a 7.1 de
media. Además, en los pacientes en que se
había detectado una reducción del campo visual
la aplicación del tratamiento mejoró en todos
los casos el resultado de la campimetría efectuada
a las tres semanas.
-Hay que dejar claro -nos diría el doctor
Ballester- que el Recuperador Electrónico
no elimina la miopía, la hipermetropía, las
cataratas, etc.; lo que hace es estimular
el metabolismo celular del ojo, oxigenar sus
células y regenerar los tejidos además de
mejorar la agudeza y el campo visual, con
lo que los pacientes tratados pueden aprovechar
mejor su cantidad de visión e, incluso, aumentarla.
Así ocurrió en los pacientes del estudio cuyos
detalles estamos desgranando en estas páginas.
Cuando se analizaron los resultados se observó
que, en el caso de los afectados por cataratas
(91 personas), su agudeza visual media inicial
era de 0.50 y que al final de la quinta sesión
era de 0.63. Por tanto, se había producido
una mejoría de la agudeza visual de un 26%
que se incrementó un 3,2% más a los 21 días.
Los pacientes con miopía -70 en total- tenían
una agudeza media de 0.60 que, tras la quinta
sesión, pasó a 0.75. La mejoría había sido
de un 25% pero no se observaron cambios posteriores.
En el grupo de pacientes hipermétropes (12),
la agudeza visual media fue de 0.68 y al final
de la quinta sesión se estableció en 0.86,
lo que implica una mejoría de un 26,5% que
no se incrementó posteriormente. Las 52 personas
que componían el cuarto grupo presentaban
una agudeza media inicial de 0.46 que al final
de la quinta sesión era de 0.64 y a los 21
días se incrementó hasta 0.66, lo cual supone
una mejoría total de un 40% en su agudeza
visual.
-De estos datos se deduce -afirma el doctor
Ballester- que el Recuperador Electrónico
es eficaz en las patologías tratadas y contribuye
a una recuperación de la agudeza visual -en
algunos casos francamente espectacular- y
a una mejoría notable del campo visual. Además,
mejora claramente la evolución de los procesos
isquémicos y de los accidentes vasculares.
-Debe quedar claro -nos insistiría el doctor
Ballester- que si bien los beneficios del
Recuperador Electrónico en Oftalmología
están contrastados no es un método que cure
las patologías mencionadas. En el caso de
las cataratas incipientes, por ejemplo, con
el tratamiento de hipertermia en profundidad
se consigue que el cristalino esté mejor nutrido
y se ralentice el proceso de consolidación
de la catarata pero no se elimina ésta. Además,
se ha observado que los mejores resultados
con el Recuperador Electrónico se obtienen
en todos los casos durante las primeras sesiones.
Si al cabo de seis meses se vuelve a aplicar,
la mejoría subjetiva que nota el paciente
no es ya tan evidente. Es decir, llega un
punto en que el tejido no da más de sí y la
capacidad de respuesta del ojo disminuye.
Pero lo que sí está claro es que es un aparato
muy útil como método preventivo para algunas
de las patologías oculares o de otro tipo.
MÁS USOS TERAPÉUTICOS
El doctor Ferrán
Ballester nos comentaría también que actualmente
llegan a su consulta muchas personas afectadas
por otro mal de la vida moderna, el estrés,
que también puede afectar a nuestros ojos.
Y es que el llamado "síndrome de estrés ocular"
se está convirtiendo en una especie de epidemia,
sobre todo entre las personas que pasan a
seis u ocho horas diarias frente a una pantalla,
ya sea de televisión o de ordenador.
En estos casos el doctor Ballester sí recomienda
el Recuperador ya que no sólo permite rebajar
la tensión interna del ojo sino disfrutar
de mejor calidad de visión. -Lo importante
-nos recordaría- es, como siempre, prevenir
y estar alerta para evitar patologías posteriores
más graves.
Sólo nos resta añadir, para terminar, que
según el doctor Ballester hay buenas expectativas
de utilización de este método en los tumores
oculares malignos por cuanto el aumento de
la temperatura combate las células tumorales
malignas al mismo tiempo que beneficia a las
sanas.
L.J.
Usos del Recuperador
Electrónico en Oftalmología
El Recuperador
Electrónico mejora y aumenta la agudeza
visual e incrementa el campo de visión de las
personas que, a causa de diversas enfermedades
oculares, tienen limitada su capacidad para
ver. Y es que:
-Intensifica la actividad celular en el interior
del ojo.
-Actúa como vasodilatador al incrementar la
circulación sanguínea y linfática.
-Estimula la respiración endocelular.
-Oxigena las células oculares.
-Regenera los tejidos dañados por la enfermedad.
-Facilita la expulsión de elementos tóxicos
como los radicales libres y el anhídrido carbónico.
-Aumenta el potencial eléctrico de las células
del ojo.
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