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| EL
OZONO RESUELVE LAS HERNIAS SIN CIRUGÍA |
Pocos médicos saben
-y muchos menos enfermos aún- que la aplicación
de ozono mediante infiltraciones directas
resuelve buena parte de las patologías de
la columna vertebral, incluidas las hernias
discales lumbares, cervicales y dorsales.
Un método poco divulgado que, sin embargo,
evita tener que recurrir en la mayor parte
de las ocasiones a la cirugía, más invasiva
y peligrosa.
En la revista hemos hablado ya del uso
del ozono para tratar diversas dolencias,
desde casos de hepatitis a problemas de varices
e, incluso, de celulitis. Pero lo que no sabíamos
es que se están también obteniendo excelentes
resultados en la mayor parte de las patologías
de la columna vertebral, incluidas hernias
discales lumbares, cervicales y dorsales.
Así nos lo aseguró al menos el doctor Ángel
Portela, especialista en Ortopedia y Traumatología
de la Clínica Sanat Ruber de Madrid,
quien viene utilizando la ozonoterapia en
traumatología -y muy en particular en el tratamiento
de hernias discales- desde marzo de 1999 con
resultados óptimos.
-¿De verdad que los resultados son "óptimos"?
-Los hechos lo demuestran. Tanto las
declaraciones de las personas tratadas como
la resonancia magnética que se les hizo a
todas ellas después del tratamiento lo corroboran.
-¿Con cuántas personas?
-El estudio, efectuado con riguroso control,
abarcó a 186 enfermos de los que 98 eran varones
y 88 mujeres.
-¿Y de qué problemas se les trató?
-Pues 111 padecían hernias lumbares, 27 hernias
cervicales, 17 hernias y fibrosis, 9 eran
enfermos con hernias y canal estenoico, 3
tenían hernias con litesis de grado uno o
dos y 19 eran enfermos con hernias emigradas.
-¿Y los resultados?
-Muy buenos (mejoría absoluta, sin tratamiento
posterior) en 112 enfermos; buenos (mejoría
absoluta con tratamiento esporádico posterior)
en 58; regulares (mejoría pero requiriendo
temporalmente tratamiento con antineuríticos)
en 7; y malos (no experimentaron mejoría)
en 9. -Sorprendente. ¿Y podemos
saber cuándo conoció usted esta técnica terapéutica
tan poco divulgada?
-Mi primer conocimiento del uso de la
Ozonoterapia en Traumatología tuvo lugar en
Italia, en el Instituto Traumatológico
y Ortopédico de Latina, durante una de
las frecuentes visitas que realizo junto a
otros colegas desde hace años. Allí, el profesor
Pascuali -al que nos une un gran cariño
y por el que tenemos mucho respeto-, nos dijo
un día cuando nos marchábamos que quería enseñarnos
una nueva técnica para el tratamiento de la
hernia discal. Fue entonces cuando nos explicó,
para nuestra sorpresa, que estaban aplicando
ozono. Al preguntarle por los resultados su
respuesta fue cauta ya que explicó que estaban
sólo en los inicios de esa experimentación.
-¿Cuándo tuvo lugar esa conversación?
-Hace poco más de cinco años.
-Prosiga, por favor.
-El caso es que el tiempo transcurrió y hace
ahora dos años y medio el profesor Pascuali
me llamó para comunicarme que estaba encantado
con los resultados de la nueva terapia y que
mandaba a Madrid a algunos colaboradores suyos
para enseñárnosla. Esto sucedía en marzo de
1999. Fue así cómo el doctor Albarosa
me iniciaría en la aplicación del ozono para
el tratamiento de las hernias discales. Traté
tres casos de esa manera y el resultado me
sorprendió tanto que decidí marcharme al congreso
internacional que sobre Ozonoterapia se celebraba
en Verona. Mi sorpresa fue que había colegas
que presentaron hasta seiscientos casos con
resultados igual de sorprendentes. Con una
estadística de curación tal que sólo un 4%
de los enfermos tratados necesitaron tratamiento
quirúrgico.
Ante lo cual, y habiendo tenido luego conocimiento
de otros trabajos más, a mi regreso a Madrid
continué aplicando el ozono en la mayoría
de las patologías de columna vertebral con
unos resultados que me han llevado a no realizar,
en los veintisiete meses de aplicación de
esta terapia, nada más que dos intervenciones
de hernia discal y dos de estenosis de canal.
-¿Y cómo se aplica el ozono?
-Primero se efectúa una infiltración intradiscal
y, a continuación, varias infiltraciones paravertebrales.
Infiltraciones que se aplican de forma distinta
en hernias discales lumbares, cervicales y
dorsales.
-¿Y cuántas sesiones y dosis se necesitan
de media?
-Pues normalmente hacemos una infiltración
cada tres días, siendo unas veces suficiente
con siete u ocho aunque otras pueden requerir
hasta veinte. En cuanto a la dosificación,
varía en función del tipo de hernia. En el
caso de las hernias discales lumbares es de
10 cm3 durante unas 10 sesiones, en las hernias
dorsales de 8 cm3 durante 8 sesiones y en
el caso de las hernias cervicales de 5 cm3
entre 6 y 8 sesiones.
Sólo me resta decir que en las infiltraciones
paravertebrales se ha observado la reabsorción
del ozono por parte del disco.
-Una última pregunta: ¿recomendaría
usted a sus colegas la utilización de esta
terapia?
-Sin duda alguna.
M. D. Muntané
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