AGREGAR A FAVORITOS
PÀGINA DE INICIO
CONSEJO ASESOR DE DISCOVERY DSALUD
EDITORIALES
CARTAS AL DIRECTOR
NOTICIAS
REPORTAJES
CURSO DE SALUD
NÚMERO ANTERIOR
SECCIONES
 Sabiduria Perenne
CASO BIO-BAC
DOSIER CÁNCER
EL AGUA Y LA SALUD
LA DIETA DEFINITIVA
RADIACIONES ELECTROMAGNÉTICAS
ESCAPARATE DE PRODUCTOS
PUBLICIDAD
LABORATORIOS NUTERGIA
SILICIO ORGANICO
GRANDER
GLYCANLAB
INSTITUTOS FAY
 
 

 

LA DIETA DEFINITIVA

Portada del número actualmente a la ventaDiscovery DSALUD es una publicación de Ediciones MK3La salud es armoníaTarifas de la revista y de la webSuscripción a  la revista

    Reportajes.

  CÁNCER: ¿QUÉ ES Y QUÉ LO CAUSA? Causas exógenas

El cáncer sigue siendo para la comunidad científica una de las más importantes asignaturas pendientes. Especialmente porque se han dedicado a su estudio ingentes cantidades de recursos sin apenas resultados terapéuticos. Pero, ¿qué es el cáncer? ¿Qué lo provoca? ¿Cómo se diagnostica? ¿Tiene cura efectiva? ¿En qué casos? Demasiadas preguntas para responder en unas breves líneas. Hemos decidido acercar al lector a esta grave dolencia y explicarle en varios artículos lo que de verdad es y causa el cáncer. Y, por supuesto, cómo tratarlo.

Cáncer es el nombre que se da a la multiplicación descontrolada de una célula cuando pierde sus mecanismos normales de control en virtud de lo cual termina formando una masa celular más o menos compacta que invade los tejidos adyacentes y puede propagarse por el cuerpo, hecho éste al que se llama metástasis. Algo que puede suceder en cualquier tejido de cualquier órgano del cuerpo. Es decir, las células cancerosas son células normales que en un momento determinado cambian genéticamente -se modifica su ADN- a causa de algún "agente carcinógeno" siempre que sean "susceptibles" (o sea, que se trate de células propensas a contraer el cáncer). ¿Y cuáles son esos "agentes" que provocan el cambio de ADN en la célula genéticamente propensa y la llevan a ser cancerígena, es decir, a crecer de forma descontrolada y expandirse por el cuerpo? Pues son numerosos y luego los veremos pero pueden serlo tanto un producto químico como un virus, la radiación o, incluso, el exceso de luz solar. Aunque también una "irritación física crónica" aumenta el riesgo de que las células se conviertan en cancerosas.
Igualmente se sabe que el nivel de defensas del cuerpo es importante ya que el sistema inmunitario está capacitado para destruir cualquier célula cancerígena antes de que se reproduzca. Y, de hecho, lo hace a menudo. En cuanto a por qué a veces no lo logra se sigue estudiando y hay ya diversas propuestas para explicarlo, entre ellas que si una persona enferma es porque carece de determinados genes concretos. Ello explicaría que el cáncer sea más propenso a desarrollarse cuando el sistema inmunitario no funciona correctamente, como es el caso de las personas que tienen alguna de las llamadas "enfermedades autoinmunes", las infectadas por el virus del SIDA -enfermedad que precisamente deja sin defensas al enfermo- o el de quienes toman fármacos que frenan la respuesta inmunológica.
Ahora bien, ¿qué mecanismo lleva a la célula a sufrir esa transformación en su interior y convertirse en cancerosa? Pues hay que decir que oficialmente se ignora aunque se han propuesto diversas teorías. Sólo se tiene la certeza de que tienen lugar determinados cambios cromosómicos, de que la célula pierde varios genes por alguna razón y de que eso es lo que la lleva al cambio del ADN y a crecer desmesuradamente.
A lo que hay que añadir la existencia de los llamados oncogenes, es decir, genes que provocan el cáncer. Se cree que a veces se trata de versiones anormales de los genes responsables del crecimiento y del desarrollo que están presentes sólo en el feto y que, por lo general, se desactivan de forma permanente tras el nacimiento. El problema es que en ocasiones esos genes se reactivan -no se sabe cómo ni por qué- y pueden provocar cáncer.
Hasta aquí, pues, la "explicación" oficial de por qué se produce el cáncer. Que, como puede verse, se limita a describir lo que sucede sin explicar qué lo provoca realmente.

FACTORES DE RIESGO
En cuanto a los factores de riesgo, sí se sabe que hay varios que pueden influir, coadyuvar o provocar el cáncer, como ya adelantamos antes. Uno de ellos es la herencia genética. Al menos, se ha constatado que hay familias con mayor riesgo que otras a desarrollar determinados tipos de cáncer. Así, el riesgo de desarrollar cáncer de mama en la mujer es hasta 3 veces mayor si la madre o la hermana lo padecieron antes. Algunos cánceres de mama están ligados a una mutación genética específica que, por cierto, es más frecuente en ciertos grupos étnicos y en algunas familias. Según las estadísticas, la probabilidad de desarrollar un cáncer de mama entre las mujeres que tienen esa mutación está entre el 80% y el 90%, probabilidad que oscila entre el 40% y el 50% en los casos de cáncer de ovario. Otro ejemplo es el de quienes tienen el llamado Síndrome de Down; se trata de enfermos que tienen tres cromosomas en lugar de los dos habituales en el par 21 y el riesgo de que desarrollen una leucemia aguda es entre 12 y 20 veces mayor que en otras personas.
Pero la genética no es el único factor de riesgo. Existen más factores, otros potenciales agentes cancerígenos. Es el caso del tabaco. Hoy se sabe -aunque se oculta- que son muchos los ingredientes cancerígenos que contiene, especialmente los cigarrillos. Muchos más de los que se reconocen. Y que fumar causa buena parte de los cánceres de pulmón, boca, laringe y vejiga.
Otro factor de riesgo -bien conocido- es la exposición prolongada a la radiación ultravioleta, sobre todo la que proviene del sol. La mayor parte de los melanomas -cáncer de piel- se deben a ello. Y otro, las radiaciones ionizantes. Son las que producen, por ejemplo, las explosiones atómicas y los reactores de las centrales nucleares. Pero no son las únicas. A fin de cuentas, esas mismas radiaciones se reciben desde el espacio exterior y pueden provocar cáncer directamente. Por eso es mayor el riesgo entre quienes viven en montañas altas, quienes se encuentran en zonas donde la capa de ozono ha desaparecido o disminuido en las últimas décadas y quienes pasan mucho tiempo volando, especialmente pilotos, mecánicos y auxiliares de vuelo de las compañías comerciales.
Como radiaciones potencialmente cancerígenas son las utilizadas para hacer radiografías. Los rayos X pueden provocar cáncer y, por tanto, toda persona debe ser consciente de ello y negarse a dejarse radiar sin auténtica necesidad. Especialmente porque buena parte de las radiografías que hoy encargan los médicos son innecesarias.
También hay numerosos productos químicos cancerígenos. Se sabe con certeza. Muchos de ellos utilizados en la construcción. Es el caso del asbesto, del amianto y de otros.
La alimentación es, asimismo, un importante factor de riesgo, particularmente del que afecta al sistema gastrointestinal. Y lo mismo que hoy se sabe que una dieta con alto contenido en fibra reduce la posibilidad de desarrollar cáncer de colon se sabe que una con alto contenido en productos ahumados y picantes incrementa la probabilidad de desarrollar cáncer de estómago. Las evidencias actuales sugieren además que consumir más de un 30% de grasas saturadas en la alimentación diaria (carne, embutidos, quesos, etc.) es un claro factor de riesgo. Y otro tanto puede decirse de quienes abusan del alcohol.

LA IMPORTANCIA DEL ENTORNO
El riesgo de cáncer también varía según el lugar en el que se viva. Durante mucho tiempo se pensó que determinados tipos de cáncer tenían mayor incidencia en unas razas que en otras pero resultó ser falso. El riesgo de cáncer de colon y mama, por ejemplo, es muy bajo entre los japoneses que viven en su país natal por lo que se pensó que se debía a alguna característica genética propia pero luego se comprobaría que esa incidencia era bastante mayor en los japoneses que emigraron a Estados Unidos llegando a igualar al resto de la población americana. Paralelamente, los japoneses tienen en su país porcentajes muy elevados de cáncer de estómago y, sin embargo, esa incidencia es más baja en los japoneses nacidos en Estados Unidos.
Todo lo cual parece demostrar que aunque el papel de la genética es obvio en determinados casos no es, como algunos creen, un factor tan crucial en muchos otros. Influye de forma mucho más significativa el entorno en el que se vive, especialmente en lo que se refiere a las costumbres alimenticias y al medio ambiente.
También se sabe que varios virus pueden provocar cáncer y se sospecha de varios otros. El papilomavirus -causante de verrugas genitales- está considerado el responsable del cáncer cervical en las mujeres, el citomegalovirus del sarcoma de Kaposi y el virus de la hepatitis B de cáncer de hígado (la verdad es que en este caso al menos no está claro si se trata de un agente cancerígeno o de un elemento coadyuvante). Incluso se afirma que algunos retrovirus humanos -como el VIH, responsable del Sida- causan linfomas y otros cánceres de la sangre.
Añadiremos, por último, que también algunos parásitos pueden causar cáncer. La literatura médica detalla varios casos.
Un punto importante que conviene en todo caso destacar, llegados a este punto, es que la incidencia del cáncer ha cambiado notablemente en las últimas décadas. Por ejemplo, algunos cánceres que antes eran corrientes hoy son raros. En algunos países el cáncer de estómago era hace sólo 60 años cuatro veces más frecuente que hoy, algo que se achaca al hecho de que hoy se consumen muchos menos alimentos ahumados. Por el contrario, el de pulmón ha aumentado muchísimo (hasta 20 veces) así como el de boca. Y se sabe que ello se debe al mayor consumo de cigarrillos.

¿TIENE ALGO QUE VER EL CÁNCER CON LA EDAD?
Oficialmente la edad es también un "factor de riesgo" importante en el desarrollo del cáncer. Así se concluyó al constatarse que algunos tipos de cáncer afectan casi exclusivamente a personas jóvenes. Sólo que ese hecho no demuestra nada por sí mismo.
También se asegura que cuanto mayores somos, mayor es el riesgo de padecerlo. Hasta el punto de que los expertos aseguran que, a partir de cumplir los 25, el riesgo se duplica cada 5 años. Y todo porque la mayoría de los cánceres los padecen las personas de mayor edad y algunos, como los de próstata, estómago y colon, tienen más probabilidad de aparecer después de los 60 años. La verdad, sin embargo, es que a medida que envejecemos la mayoría de las personas cuentan con un sistema inmunitario más debilitado y por eso es más fácil que padezcan cáncer... y cualquier otra enfermedad. No porque el cáncer tenga algo que ver con la edad salvo que aceptemos que todas las enfermedades tienen algo que ver con la edad y, por ende, con el estado del sistema inmunitario.
De hecho, la importancia del sistema inmune es tal que está demostrado que el cáncer tiene 100 veces más posibilidades de aparecer en quienes toman fármacos que inhiben el sistema inmunitario (por ejemplo, los que se utilizan para evitar los rechazos en los trasplantes o en algunas enfermedades reumáticas).

OTRAS CAUSAS DE CÁNCER
Imagino que muchos lectores estarán perplejos a estas alturas pensando en la cantidad de factores que pueden llegar a provocar la cancerización de una célula. Resumámoslos antes de seguir:

1) La herencia genética.
2) Determinados virus.
3) Algunos parásitos.
4) Una "irritación física crónica".
5) La exposición prolongada a la radiación ultravioleta.
6) Las radiaciones naturales del espacio.
7) Los rayos X de las radiografías.
8) Productos químicos radiactivos como el uranio y otros.
9) Productos químicos utilizados en la industria como el arsénico, el asbesto, el alquitrán, el amianto, las aminas aromáticas, el benceno, los cromatos, el níquel, el cloruro de vinilo y otros.
10) Productos utilizados en Medicina (los agentes alquilantes, el dietilestilbestrol, la oximetolona y el thorotrat, entre otros),
11) Una inadecuada alimentación (por ejemplo, la ingesta excesiva de grasas saturadas, alimentos ahumados y picantes, nueces de betel y alcohol)
12) El tabaco (en realidad, algunos de los cientos de productos que llevan los cigarrillos).

Factores de riesgo todos que inciden, en mayor o menor medida, a la hora de contraer o no cáncer según se encuentre nuestro sistema inmunitario, nuestro nivel de defensas.
Y hasta aquí la lista de los principales agentes carcinógenos reconocidos por los expertos. Todos ellos constatados. Sólo que no son los únicos: hay más y no menores en orden de importancia. En cuanto a las razones de que no estén aún reconocidos como tales son muy variadas pero la mayor parte se debe a los gigantescos intereses económicos que hay detrás de su posible reconocimiento.
Es el caso de los campos magnéticos y, sobre todo, de los campos electromagnéticos. Que una exposición prolongada a los campos generados por las torres de alta tensión produce cáncer está demostrado por mucho que estudios pagados por las propias compañías eléctricas pretendan demostrar que no es así. Y que muchos gobiernos abunden en esa idea para no tener que afrontar posibles indemnizaciones millonarias, también. Claro que no son sólo las torres de alta tensión: un simple radiodespertador encendido toda la noche y colocado en la mesilla de noche puede ser cancerígeno. De hecho, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de pasar los campos magnéticos de la categoría de inocuos a la de potencialmente cancerígenos.
Otro tanto hay que decir de la exposición prolongada a las microondas. Las antenas y repetidoras de telefonía móvil son potencialmente cancerígenas. Es más, lo son incluso los actuales teléfonos móviles. Y muchos otros pequeños aparatos generadores de campos electromagnéticos. Basta con que el tiempo de exposición a ellos, a distancias cortas, sea muy alto. Aunque los miles de millones gastados en publicidad en los medios de comunicación social hagan silenciar a la mayor parte de estos esa verdad. Porque todos ellos emiten radiaciones que, si son muy prolongadas en el tiempo, pueden dañar las células.
Lo mismo que son potencialmente cancerígenas algunas radiaciones telúricas naturales. Los expertos en Geobiología vienen advirtiendo de ello hace años sin que se les escuche. Lo que explicaría el hecho constatado -y no sólo en razón de la alimentación o de la forma de preparar los alimentos- de que hay cánceres relacionados con el lugar en el que se vive.
Añadiré que son numerosos los expertos que se han pronunciado ante esta revista para denunciar un hecho poco conocido: que los propios equipos de radioterapia que se utilizan para combatir el cáncer pueden ser -¡curiosa paradoja!- provocadores de cáncer. Y es que para alcanzar el órgano afectado y combatirlo con radiaciones se necesita radiar todos los tejidos intermedios, los que se hallan entre el aparato y el órgano canceroso. Y esa misma radiación puede cancerizar todos esos tejidos sanos.
Los factores de riesgo son pues, como vemos, más amplios de los que se nos dice.

EN DEFINITIVA, ¿QUÉ CAUSA EL CÁNCER?
En suma, una célula puede cancerizarse por todos los motivos expuestos siempre que además exista en ella una predisposición genética y el sistema inmune esté bajo de defensas y no actúe de manera inmediata para resolver por sí mismo el problema. Eso es lo que, al menos, afirma la Oncología oficial. ¿Y es eso correcto? Pues hay que decir que básicamente sí... pero sólo a medias. Porque aún admitiendo que todo lo dicho sea verdad sería sólo una parte de la verdad.
La auténtica verdad es que los factores de riesgo mencionados son los responsables de sólo una quinta o sexta parte de los cánceres. El 80 u 85% de los cánceres se deben en realidad a fuertes traumas emocionales, a shocks traumáticos inesperados vividos en soledad. Algo que la inmensa mayoría de los oncólogos ignora. Quizás porque los problemas psíquicos y emocionales y las posibles consecuencias psicosomáticas de los mismos escapan a sus parcelados conocimientos. Es el clásico problema de la especialización en la Medicina. Algo que ya comentara en estas mismas páginas el Dr. José Pérez Fernández, director médico de la Clínica Rochester de Madrid, para quien no cabe duda alguna de que "en la mayor parte de los casos la causa del cáncer no debe buscarse sólo en el ámbito físico sino también en el espiritual. Ciertamente, hay una somatización de todo problema psíquico y emocional en el plano físico pero centrar el tratamiento terapéutico exclusivamente en este último ámbito es un error. La Biología es importante pero no lo es menos la medicina del alma. Sobre todo cuando buena parte de lo que se cree saber hoy sobre Biología a nivel molecular está ahora mismo en entredicho".
"En todo caso -añadiría-, cuando hablamos de cáncer hablamos de cambios que se producen no sólo a nivel microscópico sino energético. Cambios en el ADN celular que puede provocarlos tanto una radiación como un campo electromagnético, un producto químico como una enfermedad crónica, un virus como un parásito. Luego, ¿por qué no la bioquímica consecuencia de una emoción fuerte? No veo la diferencia?"
El próximo mes nos centraremos pues, amigo lector, en las verdaderas razones que dan lugar al cáncer. Algo de lo que en muy buena medida depende la efectividad o inutilidad de los tratamientos oncológicos.


José Antonio Campoy



© 2006 DSALUD.COM
Ediciones MK3 S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9,
28220 Majadahonda, Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
.
CÓMO BUSCAR INFORMACIÓN EN DISCOVERY DSALUD
PUBLICIDAD
CÁNCER: QUÉ ES, QUÉ LO CAUSA Y CÓMO TRATARLO
¿NO ENCUENTRA EN SU KIOSCO DISCOVERY DSALUD?
HIFAS DA TERRA
EUROESPES
SLACKSTONE II
PAPIMI
NATURAL POWER
100% NATURAL
CELL FOOD
MAS BIOMEDICAL IBERICA
OIKOS
ANATHEÓRESIS
CHLORELLA