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| ROOIBOS,
UNA BEBIDA RICA Y MUY SALUDABLE |
Para muchos, su potencial
es tal que pronto hará sombra al café o al
té. El Rooibos -que en idioma afrikaans significa
arbusto rojo- es una bebida sudafricana que
acaba de llegar a España y que reúne dos virtudes
difíciles de agrupar: un sabor agradable y
unas cualidades terapéuticas superiores a
las de cualquier otra infusión.
Aunque en estos momentos parezca imposible
que alguna bebida consiga hacer sombra a las
opciones tradicionales, las extraordinarias
cualidades del Rooibos podrían convertirla
en la alternativa que ponga punto final a
la tradicional oposición café-té.
Pero, ¿qué es el Rooibos? Pues, en pocas palabras,
una bebida cuya apariencia recuerda vagamente
a la del té rojo chino pero que, a diferencia
de él, no tiene cafeína ni inhibe la absorción
de hierro. Además posee grandes virtudes curativas,
contiene más de 200 principios activos, es
adecuada para desayunos y postres, resulta
ideal para deportistas gracias a su elevado
contenido en minerales y, por si fuera poco,
encanta a los niños por su sabor dulce.
Todas estas cualidades le han permitido alcanzar
sorprendentes niveles de ventas en algunos
países. Además, el número de investigaciones
sobre las propiedades curativas del mal llamado
por algunos "té de los bosquimanos" (los bosquimanos
no habitan en Sudáfrica sino en Kenia) ha
aumentado en los últimos años aunque todavía
no ha alcanzado el reconocimiento que merece.
Incluso en España son pocas las personas que
lo conocen y, de hecho, buena parte de los
dietistas, químicos, médicos y farmacéuticos
ni siquiera han oído hablar de él.
LA BEBIDA DEL PUEBLO
En Sudáfrica el
Rooibos es la bebida del pueblo llano porque
lo puede preparar cualquiera que disponga
de un cazo para calentar agua, una tetera
y una taza. Y es precisamente su sencillez
lo que la convierte en una bebida fascinante
y versátil: puede tomarse en el desayuno o
en la merienda, como bebida tonificante para
deportistas o bien mezclada con zumos, postres,
productos lácteos y repostería.
Pese a no contener azúcar, su sabor es dulce
y afrutado, y nada tiene que ver con el regusto
áspero y noble del té negro. El Rooibos tampoco
contiene cafeína y de ahí que pueda tomarse,
en ese sentido, sin preocupación.
Pero lo que realmente diferencia al Rooibos
de otras bebidas es el listado de sus cualidades
terapéuticas. Así, quienes sufren alergias,
padecen cólicos (incluso en el caso de los
bebés) o necesitan cargar baterías con vitamina
C tienen en esta bebida un buen aliado.
PROPIEDADES ANTIALÉRGICAS
A pesar de que
desde hace tiempo se conoce la existencia
de plantas que ayudan a paliar algunos síntomas
alérgicos (ojos llorosos, tos, etc.), hasta
ahora no se tenía noticia de ninguna que interviniera
directamente sobre el mecanismo de la alergia.
Pues bien, el Rooibos es capaz de hacerlo
porque según los estudios más recientes frena
la producción de histamina, sustancia que
el sistema inmune de las personas con alergias
fabrica en exceso. Es decir, la infusión actúa
como si se tratara de un antihistamínico natural
y ha demostrado su eficacia especialmente
en los casos de alergias alimentarias, al
polvo y a la fiebre del heno.
DIENTES SANOS
Esta planta también
posee grandes cantidades de flúor, un elemento
necesario para la protección del esmalte dental.
Los taninos de la bebida tienen además un
efecto astringente para las encías y las mucosas
bucales lo que resulta fácil de apreciar si
mantenemos el Rooibos durante algún tiempo
en la boca o si hacemos gárgaras con él. Constituye
por ello un buen remedio para trastornos bucales
como las aftas, las caries, las infecciones
de garganta y la gingivitis.
EFICAZ ANTIOXIDANTE
Al igual que el
té verde, el Rooibos ayuda a combatir los
radicales libres -principales responsables
de muchas patologías degenerativas- por su
gran cantidad de flavonoides. Hecho que además
lo convierte, junto a otros de sus componentes,
en una solución natural para determinados
problemas dermatológicos como los eczemas,
la urticaria o las quemaduras solares, entre
otros. También actúa beneficiosamente en los
casos de la denominada dermatitis del pañal.
OTRAS PROPIEDADES
TERAPÉUTICAS
El Rooibos posee
asimismo propiedades antiinflamatorias y es
útil en las afecciones estomacales e intestinales,
sobre todo en casos de diarreas o gastritis.
Y obtiene excelentes resultados en los cólicos
de los bebés.
Se utiliza igualmente en los casos de depresión
leve, nerviosismo e insomnio gracias a que
dos de sus principios activos -la quercetina
y la quercitrina- actúan sobre la serotonina.
En cuanto a la diabetes, se sabe que activa
la producción de insulina por lo que tiene
efectos beneficiosos en tales casos.
En suma, el Rooibos es sin duda una bebida
con múltiples propiedades terapéuticas que
la hacen sumamente recomendable.
L.J.
Rooibos, una rica
fuente de minerales
Una taza de infusión
de Rooibos (3 gramos de la planta y 200 ml.
de agua) contiene:
-0'07 mg. de hierro. Por lo que 3 tazas al día
proporcionan un tercio de la cantidad diaria
de hierro que nuestro organismo necesita. El
Rooibos es pues una bebida muy adecuada para
vegetarianos -cuya alimentación suele ser pobre
en este mineral- y para las mujeres embarazadas,
las que estén dando el pecho o las que tienen
menstruaciones fuertes.
-0,22 mg. de flúor. Este mineral tiene un papel
fundamental en la higiene bucal previniendo
la caries y frenando la descomposición de los
dientes.
-0,07 mg. de cobre. Lo que favorece el metabolismo
de las proteínas y la producción de glóbulos
sanguíneos.
-6,16 mg. de sodio y 7,12 mg. de potasio. Ambos
minerales regulan el balance hídrico del organismo
y controlan la estimulación y síntesis proteínica
de la musculatura.
-Además contiene calcio (1,09 mg.), magnesio
(1,67 mg.), manganeso (0,04 mg.) y zinc (0,04
mg.)
¿Desde cuándo se consume
Rooibos?
Nadie lo sabe. Lo
que sí se conoce con certeza es que esta bebida
empezó a ser popular a partir de principios
del siglo XX gracias a un avispado comerciante
ruso llamado Benjamin Ginsberg. Ginsberg
descubrió el Rooibos un día de 1904 cuando observaba
cómo un grupo de nativos de las montañas Cedar,
situadas a un centenar de kilómetros de Ciudad
del Cabo (Sudáfrica), elaboraban una infusión
con las hojas y las ramas de un arbusto de apariencia
muy modesta y con cierta apariencia de pino
enano.
El comerciante ruso decidió probar aquel brebaje
y decidió que aquella bebida debía ser comercializada.
En pocos años, aquella infusión de color rojizo
se convirtió en algo así como la bebida nacional
de Sudáfrica. Sin embargo, su consumo no logró
extenderse a otros países. ¿Motivos? Básicamente
dos: en primer lugar porque la República Sudafricana
estuvo aislada del mundo durante muchos años
a causa de su política del apartheid
y, en segundo término, porque el Rooibos carece
de la imagen de exclusividad y refinamiento
de la que sí gozan sus colegas procedentes de
la India y de China.
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