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| EL
DOLOR CRÓNICO DE ESPALDA |
En
España hubo el pasado año más de medio millón
de bajas laborales a causa del dolor de espalda
con la consiguiente pérdida de millones de horas
de trabajo, miles de millones de pesetas y el
precio añadido de un incalculable sufrimiento.
Y es que uno de los precios que el ser humano
paga por su privilegiada posición erecta es
el dolor de espalda. A fin de cuentas, nuestro
enorme cráneo es muy pesado y a lo largo de
los años ese peso puede ir aplastando los pequeños
huesos que forman nuestra columna vertebral,
en especial si su portador no hace las cosas
correctamente. Y aunque el dolor no mata, puede
convertir la vida en un infierno llegando, en
muchos casos, a lisiar a quienes lo padecen.
Realmente estamos tan bien diseñados que nuestra
columna vertebral está concebida tanto para
permitirnos una gran flexibilidad como para
poseer la solidez y resistencia necesarias para
soportar el peso de la cabeza. Y ello gracias
a los 33-34 huesos (según las personas) que,
la sujetan mediante potentes tendones y fuertes
músculos.
La columna vertebral normal tiene una longitud
que oscila entre los 65 y 75 cms. en un adulto
de estatura media y cuenta en la parte posterior
con un canal formado por una serie de agujeros
interconectados por el que discurren los grandes
nervios que enlazan nuestro cerebro con el resto
del cuerpo -la médula espinal-, nervios que
a su vez van distribuyéndose a lo largo del
tronco por los llamados agujeros de conjunción
y que son los que transmiten las órdenes de
movimiento y recogen los datos de sensibilidad
-incluyendo el dolor- del tronco y de las extremidades.
Los huesos de la columna están unidos por una
serie de fuertes tendones y separados por unas
almohadillas o discos intervertebrales
de suave tejido cartilaginoso que facilitan
los movimientos y previenen, en lo posible,
el desgaste de las superficies de articulación.
Como conjunto dinámico, la columna vertebral
está compuesta, pues, por un soporte fuerte
y bien estructurado, sujeta por elementos pasivos
-los ligamentos- y activos -los músculos de
la espalda y los propios de la columna- que
protegen la delicada estructura de la médula
nerviosa. Conjunto que, como es lógico, debe
mantener un perfecto equilibrio estructural
y funcional para cumplir su importante papel
en nuestro organismo.
CUANDO SE PIERDE EL
EQUILIBRIO VERTEBRAL
Sin embargo, hay
muchas cosas que pueden alterar la proporcionada
armonía de nuestra columna. Desde un "fallo
de fabricación", o sea, una alteración congénita,
hasta una enfermedad, un golpe o una mala postura.
Y el resultado es siempre el mismo: dolor.
En cualquier caso, además de las deformaciones
congénitas de la columna vertebral y de los
traumatismos, en la gente joven aparecen cada
vez con más frecuencia dolores dorsales debidos
a malas posturas en las largas sesiones escolares,
las mochilas cargadas de libros, mal equilibradas
y el menor desarrollo muscular que aparece en
una infancia que dedica más tiempo a actividades
estáticas como la televisión, el ordenador o
las consolas electrónicas que a los juegos activos.
En los adultos, además de las malas posturas,
existen otras causas que producen dolor como
las enfermedades óseas y los inevitables traumatismos
por accidentes. También a partir de los treinta
años son causa importante de dolor de espalda
(médicamente llamado dorsalgia) las famosas
hernias discales, que consisten en desplazamientos
de los discos intervertebrales cuando llegan
a presionar las raíces nerviosas sensitivas
y/o motoras de la médula por mala posición de
los huesos o pérdida de tensión y fuerza de
los ligamentos y músculos propios de la columna.
Ya en edades más avanzadas, y especialmente
entre las mujeres, la pérdida de calcio de los
huesos -la famosa osteoporosis, generalmente
relacionada con el embarazo y la lactancia además
de otros factores hormonales- es un factor más
que propicia el desgaste y deformación de los
cuerpos vertebrales facilitando la aparición
de los dolores crónicos que son la característica
de las artrosis (porque las hay de muy
distintos tipos) de la columna. Porque el desgaste
vertebral no es exclusivo de las mujeres aunque
sea en ellas más frecuente e importante.
Además, y esto es muy importante, a cualquier
edad pueden aparecer una serie de enfermedades
generales o propias de los huesos que requieran
un tratamiento propio. Entre ellas, la espina
bífida o la espondilolisis -problemas congénitos
que consisten en la falta de formación o de
osificación de una parte del hueso vertebral-,
infecciones articulares o de los propios huesos
producidas por gran número de gérmenes, enfermedades
metabólicas -como la de Paget- y tumores
malignos.
INTENTANDO ALIVIAR
EL DOLOR
Incluso los huesos
fosilizados de los prehomínidos muestran evidencias
de alteraciones degenerativas, tumorales y traumáticas
de las vértebras. De ahí que a lo largo de los
siglos y en todas las civilizaciones hayan surgido
las más variadas técnicas para curar, aliviar
o, al menos consolar el desesperante problema
de la dorsalgia.
Desde la aplicación de calor directo hasta los
baños relajantes, las presiones, las manipulaciones,
las agujas o las sustancias analgésicas, el
ser humano lo ha intentado prácticamente todo.
Veamos algunos de esos remedios.
LOS ANALGÉSICOS
La búsqueda de una
panacea para aliviar el dolor es uno de los
empeños más primarios del ser humano. El problema
es que, cuando se consigue algo realmente eficaz
para calmarlo, las sustancias empleadas tienen
tantos efectos secundarios que, en muchos casos
es peor el remedio que la enfermedad.
La naturaleza ha proporcionado la mayor parte
de los remedios que aún hoy se utilizan. Las
infusiones de manzanilla, ulmaria o corteza
de sauce (especialmente del álamo blanco) tienen
efectos antiálgicos. De hecho, el ácido acetil-salicílico,
el medicamento-estrella de nuestro siglo, es
el principio activo de la corteza de sauce.
El opio ha sido tradicionalmente utilizado como
analgésico y decontracturante desde el inicio
de la historia y muchos de sus constituyentes,
como la codeína y la morfina, siguen usándose
ampliamente en Medicina como potentes analgésicos
pese a sus problemas secundarios y la facilidad
con la que producen dependencia.
En este campo la investigación actual está trabajando
para conseguir sustancias de síntesis pura o
encontradas a través del estudio de nuevos principios
químicos derivados de plantas exóticas (etnobotánica)
que tienen cada vez mayor poder analgésico.
El problema está, como en casi toda nuestra
agresiva medicina actual, en sus efectos secundarios,
que van desde la irritación de la mucosa del
estómago a importantes trastornos de hígado
o de la sangre por lo que cada vez son menos
recomendados por los mismos médicos, al menos
para tratamientos prolongados.
Los remedios que se aplican sobre la zona dolorida
buscan dos tipos de efectos: la anestesia (desaparición
de la sensibilidad) o la analgesia (desaparición
del dolor).
Es ligeramente anestésico el mentol, principio
activo de la hierbabuena, el poleo o la menta
piperita, base de muchas cremas mentoladas como
el famoso "bálsamo de tigre" oriental,
así como la manzanilla, que puede aplicarse
en cataplasmas calientes sobre el foco de dolor
consiguiendo además alivio por la dilatación
vascular.
También como analgésicos se han utilizado tradicionalmente
la hoja de col y la vulneraria.
Los analgésicos locales de síntesis -como los
clásicos salicilatos o los más modernos ketoprofeno,
ibuprofeno o etofenamato- vienen bien para calmar
el dolor agudo pero son escasamente útiles en
los casos de dorsalgia crónica por la poca duración
de sus efectos analgésicos y decontracturantes
y las lesiones irritativas que producen a la
larga sobre la piel.
Otro sistema tradicional, recientemente recuperado,
es el de las antiguas ventosas, recipientes
de vidrio en los que se consigue un vacío relativo
por calor o mediante una bomba y que, al aplicarlas
sobre la espalda, consiguen una vasodilatación
local superficial que ayuda a aliviar el dolor.
Sistema no aceptado aún como eficaz por
la medicina convencional.
EL CALOR
Junto con la presión
es posiblemente el remedio más antiguo utilizado
por nuestra especie. La aplicación de calor
local sobre un punto doloroso produce un aumento
de aporte de sangre a la zona (vasodilatación)
y relajación muscular que alivia tanto el dolor
originado en una zona determinada como el transmitido
a través de las raíces medulares.
LAS MANIPULACIONES
Es instintivo echarse
la mano al lugar que duele. Como, además, en
cualquier punto doloroso se produce una contracción
de los músculos de la zona, la presión, evidentemente,
alivia. Y si se ayuda con un masaje, la relajación
muscular es aún mayor y la vasodilatación más
importante, con lo que el dolor, evidentemente,
mengua.
Las técnicas de manipulación más utilizadas
desde antiguo son las distintas variedades de
masaje, desde el tradicional Siatshu
japonés hasta las más recientes técnicas de
osteopatía, desde la Quiropráctica
hasta la Técnica Alexander o el Rolfing.
También la gimnasia tradicional china, el Tai-chi,
consigue a través de los ejercicios suaves y
rítmicos que la caracterizan armonizar las diferentes
estructuras musculares, tendinosas y óseas de
la columna contribuyendo en muchos casos a aliviar
el dolor.
LOS SISTEMAS ENERGÉTICOS
Utilizan distintos
tipos de energía para inducir el aumento de
temperatura o la relajación muscular necesaria
para el alivio del dolor como los producidos
por los actuales aparatos de electroterapia,
ultrasonidos, magnetoterapia, rayos láser o
máser, usados tanto por la Medicina tradicional
como en muchas técnicas alternativas.
Las energías provienen de muy distintos orígenes:
electricidad, ondas sonoras de altas frecuencias,
luz coherente u ondas magnéticas... pero todas
tienen en común un efecto activador sobre el
tono muscular de los vasos sanguíneos y estimulante
a nivel celular que, en definitiva, ayudan a
bajar la inflamación que siempre acompaña al
dolor de espalda, sea de los tejidos musculares,
nerviosos o de los propios huesos.
Un sistema energético de planteamientos diferentes
es el antiquísimo sistema oriental de la Acupuntura
y su hermana menor la Digitopuntura que
consiguen el alivio del dolor dorsal a través
de la activación de determinados puntos de lo
que se conocen como canales energéticos del
cuerpo. Y realmente funciona tan bien que ha
sido adoptado en la mayor parte de las clínicas
del dolor de nuestros hospitales, donde nadie
actualmente duda de sus efectos beneficiosos.
En suma, el dolor crónico de espalda puede hoy
aliviarse y, en buena parte de los casos, curarse.
¿Y CÓMO SE TRATAN
LOS DOLORES DE ESPALDA HOY?
Hemos visto hasta
aquí las diferentes etiologías del dolor de
espalda y algunos de los remedios más comunes,
pero, ¿cómo trata la Medicina convencional este
problema? Decidimos consultárselo al doctor
Manuel Rozalén, jefe del servicio de
Rehabilitación del Hospital Militar Central
Gómez Ulla, quien nos atendió con enorme amabilidad.
Conversación que se desarrollaría en un ambiente
distendido interrumpido en ocasiones por miembros
de su equipo o pacientes que aportaron algunas
cosas a nuestra charla.
-Doctor, hemos intentado explicar a nuestros
lectores por qué duele la espalda, pero ¿cómo
se determina el origen del dolor?
-El dolor de espalda puede estar originado
por un problema en los huesos, en los músculos
o en los nervios. Por tanto, para determinar
su origen hace falta primero una buena anamnesis,
es decir, un amplio interrogatorio con el paciente
para recoger el mayor número posible de datos:
inicio, ritmo y tipo de dolor, cómo y cuándo
aparece y desaparece y, por supuesto, dónde
duele.
Después es fundamental una cuidadosa exploración
en la que se comienza por inspeccionar físicamente
la zona que duele y palpar los puntos dolorosos
y sus alrededores, lo que permite localizar
contracturas musculares que pueden ser causa
o efecto del dolor. Se continúa con maniobras
de movilización específicas para comprobar la
limitación de los movimientos de la espalda
o cómo pueden afectar los de los miembros a
la zona dolorosa (como sucede en las ciáticas).
Finalmente contamos con los llamados exámenes
complementarios, es decir, pruebas que confirman
los hallazgos realizados en la anamnesis y en
la exploración, que es la base de todas las
actividades médicas, como es el caso de los
análisis bioquímicos, las radiografías, las
gammagrafías, los escáners, las ecografías,
la resonancia nuclear magnética y toda la serie
de pruebas más que pone a nuestra disposición
la moderna tecnología médica.
Con todo lo cual puede tenerse una idea bastante
exacta de dónde y por qué duele la espalda y
plantear los tratamientos más beneficiosos.
-¿Los dolores son más o menos graves según donde
se localicen?
-El dolor es un signo de alarma que avisa
de la alteración de alguna estructura; sin más.
Puede ser más o menos intenso sin que eso signifique
que sea más o menos grave. Para plantear la
gravedad del problema, en cambio, hay que valorar
detalladamente otros signos y síntomas que acompañan
al dolor, como son la limitación de la movilidad
-o limitación funcional, como se llama médicamente-,
la extensión o localización del dolor y los
síntomas acompañantes como pueden ser los "acorchamientos"
o parestesias de las extremidades, calambres,
etc.
-¿Y hasta qué punto el dolor de espalda
puede tener origen psicológico?
-En principio, debemos aclarar que no existe
una medida valorable del dolor como la que se
puede aplicar a la fiebre o al número de pulsaciones
cardiacas por minuto. El dolor se siente de
manera completamente subjetiva y, por tanto,
está sujeto a la percepción personal y a la
idiosincrasia de quien lo padece.
Así pues, se pueden plantear básicamente dos
circunstancias: la afectación psicológica que
produce el dolor y, al revés, la manifestación
dolorosa de un estado emocional.
En cualquier caso, el estado de ánimo es un
componente importantísimo de cualquier problema
de salud y básico cuando se habla de dolor de
espalda, en cuya médula nerviosa se encuentra
la mayor concentración de nervios sensitivos
de todo el organismo por lo que es muy fácil
que puedan somatizarse dolores de origen emocional.
-¿Y el dolor se produce siempre donde se
siente o pueden existir dolores reflejados de
otras partes del cuerpo?
-Dadas las características de la columna vertebral,
que es el eje estático y dinámico de nuestro
cuerpo y, además, la estructura protectora de
la delicada médula nerviosa, el dolor que se
siente en un punto de la espalda puede generarse
en el mismo lugar pero también en cualquier
otro punto y reflejarse en la espalda ya que
las raíces nerviosas recogen la sensibilidad
de todo el tronco y de las extremidades.
Cuando se explora a un paciente con dolor de
espalda deben pues considerarse los músculos,
que es lo primero que se toca, los puntos de
tensión, los puntos reflejos o la palpación
de cosas concretas como contracturas. Después
te metes con la columna y palpas las apófisis
espinosas -esos bultos que se perciben en medio
de la espalda- a lo largo de la columna, buscas
los agujeros de conjunción y presionas las salidas
de los nervios para ver qué estructuras por
segmentos o globales pueden estar afectados
y que te den pistas del posible origen local
o a distancia del problema que causa el dolor
-Hablemos ahora de lo que realmente importa:
¿qué soluciones realmente eficaces puede dar
la Medicina al dolor de espalda?
-La medicina actual y, concretamente, la rehabilitación
posee hoy muchos recursos para aliviar e incluso
curar la mayor parte de los dolores crónicos
de espalda. Una vez hecho el diagnóstico correcto
del problema, el siguiente paso es aplicar las
técnicas adecuadas para corregirlo. Entre la
gran cantidad de recursos con los que contamos
lo importante -y hablo como rehabilitador- es
aplicar la técnica adecuada a cada caso. Lógicamente,
no puede tratarse de la misma manera el dolor
de una hernia discal que una "espalda de secretaria"
o una artrosis.
En general, el tratamiento que aplicamos en
el hospital, como en todos los centros, va a
resolver el problema del dolor al mejorar la
función de la espalda afectada por él.
En principio la rehabilitación funcional juega
con varios elementos clave. En primer lugar
están los medios físicos, como el calor, los
ultrasonidos o la electroterapia, que van a
ayudar a disminuir la inflamación de la zona
afectada y a estimular los músculos contracturados
por el dolor.
La magnetoterapia -el uso de imanes-, técnica
muy discutida hace unos años, es hoy un tratamiento
de rutina para ayudar a vencer el dolor de la
artrosis, sobre todo, así como para acelerar
la reparación de un hueso roto.
También la hidroterapia -el uso del agua introduciendo
a alguien en ella- es un elemento importante
en la rehabilitación funcional; no sólo por
la temperatura sino porque elimina casi todo
el peso corporal, lo que facilita los movimientos
de los músculos afectados. Es lo que llamamos
hidrocinesiterapia. Pero también usamos
el agua caliente en forma de chorros a presión
dirigidos al foco de dolor o contractura a fin
de aprovechar no sólo el calor sino también
la acción de masaje para facilitar la circulación
superficial en el sector dañado.
Otro grupo de técnicas útiles para mejorar un
dolor de espalda es el de las manipulaciones,
especialmente la cinesiterapia analítica
para mejorar la contractura y facilitar la capacidad
funcional no sólo de la espalda sino de cualquier
zona del cuerpo. Consiste en usar el movimiento
como terapia. Sabiendo cuál es la acción de
cada músculo y cuál la reacción articular que
produce su contracción podemos utilizar ejercicios
asistidos para aumentar su flexibilidad y/o
su potencia.
Las manipulaciones en esta zona consisten en
presiones directas y una puesta en tensión de
las estructuras que están comprometidas. Entonces,
al aumentar el movimiento de manera brusca,
a la vez que se aumenta el recorrido de las
presiones se consigue una reestructuración de
la articulación correspondiente en muy poco
tiempo
-¿Y eso no puede ser peligroso?
-Naturalmente, una manipulación mal realizada
puede desde sacar de su sitio un ligamento o
arrancar un osteofito (esos recrecimientos de
las vértebras deformadas por la artrosis) hasta
cosas más "gordas". Afortunadamente, no es fácil
cuando la técnica se realiza de manera correcta
y con buen conocimiento del estado real del
paciente.
-Sigamos hablando, pues, de las técnicas
para aliviar la espalda dolorosa. ¿Qué otros
sistemas utilizan en rehabilitación?
-Hay muchos, especialmente entre lo que
llamamos mecanoterapia, que son una serie
de aparatos diseñados para potenciar y flexibilizar
la musculatura y las articulaciones afectadas.
También contamos con un gimnasio convencional
con todo tipo de pesas, espalderas y demás dotación
para fortalecer músculos específicos y mejorar
el tono general.
Y, por supuesto, en caso de dolor agudo o cuando
se presentan exacerbaciones del dolor crónico,
recomendamos fármacos analgésicos y antiinflamatorios;
aunque procuramos utilizarlos lo menos posible
por sus efectos secundarios a corto, medio y
largo plazo.
-Y con todo eso, al final, ¿qué se consigue?
-Una vez descartada la existencia de un problema
importante como un tumor o una hernia discal
severa que obligue a una intervención quirúrgica
o cualquier otro sistema de resolverlo, la solución
al dolor de espalda pasa por un replanteamiento
completo de la persona que lo padece, empezando
por su actividad laboral y por sus hábitos.
Se planean, en definitiva, medidas activas encaminadas
a mantener y potenciar lo que conocemos como
"faja muscular lumbar". Para eso es fundamental
enseñar a la persona a mantener actitudes
ergonómicas, es decir, corregir los defectos
posturales en su actividad, así como potenciar
los ejercicios que hagan más fuerte y elástica
toda la estructura.
Los resultados finales, dependiendo siempre
de cómo consigamos motivar al propio enfermo,
son en su inmensa mayoría muy favorables y en
la mayor parte de los casos se consigue resolver,
o al menos aliviar, ese importante problema.
Nosotros, como actividad fundamental en la resolución
del problema de la espalda dolorosa, hemos planteado
en nuestro servicio lo que llamamos la "Escuela
de Espalda", mantenida por un grupo interdisciplinario
de médicos, fisioterapeutas, psicólogos y trabajadores
sociales que enseñan al paciente a conseguir
una serie de objetivos. Y así, en el caso de
los dolores debidos a procesos degenerativos
propios de la edad enseñamos a aceptar los problemas
inevitables que conlleva y las soluciones para
que puedan aliviarse en lo posible. En los casos
en que detectamos falta de tono muscular que
propicia una debilidad que puede desencadenar
el dolor y, sobre todo puede generar angustia,
utilizamos técnicas de relajación.
-¿Y qué valor pueden tener las llamadas
técnicas alternativas o no ortodoxas en el tratamiento
de este problema?
-En la actualidad nadie niega el valor de
la Acupuntura, por ejemplo, que tiene un reconocido
efecto analgésico y antiinflamatorio en este
tipo de problemas. O, incluso, aprovechar los
puntos reflejos, cosa que se conoce desde muy
antiguo para los tratamientos y para la exploración
de las lesiones vertebrales. En cuanto al uso
de la Reflexoterapia y otras técnicas de manipulación
de origen oriental, probablemente se utilicen
menos por desconocimiento, pero sus beneficios
son evidentes.
Andrés Rodríguez Alarcón
Entrevista con Julio Alonso
TRATAMIENTO ALTERNATIVOS
PARA EL DOLOR DE ESPALDA
En España, como en el resto de Europa, son cada
vez más las personas que optan por solucionar
sus problemas de salud con tratamientos alternativos
a los de la medicina convencional. Y el problema
del dolor de espalda no es una excepción ya
que se calcula que cerca de un 20% de las personas
acude a kinesiterapeutas, osteópatas, masajistas
y otros terapeutas alternativos. Por eso Cuerpos
y Almas no ha querido dejar de recoger este
innegable fenómeno social y ofrece a sus lectores
otro punto de vista distinto al tradicional.
Aunque al final hayamos constatado que las terapias
no son en realidad tan diferentes.
Julio Alonso, el interlocutor con quien
decidimos hablar, es titulado universitario
en Osteopatía en Alemania habiendo ampliado
sus estudios en Francia y en el Instituto Médico
Naturista de Lisboa (Portugal). Miembro de la
Sociedad Española de Medicina Biológica, es
Profesor Delegado en España de Naturopatía aplicada
a Osteopatía del oficial British School of
Naturopathy and Osteopathy.
Se trata de un hombre serio, de verbo conciso
y que se entusiasma cuando habla de su ciencia
de forma precisa y manejando fluidamente los
conceptos de la Medicina más ortodoxa.
-¿Cómo definiría el dolor de espalda?
-El dolor de espalda no es un problema
puramente local. Debe ser diagnosticado atendiendo
a la persona globalmente, desde un punto de
vista psicobiológico. Es decir, considerando
que detrás siempre hay un problema psicosomático
sobreagravando una lesión biológica.
-¿Y cómo hace el diagnóstico?
-En primer lugar, como en cualquier otra
rama terapéutica, se confecciona un historial
hablando con el paciente y, cuando es posible,
se le pide que nos traiga un diagnóstico médico
convencional.
Luego, para determinar los auténticos límites
del problema utilizamos como técnica básica
el estudio del iris del ojo, que hacemos con
el microscopio oftálmico de hendidura; lo que
nos permite, en algunos casos, ampliar el estudio
a través de un monitor. Con él observamos la
cromatomorfología iridiana, es decir, el color
y la forma del iris, con lo que evaluamos básicamente
la genética, las predisposiciones heredadas
y en qué medida, a través del sistema neurovegetativo
-el simpático fundamentalmente- van a influir
sobre el dolor de espalda. No es un sistema
de diagnóstico preciso en problemas puntuales
pero es fundamental para evaluar las tendencias
genéticas de una persona. Porque el dolor de
espalda no es causado solamente por las vértebras
o los músculos sino que puede deberse a un mal
funcionamiento de las vísceras de nuestro cuerpo
si están alteradas; no porque estén enfermas
sino porque exista una "fricción" entre ellas
que tiene que ver con la predisposición heredada.
Y es que todos los órganos, a través del simpático,
si están mal se proyectan en la espalda. En
el iris vemos los sitios que están "genéticamente
marcados" y luego los relacionamos con la columna
vertebral, constatando cómo coinciden esas marcas
con las áreas de dolor en la espalda.
-¿Y el tratamiento?
-Es fundamental previamente el diagnóstico médico
y saber el grado de deterioro radiológico antes
de orientar el tratamiento. A partir de ello
establecemos si van a ser necesarios cambios
dietéticos importantes, tratamiento general
o una terapia local a base de manipulación vertebral,
masajes terapéuticos, acupuntura alemana -que
consiste en inyectar pequeñas cantidades de
principios vegetales en los puntos de acupuntura-,
fango caliente, inyecciones de agua de mar subcutáneas,
etc.
Con la manipulación vertebral, la osteopatía
consigue dos cosas: una normalización de la
mecánica articular y una estimulación del sistema
neurovegetativo para promover la autocuración;
siempre y cuando el estado de la columna vertebral
lo permita.
Para mejorar el estado general hacemos una terapia
de tipo constitucional, tal como la planteó
Bernard Ashner, un ginecólogo austríaco
que rescató muchas de las llamadas "terapias
humorales" allá por los años 50. Terapias que
se basan el uso de productos homeopáticos y
fitoterápicos, especialmente el uso de tinturas
madres (soluciones alcohólicas de plantas
al 14%) para mejorar la función de los órganos
afectados. Realmente no hace falta estar enfermos
para este tipo de terapia; cualquier persona
puede seguirlas para sentirse mejor.
También hacemos un test de vitaminas, oligoelementos
y minerales por ordenador para resolver los
estados carenciales.
En una segunda fase, si no hay una mejoría evidente
o el estado de la columna no permite la manipulación,
pasamos a los tratamientos de tejidos blandos:
masajes, acupuntura alemana, electroacupuntura
o electroterapia, métodos de desbloqueo energético
que no afectan al trabajo estructural. E incluso,
en casos más avanzados, aconsejamos los métodos
de vanguardia de la rehabilitación, como el
de Mezières, la reeducación postural
global (RPG), la euritmia, etc., que se llevan
a cabo en centros especializados.
Paralelamente, para hacer en casa, aconsejamos
estiramientos; y como métodos complementarios
para tratar el dolor en sí, todos los ortodoxos
y no ortodoxos que puedan beneficiar al paciente.
Como la magnetoterapia, la electroterapia, la
diatermia, las corrientes interferenciales,
las corrientes diadinámicas, los ultrasonidos,
la alta frecuencia capacitiva, los bloqueos
anestésicos en los ganglios nerviosos, la auriculoterapia
con grapas permanentes o semipermanentes en
la oreja... En fin, no dejamos de tocar ningún
palillo.
Como gran parte de los dolores lumbares se encuentran
en relación con contracturas del músculo psoas,
que está en relación con el intestino, incluso
utilizamos lavados intestinales, con los que
muchos de ellos mejoran.
Un aspecto interesante de los tratamientos accesorios
es haber recuperado algunas de las antiguas
terapias, como el uso de ventosas, que aumentan
la circulación local superficial y estimulan
el sistema neurovegetativo, o su desarrollo
moderno, el masaje petequial (un aparato
que estimula la circulación superficial produciendo
hemorragias casi microscópicas y que se reabsorben
rápidamente), complementando los efectos beneficiosos
de otras actuaciones. En el caso concreto de
los acúfenos (los zumbidos de oídos) usamos
las sanguijuelas -que, por cierto, traemos de
Alemania, con todas las garantías sanitarias-
y que, además de propiciar una descarga de sangre
de la zona, poseen una serie de efectos enzimáticos
que mejoran notablemente el problema.
-¿Y los resultados?
-Si la anatomía de la columna lo permite y el
seguimiento de las dietas y las técnicas es
adecuado, conseguimos resultados entre un 80
y un 90% de los casos.
Además, la gran ventaja de esta metodología
es que no convierte al hígado en un colector
de basuras, por lo que más que una técnica alternativa
o complementaria podríamos decir que la complementaria
lo es la rehabilitación ortodoxa ya que maneja
muchos menos recursos; y, por eso mismo, es
más cara.
-Dígame, para terminar: ¿no ha tenido problemas
con los médicos ortodoxos?
-Todo lo contrario. He tratado y trato
a muchos médicos y a sus familiares y cuento
con multitud de testimonios de agradecimiento
por su parte.
Andrés Rodríguez Alarcón
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