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    Reportajes.

  CÁNCER: ¿QUÉ ES Y QUÉ LO CAUSA? (VII) Utilización de la hipertermia y la    electricidad

Ya explicamos el mes pasado que existen numerosas y eficaces alternativas a las convencionales -de las que iremos hablando- para tratar el cáncer. En esta ocasión nos ocupamos de un aparato del que ya hemos informado y que ha demostrado que puede paralizar el cáncer y, en algunos casos (especialmente en melanomas), eliminarlo: el Equipo de Hipertermia de Indiba. Un aparato sobre el que el Departamento de Investigación del Servicio de Bioelectromagnética y Bioquímica del Hospital Ramón y Cajal de Madrid acaba de terminar un nuevo e importantísimo trabajo que ofrecemos en primicia.

Discovery DSALUD
dio a conocer ya en septiembre de 1999 las impresionantes propiedades terapéuticas del Equipo de Hipertermia de Indiba pero poca gente -especialmente entre la clase médica- dio crédito a nuestras aseveraciones. Un año después, en noviembre del 2000, publicamos un extenso artículo explicando que tanto clínicamente como en laboratorio se había demostrado que el aparato detiene la proliferación de las células cancerígenas y hace desaparecer tumores y melanomas (cánceres de piel). De los casos clínicos, es decir, de pacientes tratados con él y sus resultados ya hemos hablado. Pero por si a alguien le queda alguna duda, publicamos de nuevo algunos testimonios e incorporamos otros sólo a modo de muestra (véalos en el recuadro).
Y de la experimentación en laboratorio hemos contado ya también cómo en el Departamento de Investigación del Servicio de Bioelectromagnética y Bioquímica del Hospital Ramón y Cajal de Madrid se demostró "in vitro" que la corriente eléctrica del aparato -independientemente de su efecto térmico (aumento de temperatura)- tiene un claro efecto citostático (el cáncer deja de crecer) y/o citotóxico (destruye las células cancerosas), según los casos.
Estudios inmunohistoquímicos adicionales indicarían que esos efectos se deben a alteraciones en determinadas fases de la mitosis que evolucionan hacia un bloqueo de la misma y, posteriormente, hacia la muerte celular.
Todo esto nos lo confirmaría en persona Alejandro Úbeda, subdirector del servicio, cuando le entrevistamos extensamente el 4 de Octubre del 2000 (véase el número 22 de la revista). Y piénsese que hablamos del centro de referencia a nivel nacional utilizado a menudo por la Dirección General de Productos Sanitarios -dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo- para evaluar y garantizar la ausencia de efectos secundarios nocivos antes de que se autorice la aplicación de terapias basadas en nuevas tecnologías.
Añadiré que en el experimento se emplearon dos tipos de líneas celulares humanas de origen canceroso altamente sensibles a agentes químicos y físicos. La primera, de tejido nervioso: un neuroblastoma; la segunda, de tejidos periféricos: un hepatocarcinoma. Las células fueron expuestas -en condiciones ciegas para tratamiento- a corrientes del tipo empleado por el Equipo de Hipertermia. Las densidades de las corrientes empleadas cubrían un amplio rango: desde niveles atérmicos a térmicos (hipertermia 0,2 - 1,0 oC). Y los resultados se compararon con grupos de células de control exactamente iguales a las otras, sólo que no fueron expuestas a las corrientes. Por último, se analizaron diversos parámetros implicados en el proceso canceroso: la viabilidad celular, el crecimiento celular y la diferenciación celular.
Bueno, pues los dos tipos de células cancerosas -como ya he dicho- respondieron a las corrientes eléctricas. En unos casos, el efecto observado fue de tipo citostático (reducción del crecimiento celular) y en otras de tipo citotóxico (incremento de la muerte celular), dependiendo de la línea empleada. Y ello tras descartarse la posibilidad de que los efectos obtenidos se debieran a efectos térmicos focalizados, electrolíticos, alteraciones en el pH del medio o toxicidad de iones metálicos que pudieran liberarse al medio.
Debo agregar que si no se ha constatado la eficacia de la aplicación de hipertermia "in vitro" es por una razón muy simple: no se puede aplicar a grupos de células ya que se "freirían". No es lo mismo aplicar electricidad a un trozo de tejido que a un organismo completo. De ahí que la corroboración de los efectos térmicos del aparato corresponda a otros ámbitos.

LA INOCUIDAD DEL APARATO
Constatada la eficacia del aparato en lo que a la aplicación de la corriente eléctrica se refiere faltaba por demostrar que ésta no tiene efectos negativos en las células sanas, que no produce efectos yatrogénicos indeseables. Especialmente porque existe evidencia -experimental y epidemiológica- de que la exposición a campos eléctricos y magnéticos de frecuencias relativamente bajas (ELF-RF) puede afectar a los procesos de progresión tumoral. Pues bien, ese estudio acaba de finalizar, lo damos a conocer en primicia y su resultado es muy importante: se confirma la inocuidad del Equipo de Hipertermia en las células sanas.
El informe que ese departamento nos ha remitido -como en su día prometieron hacer, cumpliendo así su palabra- es claro. Se trata de un resumen de la investigación efectuada (el lector puede leer íntegro el informe en el recuadro adjunto) donde se explica claramente que los efectos citotóxicos que "in vitro" provoca el aparato en células cancerígenas no se dan en las células humanas normales.
Y añade textualmente: "Estos datos proporcionan cierto respaldo a la idea de que algunos efectos clínicos de los tratamientos TECR podrían estar relacionados con una posible capacidad de los estímulos de provocar efectos citotóxicos selectivos afectando a células con alta tasa de división (como las cancerosas) sin alterar la viabilidad de células normales". En otras palabras, todo indica que el Equipo de Hipertermia de Indiba impide la proliferación de las células cancerígenas y puede incluso destruirlas... sin afectar negativamente a las células sanas.
El informe termina diciendo que ahora corresponde constatar la efectividad del aparato siguiendo la evolución de los pacientes que se sometan a tratamiento con él. Sólo que son ya muchas las evidencias que existen en ese sentido aunque no estén todas protocolizadas.
En suma, nos hallamos ante una noticia de trascendental importancia en el ámbito de la curación del cáncer. Que los intereses económicos que hay detrás de este tinglado impida luego que los pacientes se beneficien de él y se les siga sometiendo principalmente a Radioterapia y Quimioterapia, procedimientos con los que se obtienen resultados (si es que los hay) mucho peores y agresivos, es otra cosa. Al menos, nuestros lectores están informados. Y avisados.


José Antonio Campoy



Cómo actúa el Equipo de Hipertermia
El Equipo de Hipertermia de Indiba -más conocido como Recuperador Electrónico- es un aparato que transforma una energía fría de alta frecuencia relativa (0,5 Mhz.) en temperatura interna de forma que cada célula de tejido capta parte de esa energía y la transforma en temperatura que va del interior al exterior; es decir, no es el electrodo el que calienta la piel sino la piel la que calienta el electrodo.
Dotado de dos métodos de aplicación hipertérmicos -el capacitivo y el resistivo- se trata de un equipo que funciona -en el primer caso- de manera similar a un condensador eléctrico y que está constituido por un electrodo metálico recubierto por una capa aislante de poliamida de forma que en contacto con la piel almacena las cargas eléctricas en profundidad en el cuerpo cambiando la polaridad quinientas mil veces por segundo. El otro electrodo metálico actúa más profundamente y su forma de actuación es resistivo.
Ahora bien, no confundamos calor con temperatura. El cerebro humano, por ejemplo, se lesiona de gravedad si llega a más de 42 grados por lo que aplicar fuentes de calor externas es muy arriesgado. Sin embargo, la temperatura es una medición de los grados de calor y la ventaja del sistema del que hablamos es que, al aplicarse el tipo de corriente que usa y al ser el tejido del cuerpo semiconductor, se establece una resistencia que provoca una caída de voltaje y su posterior disipación; es decir, transforma esa energía fría de alta frecuencia relativa en un aumento de temperatura que no quema y va del interior del cuerpo hacia el exterior. ¿Qué sucede en cambio con otros aparatos cuando las frecuencias son muy elevadas? Pues que en lugar de una caída de voltaje se produce un movimiento molecular que puede ser contraproducente.
¿Y cómo actúa el aparato? El propio José Calbet lo explica: "Hoy se acepta que las causas por las que se desencadena una enfermedad son variadas pero lo cierto es que cuando algo no anda bien el cuerpo emite señales de alarma. Bien, pues el organismo tiene un campo de actuación determinado y cuando se desajusta o le falta estimulación y no es capaz de repolarizarse por sí mismo empieza a fallar o lesionarse. Es entonces cuando aparece la enfermedad y el "chivato" -en forma de dolor- se "enciende.
Pongamos como ejemplo el caso de los catabolitos tóxicos y, en particular, de los radicales libres, considerados responsables del envejecimiento y debilitamiento de las defensas naturales al desequilibrar progresivamente todo el conjunto molecular del tejido lo que perjudica el metabolismo y el sistema nutricional linfático.
Al tratarse de una alteración celular que afecta a todo el sistema interno es necesario activar la vitalidad tisular del tejido para asegurar la presencia de una población celular joven que intervenga en el proceso de proliferación mitótico y pueda detener esa desordenada replicación. Pues bien, el aparato, al intensificar esa actividad celular, actúa a modo de vasodilatador y al incrementar la circulación sanguínea y linfática estimula y oxigena la respiración endocelular, lo que contribuye a la expulsión de los radicales libres. Lo que hace, en suma, es actuar desde dentro potenciando el sistema eléctrico interno y activar las células oxigenándolas para darlas así más fuerza al luchar contra la agresión. De esa forma no sólo disminuye el dolor causado por la dolencia sino la propia enfermedad. No podemos combatir la disfunción desde fuera sino que tenemos que hacerlo también desde dentro; y eso es lo que hace de este aparato un instrumento valiosísimo ya que se trata de un sistema bien tolerado y no agresivo para el organismo."




Explicación del experimento efectuado en el Hospital Ramón y Cajal
En todos los experimentos se aplicó un protocolo "ciego" para exposición. Las células eran sembradas en placas con electrodos y mantenidas en incubadores idénticos. Antes de cada experimento el "interruptor" era programado con una secuencia arbitraria y codificada de forma que sólo permitía el paso de la corriente hacia las muestras localizadas en uno de los dos incubadores. Los cultivos mantenidos en el otro incubador no eran estimulados y se utilizaban como controles del tratamiento. Sólo después de terminado el experimento y estudiadas las células se rompía el sello del código y los investigadores podían acceder a la información sobre cuál de los dos grupos de muestras había sido expuesto a las corrientes. Este procedimiento clásico asegura la imparcialidad del investigador en la obtención e interpretación de los resultados.



Respuesta de células humanas normales a la exposición in vitro a señales TECR en condiciones atérmicas
Alejandro Úbeda, María Luisa Hernández-Bule, María Ángeles Trillo, María Antonia Martínez, Joaquín Matilla, Teresa Montero y Jocelyne Leal. Servicios de Bioelectromagnética y de Bioquímica, Departamento de Investigación, Hospital Ramón y Cajal, 28034 Madrid

Nuestros estudios previos de determinación y valoración de respuesta in vitro a la exposición a corrientes eléctricas TECR, de 0,575 MHz y señal sinusoidal han permitido definir los efectos de ese tratamiento sobre células de líneas diferentes de cánceres humanos. En esos estudios se investigó la respuesta celular ante niveles de exposición en los rangos atérmico y térmico. Los efectos observados consistieron, según, la línea celular ensayada, en un descenso en la viabilidad celular (inducción de muerte celular) o en un decremento de la proliferación celular (reducción del número de células). Resultados de estudios de la dinámica celular indicaron que las citadas respuestas venían mediadas por alteraciones en el ciclo celular que conducían a una detención de la división y, eventualmente, a la muerte de las células afectadas. La relación dosis-respuesta no seguía una función lineal lo que demostró que las respuestas descritas no son achacables, en general, a un efecto térmico. A partir de este bloque de evidencia se ha concluido que la exposición a niveles subtérmicos de corrientes de tipo TECR, aplicadas con éxito en diversos tipos de terapia, provocan efectos citotóxicos en cultivos de líneas de cánceres humanos. Las implicaciones de estos resultados sobre posibles aplicaciones del sistema TECR como coadyuvante en tratamientos oncostáticos no pueden ser valoradas sobre la base de nuestros presentes conocimientos pero merecen ser estudiadas.
La cuestión obvia, a partir de los datos descritos arriba, se plantea en términos de la posible especificidad de la respuesta en líneas cancerosas. Es decir, ¿el tratamiento con corrientes TECR induce respuestas citotóxicas solamente en células de cánceres o, por el contrario, también células humanas normales ven comprometida su viabilidad en respuesta al tratamiento? La contestación a este interrogante es crucial para la comprensión de los principios de respuesta celular a las corrientes de señal TECR y para la valoración del potencial terapéutico del tratamiento basado en ellas.
Con el fin de responder a esa pregunta se obtuvieron células sanguíneas de voluntarios sanos seleccionando especies celulares de interés en el estudio de posibles efectos del tratamiento TECR sobre la respuesta funcional de células del sistema inmune. Estas células normales fueron cultivadas y sometidas a condiciones de tratamiento atérmico idénticas a aquellas que indujeron las referidas respuestas citotóxicas en las células de cánceres humanos. Después del tratamiento las células normales fueron estudiadas siguiendo también los mismos procedimientos aplicados para las células de cánceres. Los resultados de los análisis no revelaron indicios de efectos citotóxicos en los cultivos de las células sanguíneas normales de donantes sanos expuestas durante periodos de 24 h, a la acción in vitro de corrientes eléctricas de señales empleadas en terapias TECR.
En síntesis, los resultados de los presentes estudios muestran que los efectos citotóxicos provocados por el tratamiento in vitro con señales TECR en células de cánceres humanos no se dan en cultivos de células humanas normales obtenidas de donantes voluntarios. Estos datos proporcionan cierto respaldo a la idea de que algunos efectos clínicos de los tratamientos TECR podrían estar relacionados con una posible capacidad de los estímulos de provocar efectos citotóxicos selectivos afectando a células con alta tasa de división (como las cancerosas) sin alterar la viabilidad de células normales. En todo caso, las potenciales implicaciones de la respuesta celular descrita en la explicación de la acción terapéutica de los tratamientos TECR en traumatología u otras áreas no pueden ser determinadas sobre la base exclusiva de estos datos experimentales y deben ser exploradas mediante la obtención de una evidencia experimental y clínica más extensa.



CURACIÓN DEL CÁNCER: CASOS CLÍNICOS
El informe que publicamos del Departamento de Investigación del Servicio de Bioelectromagnética y Bioquímica del Hospital Ramón y Cajal de Madrid es muy importante porque, tras constatar la efectividad del Equipo de Hipertermia de Indiba en células cancerosas, demuestra su inocuidad en pacientes sanos. Sólo que esa inocuidad ya se conocía por la vía clínica pues son muchos los enfermos de cáncer tratados a día de hoy -por varias decenas de médicos de toda España- con buenos resultados.



APLICACIÓN EN TUMORES INTRACRANEALES
Es el caso del doctor Adolfo Ley Valle, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona), quien fue además el primero en aplicar el Equipo de Hipertermia en ¡tumores intracraneales! Y ya en el año 1988. En su día publicamos con él una entrevista que hoy procede reproducir:
-¿Cómo se animó a utilizar un aparato de hipertermia en el cerebro? ¿No le asustaba, al menos en aquellos momentos, la posibilidad de que el aumento de temperatura afectara negativamente al cerebro de sus pacientes? -No, porque primero realizamos un estudio de termometría preoperatoria a nivel cerebral y tumoral durante la aplicación del aparato. Y en él se demostró la inocuidad total sobre el tejido cerebral sano por su capacidad de disipación térmica debida a la vasodilatación producida. Eso sí, a nivel tumoral el incremento térmico es algo mayor y se mantiene más tiempo por falta de autorregulación de los vasos neoformados.
-Y una vez constatado ese hecho, ¿comprobaron los efectos del aparato sobre los tumores intracraneales? -Obviamente. Y he de decir que, aparte de los efectos beneficiosos de la hipertermia en el tratamiento del dolor y otros procesos inflamatorios, nuestras conclusiones más importantes hasta el momento son que frena temporalmente -e, incluso, reduce parcialmente- el crecimiento tumoral y se controla mejor la hipertensión intracraneal al disminuir el edema (inflamación) cerebral perilesional.
Este efecto antiedematoso y el de la vasodilatación a nivel cerebral ha llevado a terminar un protocolo para estudiar el efecto del Recuperador Electrónico en los procesos isquémicos cerebrales (falta de sangre) y en algunos casos de traumatismo craneocerebral grave.
Hasta aquí un breve resumen de las declaraciones que nos hiciera entonces y cuyo máximo valor estriba en el hecho de que su trabajo fue pionero en este ámbito. El tiempo ha dado aún mayor relevancia a su trabajo.



CURACIÓN DEL CÁNCER DE PIEL
El recientemente fallecido Dr. José Ramón Guix Melcior, miembro de la Real Academia de Medicina y director del departamento de Radioterapia y Medicina Nuclear de la Clínica Delfos de Barcelona, quien también trabajó durante tiempo con el Equipo de Hipertermia de Indiba, manifestaba hace sólo unos meses a la revista su opinión: "Realmente se trata de una técnica que puede ofrecer una oportunidad única para la destrucción selectiva de las células radiorresistentes en los tumores sólidos". Una afirmación a la que llegaría mediante la constatación clínica. Basta observar las imágenes de los melanomas que acompañan este texto y que trató él. En ellas se puede apreciar su aspecto tras ser tratado solo con radioterapia (izquierda) y tras aplicar además el Equipo de Hipertermia (derecha). Como es fácil observar, en el primer caso lo único que pudo conseguirse es quemar la parte periférica de los melanomas; sin embargo, con la radioterapia más la aplicación del aparato se consiguieron resultados óptimos, como reflejan las imágenes.



NUEVOS CASOS
El médico alemán Wolfgang Krüger, que trata también en la ciudad de Oberhausen desde hace unos años a sus pacientes con el Equipo de Hipertermia de Indiba, nos haría llegar por su parte dos casos que ofrecemos porque son testimonios significativos.
El primero es el de un varón de 73 años con un carcinoma bronquioalveolar, resección del lóbulo central derecho y metástasis intrapulmonar bilateral. Cuando llegó se le había dado una sesión de quimioterapia con Carboplatino y Etopósido sin lograr cambio positivo alguno y una segunda con Gemcitabin que tampoco produjo efecto por lo que se decidió no seguir con ella. El tratamiento de inmunomodulación tampoco logró ninguna mejoría. Tal era la situación del paciente cuando se presentó por primera vez en la consulta de Krüger el 14 de agosto del 2000. Consultado el médico que hasta entonces había tratado al enfermo éste le diría a Krüger que no tenía sentido darle ningún otro tratamiento porque al paciente le quedaban sólo unos pocos días de vida.
Pues bien, se realizó una subpoblación de linfocitos. La saturación de O2 estaba al 83%. Se le administró inmediatamente Wobe-Mugos (3 veces, 5 comprimidos al día) e Iscado-Qu. Y se le comenzó a dar 3 sesiones a la semana de hipertermia con el Recuperador Electrónico de Indiba. Se le daría asimismo una dosis adicional de oxígeno.
Pues bien, en la primera visita el paciente llegó a la consulta en ambulancia. Sólo seis sesiones después se sentía tan bien que caminó kilómetro y medio seguido y le desaparecieron los dolores.
El último control del tejido tumoral llevado a cabo por un especialista pulmonar demostró que el tejido había dejado de desarrollarse . La saturación de O2 estaba al 94%.
El tratamiento prosigue.
El segundo caso es el de un varón de 68 años con carcinoma bronquial microcelular del lóbulo superior del pulmón derecho que recibió 7 sesiones de quimioterapia con Taxol y Carboplatino sin que se lograra regresión tumoral. Se le desarrolló luego un carcinoma del epitelio escamoso de la epiglotis laringea. Se reseccionaría con cirugía láser la epiglotis extirpándosele los ganglios linfáticos. En diciembre de 1998 se le daría radioterapia en el tórax con 50 Gy. En Junio de 1999 sufriría una recaída en el lóbulo superior derecho. Se le dieron 4 sesiones de quimioterapia con Topotecan. En noviembre de ese mismo año se entiende que no hay nada que hacer y se suspenden los tratamientos. En febrero del 2000 acude a la consulta del Dr. Krüger donde se le realiza un análisis de células NK así como de deposiciones. Fue sometido a un completo tratamiento biológico que, entre otras cosas, incluyó lavativas, la toma 3 veces por semana de 50 gramos de vitamina C, la toma de muérdago con helixor A y comprimidos de enzimas además del tratamiento con el Equipo de Hipertermia en el tronco y en la zona hepática 3 veces por semana, tanto por delante como por detrás.
Sólo un mes después -en marzo del 2000-, tras 8 sesiones con el aparato de hipertermia de Indiba, el médico de cabecera efectuaba un chequeo en el que se reflejaba un drástico retroceso del tejido tumoral. Las sesiones continuarían hasta Junio cuando un nuevo chequeo mostró que no había ya anomalía alguna en el tejido pulmonar. El paciente está hoy bien. El cuadro sanguíneo y el marcador tumoral están dentro de la normalidad. El paciente vuelve a tener resistencia y acude cada 3 meses a hacerse un chequeo de control. En total se realizaron 24 sesiones con el Indiba.



TAMBIÉN EN ESPAÑA
Obviamente, también otros muchos médicos de nuestro país tratan el cáncer con el Equipo de Hipertermia de Indiba. Es el caso, por ejemplo, del doctor Fernando Castelló de Mora, médico y cirujano que ha trabajado casi 20 años como especialista en Radiodiagnóstico en el Hospital Universitario Virgen de Valme de Sevilla y que precisamente cuenta en este mismo número de la revista la sorprendente curación que ha logrado con este mismo aparato en un paciente con espondilitis anquilosante. O el del doctor Juan Pedro Ramírez, responsable en Madrid de la Clínica CLIAM. Y muchos más que están dispuestos a contar sus experiencias. Hablaremos de ellas más adelante. Es un tema demasiado importante para no volver nuevamente sobre él.



Para más información:
Indiba
E-mail: indibasa@indibasa.com
Web: http://www.indibasa.com/

Tlf.: 93 265 55 22


Para más información:
Dr. Fernando Castelló de Mora
Tlf.: 95 443 47 17




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