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WEISS Y LAS TERAPIAS REGRESEVAS |
Brian Weiss, autor
internacionalmente conocido -entre otras obras-
por los best sellers mundiales "Muchas vidas,
muchos maestros" y "A través del tiempo"-
estuvo recientemente en España para impartir
una serie de conferencias y seminarios que
pretenden ayudar a las personas a encontrar
su equilibrio interior. Hemos hablado con
él.
Brian Weiss es actualmente jefe del Departamento
de Psiquiatría del famoso hospital Monte Sinaí
de Miami (EEUU) y uno de los primeros en aplicar
la terapia regresiva mediante la que llevar
al paciente tanto a rememorar episodios traumáticos
de la infancia como a situaciones conflictivas
vividas en presuntas vidas anteriores en un
intento de encontrar el origen de los traumas
que pueden haber dado lugar a algunas de las
enfermedades que se manifiestan hoy. Conscientes
de que se encontraba muy cansado ya que nos
recibió a poco de llegar de un largo viaje
le dimos las gracias por ello.
-No hay de qué -nos diría sonriendo-, para
mí es un placer hablar con ustedes.
-Díganos,
¿en qué está trabajando actualmente?
-Básicamente sigo realizando terapias
regresivas. Como sin duda saben, se trata
de un terreno en el que me introduje hace
ya veintidós años y desde entonces he tratado
a unos tres mil quinientos pacientes de forma
individual y a muchos más en grupos. Además,
formo a unos doscientos terapeutas al año
para que también ellos puedan aplicar esta
terapia de regresión, meditación y sanación.
-¿A qué ha venido esta vez a Madrid?
-A impartir un seminario precisamente. No
a dar una formación completa porque son sólo
cinco días. Va dirigido a personas que tienen
ya cierto nivel, a terapeutas.
-Al principio de su trabajo las regresiones
que realizaba a sus pacientes las hacía con
hipnosis total. ¿Sigue haciéndolo así? Lo
preguntamos porque otros expertos -como Joaquín
Grau- afirman que debe hacerse en ese estado
de "duermevela" en el que se entra cuando
las ondas cerebrales fluctúan alrededor de
los 4 ciclos por segundo.
-Bueno, existen distintos grados de hipnosis.
De hecho, todos nos autohipnotizamos cada
día. Por ejemplo, cuando uno lee en estado
de relajación un libro sin oír ruido alguno...
eso es hipnosis. Una cuestión de concentración.
Por tanto, no hay nada misterioso en ello.
Yo he trabajado con muchos pacientes que han
tenido experiencias de regresión espontánea.
Y los niños lo hacen sin hipnosis. Es más,
a la gente a veces le ocurre que visita ciudades
en las que nunca ha estado antes y reconoce
lo que ven en un fenómeno que se denomina
"deja vu". También se tienen sueños sobre
vidas pasadas. Pero cuando alguien viene a
mi consulta utilizo la hipnosis porque es
la manera más rápida y profunda. Se puede
decir que un sueño también es un estado profundo,
cuando el cerebro produce ondas delta; la
diferencia es que no está controlado como
en el caso de la hipnosis.
-¿Cree usted que los conflictos que los
pacientes relatan de experiencias en vidas
pasadas realmente influyen en los estados
de salud o enfermedad de esta vida?
-A menudo, sí. De hecho, esa es la base de
la terapia. La regresión va a la fuente del
síntoma, del problema. Que puede haberse producido
estando en el útero materno durante la gestación,
en la infancia, en la adolescencia o hasta
en una vida pasada...
-Bueno, para desplazarse mentalmente hasta
una vida pasada... habrá primero que creer
en la reencarnación.
-En realidad no importa si la gente cree o
no en la reencarnación y si es posible, en
tal caso, acceder a las experiencias de vidas
anteriores. Así se lo explico a quien no cree
a fin de que entienda que puede ser la mente
la que "recree" una situación pasada en esta
vida para hacer que afloren hechos desagradables
sin sentimientos de culpa o vergüenza.
Lo que importa es que aflorando ese shock
traumático el síntoma desaparece y la persona
mejora. Así, por ejemplo, si el paciente narra
que se ahogó en una vida pasada y esa es la
razón de que le tenga fobia al agua ahora,
ésta desaparecerá tanto si realmente el hecho
ocurrió en una vida anterior como si se trata
de una recreación mental. Lo interesante es
que aflore.
-¿Y revivir un hecho traumático no produce
sufrimiento en el paciente?
-No es necesario que el paciente reviva también
los sentimientos, que sufra una catarsis aunque
a veces sea conveniente, basta con que lo
haga mentalmente. En términos terapéuticos
a eso se le llama "decatexis" o atenuación.
Es decir, se puede tener a una persona bajo
hipnosis reviviendo la situación dramática
pero hacer que lo vea "desde la distancia",
sin que sienta el drama en su cuerpo, sin
experimentar pánico o sufrir emocionalmente.
De esa forma se le puede hacer revivir una
y otra vez la escena en distintas sesiones
sin rechazo ya que sabe que no va a sentir
angustia. Repetición que permite que la fobia
se vaya diluyendo energéticamente y el trauma
"enquistado" desaparezca.
-En cualquier caso, tenemos entendido que
las experiencias de vidas pasadas" son numerosas,
¿no?
-En efecto. Y, de hecho, es una experiencia
que reconforta espiritualmente a mucha gente.
Os obvio que marca mucho saber que uno es
inmortal, que va a renacer una y otra vez.
Para muchos las experiencias son tan reales
que luego no albergan duda de que realmente
sucedieron, de que no son una fabulación de
su mente.
Y saber que la muerte no existe, que no es
más que un tránsito, reconforta. Al punto
de que en todos los casos la visión del mundo
y de la vida cambia.
-¿Tiene relación esta terapia con la Programación
Neurolingüística o PNL? Es decir, ¿se puede
conseguir con ella superar el pánico a los
lugares cerrados o a viajar en avión, por
poner dos simples ejemplos?
-La PNL tiene, en efecto, algunas similitudes
terapéuticas con la hipnosis regresiva. Se
puede enseñar a una persona a controlar la
respiración, la presión sanguínea y el pulso
a través de una visualización intensa y conseguir
abortar un ataque de ansiedad o de pánico
antes de que comience.
Piénsese que el simple acto de meditar es
importante. Por eso la meditación es algo
que enseño a todos mis pacientes además de
la hipnosis. Claro que en la meditación uno
relaja la mente conscientemente mientras en
la hipnosis profunda la persona se halla en
un nivel en el que a pesar de que puede mantener
una conversación, no interviene el consciente.
-¿Ha oído hablar del doctor Hamer y de
sus teorías acerca de las leyes que rigen
la aparición de un cáncer?
-No, no sé quién es.
-El doctor Hamer parece haber demostrado
a través de múltiples pruebas -sobre todo
con escáneres cerebrales- que la aparición
de un cáncer está supeditada a determinados
traumas psíquicos intensos e inesperados que
pillan a uno a contrapié y se viven en soledad.
Cuando eso ocurre, en una zona del cerebro
se produce una marca en forma de diana y el
órgano regulado por esa zona cerebral sufre
una disfunción que puede desembocar en un
cáncer si el shock traumático que la generó
ha sido lo suficientemente intenso.
-Por lo que me cuenta, debe ser muy similar
a lo que plantea la medicina oriental sólo
que los campos de energía en este caso no
se encuentran representados en la oreja o
en el pie sino en el cerebro...
-Hay algo en lo que usted plantea que no
acabamos de entender bien. Supongamos que
la reencarnación es una realidad. Bien, si
tengo un problema de estómago provocado en
"otra vida" por un conflicto del tipo que
sea y ese problema en esta vida no va a volver
a suceder, ¿por qué me "traigo" entonces la
enfermedad de unas circunstancias que no voy
a vivir ya aquí? ¿Por qué me traigo a esta
vida, a mi cuerpo, problemas que tuvieron
lugar en una vida pasada y en otras circunstancias?
-No sabría decirle exactamente el porqué pero
quizás esté relacionado con lo que me acaba
de decir, por ejemplo, del doctor Hamer. En
la tradición oriental se les llama "cicatrices".
Quiero decir que serían como "cicatrices"
que te llevas cuando se forma el cuerpo a
partir del "molde" inicial de energía electromagnética
que da lugar a cada nueva vida. Y como la
cicatriz sigue inscrita ahí, en el campo electromagnético,
se puede volver a manifestar. En suma, si
no se "soluciona" el problema, lo que puede
hacerse con una terapia regresiva, el molde
electromagnético continúa dañado.
-Por cierto, dígame una cosa: usted que
ha tratado con tantos pacientes, ¿ha notado
cambios globales significativos en la forma
de ver la vida de la gente a lo largo de estos
años?
-Sí. La gente ahora tiene una mente cada vez
más abierta. En parte, la causa de que esto
sea así somos usted y yo, la televisión, las
revistas, la radio, los periódicos... Porque
hoy la gente ha incrementado su conocimiento
y sabe más sobre la conexión mente-cuerpo,
sobre sanación, sobre salud, sobre vidas pasadas,
sobre espiritualidad, sobre el mundo de las
energías... Hay más información, las personas
tienen menos miedo de hacer público lo que
piensan y no tienen ningún problema en ir
a terapeutas alternativos. Cuando comencé
a hacer este trabajo hace veintidós años era
diferente. La gente tenía miedo y no acudía
a las terapias alternativas. Ahora la Acupuntura,
por ejemplo, es algo muy corriente. Es más,
los pacientes están hoy presionando a los
médicos tradicionales; al menos, en Estados
Unidos. El mundo ha cambiado completamente
porque hay pacientes que quieren terapia regresivas
y cada vez más hipnoterapeutas haciendo este
trabajo. Ya no se considera escandaloso ni
vergonzoso trabajar con medicinas alternativas,
realizar regresiones, hipnosis, tratamientos
quiroprácticos, acupuntura, masaje, etc. Las
terapias energéticas se están convirtiendo
en algo mucho más aceptado. Por tanto, sí,
hay un cambio en el nivel de conocimiento
y en la apertura mental.
-A nosotros nos da incluso la impresión
de que la gente está empujando hacia arriba
a todo el sistema.
-Cierto. Y aunque hay científicos que están
implicados la verdad es que la mayor parte
del empuje viene de la gente de a pie.
-Un catedrático español de Psicología,
José Luis Pinillos, dijo ya hace tiempo que
el futuro de la mente humana es alcanzar capacidades
que en este momento se consideran paranormales
como la telepatía, la precognición, etc. ¿Qué
piensa sobre eso y sobre el momento en que
podremos alcanzar esas capacidades?
-Ese profesor tiene razón. Yo he sido testigo
de la manifestación de esas capacidades en
ciertas personas como sanadores, telépatas
y médiums. Y los estudio de la misma forma
que los científicos materialistas están empezando
ahora a estudiar la conciencia, la mente y
sus límites. Capacidades mentales como la
visión remota y otras muchas más. Sí, creo
que sí, que tendremos habilidades intuitivas
y otras habilidades en mucha mayor proporción
de lo que hemos comenzado a conocer ahora
y que deberemos desarrollar. En los últimos
doscientos años, con la Ilustración y el triunfo
de la racionalidad, nos hicimos muy de hemisferio
izquierdo cerebral. Y eso es bueno pero nos
hemos quedado sin equilibrio. Es importante
pues que volvamos a usar ambos hemisferios
equilibradamente.
-En todo caso, aún deben cambiar mucho
las cosas para que los médicos empiecen a
ver al ser humano como un todo y donde el
cerebro, siendo importante, no se perciba
como lo más importante. Lo es más, a nuestro
juicio, el corazón.
-Es verdad. Hoy se acepta que el corazón tiene
su propio cerebro, lo que se ha popularizado
como inteligencia emocional. Por eso pienso
que vamos a asistir a enormes cambios en el
ámbito de la salud. A no tardar mucho. De
hecho, ya han empezado a tener lugar. Hoy
se acepta que el estrés deprime el sistema
inmune; es algo obvio. Por tanto, aprender
a eliminar el estrés e inducir sentimientos
de paz interior y relajación va a ayudar a
la salud de la gente, tanto a nivel físico
como mental. Y, de la misma forma, empezarán
rápidamente a verse cambios en las enfermedades
crónicas en cuanto la gente comience a practicar
técnicas mentales de meditación, relajación,
visualización, regresión... Hay que practicar
estas técnicas. No podemos simplemente hablar
de ellas. Cuando la gente practica, los cambios
se producen más rápidamente.
-Luego, ¿podríamos decir que el corazón
tiene su propia inteligencia?
-Pienso que la tiene de alguna forma. Podemos
llamarlo de diferentes maneras pero es una
clase de inteligencia emocional. Tal vez se
manifieste como intuición.
-Cada vez más autores defienden que el
corazón tiene un tipo de inteligencia propia
que el cerebro no puede llegar a percibir.
-Bueno, es cierto que no está claro dónde
se ubica la capacidad de compasión o la de
amar. Quizás estén en el corazón pero también
deberíamos revisar frases hechas la de
"me ha roto el corazón" porque por lo
general es un acontecimiento valorado mentalmente
lo que te rompe el corazón. La muerte de alguien,
de una relación que se termina, de un acontecimiento
triste o traumático es evidente que llegan
al corazón... Pero, cuando uno dice que le
han roto el corazón, ¿no será que es el impacto
mental el que hace que el corazón resulte
afectado físicamente? Hay que seguir investigando.
-¿Cree que las células, por sí mismas,
tienen alguna clase de consciencia?
-Consciencia significa "darse cuenta de..."
y, en ese sentido, es la palabra exacta.
Sé que científicos japoneses o chinos -no
recuerdo ahora- están estudiando las moléculas
del agua, no ya en el cuerpo sino en un vaso
de agua. Y a través del microscopio electrónico
han visto cómo las moléculas del agua responden
a las emociones, a factores externos... Y
si uno asume que las moléculas de agua responden
así, ¡cuánto más sensibles no serán las células
de nuestro cuerpo!
-Volviendo al tema de las terapias regresivas.
¿Ha percibido diferencias entre los pacientes
que hacen regularmente meditación y los que
no la practican?
-Cuando atiendo a alguien que medita regularmente
el trabajo va mucho mas rápido, se alcanzan
antes niveles más profundos y el beneficio
es más inmediato. Sí, con la meditación los
resultados son mas rápidos y mejores. Por
eso aconsejo siempre a todos mis pacientes
que practiquen la meditación y la relajación
ya que eso ayuda a conseguir una recuperación
más rápida y eficaz.
-¿Alguna vez ha conseguido como terapeuta
captar o intuir de forma clara escenas de
las vidas anteriores de los pacientes? ¿Ha
sentido que "se metía en el escenario" con
su paciente?
-En ocasiones. Pero cuando yo formo a un terapeuta
y veo que es muy intuitivo le recuerdo que
no puede nunca adelantarse a los acontecimientos
que está viviendo el paciente, que debe ir
a su velocidad. Debe ser él quien narre la
experiencia, quien la reviva.
-Con la aparición de las terapias regresivas
el número de gente que se plantea en Occidente
la posibilidad de que la reencarnación sea
algo real es cada vez mayor. Al punto de que
son también cada vez más numerosos los grupos
de personas que se decidan a ayudar a la gente
que se está muriendo y a sus familiares a
afrontar el tránsito. ¿Diría usted que si
una persona que se está muriendo cambia su
forma de pensar durante sus últimos momentos
entra en la siguiente vida en una posición
mucho mejor?
-Eso es lo que dice el budismo, que el cómo
terminas tu vida y cuáles son tus pensamientos...
determina lo que ocurre después y cómo regresas.
Realmente no lo sé aunque podría ser cierto.
Desde luego, cuando un moribundo cree en la
reencarnación termina su vida de forma mucho
más relajada, no tiene miedo a la muerte.
A veces, incluso aseguran "ver" y hablar con
parientes o amigos ya fallecidos que vienen
a recibirles desde el otro lado. Mi hermano
más joven, que es oncólogo y trabaja con pacientes
de cáncer terminales, les anima siempre a
contar todo lo que les sucede y ha escuchado
muchos maravillosos relatos de ese estilo.
-Antes de despedirnos quisiéramos saber
si después de más de veinte años como terapeuta
ha modificado la forma de efectuar sus terapias.
-Efectivamente, mi trabajo se ha ido expandiendo
más allá de las regresiones y las vidas pasadas
hacia el cuerpo mental y hacia la conciencia
y la energía.
Luis Arribas
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