El Ministerio de Sanidad y Consumo
que dirige Ana Pastor emitió el pasado día 10 de Enero un
nuevo comunicado oficial sobre el Bio-Bac que demuestra
una vez más la falta de respeto por la verdad que viene
caracterizando a ese organismo desde hace meses. Porque
en él, con toda desfachatez, se miente otra vez impunemente
a sabiendas de que se hace. Es evidente que la Agencia del
Medicamento, de la mano de su director, Fernando García
Alonso, sigue engañando a la ministra e intenta hacer lo
mismo con la juez que lleva el caso al igual que en su momento
lo hizo con la Guardia Civil. No lo va a conseguir.
A las mentiras públicas efectuadas en diciembre por la Ministra
de Sanidad sobre el Bio-Bac -denunciadas por
Discovery
DSALUD el pasado número- se unió el viernes 10 de enero
otra nota oficial del ministerio con nuevas falsedades y
manipulaciones. Y es que en ella no sólo se dice que la
Agencia Española del Medicamento ha "confirmado" que el
Bio-Bac "carece de eficacia terapéutica" sino que se pretende
hacer creer a los medios de comunicación que no se puede
liberar cautelarmente el producto porque habría potencial
peligro para la salud de las personas inmunodeprimidas (con
las defensas bajas) al haberse encontrado hongos y estar
mal fabricado. Asimismo, se decía que la composición de
los envases varía de unos a otros por lo que cualquier intento
de hacer ensayos clínicos reglados es imposible.
Pues bien,
son afirmaciones falsas. Y no es que lo
digamos nosotros:
es que lo dice el propio informe de
la Agencia del Medicamento. Basta leerlo, lo que explica
por qué no se les ha facilitado a los periodistas.
Enrique Sánchez de León, ex ministro de Sanidad y
abogado de
Rafael Chacón -responsable de la comercialización
del Bio-Bac- emitió por ello una nota de prensa a los tres
días tan concluyente como contundente sólo que la mayoría
de los medios de comunicación -¡qué fuerte está siendo la
presión de la industria!- se negaron a darla a conocer.
En ella se alegaba que el Ministerio de Sanidad había
desvirtuado
y desfigurado interesadamente el contenido del informe elaborado
en diciembre por los técnicos de la Agencia del Medicamento.
Es más, hay que decir que en ningún momento se habla en
el informe de la "eficacia terapéutica" del Bio-Bac. Luego,
¿en qué se basó el director de la Agencia Española del Medicamento,
Fernando García Alonso, para hacer esas afirmaciones
a las cadenas de televisión en su despacho? ¿En qué se fundamentó
la nota del gabinete de prensa del ministerio? Pues en el
principal "argumento" utilizado en el informe: que como
se había cambiado el procedimiento de obtención del producto
con respecto al que se utilizaba cuando se hicieron los
ensayos no procedía entrar a valorar éstos aunque obren
en su poder y demuestren tanto su inocuidad -su no toxicidad-
como su eficacia terapéutica en -al menos- cáncer, sida,
osteoartritis (artrosis) y hepatitis C (ver el artículo
al respecto en esta misma revista). Es decir, el argumento
para alegar que carece de eficacia terapéutica es no tener
en cuenta los ensayos intentando hacer creer que el Bio-Bac
actual no es el mismo producto con el que se hicieron porque
se modificó el método de obtención. Pues bien, hay que decir
que aún si ello hubiera así, si el método se hubiera cambiado,
alegar que el producto final sería distinto por eso es completamente
falso. Pero es que resulta que, encima, según
Rafael
Chacón -responsable del Bio-Bac- es, lisa y llanamente,
mentira. Los ensayos se hicieron con el mismo método
de fabricación con el que se han fabricado los frascos incautados.
Enrique Sánchez de León presentó pues ante la jueza de El
Escorial que lleva el caso un esclarecedor informe que responde
y
desmonta punto por punto las alegaciones de la Agencia
Española del Medicamento. Solicitando que acudan a
declarar
judicialmente Fernando García Alonso,
Ramón Palop
-Subdirector General de Seguridad del Medicamento- y
Francisco
Salmerón -Jefe de la División de productos Biológicos
y Biotecnología- para dar cuenta de sus actuaciones.
El escrito solicitaba además
el levantamiento inmediato
de la intervención del Bio-Bac porque hasta la fecha
-y contra lo que se ha dicho-
en ningún momento se ha
justificado que haya producido a nadie daño "grave e inminente
para la salud", única razón, por otra parte, que podría
haber justificado la actuación de la Guardia Civil y la
conculcación de los derechos fundamentales de tantas personas.
Sánchez de León añadiría que las posibles irregularidades
administrativas que pudieran existir -si fuera el caso-
no pueden ser nunca obstáculo para limitar el derecho
a la salud que sólo corresponde a los pacientes ya que
a la Administración sólo le compete la garantía de cumplimiento
de trámites oficiales que los responsables del Bio-Bac siempre
se han mostrado dispuestos a cumplir.
Asimismo denunció que el informe de la Agencia Española
del Medicamento había sido
elaborado bajo la dirección
de funcionarios que llevan años oponiéndose sistemática
e injustificadamente a la realización de ensayos clínicos
para la legalización del Bio-Bac y que, encima,
lo
habían "interpretado" interesadamente, sin objetividad ni
neutralidad.
La nota de prensa del abogado de Rafael Chacón y Chacón
Farmacéutica se lamentaba asimismo del "
prejuicio"
y de la "
falta de sensibilidad humana con que se comportan
las autoridades del Ministerio de Sanidad y Consumo"
denunciando que "
se han desentendido de cualquier vertiente
humana en la debida atención que requiere el derecho a la
salud de todos los españoles".
Hay que agregar que Enrique Sánchez de León se ha personado
también ante el juzgado para hacerse cargo de la defensa
de los derechos de un grupo de enfermos consumidores de
Bio-Bac y de uno de los médicos imputados.
BIO-BAC: EFICAZ
E INOCUO
En suma, para Enrique Sánchez de León
el propio informe "demuestra que lo dicho en el comunicado
del Gobierno no se adecua a lo dicho en el informe de la
Agencia Española del Medicamento. En ningún lugar del mismo
se dice que Bio-Bac carece de eficacia terapéutica y que
no es un producto seguro ni eficaz. Las referencias a ello
son puntuales y circunstanciales pero se hacen extensivas
a todo el producto y ello ni es ético ni se corresponde
con la verdad".
En suma -añadimos nosotros-, el propio informe demuestra
dos cosas: primero, que
el Bio-Bac oral -del que
se han incautado decenas de miles botellas-
es estéril,
inocuo, está bien fabricado, no hay en él hongos y su consumo
no implica peligro alguno para la salud. Y en cuanto
a su eficacia terapéutica, hay numerosos documentos inatacables
que la demuestran. Y segundo, que lo único que se han encontrado
es una ligera contaminación en unos inyectables: 180 viales.
Y está por demostrar con contraanálisis si eso es así y
si son dañinos. En resumen,
no existe justificación alguna
para no liberar de inmediato el Bio-Bac oral.
Sólo nos resta preguntar hasta cuándo se va a consentir
que el Ministerio de Sanidad mienta impunemente una y otra
vez sobre este asunto. Porque han muerto ya varias personas
en estos días y la desesperación está cundiendo en cientos
de familias que tomaban Bio-Bac y a quien se les están acabando
-o se han acabado- los frascos que tomaban.
LA
INDIGNACIÓN DE RAFAEL CHACÓN
Debemos añadir que son muchas las personas -especialmente
médicos, biólogos y químicos- que nos han preguntado en
las últimas semanas por qué Chacón Farmacéutica no fue publicando
los ensayos, dada la importancia de los mismos, en revistas
científicas. Y si bien conocemos la respuesta, entendimos
que era mejor que fuera él quien respondiera a esa cuestión.
-La razón -nos diría- es simple: porque no nos interesaba.
Para empezar, nosotros somos un laboratorio pequeño, familiar,
y no cotizamos en bolsa. Y ese tipo de anuncios se hacen
fundamentalmente para revalorizar las acciones de los grandes
laboratorios. No es, pues, nuestro caso. Es más, nosotros
necesitábamos mantener en secreto lo que estábamos haciendo
porque sabíamos que si algunos prebostes de la industria
farmacéutica se enteraban nos impedirían volver a hacer
nuevos ensayos. Ya consiguieron impedirlo en España a través
de Fernando García Alonso y por eso tuvimos que irnos al
extranjero. Y si pudimos hacerlos fuera es porque nadie
se creyó que tuviéramos posibilidades económicas para afrontar
algo así. Ese fue su error. Le aseguro que nos hemos gastado
muchísimo dinero en esto. Y del patrimonio familiar, no
del Estado o de un gran laboratorio. Ya sabe por qué nunca
quisimos publicar nada en revistas científicas.
-Bueno, también intuyo que les hubiera sido además difícil.
Porque, hasta donde yo sé, el descubrimiento de su padre
deja obsoletos muchos fármacos actuales de alta rentabilidad.
Y dudo que vayan a dar cabida esas revistas a sus ensayos
porque todos sabemos quiénes las financian.
-Probablemente tenga razón. En todo caso, la explicación
de nuestro silencio es la que le he comentado.
-Sin embargo, tengo entendido que uno de los más grandes
laboratorios de la industria farmacéutica ha intentado comprar
el Bio-Bac dos veces. ¿Puede confirmármelo?
-Se lo confirmo. La primera vez en la década de los 70.
Le ofrecieron a mi padre quince mil millones de pesetas
de la época. Y no se llegó a un acuerdo porque impuso dos
condiciones que no fueron aceptadas: una, que se mantuviera
el precio -entonces era de 900 Pts.- para garantizar que
cualquiera pudiera acceder al producto; y la segunda que
en dos años estuviera comercializándose en las farmacias
de todo el mundo. Sospechaba que pretendían meter su descubrimiento
en una caja fuerte y no darlo a conocer porque les era más
rentable seguir con los tratamientos convencionales que
aplicaban.
-Pero, ¿qué multinacional fue?
-Permítame que me reserve el nombre por el momento.
-Bien. ¿Y cuándo fue el segundo intento de compra?
-Hará año y medio, escasos meses antes de que alguien
diera la orden a sus topos en la Agencia del Medicamento
de pararme. Les puse las mismas condiciones que mi padre
y volvieron a negarse. Por eso han actuado.
-Pues oficialmente la actuación de la Guardia Civil comienza
cuando recibe una denuncia de Ramón Palop, Subdirector General
de Seguridad del Medicamento, en la que éste explica que
en la Agencia acaban de enterarse de que ustedes están vendiendo
ilegalmente el Bio-Bac.
-Falso. La Agencia Española del Medicamento y el Ministerio
de Sanidad sabían que el Bio-Bac se estaba comercializando
desde hace tiempo. Puedo probarlo documentalmente de forma
irrebatible. Y lo haré en su momento ante los tribunales.
-¿Es verdad que está usted planteándose la presentación
en breve plazo de algunas denuncias y querellas contra miembros
del Ministerio de Sanidad y Consumo?
-Lo es.
-¿Y lo es también que si finalmente se le impide comercializar
el Bio-Bac en España lo hará en el extranjero?
-Se va también a comercializar en otros países, independientemente
de si finalmente se autoriza o no en España. Téngalo por
seguro. Las gestiones en ese sentido están ya muy avanzadas.
-Dígame, ¿estaría dispuesto a contar en la revista, con
detalle, la trama que según usted ha impedido la aprobación
oficial del Bio-Bac? ¿Y los detalles de su actividad en
el extranjero?
-Lo estoy. Déjeme sólo consultar con mi letrado cuándo es
el momento oportuno. ¿De acuerdo?
-¿Y sobre lo que es el Bio-Bac, sobre lo que realmente
significa el descubrimiento efectuado por su padre?
-No hay inconveniente. Es hora de contar toda la verdad.
-Quedamos pues a la espera de ello. Hasta entonces.
-Hasta entonces. Y gracias por la honestidad y la ética
que están demostrando en la revista.
-Es nuestra obligación. Le aseguro que vamos a seguir
hablando de este tema hasta que los españoles sepan toda
la verdad.
José Antonio Campoy