Una de las principales obsesiones
y preocupaciones del hombre es, sin duda, el dolor físico.
Por eso en el empeño por mitigarlo se han empleado todo
tipo de elementos y terapias naturales y se han creado nuevas
tecnologías para atenuarlo. Pues bien, uno de esos métodos
se basa en los efectos terapéuticos de las ondas sonoras
que, de forma no invasiva y sin efectos secundarios, son
capaces de reducir -e, incluso, eliminar- gran parte del
dolor corporal.
"Una terapia sin medicamentos que ayuda a la
naturaleza en su propio proceso de curación". Así podría
definirse la terapia con ondas sonoras que consiste en inducir
en el interior del cuerpo ondas que vibran a 400 hertzios
de frecuencia -la misma a la que vibran nuestras células-,
hecho que mejora el suministro de oxígeno de las células
y estimula la circulación sanguínea y linfática con los
diversos beneficios para el organismo. Entre ellos, la eliminación
del dolor.
EL FENÓMENO DE RESONANCIA
Quizás el lector no lo sepa pero las
células del cuerpo se encuentran en constante movimiento
oscilatorio, algo imprescindible para el mantenimiento de
la vida ya que es con él como elimina toxinas y absorbe
nutrientes y oxígeno. Si se detiene ese movimiento la célula
no se nutre y se desencadenan procesos inflamatorios, dolorosos,
de envejecimiento, etc. Pues bien, ese movimiento oscilatorio
constante produce una vibración a una determinada frecuencia:
400 hertzios. Y es ese hecho el que permite la acción curativa
de las ondas sonoras.
Porque lo que se hace con los aparatos que se utilizan en
esta terapia es inducir en el cuerpo ondas sonoras a esa
frecuencia para activar las células y revitalizarlas; sólo
que, merced al conocido fenómeno físico de la resonancia,
la vibración no se queda en la superficie sino que penetra
hasta 6 centímetros en el tejido orgánico. Es decir, hasta
el interior de las articulaciones, huesos y tendones. Y,
por tanto, se llega a donde no lo hace ningún tipo de masaje.
De esa manera la acción de las ondas sonoras activa el movimiento
de las células, estimula su regeneración y acelera el proceso
de curación del cuerpo. En suma, se reactiva la actividad
funcional de aquellas zonas del cuerpo que causan dolor
como es el caso de las articulaciones, músculos, tendones
o huesos.
Además, paralelamente, la vibración inducida por las ondas
sonoras estimula también los centros de acupuntura y mediante
ellos, como es sobradamente conocido, se pueden tratar múltiples
dolencias.
Es decir, las ondas sonoras potencian la propia capacidad
autocurativa del cuerpo mediante un masaje profundo, suave
y agradable.
MÚLTIPLES APLICACIONES
Cabe añadir que la terapia con ondas
sonoras se basa en las investigaciones realizadas en 1939
por el doctor
Schliephake y hoy día se emplea con
éxito, por sí sola o en combinación con Magnetoterapia,
en distintos países. En España sólo se aplica en un par
de clínicas de Barcelona y Madrid pero en países como Alemania
u Holanda son ya varios los hospitales públicos que la emplean
como terapia única para problemas traumatológicos y patologías
con dolor. De hecho, son precisamente las experiencias alemana
y holandesa las que permitieron constatar que con ella se
obtienen excelentes resultados en el tratamiento de numerosas
patologías.
Los efectos terapéuticos constatados incluyen una mejora
de la circulación sanguínea y linfática, el alivio de dolores
crónicos, la relajación de los músculos, la mejora del suministro
de oxígeno a las células del organismo y un incremento general
de energía. Asimismo, coadyuva a adelgazar, a rejuvenecer
la piel, a aliviar el estrés y a obtener una sensación de
bienestar general.
Otro de los usos principales de la terapia de ondas sonoras
es el tratamiento cosmético. De hecho, con el masaje que
produce la vibración de las ondas sonoras se obtienen excelentes
resultados en el tratamiento de la flacidez y las arrugas
que tanto afean nuestro aspecto externo. Los efectos de
esta técnica son duraderos porque ataca el problema en su
raíz y elimina, con "cosmética interior", las causas de
arrugas, celulitis, flacidez, etc. Además, es muy eficaz
para revitalizar todo el sistema, desde la piel -el órgano
más grande del cuerpo- hasta las articulaciones y huesos.
El resultado es una imagen de salud y belleza exterior que
es reflejo de un equilibrio interno.
Y todo ello sin olvidar que se trata de un método no invasivo,
que no tiene efectos secundarios, que no requiere fármacos
-en algunos casos incluso permite dejar de tomarlos- y que
puede ser aplicado a cualquier persona, desde niños a ancianos.
Sara Muñoz
DOLENCIAS EN LAS
QUE ESTÁN INDICADAS LAS ONDAS SONORAS
La terapia con ondas sonoras se aplica
actualmente en varios países -entre ellos, Alemania, Holanda,
Japón y Estados Unidos- para el tratamiento de arrugas,
flacidez, celulitis, estrías, dolor corporal, migrañas,
estética de cuerpo y cara, tendinitis, calvicie, hipertensión,
bronquitis crónica, artrosis, enfermedades de articulaciones
y músculos, defectos de postura, lumbago, ciática, lesiones
de huesos, enfermedades de los músculos, neuralgias, reumatismo,
esguinces, torceduras, juanetes, calambres, tirones, problemas
sinusales, inflamación, tumefacción, espasmos musculares,
tonificación muscular general, gastritis, crisis hepáticas,
estreñimiento, dolores dentales, hinchazón de las piernas,
codo de tenista, dolores de espalda, tortícolis, hemorroides,
trastorno de próstata, menstruación dolorosa, acné e insomnio.
APARATOS
DE USO DOMÉSTICO
Los aparatos que usan ondas sonoras se fabrican desde hace
40 años en diversos países, especialmente en Alemania. Algunos
son de gran tamaño y se utilizan en centros médicos pero
existen otros desarrollados para uso doméstico. Es el caso
del Nostrafon, un aparato homologado fácil de manejar que
ha superado pruebas exhaustivas y posee las calificaciones
oficiales europeas de seguridad. Lo que mencionamos porque
puede conseguirse en España.