Con buen criterio, muchas personas
han entendido que si el Bio-Bac está siendo objeto de una
persecución tan brutal tiene ser por algo. Y así es. ¿La
razón? Que lo que hay detrás del descubrimiento de su creador,
Fernando Chacón, puede cambiar la historia de la medicina
de las próximas décadas. Y dar solución a numerosas patologías
crónicas e incurables. Sólo que eso daña muchos intereses
económicos. Esa es la razón de que se intente impedir que
se conozca el descubrimiento que hay tras el Bio-Bac y se
procure desprestigiarlo.
Mariano Barbacid, director del Centro Nacional de
Investigaciones Oncológicas (CNIO), considerado la máxima
autoridad sobre el cáncer en nuestro país, comunicó en junio
del año pasado que había decidido
"aplicar todo el conocimiento
sobre el cáncer acumulado en las dos últimas décadas en
desarrollar una nueva generación de drogas antitumorales
completamente distinta y más eficaz" para lo cual abogaba
por "
impulsar la investigación del funcionamiento de
las proteínas implicadas en la aparición y desarrollo
del cáncer a través de la genómica funcional".
Barbacid, tras decir que
"los descubrimientos en el campo
de la investigación sobre el cáncer habían experimentado
una progresión geométrica", reconoció a continuación
que
"en la terapia directa contra el cáncer no se ha
avanzado mucho". De hecho, llegó a afirmar que hoy la
cirugía sólo es capaz de curar "el 40% de los tumores" y
"la quimioterapia un 10%". Agregando que si bien hay actualmente
370 fármacos en proceso de ensayo clínico,
"la mayoría
de ellos fracasará" porque
"dejan mucho que desear".
Es más, el pasado 4 de febrero, durante la inauguración
de la nueva sede del CNIO en Madrid, Barbacid llegó a afirmar
que "la mitad de los españoles padecerán un cáncer en
algún momento de su vida y la mitad fallecerá debido a esta
enfermedad". Brutal reconocimiento público de que la
enfermedad va a más y no saben qué hacer. Es increíble que
el propio Barbacid admita que la
un 50% de los españoles
sufrirá cáncer y que la mitad
morirá por ello sin
que eso sea portada en todos los medios de comunicación.
Curiosa paradoja -¿no?- que Barbacid diga que se ha avanzado
mucho en la investigación del cáncer y prácticamente
nada en su curación. Basta analizar las declaraciones
del director del CNIO para comprobar que son sólo una declaración
de intenciones que ponen de manifiesto, por un lado, el
reconocimiento del fracaso de las actuales terapias en el
tratamiento del cáncer y, por otro, el reconocimiento de
que son
proteínas las causantes de la aparición y
desarrollo del cáncer, sumándose así a las investigaciones
más actuales de la oncología mundial que, ¡por fin!, ha
abandonado las viejas teorías celulares para explicar el
cáncer aceptando que es en el campo de la Proteómica -es
decir, en el ámbito de las proteínas- donde puede encontrarse
la clave de un tratamiento eficaz para curar la enfermedad.
Bien, ¡más vale tarde que nunca! ¿Y por qué digo eso? Pues
porque esas declaraciones hechas en el 2000 llegan
¡más
de 40 años después de que D. Fernando Chacón Mejías, farmacéutico,
microbiólogo y veterinario de Córdoba, lo afirmara y demostrara
terapéuticamente más allá de cualquier duda! Porque lo que
el Bio-Bac contiene es precisamente un lisado de pribios,
enzimas vivientes o proteínas. El propio D. Fernando
Chacón lo explica en su libro.
¿Qué
son los Pribios o Enzimas Vivientes?
Son seres de tamaño molecular
y, en consecuencia, invisibles por medios ópticos que autocatalizan
su propia dinámica vital a nivel de ultraespecialistas y
cuya constitución química es la de proteínas termorresistentes,
globulares o cristalinas en cuya secuencia existen aminoácidos
dextrógiros. La característica fundamental de estos "Enzimas
Vivientes o Pribios" es que son proteínas capaces de multiplicarse
como bacterias o virus cuando reúnen las condiciones adecuadas.
Cuando estas proteínas se acoplan a un gen alterado interfiriendo
la actividad del núcleo de una célula producen neoplasias
benignas o malignas (cáncer). Si interfieren la secuencia
metabólica de una célula producen enfermedades degenerativas
y crónicas. ( Fernando Chacón, "Monitor de Farmacia",
20 de Enero de 1959.)
¿De
dónde proceden?
Proceden del lisado de bacterias del género "bacilus
aerobios esporulados"
. Que la tan reconocida "ciencia" mundial haya tardado 40
años en darse cuenta de que son proteínas los agentes causantes
del cáncer podría disculparse si antes nadie hubiera podido
descubrirlo... pero que en todo ese tiempo un español, D.
Fernando Chacón, haya proclamado ese descubrimiento sin
que ninguna "autoridad científica" española se haya dignado
escucharle, delinquiendo incluso para silenciarle, es una
auténtica barbaridad, cuando no un delito contra la humanidad.
Da escalofríos pensar cuánta gente se podría haber beneficiado
de semejante descubrimiento si no hubiera sido por unos
indignos funcionarios burócratas que antepusieron oscuros
intereses a la salud de los ciudadanos.
Hoy es el día en que toda la "elite científica" se llena
la boca con la palabra Proteómica. Hoy es el día en el que
muchos científicos de "reconocido renombre" se cuelgan medallas
con absurdas teorías sobre proteínas, vendidas como esperanzas
terapéuticas de futuro, mientras siguen ignorando una realidad
actual que se llama Bio-Bac. Si una investigación científica
condicionada por la rentabilidad económica más que por el
servicio a los ciudadanos ha tardado cuarenta años en descubrir
que son proteínas los agentes causantes del cáncer, ¿cuánto
tardará en descubrir que las proteínas que buscan se encuentran
en el seno de
los bacilus aerobios esporulados como
descubrió en su día Fernando Chacón? ¿Otros 40 años?
Si volvemos a lo publicado por éste ¡en 1959! encontramos
la definición del tipo de proteínas que actualmente busca
toda la comunidad científica. ¡Lástima que sea español!
¡Lástima que se haya adelantado 40 años a su tiempo! ¡Lástima
que haya vivido en un país de burócratas ignorantes que
tradicionalmente condena al ostracismo a sus hijos más ilustres!
Pero por mucho que les cueste reconocerlo, tarde o más temprano
tendrán que aceptar que este gran hombre encontró la llave
que abre definitivamente la puerta a la curación de muchas
de las enfermedades hoy día incurables. ¿Tendremos que esperar,
como siempre, a que venga la solución de los americanos?
Pues bien, entonces ya queda poco porque desde hace unos
meses las publicaciones científicas de todo el mundo no
paran de publicar que varios equipos de investigación de
Estados Unidos han encontrado unas proteínas en el famoso
bacilus Anthracis que han demostrado una sorprendente
y prometedora eficacia en el tratamiento de tumores en animales
de experimentación y, más aún, no parecen tener el más mínimo
efecto secundario por lo que han pasado inmediatamente a
la fase de experimentación en humanos. ¡Eureka! Por fin
alguien le da la razón a D. Fernando Chacón. ¿Qué dirá ahora
el todopoderoso
Fernando García Alonso, director
de la "prestigiosa" Agencia Española del Medicamento, cuando
sepa que esas proteínas -y otras aún mejores que los americanos
ni siquiera conocen- forman parte desde hace 40 años de
su perseguido Bio-Bac, producto sobre el que se atreve a
decir que no tiene ninguna eficacia terapéutica ignorando
intencionadamente los ensayos clínicos que así lo demuestran?
Nos encontramos ante el mayor descubrimiento médico de la
historia de España. Nos encontramos ante un descubrimiento
que ha abierto la puerta a la solución de muchas de las
enfermedades que masivamente azotan a la humanidad. Puede
que en 1959 nadie estuviera preparado para entender la naturaleza
de este descubrimiento. Pero ahora, cuando entramos de lleno
en la era de la Proteómica, cuando se proclama a los cuatro
vientos el descubrimiento de proteínas eficaces contra el
cáncer provenientes de un bacilo aerobio esporulado, adquiere
total vigencia el descubrimiento de Fernando Chacón y mas
aún el desarrollo que de él ha hecho durante cuatro décadas.
Porque no sólo ha descubierto mucho antes que nadie la existencia
de esas proteínas sino que mientras la ciencia se dedicaba
a investigar sobre fármacos que aliviaran los síntomas él
se dedicó a profundizar en la Proteómica consiguiendo
aislar
e identificar numerosas proteínas causantes de enfermedades.
Y no sólo eso: también consiguió
reproducirlas en laboratorio
desarrollando su antídoto y logrando además que sea
totalmente
inocuo y de una
eficacia tal que
ha hecho temblar a los más grandes laboratorios del mundo...
a la vez que abría a millones de seres humanos una ventana
a la esperanza para sanar de sus enfermedades, cáncer incluido.
Pero nos encontramos ante el viejo enfrentamiento de
David
contra
Goliat. Nos encontramos ante un hombre genial
que ha conseguido, en la soledad de su humilde laboratorio,
encontrar lo que las grandes corporaciones farmacéuticas
no han conseguido con sus potentes laboratorios y recursos
astronómicos. Y el hecho está ahí, al alcance de la mano
de todos y de manera incontestable: se llama
BIO-BAC.
Y si hay alguien que, conociendo su naturaleza, pueda contradecirlo
que hable y de sus razones porque en lo que llevamos de
esta triste historia no hemos visto a nadie, con supuesta
o real autoridad científica, que haya aportado ningún argumento
científico para decir que el Bio-Bac no funciona. Tan sólo
hemos oído al incombustible director de la Agencia Española
del Medicamento decir que el Bio-Bac no tiene ninguna eficacia
terapéutica sin aportar la mas mínima prueba de sus afirmaciones
y admitiendo, a la vez, que
"no se ha entrado a valorar
los ensayos clínicos aportados por Chacón Farmacéutica".
Cuando son precisamente los ensayos clínicos fase III terminados
el máximo requisito que se exige para registrar un medicamento
y los tiene encima de su mesa. ¡El trabajo que los norteamericanos
están ahora empezando a desarrollar lo tiene la Ministra
de Sanidad y Consumo, terminado, encima de su mesa! Y reto
a cualquiera a que demuestre lo contrario.
¡BASTA
YA!
Sí, ¡basta ya! No podemos seguir esperando a que los norteamericanos
descubran que el
bacilus Licheniformis, el Similibadius,
el Pumilus o el Cereus tienen proteínas mucho más eficaces
que el Anthracis. No podemos seguir esperando a que "descubran"
que el único método conocido de extracción es patente mundial
de Chacón Farmacéutica. No podemos seguir aguantando que
periodistas indocumentados y médicos ignorantes sigan despreciando
un producto que desconocen. No podemos seguir aguantando
que políticos ineficaces sigan consintiendo que miles de
enfermos se sigan muriendo cuando el remedio para su dolencia
ya está descubierto. Porque las evidencias de que es un
producto altamente eficaz convencen a cualquiera que tenga
sentido común sin que necesite tener el mas mínimo conocimiento
científico. Y si no, recordemos :
-El Bio-Bac es un descubrimiento hecho hace 40 años que
actualmente es validado por todos los estamentos científicos
que reconocen estar buscando lo mismo sin haber podido encontrarlo.
-Lleva 40 años en el mercado habiendo sido utilizado por
decenas de miles de pacientes, muchos de los cuales y gracias
a él aún pueden dar testimonio de su eficacia.
-En todo ese tiempo no ha habido ni una sola comunicación
de un caso de daños secundarios o de toxicidad.
-Durante diez años ha sido recetado y pagado por la Seguridad
Social. Prescrito por miles de médicos de la Seguridad Social
en receta oficial. Y con pago del propio paciente durante
otros quince años mas.
-Fue retirado de la Seguridad Social. por decreto y sin
ninguna explicación científica que avalara esa decisión
que, por otro lado, fue recurrida ante el Tribunal Supremo
sin que, después de diez años, haya habido sentencia.
-Durante estos 40 años nunca fue retirado del mercado por
el Ministerio de Sanidad y, sin embargo, ahora se retira
con una operación policial impresentable y justo después
de que los norteamericanos anunciaran que este tipo de proteínas
son
el futuro del tratamiento del cáncer.
-El Bio-Bac tiene todos los ensayos clínicos que pide la
legislación europea para demostrar que un producto es eficaz
y puede ser comercializado. Sin embargo, se ignoran olímpicamente
para no darle el registro como se merece.
-Caso único en la historia de España, los pacientes que
estaban tomando Bio-Bac y se lo quitaron se unieron en la
calle en manifestaciones y llamaron a las puertas de los
medios de comunicación y de los juzgados para reclamar que
se les dejara seguir tomando un producto que en ellos ha
demostrado claramente el mismo resultado que avalan los
ensayos clínicos realizados en varios países de la Unión
Europea.
-Por primera vez en la historia de la España constitucional,
el Ministerio de Sanidad se ha negado a suministrar a cientos
de pacientes que se lo reclaman un producto que él mismo
reconoce que es inocuo sin ser capaz de dar un solo argumento
que no sea el de que le falta un sello de registro. Es insólito
-por no utilizar un adjetivo más fuerte- que el principio
constitucional que reconoce el derecho que los ciudadanos
tenemos a nuestra propia salud sea cercenado por la exigencia
de un sello cuando se trata en este caso de un producto
totalmente inocuo. Cuando los pacientes eximen a la administración
de cualquier responsabilidad por suministrárselo. Cuando
el derecho legal de la Administración para velar que no
lleguen a los ciudadanos productos que puedan perjudicarles
termina con el reconocimiento de su inocuidad (y no puede
esgrimirse que un requisito administrativo prime sobre un
derecho constitucional). Cuando todos los días tenemos noticia
de productos de multinacionales farmacéuticas que se están
recetando como "uso compasivo" con el simple consentimiento
informado del paciente que lo solicita a pesar de conocerse
sus múltiples efectos secundarios y carecer de ensayos clínicos
(todos recordamos el reciente caso del niño con síndrome
de Pompe al que la Ministra de Sanidad le faltó tiempo para
traerle un fármaco desde Estados Unidos para intentar aparecer
como una heroína ante los ciudadanos). Por supuesto, como
médico y como ser humano estoy de acuerdo y aplaudo ese
gesto pero no puedo dejar de preguntarme qué tienen mis
pacientes que hacer para que se les trate de igual forma.
¿Acaso son ciudadanos de segunda categoría? ¿Acaso el Bio-Bac
no cumple muchos más requisitos que los exigidos a un producto
del que nadie conoce ni su seguridad ni sus efectos? ¿Donde
está la justicia y la igualdad ante la ley que a todos -y
digo a todos- nos reconoce la Constitución? Porque algunos
pacientes ya se han muerto y otros están próximos a la muerte
sin que nadie del Ministerio de Sanidad se haya dignado
a recibirlos y, mucho menos, a escucharles. ¿A cuento de
qué tanta cerrazón mental por parte de las autoridades que
se obstinan en no liberar el Bio-Bac, sin importarles la
vida de los pacientes, saltándose un derecho tan fundamental
e intransferible como es el de cuidar de su propia salud
pudiéndose tomar lo que además pagan con su dinero, máxime
sabiendo que es inocuo? ¿Por qué no hacen al menos lo mismo
que con el tabaco, el alcohol y tantas otras cosas que sí
son perjudiciales y, sin embargo, se dejan comprar libremente
respetando el derecho que cada uno tiene de hacer lo que
quiera con su vida? Algo huele ha podrido cuando nadie es
capaz de contestar preguntas tan sencillas.
Confieso que ya no entiendo esta historia. Confieso que
la crueldad de los hechos supera mi entendimiento. Como
médico siempre creí que el beneficio de los pacientes y
el alivio de su dolor estaba por encima de cualquier otra
cosa. Desde esa creencia, que aún mantengo, uno no puede
asistir impasible ante el agravamiento progresivo de los
pacientes. Sólo me queda denunciar hasta la extenuación
el terrible atropello que se está cometiendo con ellos y
pedir a los que todavía estén dispuestos a luchar por la
vida que digan: ¡BASTA YA!.
Dr.
Fermín Moriano
Rafael
Chacón entrega un amplio dossier sobre el Bio-Bac a todos
los diputados españoles
El pasado día 7 de febrero
Rafael Chacón hizo entrega
en el Congreso de los Diputados de 350 ejemplares de un
amplio dossier sobre el asunto del Bio-Bac a cada uno de
nuestros representantes políticos a fin de que puedan tener
información de primera mano sobre lo que está sucediendo
con este producto. En él, además de resumir las vicisitudes
que han tenido lugar a lo largo de los últimos años, se
denuncia abiertamente la actuación de la Agencia Española
del Medicamento y del Ministerio de Sanidad. En la revista
dudamos honestamente de la eficacia de esta acción. Los
partidos políticos están demasiado condicionados en este
ámbito. Como hemos denunciado hasta la saciedad hay muchos
intereses económicos en juego y ninguno de los dos grandes
partidos va a querer investigar a fondo este asunto. Aunque
ojalá nos equivoquemos.