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| REEDUCACION
POSTURAL GLOBAL: UN TRATAMIENTO MUY EFICAZ EN LAS ENFERMEDADES
REUMÁTICAS |
Hace 20 años el francés
Philippe Souchard demostró que problemas aparentemente
inconexos como la artrosis, la tendinitis,
las hernias discales, la cifosis, la escoliosis,
el genu valgo o varo, los pies cavos o planos,
las contracturas, la inversión de curvaturas
vertebrales y ciertos vértigos o cefaleas
tienen un denominador común: la rigidez de
los músculos estáticos. Y que esas dolencias
podían tratarse con éxito mediante un método
de fisioterapia que creó y llamó Reeducación
Postural Global. Algo que muchos médicos siguen
sin saber.
Los problemas reumáticos -en particular,
la artrosis- constituyen una de las principales
causas de dolor, incapacidad y pérdida de
calidad de vida para millones de personas
en todo el mundo sin que la medicina convencional
ofrezca hoy otra cosa que tratamientos paliativos.
Eso sí, el enfermo es sometido a radiografías,
tomografías, resonancias, etc., todo un despliegue
de carísima tecnología (después decimos que
la Seguridad Social es deficitaria) tras las
que, en la mayor parte de las ocasiones, el
médico suele tener que limitarse a decirle
al paciente que "no se ve nada". Lo
que es lógico porque las lesiones musculares
funcionales -que, como explicaré, son la causa
de la mayoría de estos problemas- no se pueden
diagnosticar radiológicamente. Porque si "se
ve algo" es que ya se han lesionado las articulaciones
y no queda otro remedio que intervenir, tomar
fármacos peligrosos o conformarse con el dolor.
Este es el triste panorama al que suelen enfrentarse
estos enfermos. Y lo peor es que el problema
podría resolverse antes pero normalmente entre
la primera manifestación dolorosa y el diagnóstico
radiológico suelen pasar años sin tratamiento
eficaz durante los cuales empeora la dolencia.
Y no por mala fe sino por desconocimiento
de la verdadera causa de la mayor parte de
las patologías reumáticas.
¿Y se conocen? Pues sí, porque hace ya más
de 20 años que el biomecánico francés Philippe
Souchard, creador del extraordinario método
terapéutico de fisioterapia al que denominó
Reeducación Postural Global, demostró
que problemas aparentemente inconexos como
la artrosis, la tendinitis, las hernias discales,
la cifosis, la escoliosis, el genu valgo o
varo, los pies cavos o planos, las contracturas,
la inversión de curvaturas vertebrales y ciertos
vértigos o cefaleas tienen un denominador
común: la rigidez de los músculos estáticos.
El problema es que como esta enseñanza
no forma parte aún de los programas académicos
oficiales la mayoría de los profesionales
la desconocen y siguen aplicando tratamientos
ineficaces que se basan en creencias erróneas.
Y es que para comprender la patología mecánica
del aparato locomotor, para explicar los trastornos
posturales, hay que hablar de los músculos,
los grandes desconocidos en Reumatología.
Es triste que en muchos congresos internacionales
sobre artrosis, escoliosis, etc., apenas se
hable de ellos. Allí se habla de cartílagos
y de cómo regenerarlos sin entender que si
antes no se suprimen los "frenos" musculares
que aplastan literalmente el cartílago el
tratamiento siempre será paliativo, no causal.
Porque tras 15 años de experiencia alargando
músculos rígidos he podido constatar que Souchard
estaba en lo cierto: la principal causa
de la mayoría de los problemas del aparato
locomotor lo constituye la forma de enfermar
de los músculos estáticos, es decir, de los
músculos que nos mantienen en pie al luchar
contra la gravedad.
LAS
LEYES DEL ENVEJECIMIENTO MUSCULAR
¿Por qué el bebé es un
ser absolutamente elástico y el anciano está
rígido y anquilosado? Muy simple: porque el
bebé todavía no se ha puesto de pie. Es en
el momento en que intenta enderezar la cabeza
cuando necesita el concurso de los músculos
estáticos de la nuca. Cuando quiere mantenerse
sentado necesita el resto de los músculos
espinales. Luego, cuando empieza a gatear
-como sus antepasados cuadrúpedos- hace uso
de los músculos de las extremidades conquistando
esa proeza biomecánica llamada bipedestación
que pone en funcionamiento el resto de las
cadenas musculares estáticas. A partir de
entonces, la tendencia será siempre hacia
la rigidez progresiva.
Las cadenas de músculos estáticos nos permiten,
entre otras cosas, mantener en buena posición
los huesos del esqueleto; además, junto a
los músculos dinámicos, contribuyen al movimiento.
La dinámica es una función maravillosa. Podemos
realizar movimientos de tanta precisión como
los que requiere un bailarín o un cirujano.
Porque, ¿es consciente de lo que significa
a nivel neuromuscular tocar al piano una sonata
de Beethoven? Es un milagro. Y es que,
¿sabe cuántos millones de estímulos neuronales
se requieren para que los músculos agonistas
y antagonistas permitan ejecutar esa pieza
con la velocidad, firmeza y suavidad necesarias
a la expresión musical?
Pues bien, esos movimientos musculares, finos
y precisos necesitan tras de sí toda la maquinaria
inconsciente del mantenimiento postural. Si
el pianista no pudiera mantenerse sentado
no podría tocar por mejor intérprete que fuera.
Si el violinista o el cirujano no pudieran
mantenerse de pie durante horas sin tener
que percatarse de ello no podrían concentrarse
en su trabajo. Y es evidente que mientras
trabajan no piensan en su postura. La postura
es inconsciente, automática. Por eso es inútil
decirle a nuestro hijo encorvado: "¡Pónte
erguido!" Si no está erguido es porque
algo tira de él hacia abajo; y no se debe
precisamente a debilidad muscular, como se
cree.
¿POR QUÉ ENFERMAN NUESTROS MÚSCULOS?
Entiéndase: para mantener
una buena postura necesitamos músculos sanos.
Si están demasiado rígidos, nos deformaremos.
Si están demasiado débiles... ¡Olvídenlo!;
eso le puede ocurrir a un músculo dinámico
pero nunca a uno estático.
Los músculos estáticos no pueden permitirse
el lujo de estar débiles... sencillamente
porque nos caeríamos. No sólo deben luchar
de forma permanente contra la gravedad -hasta
la muerte de la persona- sino que además van
a servir para otras funciones vitales como
la respiración, la suspensión de las vísceras,
la dinámica, etc. ¿Cómo pueden permitirse,
pues, estar débiles? Todas esas funciones
vitales se vendrían abajo. Es más, ante cualquier
agresión tenderán a hacerse todavía más rígidos.
Y agresiones, en la vida, no faltan.
Por tanto, la idea de atribuir muchos trastornos
posturales a la debilidad muscular debe abandonarse
porque en realidad sucede todo lo contrario:
es el exceso de fuerza y rigidez lo que crea
los problemas. En consecuencia, si insistimos
en decirle al paciente que haga ejercicios
de reforzamiento muscular vamos a perjudicarle
aún más olvidando la máxima de Hipócrates:
"Primum non nocere" (Lo primero, no dañar).
La diferencia entre el bebé y el anciano está
en que éste ha agotado su "capital" de elasticidad
muscular. Y cuando eso ocurre el movimiento
se hace imposible. Un "capital" -el de la
elasticidad- que se agota mucho antes si nos
da por ir periódicamente al gimnasio o tenemos
una profesión que requiera de fuerza muscular
repetitiva. Es decir, a mayor ejercicio,
mayor rigidez. Y nadie puede escapar a
este hecho salvo si se practican regularmente
estiramientos musculares que permitan recuperar
la longitud de origen... y siempre que esos
estiramientos sean globales y simultáneos.
Un estiramiento local no sirve para nada.
Por eso cuando mis pacientes me preguntan
qué deben hacer para "mantenerse en forma"
les digo que eviten esfuerzos inútiles, salvo
si se sienten felices "machacándose" con algún
ejercicio de competición o deporte en cuyo
caso la prioridad es sentirse feliz. Pero
si conocen las leyes del envejecimiento muscular
podrán muscularse de forma inteligente previniendo
las consecuencias; les bastará visitar periódicamente
a un Reeducador Postural Global que "recicle"
sus músculos estáticos.
Y si al lector le queda alguna duda sobre
el perjudicial efecto del ejercicio intenso
piense por un momento en las manos de nuestras
abuelas, que no tenían lavadoras, manos a
menudo deformadas por la artrosis, con las
falanges de los dedos desviadas expresando
la terrible rigidez de los músculos flexores
a causa del esfuerzo de lavar y escurrir aquellas
enormes sábanas de hilo.
Cada profesión y oficio reclama el concurso
de unos músculos más que de otros y ello configura
ya el tipo de patología. De ahí que un violinista,
por ejemplo, desarrolle preferentemente problemas
de la cintura escapular y extremidades superiores
mientras un futbolista probablemente tenga
los problemas en los músculos de las extremidades
inferiores.
¿Y
POR QUÉ LOS MÚSCULOS ESTÁTICOS Y DINÁMICOS
NO ENFERMAN DE IGUAL FORMA?
Nuestro esqueleto se mantiene
erguido y se mueve gracias a los músculos,
ese tejido genial constituidos por miofibrillas
que tiene la facultad de poder acortar su
longitud cuando así se lo ordena el sistema
nervioso -acción a la que llamamos contracción-
volviendo luego a su longitud habitual cuando
cesa dicha orden -a lo cual llamamos relajación-.
Pues bien, hay dos tipos de músculos: los
estáticos y los dinámicos. Los primeros nos
ayudan a mantenernos contra la gravedad, suspender
las vísceras, respirar, llevar la comida a
la boca...; y bajo ningún concepto -salvo
si existe parálisis- pueden permitirse estar
débiles porque dejarían de asegurar todas
esas funciones vitales. Por eso al enfermar,
al agotarse, muestran una patología de hipertonia,
acortamiento y rigidez. En cambio, la
labor de los músculos dinámicos es mucho menos
comprometida. Es cierto que sirven para algo
tan importante como el movimiento pero cuando
no se requiere su concurso pueden permitirse
el lujo de descansar. Incluso cuando enferman
muestran una patología más perezosa de hipotonia,
alargamiento y flacidez.
Por eso, dadas estas diferencias, a la
hora de tratar estos músculos hay que hacerlo
también de forma diferente.
No tiene sentido estirar un músculo dinámico
que tiende ya de forma natural a la relajación,
ni reforzar un músculo estático que por naturaleza
tiende a la rigidez. Es un contrasentido que,
por desgracia, todavía se sigue practicando
porque en las facultades de Medicina y Fisioterapia
no se enseñan todavía estas sencillas leyes
que rigen el comportamiento muscular.
LAS
CADENAS MUSCULARES
Ahora bien, los músculos estáticos deben asociarse
entre sí formando cadenas puesto que a la
hora de erguirse no sólo hay que levantar
un hueso sino muchos. ¿Podríamos mantenernos
de pie únicamente con los gemelos? Evidentemente
no, por más estáticos que sean; necesitamos
de la participación simultánea del resto de
la cadena posterior que va desde el pie hasta
el occipital. Es decir, nos erigimos "desde
abajo" por un sistema de palancas altamente
eficaz cuya potencia es la gravedad, la resistencia
la hacen los músculos y el punto de apoyo
es la articulación.
La gran particularidad de las cadenas musculares
es que cuando nos lesionamos una zona vital
-como la mano- los músculos locales se contraen
para proteger la zona lesionada pero cuando
la lesión es importante la contracción se
convierte en contractura, es decir, se fija
de forma irreversible. Y para preservar la
funcionalidad de la mano -o del pie- el acortamiento
se traslada de forma inconsciente hacia la
parte central de las cadenas musculares que
corresponden a la zona dorso-lumbar, donde
están las inserciones del diafragma, psoas
y espinales inferiores. Zona llamada "centro"
que constituye el "depósito" de todas las
rigideces de las extremidades.
En suma, es obvio que con un poco más de lordosis
o de bloqueo diafragmático podemos vivir pero
con la mano incapacitada no. Y un buen día,
tratando un dolor lumbar... aparecerá la compensación
en la mano de esa lesión antigua y olvidada.
Así pues, debemos entender que cuando se
lesiona un eslabón, ello repercute en toda
la cadena. Por tanto, a la hora de tratar
una lesión muscular hay que hacer un trabajo
global; de nada sirve alargar un músculo aislado.
Y ese es otro error de la fisioterapia
clásica: el trabajo local nunca podrá resolver
un problema antiguo que se ha reactivado.
Si hoy sufrimos de una lumbalgia porque hace
años nos torcimos un pie sólo un trabajo global
que ponga en relación la causa y el efecto
será efectivo.
LOS
MÚSCULOS QUE NOS ERIGEN NOS APLASTAN
Si comprendemos la paradoja
de que "los músculos que nos erigen nos
aplastan" habremos comprendido
toda la patología articular.
Ya hemos dicho que los músculos estáticos
nos erigen desde abajo. El tríceps sural toma
punto fijo en el calcáneo a través del tendón
de Aquiles para enderezar la tibia y el fémur,
dando un punto fijo a los isquiotibiales y
pelvitrocantéreos para enderezar la pelvis.
Y los espinales pueden tomar punto fijo para
enderezar la columna. Entonces la cabeza y
el cuello constituyen el punto fijo para suspender
la cintura escapular, las costillas y el mismísimo
diafragma que, en realidad, está suspendido
en la base del cráneo por un sistema de fascias
llamadas "tendón del diafragma" cuya comprensión
revoluciona la biomecánica de la respiración,
basada todavía en nociones tan rudimentarias
como la de que el diafragma se apoya en las
vísceras abdominales. ¿Cómo se va a apoyar
en las vísceras si es precisamente él quien
las suspende? Si no fuera así el hígado, el
estómago, los intestinos, etc., caerían sobre
el pobre periné, que bastantes funciones tiene
que cumplir como para, encima, tener que aguantar
su peso.
Pues bien, gracias a ese maravilloso sistema
de palancas los músculos erectores nos mantienen
contra la gravedad. Pero como la gravedad
es una fuerza vertical y la resistencia muscular
también la víctima de ese sistema es la articulación,
que es comprimida por ambas fuerzas. Y cuanto
más rígido e hipertónico sea un músculo estático,
con más fuerza comprimirá la articulación.
Ahí está la causa de la artrosis.
Y una forma de evitar o frenar su evolución
hacia el anquilosamiento es hacer sesiones
periódicas de alargamiento global de los músculos
estáticos.
LOS
MECANISMOS DE DEFENSA
Cuando tenemos en la pantalla
del televisor la visión de una catástrofe
o de un accidente la tentación es cambiar
de canal pues ello nos hace sufrir. Cuando
nos torcemos un pie buscamos un movimiento
alternativo para no sufrir. Cuando nos duele
una víscera buscamos la mejor posición para
aliviar ese dolor. Todo nuestro sistema automático
está encaminado a eliminar el dolor aunque
el precio a pagar sea muy alto. Por ejemplo,
en el plano psicológico, para ocultar un dolor
emocional... nos volvemos neuróticos. Y para
ocultar un dolor musculoesquelético... nos
deformamos. Ante cualquier dolor ponemos en
marcha los medios necesarios para huir de
él, para hacerlo inconsciente, creando la
ilusión de haber resuelto el problema. Solo
que sigue ahí, latente, haciendo de las suyas.
Cuando a pesar de ese sistema inconsciente
aparece dolor, salvo que se trate de una lesión
reciente es que estamos frente a una lesión
antigua que los mecanismos de defensa ya no
pueden seguir ocultando. Y para encontrarla
habrá que seguir el hilo del dolor, algo para
lo cual se necesita un método que permita
poner en tensión global y simultánea todas
las cadenas musculares implicadas.
¿EN
QUÉ CONSISTE LA REEDUCACIÓN POSTURAL GLOBAL?
La Reeducación Postural
Global consiste en adoptar una serie de
posturas de alargamiento progresivo y global
de las cadenas musculares. Los estiramientos
son muy suaves y se acompañan de pequeñas
contracciones de los músculos que duelen,
algo que permite de forma automática hacer
que pase el dolor. Una vez ha pasado
ese dolor se avanza un poco más en el estiramiento.
Y si aparece de nuevo, el paciente vuelve
a hacer una contracción suave del músculo
para impedir el movimiento. Y así sucesivamente
hasta "limpiar" todo el arco articular. Es
decir, nos movemos en el umbral del dolor
de manera que sea perfectamente soportable.
Nunca forzamos, como hacen otras escuelas
que, incluso, realizan movilizaciones bajo
anestesia.
Obviamente, hay que elegir siempre la postura
que haga más evidente las retracciones musculares
del paciente para lo cual hay que inspeccionar
y explorar detalladamente el estado de sus
cadenas musculares. Y así, si vemos que tiene
más problemas al poner en tensión la cadena
posterior trabajaremos sobre el paciente poniéndolo
en una postura de "cierre coxofemoral" para
tirar de esa cadena (fotos 1 y 2). Y si es
la cadena anterior la que está peor trabajaremos
con el paciente en posición de "apertura coxofemoral"
(foto 3) Si tiene más problemas con los brazos
cerrados o abiertos, elegiremos posturas de
cierre o apertura con el fin de enfrentarnos
con sus síntomas pero de forma paulatina y
respetuosa. Hay 9 posturas que abarcan todas
las cadenas estáticas.
En definitiva, puedo asegurar que la Reeducación
Postural Global es un lujo terapéutico que
todos deberíamos permitirnos al menos una
vez al mes a fin de prevenir y tratar muchos
problemas. Si los fisioterapeutas de la Seguridad
Social la conocieran otro gallo les cantaría
a los enfermos. Y aunque el tratamiento dura
una hora, con una o dos sesiones al mes se
resolverían más problemas que haciéndoles
ir 3 veces por semana durante media hora o
quince minutos.
¿Y por qué dura una hora? Porque tenemos delante
nuestro un ser completamente distinto al anterior
y al siguiente. Aquí no valen las etiquetas
de "epicondilitis", "escoliosis", etc. Se
trata de un paciente cuyo funcionamiento biomecánico,
totalmente individual, hay que comprender.
Y a veces eso resulta muy difícil. Porque
como dice Philippe Souchard, a quien he tenido
el privilegio de tener como maestro, cada
paciente es único .
Dra. Montserrat Palacín
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