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| REFLEXOLOGÍA
FACIAL |
La Reflexología con
fines terapéuticos no sólo puede ejercerse
mediante la manipulación de los pies y las
manos sino también trabajando la cara ya que
en ellas existen igualmente puntos reflejos.
Así lo asegura al menos la profesora Lone
Sorensen quien practica la llamada Reflexología
Facial, terapia que comienza ahora a practicarse
en España para tratar diversas enfermedades
y que actúa sobre la totalidad del sistema
nervioso favoreciendo la liberación de sustancias
bioquímicas ligadas a la respuesta inmune
y a los mecanismos endógenos de control del
dolor.
Los incas, 12.000 años antes de Cristo,
ya empleaban la manipulación de ciertas zonas
de los pies para aliviar los males. Algunos
jeroglíficos egipcios muestran que el masaje
de las extremidades inferiores y superiores
se usaba como forma de terapia en la época
faraónica. Y también en la antigua China estaba
extendido el tratamiento por presión digital.
Pues bien, estas prácticas han continuado
su recorrido por la historia hasta llegar
hasta nuestros días donde se las conoce bajo
el nombre de Reflexología. Y en la actualidad
la forma de aplicación más común sigue efectuándose
en las denominadas "zonas reflejas" de pies
y manos, regiones que reciben esa denominación
por estar conectadas con los diferentes órganos
del cuerpo. Un buen número de terapeutas no
ha dejado además de buscar modos de ampliar
las posibilidades del método. Es el caso de
Lone Sorensen, profesora de Reflexología
de origen danés que desde hace más de 20 años
investiga y aplica en centros de Dinamarca,
Suecia, Argentina y, ahora, España una variante
de la tradicional reflexología ya que se aplica
en el rostro y por eso ha venido a llamarse
Reflexología Facial.
SOMOS
UNA UNIDAD
Hay que decir que el método
de Sorensen integra los conocimientos de la
tradición oriental sobre los meridianos de
energía y prácticas ancestrales de los Andes
con las investigaciones neurológicas más avanzadas.
El resultado de esta síntesis es una precisa
herramienta para el diagnóstico y una eficaz
técnica de tratamiento. Tal como explica su
creadora, "lo esencial de la Reflexología
Facial es la unidad de todo el organismo a
través de la conexión entre el sistema nervioso
central y los meridianos canalizando la corriente
eléctrica".
Los trabajos de investigación realizados por
Sorensen y un grupo de médicos que colabora
con ella parecen demostrar que esta forma
de terapia tiene efectos sobre la totalidad
del sistema nervioso y favorece además la
liberación de numerosas sustancias bioquímicas
ligadas a la respuesta inmune y a los mecanismos
endógenos de control del dolor.
Es interesante subrayar también que en la
gestación de esta nueva terapia se han aprovechado
los resultados obtenidos por proyectos de
investigación científica. La medicina alopática
está demostrando ser incapaz de resolver la
mayoría de las enfermedades pero en su afán
de encontrar los mecanismos moleculares de
todas las patologías y desarrollar fármacos
genera una ingente cantidad de datos que las
medicinas denominadas alternativas aprovechan
también para justificar científicamente su
eficacia, lo que oficialmente se les "exige"
para ser aceptadas. Y Sorensen ha sabido sacar
partido de ello.
Los estudios más novedosos en el campo de
la Neurobiología y la Embriología han demostrado
que el sistema nervioso central -cuyo principal
representante es el cerebro- y la piel tienen
un origen común. En las primeras fases de
desarrollo de un embrión a partir del óvulo
y del espermatozoide se forman tres grupos
bien diferenciados de células que más tarde
darán lugar al organismo completo. Y resulta
que el sistema nervioso y la dermis proceden
del mismo acúmulo celular. Por otra parte,
incluso la medicina alopática acepta hoy algo
que otras terapias aplican desde hace siglos:
el hecho de que los procesos nerviosos y emocionales
están íntimamente ligados a los mecanismos
de defensa del organismo y a la actividad
hormonal. No en vano en los últimos años han
surgido nuevas disciplinas -como la Psiconeuroinmunología-
que exploran esta realidad. En definitiva,
nuestra piel se puede considerar como una
gran red de mensajería que conecta el exterior
con el cerebro y, como consecuencia, con todo
el organismo. No es sorprendente pues el efecto
que tienen los masajes -y las caricias- sobre
el estado anímico del individuo.
MICROCOSMOS
CELULAR
El cuerpo humano se comporta
como un microcosmos en el que cada célula
está conectada con el resto del organismo,
y viceversa. Por eso su buen funcionamiento
-es decir, la salud y el bienestar- depende
de que exista un equilibrio entre sus partes
física y psíquica así como de que la información
circule sin obstáculos. Y de ahí que la base
y el objetivo de toda terapia que persiga
la verdadera curación -o, mejor aún, preservar
la salud- deba ser el organismo en su totalidad
y las circunstancias particulares del individuo.
Porque el fin es determinar la causa original
de la alteración y no limitarse sólo a aliviar
los síntomas.
Como el lector sabe, en el momento en que
el organismo recibe una agresión -ya sea en
forma de contaminación ambiental, mala alimentación
o alteraciones emocionales- se ponen en marcha
una serie de mecanismos de compensación del
daño para amortiguar su efecto. Y como quiera
que en nuestro microcosmos particular todo
está en conexión, el conjunto en su totalidad
se modifica. Por eso a veces los síntomas
que aparecen no corresponden con el órgano
o la función dañados sino que se localizan
en otro lugar que ha sido afectado por el
reajuste. Por ejemplo, en un buen número de
casos la acidez de estómago es la manifestación
de un trastorno del hígado. Por tanto, calmar
el síntoma es un "parche" que intenta inútilmente
engañar al organismo sin reparar el daño.
Pues bien, la Reflexología responde -en una
u otra medida- a los requisitos exigidos.
¿Por qué en la cara también? La respuesta
es sencilla: para evitar intermediarios o,
dicho de otro modo, para acortar el camino.
La manipulación de ciertos puntos o zonas
provoca la estimulación de las terminaciones
nerviosas y de los canales de energía generándose
impulsos eléctricos y ondas. Estos viajan
a través de las redes nerviosas hasta llegar
a la región del cerebro que se encarga de
regular el órgano en cuestión... sólo que
desde el pie o la mano el recorrido es mucho
más largo que desde el rostro de modo que
el impulso o estímulo pierde intensidad y
puede encontrar más obstáculos que le impidan
alcanzar su objetivo. De hecho, los datos
de estudios con electrocardiogramas y electroencefalogramas
confirman que algunos estímulos realizados
en los pies o en las manos no son capaces
de incrementar la actividad cerebral; sin
embargo, cuando la manipulación se aplica
en los centros correspondientes de la cara
las ondas cerebrales aumentan.
LOS
SIETE PUNTOS BÁSICOS
Aunque cada individuo recibe
un tratamiento totalmente específico, el método
de reflexología facial se asienta sobre siete
pasos básicos. Sorensen explica que el objetivo
de esta fase estándar es, en primer lugar,
desbloquear los canales de comunicación (sistemas
nervioso y circulatorio y meridianos). A continuación
se buscan las alteraciones, particularmente
la causa primera del desequilibrio. Los siete
pasos persiguen también estimular y reequilibrar.
El terapeuta determinará, en función del estado
del sujeto, la extensión y duración del tratamiento
completo. La especialista danesa emplea con
sus pacientes hasta 564 puntos y combina este
método con otros entre los que se encuentran
la reflexología podal clásica, la electroestimulación
y la terapia láser.
Los pasos básicos comienzan con la estimulación
de 34 puntos de acupuntura del rostro que
corresponden a los diferentes órganos. En
ellos existen además terminaciones nerviosas
y capilares sanguíneos que también se activan
con la manipulación. A continuación se trabaja
sobre zonas muy precisas de la cara en las
que se localizan redes nerviosas conectadas
con los órganos. Mediante movimientos suaves
y estirando ligeramente la piel se pueden
detectar bajo la dermis depósitos en forma
de arenilla o de nudos que indican que existe
un bloqueo de las fibras nerviosas y que los
impulsos no fluyen libremente. La manipulación
de esas zonas -ago que Sorensen ha aprendido
de los aborígenes sudamericanos- no es sólo
un método de diagnóstico sino una parte del
tratamiento.
El tercer paso está regido por el mapa de
regiones del rostro relacionadas con los meridianos.
En esa fase los movimientos son más cortos
y enérgicos que en la anterior puesto que
su principal objetivo es tratar. Se aplica
con particular intensidad donde se han detectado
bloqueos en el paso anterior. Las dos fases
siguientes van dirigidas a estimular y activar
las extremidades, las articulaciones, los
órganos de los sentidos y la estructura ósea.
Termino añadiendo que la Reflexología Facial
ha demostrado ser eficaz en una gran variedad
de trastornos. Lone Sorensen ha podido comprobar
su eficacia incluso en casos particularmente
graves como niños con daños cerebrales. Uno
de los centros de reflexología en Dinamarca
está precisamente especializado en el tratamiento
de este tipo de pacientes y en él se aplica
la denominada terapia temprana, tratamiento
basado en la reflexología, el quiromasaje
y técnicas corporales del movimiento. Y hay
que decir que los resultados obtenidos en
estos niños han servido, precisamente, para
que el método sea reconocido por los expertos
en rehabilitación, sobre todo para la recuperación
de la funciones sensitivas.
Olga
Soto
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