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| LAIR
RIBEIRO: ESTAR SANO NO ES LO MISMO QUE NO ESTAR ENFERMO |
Famoso
en medio mundo por su best-seller "El éxito
no llega por casualidad", el médico brasileño
Lair Ribeiro lleva los últimos diez años viajando
por todo el planeta para explicarle a la gente
cómo desarrollar su inteligencia y enseñar técnicas
de aprendizaje acelerado. Psiquiatra desengañado
del Psicoanálisis por su falta de resultados,
Ribeiro dicta hoy conferencias e imparte cursos
en numerosos países. Cuerpos y Almas charló
con él el pasado mes de Febrero cuando visitó
España.
Cuando Lair Ribeiro terminó su carrera
de Medicina se decantó inicialmente por la Psiquiatría
pero la especialidad le aburrió y decepcionó
tanto que terminaría abandonándola para estudiar
Cardiología. Sin embargo, cuando conoció a Howard
Gardner, experto que trabajaba con el concepto
de inteligencias múltiples y le introdujo en
los principios de la Gestalt, así como al psiquiatra
Lozanov, especialista en técnicas de aprendizaje
acelerado, recobraría el interés por la psique
humana. Al punto de que en el año 1989 decidió
dedicarse únicamente a realizar trabajos sobre
técnicas para el desarrollo de la inteligencia
y sistemas de aprendizaje acelerado.
Con trece libros en su haber, diez de ellos
traducidos al castellano y tres al inglés, "El
éxito no llega por casualidad" -su libro
más vendido- puede encontrarse además en chino,
japonés, coreano, griego, italiano y francés.
Hombre de mirada franca y directa, nos llamó
la atención durante la entrevista hasta qué
punto tenía integrados los métodos sobre comunicación
que difunde en sus libros. Y a pesar de la dificultad
que representa aún nuestro idioma para él (nos
aseguró que había aprendido español en tres
semanas) no titubeó a la hora de expresar sus
ideas con firmeza.
-¿Por qué abandonó la Psiquiatría? ¿Tanto
le decepcionó? Y, por otra parte, ¿qué nuevos
conceptos y descubrimientos le aportaron Gardner
y Lozanov, entre otros, para que retornase a
la Psicología con nuevos bríos?
-Estuve psicoanalizándome durante muchos años
y me pareció un proceso tan aburrido y falto
de resultados que pensé que no se podía hacer
mucho por las personas aplicando esas técnicas;
así que decidí no continuar. Pero cuando conocí
el trabajo de Howard Gardner y me acerqué
a la Programación Neurolingüística entendí que
las cosas podían ser diferentes y se podían
obtener resultados curativos a corto plazo.
Eso fue lo que me incentivó a volver. Estudié
Cardiología con todo mi corazón y me gustó mucho
pero con el tiempo las cosas fueron cambiando
hasta que tuve que tomar la decisión de no ejercer
más esa especialidad para dedicarme a la terapia
integral.
-¿Y cuál es su concepto de Salud?
-La salud es tener la energía suficiente para
poner en marcha todas las buenas ideas que uno
tiene en mente. Estar sano no significa lo mismo
que no estar enfermo. En nuestro mundo hay muchas
personas que pueden ser diagnosticadas como
personas no enfermas pero eso no implica que
estén sanas.
-Las terapias que usted ejerce son aún minoritarias.
¿Alguna vez sus colegas médicos le han tildado
de visionario, mago o curandero por ello?
-Cuando alguien cuestiona mi profesionalidad,
muestro mi curriculum. Tengo 149 trabajos publicados
en Harward, universidad muy considerada en el
mundo. Y aún pecando de inmodestia, le aseguro
que no es fácil encontrar a quien tenga en su
haber tantas publicaciones científicas. Por
otra parte, si defiendo con firmeza mi punto
de vista es porque en la vida lo que cuentan
son los resultados; y es verdad que a veces
los que yo obtengo parecen cosa de magia. Por
ejemplo, cuando alguien que ha sentido fobia
por los gatos durante 15 años es capaz, tras
una sesión de sólo unos minutos, acariciarlos,
cuesta creerlo pero es real. Ahí están los resultados.
-¿Y qué índice de éxito obtiene con sus
terapias?
-Hace años comencé elaborando estadísticas pero
al cabo de un tiempo lo dejé y hoy no dispongo
de esa información. No es necesario. Sé que
mis técnicas funcionan en el 99% de los casos.
Por ejemplo, todas las personas que han venido
a mí con un problema de fobia resolvieron su
problema. No conozco un sólo caso en el que
haya fallado. Y no quiero decir en el 100% porque
no he hecho un seguimiento de todos los casos,
aunque estoy seguro de que ha funcionado siempre
porque nunca he recibido reclamación alguna.
-¿Por qué tenemos fobias?
-Sólo en un 50% de los casos se consigue descubrir
la razón de las fobias. Sin embargo, con mis
métodos eso no es importante. En nuestra técnica
de trabajo, que consiste en realizar una desprogramación
o una nueva programación del lenguaje, no interesa
el motivo del conflicto, sólo interesa el hecho
de que la persona tiene un "programa" que se
llama fobia, timidez, miedo, lo que sea y hay
que hacerlo desaparecer. Así que accedemos a
él, lo borramos y, una vez, desaparecido el
programa no deseado desaparece el problema.
-Ya veo. Una cuestión mental... Dígame,
¿es la mente la mayor fuerza de que dispone
el ser humano?
-Creo que lo más fuerte que tiene el ser
humano es el espíritu, el alma; la mente es
la manifestación del espíritu. Por cierto, una
herramienta muy poco aprovechada ya que sólo
utilizamos el 10% de nuestra capacidad mental.
-Usted dice que debemos asumir la responsabilidad
de ser la fuerza creadora de nuestras vidas,
que debemos ser co-creadores con Dios... ¿Pequeños
"dioses"? -Somos la misma esencia aunque
con una magnitud diferente. El agua siempre
es agua pero cada gota en el océano es totalmente
diferente. Y nosotros somos como gotas en el
océano sólo que con la capacidad de crear de
la nada. El problema es que la mayoría de nosotros
no lo hace y se limita a seguir la corriente.
-¿Qué entiende usted por crear de la nada?
-Crear de la nada es manifestar en nuestro universo
físico algo que está en nuestra mente. Es el
caso, por ejemplo, de quien creó una silla por
primera vez cuando todo el mundo se sentaba
en el suelo. ¿De dónde le surgió la idea de
la silla? Obviamente de la nada porque nadie
antes había visto una. En suma, todo es creado
dos veces, absolutamente todo. Primero se crea
en la mente, con el pensamiento, y después se
manifiesta en el universo físico. La creación
es siempre doble.
-Una de sus máximas es "Primero creer
para después ver". ¿Cómo y cuando le llegó
la inspiración, la intuición de que se podía
enseñar a crear de la nada? -Siempre he
tenido mucho éxito en la vida; y me refiero
a que he conseguido lo que me proponía. Tuve
éxito en la escuela y cuando me preguntaban
qué hacía para conseguirlo no tenía explicación,
pensaba que había nacido con ese don. Luego,
cuando estudié ciertas disciplinas, entendí
que podía transferir esa cualidad a otras personas
y comencé a estudiar las técnicas. Investigué
y descubrí cómo siempre ha habido gente capaz
de crear de la nada. Los alquimistas son un
buen ejemplo. Pues bien, yo he estructurado
un modelo y enseño un sistema que facilita el
proceso de creación de cada persona. Muchas
personas que no tienen un modelo crean pero
mi sistema lo hace más sencillo. Fíjese, antes
de Freud no se conocían ni el subconsciente
ni el super-ego pero eso no significa que no
existiesen. Claro que no son otra cosa que modelos
de sistematización del conocimiento. Si en el
futuro alguien llega a probar un día que el
super-ego no existe habrá que aceptarlo pero
entretanto tenemos un concepto que es útil.
A fin de cuentas, la utilidad de un modelo no
está determinada por su veracidad sino por su
aplicabilidad, por su utilidad.
-¿La fe es importante para conseguir aquello
que nos proponemos?
-La fe siempre va unida a la ciencia, no podemos
separarlas. Todos los físicos de nuestro tiempo
que han estudiado Física Cuántica en sus mínimos
detalles han tenido en algún momento un giro
hacia lo espiritual. Igual sucede con los astronautas
que han visto la Tierra desde el espacio: han
sufrido un cambio en sus concepciones sobre
la espiritualidad. Absolutamente todos, sin
excepción. Cuando miran nuestro pequeño planeta
azul y ven la grandiosidad del universo... aunque
no crean en una fuerza superior toman conciencia
de que no estamos solos. La fe y la ciencia
son cosas muy semejantes. Además, la Física
Cuántica prueba que no podemos observar un fenómeno
sin interferir en él.
-¿Por qué considera usted el cerebro como
un mecanismo cibernético?
-La Cibernética es la disciplina que estudia
los sistemas autónomos. Cuando yo coloco un
termostato en el aire acondicionado y lo pongo
en 21º C he dotado a la máquina de una cierta
inteligencia porque cada vez que en el salón
se sobrepase esa temperatura el aire acondicionado
se encenderá; y cuando baje, se apagará por
medio de un sistema de retroalimentación que
la mantendrá en los 21º C seleccionados. Bueno,
pues nuestro cerebro también trabaja cibernéticamente.
Nuestras creencias se perpetúan porque creamos
un proceso de manifestación y de retroalimentación.
Por eso repito que es muy importante que aprendamos
a pensar a través de nuestra imaginación en
lugar de a través de nuestra historia. Si pensamos
a través de nuestra historia estamos retroalimentando
nuestro proceso cibernético con hechos pasados
pero si pensamos a través de nuestra imaginación
estamos rompiendo ese ciclo cibernético y "creando"
nuestras expectativas. Por eso Albert Einstein
decía que "la imaginación es más importante
que el conocimiento".
-Antes mencionó la Programación Neurolingüística.
Dígame, ¿hasta qué punto influye el lenguaje
en nuestras vidas, en nuestro comportamiento?
-Influye tremendamente. Todos nosotros
somos animales lingüísticos. Es una capacidad
específica del ser humano a la que no se le
da la importancia suficiente y créame que la
tiene. Yo estoy creando una realidad para usted
ahora dependiendo de lo que estoy diciendo.
El lenguaje nos permite crear con la imaginación
y de él va a depender, en gran medida, la realidad
que construyamos para nosotros.
-En tal caso, ¿manifestar nuestra gratitud
verbalmente tiene algún efecto beneficioso?
-La gratitud, que es el sentimiento de
más corta duración que conozco, tiene muchísima
importancia. Influye benéficamente a través
del sistema de retroalimentación. Si verbalizo
para mí mismo que me gusta algo estoy reforzando
ese bucle en mi cerebro y, por tanto, la fuerza
creadora va a salir fortalecida.
-¿Y qué importancia tiene la música en nuestra
vida?
-Para que el ser humano alcance la inspiración
hay tres cosas que son importantes: la música,
la naturaleza y los demás seres humanos. La
mayoría de las músicas crean en el cerebro una
onda alfa y todas ellas son inspiradoras. En
mi opinión, la música es el lenguaje de los
dioses. Por ejemplo, está demostrado que la
música barroca tiene unos efectos muy beneficiosos
para el organismo porque tiene un ritmo de 60
compases, que es el ritmo de nuestro corazón,
y los latidos del corazón de nuestra madre es
un sonido que nos acompaña desde que estuvimos
en el vientre materno. La música es hoy un gran
aliado tanto a nivel terapéutico como vivencial.
-¿Y con sus técnicas puede modificarse el
reloj biológico del que al parecer cada uno
estamos dotados?
-La Medicina ha comprobado que existen
los llamados ritmos circadianos y que cada órgano
de nuestro cuerpo tiene un tiempo específico
para trabajar mejor, dependiendo que sea de
día o de noche: el páncreas, las suprarrenales,
el hígado, etc. También ejerce influencia en
el envejecimiento. Pues bien, eso es posible
modificarlo mediante diversas técnicas. Mi hijo
mayor, por ejemplo, tiene 29 años y yo 54. La
diferencia de edad es notable pero mi energía
es superior a la suya ya que no puede seguir
mi ritmo. Por tanto, biológicamente hablando
soy más joven que él porque tengo más energía
y más resistencia aunque cronológicamente sea
mayor. Soy la prueba de que el ritmo circadiano
puede modificarse.
-¿Y cómo influye la mente a la hora de enfermar?
-Es obvio que la salud del ser humano se ve
afectada en buena medida por sus creencias,
su ambiente y su ADN. Si alguien cree que cuando
esté en una corriente de aire va a resfriarse,
cada vez que haya viento tendrá problemas de
salud: forma parte de su creencia. Por el contrario,
si cree que el viento es beneficioso y saludable
no tendrá problemas. Luego hay tres factores
fundamentales: las creencias, el ambiente y
el ADN. Es verdad que hay familias donde existe
un factor genético muy fuerte que les predispone
a desarrollar cáncer pero nuestra mente puede
contrarrestarlo. Así, aunque haya dos hermanos
con la misma predisposición genética puede darse
el caso de que uno contraiga la enfermedad y
el otro no. ¿Por qué? Pues sencillamente porque
aunque el ADN es un factor importante el ambiente
en que vive cada uno, sus experiencias y, sobre
todo, sus creencias individuales son diferentes
y determinantes. Hay que trabajar el ambiente
y las creencias para construir un futuro saludable.
-¿Qué piensa sobre la clonación de humanos?
-Cada vez que el ser humano intenta ser
creador como Dios y se olvida de que es una
gota en el océano y no el propio océano genera
problemas. Creo que no es función del hombre
hacer eso pero el tiempo tiene la palabra.
-Toda la educación que recibimos va destinada
a cultivar y fortalecer nuestro hemisferio izquierdo
racional y lógico, mientras el derecho es el
gran olvidado desaprovechando así posibilidades
que podrían estar a nuestro alcance. Usted ha
desarrollado un curso que llama Sintonía
para buscar la armonía de ambos hemisferios.
¿En qué consiste?
-"Sintonía" es un curso de transformación
de tres días que imparto actualmente en una
hacienda a unas dos horas del aeropuerto de
Sao Paulo, en Brasil. Es un auténtico retiro
donde los asistentes no pueden llamar al exterior
y todo está muy cuidado: la alimentación, las
instalaciones, etc. Las clases se dan en un
salón que construí especialmente para realizar
el curso. Trabajamos con la rabia, con el miedo,
con la tristeza, con el luto. Es un curso de
transformación durante el cual limpiamos el
pasado y creamos perspectivas de futuro muy
fuertes. En "Sintonía" trabajamos más
el hemisferio derecho, que es el que menos nos
enseñan a utilizar -la intuición, la percepción,
los sentimientos-, cosas enormemente importantes
en nuestra vida, y lo hacemos no desde el punto
de vista teórico sino práctico. Los participantes
aprenden a sentir todo eso en su cuerpo y es
algo que queda en ellos para el resto de su
vida. En suma, sintonizamos ambos hemisferios;
de ahí el nombre del curso.
-¿Se vive más y mejor con una sonrisa?
-Se han realizado experimentos con japoneses
a quienes se les puso un catéter intravenoso
para medir la producción de catecolaminas -hormonas
del estrés- mientras asistían a la proyección
de una película de terror. Los resultados variaron
según si el espectador asistía solo o acompañado.
La causa fue muy clara: en la cultura japonesa
se acostumbra a sonreír a la persona que está
cerca pero estando solo la sonrisa no es necesaria.
Pues bien, se constató que al no sonreír los
niveles de catecolamina se disparaban mientras
que al estar acompañados y sonreír los niveles
disminuían sensiblemente. Otro dato real: las
mujeres sonríen más que los hombres y viven
un promedio de 9 años más porque superan mejor
el estrés al generar más betaendorfina en sangre.
Y todo por el simple hecho de sonreír más. Por
eso y porque para fruncir el ceño hace falta
poner en funcionamiento 32 músculos mientras
para sonreír sólo 28, sonriamos. Ahorraremos
energía y viviremos más.
-Tengo entendido que aplica sus técnicas
en drogodependientes. ¿Con qué resultados?
-He trabajado mucho con drogodependientes,
principalmente adolescentes que han seguido
uno de mis cursos llamado Superlearning. Es
un retiro de 8 días de duración y 16 horas de
trabajo diario. Trabajé en la elaboración de
este método durante 19 años y lo estamos llevando
a la práctica desde hace diez. Pero no sólo
está destinado a personas con drogodependencias
sino también a jóvenes con dificultades en los
estudios. Se trata de un proceso muy completo
en el que trabajamos, entre otras muchas cosas,
con la autoestima, la disciplina, los juegos...
Hacemos mucha actividad dinámica y creamos un
ambiente de competición entre cada uno de los
grupos hasta conseguir que funcione la autodisciplina.
Saber quién conseguirá los mejores resultados
les motiva. A cada convocatoria asisten aproximadamente
120 jóvenes, divididos en doce grupos de 8 a
12 personas -según el tipo de ejercicio- y hasta
ahora el éxito es grande. Me llena de satisfacción
recibir las llamadas de agradecimiento de los
padres. Una vez me dijeron: "He tenido dos
hijos: el que le envié y el que me ha devuelto.
Gracias". Por eso sé que mis métodos funcionan:
por los resultados finales.
-Me han comentado que usted trabaja con
"la línea del tiempo". ¿Qué es eso exactamente?
-Es el modo en que cada uno percibe el
pasado, el presente y el futuro. Algunas personas
están enamoradas del pasado porque tienen el
convencimiento de que fue la mejor parte de
su vida y piensan en él en colores mientras
el futuro lo ven en blanco y negro. Otras no
tienen presente: son aquéllas que están siempre
en un lugar distinto del que en realidad se
hallan; es decir, no disfrutan del momento,
carecen de presente. Y, por último, hay otras
personas que se encuentran siempre en el futuro.
Pues bien, la línea del tiempo es una forma
de equilibrar pasado, presente y futuro. Para
determinar el tipo de línea del tiempo que domina
en una persona le hago preguntas concretas.
Estudio no sólo su respuesta sino también su
lenguaje gestual que siempre es muy clarificador.
Las personas que tienen el pasado situado delante
en su línea de tiempo repiten siempre los mismos
errores del pasado. Por eso es importante tener
una línea del tiempo alineada si no queremos
tener dificultades de todo tipo. Cuando la línea
del tiempo está desordenada nosotros ayudamos
a reordenarla. Incluso creo, aunque no tengo
ninguna confirmación, que mi método puede prolongar
la vida porque si conseguimos alargar mucho
la línea del tiempo y la muerte se pone muy
lejos la vida puede prolongarse. Conozco personas
en Japón que pueden determinar con diez años
de antelación el día y la hora de su muerte
porque programan su línea del tiempo.
-Hablando del tiempo... Estamos cerrando
un milenio y en el umbral del año 2000 resuenan
por doquier los buenos propósitos de mejorar
el medio ambiente, evitar las guerras, humanizar
más la sociedad... ¿Cree usted que se cumplirán
y llegaremos a tiempo de frenar el deterioro
de nuestro planeta?
-El mayor problema de nuestra moderna sociedad
es que tenemos un desarrollo tecnológico muy
grande sin que se produzca lo mismo en el terreno
humano. La tecnología se ha vuelto un arma en
manos de "niños"; tecnología que en sí no es
buena ni mala, depende del uso que se haga de
ella. Cuando se utiliza mal, crea problemas.
El problema más grave es que se haya producido
una enorme evolución tecnológica sin que la
evolución humanista haya progresado en la misma
proporción. Existen hoy en el mundo trece guerras,
gastamos treinta veces más en un soldado que
en un estudiante y, por tanto, nos estamos preparando
treinta veces más para la guerra que para la
paz. De continuar así destruiremos el planeta.
Ya comienza a faltar el oxígeno y si seguimos
produciendo tanta contaminación dejaremos sin
planeta a nuestros nietos. Es necesario que
se produzca un cambio de conciencia que, bien
es verdad, está empezando a tener lugar; pero
de forma tan tímida que no sé si llegaremos
a tiempo de remediar tanto despropósito. Mucho
me temo que los buenos propósitos de enmienda
sean, únicamente, un síndrome de fin de siglo,
lo mismo que nos ocurre cada 31 de Diciembre
en que hacemos planes y planes para el año siguiente.
Pero, ¿cuántos de ellos realizamos? La mayoría
se quedan en buenos propósitos. En suma, espero
que los propósitos de fin de milenio se cumplan
pero me temo que las personas no están preparadas
para un proceso de evolución.
-Dígame, para finalizar: ¿cuál es su escala
de valores?
-La cualidad más importante del ser humano
es la integridad porque ese valor coordina a
todos los demás; después, es importante para
mí saber que soy un ser en evolución; saberme
y sentirme en un proceso de crecimiento es vital.
Cuando nos despedimos del doctor Ribeiro no
pudimos dejar de pensar que nuestro mundo vive
hoy momentos muy controvertidos que todos sufrimos
en nuestra vida diaria y que tal vez tengamos
que aprender nuevas formas de pensar y de hablar
-como propugna el Dr. Ribeiro- para poder hacer
frente a los cambios. Siempre es un buen momento
para abrirse a lo nuevo, aunque como él dice,
"lo difícil para nuestro cerebro no es aprender
algo nuevo sino desaprender lo que ya sabemos".
Karmen Garrido
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