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| MITOS
Y REALIDADES DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA. La gran farsa |
El
gasto en medicinas no deja de aumentar año
tras año en España, algo que se justifica
alegando una mayor cobertura sanitaria y una
mejor atención al paciente con la incorporación
de nuevos fármacos al sistema sanitario. La
industria, por su parte, alega los altos costes
de sus inversiones en investigación, especialmente
en lo que a eficacia y seguridad de los fármacos
se refiere. Mitos que encubren una realidad
bien distinta: la industria vive de la enfermedad,
gasta más en aumentar sus mercados que en
investigación, comercializa medicamentos que
no aportan nada nuevo, proporcionan información
incompleta... Desvelamos los mitos y realidades
de una industria que nunca pierde.
Un rápido
vistazo a la primera lista de empresas llamadas
a "reconstruir" Irak tras la guerra de ocupación
iniciada a mediados de Marzo por Estados Unidos
y Gran Bretaña permite comprobar que varias
están relacionadas con altos cargos de la
actual Administración Bush. Entre ellas -según
datos recogidos por la prensa que cita fuentes
de la propia Administración norteamericana-
la multinacional farmacéutica Gilead Science
de la que Donald Rumsfeld -actual ministro
de Defensa norteamericano- fue ejecutivo hasta
su reincorporación al Gobierno, una empresa
que ya ha obtenido en los últimos tiempos
importantes negocios públicos en el marco
de la "prevención de posibles ataques químicos
y biológicos" con los que se ha venido asustando
interesadamente al pueblo norteamericano.
¿Simple casualidad?
Recuérdese que la industria farmacéutica -junto
con la industria petroquímica- jugó un papel
muy importante en la financiación de la campaña
a presidente de George Bush. De hecho,
cuatro compañías farmacéuticas se encuentran
entre sus principales proveedores de fondos:
Bristol Myers con 2'1 millones de dólares,
Pfizer, 1'9 millones, Glaxo
1'3 millones y Shering Plough con 900.000.
Y, curiosamente, pueden salir beneficiadas
de una modificación introducida a última hora
en la Homeland Security Act, de noviembre
del 2002, legislación puesta en marcha como
consecuencia del terrible atentado de las
Torres Gemelas. Según el Washington Post
del 28 de noviembre del 2002 el texto
añadido beneficiaría directamente al grupo
farmacéutico Eli Lilly al evitarle
el pago de indemnizaciones multimillonarias
reclamadas como consecuencia de los daños
causados por un producto asociado con el aumento
de casos de autismo y problemas de desarrollo
pediátrico. Según ese texto, será el Federal
Vaccine Injury Compensation Program el
que se haga cargo de unas indemnizaciones
que nada tienen que ver con lo previsto por
los demandantes. El argumento usado por los
impulsores del texto tiene que ver con el
deseo de proteger a la industria en el desarrollo
de vacunas en tiempos difíciles. La senadora
de Michigan Debbie Stabenow encabeza
la lucha de quienes quieren retirar el texto
de la Homeland Security Act. "Se agregó
en el último minuto como agradecimiento a
un partidario político poderoso -denuncia-
y yo creo que no tiene ningún lugar en la
ley de Seguridad de la Nación".
Asociaciones de consumidores y organizaciones
ciudadanas temen que con esta medida la Administración
republicana deje una puerta abierta que en
el futuro podría servir a otras grandes compañías
para tratar de diluir sus responsabilidades
ante posibles efectos adversos de sus vacunas.
¿Coincidencia?
Hasta en las medidas con aparente contenido
social del Gobierno de Bush aparece la larga
sombra de la industria farmacéutica. A fin
de cuentas, su decisión de invertir 400.000
millones de dólares en el programa Medicare
las beneficia directamente. Asimismo, los
15.000 millones de dólares de ayuda para el
tratamiento del Sida en África acabarán también
revirtiendo en sus arcas.
Todo es así. Negocios de ida y vuelta. Las
multinacionales farmacéuticas se mueven por
dinero. Entender por tanto su realidad y comprender
el papel que verdaderamente juegan en nuestra
salud -o, más adecuadamente dicho, el papel
que nuestra salud juega en sus negocios- se
hace imprescindible si algún día queremos
tener la tranquilidad plena de que lo que
tomamos obedece a nuestras necesidades y no
a las suyas. Porque a pesar de que "casi"
debieran ser empresas de interés público o,
al menos, de un interés-beneficio privado
limitado lo cierto es que mientras el resto
de las grandes industrias pasan por peores
o mejores momentos los beneficios de la industria
farmacéutica son constantes año tras año.
Hasta el punto de que según el informe anual
de la lista de Fortune 500 (la
relación de las quinientas corporaciones más
importantes de Estados Unidos) es el sector
más rentable, el que más beneficios produce.
Frank Clemente, director de Congress
Watch de la popular revista norteamericana
Public Citizen, cuestionaba el comportamiento
de estas compañías ante tan excelentes resultados:
"Durante un año en el que se habló mucho
de sacrificarse por el interés nacional los
laboratorios aumentaron sus sorprendentes
beneficios subiendo el precio de las recetas,
lanzando para algunos remedios más publicidad
que las zapatillas 'Nike' y haciendo lobby
exitosamente para lograr lucrativas prórrogas
de patentes monopolistas". Y añadía:
"A veces lo que es mejor para los accionistas
y los ejecutivos no es lo mejor para todos
los norteamericanos, especialmente los de
la Tercera Edad que carecen de seguros sociales
para la prescripción de remedios". Es
evidente que la afirmación es extensiva a
países como el nuestro con una enorme dependencia
de las multinacionales del medicamento.
Se entiende así que mientras los beneficios
de la mayoría de las empresas de Fortune
500 bajaron un 53% en el 2001, las 10
empresas líderes en la fabricación de medicamentos
aumentaron sus ganancias en un 33% el último
año registrado pasando de 28.000 millones
de dólares a 37.000 millones (datos del análisis
de Public Citizen sobre las cifras
de Fortune 500, una especie de quién
es quién de la economía mundial).
Es obvio que obtener beneficios empresariales
es razonable y ético pero ese hecho no está
tan claro en el "negocio de la salud" cuando
tras los comportamientos comerciales se halla
un desmesurado afán de lucro y detrás de muchos
grandes titulares se esconde otra realidad
que muchos enfermos ignoran. No es un tema
nuevo para las asociaciones de consumidores
y ciudadanos norteamericanos que hasta ahora
han denunciado -sin éxito- la situación.
Una de esas organizaciones que ha realizado
un detenido análisis de las cifras aportadas
y las ha puesto en relación con otros datos
conocidos ha sido la Dr. Rath Health Foundation,
entidad privada que estudia los avances en
el área de la investigación sobre las vitaminas
y la salud de las células, defensora de un
enfoque natural y distinto en el tratamiento
de las enfermedades. Sus conclusiones -en
la línea de Public Citizen- nos permiten
comprender un poco mejor lo que se esconde
tras las grandes palabras de "servicio a la
humanidad". Son los mitos y las verdades de
quienes hacen negocio con la enfermedad. Veámoslas:
EL
MITO:
Las compañías farmacéuticas existen para
proporcionarnos salud.
LA REALIDAD:
La industria farmacéutica obtiene enormes
ganancias de la existencia de enfermedades,
no de la curación de las mismas.
- En el año 2001 la industria farmacéutica
fue la más rentable de Estados Unidos. (Fortune
500. Abril del 2002).
- El beneficio de la industria farmacéutica
fue del 18'5% mientras el beneficio medio
del resto de las empresas más importantes
fue del 2'2%. (Fortune 500. Abril 2002).
- El año 2001, Pfizer -la compañía
farmacéutica más importante del mundo- obtuvo
más beneficios (7.800 millones de dólares)
que todas la empresas de construcción, confección,
ferrocarril y publicaciones más importantes
del "grupo de las 500" juntas.(Fortune
500. Abril 2002).
- La industria farmacéutica ha sido la más
rentable de la lista de Fortune 500
durante los últimos 10 años y ha estado entre
las dos industrias más rentables de los últimos
20 años. (Public Citizen. Análisis
de Fortune 500, 2000-2002).
EL
MITO:
Las compañías farmacéuticas invierten centenares
de millones de dólares de sus beneficios en
investigación médica y desarrollo de nuevos
productos.
LA
REALIDAD:
Se invierte más dinero en la expansión
del mercado que en investigación y nuevos
descubrimientos.
- En el 2001 las compañías farmacéuticas de
la lista Fortune 500 dedicaron de media
el 12'5% de sus ingresos a investigación y
desarrollo mientras un 30'4% iba a marketing
comercialización y administración y destinaban
un 18'5% al reparto de beneficios (Fortune
500. Abril 2002).
- Las partidas destinadas a promociones y
publicidad para la prescripción de medicamentos
han ido en aumento en los últimos años. Alcanzaron
15.700 millones de dólares en el año 2000
-incluyendo 7.900 millones de las muestras
libres para los médicos- con un incremento
del 14% sobre 1999. (Kaiser Family Foundation.
"Prescription Drug Trends: A Chartbook
Update". Noviembre 2001).
- Los gastos de la industria farmacéutica
en publicidad se incrementaron en una proporción
mayor (38%) en 1999 que en investigación y
desarrollo (14%). (IMS Health Reports U.S.
Pharmaceutical Promotional Spending Topped
$8 Billion in First-Half 2000. 19 de Octubre
del 2000).
EL
MITO:
Las multinacionales farmacéuticas tienen
que resarcirse de los costos inherentes al
desarrollo con productos farmacéuticos caros.
LA
REALIDAD:
Entre 1992 y 1997 un 90% de los fármacos
más vendidos recibieron fondos gubernamentales
en alguna de sus fases de desarrollo. En total,
el Estado concedió 175 millones de dólares
en "ayudas al desarrollo" de tales
medicamentos a pesar de lo cual se siguen
vendiendo a precios altos.
- Un estudio del Instituto de Tecnología de
Massachusetts concluyó que 11 de los 14 medicamentos
más significativos de los últimos 25 años
se desarrollaron gracias a estudios pagados
por el Estado. (Cockburn and Henderson. Public-Private
Interaction and the Productivity of Pharmaceutical
Research. 1995).
- Un estudio sobre los 21 medicamentos más
importantes introducidos entre 1965 y 1992
concluyó que la investigación pública fue
básica en el desarrollo del 71% de los mismos
(15 de 21). (Joint Economic Committee. The
Benefits of Medical Research and the Role
of the NIH. Mayo del 2000).
- El gasto nacional en medicinas experimentó
por cuarto año consecutivo un incremento del
17%: 154.500 millones de dólares en el 2001
por 131.900 millones en el 2000 (National
Institute for Health Care Management. Prescription
Drug Expenditures in 2001: Another Year of
Escalating Costs. Abril del 2002).
EL
MITO:
Los medicamentos se desarrollan para curar
enfermedades.
LA
REALIDAD:
La cura y desarraigo de enfermedades no
serían buenos para la industria farmacéutica
cuya existencia está justificada debido a
la existencia de enfermedades. La mayoría
de los medicamentos sólo alivian los síntomas
al tiempo que generan efectos colaterales
que producen nuevas enfermedades.
- La propia FDA -organismo responsable de
los medicamentos en Estados Unidos- considera
que sólo el 16% de los nuevos medicamentos
aprobados entre 1981-1991 -cuarenta y uno-
aportaban realmente beneficios terapéuticos.
(Drake and Uhlman. Making Medicine, Making
Money. 1993).
- Es habitual que las compañías farmacéuticas
hagan ligeras modificaciones en los medicamentos
ya existentes que tienen patentados y los
recomercialicen con nuevos nombres en lugar
de desarrollar nuevos productos. Desde 1992,
560 de los 730 medicamentos aprobados por
la FDA eran fármacos que tenían cualidades
terapéuticas similares a otros ya existentes
en el mercado. (FDA/Center for Drug Evaluation
and Research. NDAs Approved in Calendar
Years 1990-1999. 31 de Diciembre de 1999).
- La creación de un mercado para el mantenimiento
de un "estilo de vida" condicionado por la
apariencia física genera una dependencia de
productos farmacéuticos, infla el costo de
los medicamentos e incrementa las ganancias.
Por ejemplo, un tratamiento contra la calvicie
de una de esas multinacionales está fabricado
con la misma base química -aunque se receta
con diferente dosificación- que otro producto
de la misma compañía para las afecciones de
próstata. Pues bien, un miligramo diario del
tratamiento contra la calvicie cuesta 1,25
dólares mientras un miligramo del mismo producto
en el fármaco para la próstata vale 35 centavos.
(Tanouye, Elyse. Drug Dependency: U.S.
Has Developed An Expensive Habit; Now, How
to Pay for It?" The Wall Street Journal.
16 Noviembre de 1998).
- Más de millón y medio de personas ingresan
anualmente en los hospitales norteamericanos
a causa de los peligrosos efectos secundarios
de los medicamentos recetados. Y cerca de
cien mil mueren cada año. (Diario de la Asociación
Médica Americana. 15 de abril de 1998).
EL
MITO:
Las prescripciones médicas no suponen un gasto
significativo en salud.
LA
REALIDAD:
El continuo aumento de los precios de los
medicamentos es un factor importante en el
costo de la salud y del fracaso en erradicar
muchas enfermedades comunes.
- La prescripción de medicamentos es el gasto
que ha experimentado mayor crecimiento en
Estados Unidos. El gasto en medicamentos subió
un promedio del 14'9% al año entre 1997 y
2000. Y se prevé que se incremente un promedio
del 12'6% anual entre el 2000 y el 2010. Los
gastos médicos y hospitalarios tienen un aumento
previsto para el mismo período del 6'6%. (Health
Care Financing Administration. Office of the
Actuary. National Health Expenditure Projections:
2000-2010).
- Se estima que el gasto en medicamentos el
año 2010 supondrá el 10% (366.000 millones
de dólares) de todos los gastos sanitarios.
En 1980 ese coste fue sólo del 5%. (Health
Care Financing Administration. Office of the
Actuary. National Health Expenditure Projections:
2000-2010). · Menos del 0.5% de los medicamentos
-34 de los 9.482 que hay en el mercado- causaron
el 50,7% del aumento global en medicamentos
del año pasado. (National Institute for Health
Care Management. Prescription Drug Expenditures
in 2001: Another Year of Escalating Costs.
Abril del 2002).
- Las ventas en Estados Unidos suponen aproximadamente
el 60% de los beneficios de las compañías
farmacéuticas. En otras palabras, los estadounidenses
pagan por término medio 60 centavos de cada
dólar que cualquier compañía farmacéutica
gana en el mundo. (Bowe, et. al. Bankers
See Quick Gains In Tough Times From Drug Disposals.
Financial Times. 8 de Mayo del 2001)
EL
MITO:
La publicidad farmacéutica que se ofrece
a los consumidores (admitida en los Estados
Unidos) es una fuente fiable de información
de salud.
LA
REALIDAD:
La publicidad a los consumidores de los
medicamentos de prescripción está desencaminada
y muchos médicos la consideran incluso dañina.
- De los aproximadamente 200 anuncios de medicamentos
diferentes que aparecieron en televisión desde
que la FDA suavizó las reglas para anunciar
medicamentos en 1997, la FDA ha emitido ya
45 "avisos de violación" y tres "cartas de
advertencia" por no obedecer las normas federales
que exigen exactitud en la información y explicación
de los efectos colaterales. (National Institute
for Health Care Management. Prescription
Drugs and Mass Media Advertising: 1999-2000.
Noviembre del 2001).
- En el 2001 la FDA conminó a Pfizer
y a Pharmacia a suspender la emisión
de un anuncio en televisión de un medicamento
contra la artritis que comercializaban conjuntamente:
Celebrex. Fue la tercer vez en 14 meses
que la FDA modificó la comercialización del
Celebrex. (Adams. FDA Scrambles
to PoliceDrug Ads' Truthfulness. The Wall
Street Journal. Enero del 2001).
- La FDA llamó la atención a Glaxo Wellcome
14 veces por la promoción engañosa de sus
medicamentos contra el asma Flonase y Flovent.
El anuncio en televisión no proporcionaba
la información adecuada sobre los posibles
riesgos de su consumo. (Adams. FDA Scrambles
to Police Drug Ads' Truthfulness. The
Wall Street Journal. Enero del 2001).
- La FDA reclamó a Schering-Plough
11 veces desde 1997 por su marketing de Claritin.
En el anuncio se decía a los espectadores
que para informarse de los efectos colaterales
del producto podían llamar a un número gratuito
que se ofrecía. Pues bien, un inspector de
la FDA llamó y tuvo que escuchar cuatro minutos
de mensajes publitarios y responder a un estudio
de marketing antes de recibir una información
limitada sobre los riesgos. (Adams. FDA
Scrambles to Police Drug Ads' Truthfulness.
The Wall Street Journal. Enero del 2001).
- Estados Unidos y Nueva Zelanda son los únicos
países que permiten publicidad directa a los
consumidores sobre medicamentos de prescripción.
Las compañías sólo tienen que enviar una copia
a la FDA cuando sale un nuevo anuncio en televisión
o en revistas. No tienen que conseguir ningún
permiso antes de la emisión. (Okie, With
TV Spots, Drug Firms Aim At Patients' Role.
The Washington Post. 22 de Mayo del 2000).
EL MITO:
La seguridad de los medicamentos es prioritaria.
LA REALIDAD:
Se promocionan muchos medicamentos ineficaces
que además tienen efectos colaterales peligrosos.
- Lipitor, un medicamento para tratar el exceso
de colesterol, fue el fármaco más vendido
en el 2001 con 4.500 millones de dólares en
ventas al por menor (lo que representó el
3'7% del aumento total en el consumo de medicamentos
de prescripción). Pues bien, Lipitor
pertenece a una clase de medicinas que según
algunos estudios podrían producir cáncer.
(JAMA. 1996. 275. 55-60.) Otro de esos medicamentos
contra el colesterol, Lipobay -fabricado
por Bayer- se retiró del mercado en
el 2002 tras causar numerosas muertes. (National
Institute for Health Care Management. Prescription
Drug Expenditures in 2001: Another Year of
Escalating Costs. Abril del 2002). Según
reveló recientemente el New York Times
algunos directivos de Bayer conocían
la existencia de esos riesgos.
- Dos anti-artríticos -Vioxx y Celebrex-
supusieron ellos solos el 9'2% del aumento
de las ventas de medicamentos de prescripción
en el año 2000. De hecho, entre ambos consiguieron
3.500 millones de dólares en ventas en el
2000. Sin embargo, se trataba de medicinas
que no suponían mejoras significativas respecto
a otras ya existentes en el mercado. Un estudio
dirigido por investigadores de la Clinic
Foundation de Cleveland mostró además
que podían aumentar el riesgo de ataques cardíacos.
(National Institute for Health Care Management.
Prescription Drug Expenditures in 2000.
Mayo del 2001).
Si a todo lo dicho añadimos que las compañías
farmacéuticas ofrecieron a sus accionistas
una ganancia en el patrimonio neto del 33,2%
-más de tres veces el promedio de las industrias
de Fortune 500, que fue de un 9,8%-
nos será fácil comprender por qué los productos
que no están controlados directamente por
las multinacionales y que ofrezcan grandes
posibilidades curativas no tienen ningún futuro
en el actual sistema sanitario. A menos que
las asociaciones de consumidores y enfermos
comiencen a adoptar también en nuestro país
una actitud más beligerante.
"La prescripción racional -explicaba
recientemente The Lancet- está inevitablemente
amenazada cuando, por ejemplo, los líderes
de opinión están promocionados por los fabricantes,
cuando los grupos defensores del paciente
están apoyados por la industria, cuando -como
sucede en muchos países- hay pocas fuentes
de información independientes, cuando los
controles de la promoción son débiles y los
excesos promocionales enormes, cuando los
reclamos de la publicidad de fármacos no están
apoyados por referencias bibliográficas o
cuando la mayoría de los médicos jóvenes reciben
'regalos' por respaldar a determinadas compañías
o a sus productos".
Tal es la cruda verdad. Aunque las multinacionales
y sus peones infiltrados en todos los ámbitos
-especialmente en las administraciones públicas,
los colegios de médicos y farmacéuticos y
los medios de comunicación- intenten permanentemente
colarnos sus mentiras.
Antonio
Muro
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