El
agua es un elemento tan extraordinario que
a pesar de que se la contamine y someta a
diferentes tratamientos conserva al menos
un 4% de la estructura residual de su fase
cristalina. Y ese resto, aunque mínimo, permite
reactivar la vida que hay en ella. Al menos
eso es lo que asegura el investigador alemán
Peter Gross, creador de un aparato de uso
doméstico con el que -afirma- se puede convertir
el agua corriente desestructurada y desenergetizada
en agua viva, estructurada, de gran valor
biológico y notables cualidades terapéuticas.
Gross tuvo la deferencia de venir hasta nuestra
redacción para explicárnoslo en detalle. Este
es el resumen de la conversación que durante
varias horas mantuvimos con él.
La
publicación en los tres anteriores números
de la revista (50, 51 y 52) de sendos reportajes
sobre las cualidades y propiedades terapéuticas
del agua llevaron a muchos lectores a ponerse
en contacto con nosotros para saber cómo podían
obtener agua viva con propiedades terapéuticas.
Y si bien la información del último número
es suficientemente explícita al respecto porque
el investigador japonés Masaru Emoto
ha demostrado científicamente -no hay más
que ver sus miles de espectaculares microfotografías-
cómo actuar sobre el agua de numerosas maneras
no es menos cierto que existe un singular
y novedoso sistema que permite sin intervención
nuestra tener en casa agua magnética
tanto para el consumo diario como para el
aseo personal. Un avance importante -tal vez
trascendente- porque las propiedades terapéuticas
del agua magnética son muy notables
como ya explicamos en el segundo reportaje
mencionado recogiendo la información que sobre
ella publicaron en su día tanto el doctor
en Física y Química Felicísimo Ramos
-ver su obra El agua magnetizada (Ed.Mandala)-
como el médico francés Louis Donet.
Dada su importancia publicamos de nuevo en
un recuadro en qué dolencias o enfermedades
es útil el agua magnética.
¿Y qué utensilio es ese que permite magnetizar
-que no imantar- el agua corriente? Pues hablamos
del Activador GIE, un aparato inventado por
el ingeniero alemán Peter Gross que
en realidad no sólo magnetiza el agua sino
que además logra revitalizar su estructura
cristalina natural convirtiendo el agua corriente
de grifo, desestructurada y energéticamente
muerta, en agua potable viva, estructurada
y de alto valor biológico con notables cualidades
terapéuticas. Y, encima, con un sabor mucho
mejor que la del agua muerta de la
que se obtuvo.
¿QUÉ
ES EL "ACTIVADOR GIE"?
El Activador GIE es un sistema de reestructuración,
revitalización energética y magnetización
del agua que se fabricó por primera vez en
1996 siendo -que sepamos- el único de tales
características en el mundo. Su inventor es
un científico alemán llamado Peter Gross a
quien tuvimos oportunidad de conocer hace
unas semanas cuando, aprovechando una visita
de trabajo a España, tuvo la gentileza de
acercarse hasta nuestra redacción con su mujer
-y estrecha colaboradora- Mona y su
amiga y representante en España Marion
Kuprat. Y así, a lo largo de varias horas
de distendida charla, supimos cómo se le ocurrió
la idea de fabricar un aparato tan singular.
-Afirma usted que
el Activador GIE que ha creado reestructura
y revitaliza el agua desestructurada y muerta.
¿Cómo es eso posible técnicamente?
-Es sencillo: el agua corriente normal tiene
una radiación de biofotones relativamente
baja y, por tanto, de escasa calidad biológica.
Y la tecnología incorporada en el Activador
GIE consigue, entre otras cosas de las que
hablaremos, que al pasar el agua por su interior
el ángulo vinculante del hidrógeno -recordemos
que el agua es H20- se "abra" de 104,5º a
109,5º. Ello permite que se formen nuevas
moléculas de agua que en grupos de ocho se
asocian luego para formar nuevas estructuras
cristalinas estables. Es decir, el agua tratada
con el aparato tiene parámetros físicos diferentes
a los del agua corriente. Se transforma en
un agua de mucha mayor calidad biológica.
-Dice que el agua
corriente tiene una radiación de biofotones
relativamente baja y que por ello es de escasa
calidad biológica... ¿Puede aclararnos este
punto?
-Verá, está científicamente demostrado en
laboratorio que todos los alimentos, incluido
el agua y los demás líquidos, almacenan luz.
Bueno, información a través de biofotones.
Y que es precisamente el contenido de luz
de nuestra comida y bebida, junto con su orden
interno, lo que determina su valor biológico
vital. Pues bien, con el sistema que he creado
el agua es expuesta a frecuencias naturales
que, entre otras cosas, hace que se llene
de luz armónicamente estructurada.
Por eso al agua GIE es un alimento estructurado
del más alto orden.
-Eso nos recuerda
los trabajos sobre los quantum de luz del
físico austríaco y Nobel de Física en 1933
Erwin Schrödinger. Llegó a afirmar que "los
humanos somos seres vivos que tenemos que
comer orden".
-Efectivamente. Conozco y comparto plenamente
esa afirmación. Es simple: el orden es fundamental
para la vida. Y la gente debería saber que
cuando come y bebe absorbe las estructuras
de orden -o de desorden- almacenadas en el
alimento o bebida en cuestión. Es decir, esa
información -ordenada o caótica- pasa en forma
de frecuencias a nuestras células. Dicho de
otra forma: la información existente en la
comida y la bebida que ingerimos pasa a nosotros.
Y recibir una información positiva o negativa
termina determinando nuestro estado de salud
mental, emocional y física. A fin de cuentas,
todo está interrelacionado. Consecuentemente,
no es lo mismo comerse un tomate biológico
madurado lentamente al sol que uno de invernadero
y tratado con pesticidas tras ser arrancado
aún sin madurar de la planta. La diferencia
es mucha e importante porque esos dos tomates
no van a transmitir la misma información,
ni tiene el primero la estructura ordenada
del segundo.
-Así lo indican en
efecto los trabajos de Schrödinger quien daba
mucha importancia al orden de las estructuras
de aquello que ingerimos. Claro que no hace
falta remontarse a 1933 porque, de hecho,
hace apenas dos meses publicábamos en nuestras
páginas las imágenes obtenidas por Masaru
Emoto al fotografiar los cristales congelados
de moléculas de agua expuestas a distintas
energías, positivas o negativas. Y es curioso
observar las formas que adquieren las estructuras
de esos cristales según la energía recibida
sea de un tipo o de otro.
-Tiene razón, no hay nada más gráfico y clarificador
que las más de 10.000 fotografías de Masaru
Emoto. Esas imágenes han demostrado sin lugar
a dudas que cuando se destruye la estructura
interna del agua se destruye la geometría
de ese elemento. Y donde no existe geometría
no existe energía. A fin de cuentas, según
la Biofísica la energía no es otra cosa que
información; o, si lo prefiere, un patrón
de frecuencias electromagnéticas. Por tanto,
el agua pura no contaminada ni manipulada
presenta una estructura cristalina y geométricamente
regular que puede transmitir energía, es decir,
información beneficiosa para quien la bebe.
-En suma, lo que
hace el Activador GIE es devolver al agua
corriente su estructura ordenada y cristalina...
-Eso es. Mire, en realidad el aparato activa
hasta quince mecanismos diferentes que se
ponen en marcha con la simple presión del
agua al pasar por él cada vez que se abre
el grifo. Mecanismos que revitalizan el agua
mediante turbulencias, magnetización, oxigenación,
energetización y otros procesos (el lector
puede ver en el recuadro adjunto todo lo que
hace el Activador GIE desde un punto de vista
técnico).
-Lo que no terminamos
de entender es cómo se puede revitalizar un
agua presuntamente "muerta".
-Es que el agua es un elemento tan extraordinario
que, aún en las peores condiciones, conserva
al menos un 4% de la estructura residual de
la fase cristalina. Y a partir de ese pequeño
resto de agua viva se puede "reactivar" el
resto hasta devolverla su estructura vital
y beneficiarnos de la vida que sigue quedando
en ella.
UN
AGUA CURATIVA
-Conocemos ya las
numerosas propiedades terapéuticas del agua
magnética (vea el lector el recuadro que
publicamos al respecto), pero, ¿ha constatado
si el agua tratada con su Activador GIE posee,
además de esas, otras propiedades añadidas?
-Ciertamente. Está demostrado que las personas
que utilizan únicamente agua GIE, tanto para
beber y cocinar como para el aseo personal,
terminan expulsando a través de la orina las
toxinas que durante años habían acumulado
en su cuerpo causando distintas molestias
e, incluso, dolencias graves. Y no sólo eso:
también hace que las sustancias nocivas que
tomamos con nuestra dieta diaria no se sigan
acumulando y sean directamente expulsadas
por los mecanismos de que dispone el cuerpo
para ello.
-Quiere decir que
incluso previene la aparición de muchas de
las llamadas enfermedades...
-Sí. Y de ahí que mis colaboradores y yo no
nos cansemos de hablar de sus bondades. A
las pruebas me remito. Está fehacientemente
constatado en laboratorio que si se consume
diariamente este agua y se utiliza también
para el aseo personal la sangre forma en 6
u 8 semanas una cantidad considerablemente
superior de glóbulos rojos, portadores de
oxígeno. Eso significa, a corto plazo, tener
un 20% más de oxígeno en la sangre. Y sin
perder fluidez sanguínea porque el agua tratada
con el Activador GIE es más fluida que la
que sale del grifo o la que compramos embotellada.
Supongo que no hace falta que explique la
importancia que tiene este hecho. Baste recordar
que su simple ingesta permitiría prevenir
-e, incluso, tratar- cualquier enfermedad
que se caracterice por falta de oxigenación
de los tejidos. Como puede ser, por citar
sólo una, el Mal de Alzheimer.
-Desde luego resulta
sorprendente que usando simplemente este agua
tan especial se puedan prevenir y tratar tantas
enfermedades...
-Bueno, hablamos de un agua viva, magnetizada
y reactivada que la convierte efectivamente
en un elemento terapéutico de extraordinario
valor biológico para el organismo. Aunque
añadiré que lo que realmente la convierte
en un agua "especial" es un fenómeno curioso
que no se ha observado en ningún otro agua.
-¿A qué se refiere?
-A que el agua que se obtiene con el Activador
GIE... ¡se adapta a las necesidades de cada
ser de forma individual! Y se lo explico:
el agua GIE transmite a las células de cada
persona únicamente las frecuencias
que ésta necesita en ese momento, Que, evidentemente,
son distintas de las que puede necesitar en
otra ocasión o de las que precisa otra persona
completamente distinta.
-Es decir, que además
es un agua "inteligente y selectiva".
-Bueno, podría decirse así. Verá, como ya
dije, todo alimento o bebida que ingerimos
posee un orden estructural y una información
que nos transmite por biorresonancia. Pues
bien, si esas frecuencias sintonizan -resuenan-
con las nuestras, lo ingerido es fácil y rápidamente
asimilado por el organismo. En cambio, lo
que no sintoniza en lugar de generar resonancia
provoca disonancia. Y las consecuencias son,
entre otras, los residuos y toxinas no asimilados
que deja ese alimento en el organismo. Algo
que ocurre siempre cuando los alimentos están
"muertos". Sin embargo, el agua tratada con
el Activador GIE siempre resuena positivamente.
Y aporta la "información" que en ese momento
el cuerpo precisa. Información que puede ser
distinta hoy a dentro de un mes y que suele
ser además diferente en cada persona.
UN
APARATO AL ALCANCE DE POCOS
Llegados a este punto debemos decir que los
Activadores GIE los fabrica de manera prácticamente
artesanal una empresa alemana creada por el
propio Peter Gross que se llama Aqua Ligro
y que actualmente tiene representantes en
varios países, incluida España. El problema
es que se trata de un aparato no muy grande
pero sí muy sofisticado en su interior que
está fabricado con material caro y se monta
de forma completamente manual e individual
por lo que se tarda todo un día en fabricar
una sola unidad. Como consecuencia, resulta
que se están fabricando actualmente sólo unas
80 unidades al mes. Tal es la producción que
hoy se hace para todo el mundo.
-Pues teniendo en
cuenta el escaso nivel de producción de su
empresa se convierte en un auténtico privilegio
disponer de uno de sus aparatos...
-Sí, pero no estamos en condiciones de fabricar
más por el momento. Tenga en cuenta que mi
mujer y yo no montamos la empresa para ganar
dinero sino para impedir que este descubrimiento
se pierda, que quede en el olvido. De ahí
que buena parte de mi tiempo lo esté dedicando
ahora a dar conferencias y seminarios.
-Luego el precio será también "exclusivo".
-Supongo que eso depende de la valoración
que cada uno haga de sus propiedades. El aparato
se vende al público en unos 2.500 euros y
le aseguro que no da más que para cubrir los
costos del material y los sueldos. Insisto
en que fabricamos sólo 80 al mes. La ventaja
es que una vez instalado no requiere revisiones
ni mantenimiento. Basta colocarlo tras el
contador del agua en casa o en la oficina.
Además, puede instalarse de forma que lo usen
hasta cuatro viviendas a la vez con lo que
se reduce el costo por familia notablemente.
Por otra parte, le aseguro que a las pocas
semanas de tenerlo instalado en casa todo
el mundo da por bien invertido el dinero.
-Pues, honestamente,
confiamos en que se anime usted a aumentar
la producción. Un invento como el suyo no
puede estar sólo al alcance de unos cuantos
privilegiados. Permítanos agradecerle sinceramente,
por último, que se haya desplazado hasta nuestra
redacción y nos haya permitido compartir sus
conocimientos.
-Les aseguro que para mi mujer
y para mí también ha sido un placer charlar
con ustedes.
José
Antonio Campoy y Laura Jimeno Muñoz
Nota: el lector interesado en complementar
la información ofrecida en este reportaje
puede hacerlo en www.agua-viva.info.
Cómo
actúa el Activador GIE
El aparato inventado por el ingeniero alemán
Peter Gross activa el agua ¡en menos
de medio segundo! Ese es el tiempo que tarda
en entrar en su interior, someterse a los
mecanismos de activación y volver a salir.
Sin electricidad ni motores. Con energía natural.
Y al no haber partes móviles, sin desgaste
mecánico. No requiere pues mantenimiento ni
comporta gastos de ningún tipo. Su colocación,
además, es muy sencilla. En cuanto a lo que
el aparato hace en ese reducido tiempo es
lo siguiente:
-Bifurca en su interior
la corriente de agua en dos conductos.
-Produce turbulencia mediante rotación del
agua en una tubería helicoidal.
-Produce turbulencia mediante el ajuste de
polaridad norte de las moléculas de agua con
repentino cambio de sentido merced a un imán.
-Produce turbulencia por el ajuste de polaridad
sur de las moléculas de agua con repentino
cambio de sentido mediante la utilización
de un imán.
-Produce la ionización magnética permanente
del agua.
-Provoca un cambio magnético permanente de
la estructura de la cal haciendo el agua más
blanda.
-Produce turbulencia mediante 17 zonas alternantes
de presión y absorción a un ritmo de milésimas
de segundo lo que causa la destrucción física
de bacterias.
-Produce turbulencia al generar campos altamente
magnéticos con diferentes vectores de línea
de campo e imposición de los mismos entre
y en los tubos conductores del agua debido
al transporte de iones libres gracias al flujo
del agua en el momento de su toma. Sin recurrir
en ningún momento a la electricidad.
-Transmite al agua hasta 10.000 frecuencias
naturales distintas.
-Transmite al agua varias frecuencias naturales
inmateriales como las propias del crepúsculo
matutino y vespertino, la luz plena de mediodía
o la luna llena.
-Aísla contra los efectos del "smog" eléctrico.
-Enriquece el agua con oxígeno (entre un 5
y un 8%) sin suministro de oxígeno
-Produce una recarga quíntuple de argón con
un sistema por capas.
-Energetiza altamente el agua al emplearse
exclusivamente materiales de construcción
de orientación axial.
En suma, mediante estas acciones lo que logra
el Activador GIE es eliminar bacterias indeseables
y "borrar" del agua toda frecuencia indeseable.
Asimismo, crea un potente remolino electromagnético
que cambia varias veces su sentido de giro
-en milisegundos- para luego someter el agua
a una intensa turbulencia mecánica y a una
casi simultánea magnetización del agua que,
una vez limpia, estructurada y oxigenada es
energetizada con miles de informaciones naturales.
El resultado final es, según Peter Gross,
un agua de altísima calidad biológica.
Eficacia
terapéutica del agua magnética
Para llevar a cabo sus dos misiones fundamentales,
es decir, transportar elementos nutritivos
y drenar los desechos orgánicos, el agua necesita
disolver las sustancias y luego arrastrarlas.
Pues bien, según el doctor Felicísimo Ramos
-autor de El agua magnetizada (Ed.Mandala)-
cada una de esas misiones se mejora si el
agua es magnética ya que ésta es diurética,
ligera, más fácilmente asimilable, mineralizada
y no tiene el inconveniente de formar microcristales
nefastos para el organismo. Además actúa como
drenante general del organismo y como regulador
de todos los sistemas del cuerpo: circulatorio,
nervioso, locomotor, digestivo, respiratorio,
excretor, reproductor y endocrino.
Asimismo, entre las distintas funciones que
realiza el agua magnética en nuestro organismo
cabe destacar las siguientes:
-Energetiza el organismo y ayuda a conservar
el buen estado de salud.
-Disminuye la viscosidad de la sangre y favorece
la circulación sanguínea.
-Favorece la función pancreática. Gracias
a ello los diabéticos pueden muchas veces
disminuir su medicación.
-Colabora eficazmente en el proceso digestivo
evitando los trastornos causados por el insuficiente
poder solvente del agua común. Al disolver
mejor las sales de los alimentos se asimilan
mejor los nutrientes y se evitan el estreñimiento
y la diarrea.
-Aumenta la solubilidad de las sales. Por
eso, suministrándola regularmente a quienes
tienen piedras en el riñón y en la vesícula
consigue -en un elevado porcentaje- eliminar
cálculos renales y biliares y se reduce la
posibilidad de producir más.
-Facilita la expulsión de los molestos gases
que provocan la hinchazón del vientre.
-Limpia los poros de la piel en profundidad
por lo que ésta queda húmeda y suave más tiempo
evitando que se reseque.
-Es muy útil en el lavado de heridas, el dolor
de ojos, el tratamiento de los eczemas, las
úlceras en las mucosas y la limpieza bucal
en casos de halitosis. Además, su acción bactericida
se pone de manifiesto en la cicatrización
de pequeñas heridas y arañazos cutáneos. Y
eso no es todo. A las propiedades descritas
por el doctor en Física y Química Felicísimo
Ramos hay que añadir los efectos terapéuticos
contrastados por el médico francés Louis
Donet.
Son estos:
-Favorece la normalización de los índices
de colesterol y de urea.
-Regula la presión arterial, actúa sobre el
tono y la elasticidad de los pulmones y el
estómago, y tiene un efecto beneficioso sobre
las variaciones en el sistema hormonal.
-Aumenta los movimientos peristálticos del
intestino y sus efectos terapéuticos son notables
en problemas digestivos como náuseas, vómitos,
hinchazón de vientre, flatulencia, estreñimiento,
etc.
-Ayuda a eliminar la celulitis, fluidifica
la sangre, mejora la circulación y conserva
la elasticidad de los vasos sanguíneos. Así,
previene la trombosis y la tensión sanguínea
elevada.
-Contribuye a que la región vesicular se vuelva
blanda e indolora. En las heces se detecta
la evacuación de pequeños cálculos biliares
y en 2 o 3 meses desaparecen en su mayor parte
los cálculos úricos.
-Aumenta la tasa urinaria y se disuelven más
rápidamente los cálculos renales.
-Suaviza la piel, ablanda y elimina las durezas
y mejora las dermatosis. Además, las uñas
y cabellos mejoran de aspecto y de brillo.
LA
MEMORIA DEL AGUA
Es importante entender
que el agua tiene "memoria". Es decir, posee
la capacidad de almacenar en su estructura
reticular, en forma de frecuencias electromagnéticas,
la información de las sustancias de todo tipo
con las que entra en contacto: minerales,
vitaminas, aminoácidos, agentes químicos,
microorganismos (bacterias, virus, hongos...),
radiaciones, plantas, frutos, metales, hormonas,
disolventes, productos fitosanitarios, abonos,
etc. En el agua se puede hasta registrar la
luz, el sonido, las emociones o los pensamientos.
Y esa información, que se transmite a través
de frecuencias, no se "borra" fácilmente.
Hoy se pueden extraer del agua muchas de las
sustancias nocivas materiales mediante algunos
de los métodos conocidos -destilación, filtración,
etc.- pero con ellos no se eliminan las miles
de frecuencias grabadas en ella que luego
ejercen su efecto en los sistemas biológicos.
Es decir, la información de las sustancias
con las que ha estado en contacto permanecen
en el agua. Y se transmiten a nosotros, en
mayor o menor medida, cuando la ingerimos.
Y otro tanto ocurre con todos los alimentos
que se echan al agua o los lavamos con ella.
La Homeopatía o las Flores de Bach, por ejemplo,
funcionan precisamente porque el agua almacena
la información de las sustancias que se diluyen
en ella. Por eso la cantidad de producto no
tiene tanta importancia. Y esa información
que se almacena en la estructura del agua
es traspasable a los sistemas biológicos -humanos,
animales y plantas- como si las sustancias
materiales aún estuviesen en ella.
En todo caso, debemos saber que el porcentaje
de sustancias nocivas que incorporamos con
el agua "potable" que bebemos es relativamente
bajo en comparación con las sustancias nocivas
que consumimos con nuestra comida y que no
somos capaces de expulsar. Porque, ¿a dónde
cree que terminan yendo a parar los productos
agroquímicos que se echan a los alimentos?
Según Peter Gross, comiendo un solo
plato de lechuga de cultivo convencional podemos
ingerir más nitrato que bebiendo agua durante
un mes entero. No olvidemos que somos los
últimos en la cadena alimenticia y que, en
consecuencia, absorbemos las sustancias nocivas
de todos los productos que han contaminado
a vegetales y animales.
Cada vez son más los científicos que piensan
que la aparición de numerosas enfermedades
nuevas se debe primordialmente a dos hechos:
la cada vez mayor sobrecarga del organismo
con elementos tóxicos artificiales y su incapacidad
para expulsar esas toxinas de forma natural
porque el agua ha perdido su efecto purificador.
Y piénsese que el cuerpo humano consiste en
un 70-75% de agua.
Por otra parte, a veces tanto nuestras aguas
potables como las minerales embotelladas están
químicamente limpias... pero generalmente
"muertas". No contribuyen ya a la eliminación
de las sustancias nocivas de nuestro cuerpo.
Eso sólo lo logra el agua viva, el agua de
manantial pura y limpia que se obtiene directamente.
Esa sí desintoxica el tejido conjuntivo y,
expulsa las toxinas del metabolismo ayudando
en los procesos metabólicos y la digestión.
El problema es que con la lluvia ácida encontrar
hoy agua realmente pura es un imposible. De
ahí la enorme importancia del Activador de
agua GIE.