|
|


| POR
QUÉ INGERIR POCA AGUA ES CAUSA DE TANTAS ENFERMEDADES (yII) |
La
afirmación del Dr. Fereydoon Batmanghelidj
de que buena parte de las enfermedades -especialmente
las degenerativas- las causa la deshidratación
del organismo ante la carencia crónica de
agua -como explicamos el número pasado- no
es una afirmación gratuita: está fundamentada
científica y clínicamente. Y como quiera que
es importante que la gente -y muy especialmente
los médicos- conozcan la base de sus aseveraciones
vamos a explicarlo más en detalle.
Para
que las múltiples reacciones químicas que
se desarrollan en nuestro organismo sean posibles
hace falta ingerir cada día suficiente agua.
No hacerlo -y ya hemos explicado en nuestro
anterior artículo que el agua no es sustituible
por otros líquidos- no sólo impide el correcto
funcionamiento del organismo sino que puede
provocar muchas patologías. El doctor Fereydoon
Batmanghelidj explica en su obra "Su
cuerpo reclama agua a gritos" -sobre la
que se fundamenta este texto- que, de hecho,
"la deshidratación crónica es el estresante
principal del cuerpo y la responsable desconocida
de la muerte de millones de personas. Considero
que es la responsable de la mayor parte de
fallecimientos por enfermedad, muy por encima
de cualquier otra afección. Sin embargo, los
arrogantes sistemas sanitarios de los países
supuestamente avanzados no la consideran importante
y siguen tratando a los enfermos con productos
químicos en vez de con simple agua hasta que,
al final, logran que aparezcan problemas de
verdad".
Batmanghelidj explica que cuando un
ser humano -o un animal- se deshidrata el
organismo reacciona aumentando la producción
del neurotransmisor histamina a fin de regular
la cantidad de agua disponible. Sólo que cuando
eso sucede y la histamina y sus reguladores
de agua subordinados son demasiado activos
pueden aparecer alergias, asma y dolores crónicos
en diferentes zonas del cuerpo, desde el dolor
dispépsico hasta el artrítico reumatoide pasando
por el de angina, el lumbar, el de piernas,
la migraña, la colitis. Y es que aunque esos
dolores se perciban en zonas localizadas en
realidad están avisando de que hay deshidratación
de todo el organismo.
Saber esto es importante, especialmente entre
los médicos. Porque si tales síntomas no se
reconocen como avisos urgentes de que el organismo
necesita agua... se puede entonces llegar
a una deshidratación crónica que puede causar
a largo plazo muchos e irreversibles daños.
Y lo malo es que esos dolores raramente se
interpretan como una señal de que el nivel
de agua que el cuerpo precisa está bajo mínimos.
Los médicos saben -porque los análisis así
lo indican- que en el organismo hay exceso
de histamina... pero lo que hacen normalmente
es recetar antihistamínicos o bloqueadores
de la histamina con lo que además de no actuar
sobre la causa provocan encima efectos secundarios
negativos. Cuando bastaría decirle al paciente
que beba cada día suficiente agua y así bajará
de forma natural su nivel de histamina.
Es más, el lector debe saber que los antihistamínicos
bloquean la dilatación capilar del cerebro
precisamente cuando éste -en situación de
deshidratación- debe computar más cantidad
de información de lo normal, tal como ocurre
en una situación de estrés. Además, cuando
se utilizan antihistamínicos el cerebro recibe
menor provisión de sangre y, por tanto, de
nutrientes. Y en ese estado muchas funciones
de las células cerebrales empiezan a deteriorarse.
Entre ellas, el sistema de transporte de los
neurotransmisores a los terminales nerviosos.
LA
FALTA DE AGUA, PRINCIPAL CAUSA DE LAS ENFERMEDADES
CEREBRALES
El caso es que según Batmanghelidj
la deshidratación crónica de las células cerebrales
junto a la falta de sodio y de un aminoácido
esencial -el triptófano- son la principal
causa de las patologías cerebrales: Alzheimer,
Parkinson, Esclerosis múltiple, Ataxia cerebelosa,
la depresión... La principal, no la única.
De hecho hay otros factores como, por ejemplo,
el exceso de aluminio en circulación dentro
del cuerpo. Una posibilidad que se fundamenta
en el hecho constatado de que el aluminio
está muy presente en el agua ya que hasta
en las sociedades occidentales tecnológicamente
más avanzadas se utiliza sulfato de aluminio
en el proceso de desinfección del agua potable
de las ciudades.
En el cerebro, como decimos, es imprescindible
tanto un buen nivel de hidratación como de
sodio en el interior de las células pues ello
es absolutamente esencial tanto para la generación
de la energía hidroeléctrica con la que se
nutre como del buen funcionamiento de los
mecanismos de neurotransmisión. Una regulación
que controla básicamente un aminoácido esencial,
el triptófano, que activa para ello
una serie de neurotransmisores (la serotonina,
la triptamina, la melatonina
y la indolamina).
Pues bien, al parecer la deshidratación causa
una grave carencia de triptófano en el cerebro.
Y cuando eso sucede, cuando los niveles de
triptófano son inferiores a lo normal -este
aminoácido es muy sensible al estrés-, entra
en acción un "mecanismo de seguridad": el
sistema renina-angiotensina-aldosterona
(del que luego hablaremos) que induce la retención
de sal y un aumento de actividad de la histamina.
Luego, con el reaprovisionamiento del triptófano
al cerebro, la actividad de la histamina disminuye
y el contenido de sal en el cuerpo y la presión
sanguínea se normalizan con lo que todas las
funciones corporales vuelven a trabajar correctamente
haciendo posible la homeostasis. De ahí que
sea tan importante asegurarse de reponer las
reservas de este aminoácido esencial mediante
los alimentos ya que el organismo no lo sintetiza.
Obviamente -añadiremos nosotros-, hay que
tener en cuenta igualmente la falta de oxigenación
de las células cerebrales por déficit de sangre
debido a otras causas. Por ejemplo, por la
compresión patológica de las estructuras neurovasculares
que en ocasiones tiene lugar en la base del
cuello si afectan a la arteria vertebral haciendo
que llegue un menor flujo de sangre al cerebro
y dificultando el retorno venoso en la zona
craneoencefálica. Un problema que se soluciona
quirúrgicamente como en nuestro país han demostrado
-entre otros- los doctores José Pérez Fernández
y José Luis Castillo Recarte después
de numerosas intervenciones (lea el lector
los artículos al respecto en nuestra web:
www.dsalud.com).
LA
IMPORTANCIA DEL AGUA EN LA DIGESTIÓN
También en el proceso de digestión el agua
es fundamental. Cuando comemos el organismo
segrega en el estómago el denominado jugo
gástrico, una solución muy corrosiva compuesta
básicamente por ácido clorhídrico diluido
y una enzima inactiva llamada pepsinógeno
que se transforma en pepsina y
tiene como función descomponer las proteínas
en elementos más pequeños -los péptidos- para
proceder a su metabolización. Luego, a medida
que el estómago hace su trabajo, las porciones
no metabolizadas son trasladadas al intestino
delgado a través de otra válvula: el píloro.
Sólo que antes de pasar al intestino delgado
el páncreas segrega -además de dos enzimas
(la amilasa y la lipasa) y dos
proteasas (la tripsina y la quimotripsina)
que continúan con el proceso digestivo- una
solución bicarbonatada para alcalinizar el
entorno y contrarrestar la acidez con la que
llega el alimento del estómago.
Pues bien, para fabricar esa solución bicarbonatada
el páncreas necesita una gran cantidad de
agua circulante. Y cuando el cuerpo está deshidratado
eso no es posible con lo que el proceso digestivo
no puede realizarse de forma eficiente.
En otras palabras, cuando el cuerpo está deshidratado,
cuando tiene escasez de agua, no hay garantía
de que el jugo gástrico sea neutralizado debidamente.
Y ahí empieza el problema porque como el sistema
no va a permitir de ninguna forma que el contenido
ácido y corrosivo del estómago alcance el
intestino ya que el daño sería irreparable,
el píloro -la válvula que separa el estómago
del intestino- permanece cerrado. Un hecho
que es el primer paso en la producción del
dolor dispépsico. Obviamente, como
el estómago no puede retener de forma permanente
su contenido, al organismo sólo le queda una
vía para vaciarlo: la boca. Y provoca el vómito.
Una acción que conlleva otro problema: la
irritación que provoca en el esófago el paso
de los alimentos ácidos al ir desde el estómago
hasta la boca: lo que llamamos "ardor de
esófago".
Dicho esto, hay que añadir que la falta de
agua provoca también otras dolencias. Es el
caso de la colitis -o inflamación de
colon- y del estreñimiento al que frecuentemente
va asociada. Ambas patologías deberían considerarse
también, a juicio de Batmanghelidj, "señales
claras de deshidratación del cuerpo". Porque,
según explica, si bien es verdad que la falta
de fibra con la comida puede provocar ambos
problemas es aún más importante la falta de
agua ya que sin ella no hay lubricación y
los excrementos no pueden ser expulsados (o
lo son con mayor dificultad). Una situación
que se agrava cuando, comida tras comida,
seguimos sin beber suficiente agua y se acumulan
en el intestino grueso las heces endurecidas
(lo que llamamos estreñimiento). Proceso que
con el tiempo termina causando dolor e inflamación
en el colon -a veces con infección- y que
es lo que conocemos como colitis.
En suma, para Batmanghelidj no hay duda alguna
de que tanto el estreñimiento como la colitis
se evitan simplemente bebiendo suficiente
agua cada día.
Termino añadiendo que para Batmanghelidj también
la bulimia puede estar causada por
una deshidratación crónica del cuerpo. Según
él, muchas de las personas bulímicas que sienten
una necesidad incontrolable e instantánea
de vomitar nada más comer lo hacen porque
al no tener su organismo suficiente agua para
alcalinizar el entorno del estómago antes
de pasar al intestino -según el proceso descrito
antes- se ven obligadas a hacerlo. Una situación
que cuando se repite a menudo les lleva a
tener el mencionado "ardor de esófago" y que,
incluso, puede llevar a desarrollar cáncer
(generalmente en la parte inferior del mismo).
Pero afirma sobre todo que -en general- los
bulímicos confunden inconscientemente la "necesidad
de comer" con la "necesidad de beber". Asegurando
que si se hidrataran convenientemente bebiendo
suficiente agua todos los días la "sensación
de hambre" -que no sería tal sino de sed-
desaparecería.
LA
ARTRITIS
Para la Medicina convencional la artritis
es una enfermedad producida por la alteración
patológica del cartílago -uno de los tejidos
que forman las articulaciones-, lo que provoca
dolor e hinchazón en las articulaciones que,
con el paso del tiempo, pueden llegar a lesionarse
gravemente provocando artrosis, es
decir, deformaciones de los huesos. Y las
divide en diversos "tipos" aunque las dos
más comunes son la Osteoartritis y
la Artritis Reumatoidea. La primera
es el tipo más común y suele aparecer con
la edad -después de los 45 años- afectando
especialmente a dedos, rodillas y caderas.
La Artritis Reumatoidea, en cambio, se achaca
a un mal funcionamiento del sistema inmune
y afecta más a menudo a las manos y los pies.
También se cree que puede llevar a ella la
gota, el lupus y la hepatitis viral.
Lo más grave, en cualquier caso, es que en
realidad oficialmente se desconoce la causa
-sólo hay elucubraciones- y el futuro de quienes
padecen esta "enfermedad" es sufrirla de por
vida consumiendo constantemente antiinflamatorios,
analgésicos y otros paliativos que engorden
las cuentas de la industria farmacéutica.
Para Batmanghelidj, sin embargo, los millones
de personas de todo el mundo que sufren alguna
forma de artritis deberían saber que también
en su caso el problema suele estar causado
también por una deshidratación crónica. Según
él, los dolores en las articulaciones deberían
de hecho considerarse meros indicadores de
falta de agua en la superficie del cartílago
de la articulación afectada. Es decir, el
dolor artrítico no sería más que otra
señal de deshidratación... aunque puntualiza
que en algunos casos la carencia de sal en
el organismo puede ser un factor coadyuvante.
Batmanghelidj recuerda que la superficie del
cartílago de los huesos contiene mucha agua
encargada de lubrificar las articulaciones
y permitir que las dos superficies opuestas
resbalen libremente entre sí durante el movimiento.
Lo que permite a un cartílago bien hidratado
que el deterioro a causa de la fricción sea
mínimo. Por tanto, cuando no hay suficiente
agua, cuando las articulaciones no están bien
hidratadas, cuando la lubricación no es la
adecuada... las superficies rozan entre sí
provocando el llamado dolor artrítico.
Consecuentemente debería bastar con incrementar
la ingesta regular de agua para producir una
mayor cantidad de sangre circulante en la
zona que rehidrate plenamente el cartílago.
La hinchazón y el dolor en la cápsula de la
articulación, según Batmanghelidj, no serían
pues sino la indicación de que hay una dilatación
excepcional, una inflamación de los vasos
que proveen de sangre a la cápsula.
Añadiendo que como la deshidratación en las
superficies de la articulación puede provocar
un daño grave -hasta el punto de desnudar
las superficies del hueso y dejarlas descubiertas-
el tejido dañado activa entonces un mecanismo
para reparar y remodelar la articulación.
Y lo hace secretando hormonas en la cápsula
de la articulación para que remodelen y reestructuren
las superficies. Por desgracia, se trata de
un proceso de reparación que suele provocar
a veces la deformación de las articulaciones,
es decir, artrosis.
En suma, para evitar la artritis lo que habría
que hacer es tomarse en serio el primer dolor
inicial, empezar en ese momento a ingerir
suficiente agua diariamente y doblar suavemente
y de forma constante las articulaciones para
activar la circulación en la zona a fin de
recuperar la movilidad. Y solo si el dolor
no desapareciera en unos días, consultar al
médico.
El
LUMBAGO
Obviamente, lo dicho es válido para las articulaciones
vertebrales de la columna. Con la diferencia
de que en ellas el agua no sólo lubrifica
las superficies de contacto sino que la almacena
en el corazón de los discos intervertebrales
para así soportar la presión del peso de la
parte superior del cuerpo. De hecho, se calcula
que el 75% del peso de la parte superior del
cuerpo es soportado por el volumen de agua
almacenado en el núcleo del disco de la 5ª
vértebra lumbar mientras el otro 25% es soportado
por la materia fibrosa que existe alrededor
de ese disco. Pues bien, según Batmanghelidj
cuando hay deshidratación los discos intervertebrales
y las articulaciones de la columna están entre
los primeros órganos afectados. Y que su valoración
parece correcta lo indica que la afectación
del 5º disco lumbar -cuya función es tan importante
para mantenernos erguidos- suele producirse
en el 95% de los casos de problemas de columna.
Obviamente, cuando ésta está en malas condiciones
se producen, como consecuencia, diversos problemas
musculares, entre ellos el lumbago -o
lumbalgia-, familiarmente conocido como
"dolor de riñones" aunque en realidad no lo
causen éstos sino las alteraciones de las
diferentes estructuras que forman la columna
vertebral: ligamentos, músculos, discos vertebrales
y vértebras.
En definitiva, para evitar todo dolor de
espalda Batmanghelidj aconseja beber bastante
agua y hacer una serie de ejercicios a fin
de crear un vacío intermitente que atraiga
el agua dentro del espacio del disco. Asegurando
que de esta forma cualquier dolor de espalda
se alivia en media hora.
LA
MIGRAÑA
Según Batmanghelidj, la migraña también
suele deberse a la deshidratación. Para él
es un indicador de regulación crítica de la
temperatura corporal. Es decir, es una dolencia
que revela una especie de "estrés de calor".
Un exceso de mantas en la cama que no dejan
que el cuerpo regule su temperatura durante
el sueño, bebidas alcohólicas que provocan
deshidratación celular -particularmente en
el cerebro-, situaciones de alergia que hacen
secretar histamina o un exceso de calor ambiental
sin ingesta de agua son ejemplos típicos de
ese "estrés de calor". Algo que se evita con
la simple ingesta regular de agua. Y, en este
caso concreto, de agua fría que baje la temperatura
del cuerpo y del cerebro desde el interior
y promueva el cierre del sistema vascular
periférico cuya dilatación, según Batmanghelidj,
es la causa desencadenante de la migraña.
LA
DEPRESIÓN, LA FATIGA CRÓNICA Y EL ESTRÉS
Comúnmente se acepta que la depresión
está asociada al estrés social, es decir,
al temor, la ansiedad, la inseguridad, los
problemas matrimoniales y emocionales persistentes...
Para Batmanghelidj, sin embargo, la depresión
-que no la tristeza, el decaimiento, etc.-
es el resultado de una carencia de agua en
el tejido cerebral. Aseveración que apoya
explicando que el cerebro utiliza la energía
eléctrica para funcionar y ésta se genera
en el interior del cuerpo... merced precisamente
a la circulación del agua. Consiguientemente,
con la deshidratación el nivel de generación
de energía disminuye, especialmente en el
cerebro, por lo que muchas funciones cerebrales
que dependen de ese tipo de energía se vuelven
ineficaces. Y a esa "incompetencia de función"
es a lo que Batmanghelidj achaca lo que llamamos
"depresión".
Agregando que ese estado depresivo causado
por la deshidratación es también lo que suele
llevar al llamado Síndrome de Fatiga Crónica,
afección que no sería sino una etiqueta puesta
sobre una serie de problemas fisiológicos
avanzados que se hallan asociados al estrés
y, por ende, a la deshidratación crónica.
Afirmación que apoya en el hecho de que en
todos los casos que ha tratado, tras un periodo
de tiempo corrigiendo la deshidratación y
sus complicaciones metabólicas, el Síndrome
de Fatiga Crónica mejoró de forma sorprendente.
EL
ESTRÉS
Para Batmanghelidj, cuando el cuerpo está
deshidratado pone en marcha unos procesos
fisiológicos similares a los que activa cuando
está atendiendo una situación de estrés. Por
eso para él la deshidratación causa estrés
y el estrés causa una posterior deshidratación
ya que agota las reservas de agua del cuerpo.
Es decir, cuando el cuerpo vive una situación
de estrés -o de deshidratación según el paradigma
de Batmanghelidj- asume una situación de crisis
y empieza a movilizar una respuesta a esa
situación. Entre otras cosas, activando el
sistema renina-angiotensina-aldosterona (luego
hablaremos de ello). Y segregando diversas
hormonas que mantiene activas hasta que el
cuerpo sale de las circunstancias estresantes.
Esas hormonas son, principalmente, las endorfinas,
la cortisona, la prolactina, la vasopresina.
Veamos cómo actúan y qué efectos producen.
-Las endorfinas.
Estas hormonas preparan el cuerpo para soportar
dificultades y lesiones hasta que esté fuera
de peligro. También suben el umbral del dolor.
Con la protección de las endorfinas el cuerpo
es capaz de seguir con su tarea a pesar de
sufrir dolor. A causa de los partos y de la
menstruación las mujeres parecen disponer
de esta hormona mucho más fácilmente siendo
la razón de que generalmente sobrelleven mejor
el dolor y el estrés.
- La
cortisona. El objetivo de esta
hormona es movilizar las energías almacenadas
y aportar la materia bruta de emergencia para
producir los neurotransmisores y proteínas
primarias más esenciales para poner al cuerpo
fuera de dificultades. Para ello transforma
la grasa en ácidos grasos que se convierten
en energía. Y disuelve algunas proteínas en
aminoácidos esenciales para formar más neurotransmisores,
nuevas proteínas y aminoácidos que serán quemados
por los músculos. El problema es que si la
acción de la cortisona se mantiene durante
mucho tiempo se agotan las reservas de aminoácidos
del cuerpo.
-La
prolactina. Se trata de
una hormona que garantiza que la madre lactante
siga produciendo leche. Prepara, regenera
y aumenta en cantidad las células glandulares
del pecho para que sigan produciendo leche,
incluso si hay deshidratación o estrés. Esta
hormona se elabora en la placenta y está almacenada
en el líquido amniótico que rodea al feto.
Tiene una acción similar a la hormona del
crecimiento pero se ha demostrado en ratas
que su exceso causa tumores en las mamas.
Por eso Batmanghelidj mantiene que también
la deshidratación crónica es un factor primario
causante de la aparición de tumores de
mama. Para él, no puede pasarse por alto
la relación entre el estrés, la deshidratación
crónica sujeta a la edad, la secreción persistente
de prolactina y la transformación en cáncer
del tejido glandular del pecho. De ahí que
asegure que la ingesta diaria de agua sea
una medida preventiva del cáncer de mama en
las mujeres así como el cáncer de próstata
en los hombres.
-La vasopresina
es una hormona que produce la glándula pituitaria
y se secreta en la sangre encargándose de
regular el flujo selectivo de agua dentro
de las células. Y puede causar también contracción
de los capilares que activa, es decir, vasoconstricción.
Hay que explicar que la membrana celular está
compuesta por dos capas que se mantienen unidas
gracias a la propiedad adhesiva del agua que
existe entre ellas donde flotan las enzimas
que, al reaccionar juntas, causan la acción
deseada dentro de la célula. Así que cuando
hay suficiente agua entre las dos capas de
la membrana celular las reacciones bioquímicas
propias pueden desarrollarse con normalidad
pero si el flujo es insuficiente las funciones
celulares se ven negativamente afectadas.
Y para prevenir esa peligrosa posibilidad
la naturaleza está dotada de un magnífico
mecanismo: la creación de filtros de agua
a través de la membrana. Para lo cual segrega
la hormona vasopresina que, cuando
alcanza la membrana celular, se funde con
el correspondiente receptor de la célula y
permite filtrar agua por unos agujeros tan
diminutos que sólo permiten el paso de una
molécula de agua a la vez. Siendo las células
nerviosas las que poseen más receptores de
vasopresina ya que necesitan conservar
siempre las vías de agua de los nervios en
perfecto funcionamiento. En suma, la vasopresina
es una de las hormonas implicadas en el
racionamiento y distribución prioritaria de
agua en caso de deshidratación a fin de preservar
el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
Pues bien, la ingesta habitual de alcohol
suprime la secreción de vasopresina
por la glándula pituitaria. Y su ausencia
en sangre supone una deshidratación del cuerpo,
incluidas las células cerebrales. Además,
cuando la deshidratación es muy acusada y
se necesita urgentemente agua para que la
circulación sanguínea sea mayor a lo largo
de los nervios el cuerpo segrega histamina
en las células de revestimiento provocando
inflamación y lesionando la zona. Bueno, pues
según Batmanghelidj son las manifestaciones
externas de ese proceso local las que han
sido etiquetadas con el nombre de diversas
enfermedades, incluida la Esclerosis Múltiple.
Por lo que todas esas "enfermedades", a su
juicio, se previenen y tratan en realidad
de forma muy sencilla: tomando suficiente
agua.
En cuando a los efectos de la cafeína y otros
estimulantes es verdad que a veces pueden
considerarse deseables pero el consumo constante
de café, té o colas en sustitución del agua
priva al cuerpo de su plena capacidad de formar
energía hidroeléctrica. El exceso de cafeína
anula la energía ATP almacenada en el cerebro
y en el cuerpo por lo que según Batmanghelidj
es una de las principales causas que llevan
tanto al llamado Déficit de atención como
al Síndrome de Fatiga Crónica. Es más,
un exceso de cafeína puede a largo plazo terminar
cansado al corazón a causa de su excesiva
estimulación.
Cabe agregar que algunos tests experimentales
han demostrado que la cafeína perjudica la
vista y a los componentes de la memoria que
tienen que ver con la facultad de aprendizaje.
De ahí que las personas afectadas de Alzheimer
y los niños con dificultades para estudiar
no debieran tomar café nunca.
LA
HIPERTENSIÓN
Como ya adelantamos antes, la actividad del
denominado sistema renina-angiotensina-aldosterona
-un mecanismo subordinado a la activación
de histamina en el cerebro- es esencial en
el control del volumen y la presión sanguínea
activándose para conservar el agua cuando
falta ésta o cuando hay carencia de sodio
en las células. Es más, hasta que el contenido
de agua y sodio del cuerpo no alcanza un nivel
adecuado el sistema actúa estrechando la capa
capilar y el sistema vascular. Un estrechamiento
cuyo nivel se puede medir y conocemos como
hipertensión.
La razón de ese estrechamiento de los vasos
sanguíneos durante una situación de estrés
es fácil de comprender. Cuando hay estrés
parte del agua disponible se usa para disolver
las materias almacenadas, como las proteínas,
el almidón y la grasa. Y es para compensar
el agua gastada que se pone en marcha el sistema
renina-angiotensina-aldosterona coordinando
su funcionamiento con la vasopresina y otras
hormonas. Cabe añadir que son los riñones
el principal lugar de actividad de ese sistema.
A fin de cuentas, son los responsables de
la producción de orina con que eliminamos
las toxinas y demás material de desecho.
Bueno, pues para poder trabajar en condiciones
los riñones necesitan suficiente agua. Y es
verdad que ante su carencia pueden concentrar
la orina pero no es menos cierto que esa capacidad
no debe usarse hasta el límite so pena de
dañar el riñón. En suma, el sistema renina-angiotensina-aldosterona
es más activo cuando los riñones están
dañados y la producción de orina es insuficiente.
Y, por tanto, provocar disfunciones renales.
Los problemas renales, por tanto, pueden
también ser consecuencia de una deshidratación
crónica y de una carencia de sodio (sal).
En definitiva, la presión arterial alta es
también para Batmanghelidj el resultado de
un proceso de adaptación a la carencia de
agua en el cuerpo. Cuando no bebemos suficiente
agua para atender todas las necesidades del
mismo algunas células se deshidratan. Se sabe
que en caso de restricción de agua el organismo
extrae el 66% del agua almacenada en el interior
de las células, el 26% de la contenida en
el exterior de las mismas y el 8% de la sangre.
Y en esos casos los vasos sanguíneos no tienen
más alternativa que reducir su capacidad para
responder a la disminución del volumen de
sangre, reducción que causa el incremento
de la presión sanguínea que conocemos como
hipertensión.
Batmanghelidj explica luego que cuando bebemos
menos agua de la diariamente necesaria el
cierre de algunas capas vasculares es la única
alternativa que tiene el organismo para mantener
el resto de los vasos sanguíneos llenos. La
cuestión es cuánto tiempo se puede seguir
así. Y la respuesta, para Batmanghelidj, es
"el tiempo suficiente para enfermar y morir".
Por tanto, el tratamiento esencial de
la hipertensión debería consistir también,
sencillamente, en aumentar la ingesta
diaria de agua.
De
ahí que critique duramente a sus colegas cuyo
método para tratar la hipertensión califica
de "absurdo científico". ¿Cómo se explica
-dice- que los cardiólogos den diuréticos
a los hipertensos mientras el cuerpo lucha
desesperadamente por retener todo el agua
posible? Y añade: "La medicina oficial asume
que la causa de la hipertensión es la retención
de sodio en el cuerpo cuando, en realidad,
conservar el sodio en el organismo no es más
que el último recurso del cuerpo para retener
cierta cantidad de agua que le permita seguir
vivo y funcionando correctamente. Asumir que
el sodio es la causa de la hipertensión supone
un conocimiento deficiente de los mecanismos
reguladores del agua en el cuerpo. Cuando
se dan diuréticos para vencer al sodio el
cuerpo se deshidrata aún más. No curan la
hipertensión. Lo que consiguen es que el cuerpo
se concentre más en la absorción de sal y
agua aunque, por efecto de los diuréticos
y mientras no le demos agua, nunca logra la
suficiente cantidad como para corregir el
problema. Esa es la razón por la que, después
de un tiempo, los diuréticos no son suficientes
y se obliga al paciente a tomar medicamentos
complementarios cada vez más agresivos".
Y concluye rotundo: "El agua es, por sí
misma, el mejor diurético natural. Si las
personas que tienen hipertensión y producen
la cantidad de orina adecuada aumentaran su
ingesta diaria de agua no necesitarían tomar
diuréticos".
El
COLESTEROL
Para Batmanghelidj, la explicación de la llamada
hipercolesterolemia o exceso de
colesterol en el organismo difiere también
mucho de la convencional. Según él, tener
demasiado colesterol en sangre no es sino
un mecanismo de defensa de las membranas celulares
contra la fuerza osmótica de la sangre a fin
de conservar el agua, o bien señal de que
la sangre concentrada no puede liberar bastante
agua para atravesar la membrana celular y
mantener las funciones celulares normales.
Es decir, la excesiva elaboración de colesterol
y su depósito en la membrana celular no es
más que parte del objetivo natural de proteger
a las células vivas de la deshidratación ya
que es como una especie de "arcilla" natural
que hace de pared celular impidiendo el paso
del agua.
Según explica, en las células vivas con núcleo
el colesterol es el agente que regula la permeabilidad
al agua de la membrana celular. Y en las que
no poseen núcleo la composición de los ácidos
grasos empleados en la elaboración de la membrana
celular le da el poder de sobrevivir a la
deshidratación.
La producción de colesterol en la membrana
celular es, pues, una parte del sistema de
supervivencia de la célula. Por consiguiente,
es una sustancia absolutamente necesaria y
su exceso lo único que es denota es que existe
deshidratación.
Resumiendo, el doctor Batmanghelidj afirma
que la integridad de la membrana celular depende
de la cantidad de agua disponible para ella.
En una membrana bien hidratada el agua es
la materia adhesiva; en una deshidratada es
el colesterol el que se encarga de pegar los
"bloques" e impedir la pérdida de agua del
interior de la célula. Por tanto, si aportamos
al cuerpo el agua necesaria antes de ingerir
alimentos evitaremos la formación de colesterol
en los vasos sanguíneos.
Así pues, el exceso de colesterol no sino
el resultado de la deshidratación. Eso sí,
cuando un aumento de la ingesta de agua hace
bajar los niveles de colesterol pero éstos
aumentan luego otra vez hay que asegurarse
de que el cuerpo no tiene deficiencia de sodio.
EL
SOBREPESO
También el sobrepeso está relacionado para
Batmanghelidj con el agua. Algo que justifica
explicando, en primer lugar, que las sensaciones
de sed y hambre se tienen cuando el nivel
de energía del cuerpo está bajo. En tales
casos el organismo moviliza la energía almacenada
en la grasa para lo que necesita poner en
marcha los mecanismos de secreción hormonal.
Sólo que como ese proceso tarda más tiempo
del que a veces puede esperar, la parte frontal
del cerebro se encarga de obtener energía
inmediata a partir del azúcar de la sangre
o de la "hidroelectricidad". Téngase en cuenta
que el cerebro gasta una enorme cantidad de
energía y por eso recibe aproximadamente el
20% de toda la circulación sanguínea.
Es decir, para cubrir sus necesidades energéticas
el cerebro utiliza dos mecanismos:
-El azúcar presente en la sangre, que obtiene
con la metabolización de la comida; y
-El suministro de agua y su conversión en
energía hidroeléctrica.
El problema es que el ser humano no sabe distinguir
entre la necesidad de sed y la necesidad de
comida y cuando éstas señales llegan... tiende
a comer. Porque como ya explicamos en nuestro
anterior artículo, la boca seca no es sino
el último aviso, la señal de alarma cuando
la deshidratación prácticamente ya es un hecho.
Y al alimentarnos en exceso por no entender
que el cuerpo nos pide agua y no comida, uno
gana peso.
EL
ASMA Y LAS ALERGIAS
El asma y las alergias son igualmente
indicadores de que el cuerpo ha recurrido
a un aumento en la producción de histamina
ante la falta de agua. Está constatado que
en los asmáticos hay un incremento del contenido
de histamina en sus tejidos pulmonares y que
es precisamente esa sustancia la que regula
la contracción muscular bronquial. A fin de
cuentas, los pulmones son uno de los órganos
que tienen mayor pérdida de agua a causa de
la evaporación que provoca la respiración.
La histamina, pues, se produce para evitar
la constricción bronquial. Se trata, por tanto,
de una maniobra simple y natural para preservar
el agua. Obviamente, cuando el estado de deshidratación
es importante se libera una cantidad exagerada
de histamina.
Por eso beber la cantidad adecuada de agua
diariamente ayuda a aliviar y prevenir tanto
el asma como las alergias.
Debe añadirse, en cualquier caso, que otro
papel importante en el asma lo desempeña el
sodio (que normalmente se ingiere con la sal
o cloruro sódico). Y es que cuando hay escasez
de agua el cuerpo empieza a retenerlo.
Por otra parte, en algunas personas la escasez
de sodio en el cuerpo puede producir los mismos
síntomas que en el caso de la falta de agua.
Conviene pues que en las crisis asmáticas
graves se tome abundante agua con una pizquita
de sal -póngala bajo la lengua sin que toque
el paladar para que no lo irrite- ya que ésta
es un antihistamínico natural.
Además, si bien el agua mantiene el paso del
aire húmedo y evita que los conductos se sequen
cuando el aire entra y sale de los pulmones,
en las primeras fases del asma se secreta
moco para proteger los tejidos de las vías
respiratorias pero a veces en demasiada cantidad
y el moco se queda pegado a las paredes evitando
el paso normal de aire por ellas. Afortudamente,
el sodio es un rompedor natural del moco.
En suma, para Batmanghelidj el asma no es
una enfermedad sino una adaptación fisiológica
del cuerpo a la deshidratación y a la restricción
de sal que se manifestará siempre que no se
preste suficiente atención al consumo de agua
y de sal. Por eso basta una pizca de sal en
la lengua después de beber agua para hacer
creer al cerebro que un montón de sal ha entrado
en el cuerpo y relaje los bronquiolos.
DIABETES
Y DESHIDRATACIÓN
Como el lector sin duda sabe, la diabetes
es un desorden del metabolismo -el proceso
que convierte el alimento que ingerimos en
energía- siendo la insulina el factor más
importante del proceso. Y sabe igualmente
que la digestión tiene como objeto descomponer
los alimentos transformando parte en glucosa
-la mayor fuente de combustible para el cuerpo-
que luego pasa a la sangre donde la insulina
-una hormona segregada por el páncreas- la
permite entrar en las células. Pues bien,
se dice que una persona tiene diabetes cuando
el páncreas no produce insulina -o produce
muy poca- (se la llama entonces diabetes Tipo
I o diabetes dependiente de la insulina) o
cuando las células del cuerpo no responden
a la insulina que se produce (Tipo II).
Bueno, pues para Batmanghelidj la diabetes
Tipo I es muy probablemente también el resultado
final de una carencia de agua. ¿La razón?
Como ya hemos visto, cuando hay deshidratación
el cuerpo produce histamina para regular el
nivel agua... pero paralelamente se activan
un grupo de sustancias conocidas como prostaglandinas,
implicadas también en un sistema subordinado
de distribución racionada de agua a las células
del cuerpo. Siendo una de ellas la prostaglandina
tipo E, que parece estar también implicada
en la elaboración de la solución bicarbonatada
que contrarresta la acidez de los alimentos
en el proceso digestivo pero que se encarga
también de inhibir naturalmente la secreción
de insulina por el páncreas.
Es decir, la prostaglandina E tiene dos funciones
claras: por un lado, distribuir agua al páncreas;
y, por otro, inhibir la acción de la insulina.
Y sería esa inhibición la causa de la diabetes
tipo I. Que, por tanto, sería consecuencia
de la causa principal: la deshidratación crónica.
En cuanto a la diabetes Tipo II -cuando las
células pancreáticas han perdido ya la capacidad
de producir insulina-, se debería a la deshidratación
crónica y al trastorno del metabolismo de
los aminoácidos en el organismo, responsable
muy probablemente de la destrucción de la
estructura del ADN en las células beta del
páncreas encargadas de producir la insulina.
En suma, según Batmanghelidj basta un consumo
diario, estricto y regular de agua y asegurarse
de ingerir el principal conductor y supervisor
del bienestar del cuerpo -el triptófano y
sus neurotransmisores derivados- para estar
en condiciones óptimas de regular todas las
funciones corporales.
LA
FALTA DE AGUA EN OTRAS PATOLOGÍAS
La verdad es que para Batmanghelidj no hay
apenas dolencias que no tengan que ver con
la deshidratación crónica, excepción hecha
de las enfermedades infecciosas o los traumatismos.
Así, asegura que muchos de quienes padecen
insomnio, por ejemplo, pueden resolver
su problema bebiendo antes de acostarse un
vaso grande de agua y poniendo luego una pizca
de sal en la lengua -sin tocar el paladar
porque podría causar irritación, como ya dijimos-
ya que ello induce el sueño en sólo unos minutos.
La explicación es que con esa acción se altera
el porcentaje de descarga eléctrica en el
cerebro y ello provoca sueño.
También asevera que si es usted de esas personas
que a veces sufre desmayos después
de una ducha ha de saber que se debe a que
las reservas de agua de su cuerpo no son suficientes
para llegar al cerebro cuando los vasos sanguíneos
de la piel se abren a causa del calor del
agua. Por lo que recomienda beber siempre
un vaso de agua antes de meterse bajo el grifo.
Incluso las relaciones sexuales se verían
afectadas por la deshidratación. Según Batmanghelidj,
cuando el cuerpo está bien hidratado se dan
todos los requisitos hormonales y fisiológicos
para una vida sexual satisfactoria y una libido
más que adecuada. Y agrega que, en todo caso,
uno o dos vasos de agua antes de la relación
ayuda a obtener una erección sostenida y más
firme en los hombres y mayor lubricación en
las mujeres.
Termino aclarando que Batmanghelidj
da, obviamente, muchas más explicaciones a
la hora de explicar por qué la deshidratación
crónica es causa de las patologías mencionadas
y de otras muchas que no menciono por falta
de espacio y no agotar al lector. Creo que
con lo dicho en este artículo y en el anterior
habrá tomado al menos conciencia de la importancia
de beber diariamente agua en cantidad suficiente.
José
Antonio Campoy
|
|
|
|
© 2006 DSALUD.COM Ediciones MK3
S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9, 28220 Majadahonda,
Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
|
|
.
|
|