Hemos
hablado en la revista varias veces ya de la
eficacia del equipo de hipertermia de Indiba
para tratar distintas patologías, incluido
el cáncer. Pues bien, acaban de darse a conocer
los resultados de un protocolo científico
-el primero de este tipo realizado en el mundo-
que demuestra la inocuidad de la hipertermia
(aumento de temperatura) producida por este
aparato en el cerebro. Un hallazgo fundamental
que si bien se intuía ahora ha sido contrastado
científicamente confirmando las enormes posibilidades
terapéuticas del Indiba.
El
doctor Adolfo Ley Valle -jefe del Servicio
de Neurocirugía y Anatomía Patológica del
prestigioso Hospital Universitario Germans
Trías i Pujol de Badalona (Barcelona)-
acaba de publicar los resultados del primer
estudio que demuestra científicamente que
el aumento de temperatura en el interior del
cráneo con el Recuperador Electrónico de Indiba
cuando se usa para tratar tumores intracraneales
-independientemente de su contrastada efectividad
terapéutica- es inocuo para las células cerebrales
sanas.
Ello supone un avance científico importante
ya que hasta la fecha no existían en la literatura
científica descripciones sobre mediciones
en tiempo real de la temperatura intracraneal
durante la aplicación de un método de hipertermia
no invasivo como es el de Indiba.
EL
RECUPERADOR DE INDIBA
Como saben nuestros lectores habituales, el
Recuperador Electrónico comercializado por
la empresa catalana Indiba es un sistema que
permite transformar "energía fría" -electrones-
de radio frecuencia relativa (0,7 MHz) en
temperatura interna. Es decir, se trata de
un aparato que hace aumentar la temperatura
interior del cuerpo mediante la aplicación
de dos electrodos que además transmiten una
corriente eléctrica que es transformada en
temperatura.
Eso sí, no se deben confundir "calor" y "temperatura".
La temperatura es una medición de los grados
de calor y la ventaja del Recuperador Electrónico
es que al aplicar este tipo de corriente y
ser semiconductor el tejido del organismo
se establece una resistencia que provoca una
caída de voltaje y su posterior disipación;
es decir, transforma esa energía fría de alta
frecuencia relativa en un aumento de temperatura
que no quema y que va del interior del cuerpo
al exterior. No son pues los electrodos que
se aplican durante la sesión lo que calientan
sino que es el propio tejido quien se sirve
de la transferencia eléctrica calentando posteriormente
el electrodo. Esto es lo que explica su inocuidad
y que se pueda aplicar incluso sobre el cuero
cabelludo para así incidir indirectamente
en el cerebro.
La peculiaridad de este sistema es que produce
la frecuencia adecuada que, una vez transformada
en potencia calorífica similar a la que proporciona
el propio organismo, penetra en el cuerpo
y regenera el tejido celular. Además está
demostrado que el aparato de hipertermia de
Indiba intensifica la actividad celular y
actúa a modo de vasodilatador. Permite así
incrementar la circulación sanguínea y linfática
estimulando la respiración endocelular. Es
decir, actúa desde el interior potenciando
el sistema eléctrico interno y oxigenando
las células lo que las ayuda en su lucha contra
cualquier enfermedad. De esa forma no sólo
disminuye el dolor causado por la patología
sino que combate la propia enfermedad.
Y todo ello sin contraindicaciones ni efectos
secundarios siendo su uso complementario con
cualquier otra terapia, convencional o no.
El
INDIBA Y LOS TUMORES INTRACRANEALES
Hay que decir que la inocuidad del Recuperador
Electrónico en el tratamiento de distintas
patologías -incluido el cáncer- se conoce
desde hace más de una década. Es decir, se
sabía que no produce efectos yatrogénicos
indeseables y que respeta escrupulosamente
las células sanas. Después, el laboratorio
del Departamento de Investigación del Servicio
de Bioelectromagnética y Bioquímica del
Hospital Ramón y Cajal de Madrid demostraría
"in vitro" que la corriente eléctrica del
aparato -independientemente de su efecto térmico-
tiene un claro efecto citostático (el cáncer
deja de crecer) y/o citotóxico (destruye las
células cancerosas), según los casos.
Pero faltaba conocer los efectos de la hipertermia
sobre los tumores cerebrales. Pues bien, a
esto es a lo que ha dedicado muchos años de
trabajo el doctor Adolfo Ley quien hace ya
algún tiempo realizó un estudio de termometría
preoperatoria a nivel cerebral y tumoral durante
la aplicación del aparato. En él se demostró
la inocuidad total sobre el tejido cerebral
sano por su capacidad de disipación térmica
debida a la vasodilatación producida. Eso
sí, a nivel tumoral el incremento térmico
es algo mayor y se mantiene más tiempo por
la falta de autorregulación de los vasos neoformados
por el tumor. En cuanto a los resultados comprobaron
que, aparte de los efectos beneficiosos de
la hipertermia en el tratamiento del dolor
y otros procesos inflamatorios, el Recuperador
Electrónico frena temporalmente -e, incluso,
reduce parcialmente- el crecimiento tumoral
y se controla mejor la hipertensión intracraneal
al disminuir el edema (inflamación) cerebral
perilesional.
Y ahora, la revista Neurocirugía recoge
los resultados de las últimas investigaciones
realizadas por Ley y que suponen la evidencia
científica de la inocuidad del aparato. "La
finalidad de este trabajo -explica el
doctor Ley- es presentar los resultados
del incremento térmico obtenido a nivel cerebral
e intratumoral mediante una técnica no invasiva
de hipertermia intracraneal que se basa en
la transferencia eléctrica capacitiva con
frecuencias de entre 0,5 y 0.7 MHz, ideada
por Indiba en 1985 y que no presenta ningún
efecto secundario indeseable".
Continúa explicando Ley que el fundamento
físico de la transferencia eléctrica capacitiva
en la que se basa el Recuperador Electrónico
consiste en un generador de electrones -energía
fría- que crea un campo eléctrico intracraneal
por un método capacitivo similar al de un
condensador que, al atravesar los tejidos
-los cuales tienen su propia resistencia-,
genera una potencia eléctrica en vatios que
se transforma en calor. Un electrodo externo
móvil actúa como primera placa del condensador
y su cubierta aislante actúa de dieléctrico.
Los tejidos del paciente, conectados a una
placa de retorno, actúan como segunda placa.
El incremento térmico se induce pues internamente
y no por transmisión desde el exterior.
"Esta es -explica Ley- la tecnología
utilizada para realizar nuestra investigación".
Y añade: "Se ha estudiado a 8 pacientes
a los que, mediante cirugía, se les colocó
una sonda termométrica a diferentes profundidades
y se comprobó una diferencia de 0,5 a 1,5º
centígrados entre la temperatura axilar y
la intracraneal, y ninguna entre la del tejido
intratumoral y la del tejido cerebral perilesional.
Después, y dentro de las primeras 24 horas
del periodo postoperatorio, se procedió a
la aplicación del Recuperador Electrónico
durante unos 6 a 8 minutos en la dirección
lo más perpendicular posible a la situación
de la sonda termométrica y se realizaron los
correspondientes registros termométricos".
A través de estos registros, el doctor Ley
y su equipo obtuvieron una serie de observaciones:
"En los valores térmicos obtenidos durante
la aplicación del Recuperador Electrónico
se daba un diferencial de temperatura a nivel
cerebral en función de la profundidad. Entre
el tejido tumoral y el cerebral perilesional
la diferencia fue de 0,3 a 0,7º C. A nivel
cerebral los incrementos de temperatura oscilaron
entre el 0,7 y 1,5 º C en función del ángulo
de incidencia del electrodo externo y de la
profundidad de la sonda termométrica que se
le había colocado a cada uno de los individuos.
La observación de que en ningún caso se obtuvo
en el tejido cerebral adyacente al tumor una
temperatura superior a los 39,2 º C sugiere
la inocuidad del método en cuanto a posible
afectación del tejido cerebral sano y
parece confirmar los datos de ausencia de
lesiones sobre los tejidos y órganos de los
animales de experimentación que se había puesto
de manifiesto en estudios anteriores" (la
negrita es nuestro).
Según explica Ley, el incremento térmico obtenido
a nivel cerebral nunca sobrepasa los 39,2º
C y, por tanto, no puede considerarse peligroso
ya que es el que posiblemente exista a nivel
de todo el cerebro con una fiebre axilar superior
a 39,5 ºC.
Por otra parte, se ha observado también un
discreto descenso térmico en el cerebro tras
una subida inicial durante la aplicación de
la transferencia eléctrica capacitiva del
Indiba. "Pensamos -añade Ley- que
este hecho puede atribuirse a la conocida
autorregulación vascular del tejido cerebral
sano la cual produciría una vasodilatación
compensatoria y con ello una mejor disipación
térmica. Otra cosa que hemos observado es
que la diferencia de temperatura alcanzada,
a profundidad similar, entre el tejido tumoral
y cerebral, algo mayor en el primero, y la
curva de descenso más lenta en el mismo, podrían
deberse a la menor autorregulación vascular
del tejido tumoral. Esta circunstancia favorecería
una retención térmica más prolongada en los
tejidos patológicos al que hemos denominado
'efecto invernadero'".
Todos estos datos aportados en este nuevo
protocolo refuerzan claramente la inocuidad
-ya demostrada- de esta técnica. El avance
es que, además, se demuestra respecto a un
tejido especialmente sensible como es el cerebral.
En cuanto a la eficacia del método de Indiba
en el tratamiento de tumores cerebrales
se ha comprobado que la hipertermia incrementa
las ya desfavorables condiciones metabólicas
de los tejidos tumorales -que se desarrollan
en un medio más ácido, hipóxico e isquémico-
debido a la menor autorregulación de los vasos
sanguíneos nuevos formados por el propio tumor.
Qué duda cabe de que nunca como ahora han
cobrado más fuerza las palabras que pronunciara
Hipócrates en torno al año 480 a.C.:
"Lo que no puede ser curado por la medicina
puede ser curado por la cirugía. Lo que no
puede ser curado por la cirugía puede ser
curado por la hipertermia. Lo que no puede
ser curado por la hipertermia es, quizás,
incurable".
L.J.
Años
de investigación con el Indiba
El doctor Adolfo Ley fue el primero
en aplicar el método Indiba en los
tumores intracraneales... ¡en 1988! Sólo cuatro
años después publicaría los esperanzadores
resultados preliminares de un estudio sobre
la acción de este método no invasivo en gliomas
malignos y en el de edema cerebral y cómo
método coadyuvante de la Radioterapia y la
Quimioterapia. Posteriormente ha ido presentando
sus trabajos e investigaciones en distintos
congresos internacionales de Neurocirugía.
Y ahora, en el 2003, el Dr. Ley ha podido
demostrar científicamente la eficacia e inocuidad
del Recuperador Electrónico de Indiba cuando
se aplica en el interior del cráneo.