La
medicina convencional asegura que no existen
antivíricos. Una afirmación que se ha extendido
entre la población pero que no se corresponde
con la verdad. Porque hoy, además del ya conocido
Bio-Bac -que lo es- existen otros productos
de contrastada eficacia. Por ejemplo, Viusid,
un producto nutricional comercializado por
Laboratorios Catalysis preparado para potenciar
el sistema inmunitario en todos los procesos
que provocan inmunodeficiencia. Y es útil
tanto en la infección por VIH como en las
hepatitis de origen viral o las infecciones
debidas a citomegalovirus, el herpes o la
varicela Zoster.
En
los últimos años son numerosos los investigadores
que afirman que detrás de todos los procesos
que tienen que ver con el envejecimiento,
las patologías de origen vírico -incluido
el desarrollo vírico del cáncer-, la manifestación
de los procesos degenerativos (afecciones
cardiovasculares, ictus, aterosclerosis, hipertensión,
esclerosis múltiple, Alzheimer, Parkinson,
cataratas, retinitis pigmentosa, artritis...)
y alteraciones fisiológicas como la osteoporosis
o la diabetes están... los radicales libres.
¿Y qué son los radicales libres? Pues se trata
de moléculas que contienen uno o más electrones
desparejados y que cumplen importantes funciones
fisiológicas en el organismo. El problema
es que a veces se alteran y entonces dañan
-o matan- algunas células al oxidarlas alterando
el equilibrio de los ácidos grasos poliinsaturados
de las membranas celulares, las proteínas
y su ADN (especialmente el de la mitocondria
pues ésta carece de histonas y poliaminas
que puedan protegerlo y su capacidad de reparación
es mínima en relación con el ADN nuclear).
Es decir, cuando un radical libre "roba" o
"cede" un electrón a un átomo de una molécula
para conseguir su propia estabilidad provoca
que "su víctima" se desestabilice y se convierta
en un nuevo radical libre que actuará de manera
similar; y así sucesivamente produciendo reacciones
en "efecto cascada" o "dominó". Reacción que
continuará mientras no sea controlada con
antioxidantes.
En otras palabras, los antagonistas de los
radicales libres son los llamados antioxidantes.
Y los hay de muy distintos tipos por lo que,
según sus mecanismos de acción, unas veces
actúan impidiendo una excesiva formación de
radicales libres, algunas neutralizando ciertos
metales que se sabe son iniciadores de procesos
oxidativos y otras neutralizando los compuestos
de oxígeno reactivo ya formados -lo que detiene
el efecto dominó de la cadena reactiva iniciada
por los radicales libres-. Y si unas veces
logran contrarrestar con su presencia la acción
de los radicales libres en otras incluso permiten
revertir parte de los daños ya ocasionados
con la regeneración parcial de las lesiones
orgánicas. Es decir, que el tipo de antioxidante
que debe utilizarse está en función del problema
o enfermedad que quiera tratarse.
Cabe añadir que la producción acelerada de
radicales libres se correlaciona con una disminución
de los niveles de glutation en la mitocondria
existiendo un equilibrio entre la velocidad
del daño oxidativo del ADN y la de su reparación.
También está demostrado que los radicales
libres estimulan la división celular en los
procesos cancerosos mientras los antioxidantes
la inhiben al impedir que continúe la oxidación
de las células.
En suma, se dice que una célula se halla en
estrés oxidativo cuando hay una alteración
del balance adecuado entre los agentes oxidantes
y antioxidantes en la célula. Y no sólo eso:
además de alterar la célula el estrés oxidativo
puede contribuir a la degradación del sistema
inmune al disminuir los niveles de la enzima
natural superóxido dismutasa, la principal
enzima anti-radicales libres del organismo.
¿Y qué provoca su exceso? Pues las causas
son variadas pero se sabe que una de las principales
está en que cuando el cuerpo se moviliza para
destruir los virus y bacterias invasoras en
los casos de infecciones genera en el proceso
una gran cantidad de radicales libres y éstos
atacan a las células sanas oxidando grasas,
perforando membranas y alterando el código
genético hasta que esas células dejan de funcionar;
algunas, incluso mueren.
Claro que también absorbemos radicales libres
que se generan en el exterior; por ejemplo,
con el tabaco, la contaminación y los rayos
solares. Y, por supuesto, con la alimentación,
muy especialmente a través de los alimentos
fritos.
PRINCIPALES
ANTIOXIDANTES
Resumiendo, para contrarrestar
el daño producido por los radicales libres
necesitamos antioxidantes. Y los más importantes
son las vitaminas A (betacaroteno),
C y E, la Glutation Peroxidasa
(se trata de un aminoácido natural producido
por nuestras células), los flavonoides
(se trata de unos pigmentos naturales que
se encuentran básicamente en la piel y en
las hojas de los vegetales así como en los
frutos), las antocianinas y picnogenoles
-se trata de unas sustancias similares
a los flavonoides y presentes sobre todo en
algunas frutas (cien gramos de manzana, por
ejemplo, tienen un poder antioxidante similar
a 1.500 mg de vitamina C)- y el Superóxido
Dismutasas (SOD) -una potente enzima-.
También tienen capacidad antioxidante, aunque
algo menor, las vitaminas B3 (niacina),
B6 (piridoxina), B8 (ácido fólico)
y B12 (cianocolabamina) así como
el Gingko Biloba y la co-enzima
Q-10. Somera lista a la que podemos añadir
algunos elementos minerales entre los que
merecen destacarse el cromo, el zinc,
el germanio, el selenio, el
calcio y el magnesio.
Los antioxidantes, en suma, son grandes aliados
de nuestra salud, pero... ¡ojo! porque su
administración no está exenta de riesgos.
Porque, paradójicamente, el efecto prooxidante
de algunos antioxidantes está ampliamente
documentada. Es el caso de la cisteína
que durante su oxidación genera radicales
libres. O el del betacaroteno cuya
administración a fumadores aumenta la incidencia
del cáncer de pulmón. El exceso de vitamina
E, por su parte, disminuye la respuesta aguda
de los neutrófilos durante el ejercicio físico
en la vejez. De ahí que la administración
de dosis elevadas de antioxidantes deba realizarse
con precaución.
EL
VIUSID
Pues bien, uno de los preparados
actualmente considerados de mayor eficacia
antioxidante y antivírica es el Viusid,
un compuesto capaz -según afirman los investigadores
de Catalysis, el laboratorio que lo
comercializa- de elevar las defensas del organismo
y reducir tanto los desastrosos efectos destructivos
de los virus como de los radicales libres
producidos por el estrés oxidativo al inducir
al sistema inmune a resolver él mismo la infección
viral. Sólo que no se trata de un mero complejo
más que lleva antioxidantes sino que incorpora
un conjunto de los antioxidantes específicos
que se precisan para combatir una serie
de virus concretos -los responsables de las
hepatitis B y C, la fibrosis pulmonar, la
gastroenteritis, la mononucleosis, la tuberculosis
e, Incluso, el Sida- y cuyo poder ha sido
aumentado hasta miles
de veces mediante un proceso
de activación molecular con electricidad.
Algo que, según sus fabricantes, permite a
esos antioxidantes específicos activados actuar
como inhibidores oxidativos bloqueando no
sólo el estrés oxidativo sino también la degradación
del sistema inmunitario y la replicación viral.
Y hay que decir desde el principio que todos
los compuestos que integran la formulación
de este preparado nutricional diseñado para
el aumento de las defensas se encuentran de
forma natural en el organismo humano y, por
tanto, no se han detectado ni efectos secundarios
-salvo alguna molestia abdominal que se resuelve
antes de las dos primeras semanas de administración-
ni toxicidad alguna después de su uso.
Y esos compuestos son:
-Tres aminoácidos: la glucosamina,
la arginina y la glicina.
-Tres conocidos antioxidantes: el ácido
ascórbico (vitamina C), el ácido málico
(sustancia orgánica presente en las frutas
ácidas) y el sulfato de zinc.
-Cuatro vitaminas del complejo B: la B5
(en su forma de pantonetato cálcico), la B6
(en su forma de piridoxal), la B9 (ácido
fólico) y la B12 (en su forma de cianocobalamina).
Y, finalmente,
-Ácido glicirricínico, un producto
natural extraído de la raíz del regaliz de
constatado efecto antiinflamatorio -por inhibir
la producción del PGE- y antiulceroso que
posee además una gran capacidad antioxidante
-de similar nivel que el Galato de Epigalocatequina-
y que incrementa la síntesis de interferón
al estimular su actividad. Y lo más importante:
posee una potente acción antiviral frente
a los virus RNA y DNA, incluido el VIH causante
del Sida.
Ahora bien, ¿por qué esos antioxidantes y
no otros? ¿Y por qué Viusid
no ha incorporado varios más a fin de hacer
la fórmula más efectiva? El doctor A. González,
investigador de Centro Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) y colaborador del departamento
científico de Catalysis, lo explica.
Y es que, según él, conviene saber que:
1) La
capacidad antioxidante de una mezcla
de antioxidantes no la da la suma de todos
ellos sino que la determina la del compuesto
con mayor poder antioxidante.
2) No
existe sinergia en una mezcla de distintos
tipos de antioxidantes aunque se pueda detectar
sinergismo en su actividad biológica.
3) Al
estudiarse la actividad biológica de
cada antioxidante se han observado que cada
uno de ellos tiene unas concentraciones óptimas
y específicas que le son propias.
4) En
una mezcla de antioxidantes la actividad
biológica no es proporcional a su capacidad
antioxidante.
5) La
actividad biológica de una mezcla de
antioxidantes depende del límite de incompatibilidades
químicas.
6) La
actividad biológica de un antioxidante
depende fundamentalmente de su concentración,
solubilidad, peso molecular, número de grupos
reductores, naturaleza y posición molecular
de los mismos, capacidad antioxidante, estructura
química, niveles de reducción y pH. Y,
7)
Los distintos tipos de antioxidantes tienen
diferentes mecanismos de acción y ello implica
que cada uno es específico para cada
tipo de enfermedad.
En suma, hay que utilizar para cada patología
los antioxidantes adecuados a la misma y no
otros. Y en la proporción y cantidad justas.
Además, no por mezclar más antioxidantes se
consigue mayor capacidad antioxidante.
LA
ACTIVACIÓN MOLECULAR
Llegados a este punto imagino
que el lector se preguntará -como hicimos
nosotros- qué hace que Viusid
sea mucho más efectivo que otros compuestos
naturales similares. Y la respuesta que obtuvimos
fue que ello se debe al singular proceso de
activación molecular desarrollado por
Catálisis y que consiste en someter
las moléculas tratadas a un determinado campo
eléctrico durante un tiempo calculado previamente
y en unas condiciones específicas para cada
tipo de molécula, estudiando previamente los
parámetros físico-químicos más adecuados a
cada caso.
Según el antes mencionado doctor González,
el procedimiento de "activación molecular"
aplicado a los componentes de este preparado
consigue incrementar la capacidad antioxidante
y la actividad biológica de las moléculas
antioxidantes así como las de todas aquellas
que contienen grupos carboxilo en su estructura.
Y lo hace sin modificar su estructura básica
ni alterar la ausencia de toxicidad.
De hecho, afirma que la actividad antiviral
puede ser potenciada hasta 10.000 veces en
algunas moléculas. Así ha ocurrido, por ejemplo,
frente a virus como el herpes (en ensayos
"in vitro"). Asimismo se ha observado que
la vitamina B12, al ser sometida a este proceso,
da lugar a un mayor y más rápido crecimiento
de las células animales consiguiéndose mejores
resultados en el peso de los animales tratados
en los ensayos.
ESTUDIOS
CLÍNICOS
Obviamente, se han realizado
numerosos estudios clínicos con Viusid
probándolo frente a distintos tipos de virus
como el herpes genital, el papiloma, el herpes
labial, el herpes Zoster, la mononucleosis,
las hepatitis B y C y las infecciones por
el VIH o virus del Sida. Y en todos los casos
se constató una notable mejoría en la salud
con aumento de las defensas de los pacientes
en corto espacio de tiempo así como reducción
de su carga viral (incluso en los portadores
de VIH). Habiendo desaparecido el virus responsable
en muchos casos (vea los recuadros con los
ensayos clínicos para un mayor detalle).
En todo caso, los trabajos realizados no son
aún suficientes para su aprobación como medicamento.
Eso llevará su tiempo. De ahí que hoy sólo
sea posible su comercialización como complemento
nutricional. Y como en estos momentos está
prohibido que cualquier producto alegue propiedades
terapéuticas si no ha adquirido la condición
legal de medicamento el lector podrá encontrar
Viusid en las farmacias de
medio mundo... sin poder enterarse para qué
sirve. Una situación esperpéntica que, al
igual que con este producto, sucede ya con
muchos más cuyas propiedades terapéuticas
están constatadas.
José
Antonio Campoy
EL
VIUSID Y LA HEPATITIS
El primer estudio clínico
para el tratamiento de la hepatitis B con
Viusid se publicó en febrero
de 2001 y se llevó a cabo en la Academia de
Ciencias del Instituto de Inmunología
de la República de Uzbekistán por los doctores
Khakimova, Grigoryants, Avazova,
Khegai y Ruzybakiev. El ensayo
se hizo con 40 pacientes (22 niños y 18 adultos)
afectados por esta patología -todos dieron
positivo en los análisis de PCR (método para
medir la carga viral)- a los que durante 3
meses se les suministró diferentes dosis diarias
(en monoterapia, sin ningún otro fármaco más).
Pues bien, al mes de tomarlo sólo se encontró
el antígeno de la hepatitis B en la sangre
de 4 enfermos, no en el resto. Y a los tres
meses se constató mediante nuevos análisis
de PCR que sólo 5 daban aún positivo mientras
en 33 no se detectó la presencia del virus.
Comprobándose también que las defensas del
sistema inmune (CD3, CD4, CD8, CD16, CD20
y PAN) habían subido en todos los casos. Ante
su clara eficacia el estudio clínico se ampliaría
de 6 a 12 meses.
Paralelamente -entre abril y octubre de ese
mismo año- se hizo otro estudio clínico en
el Instituto Nacional de Enfermedades Contagiosas
de Bucarest (Rumanía) pero en este caso
tratando hepatitis agudas y crónicas B, C,
B+C y B+D (algunos con cirrosis hepática).
El doctor Mircea Chiotan, director
del estudio, trató sólo con Viusid
a 50 de esos pacientes mientras a los 30 que
componían el grupo de control se les dio un
tratamiento combinado de Interferon, Ribavirina
y Lamivudina.
En cuanto a los resultados, se observó en
quienes habían recibido sólo Viusid
una buena tolerancia con mejoría rápida de
los parámetros clínicos.
Hubo dos posteriores estudios llevados a cabo
en pacientes que padecían sólo Hepatitis C
Crónica. El primero de ellos se desarrolló
en el Centro de Infectología de Letonia
-fue publicado en enero del 2003- por la Dra.
Ludmila Viksna con 30 pacientes a los
cuales se les dio Viusid con
un placebo lo que permitió constatar su ausencia
de toxicidad y efectos secundarios negativos
así como la mejoría del estado de todos los
pacientes con desaparición de los dolores.
El segundo de los estudios se llevó a cabo
en la Universidad Estatal de Medicina
de Rusia, fue publicado en mayo del 2003 y
en él participaron los doctores Zharov,
Luchsher, Pomazanov y Rabinovich.
Fueron controlados 54 enfermos durante 3 meses.
A 12 se le trató sólo con Viusid,
a 10 sólo con Raeferón (alfa-interferon),
a 21 con Viusid y Raeferón
y a 15 con protectores hepáticos, vitaminas,
enzimas y antiespasmódicos.
Los resultados mostraron que los pacientes
que tomaron sólo Viusid mejoraron
más rápidamente que los del grupo de control
desapareciendo las náuseas y la flaqueza y
recuperando el apetito. En quienes además
de Viusid tomaron simultáneamente
Raeferón el nivel de transaminasas
se normalizó tres veces más rápido que en
quienes fueron tratados sólo con Raeferón
siendo dos veces más rápida la eliminación
del virus. Y además, los negativos efectos
secundarios del Raeferón prácticamente
desaparecieron.
Cabe añadir que se está efectuando en estos
momentos un nuevo estudio de 48 semanas con
80 enfermos de Hepatitis Crónica C en el Departamento
de Hepatología del Instituto Nacional de Gastroenterología
de la Habana (Cuba).
EL
VIUSID Y EL VIRUS DEL SIDA
La eficacia del Viusid
ha sido probada por Catalysis en pacientes
portadores del VIH -virus responsable de la
enfermedad que conocemos como Sida- en España,
Rusia y Kenia. Y los resultados demuestran
que la carga viral de los enfermos tras 3
meses de tratamiento con el producto se redujeron
en 15 de los 18 enfermos de nuestro país (un
83,33%), en 39 de 50 en Rusia (el 78%) y en
21 de 34 en Kenia (el 61,75%). El porcentaje
de inhibición viral fue del 32,6% en España,
del 30% en Rusia y del 54,9% en Kenia. En
la gran mayoría de los casos no sólo se redujo
significativamente la carga viral a los pocos
meses de tratamiento sino que aumentaron los
linfocitos CD4.
También se ha efectuado un estudio con 18
pacientes para comprobar la eficacia del Viusid
si se combinaba el producto con tratamiento
homeopático. Desarrollado por el doctor Luis
Moral Parras en la zona alicantina de
Benidorm éste ha deducido "una respuesta
positiva en la recuperación de los marcadores
inmunológicos elevándose tanto los CD4 como
el cociente CD4/CD8". Observándose una
mayor mejoría general entre quienes también
siguieron el tratamiento homeopático.
Cabe añadir que en estos momentos se está
efectuando un estudio con 35 niños infectados
por el VIH en el madrileño Hospital General
Universitario Gregorio Marañón bajo la dirección
de Mª Luisa Navarro -investigador clínico
principal- y Mª Angeles Muñoz Fernández
-investigador de laboratorio- que se inició
en julio del pasado año 2003.