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EL SILICIO ORGÁNICO: UN OLIGOELEMENTO ESENCIAL PARA LA SALUD
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El
silicio orgánico es un oligoelemento esencial,
es decir, indispensable para la salud del
ser humano. Pero además constituye un instrumento
terapéutico de increíbles alcances en distintas
ramas de la Medicina. Y, sin embargo, la Silicoterapia
-el tratamiento sólo con silicio de diversas
patologías- continúa siendo hasta la fecha
una posibilidad poco conocida aunque ya se
la mencionara en los papiros egipcios.
El
silicio es el segundo elemento más abundante
de la corteza terrestre tras el oxígeno y
probablemente el más importante del reino
mineral. De hecho, en combinación con el oxígeno
conforma numerosos tipos de rocas, granitos,
arenas, arcillas y piedras hermosas como el
ópalo, el cristal de roca, la amatista, el
ágata o los minerales de cuarzo. En tan distintas
formas constituye ¡cerca del 20% de los átomos
de la corteza terrestre! Y no sólo eso: está
presente en plantas, animales y humanos. De
ahí que se le considere un mineral universal
y ubicuo. El científico Jean Calcagni
no dudó por ello en resaltar en 1984 "la
importancia de este mineral para los procesos
metabólicos y para la vida celular en los
animales superiores". Una importancia
de la que ya en 1910 hablaría el propio
Louis Pasteur.
A. Mary, por su parte, resaltaría que
"el silicio puede activar notablemente
la fagocitosis, contribuir a la mineralización
del suero sanguíneo y de los órganos debilitados,
y regenerar las células al excitar la ósmosis.
Su acción, sea preventiva sea curativa, se
deduce naturalmente de sus propiedades físico-químicas,
de su constancia y de su rol osmótico en la
célula organizada". La experiencia posterior
demostraría el carácter polivalente de la
Silicoterapia y de lo atinado de esas
previsiones ya que, en efecto, el silicio
orgánico se muestra altamente eficaz en la
prevención y tratamiento de un buen número
de patologías.
CONOCIDO
DESDE LA ANTIGÜEDAD
A pesar de que ya los egipcios conocían la
utilidad terapéutica del silicio, la Silicoterapia
no se desarrollaría hasta mediados del
siglo XX. El motivo ha de buscarse en el hecho
de que los alcances terapéuticos de este mineral
dependen de cuál sea su forma molecular. Y
lo explicamos. Históricamente, terapeutas,
herboristas y científicos se habían topado
con un obstáculo difícil de vencer: obtener
una molécula de silicio orgánico, única forma
en la que el mineral puede ser absorbido por
el ser humano y alcanzar toda su eficacia
terapéutica. Un problema que se resolvería
en 1957 gracias al trabajo del químico e ingeniero
Norbert Duffaut -primer catedrático
de Química Orgánica y Organometálica de la
Universidad de Burdeos (Francia)- quien logró
sintetizar una molécula de silicio orgánico
que fue luego perfeccionada sucesivamente
y continuaría siendo mejorada aún más al comenzar
la colaboración con el geólogo Loïc Le
Ribault, a quien puede considerarse creador
de la Silicoterapia. Y es que con el
tiempo ambos probarían el tratamiento con
silicio orgánico ¡en más de 50.000 pacientes
con afecciones diversas!. Siendo en 1999 cuando
Le Ribault -Duffaut ya había fallecido- publicaría
los resultados. Pues bien, según estos puede
afirmarse que el silicio orgánico:
-Es terapéuticamente eficaz.
-No es tóxico y es hipoalergénico.
-Carece de efectos secundarios nocivos y contraindicaciones.
-Puede ser usado incluso por bebés y mujeres
embarazadas.
-Es completamente asimilable por el organismo
humano.
-Fortalece las defensas y el sistema inmune.
-Actúa en la totalidad del organismo reequilibrando
las deficiencias.
-Contribuye a la remineralización y restitución
del capital óseo y cartilaginoso.
-Reestructura las fibras de elastina y de
colágeno.
-Disminuye los niveles de colesterol.
-Actúa eficazmente sobre la hipertensión.
-Es un potente antiinflamatorio y analgésico.
-Acelera la cicatrización.
En suma, es evidente que son muchos y muy
diversos los beneficios que este mineral -eso
sí, en su forma orgánica- puede aportar a
nuestro organismo y de ahí la importancia
de ingerir suficiente cantidad a través de
la alimentación. El único inconveniente es
que esos niveles pueden variar por diversas
causas. Por ejemplo, en función del sexo ya
que se ha comprobado que existe un 35% menos
de silicio en el tejido muscular de la mujer
que en el del hombre. Pero también según la
edad ya que se ha observado un descenso general
de los niveles de silicio en el cuerpo a medida
que se envejece. Asimismo, en los enfermos
de tuberculosis y cáncer se ha constatado
un descenso significativo de la tasa de silicio
en el tejido conjuntivo. Es más, en la aterosclerosis
la aorta y las arterias afectadas por placas
presentan de 14 a 20 veces menos silicio que
las arterias normales. Un dato trascendente
porque el silicio confiere flexibilidad a
las arterias. Cabe añadir que también en distintas
patologías óseas se ha observado que al comienzo
de los procesos de desmineralización decae
de manera notable la tasa de silicio.
PROTECTOR
CARDIOVASCULAR
Leonardo Da Vinci decía que "la
edad del hombre depende de la edad de sus
arterias". Hoy se podría añadir "y
de la cantidad de silicio que éstas contengan".
Y decimos esto porque en la actualidad se
sabe que este mineral protege las arterias
de varias formas (no en vano la aorta es la
parte del cuerpo donde se concentran las mayores
cantidades de silicio). Por ejemplo, confiere
integridad al tejido elástico de la arteria,
determina la elasticidad de la misma, la impermeabiliza
frente a los lípidos y los depósitos de calcio,
y mantiene la integridad enzimática que protege
al tejido arterial de los cúmulos de grasas.
Por tanto, es obvio que este mineral es un
buen protector vascular que conserva la estructura
y metabolismo de las paredes arteriales. Pero,
además, el silicio disminuye los niveles de
colesterol y combate la hipertensión.
De hecho, ya en los años sesenta Duffaut y
el cardiólogo Roland Rager obtuvieron
éxitos notables en el empleo del silicio orgánico
en cardiología para tratar casos de angina
de pecho, infarto de miocardio y arteritis
de los miembros inferiores. De sus estudios
se obtuvieron datos muy importantes para comprender
la patología arterial ya que según los mismos:
-El deterioro de las fibras elásticas de las
arterias está determinado en buena medida
por la pérdida de silicio.
-Las arterias de los niños presentan 4 veces
más silicio que las de personas de edad avanzada.
-El proceso de formación de las placas de
colesterol corre paralelo con la pérdida de
silicio.
-La pérdida de silicio hace que las fibras
elásticas se deterioren y se fragmenten favoreciendo
su permeabilidad a los lípidos. Empobrecimiento
que antecede a los depósitos de grasas y de
calcio en las paredes arteriales.
-A mayor pérdida de silicio más profunda es
la calcificación de la placa de colesterol.
-Una arteria con ateromas tiene de 10 a 20
veces menos silicio que una arteria normal.
Además el silicio orgánico actúa también sobre
los problemas de circulación venosa -como
las varices y las hemorroides- ya que mejora
el tono de las paredes venosas y combate el
edema y la inflamación por lo cual permite
mejorar molestias como las piernas pesadas.
En definitiva, el silicio orgánico constituye
un medio eficaz y sencillo de prevención y
de tratamiento del deterioro de las arterias
y un buen protector de la función cardiovascular.
SILICIO
Y ENFERMEDADES REUMÁTICAS
Pero si ya es importante su papel de protector
cardiovascular lo cierto es que donde el silicio
orgánico ha mostrado más claramente sus efectos
terapéuticos es en el tratamiento de enfermedades
reumáticas. En estas dolencias el silicio
logra disminuir el dolor y la inflamación
y provocar una gradual regeneración del cartílago
de las articulaciones afectadas. Asimismo,
da muy buenos resultados en el alivio de las
dificultades de movilidad asociadas a estas
afecciones. Por tanto, el silicio es analgésico
y antiinflamatorio pero además aporta la ventaja
de ser natural y de no provocar ningún efecto
secundario.
Por otro lado, conviene explicar que el silicio
es parte importante de las estructuras que
componen el tejido conjuntivo como son el
colágeno, la elastina, los proteoglicanos
y las glucoproteínas estructurantes. Por sus
características, este mineral determina la
integridad del tejido conjuntivo actuando
en varios niveles. Por ejemplo, el silicio
actúa como cimentador de los tejidos por su
ubicuidad (está contenido en todos ellos),
resistencia y por los enlaces estructurantes
que es capaz de crear. Además asegura la mineralización
de los tejidos y determina la formación y
estructuración de huesos, tendones, ligamentos
y cartílagos.
De esta forma, un aporte adecuado de silicio
orgánico asegura una buena salud osteoarticular,
fortalece las articulaciones y previene su
degeneración además de fortalecer y flexibilizar
los huesos disminuyendo su porosidad e incrementando
la fijación de los minerales en los huesos.
Por otro lado, la omnipresencia del silicio
en el tejido conjuntivo le confiere un papel
defensivo. Se ha observado que el silicio
ayuda a excretar ácido úrico y urea, y actúa
como barrera contra procesos degenerativos
de los tejidos; por ejemplo, de la piel (verrugas),
de las arterias (formación de placas), etc.
Otros autores han demostrado que el silicio
mejora la fagocitosis, la producción de linfocitos
y las reacciones alérgicas.
En resumen, el silicio puede aportar numerosos
beneficios a nuestra salud. Por eso es fundamental
controlar su ingesta, procurarnos alimentos
ricos en ese mineral o consultar a un especialista
para que nos asesore sobre algún complemento
dietético adecuado a nuestras necesidades.
Sara
Muñoz
Silicio
y cuerpo humano
Se
ha podido cuantificar que lo común es encontrar
unos miligramos de silicio por cada 100 gramos
de tejido humano. También se sabe que se encuentra,
sobre todo, en el tejido conjuntivo, en la aorta,
en los vasos sanguíneos, en los cartílagos,
en el timo, en el hígado, en el bazo, en el
páncreas, en la piel, en las uñas y en el cabello.
La tasa en sangre es inferior a 10 ppm (partículas
por millón) y la orina excretada diariamente
contiene alrededor de 20 miligramos.
Se absorbe básicamente mediante la alimentación
aunque, en su forma orgánica, es fácilmente
absorbido a través de la piel.
En cuanto a su eliminación, normalmente tiene
lugar por vía renal y por las heces pero también
perdemos silicio al cortarnos el cabello, las
uñas o al expulsar mucosidades.
El
aporte de silicio
La dieta moderna no aporta la cantidad de silicio
necesaria para el buen funcionamiento de nuestro
organismo. Por eso es recomendable tomar algún
suplemento que lo contenga -siempre asesorado
por un especialista- o preocuparse especialmente
de incluir en nuestro menú diario algún alimento
rico en silicio: avena, mijo, cebada, arroz
(todos ellos integrales), patatas, remolacha,
alfalfa, soja y vegetales verdes. Otra fuente
tradicional de silicio era el agua pero el uso
de sales de aluminio en los procesos de potabilización
en las grandes ciudades elimina las ya de por
sí pequeñas cantidades que en condiciones normales
contendría.
En suma, es importante que observe estas indicaciones
y procure incluir el silicio en su dieta ya
que, al contrario de lo que ocurre con otros
minerales, conforme envejecemos desciende el
contenido de silicio en nuestros tejidos y nuestra
capacidad para absorberlos con la alimentación.
Estados
de carencia de silicio
Conviene saber que la carencia de silicio puede
generar una amplia gama de padecimientos:
-Patologías coronarias.
-Alteraciones osteoarticulares y del tejido
de sostén.
-Disminución de las defensas.
-Problemas broncopulmonares.
-Retraso del crecimiento.
-Huesos frágiles.
-Piel deshidratada.
-Acné.
-Tendencia a abscesos y fístulas.
-Amigdalitis.
-Deficiencia intelectual.
-Conjuntivitis.
-Caries dentales.
-Fragilidad y/o caída del cabello.
-Uñas frágiles y opacas.
-Tendinitis.
-Fibrosis.
-Flacidez articular.
Además, tanto en la tuberculosis como en el
cáncer se ha confirmado la falta de este mineral.
El
silicio, un oligoelemento esencial
Hay que decir que el reconocimiento del silicio
como oligoelemento esencial -elemento
mineral que a pesar de precisarse en muy pequeña
cantidad en el cuerpo es indispensable para
la salud y la vida- no se hizo hasta 1972. De
hecho, hasta ahora se han identificado 14 oligoelementos
esenciales: el silicio, el vanadio, el molibdeno,
el magnesio, el hierro, el cobalto, el níquel,
el cobre, el zinc, el selenio, el estaño, el
yodo y el flúor.
¿Y cuándo un oligoelemento -o un mineral- es
considerado esencial? Pues lo es cuando:
-su carencia produce una alteración funcional
en el organismo.
-su presencia es importante para el desarrollo.
-los síntomas patológicos generados en los diversos
tejidos se asocian con una disminución de dicho
elemento en esos tejidos.
-se observa un retorno al normal funcionamiento
orgánico y una normalización del desarrollo
después de aportar (en cantidad y calidad adecuados)
el elemento faltante.
Esperanza
en Alzheimer
El laboratorio de Toxicología y Salud Medioambiental
de la Facultad de Medicina de la Universidad
Rovira i Virgili (Tarragona) ha dado un pequeño
pero importante paso en la lucha contra el Alzheimer
ya que después de cuatro años de trabajo con
ratas en el laboratorio sus investigadores han
demostrado que la administración de un suplemento
de silicio en la alimentación tiene efectos
preventivos sobre la acumulación de aluminio
en el cerebro y otros tejidos. Y decimos que
el hallazgo es importante porque numerosas investigaciones
indican que la presencia del aluminio -que se
acumula en los tejidos nerviosos- es uno de
los factores desencadenantes de dicha patología
por lo que podría administrarse de forma preventiva
a los grupos de riesgo cuando éstos -gracias
a los avances científicos- puedan ser identificados.
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