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| LA
NATUROPATÍA |
A
pesar de que son más de 20.000 las personas
que ejercen legalmente la Naturopatía en España
se trata de una actividad que carece de titulación
académica. Un sinsentido que a las puertas del
siglo XXI debe resolverse de inmediato por la
Administración. Por otra parte, se trata de
una actividad aún poco conocida por la mayoría
de la sociedad que carece de elementos de juicio
con los que valorarla. Hemos querido informar
por ello a nuestros lectores.
La Naturopatía es una disciplina que pretende
ayudar a devolver el equilibrio perdido a los
seres humanos mediante la educación y la utilización
de terapias naturales no agresivas. Así de simple
y así de complejo. Una voluntad que nace del
intento de encontrar una alternativa a la práctica
médica habitual y, muy especialmente, de la
Medicina alopática, acostumbrada a actuar agresivamente
para combatir los síntomas de las llamadas enfermedades.
Y nadie más adecuado para hablarnos de ello
que Manuel Navarro Lara, presidente
la Federación Española de Asociaciones Profesionales
de Naturópatas (FENACO), quien acompañado del
responsable de Comunicación e Imagen, Luis
Jiménez, tuvo la gentileza de acercarse
hasta la redacción de Cuerpos y Almas
para charlar con nosotros atendiendo a nuestro
requerimiento.
-Son muchas las personas que ignoran qué
es la Naturopatía. ¿Cómo la definiría usted?
-Hoy día el concepto de Naturopatía se utiliza
para englobar a todos los métodos naturales
que permiten ayudar a recuperar o mantener la
salud. Podríamos definirla, pues, como el conjunto
de reglas higiénico?dietéticas y actividades
que permiten que las funciones y estructuras
orgánicas del cuerpo se armonicen con las leyes
naturales.
En ese sentido, la Naturopatía tiene una dimensión
científico?filosófica, una dimensión tecnológica
(mediadora) y una dimensión praxiológica (aplicativa).
-Pues en tal caso sorprende que se halla
bautizado a la disciplina como Naturopatía porque
etimológicamente ese concepto viene a significar
"enfermedad (pathos) natural".
-Es verdad. Y eso ha sido utilizado por ciertos
colectivos para intentar descalificar la disciplina.
Sin embargo, la razón del nombre es histórica.
El término naturopatía es un neologismo anglosajón
cuyo origen está en las palabras inglesas
Nature -que significa naturaleza-
y Path -que significa sendero-.
Es decir, Naturopatía debe traducirse como el
Sendero de la Naturaleza. Por otra parte,
el término inglés Path deriva del sánscrito
Patha, que a su vez deriva de Pathya,
cuyo significado es "lo apropiado para el
propio camino".
Y esa es la razón de que Naturopaths
fuera el término que acuñara a finales del siglo
pasado Benedict Lust como expresión breve
que hiciera referencia a todo método natural
que se aplica en el ámbito de la salud. De hecho,
fue él quien instituyó el primer centro docente
donde se impartieron las primeras enseñanzas
de Naturopatía -la "American School of Naturopathy"-,
que abrió sus puertas en Nueva York en 1892.
En suma, la traducción al español de Naturopaths
-o Sendero de la Naturaleza- por Naturopatía
fue un error ya que en nuestro idioma, etimológicamente,
la palabra significa otra cosa. Por eso más
recientemente Juan Steven Dulin y
Royendo Argüello acuñaron otro término para
sustituirlo: Naturología. Y así, en lugar
de llamar naturópatas a sus practicantes, propusieron
llamarles naturológos.
La propuesta, empero, no prosperaría más que
en algunos sectores y la mayoría decidió conservar
los conceptos de Naturopatía y naturópata. Es
el caso, por ejemplo, de la Asociación Portuguesa
de Naturopatía (APN) así como de nuestra federación.
En resumen, el término hoy en día adoptado internacionalmente
de forma mayoritaria es el de Naturopatía, sobre
todo a partir de la publicación de la Clasificación
Internacional Uniforme de Ocupaciones.
-¿Y qué disciplinas abarca la Naturopatía?
-Todos los métodos naturales de salud: Acupuntura,
Homeopatía, Programación Neurolingüística (PNL),
Flores de Bach, Psicoterapia, etc.
-¿Y qué es entonces un naturópata? ¿En qué
se diferencia de otros profesionales de la Salud?
-Ante todo, un naturópata, desde mi punto de
vista, es una persona que acepta la variedad
de matices que existen en los distintos seres
que asisten a su consulta. Alguien que percibe
de manera individual a esa persona y trabaja
con las distintas técnicas naturales que le
permitirán conocerla a fin de elaborar el programa
personal de salud adecuado a su naturaleza.
Para lo cual realiza una evaluación de su estado
atendiendo a su alimentación, su constitución,
sus hábitos, sus antecedentes genéticos, su
sexo, su actividad, su hábitat, su medio profesional,
familiar y social, sus antecedentes clínicos,
etc.
Además, el naturópata enseña al enfermo a adquirir
los conocimientos necesarios para la autogestión
de su salud y de la de su entorno (familia,
comunidad, etc.). Es decir, los naturópatas
reconocemos a las personas, no definimos o buscamos
sus enfermedades.
Ya sabe: "Existen enfermos, no enfermedades".
En suma, potenciamos su educación con la intención
de que la persona no sólo sane de sus dolencias
y de sus sufrimientos psíquicos y físicos sino
que además pueda, por él mismo y bajo su propia
responsabilidad, generar las acciones adecuadas
en el futuro a fin de no volver a caer de nuevo
en un estado de las mismas características.
Con lo que potenciamos la individualidad y no
la dependencia de los pacientes.
-Y al no existir titulación oficial, ¿cómo
está regulada la Naturopatía?
-En estos momentos, y además de contar con epígrafe
propio en el Impuesto de Actividades Económicas,
hemos sido incluidos recientemente en el Catálogo
Nacional del INEM como Técnicos en Naturopatía.
En todo caso, confiamos en que se regularice
la situación tanto académica como profesionalmente
en breve plazo ya que hay conversaciones muy
avanzadas con los organismos públicos implicados.
Mientras, se pueden requerir los servicios de
un naturópata sin ningún tipo de problema ya
que está perfectamente capacitado profesional
y jurídicamente para ello, siempre dentro del
marco de competencias que le atribuye el Estatuto
General de la Naturopatía.
-En ese caso, ¿vela la organización que
usted preside por la calificación de los naturópatas?
-Indudablemente. Primero, exigiendo unos requisitos
básicos tanto profesionales como legales para
proceder a la afiliación del aspirante. Segundo,
ofertando servicios a los profesionales para
su mejora continua en la práctica profesional.
Y tercero, poniendo a disposición de los ciudadanos
una serie de servicios donde pueden realizar
cualquier tipo de preguntas e informarse sobre
los naturópatas más cercanos a su localidad.
Es más, también tiene a su disposición un servicio
telefónico para poner en conocimiento de FENACO
cualquier tipo de irregularidad o queja.
-¿Pero qué requisitos se exige para pertenecer
a FENACO?
-El requisito fundamental es ser practicante
de algún método natural de salud reconocido
y acreditar la profesionalidad y unos años mínimos
de ejercicio.
-Entiendo. En cualquier caso, tenemos entendido
que se ha planteado la posibilidad de incluir
la Naturopatía como una especialidad de la carrera
clásica de Medicina. Si es así, ¿qué opina usted
al respecto?
-Es cierto. Existe un gran interés en sectores
del colectivo médico para que la Naturopatía
pase a ser una disciplina mas de la Medicina.
Sin embargo, la Naturopatía se basa en una filosofía
muy diferente de la que hace gala actualmente
la Medicina alopática. Por eso a lo largo de
estos años se han planteado básicamente tres
posturas al analizar esa posibilidad.
La primera, que podríamos denominar corriente
marginal, es la que considera el estudio
de la salud en su vertiente natural como una
de las partes de otro objeto de estudio, de
otras preocupaciones intelectuales; es decir,
la salud sería una cuestión de reflexión filosófica
y de actitud vital ante la vida. En ese sentido,
la salud dependería de la concepción global
de la vida y, por tanto, queda exclusivamente
en el plano filosófico.
Alcanzar un estado óptimo de salud forma parte,
pues, de una concepción global de la vida y
sus postulados pertenecen a un cuerpo de doctrinas
que abarcan algo más que unas simples reglas
para recuperar o mantener la salud. En esta
corriente estarían representadas las grandes
filosofías que contemplan el recto vivir: el
Pitagorismo, el Taoísmo, el Budismo, el Naturismo,
el Higienismo, el Vegetarianismo...
El problema metodológico que presenta esta tendencia
es la dificultad para que, con sus postulados,
puedan generarse principios, explicaciones y
prescripciones de intervención naturopática
al quedarse exclusivamente en el plano filosófico.
La segunda, que podíamos denominar corriente
subalterna, es la que ha sido representada
por los llamados médicos naturistas, los cuales
subordinan el estudio de la salud en su esfera
natural al campo exclusivo de la Medicina, intentando
con ello medicalizar la Naturaleza.
Los defensores de esta corriente consideran
que el Naturismo como filosofía de salud y la
Naturopatía como ciencia, tecnología y práctica
en su vertiente natural tiene que estar subordinada
al campo de estudio de la Medicina; es decir,
que sea una especialidad médica más, según unos,
y una corriente de renovación de la Medicina,
según otros.
Y la tercera, que podemos denominar corriente
autónoma y que FENACO defiende, justifica
y explica la Naturopatía como disciplina autónoma
al entender que tiene dimensión propia como
ciencia y no puede ser adscrita al paradigma
médico convencional. Y ello porque la Medicina
convencional basa su actuación primordialmente
en combatir enfermedades -aunque predique que
no existen, las tiene todas catalogadas en una
relación suficientemente conocida- mediante
fármacos o terapias agresivas con multitud de
contraindicaciones y efectos secundarios. La
Naturopatía, sin embargo, entiende la enfermedad
como una desarmonización del ser humano, que
estar o no sanos depende de nosotros y que los
remedios para recuperar la salud perdida han
de ser siempre, en la medida de lo posible,
naturales. Una concepción que no se corresponde
con la de la Medicina alopática hoy imperante.
José Antonio Campoy
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