El
microbiólogo y químico Everett Storey pasó
a la historia como "padre" de la tecnología
que permitió la bomba atómica. Sin embargo,
también creó una fórmula que bautizó como
Cellfood -"alimento de las células"
en inglés- que, según sus propias palabras,
constituía "la llave para el tratamiento
de cualquier enfermedad". Se trata de
un producto que desintoxica el organismo,
aporta micronutrientes y oxígeno, refuerza
el sistema inmune, mejora la circulación y
la pérdida de memoria, aumenta la biodisponibilidad
de otros suplementos nutricionales o medicinas,
elimina los radicales libres y equilibra el
pH, entre otros efectos terapéuticos.
El
microbiólogo y químico Everett Lafayette
Storey fue uno de los científicos que
participó en el Proyecto Manhattan que dio
lugar a la fabricación de la bomba H, el abominable
ingenio que en 1945 arrasó las ciudades japonesas
de Hiroshima y Nagasaki. Sólo que tanto él
como sus colegas sufrieron también las consecuencias
de aquello ya que resultaron afectados por
las radiaciones a las que se expusieron durante
el proceso de desarrollo y fabricación de
las bombas.
Impulsado pues por la necesidad -y por el
remordimiento ante la masacre que las bombas
provocaron, como posteriormente confesaría-
decidió buscar un remedio que evitara su muerte
y la de las demás personas afectadas por la
contaminación. Alumbraría así un invento que
consideró aún más potente que la bomba atómica
ya que a su juicio constituía "la llave
para el tratamiento de cualquier enfermedad".
Y quizás la prueba de la veracidad de su afirmación
es que el hallazgo no sólo le salvó la vida
sino que le permitió vivir hasta los 80 años
(falleció en 1994).
Hoy "la fórmula Everett Storey" es
conocida como Cellfood -nombre que
le dio su autor-, se comercializa como suplemento
nutricional y su eficacia terapéutica está
contrastada en diversas enfermedades.
ALIMENTO
PARA LAS CÉLULAS
El Cellfood -o "alimento para las células"-
es un concentrado de 78 minerales iónicos,
34 enzimas, 17 aminoácidos, electrolitos y
oxígeno disuelto que se mantienen en una suspensión
iónica de sulfato de deuterio (precisamente
Storey descubrió que el deuterio es el único
isótopo no radiactivo del hidrógeno). Un aspecto
muy importante porque cuando se ingiere el
producto el deuterio disocia las moléculas
de agua (H20) que hay en el cuerpo liberando
en el torrente sanguíneo oxígeno (O) e hidrógeno
(H) nacientes que llegan a cada célula del
cuerpo junto con el resto de nutrientes que
contiene la fórmula. Una cascada de oxígeno
e hidrógeno que se libera paulatinamente allí
donde el cuerpo lo necesita y puede continuar
varios días tras la ingesta de Cellfood.
El porqué de la biodisponibilidad inmediata
de dichos nutrientes se explica en el libro
Belong Belief (Más allá de lo creíble)
-publicado en 1978 y no editado en España-
en el que su autor -Storey- se refiere al
Cellfood como "una ecuación electromagnética".
Según el célebre científico sus nutrientes
se encuentran en forma iónica y coloidal,
es decir, tienen carga negativa y permanecen
suspendidas en un líquido. Y dado que la sangre
y la linfa son también coloidales y de carga
negativa se produce una sincronía natural
que asegura la biodisponibilidad de los nutrientes
dentro del organismo que pasan inmediatamente
a través de las sensibles membranas de la
boca, garganta y esófago a la sangre.
En cuanto a su utilidad terapéutica Storey
la define como "universal y para cualquier
enfermedad" debido a los fenómenos químicos
que se producen al ingerir el Cellfood.
Por una parte, al entrar en contacto con el
agua la fórmula debilita los enlaces de electrones
de las moléculas de ésta disociándolas en
oxígeno e hidrógeno nuevos que se encargan
de limpiar el cuerpo eliminando toxinas. Y
al mismo tiempo nutre las células mediante
el flujo continuo de sus 78 minerales (es
decir, el espectro completo de los minerales
que necesita el cuerpo), 34 enzimas, 17 aminoácidos,
electrolitos y oxígeno contenidos en Cellfood.
De hecho, Storey define su hallazgo como "un
sistema de entrega di-polo, di-base que entrega
nutrientes a las células y tejidos bajo cualquier
circunstancia. Di-polo significa que es efectivo
en cualquier intervalo de polaridad en el
organismo. Di-base significa que es efectivo
en cualquier intervalo de pH del cuerpo y
tiende a normalizar el balance ácido-base
del mismo".
En suma, el Cell-Food se considera
hoy "un normalizador sistémico". Cabe
agregar que el Internacional Hall of Fame
(Salón internacional de la fama) concedió
en 1997 a Larry J. Rhoten, representante
de la empresa Nu-Science Corp. -fabricante
de la Fórmula Everett Storey
o Cellfood- el Premio Anual de Tecnología
Avanzada.
BENEFICIOSO
Y NO TÓXICO
En Más allá de lo creíble Storey también
afirma que Cellfood es "el único
producto que atiende al mismo tiempo los dos
problemas de salud más importantes del organismo
como son la intoxicación del metabolismo y
la inadecuada nutrición celular". De hecho,
numerosos médicos y especialistas consideran
que estas dos situaciones mantenidas en el
tiempo son causa o pueden propiciar la aparición
de cáncer, artritis, fatiga crónica, diabetes,
fibromialgia, envejecimiento prematuro y,
según Storey, "prácticamente todas las
demás enfermedades". "Esta fórmula -afirma
el científico en su libro- limpia el cuerpo
de toxinas y le proporciona nutrientes para
alimentar las células; y ello sin efectos
secundarios ni toxicidad". Así definía
él mismo la utilidad de Cellfood:
-Refuerza la respiración
celular: cuando el producto se
mezcla con agua da lugar a una reacción catalítica
que provee de oxígeno e hidrógeno a las células
del cuerpo. Es decir, ayuda al cuerpo a disponer
de más oxígeno lo que mejora el metabolismo
celular.
-Oxigena el cuerpo
y elimina los radicales libres.
Los radicales libres -iones de oxígeno con
carga positiva (O+)- son considerados por
numerosos bioquímicos la causa primaria del
envejecimiento y de las enfermedades degenerativas.
Y son muchos los productos y técnicas de oxigenación
que crean radicales libres. Pues bien, el
Cellfood no sólo no lo hace sino que
logra que las moléculas de oxigeno naciente
(O-) que libera atraigan a los radicales libres
(O+) formando moléculas de oxígeno puro (02)
a nivel celular.
-Acelera el rendimiento
metabólico: al potenciar la absorción
de nutrientes acelera los procesos metabólicos
poniendo a nuestra disposición mayor cantidad
de vitaminas, minerales, aminoácidos y otros
nutrientes.
-Potencia la energía
vital: su ingesta permite que los
órganos del cuerpo se alineen con sus frecuencias
óptimas de trabajo. Y al fluir el producto
por todo el organismo energizando el sistema
permite al cuerpo un funcionamiento más eficiente.
-Desintoxica el
cuerpo profundamente: además de
incrementar el potencial energético del cuerpo
y acelerar el metabolismo facilita la eliminación
de los materiales de desecho y toxinas. Ese
proceso puede inicialmente producir cefaleas,
malestar general, erupciones cutáneas y otros
síntomas que no deben considerarse efectos
secundarios sino la prueba de que el organismo
se está limpiando en profundidad.
-Equilibra el metabolismo
corporal: como el producto está
cargado eléctricamente y su solución básica
tiene una valencia bipolar resuelve los desequilibrios
de los tejidos.
.-Es completamente
inocuo: todos sus componentes son
inocuos y extraídos de sustancias orgánicas
naturales. Por tanto, al carecer de toxicidad
y no provocar efectos secundarios negativos
puede ser usado tanto por adultos como por
niños.
UNAS
GOTAS AL DÍA
Disuelto en agua o zumo este suplemento nutricional
se toma tres veces al día dependiendo la cantidad
de las necesidades de cada persona y las indicaciones
del especialista. Lo normal es ingerirlo unos
20 minutos antes de las comidas para así mejorar
el aprovechamiento nutricional de los alimentos
que se vayan a ingerir.
En cuanto a los resultados de su ingesta regular
son numerosos los testimonios que indican
que las primeras sensaciones son de bienestar
general y mayor vitalidad. Y la clave está
en el simple hecho de que nuestras células
disponen de más oxígeno para desempeñar sus
labores. No en vano, como decía Stephen
Levine (prestigioso biólogo y autor de
Deficiencia de oxígeno: una coincidencia
en todas las enfermedades degenerativas)-,
"cuando se analiza cualquier caso de enfermedad
grave se observa un estado concomitante de
déficit de oxígeno. El bajo índice de oxígeno
en los tejidos corpóreos es un indicador seguro
de la enfermedad. La hipoxia -o falta de oxígeno
en los tejidos- es la causa fundamental de
todas las enfermedades degenerativas".
L.
Jimeno
¿Quién
es Everett Lafayette Storey?
Everett Lafayette Storey fue un microbiólogo
y químico estadounidense nacido en 1914 que
llegó a convertirse en experto en el uso del
poco conocido deuterio, el único isótopo no
radiactivo del hidrógeno capaz -como descubrió
a mediados de los 50- de romper una molécula
de agua en sus dos componentes. Storey ha
pasado a la historia por ser el padre del
mecanismo de detonación por fusión utilizado
para fabricar la bomba de hidrógeno, de tan
mortíferas consecuencias. Pero, haciéndole
justicia, hay que añadir que dedicó sus últimos
40 años a perfeccionar una fórmula que "compensara"
a la humanidad por el daño recibido. Así lo
confiesa en su libro Beyond Belief en
el que dice que, en parte atormentado por
la masacre que había ocasionado el uso de
sus hallazgos tecnológicos y en parte por
una cuestión de mera supervivencia (se estaba
muriendo a causa de la radiación a la que
había estado expuesto durante la fabricación
de la bomba atómica), decidió centrar sus
esfuerzos en el descubrimiento de una fórmula
terapéutica que le permitiera, al tiempo,
"ponerse en paz" con la Humanidad y salvarse
a sí mismo.
Finalmente, esa fórmula se llamó Cellfood
-o "alimento de las células"- que, según él,
"es la clave para curar cualquier enfermedad".
En realidad creó una terapia oxigenante
basada en la habilidad de los iones de deuterio
para sostener por sí mismos un tipo de reacción
catalítica continuada en la que nuestra agua
corporal interna es disociada en hidrógeno
y oxígeno. Es decir, que la misma tecnología
de "disociación del agua" que fue empleada
en el mecanismo detonador de la bomba H es
la base de Cellfood. Él mismo fue el
primero en probar su propia medicina que le
ayudó a eliminar las toxinas y la radiación
de sus sistemas y le permitió vivir una vida
saludable hasta su muerte con 74 años.
Efectos
terapéuticos del Cellfood
Desde
la primera vez que Everett Storey probara
la fórmula hasta la actualidad se ha contrastado
que Cellfood, además de lo ya dicho
en el cuerpo central de este reportaje...
...aumenta los niveles de energía.
...refuerza el sistema inmune.
...resintoxica el cuerpo y le aporta los micronutrientes
necesarios para equilibrar los tejidos.
...potencia el funcionamiento cerebral, la
alerta y la concentración al mejorar la circulación
sanguínea.
Es muy útil en los casos de pérdida de memoria.
...provoca una oxigenación celular segura
ya que no produce dañinos radicales libres.
Es más, captura y elimina los que ya existen
en el cuerpo. ...actúa como un poderoso antioxidante.
...equilibra el pH.
...calma el sistema nervioso.
...favorece la absorción del resto de nutrientes
ingeridos.
...ayuda a la digestión y al metabolismo.
...facilita la curación rápida de heridas,
verrugas, infecciones oculares y úlceras diabéticas
así como los problemas sinusíticos y las alergias.
La fórmula de Storey -diluida en agua (20
de agua por una de concentrado)- es un gran
agente cicatrizante de uso tópico.
...elimina bacterias, virus, hongos y parásitos
que producen infecciones sin dañar a la flora
benéfica ni a los microorganismos necesarios
para nuestro cuerpo. Y además crea un ambiente
en el que estos agentes patológicos no pueden
prosperar.
Cabe añadir que pacientes sometidos a quimio
o radioterapia aseguran haber mejorado dejando
a veces de sentir náuseas y de perder pelo
y peso.
Aplicaciones
del Cellfood
Centenares de testimonios indican que el Cellfood
reporta algún tipo de beneficio terapéutico
en casos de alergias, artritis, asma y otras
alteraciones respiratorias, cirrosis, cáncer,
cándida, dolor post traumático y lesiones,
enfisema, astenia, fatiga crónica, catarro,
diabetes, eczema, gota, trastornos cardiacos,
herpes simple, infecciones renales, hipertensión,
impotencia, sida, trastornos menstruales,
desórdenes nerviosos, pérdida de memoria,
Alzheimer, psoriasis, anemia, lupus, infecciones
víricas, envejecimiento prematuro, piel frágil
y desvitalizada, calambres musculares y rigidez
muscular, entre otras afecciones. Asimismo,
aumenta la capacidad aeróbica del individuo
para realizar actividades atléticas.
Qué
provoca la falta de oxígeno
Si el cuerpo carece de suficiente oxígeno
el proceso de combustión de los desechos no
puede completarse y las células y fluidos
se intoxican al no poder eliminarse los desperdicios.
En estas condiciones al sistema inmune cada
vez le es más difícil repeler las agresiones
y se va agotando poco a poco. Además, sin
oxígeno suficiente los niveles energéticos
disminuyen, se hace imposible crear células
sanas o eliminar toxinas y la situación se
retroalimenta hasta que el cuerpo pierde la
capacidad de autorrepararse apareciendo la
enfermedad. Pues bien, los síntomas más evidentes
de esa falta de oxigenación celular son:
-Cansancio general.
-Fatiga.
-Estrés.
-Molestias circulatorias.
-Dificultad en la digestión.
-Dolores musculares y calambres.
-Sensación de inestabilidad y pérdida de equilibrio.
-Depresión.
-Pérdida de memoria.
-Pérdida de equilibrio.
-Comportamientos irracionales.
-Acidez gástrica.
-Complicaciones bronquiales.
-Mayor susceptibilidad a la acción de bacterias
oportunistas, infecciones virales y parasitarias,
catarros y gripes.
Otros
productos de oxigenación
-Oxicloruros:
estas sustancias han sido usadas durante casi
100 años para combatir enfermedades infecciosas.
El problema principal es su inestabilidad.
-Ozono:
el ozono tiene la vida media más corta de
los oxidantes comúnmente usados. Su toxicidad
para los tejidos pulmonares es uno de sus
principales problemas. -Peróxido de
Hidrógeno:
fuente lenta y moderada de oxígeno naciente
(un átomo por molécula) con la desventaja
de una alta toxicidad y una vida media corta.
Entra a formar parte del sistema de defensa
del propio organismo contra patógenos mediante
la generación de radicales libres dañinos.