|
|


|
EL DIAGNÓSTICO INTUITIVO |
Cada
vez son más los profesionales de la salud
que están abiertos a las señales inconscientes
que sus pacientes les transmiten y que son
percibidas a través de la intuición. Y no
se trata ya del "ojo clínico" que da la experiencia
sino, sobre todo, de la percepción que se
siente más allá de lo que la memoria y los
años de profesión pueden aportar. Es "saber"
lo que le pasa a un paciente, tanto en los
aspectos físicos como emocionales, sin pruebas
clínicas. Hablamos del diagnóstico intuitivo,
una práctica cada vez más tenida en cuenta
en el mundo.
"Si
se limpiaran las puertas de la percepción
todo aparecería ante el ser humano tal como
es: infinito".
William Blake
"La enfermedad es un programa inteligente
de la Naturaleza que trata de decirle a quien
la padece que está viviendo una situación
que no le conviene". Debo decir que escuché
por primera vez esta definición de boca del
doctor Fermín Moriano hace ya algunos
años -concretamente en febrero de 1999- al
asistir a un curso que éste impartía sobre
la Nueva Medicina basado en las teorías
propugnadas por el conocido médico alemán
Ryke Geerd Hamer del que ya hemos hablado
en estas mismas páginas en otras ocasiones.
Y agregaré que lo que el doctor Moriano expuso
durante aquel fin de semana hizo que la enfermedad
adquiriese para mí un significado distinto
donde la mente y las emociones representan
las causas evidentes de los trastornos físicos
y donde la responsabilidad de su aparición
ya no recae en los demás sino, sobre todo,
en uno mismo.
Básicamente, y de forma muy resumida, lo que
vino a decir es que los descubrimientos del
doctor Hamer mostraban claramente que había
una correlación estrecha entre la psique,
el cerebro y el órgano dañado como quedaba
demostrado tras haber efectuado cientos de
escáneres cerebrales a pacientes con diferentes
patologías, especialmente el cáncer.
Como muchos de nuestros lectores ya saben
el doctor Hamer propugna en su Ley férrea
del cáncer que todo trauma psíquico extremo
que nos pilla de improviso -a contrapié- y
se vive en aislamiento produce un impacto
en el campo electrofisiológico del cerebro
-que se manifiesta en forma de un círculo
con una mancha central, es decir, como una
diana- y alguno -o algunos- de los órganos
que están regulados por esa zona del cerebro
queda afectado. Daño físico cuya importancia
estará en relación directa con la intensidad
con la que se haya vivido el trauma psíquico.
Que se vea afectada una parte u otra de nuestro
organismo dependerá ya del tipo de trauma.
Pues bien, a la hora de ubicar en el organismo
el reflejo de los diferentes traumas emocionales
que hayamos podido vivir conviene saber que
básicamente son tres las formas en que se
manifiesta nuestra mente: consciente, subconsciente
e inconsciente. Y, por tanto, tres son las
formas en que esos traumas pueden ser percibidos.
Es decir, podemos vivirlos de forma consciente,
que es el aspecto de la mente que está activo
durante el periodo de vigilia. En ese estado
las situaciones emocionalmente traumáticas
que vivimos tienden a ser absorbidas mediante
la comprensión, a través del razonamiento
y de la lógica.
El subconsciente, por su parte, es
el aspecto de la mente donde se ubica nuestra
personalidad, el que marca nuestro carácter
y nos hace manifestarnos de una forma distinta
a la de los demás seres humanos. Es aquí donde
quedan registrados los traumas vividos a partir
de un momento determinado (más o menos a partir
de los 6/7 años) y que después deberán ser
objeto de tratamiento por parte de diferentes
técnicas psicoterapéuticas para proceder a
su desactivación.
El último aspecto de la mente -pero no por
ello menos importante- es el inconsciente,
encargado de regular todos los procesos biológicos
de nuestro organismo.
Obviamente, durante el proceso de gestación
y los 6 ó 7 primeros años de vida -en ocasiones
este periodo se prolonga hasta la pubertad-
el aspecto de la mente que predomina es el
inconsciente -regulador de nuestra biología-
ya que en ese periodo no contamos más que
con un consciente incipiente y nuestra personalidad
sólo es un proyecto; y, por tanto, los traumas
emocionales que se viven en ese periodo se
instalan en el inconsciente. De esa forma
biología y biografía forman un todo que nos
acompaña durante el resto de nuestra vida
haciéndonos reaccionar ante estímulos para
los que no encontramos una explicación lógica
al estar incorporados en el inconsciente.
Por otra parte, el hecho de tener activo ese
impacto traumático (aunque no se recuerde)
hace que periódicamente, cuando se den circunstancias
parecidas, volvamos a vivir experiencias similares
que terminan por manifestarse físicamente
en forma de enfermedades. Es lo que Joaquín
Grau -en su Tratado teórico-práctico
de Anatheóresis- denomina CAT (cúmulo
analógico traumático) , algo que se forma
por acumulación de IATs (impactos analógicos
traumáticos). Pues bien, según Joaquín Grau
"en Anatheóresis se entiende que los daños
(IATs y CATs) que nos enferman tienen su etiología
en el útero, en el acto de nacer y hasta los
siete a doce años. Y que toda enfermedad es
una actualización de esos daños que se mantienen
latentes en los estratos de la biografía oculta
de todas las personas. La irrupción, la manifestación
de esos daños en una sintomatología es una
actualización patológica".
Las explicaciones que, en cambio, da la medicina
oficial a la aparición de la enfermedad son
insuficientes ya que están basadas en una
concepción mecanicista y newtoniana donde
nuestro cuerpo es percibido como un mecanismo
formado por diferentes órganos y sistemas
susceptibles de ser tratados aisladamente
(como se tratan las piezas de un reloj). Concepción
que se enfrenta a la de la llamada Medicina
Vibracional que percibe al ser humano como
un "conjunto multidimensional de cuerpos
que vibran en diferentes frecuencias y que
mantienen una correspondencia dinámica entre
ellos", de tal manera que las terapias
van dirigidas al conjunto y no sólo a la parte.
"Cuerpos" que responden a los nombres
de físico, energético o etérico, mental
y espiritual representando la enfermedad
una alteración en esa correspondencia dinámica.
Bueno, pues el inconsciente puede aportar
la respuesta que estamos buscando en las relaciones
mente-cuerpo, según los pocos estudiosos que
se han acercado a ellas con una actitud realmente
científica. En esos estudios se comprueba
cómo negar la enfermedad -e, incluso, la muerte-
es la postura que menos posibilidades de curación
permite, como se pudo comprobar en una investigación
realizada por una comisión de médicos internistas
de la Universidad de Yale que trataba de establecer
la influencia de las alteraciones psíquicas
sobre los procesos patológicos. "Conociendo
la verdad pero no queriendo admitirla evitan
una respuesta eficaz. Comprender los temores
y los problemas de uno conduce al alivio y
a la curación. Saber que se está luchando
y cómo es la lucha son las dos claves",
asegura en una de sus conclusiones el informe
elaborado por dicha comisión.
¿CÓMO
DETECTAR ESOS TRAUMAS?
Como se sabe, los seres humanos recibimos
información del mundo que nos rodea gracias
a los cinco sentidos físicos, información
que se manifiesta a través de tres formas
o canales diferentes: visual, auditivo y kinestésico.
Estos canales pueden manifestarse aisladamente
o de forma simultánea aportando información
tanto del mundo tangible como de aquellas
percepciones que nos hace llegar nuestro sexto
sentido.
Por otra parte, somos emisores de información
de nosotros mismos a través de diferentes
expresiones, unas físicas y otras psíquicas,
unas voluntarias y otras inconscientes. Éstas
últimas pueden ser percibidas por aquellas
personas que poseen una capacidad intuitiva
por encima de lo que se considera normal,
llegando a detectar no solamente el problema
físico que aqueja a una persona sino incluso
las causas emocionales que se lo han provocado.
Es como si se estableciera una conexión más
allá de los sentidos físicos e incluso más
allá de los procesos que la mente genera habitualmente
en toda relación humana. La percepción impacta
no sólo en la mente del receptor sino que
lo hace en toda su estructura psicobiológica.
A medida que la medicina tradicional se va
a abriendo cada vez más al reconocimiento
de los efectos de las tensiones ambientales,
emocionales y espirituales en la salud nuestra
sociedad puede empezar a darse cuenta del
potencial que puede ofrecer una perspectiva
conjunta médica e intuitiva. Así, cada vez
son más los profesionales de la salud que
están abiertos a las señales inconscientes
que sus pacientes les transmiten y que son
percibidas a través de su intuición. Y no
hablo solamente del "ojo clínico" que da la
experiencia sino, sobre todo, de la percepción
que se siente más allá de lo que la memoria
y los años de profesión médica pueden aportar.
Es "saber" lo que le pasa a una persona tanto
en los aspectos físicos como emocionales sin
haberle realizado ningún tipo de prueba, percepción
que, cuando es aceptada, constituye el primer
paso para su solución. En este sentido parece
oportuno recordar las palabras del doctor
Bernard S. Siegel, cirujano oncológico,
cuando habla de la relación que mantiene con
los pacientes: "Sé que uso mi intuición
cuando estudio a los pacientes. 'Sé' cuando
la persona está enferma. Esto produce una
sensación, una vibración, un aura... distinta,
llámese como se quiera. Para mí resulta obvio.
Por supuesto, no renuncio a mis herramientas
de diagnóstico sino que combino intuición,
simbolismo y medicina al tratar a las personas".
Me parece en este sentido igualmente esclarecedora
la frase del doctor Albert Schweitzer:
"Es más importante conocer al paciente
que tiene la enfermedad que conocer la enfermedad
que tiene el paciente".
Entre estos pioneros intuitivos cabe destacar,
además de al doctor Siegel, a la doctora Caroline
Myss, escritora, investigadora, terapeuta
intuitiva y pionera en el campo de la medicina
energética y la conciencia humana. Con Norman
Shealy, neocirujano de Harvard, es coautora
de "Sida: un pasaje a la transformación"
y "La creación de la salud" donde mezcla
la medicina tradicional con el diagnóstico
intuitivo. Es autora también de "Anatomía
del espíritu", best-seller mundial en el que
establece una relación oculta, pero lógica,
entre el alma, la mente y el cuerpo a través
de la medicina energética.
Pues bien, el doctor Norman Shealy afirma
que la capacidad intuitiva de que hace gala
Caroline Myss le ha ayudado en numerosas ocasiones
a realizar diagnósticos más completos que
los que le proporciona la tecnología. "La
física cuántica -manifiesta- ha confirmado
la realidad de la esencia vibratoria de la
vida, que es lo que perciben las personas
intuitivas. El ADN humano vibra a una frecuencia
entre 52 y 78 gigaherzios (miles de millones
de ciclos por segundo).Y si bien todavía no
es posible evaluar con instrumentos científicos
la frecuencia concreta de una persona ni los
obstáculos que impiden la circulación de esa
energía hay dos hechos básicos innegables.
El primero es que la energía vital no es estática;
es cinética, se mueve. Y el segundo, que las
personas dotadas de esta intuición, como Caroline,
son capaces de evaluarla aunque todavía el
método científico no sea capaz de medir con
exactitud ni la mente humana ni el sistema
energético".
Otra autora no menos importante es Mona
Lisa Schulz, neuróloga y neuropsiquiatra.
Se trata de una firme creyente en el poder
de la intuición que lleva más de diez años
ayudándose de esta facultad para tratar a
sus pacientes, algo que la permite ver más
allá de los síntomas para internarse en las
causas, en los desequilibrios emocionales
que conducen a la enfermedad. "Somos seres
intuitivos -explica-. Y la intuición
no es un talento reservado a unos pocos sino
la llave que abre la conexión entre el cuerpo
y las emociones. Confiar en la intuición y
atender a sus mensajes es la clave para cambiar
nuestro destino". Mona Lisa es autora
del libro "Despierta tu intuición"
(Ed. Urano) en el que enseña la forma en que
podemos desarrollar esa facultad presente
en todos los seres humanos de forma natural.
Añadiré, a nivel personal, que yo mismo he
tenido ocasión durante varios años de practicar
la técnica del diagnóstico intuitivo con cientos
de personas en toda España y mi experiencia
me lleva a decir que sólo se puede acceder
a la información relacionada con la enfermedad
de alguien si se es capaz de "sintonizar"
con él, es decir, de entrar en su mundo emocional
a través de la generación por nuestra parte
de la suficiente cantidad de amor, ternura
o compasión por el que sufre. Porque el vehículo
más eficaz de transmisión de información entre
seres humanos es el amor.
Frente a la tecnología más avanzada en el
campo del diagnóstico de que hacen gala nuestros
modernos hospitales se encuentra el abrazo
fraternal que transmite todo lo que nos ocurre.
Por lo que, sin rechazar esa tecnología -necesaria
en muchos casos-, no podemos por menos que
patentizar el hecho de que nos estamos comunicando
con el mundo diciéndole lo que nos pasa de
múltiples maneras y tan sólo hay que abrir
los canales adecuados para percibirlo. La
enfermedad, el sufrimiento y el miedo al dolor
y a la muerte es lo primero que transmitimos
y lo primero en ser captado. A fin de cuentas,
no hay que olvidar que es el mundo espiritual
el que da sentido al mundo material. Y que
ese mundo espiritual es el mismo para todos
los seres humanos. Por tanto, es elevando
nuestro tono vibratorio como podemos acercarnos
a la esencia de los demás, a su biografía
oculta, utilizando nuestra intuición, no nuestra
lógica; siendo holísticos y no reduccionistas.
A la mente racional le cuesta entender cómo
los recuerdos y experiencias dolorosas pueden
crear malestar y enfermedades en nuestra vida,
sobre todo si esos recuerdos y experiencias
no son recordados conscientemente. Por eso
ni los métodos tradicionales, ni los alternativos,
ni la psicoterapia pueden a veces sanar a
las personas enfermas o que sufren dolor.
Porque la clave de la curación está muchas
veces, como antes mencionamos, en el inconsciente.
De ahí que si logramos traer a la mente consciente
los recuerdos almacenados en el cuerpo podamos
tener una comprensión diferente de cómo el
pasado influye en el presente, en nuestra
conciencia y en nuestros actos. Y eso lo lograremos
si aprendemos a utilizar lo que la ya mencionada
doctora Schulz denomina "la red de comunicaciones
de la intuición" a fin de conseguir imaginar
y crearnos una vida más sana en lugar de permitir
que los viejos recuerdos y costumbres continúen
recreando experiencias dolorosas.
En un proceso de diagnóstico intuitivo el
terapeuta debe estar abierto a las señales
internas que puedan llegarle por cualquiera
de los tres canales antes mencionados y no
debe tener prejuicios acerca del tipo de información
que le llegue, por muy absurda o anacrónica
que le pueda parecer. Así, en ocasiones puede
"ver" el momento en que ocurrió el hecho traumático
o "escuchar" las circunstancias en que se
produjo. Su intuición le puede llevar posteriormente
a identificar los momentos a lo largo de la
biografía del paciente en que se repitió el
mismo "colorido emocional" que vivió durante
el hecho traumático y que, por acumulación,
han provocado la patología física que ahora
padece.
Como ejemplo de lo que acabo de decir recuerdo
la experiencia vivida con una amiga durante
un curso que estábamos recibiendo en la Comunidad
de Findhorn. En aquella ocasión estábamos
con otros participantes tomando un té después
de cenar y se me ocurrió decirla que tenía
la impresión de que padecía un problema hepático.
Ella me contestó afirmativamente y yo, tomándola
las manos, cerré los ojos y vi mentalmente
al poco tiempo una cocina de gas que tenía
encendido uno de los quemadores. Veía claramente
las llamas azuladas saliendo por los agujeros
del quemador. Esa visión desapareció entonces
y fue sustituida por otra en la que vi a mi
amiga teniendo cuatro años mientras andaba
por la calle cogida de la mano de su madre.
Y de pronto "vi" también cómo del primer piso
de una casa situada a sus espaldas surgía
una explosión fortísima y cómo su madre la
dejaba con otras personas dirigiéndose al
lugar de la explosión a ayudar a los posibles
heridos. Percibí también claramente que ella,
muy asustada por el impacto de la explosión,
"sintió" en ese momento que su madre la había
"abandonado" quedándose en estado de shock
hasta que ella regresó. Pues bien, según me
confesaría mi amiga el suceso ocurrió tal
cual yo lo había visualizado reconociendo
hasta que la explosión se debió a un escape
de gas. Pues bien, aquello se quedó traumáticamente
grabado en su inconsciente y ahora afloraba
como un problema en el hígado...
MENTE
HUMANA Y FACTOR PSI
El eminente profesor José Luis Pinillos
comenta en su libro "La mente humana"
(Ed. Temas de Hoy) a propósito del futuro
de la mente humana que "como especie hemos
recorrido un largo camino. Aquella criatura
que se puso en pie hace un millón de años
domina la Tierra y está a punto de ocupar
otros planetas. Las posibilidades de la ciencia
parecen ilimitadas y excitan la mente de intelectuales,
artistas y escritores, y también la de los
propios protagonistas de la aventura científica".
Y añade: "Hoy son cada vez más los
equipos de trabajo que se ocupan de anticipar
cuáles serán las líneas maestras del mundo
futuro; la prospectiva ha dejado de ser una
dudosa aventura intelectual para convertirse
poco a poco en algo que puede llegar a ser
una ciencia fascinante. Y en los informes
de esos científicos son muchos los pronósticos
que se refieren al futuro más o menos inmediato
de nuestro psiquismo; así, el aprendizaje
onírico, la percepción extrasensorial, la
potenciación de las aptitudes por la vía genética
y nuevos medios de aprendizaje, y la comunicación
telepática son anticipaciones, entre otras
muchas, que se prevén para un porvenir no
muy lejano".
Cabe añadir que en realidad todo cuanto propugna
el doctor Pinillos de cara al futuro ha sido
y es ya una realidad para muchas personas.
Y lo es desde que los seres humanos hicieron
su aparición sobre el planeta. Las capacidades
llamadas extrasensoriales, la percepción de
acontecimientos por vías insólitas es un hecho
tan innegable como difícil de demostrar en
laboratorio, razón por la cual la comunidad
científica es reticente a la hora de enfrentarse
a tan escurridizo tema. Sin embargo, en lo
relativo al diagnóstico intuitivo, las personas
que lo practican -independientemente de estar
sometidas o no al control del laboratorio
de experimentación- son capaces de realizar
sus percepciones cotidianamente lo que ha
llevado a numerosos médicos a utilizar sus
servicios ambulatoriamente como hemos podido
apreciar anteriormente al hablar de Caroline
Myss.
El factor Psi, la intuición, parece ser el
resultado de la actividad de la glándula pineal
en su relación con el hemisferio derecho del
cerebro y los sistemas límbico y reticular
además de con el cerebelo. Esta actividad
puede percibirse como poco habitual por cuanto
en circunstancias normales el nivel de capacidad
intuitiva que manifestamos es apenas perceptible.
Aunque no hay estudios con base científica
que permitan establecer el proceso por el
cual una persona es capaz de sintonizar con
la biografía oculta y con las patologías aún
no descubiertas de otra es evidente que ese
fenómeno se produce. Lo mismo que otros de
los que participamos todos los seres humanos,
como es el caso de la transmisión de pensamientos
o telepatía. ¿Es ésta la explicación de la
realidad del diagnóstico intuitivo? ¿O es
otra? Porque el prestigioso y popular neurofisiólogo
de la Universidad de Standford, Karl Pribram,
dio hace ya años a conocer que el cerebro
funciona como un auténtico decodificador holográfico.
Y si la realidad física manifestada es un
gigantesco holograma dinámico -o, al menos,
se comporta como tal- según postulan desde
hace tiempo numerosos científicos de vanguardia,
nada impide pensar que pueda establecerse
una conexión del cerebro con ese holograma
universal de forma que pueda acceder a la
información. Tanto de carácter general como
personal porque, como bien se sabe, un holograma
se caracteriza porque la parte contiene la
información del todo y en éste está toda la
información de cada parte (cuando uno parte
una fotografía holográfica en dos no aparece,
como ocurre si hacemos lo mismo con una foto
normal, la mitad de la imagen en un trozo
y la otra mitad en el otro. ¡Aparece la imagen
completa en ambos trozos! Y si seguimos dividiéndola
en cuatro, ocho, dieciséis, etc. trozos...
en todos ellos aparecerá la imagen ¡completa!
Luego, ¿son la telepatía y/o la capacidad
de decodificación holográfica del cerebro
lo que explica el diagnóstico intuitivo? El
tiempo lo dirá.
Por otra parte, debe saberse que no sólo el
cerebro tiene carácter holográfico. Las experiencias
con electrofotografías realizadas en laboratorio
a huevos de salamandra fecundados y a plantones
germinados -efectuadas por Harold Burr
y Semion Kirlian en la Universidad
de Yale durante los años 40- permiten afirmar
que todo organismo en vías de formación está
destinado a seguir una plantilla de crecimiento
preestablecida y que esa plantilla la genera
el campo electromagnético individual de cada
organismo. Una plantilla que tiene carácter
holográfico y tridimensional dando sentido
y orientación a la reproducción celular que
termina por configurar a un individuo.
Cabe añadir que la capacidad de visualizar
con la mente el interior de un cuerpo -el
de otras personas e incluso el propio, mediante
lo que se llama autoscopia- es una técnica
muy practicada hoy por los sofrólogos. Y las
decenas de miles de personas que en todo el
mundo han realizado los cursos de control
mental del doctor Silva a lo largo
de los últimos 30 ó 40 años son igualmente
una demostración de ello.
Termino este tema agregando que no deberíamos
obviar tampoco la posibilidad de que la comunicación
por vías no convencionales entre seres humanos
-algo que sucede de forma natural entre muchas
especies animales- tenga su fundamento en
la existencia de los campos mórficos -o morfogenéticos-
propios de cada especie, tal como formulara
hace unos años el conocido biólogo británico
Rupert Sheldrake.
CÓMO
ACTUAR DESPUÉS DE DESCUBRIR EL TRAUMA
Debo explicar que tan pronto se produce un
trauma el inconsciente intenta por todos los
medios desactivarlo para que no influya en
el desarrollo psicológico. Y para ello altera
el normal funcionamiento de un determinado
órgano o sistema -depende del tipo de trauma
y de su intensidad- con objeto de que a través
del dolor nos enfrentemos a la causa emocional.
Obviamente, como es bastante difícil relacionar
daño físico con daño emocional dada nuestra
concepción de la enfermedad y de que en las
Facultades de Medicina apenas se consideran
unas cuantas patologías de origen psicosomático,
ésta sigue haciéndose patente hasta que se
solucione el conflicto emocional.
Todos sabemos que la medicina convencional
actúa hoy sobre los síntomas y no sobre las
causas. Por eso la enfermedad vuelve a hacer
acto de presencia periódicamente. Así pues,
cuando se descubre la causa emocional el inconsciente
se da por enterado y "apaga" la señal que
mantenía la enfermedad activa. Es lo que la
Nueva Medicina propuesta por Hamer
conoce con el paso de un estado de simpaticotonía
a otro de vagotonía. Por supuesto, la enfermedad
sólo desaparecerá cuando se actúe de forma
simultánea sobre los tres aspectos que conforman
nuestra estructura psicobioenergética, es
decir, mente, energía y físico, si bien el
proceso curativo comienza tan pronto el inconsciente
"apaga la señal". Algo que en muchos casos
ha dado lugar a lo que se conoce como "curación
espontánea" aunque lo normal es que esa curación
se produzca después de algún tiempo, quizás
tanto como se tardó en enfermar.
Evidentemente, hoy se puede actuar sobre el
aspecto emocional con una terapia de tipo
regresivo -como la Anatheóresis- hasta llegar
al CAT (cúmulo analógico traumático) o bien
con Gestalt, Programación Neurolingüistíca
(PNL) o Kinesiología, por citar tan sólo algunas
posibilidades.
A la hora de tratar el aspecto energético
podemos hacerlo con terapias florales, piedras,
cristales y gemas, acupuntura, imposición
de manos, homeopatía, etc. Obviamente, el
aspecto físico puede quedar en manos tanto
de la medicina convencional como de la Naturopatía,
la Medicina Tradicional China, la Medicina
Bioenergética o la Medicina Ayurvédica, por
poner algunos ejemplos. Sin olvidar la importancia
que tienen los hábitos de vida saludables,
el ejercicio, la alimentación adecuada...
y los pensamientos positivos.
EN
RESUMEN...
EN RESUMEN... En suma, el diagnóstico intuitivo
es una herramienta de primer orden que podría
permitir en el futuro a los profesionales
de la salud con mentalidad abierta acceder
a la causa originaria de las enfermedades
de sus pacientes, lo que se traduciría en
una reducción importante de los tratamientos
farmacocinéticos, algo que agradecerá nuestro
organismo. Y que, al mismo tiempo, haría reducir
los gastos del Estado en materia sanitaria
y farmacológica.
Además, tal como he adelantado, lo mejor es
que esta capacidad no es patrimonio de unos
cuantos elegidos sino que de ella participamos
todos los seres humanos en mayor o menor medida.
Eso sí, quienes poseen un mayor grado de capacidad
intuitiva tienen la obligación ética de ponerlo
a disposición de los demás aunque no sea bien
entendida o aceptada esa ayuda. Algo complejo
porque la estructura actual del modelo sanitario
no acepta de buen grado ni siquiera las llamadas
terapias complementarias.
Y, sin embargo, está fuera de toda duda el
carácter psicosomático de la inmensa mayoría
de las enfermedades que nos aquejan, lo que
abre un campo terapéuticamente inmenso a todos
aquellos profesionales de la salud que conciban
al ser humano como una entidad holística donde
la enfermedad pierde su sentido y sólo queda
el enfermo. Donde no enferma un hígado o un
riñón sino un ser humano completo y siempre
como consecuencia de una alteración emocional
a la que es posible acceder si abrimos nuestros
canales con la llave del corazón. De hecho,
una vez que la ciencia reconozca la naturaleza
decisiva de la intuición como base para una
comprensión más amplia de la enfermedad y
de los enfermos se hará posible la incorporación
en los estudios de Medicina de cursos para
el desarrollo de las habilidades intuitivas,
algo que representará un salto cuántico hacia
delante en la práctica médica.
Para finalizar quisiera hacer mención de las
palabras pronunciadas por un conocido médico
de la Clínica de Cleveland (EEUU), el doctor
Irvine Page, quien escribió un excelente
artículo sobre la intuición y el diagnóstico
médico en la revista Postgraduate Medicine:
"En medicina la intuición es decisiva... Más
de la mitad de la práctica médica requiere
decisiones que tienen poca o ninguna base
tecnológica. No existen los aciertos absolutos
ni los errores absolutos; sólo las decisiones
de la cabeza y del corazón, las decisiones
sabias o compasivas. Desdeñamos la magia de
la medicina con peligro para nosotros mismos.
Ninguna sociedad ha prosperado durante siglos
sin una fe trascendente en algo que es más
grande que el yo. Cada uno debe elegir y aceptar
las responsabilidades que la elección conlleva.
El buen médico debe combinar... intuición
y sentido común".
Luis
Arribas
Quienes
deseen asistir a algún curso sobre el manejo
de energías vitalizadoras y diagnóstico intuitivo
pueden informarse en el 670-59 12 68.
|
|
|
|
© 2006 DSALUD.COM Ediciones MK3
S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9, 28220 Majadahonda,
Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
|
|
.
|
|