Un
innovador sistema de electroterapia permite
destruir tumores mediante la exposición a
una corriente eléctrica capaz de poner en
marcha en el interior de las células tumorales
mecanismos biológicos y electroquímicos destinados
a destruir la masa tumoral. Los tejidos cancerígenos
presentan propiedades bioeléctricas diferentes
a los sanos como son una mayor conductividad,
una inversión del potencial eléctrico a través
de la membrana celular, un elevado pH intracelular
y una disminución del pH extracelular. Pues
bien, teniendo ello en cuenta la aplicación
de corrientes eléctricas sobre el tumor permite
obtener magníficos resultados en la recuperación
y destrucción selectiva de tejidos cancerígenos.
Muchos
enfermos de cáncer han superado su enfermedad
sin recurrir a los tres tratamientos oficialmente
"aceptados" por la mayoría de los oncólogos
-cirugía, quimioterapia y radioterapia- gracias
a que no se dejaron llevar por el pánico tras
el diagnóstico y se negaron sin reflexionarlo
antes a someterse a tratamientos tan agresivos
y de escasa efectividad en la mayoría de los
casos. Personas que decidieron primero informarse
adecuadamente antes de dar un solo paso y
buscar nuevos diagnósticos y vías de solución.
Y no se trata -como algunos pretenden hacer
creer- de "personas desesperadas que se
dejan engañar por embaucadores que se aprovechan
de su angustia". Por el contrario, quienes
hoy recurren a las medicinas complementarias
y se informan de los tratamientos alternativos
a los que ofrece la medicina alopática, farmacológica
o convencional -tanto en casos de cáncer como
en cualquier otra patología- son mayoritariamente
personas de nivel económico y cultural alto
o medio-alto. Es decir, personas con preparación
que han desmitificado a la Medicina y a los
médicos, han reflexionado sobre los paupérrimos
resultados de los tratamientos oficiales en
cáncer y son capaces de entender que donde
no hay certeza absoluta ni garantías de nada...
se debe estar abierto a nuevas explicaciones
y soluciones a la enfermedad y, por tanto,
a la esperanza. Y es que en estos tiempos
de monopolio farmacológico en la literatura
médica cada vez se impide la publicación de
más investigaciones mientras otras que consiguen
salir a la luz se someten al imperio del silencio
cuando no al del descrédito organizado. Afortunadamente
esa operación cada vez les resulta más difícil
a sus instigadores. Hoy, quien busca encuentra.
Es más, nuestro Ministerio de Sanidad y Consumo
-que dicen es un servicio público de interés
general aunque en realidad ha estado siempre
al servicio de la gran industria farmacéutica-
debería encabezar de una vez por todas la
puesta en marcha de mecanismos que permitan
acceder a nuestros enfermos a las terapias
alternativas, muchas de las cuales se sufragan
ya por la Seguridad Social en otros países
de la Unión Europea. Es el caso de la Electroterapia,
de la que nos ocupamos en esta ocasión y cuya
eficacia fue ya contrastada en Alemania, Austria,
Suecia, China y Suiza hace años. Y no estamos
hablando de un tratamiento para cualquier
dolencia sino de un método de tratamiento
para el cáncer. ¿Por qué en España, pues,
no se aplica?
LA
EXPERIENCIA DE LAURENT SCHIDLER
A Simone, esposa de Laurent Schidler
-un ciudadano francés que vive en España desde
hace 15 años- se le descubriría en la primavera
de 1996 un cáncer en la mama derecha. Más
concretamente un carcinoma ductal in situ
(DCLIS), un tumor maligno encapsulado que
no invade los tejidos adyacentes. Tras extirparlo
quirúrgicamente la zona sería sometida a continuación
a diversas sesiones de radioterapia y meses
después las pruebas analíticas parecieron
indicar que el problema había desaparecido.
Sin embargo, no era así. A pesar de un seguimiento
exhaustivo cada semestre mediante mamografías
y ecografías en el 2002 se detectó en el pecho
izquierdo una mancha sospechosa. La biopsia
sería concluyente: carcinoma infiltrante.
Y el consejo médico, apremiante: había
que operar de inmediato.
Sin embargo, algo había cambiado. Los años
transcurridos habían servido a Laurent para
estudiar mucho de lo que se había publicado
sobre cáncer llegando al convencimiento de
que los protocolos de la oncología convencional
no son a menudo la mejor respuesta al cáncer
así como para saber que existen numerosas
alternativas de tratamiento. Y él y su mujer
optaron por rechazar la combinación cirugía-quimio-radio
y buscar nuevas vías.
Lo primero que hicieron fue buscar un nuevo
diagnóstico con una tecnología más segura
y avanzada: la Tomografía por Emisión de Positrones
(PET). Una tecnología de la que sólo disponen
23 centros en España, más de 100 en Alemania
-y no todos públicos- por lo que decidieron
no aguardar su turno en la larga lista de
espera existente y viajaron a Alemania. Allí
la PET permitiría descubrir que el diagnóstico
era aún peor: no había uno sino tres tumores
y, además, los ganglios estaban afectados.
Se trataba de un carcinoma lobular infilitrante,
multifocal y muilticéntrico. Conocedores ya
de la existencia de la Electroterapia, decidieron
probar con ella y la mujer se sometería en
Colonia a cuatro sesiones entre febrero y
marzo. Si bien este tratamiento se reembolsa
por algunas cajas de la Seguridad Social en
Alemania, ni la Seguridad Social española
ni el seguro privado de los Schidler quisieron
hacerse cargo del mismo. En mayo, de regreso
en España, una nueva PET dejaría boquiabiertos
a los médicos.
"No existen -decía el informe de la
prueba- lesiones hipermetabólicas focales
que sugieran la existencia de enfermedad tumoral.
En relación con el estudio PET previo de Enero
de 2003 (el de Alemania) se observa la desaparición
de las lesiones hipermetabólicas descritas
en el tejido mamario izquierdo. No se observa
tampoco actividad patológica en área axilar
así como en ambos pulmones. (El resto del
cuerpo, igualmente negativo)."
Es evidente que el contacto de Laurent
y su esposa Simone con la Electroterapia no
podía haber sido mejor.
LA
ELECTROTERAPIA
¿Y qué es la Electroterapia? Pues se trata
de un método que intenta mediante la aplicación
de pequeñas corrientes eléctricas acabar con
el tumor y devolver a la normalidad el campo
energético del órgano afectado. Pero hagamos
un rápido descenso a nuestro interior para
entenderlo mejor...
Nuestro organismo es un complejo universo
de billones de células agrupadas en órganos
y sistemas que funcionan de acuerdo a patrones
de comportamiento previamente establecidos,
probablemente desde la noche de los tiempos.
Nuestras células están compuestas de billones
de moléculas y átomos siendo éstos -dicho
de forma simplificada- enormes "espacios vacíos"
donde un núcleo formado por protones y neutrones
se encuentra rodeado de electrones que giran
a su alrededor con cierta velocidad y vibración
como si de un sistema solar en miniatura se
tratara. Tan "vacío" es el universo de un
átomo que si su núcleo tuviese el tamaño de
una pelota de tenis el electrón más cercano
se hallaría ¡a un kilómetro de distancia!
Siendo el número de protones (carga positiva)
y de neutrones (partículas sin carga) lo que
singulariza cada átomo frente a los demás.
A su alrededor, producto de la interacción
eléctrica causada por la atracción, giran
los electrones (cargas negativas) en órbitas
específicas características de cada átomo.
En suma, un átomo es un sistema eléctrico
que genera un campo electromagnético. Lo
que implica que todo átomo se relaciona con
los demás y con el entorno mediante impulsos
eléctricos. Y otro tanto ocurre con los conjuntos
de átomos que dan lugar a las moléculas, células,
tejidos y órganos. Todo ser vivo, en definitiva,
posee un campo electromagnético propio. Campo
que cuando se desequilibra -lo que puede deberse
a muy diversas causas- genera las disfunciones
que llamamos enfermedades.
Dicho esto debo agregar que ya en 1941 -en
plena Segunda Guerra Mundial- el científico
Albert Szent Gyorgyi -Premio Nobel
de Fisiología y Medicina en 1937 por sus descubrimientos
sobre el ácido ascórbico (vitamina C) y sus
investigaciones sobre la actina, una proteína
muscular- descubriría la relación entre
las enfermedades degenerativas y el potencial
eléctrico de la membrana celular. Encargada
de separar el interior de la célula del exterior,
la membrana posee un determinado voltaje conocido
como "potencial de membrana" que viene determinado
por la concentración de iones (átomos con
carga eléctrica) situados a ambos lados de
la misma. La membrana presenta una polaridad
positiva en su cara extracelular y negativa
en su cara intracelular con un potencial de
membrana del entorno de los -90 miliV en situación
de reposo y estado saludable. Estos datos
de Gyorgyi serían confirmados en 1986 por
R. Bingelli y C. Weinstein quienes
establecieron la siguiente clasificación:
" Potencial de la
membrana de la célula: desde -100 miliV hasta
0 mV.
" Células sanas no
proliferantes: entre -100 y -75 miliV.
" Células alteradas
pero benignas: entre -75 y -35 miliV.
" Células tumorales
cancerosas: entre -35 miliV y -5 miliV.
Estos resultados han sido recientemente confirmados
por el grupo de Paul Roepe en Estados
Unidos que además ha demostrado que la despolarización
de la membrana celular en las células cancerosas
es la causa principal de la resistencia de
las células cancerosas a los agentes quimioterapéuticos.
EL
PÁNICO CELULAR
A esto hay que añadir que entre las últimas
aportaciones a este campo de investigación
destaca la del físico e investigador griego
en el campo de la respuesta biológica a los
campos electromagnéticos Panos T. Pappas
quien tras diez años de estudios sobre el
comportamiento bioeléctrico celular concluiría
que "el cáncer se produce en un estado
extremamente bajo de energía celular manifestada
por un potencial de membrana de -15 milV que
provoca una cadena de funcionamientos defectuosos
específicos de la célula y un estado general
de isquemia (falta de oxígeno) en el organismo".
Pappas sostiene que cuando una célula
está en ese estado de bajo potencial -por
debajo de -15 milV- comienza su división como
respuesta natural para intentar sobrevivir.
"Luego, la crisis de energía de un área
pequeña de células -sostiene Pappas- se difunde
o extiende a un área más amplia debido al
principio más básico y fundamental de la física:
el principio de la conservación de energía
y el principio de conservación de la materia".
Crisis de energía que, según el investigador
griego, es lo que da lugar a una serie de
reacciones que dan lugar al desarrollo del
cáncer. En suma, para llegar al cáncer se
da el siguiente proceso:
"
Un potencial de membrana bajo.
"
La acumulación de iones de sodio dentro de
la célula (hypernatremia).
"
El aumento de la unión de moléculas de agua
con moléculas de sodio en el interior de la
célula.
" La inflamación celular.
" El aumento de la presión osmótica en el
interior de la célula, lo que daña la membrana.
" El crecimiento celular.
" El adelgazamiento de la membrana celular.
" La división celular.
En otras palabras, cuando el potencial de
membrana desciende por debajo de los -15 miliV
el sistema entra en "estado de pánico" y comienza
una multiplicación febril destinada a la supervivencia
de la especie ante esas condiciones límite.
El problema es que las nuevas células reproducen
la cadena defectuosa al crecer en un ambiente
de bajo potencial. El organismo reacciona
entonces teniendo que consumir más energía
y alimento para tratar de mantener vivas a
las células tumorales y, de forma natural,
se produce la difusión o metástasis del cáncer.
Como ejemplo de lo afirmado Pappas menciona
la moderna técnica de la clonación de células
vivientes a través de la ingeniería genética.
La técnica de clonar células vivas consiste
básicamente en forzar a una nueva célula fertilizada
a reproducirse en nuevas copias para que se
desarrolle un embrión idéntico. La técnica
consiste en aislar un óvulo recientemente
fertilizado y ponerlo en un ambiente de nutrición
muy bajo para que ese estado de inanición
y baja energía obligue a la célula a multiplicarse
buscando sobrevivir. Posteriormente, tras
varias divisiones celulares, los biólogos
colocan las nuevas copias celulares en un
ambiente de nutrición adecuada y energía normalizada
donde el embrión se desarrolla ya normalmente
a partir de ese momento.
En suma, aunque las causas de ese estado de
"pánico celular" pueden ser muchas y complejas
para muchos investigadores está fuera de toda
duda -desde hace décadas- que todos los tejidos
cancerígenos presentan un debilitamiento energético.
Pues bien, a pesar de ser sobradamente conocida
la naturaleza eléctrica de nuestras células,
tejidos y órganos la medicina convencional
ha venido ignorando los descubrimientos que
en el campo de la Física y la Biología han
ido apuntando a un método de tratamiento barato
para tratar el cáncer basado en pequeñas corrientes
eléctricas aplicadas en el interior de los
tejidos tumorales.
RESPUESTA
ELÉCTRICA AL TUMOR
Basándose en el déficit eléctrico que caracteriza
a la célula cancerígena, el Dr. Rudolf
Peckar -médico alemán fallecido- comenzaría
a estudiar hace ya varias décadas la utilización
de la electricidad para tratar el cáncer.
Nacía así la actual Electroterapia (ECT),
conocida a lo largo del tiempo como Galvanoterapia,
Electrocancerterapia, Electroquimioterapia,
(por desarrollar procesos químicos a nivel
celular, no por usar quimiterápicos) y Bioelectroterapia.
Y es que Pekar llegaría a la conclusión de
que "la salud y la enfermedad están relacionadas
con las corrientes bioeléctricas de nuestro
cuerpo" por lo que decidió buscar cómo
restaurar la salud de la célula enferma...
devolviéndola la energía perdida mediante
el uso de la electricidad.
En suma, la Electroterapia consiste en hacer
pasar una corriente eléctrica galvánica de
entre 4 y 14 voltios mediante unos electrodos
externos o electrodos subcutáneos de platino
que se aplican en el tumor y/o en el área
adyacente. Y hay que decir que con notable
éxito.
En cuanto al fundamento teórico que explica
los resultados clínicos obtenidos hasta el
momento se piensa que la electricidad, al
circular a través de los dos electrodos -ánodo
y cátodo- implantados directamente en el tumor
o área tumoral, da lugar a un proceso electrolítico
en el que los iones cargados positivamente
(N+, Na+ y K+) migran al cátodo y los negativamente
cargados (Cl-) al ánodo. El área alrededor
del cátodo se vuelve alcalina y la superficie
alrededor del ánodo se hiperacidifica. Y son
esas acidificación y alcalinización que tienen
lugar en el tejido, combinadas, las que llevan
a la destrucción de las células malignas necrosando
los tumores. Unas semanas después estos han
desaparecido dejando simplemente una cicatriz
lisa e indolora.
El segundo efecto directo de la corriente
directa es que altera la concentración de
iones -especialmente en el entorno extracelular
del tejido- lo que induce de manera automática
un cambio de potencial de la membrana celular.
De forma simultánea -y dentro de la misma
serie de reacciones puestas en marcha- se
produce una reacción del sistema inmune que
parece reconocer por fin como "enemigas" a
las células tumorales que antes parecían no
existir.
Cabe agregar que en todo este proceso las
células sanas no se ven afectadas ya que la
electricidad se abre paso entre el ánodo y
el cátodo por el camino de menor resistencia...
y ese es el de las células cancerígenas ya
que tienen -30miliV o incluso menos. Las células
sanas, sin embargo, al tener un alto grado
de resistencia (-70miliV) no se ven afectadas.
La Electroterapia, pues, no sólo tiene carácter
terapéutico sino también preventivo ya que
además de las células tumorales se eliminan
todas las células de baja resistencia que,
con bastante probabilidad, habrían acabado
convirtiéndose en cancerosas.
Es además interesante resaltar que la observación
de las fotografías efectuadas en tumores externos
antes y después del tratamiento con electroterapia
ha permitido constatar que la necrosis posterior
ocupa un espacio irregular y de tamaño mucho
mayor que el del tumor antes de ser tratado,
lo que apunta a que la corriente eléctrica
cumple esa labor de eliminación de células
precancerosas.
Y lo mejor es que la Electroterapia es una
técnica no agresiva, no requiere la hospitalización
del paciente -por lo que puede aplicarse de
forma ambulatoria- y resulta muy barata comparada
con el coste de los tratamientos convencionales
(cirugía, radioterapia y quimioterapia). Es
más, aunque puede usarse en muchos casos como
monoterapia muchos oncólogos aún escépticos
recurren a ella sólo como complemento de sus
tratamientos convencionales.
EXPERIENCIAS
CLÍNICAS EXITOSAS
El país donde el uso de la Electroterapia
está más extendido es China. No obstante,
centros de investigación de todo el mundo
han efectuado numerosos estudios en animales
-desde hamsters a cerdos- para conocer mejor
sus efectos en los distintos tipos de tumores
cancerígenos. Con excelentes resultados. Así
lo refleja, por ejemplo, una investigación
australiana titulada A new treatment for
unrespectable liver tumours: long-term studies
of electrolytic lesions in the pig liver
y desarrollada por Simon A. Wemyss Holden
y otros investigadores en la Universidad de
Adelaida y en el Hospital Queen Elizabeth.
En el apartado de conclusiones puede leerse:
"La mayoría de los tumores de hígado son
inoperables por lo que se necesita urgentemente
un tratamiento alternativo a la resección
quirúrgica. La electrólisis se ha investigado
en estudios con ratas y el procedimiento es
seguro, con efectos exactos y predecibles.
La necrosis producida ha mostrado ser causa
de la destrucción de depósitos de tumor en
el hígado de la rata. Era necesaria pues una
evaluación similar en un modelo con un animal
grande antes de que pudieran comenzar los
ensayos clínicos. Usando electrodos de platino
conectados a un generador de corriente se
crearon áreas de necrosis hepática en el hígado
del cerdo. Ningún animal murió a consecuencia
del tratamiento o tuvo que ser sacrificado
prematuramente. Después de 2 días de tratamiento
la mejora era mínima pero posteriormente empezaron
a apreciarse evidencias de una mejoría progresiva,
de tal manera que después de 4 meses el tamaño
de la lesión electrolítica original se había
reducido mucho y el área de necrosis había
sido reemplazada por una cicatriz fibrosa
con sólo pequeñas islas de tejido necrótico.
En un modelo de animal grande la electrólisis
es un método seguro para crear áreas de necrosis
hepática. Las lesiones sanan con el tiempo
y están asociadas a una morbosidad mínima.
Los resultados apoyan un ensayo de electrólisis
en los pacientes con tumores de hígado en
la actualidad incurables". Cabe añadir
que este estudio resulta especialmente significativo
no sólo por confirmar en cerdos el éxito obtenido
en las ratas sino por la similitud existente
entre el hígado humano y el del cerdo. Una
similitud tal que ya ha comenzado a experimentarse
con el trasplante de hígados de cerdo a seres
humanos en situaciones irreversibles.
Pues bien, a pesar de tales éxitos las autoridades
públicas sanitarias y la mayoría de los oncólogos
siguen mostrado hasta el momento una evidente
falta de interés por conocer a fondo el potencial
de la terapia. Quizás porque resulta imposible
a estas alturas patentar la electricidad como
solución y a lo más que puede aspirarse es
a construir cada vez mejores aparatos para
su aplicación.
En suma, esa es probablemente la causa de
que la Electroterapia siga sin ser aún un
tratamiento popular en Occidente a pesar de
tener tras de sí importantes trabajos clínicos
realizados por investigadores cuya capacidad
profesional está avalada por su trayectoria
científica. A fin de cuentas, a los trabajos
del doctor Peckar -pionero en esta técnica
que desarrolló en su Onckologische Schwerpunktpraxis
de Bad Ischl (Austria)- se añaden otros
muchos trabajos. Es el caso de los realizados
por Swen Alfas -presidente de la Academy
for Applied Knowledge International con
sede en Frederiksberg (Dinamarca)-, Friedrich
Douwes -director médico de la Klinik
St. Georg en Bad Abling (Alemania)-,
Xin Yu-Ling -director de la Clínica
del Cáncer en el China-Japan Friendship
Hospital de Beijing (China) y uno de los
investigadores que más casos tiene registrados
con el tratamiento-, Helmut Séller
-ex director médico de la Klinik Winnerhof
de Baviera (Alemania)-, Hiroshi Kikuchi
-investigador de la Nihon University
de Japón-, H. P. Weber .investigador
del Institut Fur Organo-Bio-Therapie
de Colonia y discípulo de Peckar- y Bjorn
E. W. Nordenstrom -profesor emérito de
Radiología en el Radiology at Karolinska
Institute de Estocolmo (Suecia) y presidente
en 1985 de la asamblea encargada de conceder
el Nobel de Medicina-. Todos ellos personalidades
científicas de renombre cuya mera referencia
debería ser suficiente para terminar con el
escepticismo de los más incrédulos en lo que
a las posibilidades de la Electroterapia se
refiere. Por otra parte, si los nombres no
bastan... ahí están sus resultados. Y es que
a medida que han avanzado las investigaciones
de todos ellos los resultados no han dejado
de sorprender.
Como antes adelanté, China es uno de los países
en donde, probablemente por razones culturales,
la aplicación de la Electroterapia más ha
arraigado y en donde se han realizado los
estudios más amplios. Un comité de expertos
creado por el Ministerio Público de Salud
de ese país decidió, tras comprobar los buenos
resultados que se venían dando desde la visita
en 1987 del profesor Nordenstrom, diseñar
toda una estructura para su aprendizaje y
práctica. Siendo el China-Japan Friendship
Hospital el designado para organizar los
cursos. Y hay que decir que en los últimos
años ha impartido más de 120 a los que asistieron
para formarse cerca de 2.200 médicos. La consecuencia
es que hoy existen ya 1.260 hospitales en
China que utilizan la Electroterapia y se
han tratado más de diez mil casos. Según los
datos, hasta 1997 se trató con Electroterapia
a 8.240 enfermos de los que 7.642 padecían
tumores malignos. Pues bien, hubo remisión
-completa o parcial- en el 76,1% de los casos.
Y de las 598 personas que padecían tumores
benignos se obtuvo remisiones completas o
parciales en el 94,1% de los casos.
Estos datos confirmarían los presentados en
la I Conferencia Internacional de Tratamiento
del Cáncer con Bioelectroterapia realizada
en Beijing (China) en 1992 sobre 2.516 casos
según los cuales el 78,1% había experimentado
claras mejorías (remisiones parciales o completas).
Seis años después -en 1988-, los oncólogos
chinos informaban en la II Conferencia Internacional
de Tratamiento del Cáncer con Bioelectroterapia
-celebrada también en Beijing- que el
tratamiento en 4.000 enfermos de cáncer había
permitido obtener remisiones parciales o completas
en más del 80% de los casos.
Por su parte, los resultados del antes mencionado
doctor H. P. Weber -realizados entre 1997
y 2003 en Colonia (Alemania) con personas
en su mayoría desahuciadas por la medicina
convencional- son aún mejores pues la suma
de remisiones parciales y completas alcanzaba
el 91% de los casos en 18 patologías cancerígenas.
Obteniéndose un extraordinario 100% de remisión
completa en el tratamiento del melanoma maligno
de piel en los 39 casos tratados, un 92% de
remisión completa en los 78 casos de cáncer
de piel, un 79% de remisión completa en los
47 casos de cáncer de hígado y un 89% de remisión
completa en los 276 casos de cáncer de próstata.
Esta proporción de remisiones es, por supuesto,
mucho mejor de la que puede presentar cualquier
terapia convencional para tratar tumores malignos.
En suma, la experiencia acumulada permite
concluir que la Electroterapia logra en un
alto porcentaje de casos la remisión total
o parcial de todo tipo de tumores malignos
y ello...
-Sin
perjudicar el sistema inmune.
-Sin
efectos colaterales negativos.
-Sin
dañar los tejidos sanos.
-Sin
los potenciales problemas de la anestesia
general ya que sólo se usa localmente; y,
-Sin dejar cicatrices problemáticas.
EFICAZ
EN NUMEROSOS TIPOS DE CÁNCER
Debemos agregar que la Electroterapia ha demostrado
ya su efectividad en el tratamiento de cánceres
viscerales como los de pulmón, esófago, hígado,
glándulas suprarrenales, garganta, recto,
útero, y próstata. Siendo los buenos resultados
en los cánceres de pulmón los más conocidos
desde hace tiempo. El mencionado profesor
Björn Nordenström -autor de Biologically
Closed Electric Circuits (BCEC), obra
fundamental para entender los circuitos eléctricos
biológicos- comenzó ya en la década de los
70 a tratar cánceres de pulmón con electroterapia
informando de lo logrado en un ensayo preliminar
sobre cinco pacientes que publicó en 1978.
Posteriormente -en 1983- publicaría un libro
en el que dio a conocer los resultados del
tratamiento con electricidad en 26 tumores
pulmonares presentes en 20 pacientes, muchos
de ellos desahuciados y apartados de los protocolos
habituales (cirugía-quimio-radioterapia).
En él cuenta que obtuvo regresiones en 12
de los 26 tumores sin que después de 5 años
reaparecieran. Nordenström obtuvo también
magníficos resultados en 14 pacientes con
tumores incurables por métodos convencionales
tratándolos con terapia combinada: electroterapia
y quimioterápicos.
Obviamente, el investigador sueco no ha sido
el único en obtener tan buenos resultados.
Su estela, como ya hemos contado, fue seguida
sobre todo en China en donde se han realizado
muchos más estudios de los ya narrados. El
investigador chino Xin Yu Ling, por ejemplo,
afirma que el uso de la Electroterapia en
386 enfermos de cáncer de pulmón -287 hombres
y 99 mujeres de distintas edades entre los
25 y los 78 años con estados medio y avanzado
de la enfermedad- permitió lograr resultados
excelentes. De esos 386 casos, en 99 (25.6%)
se consiguió una remisión completa y en 179
(46.4 %) una remisión parcial. La mejoría
alcanzó, pues, al 72% de los casos. La conclusión
del estudio fue clara: "La Electroterapia
es fácil de usar, efectiva, segura, menos
traumática y permite a los pacientes recuperarse
rápidamente. Se trata de un nuevo y efectivo
método para tratar pacientes con cáncer de
pulmón que no pueden ser operados y no pueden
recibir quimioterapia o radioterapia".
Y en la misma línea apuntan las investigaciones
sobre otros cánceres viscerales. Por ejemplo,
en los cánceres avanzados de esófago y esófago-cardiales.
Xin Yu Ling y sus colaboradores han podido
comprobarlo. "No hay -explican en su
informe- ningún método eficaz para tratar
a quienes tienen síntomas de obstrucción,
no han podido tomar comida durante mucho tiempo
y están muy débiles. Sin embargo, en 1992
nosotros empezamos a tratar a esos pacientes
con Electroterapia y obtuvimos éxito. Tras
el tratamiento los síntomas de obstrucción
desaparecieron, pudieron tomar comida y cuidar
de si mismos. Así que es obvio que se trata
de un método eficaz para tratar cánceres de
esófago de fase tardía y cáncer esófago-cardial".
Cabe añadir que las experiencias en otros
tipos de cánceres de vísceras han sido igualmente
esperanzadoras.
Finalizamos explicando que si en los casos
mencionados los resultados han sido satisfactorios...
aún lo han sido más en los cánceres superficiales
como los de pecho, tiroides, glándula parótida,
cavidad oral (incluso cánceres de lengua y
encía), vagina y piel. El antes citado doctor
Weber ha obtenido en Colonia (Alemania), por
ejemplo, el 100% de remisión completa en los
casos de melanoma maligno de piel. Además,
en los últimos años la Electroterapia se ha
aplicado también con éxito en el tratamiento
de tumores benignos como el hemangioma, el
adenoma tiroideo, el fibroma de pecho y otros.
El doctor Xin Yu Ling y otros investigadores
explican en su trabajo Treatment of cavernous
hemangioma with electrochimical therapy que
"la terapia electroquímica (denominada
así por provocar reacciones químicas en los
tejidos y no por compatibilizarse con quimioterapia)
fue usada para tratar hemangiomas cavernosos
en 48 pacientes. Los tumores se encontraban
localizados en la mejilla (14), cuello (13),
la cavidad oral (8), la pared del pecho (6),
los miembros (2) y el hígado (5). El tumor
más grande era de 18 x 13 centímetros de diámetro
y el más pequeño de 3,5 x 4 cm. Después de
la anestesia local insertamos electrodos de
platino en el tumor. La efectividad clínica
fue de 34 pacientes con remisión completa
(CR) en los que los hemangiomas desaparecieron
y la apariencia de los pacientes volvió a
la normalidad; 11 pacientes con remisión parcial
(PR) en los que el tumor se minimizó a la
mitad y su apariencia mejoró; otros 3 pacientes
no mejoraron y su tumor sólo se redujo una
cuarta parte. La proporción eficaz total de
CR más PR era 93.7%".
¿QUÉ
PASA EN ESPAÑA?
Todo lo hasta aquí contado se encuentra publicado
en trabajos científicos de prestigio. ¿Por
qué los oncólogos españoles los ignoran? ¿Por
qué no se plantean el uso de la Electroterapia,
si no como monoterapia al menos como terapia
complementaria? A fin de cuentas, está demostrado
también que el efecto de aplicar la corriente
directamente en el tumor permite una mayor
absorción y más específica de los productos
quimioterápicos. Y que permite evitar gran
parte del sufrimiento al paciente y mejorar
su calidad de vida. Y si no lo hacen los oncólogos
debido a los enormes condicionamientos y presiones
a las que están sometidos, ¿qué esperan nuestras
autoridades sanitarias para incorporar al
Sistema Público de Salud ésta y otras muchas
de las terapias alternativas existentes sobre
cuya indudable efectividad venimos hablando
en estar revista desde hace meses? ¿Cuándo
se va a dejar decidir a los españoles gravemente
enfermos sobre su vida?
Evidentemente, queda mucho camino por investigar
en el ámbito de la Electroterapia. Y es que
aunque las máquinas de Electroterapia han
ido evolucionando desde los años 70 con la
fibra óptica y el control digital de la corriente
galvánica produciendo mejores resultados hay
que seguir profundizando en los procesos bioquímicos
que desembocan en la necrosis tumoral, profundizar
sobre la intensidad más adecuada de los campos
eléctricos para ajustarla a los distintos
tipos de tumor y tamaños, mejorar el método
para descubrir las células tumorales residuales
y delimitar las áreas en que cada electrodo
causa la muerte de las células cancerosas,
mejorar los efectos en cada sesión...
Sí, sigue habiendo preguntas por contestar.
Pero los pacientes curados hasta hoy en distintas
partes del mundo obligan a nuestra Sanidad
Pública y a nuestras universidades a abrir
sus puertas a la Electroterapia -como a otros
muchas opciones terapéuticas- aunque solo
sea porque se trata de un sistema mucho más
barato y en muchos casos mucho más eficaz
que los tratamientos convencionales. Es una
esperanza que no se puede hurtar a los enfermos
de cáncer. Laurent Schidler buscó la solución
fuera de España y como la encontró en la Electroterapia
es un firme convencido de su pronto reconocimiento
público. "El que cura tiene razón -escribe
Schidler-. Así era la medicina en algún
día muy lejano y apelo a todos los especialistas,
generalistas y prescriptores para que volvamos
a la esencia de la investigación; es decir,
al margen de cualquier interés económico o
prejuicios acerca de lo que es alternativo
o no lo es. La curación es lo que importa,
no la denominación. Apelo igualmente a todos
los pacientes para que sean los propios gestores
de su enfermedad y consideren alternativas
válidas. Y apelo a los médicos para que no
descarten de antemano y sin fundamento las
soluciones alternativas serias porque ello
significa dar la espalada al progreso en temas
de cáncer".
Antonio F. Muro
La
corriente eléctrica del Indiba también
frena el crecimiento tumoral
Como
nuestros lectores recordarán, Discovery DSALUD
publicó ya en julio del 2002 que la electricidad
que transmiten los equipos de hipertemia de
Indiba ralentiza la proliferación de
células tumorales e induce su muerte. Así
lo comprobaría en experimentos "in vitro"
el grupo que dirige Alejandro Ubeda,
subdirector del Departamento de Investigación
del Servicio de Bioelectromagnetismo del Hospital
Ramón y Cajal de Madrid en un estudio encargado
en su día por el Ministerio de Sanidad y Consumo.
En el experimento se emplearon dos tipos celulares
de líneas humanas de origen canceroso y altamente
sensibles a agentes químicos y físicos. La
primera, de tejido nervioso: un neuroblastoma;
la segunda, de tejidos periféricos: un hepatocarcinoma.
Las células fueron expuestas -en condiciones
ciegas para tratamiento- a corrientes del
tipo empleado por el equipo de Indiba.
Las densidades de las corrientes empleadas
cubrían un amplio rango desde niveles atérmicos
a térmicos (hipertermia 0,2 - 1,0 oC). Y los
resultados se compararon con grupos de células
de control, exactamente iguales a las otras...
sólo que no fueron expuestas a las corrientes.
Por último, se analizaron diversos parámetros
implicados en el proceso canceroso: la viabilidad
celular, el crecimiento celular y la diferenciación
celular.
Pues bien, los dos tipos de células cancerosas
respondieron a las corrientes atérmicas y
el efecto observado fue tanto de tipo citostático
(reducción del crecimiento celular) como citotóxico
(incremento de la muerte celular), dependiendo
de la línea empleada. En otras palabras, se
demostró que el Recuperador Electrónico de
Indiba detiene la proliferación de
las células cancerosas y a veces, incluso,
provoca su destrucción. Y ello sin afectar
negativamente a las células sanas.