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    Reportajes.

  CÁNCER: ¿QUÉ ES Y QUÉ LO CAUSA? (XXIII) ELECTROTERAPIA CONTRA EL CÁNCER

Un innovador sistema de electroterapia permite destruir tumores mediante la exposición a una corriente eléctrica capaz de poner en marcha en el interior de las células tumorales mecanismos biológicos y electroquímicos destinados a destruir la masa tumoral. Los tejidos cancerígenos presentan propiedades bioeléctricas diferentes a los sanos como son una mayor conductividad, una inversión del potencial eléctrico a través de la membrana celular, un elevado pH intracelular y una disminución del pH extracelular. Pues bien, teniendo ello en cuenta la aplicación de corrientes eléctricas sobre el tumor permite obtener magníficos resultados en la recuperación y destrucción selectiva de tejidos cancerígenos.

Muchos enfermos de cáncer han superado su enfermedad sin recurrir a los tres tratamientos oficialmente "aceptados" por la mayoría de los oncólogos -cirugía, quimioterapia y radioterapia- gracias a que no se dejaron llevar por el pánico tras el diagnóstico y se negaron sin reflexionarlo antes a someterse a tratamientos tan agresivos y de escasa efectividad en la mayoría de los casos. Personas que decidieron primero informarse adecuadamente antes de dar un solo paso y buscar nuevos diagnósticos y vías de solución. Y no se trata -como algunos pretenden hacer creer- de "personas desesperadas que se dejan engañar por embaucadores que se aprovechan de su angustia". Por el contrario, quienes hoy recurren a las medicinas complementarias y se informan de los tratamientos alternativos a los que ofrece la medicina alopática, farmacológica o convencional -tanto en casos de cáncer como en cualquier otra patología- son mayoritariamente personas de nivel económico y cultural alto o medio-alto. Es decir, personas con preparación que han desmitificado a la Medicina y a los médicos, han reflexionado sobre los paupérrimos resultados de los tratamientos oficiales en cáncer y son capaces de entender que donde no hay certeza absoluta ni garantías de nada... se debe estar abierto a nuevas explicaciones y soluciones a la enfermedad y, por tanto, a la esperanza. Y es que en estos tiempos de monopolio farmacológico en la literatura médica cada vez se impide la publicación de más investigaciones mientras otras que consiguen salir a la luz se someten al imperio del silencio cuando no al del descrédito organizado. Afortunadamente esa operación cada vez les resulta más difícil a sus instigadores. Hoy, quien busca encuentra.
Es más, nuestro Ministerio de Sanidad y Consumo -que dicen es un servicio público de interés general aunque en realidad ha estado siempre al servicio de la gran industria farmacéutica- debería encabezar de una vez por todas la puesta en marcha de mecanismos que permitan acceder a nuestros enfermos a las terapias alternativas, muchas de las cuales se sufragan ya por la Seguridad Social en otros países de la Unión Europea. Es el caso de la Electroterapia, de la que nos ocupamos en esta ocasión y cuya eficacia fue ya contrastada en Alemania, Austria, Suecia, China y Suiza hace años. Y no estamos hablando de un tratamiento para cualquier dolencia sino de un método de tratamiento para el cáncer. ¿Por qué en España, pues, no se aplica?

LA EXPERIENCIA DE LAURENT SCHIDLER
A Simone, esposa de Laurent Schidler -un ciudadano francés que vive en España desde hace 15 años- se le descubriría en la primavera de 1996 un cáncer en la mama derecha. Más concretamente un carcinoma ductal in situ (DCLIS), un tumor maligno encapsulado que no invade los tejidos adyacentes. Tras extirparlo quirúrgicamente la zona sería sometida a continuación a diversas sesiones de radioterapia y meses después las pruebas analíticas parecieron indicar que el problema había desaparecido. Sin embargo, no era así. A pesar de un seguimiento exhaustivo cada semestre mediante mamografías y ecografías en el 2002 se detectó en el pecho izquierdo una mancha sospechosa. La biopsia sería concluyente: carcinoma infiltrante. Y el consejo médico, apremiante: había que operar de inmediato.
Sin embargo, algo había cambiado. Los años transcurridos habían servido a Laurent para estudiar mucho de lo que se había publicado sobre cáncer llegando al convencimiento de que los protocolos de la oncología convencional no son a menudo la mejor respuesta al cáncer así como para saber que existen numerosas alternativas de tratamiento. Y él y su mujer optaron por rechazar la combinación cirugía-quimio-radio y buscar nuevas vías.
Lo primero que hicieron fue buscar un nuevo diagnóstico con una tecnología más segura y avanzada: la Tomografía por Emisión de Positrones (PET). Una tecnología de la que sólo disponen 23 centros en España, más de 100 en Alemania -y no todos públicos- por lo que decidieron no aguardar su turno en la larga lista de espera existente y viajaron a Alemania. Allí la PET permitiría descubrir que el diagnóstico era aún peor: no había uno sino tres tumores y, además, los ganglios estaban afectados. Se trataba de un carcinoma lobular infilitrante, multifocal y muilticéntrico. Conocedores ya de la existencia de la Electroterapia, decidieron probar con ella y la mujer se sometería en Colonia a cuatro sesiones entre febrero y marzo. Si bien este tratamiento se reembolsa por algunas cajas de la Seguridad Social en Alemania, ni la Seguridad Social española ni el seguro privado de los Schidler quisieron hacerse cargo del mismo. En mayo, de regreso en España, una nueva PET dejaría boquiabiertos a los médicos.
"No existen -decía el informe de la prueba- lesiones hipermetabólicas focales que sugieran la existencia de enfermedad tumoral. En relación con el estudio PET previo de Enero de 2003 (el de Alemania) se observa la desaparición de las lesiones hipermetabólicas descritas en el tejido mamario izquierdo. No se observa tampoco actividad patológica en área axilar así como en ambos pulmones. (El resto del cuerpo, igualmente negativo)."
Es evidente que el contacto de Laurent y su esposa Simone con la Electroterapia no podía haber sido mejor.

LA ELECTROTERAPIA
¿Y qué es la Electroterapia? Pues se trata de un método que intenta mediante la aplicación de pequeñas corrientes eléctricas acabar con el tumor y devolver a la normalidad el campo energético del órgano afectado. Pero hagamos un rápido descenso a nuestro interior para entenderlo mejor...
Nuestro organismo es un complejo universo de billones de células agrupadas en órganos y sistemas que funcionan de acuerdo a patrones de comportamiento previamente establecidos, probablemente desde la noche de los tiempos. Nuestras células están compuestas de billones de moléculas y átomos siendo éstos -dicho de forma simplificada- enormes "espacios vacíos" donde un núcleo formado por protones y neutrones se encuentra rodeado de electrones que giran a su alrededor con cierta velocidad y vibración como si de un sistema solar en miniatura se tratara. Tan "vacío" es el universo de un átomo que si su núcleo tuviese el tamaño de una pelota de tenis el electrón más cercano se hallaría ¡a un kilómetro de distancia! Siendo el número de protones (carga positiva) y de neutrones (partículas sin carga) lo que singulariza cada átomo frente a los demás. A su alrededor, producto de la interacción eléctrica causada por la atracción, giran los electrones (cargas negativas) en órbitas específicas características de cada átomo. En suma, un átomo es un sistema eléctrico que genera un campo electromagnético. Lo que implica que todo átomo se relaciona con los demás y con el entorno mediante impulsos eléctricos. Y otro tanto ocurre con los conjuntos de átomos que dan lugar a las moléculas, células, tejidos y órganos. Todo ser vivo, en definitiva, posee un campo electromagnético propio. Campo que cuando se desequilibra -lo que puede deberse a muy diversas causas- genera las disfunciones que llamamos enfermedades.
Dicho esto debo agregar que ya en 1941 -en plena Segunda Guerra Mundial- el científico Albert Szent Gyorgyi -Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1937 por sus descubrimientos sobre el ácido ascórbico (vitamina C) y sus investigaciones sobre la actina, una proteína muscular- descubriría la relación entre las enfermedades degenerativas y el potencial eléctrico de la membrana celular. Encargada de separar el interior de la célula del exterior, la membrana posee un determinado voltaje conocido como "potencial de membrana" que viene determinado por la concentración de iones (átomos con carga eléctrica) situados a ambos lados de la misma. La membrana presenta una polaridad positiva en su cara extracelular y negativa en su cara intracelular con un potencial de membrana del entorno de los -90 miliV en situación de reposo y estado saludable. Estos datos de Gyorgyi serían confirmados en 1986 por R. Bingelli y C. Weinstein quienes establecieron la siguiente clasificación:
    " Potencial de la membrana de la célula: desde -100 miliV hasta 0 mV.
    " Células sanas no proliferantes: entre -100 y -75 miliV.
    " Células alteradas pero benignas: entre -75 y -35 miliV.
    " Células tumorales cancerosas: entre -35 miliV y -5 miliV.
Estos resultados han sido recientemente confirmados por el grupo de Paul Roepe en Estados Unidos que además ha demostrado que la despolarización de la membrana celular en las células cancerosas es la causa principal de la resistencia de las células cancerosas a los agentes quimioterapéuticos.

EL PÁNICO CELULAR
A esto hay que añadir que entre las últimas aportaciones a este campo de investigación destaca la del físico e investigador griego en el campo de la respuesta biológica a los campos electromagnéticos Panos T. Pappas quien tras diez años de estudios sobre el comportamiento bioeléctrico celular concluiría que "el cáncer se produce en un estado extremamente bajo de energía celular manifestada por un potencial de membrana de -15 milV que provoca una cadena de funcionamientos defectuosos específicos de la célula y un estado general de isquemia (falta de oxígeno) en el organismo". Pappas sostiene que cuando una célula está en ese estado de bajo potencial -por debajo de -15 milV- comienza su división como respuesta natural para intentar sobrevivir. "Luego, la crisis de energía de un área pequeña de células -sostiene Pappas- se difunde o extiende a un área más amplia debido al principio más básico y fundamental de la física: el principio de la conservación de energía y el principio de conservación de la materia". Crisis de energía que, según el investigador griego, es lo que da lugar a una serie de reacciones que dan lugar al desarrollo del cáncer. En suma, para llegar al cáncer se da el siguiente proceso:
    " Un potencial de membrana bajo.
    " La acumulación de iones de sodio dentro de la célula (hypernatremia).
    " El aumento de la unión de moléculas de agua con moléculas de sodio en el interior de la célula.
     " La inflamación celular.
     " El aumento de la presión osmótica en el interior de la célula, lo que daña la membrana.
     " El crecimiento celular.
     " El adelgazamiento de la membrana celular.
     " La división celular.
En otras palabras, cuando el potencial de membrana desciende por debajo de los -15 miliV el sistema entra en "estado de pánico" y comienza una multiplicación febril destinada a la supervivencia de la especie ante esas condiciones límite. El problema es que las nuevas células reproducen la cadena defectuosa al crecer en un ambiente de bajo potencial. El organismo reacciona entonces teniendo que consumir más energía y alimento para tratar de mantener vivas a las células tumorales y, de forma natural, se produce la difusión o metástasis del cáncer.
Como ejemplo de lo afirmado Pappas menciona la moderna técnica de la clonación de células vivientes a través de la ingeniería genética. La técnica de clonar células vivas consiste básicamente en forzar a una nueva célula fertilizada a reproducirse en nuevas copias para que se desarrolle un embrión idéntico. La técnica consiste en aislar un óvulo recientemente fertilizado y ponerlo en un ambiente de nutrición muy bajo para que ese estado de inanición y baja energía obligue a la célula a multiplicarse buscando sobrevivir. Posteriormente, tras varias divisiones celulares, los biólogos colocan las nuevas copias celulares en un ambiente de nutrición adecuada y energía normalizada donde el embrión se desarrolla ya normalmente a partir de ese momento.
En suma, aunque las causas de ese estado de "pánico celular" pueden ser muchas y complejas para muchos investigadores está fuera de toda duda -desde hace décadas- que todos los tejidos cancerígenos presentan un debilitamiento energético. Pues bien, a pesar de ser sobradamente conocida la naturaleza eléctrica de nuestras células, tejidos y órganos la medicina convencional ha venido ignorando los descubrimientos que en el campo de la Física y la Biología han ido apuntando a un método de tratamiento barato para tratar el cáncer basado en pequeñas corrientes eléctricas aplicadas en el interior de los tejidos tumorales.

RESPUESTA ELÉCTRICA AL TUMOR
Basándose en el déficit eléctrico que caracteriza a la célula cancerígena, el Dr. Rudolf Peckar -médico alemán fallecido- comenzaría a estudiar hace ya varias décadas la utilización de la electricidad para tratar el cáncer. Nacía así la actual Electroterapia (ECT), conocida a lo largo del tiempo como Galvanoterapia, Electrocancerterapia, Electroquimioterapia, (por desarrollar procesos químicos a nivel celular, no por usar quimiterápicos) y Bioelectroterapia. Y es que Pekar llegaría a la conclusión de que "la salud y la enfermedad están relacionadas con las corrientes bioeléctricas de nuestro cuerpo" por lo que decidió buscar cómo restaurar la salud de la célula enferma... devolviéndola la energía perdida mediante el uso de la electricidad.
En suma, la Electroterapia consiste en hacer pasar una corriente eléctrica galvánica de entre 4 y 14 voltios mediante unos electrodos externos o electrodos subcutáneos de platino que se aplican en el tumor y/o en el área adyacente. Y hay que decir que con notable éxito.
En cuanto al fundamento teórico que explica los resultados clínicos obtenidos hasta el momento se piensa que la electricidad, al circular a través de los dos electrodos -ánodo y cátodo- implantados directamente en el tumor o área tumoral, da lugar a un proceso electrolítico en el que los iones cargados positivamente (N+, Na+ y K+) migran al cátodo y los negativamente cargados (Cl-) al ánodo. El área alrededor del cátodo se vuelve alcalina y la superficie alrededor del ánodo se hiperacidifica. Y son esas acidificación y alcalinización que tienen lugar en el tejido, combinadas, las que llevan a la destrucción de las células malignas necrosando los tumores. Unas semanas después estos han desaparecido dejando simplemente una cicatriz lisa e indolora.
El segundo efecto directo de la corriente directa es que altera la concentración de iones -especialmente en el entorno extracelular del tejido- lo que induce de manera automática un cambio de potencial de la membrana celular. De forma simultánea -y dentro de la misma serie de reacciones puestas en marcha- se produce una reacción del sistema inmune que parece reconocer por fin como "enemigas" a las células tumorales que antes parecían no existir.
Cabe agregar que en todo este proceso las células sanas no se ven afectadas ya que la electricidad se abre paso entre el ánodo y el cátodo por el camino de menor resistencia... y ese es el de las células cancerígenas ya que tienen -30miliV o incluso menos. Las células sanas, sin embargo, al tener un alto grado de resistencia (-70miliV) no se ven afectadas.
La Electroterapia, pues, no sólo tiene carácter terapéutico sino también preventivo ya que además de las células tumorales se eliminan todas las células de baja resistencia que, con bastante probabilidad, habrían acabado convirtiéndose en cancerosas.
Es además interesante resaltar que la observación de las fotografías efectuadas en tumores externos antes y después del tratamiento con electroterapia ha permitido constatar que la necrosis posterior ocupa un espacio irregular y de tamaño mucho mayor que el del tumor antes de ser tratado, lo que apunta a que la corriente eléctrica cumple esa labor de eliminación de células precancerosas.
Y lo mejor es que la Electroterapia es una técnica no agresiva, no requiere la hospitalización del paciente -por lo que puede aplicarse de forma ambulatoria- y resulta muy barata comparada con el coste de los tratamientos convencionales (cirugía, radioterapia y quimioterapia). Es más, aunque puede usarse en muchos casos como monoterapia muchos oncólogos aún escépticos recurren a ella sólo como complemento de sus tratamientos convencionales.

EXPERIENCIAS CLÍNICAS EXITOSAS
El país donde el uso de la Electroterapia está más extendido es China. No obstante, centros de investigación de todo el mundo han efectuado numerosos estudios en animales -desde hamsters a cerdos- para conocer mejor sus efectos en los distintos tipos de tumores cancerígenos. Con excelentes resultados. Así lo refleja, por ejemplo, una investigación australiana titulada A new treatment for unrespectable liver tumours: long-term studies of electrolytic lesions in the pig liver y desarrollada por Simon A. Wemyss Holden y otros investigadores en la Universidad de Adelaida y en el Hospital Queen Elizabeth. En el apartado de conclusiones puede leerse: "La mayoría de los tumores de hígado son inoperables por lo que se necesita urgentemente un tratamiento alternativo a la resección quirúrgica. La electrólisis se ha investigado en estudios con ratas y el procedimiento es seguro, con efectos exactos y predecibles. La necrosis producida ha mostrado ser causa de la destrucción de depósitos de tumor en el hígado de la rata. Era necesaria pues una evaluación similar en un modelo con un animal grande antes de que pudieran comenzar los ensayos clínicos. Usando electrodos de platino conectados a un generador de corriente se crearon áreas de necrosis hepática en el hígado del cerdo. Ningún animal murió a consecuencia del tratamiento o tuvo que ser sacrificado prematuramente. Después de 2 días de tratamiento la mejora era mínima pero posteriormente empezaron a apreciarse evidencias de una mejoría progresiva, de tal manera que después de 4 meses el tamaño de la lesión electrolítica original se había reducido mucho y el área de necrosis había sido reemplazada por una cicatriz fibrosa con sólo pequeñas islas de tejido necrótico. En un modelo de animal grande la electrólisis es un método seguro para crear áreas de necrosis hepática. Las lesiones sanan con el tiempo y están asociadas a una morbosidad mínima. Los resultados apoyan un ensayo de electrólisis en los pacientes con tumores de hígado en la actualidad incurables". Cabe añadir que este estudio resulta especialmente significativo no sólo por confirmar en cerdos el éxito obtenido en las ratas sino por la similitud existente entre el hígado humano y el del cerdo. Una similitud tal que ya ha comenzado a experimentarse con el trasplante de hígados de cerdo a seres humanos en situaciones irreversibles.
Pues bien, a pesar de tales éxitos las autoridades públicas sanitarias y la mayoría de los oncólogos siguen mostrado hasta el momento una evidente falta de interés por conocer a fondo el potencial de la terapia. Quizás porque resulta imposible a estas alturas patentar la electricidad como solución y a lo más que puede aspirarse es a construir cada vez mejores aparatos para su aplicación.
En suma, esa es probablemente la causa de que la Electroterapia siga sin ser aún un tratamiento popular en Occidente a pesar de tener tras de sí importantes trabajos clínicos realizados por investigadores cuya capacidad profesional está avalada por su trayectoria científica. A fin de cuentas, a los trabajos del doctor Peckar -pionero en esta técnica que desarrolló en su Onckologische Schwerpunktpraxis de Bad Ischl (Austria)- se añaden otros muchos trabajos. Es el caso de los realizados por Swen Alfas -presidente de la Academy for Applied Knowledge International con sede en Frederiksberg (Dinamarca)-, Friedrich Douwes -director médico de la Klinik St. Georg en Bad Abling (Alemania)-, Xin Yu-Ling -director de la Clínica del Cáncer en el China-Japan Friendship Hospital de Beijing (China) y uno de los investigadores que más casos tiene registrados con el tratamiento-, Helmut Séller -ex director médico de la Klinik Winnerhof de Baviera (Alemania)-, Hiroshi Kikuchi -investigador de la Nihon University de Japón-, H. P. Weber .investigador del Institut Fur Organo-Bio-Therapie de Colonia y discípulo de Peckar- y Bjorn E. W. Nordenstrom -profesor emérito de Radiología en el Radiology at Karolinska Institute de Estocolmo (Suecia) y presidente en 1985 de la asamblea encargada de conceder el Nobel de Medicina-. Todos ellos personalidades científicas de renombre cuya mera referencia debería ser suficiente para terminar con el escepticismo de los más incrédulos en lo que a las posibilidades de la Electroterapia se refiere. Por otra parte, si los nombres no bastan... ahí están sus resultados. Y es que a medida que han avanzado las investigaciones de todos ellos los resultados no han dejado de sorprender.
Como antes adelanté, China es uno de los países en donde, probablemente por razones culturales, la aplicación de la Electroterapia más ha arraigado y en donde se han realizado los estudios más amplios. Un comité de expertos creado por el Ministerio Público de Salud de ese país decidió, tras comprobar los buenos resultados que se venían dando desde la visita en 1987 del profesor Nordenstrom, diseñar toda una estructura para su aprendizaje y práctica. Siendo el China-Japan Friendship Hospital el designado para organizar los cursos. Y hay que decir que en los últimos años ha impartido más de 120 a los que asistieron para formarse cerca de 2.200 médicos. La consecuencia es que hoy existen ya 1.260 hospitales en China que utilizan la Electroterapia y se han tratado más de diez mil casos. Según los datos, hasta 1997 se trató con Electroterapia a 8.240 enfermos de los que 7.642 padecían tumores malignos. Pues bien, hubo remisión -completa o parcial- en el 76,1% de los casos. Y de las 598 personas que padecían tumores benignos se obtuvo remisiones completas o parciales en el 94,1% de los casos.
Estos datos confirmarían los presentados en la I Conferencia Internacional de Tratamiento del Cáncer con Bioelectroterapia realizada en Beijing (China) en 1992 sobre 2.516 casos según los cuales el 78,1% había experimentado claras mejorías (remisiones parciales o completas). Seis años después -en 1988-, los oncólogos chinos informaban en la II Conferencia Internacional de Tratamiento del Cáncer con Bioelectroterapia -celebrada también en Beijing- que el tratamiento en 4.000 enfermos de cáncer había permitido obtener remisiones parciales o completas en más del 80% de los casos.
Por su parte, los resultados del antes mencionado doctor H. P. Weber -realizados entre 1997 y 2003 en Colonia (Alemania) con personas en su mayoría desahuciadas por la medicina convencional- son aún mejores pues la suma de remisiones parciales y completas alcanzaba el 91% de los casos en 18 patologías cancerígenas. Obteniéndose un extraordinario 100% de remisión completa en el tratamiento del melanoma maligno de piel en los 39 casos tratados, un 92% de remisión completa en los 78 casos de cáncer de piel, un 79% de remisión completa en los 47 casos de cáncer de hígado y un 89% de remisión completa en los 276 casos de cáncer de próstata. Esta proporción de remisiones es, por supuesto, mucho mejor de la que puede presentar cualquier terapia convencional para tratar tumores malignos.
En suma, la experiencia acumulada permite concluir que la Electroterapia logra en un alto porcentaje de casos la remisión total o parcial de todo tipo de tumores malignos y ello...
  -Sin perjudicar el sistema inmune.
  -Sin efectos colaterales negativos.
  -Sin dañar los tejidos sanos.
  -Sin los potenciales problemas de la anestesia general ya que sólo se usa localmente; y,
  -Sin dejar cicatrices problemáticas.

EFICAZ EN NUMEROSOS TIPOS DE CÁNCER
Debemos agregar que la Electroterapia ha demostrado ya su efectividad en el tratamiento de cánceres viscerales como los de pulmón, esófago, hígado, glándulas suprarrenales, garganta, recto, útero, y próstata. Siendo los buenos resultados en los cánceres de pulmón los más conocidos desde hace tiempo. El mencionado profesor Björn Nordenström -autor de Biologically Closed Electric Circuits (BCEC), obra fundamental para entender los circuitos eléctricos biológicos- comenzó ya en la década de los 70 a tratar cánceres de pulmón con electroterapia informando de lo logrado en un ensayo preliminar sobre cinco pacientes que publicó en 1978. Posteriormente -en 1983- publicaría un libro en el que dio a conocer los resultados del tratamiento con electricidad en 26 tumores pulmonares presentes en 20 pacientes, muchos de ellos desahuciados y apartados de los protocolos habituales (cirugía-quimio-radioterapia). En él cuenta que obtuvo regresiones en 12 de los 26 tumores sin que después de 5 años reaparecieran. Nordenström obtuvo también magníficos resultados en 14 pacientes con tumores incurables por métodos convencionales tratándolos con terapia combinada: electroterapia y quimioterápicos.
Obviamente, el investigador sueco no ha sido el único en obtener tan buenos resultados. Su estela, como ya hemos contado, fue seguida sobre todo en China en donde se han realizado muchos más estudios de los ya narrados. El investigador chino Xin Yu Ling, por ejemplo, afirma que el uso de la Electroterapia en 386 enfermos de cáncer de pulmón -287 hombres y 99 mujeres de distintas edades entre los 25 y los 78 años con estados medio y avanzado de la enfermedad- permitió lograr resultados excelentes. De esos 386 casos, en 99 (25.6%) se consiguió una remisión completa y en 179 (46.4 %) una remisión parcial. La mejoría alcanzó, pues, al 72% de los casos. La conclusión del estudio fue clara: "La Electroterapia es fácil de usar, efectiva, segura, menos traumática y permite a los pacientes recuperarse rápidamente. Se trata de un nuevo y efectivo método para tratar pacientes con cáncer de pulmón que no pueden ser operados y no pueden recibir quimioterapia o radioterapia".
Y en la misma línea apuntan las investigaciones sobre otros cánceres viscerales. Por ejemplo, en los cánceres avanzados de esófago y esófago-cardiales. Xin Yu Ling y sus colaboradores han podido comprobarlo. "No hay -explican en su informe- ningún método eficaz para tratar a quienes tienen síntomas de obstrucción, no han podido tomar comida durante mucho tiempo y están muy débiles. Sin embargo, en 1992 nosotros empezamos a tratar a esos pacientes con Electroterapia y obtuvimos éxito. Tras el tratamiento los síntomas de obstrucción desaparecieron, pudieron tomar comida y cuidar de si mismos. Así que es obvio que se trata de un método eficaz para tratar cánceres de esófago de fase tardía y cáncer esófago-cardial". Cabe añadir que las experiencias en otros tipos de cánceres de vísceras han sido igualmente esperanzadoras.
Finalizamos explicando que si en los casos mencionados los resultados han sido satisfactorios... aún lo han sido más en los cánceres superficiales como los de pecho, tiroides, glándula parótida, cavidad oral (incluso cánceres de lengua y encía), vagina y piel. El antes citado doctor Weber ha obtenido en Colonia (Alemania), por ejemplo, el 100% de remisión completa en los casos de melanoma maligno de piel. Además, en los últimos años la Electroterapia se ha aplicado también con éxito en el tratamiento de tumores benignos como el hemangioma, el adenoma tiroideo, el fibroma de pecho y otros.
El doctor Xin Yu Ling y otros investigadores explican en su trabajo Treatment of cavernous hemangioma with electrochimical therapy que "la terapia electroquímica (denominada así por provocar reacciones químicas en los tejidos y no por compatibilizarse con quimioterapia) fue usada para tratar hemangiomas cavernosos en 48 pacientes. Los tumores se encontraban localizados en la mejilla (14), cuello (13), la cavidad oral (8), la pared del pecho (6), los miembros (2) y el hígado (5). El tumor más grande era de 18 x 13 centímetros de diámetro y el más pequeño de 3,5 x 4 cm. Después de la anestesia local insertamos electrodos de platino en el tumor. La efectividad clínica fue de 34 pacientes con remisión completa (CR) en los que los hemangiomas desaparecieron y la apariencia de los pacientes volvió a la normalidad; 11 pacientes con remisión parcial (PR) en los que el tumor se minimizó a la mitad y su apariencia mejoró; otros 3 pacientes no mejoraron y su tumor sólo se redujo una cuarta parte. La proporción eficaz total de CR más PR era 93.7%".

¿QUÉ PASA EN ESPAÑA?
Todo lo hasta aquí contado se encuentra publicado en trabajos científicos de prestigio. ¿Por qué los oncólogos españoles los ignoran? ¿Por qué no se plantean el uso de la Electroterapia, si no como monoterapia al menos como terapia complementaria? A fin de cuentas, está demostrado también que el efecto de aplicar la corriente directamente en el tumor permite una mayor absorción y más específica de los productos quimioterápicos. Y que permite evitar gran parte del sufrimiento al paciente y mejorar su calidad de vida. Y si no lo hacen los oncólogos debido a los enormes condicionamientos y presiones a las que están sometidos, ¿qué esperan nuestras autoridades sanitarias para incorporar al Sistema Público de Salud ésta y otras muchas de las terapias alternativas existentes sobre cuya indudable efectividad venimos hablando en estar revista desde hace meses? ¿Cuándo se va a dejar decidir a los españoles gravemente enfermos sobre su vida?
Evidentemente, queda mucho camino por investigar en el ámbito de la Electroterapia. Y es que aunque las máquinas de Electroterapia han ido evolucionando desde los años 70 con la fibra óptica y el control digital de la corriente galvánica produciendo mejores resultados hay que seguir profundizando en los procesos bioquímicos que desembocan en la necrosis tumoral, profundizar sobre la intensidad más adecuada de los campos eléctricos para ajustarla a los distintos tipos de tumor y tamaños, mejorar el método para descubrir las células tumorales residuales y delimitar las áreas en que cada electrodo causa la muerte de las células cancerosas, mejorar los efectos en cada sesión...
Sí, sigue habiendo preguntas por contestar. Pero los pacientes curados hasta hoy en distintas partes del mundo obligan a nuestra Sanidad Pública y a nuestras universidades a abrir sus puertas a la Electroterapia -como a otros muchas opciones terapéuticas- aunque solo sea porque se trata de un sistema mucho más barato y en muchos casos mucho más eficaz que los tratamientos convencionales. Es una esperanza que no se puede hurtar a los enfermos de cáncer. Laurent Schidler buscó la solución fuera de España y como la encontró en la Electroterapia es un firme convencido de su pronto reconocimiento público. "El que cura tiene razón -escribe Schidler-. Así era la medicina en algún día muy lejano y apelo a todos los especialistas, generalistas y prescriptores para que volvamos a la esencia de la investigación; es decir, al margen de cualquier interés económico o prejuicios acerca de lo que es alternativo o no lo es. La curación es lo que importa, no la denominación. Apelo igualmente a todos los pacientes para que sean los propios gestores de su enfermedad y consideren alternativas válidas. Y apelo a los médicos para que no descarten de antemano y sin fundamento las soluciones alternativas serias porque ello significa dar la espalada al progreso en temas de cáncer".


Antonio F. Muro


La corriente eléctrica del Indiba también frena el crecimiento tumoral
Como nuestros lectores recordarán, Discovery DSALUD publicó ya en julio del 2002 que la electricidad que transmiten los equipos de hipertemia de Indiba ralentiza la proliferación de células tumorales e induce su muerte. Así lo comprobaría en experimentos "in vitro" el grupo que dirige Alejandro Ubeda, subdirector del Departamento de Investigación del Servicio de Bioelectromagnetismo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid en un estudio encargado en su día por el Ministerio de Sanidad y Consumo.
En el experimento se emplearon dos tipos celulares de líneas humanas de origen canceroso y altamente sensibles a agentes químicos y físicos. La primera, de tejido nervioso: un neuroblastoma; la segunda, de tejidos periféricos: un hepatocarcinoma. Las células fueron expuestas -en condiciones ciegas para tratamiento- a corrientes del tipo empleado por el equipo de Indiba. Las densidades de las corrientes empleadas cubrían un amplio rango desde niveles atérmicos a térmicos (hipertermia 0,2 - 1,0 oC). Y los resultados se compararon con grupos de células de control, exactamente iguales a las otras... sólo que no fueron expuestas a las corrientes. Por último, se analizaron diversos parámetros implicados en el proceso canceroso: la viabilidad celular, el crecimiento celular y la diferenciación celular.
Pues bien, los dos tipos de células cancerosas respondieron a las corrientes atérmicas y el efecto observado fue tanto de tipo citostático (reducción del crecimiento celular) como citotóxico (incremento de la muerte celular), dependiendo de la línea empleada. En otras palabras, se demostró que el Recuperador Electrónico de Indiba detiene la proliferación de las células cancerosas y a veces, incluso, provoca su destrucción. Y ello sin afectar negativamente a las células sanas.