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CÁNCER QUÉ ES, QUÉ LO CAUSA Y CÓMO TRATARLO

Portada del número actualmente a la ventaDiscovery DSALUD es una publicación de Ediciones MK3La salud es armoníaTarifas de la revista y de la webSuscripción a  la revista

    REPORTAJES
    CÓMO TRATAR EL CÁNCER CON MEDICINA SISTÉMICA

Decenas de miles de personas han sido tratadas ya en 30 unidades médicas de Venezuela y Puerto Rico con la llamada Medicina Sistémica mediante adaptógenos -plantas de constatadas propiedades terapéuticas que se caracterizan por potenciar notablemente el sistema inmunitario sin efectos secundarios- con la colaboración de otros procedimientos naturales (productos homeopáticos, bioelectricidad…). Se trata de médicos que actúan sobre el denominado "triángulo de la salud" de la Teoría Sistémica -Inteligencia Biológica, Energía y Organización del organismo- según el estado de cada paciente. Los resultados obtenidos en numerosas enfermedades -incluido el cáncer- serán presentados en Caracas este mes de enero durante el I Congreso Internacional de Medicina Sistémica, G.D.V. y Electroterapia Oncológica.

A lo largo de los últimos meses hemos compartido con nuestros lectores distintos puntos de vista sobre el origen y tratamiento del cáncer, normalmente ignorados -cuando no abiertamente rechazados- por una clase médica -la oncológica- que cree tener la verdad absoluta sobre una enfermedad tan escurridiza como poliédrica. En algunos casos incluso han conseguido contagiar de su intransigencia a las instancias judiciales. Así las cosas los tratamientos alternativos siguen siendo perseguidos en nuestro país y en muchas ocasiones la principal razón esgrimida para ello es que los que se autoproclaman "verdaderos médicos" -aquellos que se educan en las universidades y obtienen allí sus títulos guiados por la "verdadera ciencia"- ni pueden ni deben separarse de los "protocolos debidamente establecidos". Sin embargo, llegará el día en que hasta dentro del club de los autodenominados verdaderos médicos surjan quienes se aparten de la "línea oficial" y apuesten por otro tipo de tratamientos. De hecho cada vez hay más casos pero suelen viven su contradicción en silencio, bajo amenaza de rechazo o aislamiento profesional y sin unir sus esfuerzos frente al sistema sanitario. Afortunadamente no ha sido así en Venezuela donde ha surgido un movimiento respaldado por médicos colegiados -y educados por tanto en la ortodoxia médica- que han decidido escoger un nuevo camino para afrontar las llamadas enfermedades, entre ellas el cáncer. Se conoce como Medicina Sistémica, se basa en métodos naturales -básicamente plantas- aplicados bajo nuevos criterios, se aplica ya en más de 130 centros autorizados de Venezuela y Puerto Rico, y utiliza productos debidamente registrados.

SON MÉDICOS, NO CHARLATANES
La simple propuesta de tratamientos nuevos en enfermedades como el cáncer, la diabetes, las enfermedades renales y otras mucho menos graves suscita siempre la protesta de quienes no entienden ni aceptan otra medicina que la farmacológica. Afortunadamente, junto a aquellos que rechazaron la posibilidad que hoy comentamos, en esta ocasión el Colegio de Médicos del distrito metropolitano de Caracas emitió una nota que supuso el apoyo indirecto a la práctica de la Medicina Sistémica por médicos colegiados reconociendo así el derecho de los pacientes a optar, tras informarse, por tratamientos alternativos. El Colegio de Médicos de Caracas basaría su postura en el derecho a la salud como un derecho social fundamental (art. 83) y en el artículo que reconoce a los pueblos indígenas el derecho a una salud integral que considere sus prácticas y culturas. "El Estado -dice la ley- reconocerá su medicina tradicional y las terapias complementarias, con sujeción a principios bioéticos" (art 122). Por otra parte, el artículo 58 de la Carta Magna venezolana establece -entre otras cosas- que toda persona tiene "derecho a la información oportuna, veraz e imparcial" (y, por cierto, también nuestra constitución ampara en su artículo 20 el derecho de los ciudadanos a estar informados). Pero aún hay algo más fundamental: el Colegio de Médicos de Caracas recuerda que el artículo 107 de la Ley del Ejercicio de la Medicina establece que: "En el tratamiento del paciente el médico puede emplear nuevos procedimientos terapéuticos si después de un juicio cuidadoso considera probable el reestablecimiento de la salud o el alivio del sufrimiento".
Sentada su argumentación jurídica, la nota -en un lenguaje calculadamente ambiguo tras el que trata de explicar aquello que considera inevitable sin violentar la opinión de aquellos que muestran reticencias- dice: "Estamos frente a un hecho cierto: un grupo de médicos graduados en universidades venezolanas, inscritos en los colegios de médicos que les corresponde y, por ende, miembros de la Federación Médica Venezolana han decidido reunirse y constituir la Sociedad Venezolana de Medicina Sistémica. Los colegas afirman que la Medicina Sistémica posee como marco teórico metodológico considerar al ser humano como un sistema viviente que cuenta con energía, inteligencia reguladora y organización, y utilizan fármacos sintéticos (debidamente registrados en el MSDS) y plantas superiores con efectos medicinales denominados adaptógenos, los cuales están igualmente permitidos por el Ministerio de Salud y Desarrollo Social". La nota continúa afirmando que la Junta Directiva del Colegio analizó la situación existente a partir de los casos presentados, la lectura de los comunicados emitidos por distintas instituciones, la revisión de la bibliografía existente y el testimonio de distintos médicos. "Es oportuno señalar -añade la nota- que los miembros de la Sociedad Venezolana de Medicina Sistémica que han asistido a la convocatoria del Colegio siempre han expresado su deseo de generar el debate científico e inclusive lo han solicitado públicamente en prensa nacional. En opinión de la Junta Directiva del Colegio lo conducente es realizar el análisis científico dentro de un ambiente de búsqueda de la verdad. Ello obliga a las facultades de las Ciencias de la Salud, a la Academia Nacional de la Medicina, a las sociedades científicas, a la Federación Médica Venezolana y a los colegios de médicos a organizar y participar en los foros que se convoquen para analizar la Medicina Sistémica y los posibles efectos terapéuticos de los adaptógenos. Paralelo a ello, la Sociedad Venezolana de Medicina Sistémica debe iniciar el proceso de reconocimiento de la Medicina Sistémica como Especialidad Médica. No se debe ni se puede seguir negándole a los colegas involucrados en el campo de la Medicina Sistémica el debido proceso y, por tanto, su derecho a la defensa".
En definitiva, la puerta está abierta. Y habida cuenta de las tensiones internas que una situación como ésta provoca, la ambigüedad calculada, la invitación a buscar el reconocimiento como especialidad y la llamada al debate científico suponen de hecho un reconocimiento tanto del derecho a ejercer como del derecho a ser tratado con la Medicina Sistémica. "Si usted me pregunta -nos contestaba José Olalde, creador de la Medicina Sistémica- si las autoridades sanitarias comulgan al 100% con lo que hacemos le diré que la verdad es que todo avance tiene opositores. Algunos nos apoyan, otros se oponen. Pero los que se oponen no pueden hacer pues operamos dentro del marco legal". La argumentación marca un rumbo a seguir tanto allí como -¡ojalá!- a este lado del océano.
El doctor Alex Márquez -uno de los cincuenta y cuatro médicos que avalan con su nombre la práctica de la Medicina Sistémica y prestan su testimonio en el libro "Medicina Sistémica. El cáncer sí se cura" escrito por José Olalde- afirma en él: "La Medicina Sistémica deberá ser incluida en un futuro en los planes de estudio de la carrera. Mi rango de acción hospitalaria se limitaba única y exclusivamente al uso de fármacos sintéticos con los cuales no siempre lograba resolver los problemas que aquejaban a mis pacientes. La Teoría Sistémica viene a ser el complemento de la medicina convencional al considerar no solamente la morfología sino también el estado energético (punto vital del tratamiento de cualquier enfermedad) y la Inteligencia Biológica que regula todas las funciones corporales. La conjunción y comprensión de estos tres elementos -energía, organización e inteligencia- me ha permitido abordar con éxito enfermedades que anteriormente consideraba incurables".
El doctor Meyer Magarici, pediatra y oncólogo, llega aún mucho más lejos: "Hemos obtenido con la Medicina Sistémica extraordinarios éxitos terapéuticos en cáncer y condiciones crónicas tales como artritis, diabetes, hiperplasia prostática, degeneración de mácula retiniana, sinusitis crónica, enfermedades tiroideas, hipertensión arterial, enfermedades autoinmunes (lupus, esclerodermia, esclerosis múltiple y artritis reumatoide), menopausia, disfunción sexual, infertilidad y psoriasis".
Cabe añadir que a finales de este mes de enero los resultados obtenidos hasta el momento serán presentados en el I Congreso Internacional de Medicina Sistémica, G.D.V. y Electroterapia Oncológica. Será pues una puesta de largo a la que en Discovery DSALUD nos adelantamos.

LA MEDICINA SISTÉMICA
Natural, aplicada por médicos titulados y en centros autorizados, la Medicina Sistémica es una realidad a la hay que acercarse desde el convencimiento de que los milagros no existen, que nunca dos casos son iguales y que información no es igual a curación. Dicho lo cual, es verdad que existen datos que invitan a la esperanza.
El último estudio independiente publicado -hace sólo unas semanas- fue dirigido por el doctor Luis Guerrero Pulido -Jefe del Servicio de Urología del Hospital Dr. Raul Leoni de San Félix (Guaiparo), ubicado en el estado Bolívar- y lleva por título Ensayo clínico para evaluar la efectividad de la Medicina Sistémica en pacientes con cáncer prostático. En él se emplearon combinaciones herbarias superiores (adaptógenos) mediante los principios de la Medicina Sistémica para evaluar los efectos terapéuticos en 30 pacientes con diagnóstico de carcinoma prostático. Pues bien, al final del período de tres meses el estudio reflejaba los siguientes datos:
    1) El antígeno prostático disminuyó en el 100% de los pacientes.
    2) El 63 % experimentó mejoría en los dolores óseos por metástasis.
    3) El 76,6 % experimentó mejoría en la sintomatología urinaria.
    4) El 93,3% experimentó mejoría en su calidad de vida.
El estudio concluye: "El uso de los protocolos de la Medicina Sistémica contribuye a reducir síntomas, tumoración y metástasis. Inhibe la invasividad y la aparición de las metástasis y potencia los efectos benéficos de la Quimioterapia y la Radioterapia al mismo tiempo que protege al organismo y disminuye los efectos secundarios".
Un estudio que en realidad no viene sino a confirmar los datos de otro anterior titulado "Mejoría del cáncer de próstata avanzado con el tratamiento basado en la Medicina Sistémica" firmado por el propio J. Olalde -fundador de la Medicina Sistémica y presidente de los Centros Médicos Docentes Adaptógenos- y otros colaboradores. Estudio que terminaba diciendo: "Los efectos de una combinación herbaria formulada bajo los principios de la Medicina Sistémica fueron evaluados en 30 pacientes con estadios avanzados de cáncer prostático mediante un estudio retrospectivo, multicéntrico y descriptivo de dos años de duración. Se observó la mejoría de los síntomas urinarios y óseos en el 78,9% y en el 88,4% de los pacientes, respectivamente. El Antígeno Prostático Específico (PSA) disminuyó significativamente en el 76,6% de los pacientes y la calidad de vida mejoró en el 86,6%. Esta fórmula terapéutica ha demostrado ser particularmente efectiva en los estadios más avanzados de la enfermedad. La tolerancia al tratamiento fue excelente. Nuestros resultados sugieren que esta formula herbaria ofrece beneficios importantes al paciente con cáncer de próstata".
Bien, llegados a este punto hay que decir que son dos las herramientas básicas aplicadas en ambos estudios y que quedan reflejadas en sus conclusiones: los adaptógenos (combinaciones herbarias superiores) y los principios teóricos que condicionan su forma de aplicación, concebidos por Jose Olalde en 1995 como base de una teoría unificada de todos los sistemas vivos y a la que llamó Teoría Sistémica.

LOS ADAPTÓGENOS
Lo singular es que José Olalde no es médico sino un ingeniero que mostró siempre gran interés por la filosofía, la salud y la fitoterapia. Y que reconoce que para el desarrollo de su formulación teórica fueron fundamentales los trabajos de Hans Selye sobre el estrés y su influencia en la salud. En 1936 Selye enunció el denominado Síndrome General de Adaptación (GAS) como el conjunto de cambios que se van produciendo en el organismo como consecuencia de la presencia, más o menos mantenida, de un estresor (tóxicos, virus, bacterias…) o de una situación de estrés. El nombre de Selye quedaría desde entonces estrechamente ligado al estrés como el de Freud lo está a la Psicología.
Según el Síndrome General de Adaptación (GAS) todos los organismos, ante situaciones estresantes, presentan una respuesta de activación generalizada que afecta a todo el organismo. De forma resumida, primero se produce una reacción de alarma, después una fase de resistencia y, por último, una fase de agotamiento o claudicación. Ante cada una de esas etapas el organismo va respondiendo con cambios fisiológicos pero si la agresión del estresor se mantiene se torna vulnerable a problemas de salud hasta que finalmente se produce la enfermedad y, en última instancia, la muerte. Pues bien, mientras los científicos occidentales fueron reacios a aceptar las ideas de Selye sobre el Síndrome de Adaptación General su concepto fue rápidamente aceptado por los investigadores rusos. Quizás porque Selye había conseguido su condición de médico en Checoslovaquia y después había estudiado con varios fisiólogos rusos de renombre internacional como Pavlov, Vedenski y Orbeli.
Uno de los primeros científicos soviéticos en abrazar las ideas de Selye fue el doctor Nicholai Lazarev, pionero en los entonces emergentes campos de la Toxicología y la Medicina Preventiva. A poco de graduarse en la Escuela Médica -en 1928- Lazarev empezó a trabajar en cómo prevenir los efectos perjudiciales de los químicos industriales en los humanos, una actividad que ejerció tal influencia sobre él que se dedicó no sólo a buscar sustancias que pudieran mejorar la resistencia general de los humanos a las toxinas sino también aquellas que pudieran corregir la reacción de adaptación general a todos los tipos de estresores. Sería así, terminada la II Guerra Mundial, cuando convencido de que la respuesta para mejorar la resistencia general no está en las medicinas convencionales y drogas sino en los sistemas preventivos se decidió a investigar un grupo de hierbas que las antiguas tradiciones médicas consideraban "superiores". En la Medicina Tradicional China, de hecho, esas hierbas han sido siempre consideradas "especiales" por haber constatado que aumentan la capacidad física y mental, reducen la fatiga, mejoran la resistencia para no enfermar y ayudan a conseguir una vida más larga. Por eso en China esas hierbas eran utilizadas directamente por los soldados antes de la batalla. Y en Siberia eran usadas por los cazadores antes de las jornadas largas y peligrosas. Sin embargo, a pesar de las innumerables leyendas y de los miles de años de uso en China, Rusia, Japón, Corea e, incluso, Europa nunca antes se habían estudiado científicamente los beneficios que se las atribuía. Así que en 1948 Lazarev y un discípulo suyo, el doctor Israel Brekhman -considerado el padre de la "medicina con hierbas" en la Unión Soviética-, emprendieron el desafío de investigar la utilidad y efectividad de este grupo de plantas a las que Lazarev denominó "adaptógenos". Y, por cierto, una de sus primeras investigaciones tuvo lugar con el hoy popular ginseng. El caso es que tras numerosos estudios y clasificación de otras plantas tres adaptógenos serían incluidos en 1962 en la Farmacopea de la Unión Soviética: el Eleutherococcus senticosus, el Rhaponticum carthamoides y el Rhodiola rosea. Poco después -en los años setenta del pasado siglo XX- la información sobre las notables propiedades de estas hierbas traspasaría la frontera soviética y científicos de Alemania, Suecia, Japón y EEUU confirmarían su efectividad demostrando que:
-Los adaptógenos consiguen que la contestación al estrés o los estresores sea menos perjudicial para el organismo.
-Los adaptógenos ayudan a mantener la homeostasis ante el estrés regulando las reacciones de adaptación del organismo
-Los adaptógenos reducen la mayoría de las señales de la fase de alarma en el período de contestación al estrés y retrasan o promueven la anulación de la fase de agotamiento. Cabe añadir que Lazarev trabajó con diez adaptógenos pero desde entonces se han descubierto y clasificado otras ochenta plantas excepcionales.

LA TEORÍA SISTÉMICA
Los adaptógenos encajaron como llave en cerradura en los planteamientos filosóficos de Olalde aplicados a la Medicina. Olalde reconoció en la Energía (E), la Inteligencia Biológica (I) y la Organización (O) el "triángulo de la vida", el mínimo común denominador de todos los sistemas vivos. Estableciendo que un sistema biológico sólo puede existir si -y sólo si- esos tres elementos están presentes. Con lo que concluyó que Vida = E+I+O. Y viceversa, que E+I+O = Vida.
   Siendo la Inteligencia Biológica la entidad reguladora que controla e integra las piezas de un sistema viviente en una unidad funcional alineada hacia la supervivencia. Es decir, la encargada de regular las funciones corporales.
   Siendo la Energía cualquier "combustible" que produce acción o movimiento. Y,
   Siendo la Organización cualquier conjunto de elementos ordenados como una unidad funcional encaminada hacia las metas que establece la inteligencia que lo rige.
Obviamente, en un sistema vivo la Inteligencia Biológica se configura como el elemento básico porque crea y utiliza la Energía con el propósito de lograr la Organización. Y al mismo tiempo crea la Organización con el propósito de producir Energía. Sin embargo, a pesar de su importancia es dependiente de los otros dos lados del "triángulo" porque si cualquiera de los elementos desaparece los otros dos también lo hacen y llega la muerte. Es el Triángulo de la Vida que definió Olalde y dentro del cual es posible incrementar la salud actuando sobre cada uno de los lados porque cuando cualquiera de ellos aumenta o decrece los otros lo hacen en la misma proporción.
En este simple esquema la mayoría de las enfermedades crónicas aparecen debido a impactos emocionales, físicos, químicos o biológicos negativos de distinta naturaleza sobre la Inteligencia Biológica hasta el punto de desactivar alguno de sus componentes: el sistema inmune encargado de la defensa, el sistema celular o genético y el sistema bioquímico, un nuevo triángulo en el que nuevamente cada lado depende de los otros dos.
Pues bien, Olalde puso en relación su teoría con la de los adaptógenos y decidió sistematizar el estudio de esas plantas clasificándolas -para aplicarlas- según su capacidad de estimular en el organismo la Energía, la Inteligencia Biológica o la Organización (estructura y función). Misión del médico es ya analizar al paciente y decidir cuál es el lado que presenta mayores problemas para su salud. La solución a cualquier enfermedad pasaría pues, a partir de ese momento, por tratar primero ese lado -origen de la patología- pero al mismo tiempo fortalecer siempre a lo largo del tratamiento la Inteligencia Biológica ya que es ahí donde se originan la mayor parte de las enfermedades.
En suma, si bien en la Medicina Sistémica se utilizan las "plantas superiores" o adaptógenos como núcleo del tratamiento también se aplican otros dirigidos a estimular la denominada Inteligencia Biológica, la Energía y la Organización con procedimientos ortodoxos, homeopáticos, bioenergéticos, bioelectrónicos, vitamínicos, nutricionales e, incluso, la terapia espiritual en ciertas dolencias de origen emocional.
"La Medicina Sistémica -afirma Olalde- se puede validar a partir de la Termodinámica. El sistema biológico humano, en términos de la Física Energética, se considera un sistema termodinámico abierto que realiza constantes intercambios de entropía positiva y negativa con el medio ambiente. La entropía equivale a desorden. También se define como la energía que no está disponible en el sistema. A mayor enfermedad, mayor entropía; es decir, menor energía disponible. En consecuencia, mientras más energía disponible tiene un sistema biológico menor es su entropía. Por ende, si incrementamos la energía disponible del sistema orgánico mediante la utilización de plantas medicinales (que le aportan entropía negativa al sistema a partir de la fotosíntesis) lograremos disminuir su entropía y, por ende, se generará una tendencia endógena en el sistema a sanar su enfermedad. Este es un concepto fundamental de la Medicina Sistémica y una de las razones fundamentales de su éxito clínico. Se trata de practicar la Medicina utilizando las leyes de la Naturaleza sin violarlas como muchas veces ocurre con la práctica médica convencional, no por mala fe sino por ignorancia. Es lamentable que la mayoría de los médicos no conozcan las leyes de la Termodinámica y mucho menos sus aplicaciones al campo de la Medicina. Por eso existen terapias como, por ejemplo, la quimio y la radioterapia en cáncer que, de forma cotidiana, infringen las restricciones termodinámicas necesarias para la realización de una terapéutica eficaz. El resultado es una mayor entropía (mayor caos) en el sistema viviente".

EL CÁNCER EN LA TEORÍA SISTÉMICA
Según la Teoría Sistémica para que se desarrolle un cáncer deben estar presentes los siguientes factores de manera simultánea: un agresor crónico, el colapso sostenido de la Inteligencia Biológica y la rebelión celular.
"La clave para descifrar el cáncer -afirma Olalde- radica en ver la célula como una entidad inteligente que se organiza, sabe utilizar y crear energía, tiene vida propia y que al sentirse amenazada se rebela -en reacción a los agentes agresores- como intento último de supervivencia. Es una respuesta defensiva una vez que siente que la Inteligencia Biológica ha colapsado y fracasado en su función protectora del sistema celular".
La solución del cáncer pues, desde este punto de vista, es sencillo de plantear: hay que incrementar la Inteligencia Biológica, la Energía y la Organización y, al mismo tiempo, disminuir la Inteligencia Biológica, la Energía y la Organización del agente agresor. ¿Cómo? Pues según los principios de la Medicina Sistémica...
...la Inteligencia Biológica se incrementa estimulando la inteligencia inmune, bioquímica y celular con plantas superiores.
...la Organización se mejora aportando plantas superiores y nutrientes que permitan recuperar la estructura orgánica y mejorar los mecanismos de desintoxicación del cuerpo.
...la Energía se aumenta estimulando la producción de energía celular -es decir, haciendo que el organismo produzca más moléculas ATP (Adenosin Trifosfato)- y potenciando los circuitos eléctricos del cuerpo con plantas energizantes superiores así como mediante el uso de ciertas técnicas de Bioenergética o Bioelectrónica ya que parece comprobado que en un enfermo de cáncer los niveles de energía química y de conductancia (conductividad) eléctrica están disminuidos.
Es decir, el Sistema Tumoral se combate atacando la Energía, la Inteligencia y la Organización de las células tumorales (rebeldes) de manera selectiva con plantas superiores que no afectan a las células sanas al contrario de lo que ocurre con la quimio y la radioterapia.
Y la causa se elimina buscando, descubriendo y destruyendo los agentes agresores -biológicos, físicos, químicos o emocionales- que agotan la Inteligencia Biológica. La idea es, en suma, eliminar al agente agresor que causó el colapso de la Inteligencia Biológica en primer lugar.
En el apartado Análisis del estudio citado anteriormente efectuado en el Hospital Dr. Raul Leoni de San Félix (Guaiparo) que dirigió el Dr. Luis Guerrero Pulido sobre la efectividad de la Medicina Sistémica en pacientes con cáncer prostático puede leerse: "Los perfiles, riesgo-beneficio y costo-beneficio de los adaptógenos son superiores a los fármacos antineoplásicos y antiretrovirales. Su administración durante un período prolongado es segura, mejora los niveles de energía del paciente, aceleran la recuperación de la médula ósea afectada, protegen y recuperan las funciones hepáticas, disminuyen los efectos secundarios de las terapias anticancerosas y, al mismo tiempo, incrementan la sensación de bienestar (…) Una de las causas frecuentes de muerte en el paciente con cáncer son las metástasis. Pues bien, las combinaciones de adaptógenos ofrecen esperanza a estos pacientes. Sus principios activos contribuyen a mantener la homeostasis, y son potentes inmunoestimulantes que no producen fenómenos autoinmunes. Son seguros, clínicamente comprobados. Por ello resultan imprescindibles para cualquier paciente con cáncer o enfermedades caracterizadas por la depresión inmune".
El también citado ya doctor Meyer Magarici afirma por su parte que las experiencias llevadas a cabo han conseguido en muchos casos:
   Mejoría significativa en los síntomas generales que acompañan al cáncer: astenia, fatiga, pérdida de peso, depresión…
   Mejoría significativa de los síntomas causados por el tumor: hemorragias, dolor, alteraciones funcionales…
   Reducción de la masa tumoral en un alto porcentaje de casos y desaparición del tumor en algunos.
   Superior tolerancia a la quimioterapia con reducción o desaparición de los síntomas ocasionados así como de las complicaciones orgánicas inherentes.
Por todo ello Magarici concluye que es indudable que "el uso de adaptógenos más terapias convencionales es beneficioso".
Lógicamente el tratamiento se realiza principalmente a través de la ingesta de numerosos extractos de plantas cuyos principios bioquímicos -según la Medicina Sistémica- son utilizados por la Inteligencia Biológica de nuestro organismo en función del estado de cada uno de los lados del "Triángulo de la salud".
"A primera vista, y bajo los conceptos de la farmacoterapia tradicional -escribe el doctor Guerrero- el uso de tantos productos para el tratamiento de una sola enfermedad parece exagerado; sin embargo, cuando se toma en cuenta la resistencia a los tratamientos convencionales que exhiben enfermedades severas como el cáncer de próstata el tratamiento herbario luce como una alternativa razonable y con alta probabilidad de éxito".

NUEVOS ESTUDIOS
Hay que añadir que en el momento de redactar estas líneas estaban a punto de finalizar 14 nuevos estudios clínicos cuyos resultados se quieren dar a conocer durante el I Congreso Internacional de Medicina Sistémica que, como ya adelantamos, se celebrará los próximos días 21 y 22 de Enero en Caracas. "Se trata de estudios independientes en hospitales -nos diría José Olalde- con casos de cáncer de mama, próstata y vejiga así como en cáncer terminal genérico en pacientes desahuciados. Y en todos ellos los resultados preliminares validan los resultados de la experiencia en nuestros centros médicos ya que, de promedio, la remisión aparece en más del 75% de los pacientes".
Terminamos como comenzamos: remarcando el hecho de que son médicos convencionales quienes han decidido apostar por una nueva vía terapéutica que en su día a día les está funcionando y que han querido dejar constancia de sus experiencias. "Me gustaría dar fe -nos diría la doctora Soraya Garabán, internista y colegiada en Zulia- del caso de un paciente de 39 años con carcinoma embrionario de hipófisis que presentaba metástasis de huesos, dificultades para el habla, debilidad extrema y pérdida de memoria que recibió tratamiento de radioterapia sin que mejorara. Bueno, pues llama la atención que el paciente, con el uso de adaptógenos, recuperó totalmente la memoria, la fuerza muscular, sus habilidades mentales y su capacidad para el habla. Es extraordinario que consiguiera tal mejoría. Actualmente incluso practica artes marciales sin dificultad alguna, física o mental. No podemos afirmar que el paciente esté curado pero lo cierto es que le dieron de alta en el Hospital Oncológico con criterio de curación. También he visto a pacientes con esclerodermia, psoriasis y artritis reumatoide con notables mejorías o completamente curados".
Experiencias, en definitiva, que van más allá de una patología en concreto. "Yo soy cardióloga -nos contaría por ejemplo la doctora Myriam Turmero- y después de haber tratado a muchos pacientes con adaptógenos puedo dar fe de un porcentaje de éxito por encima del 80% en cardiopatías diversas, asma bronquial, alergias y diabetes. Y destacaría que también en los problemas de tipo vascular periférico el éxito ha sido impresionante ya que hemos podido salvar de amputaciones a muchos pacientes. Tampoco puedo dejar de mencionar las mejorías espectaculares en estrés, agotamiento físico-mental y depresión emocional sin necesidad de utilizar drogas psiquiátricas. Y me gustaría destacar que no he visto nunca efectos secundarios con el uso de adaptógenos".
Bien, ya conoce el lector qué es la Medicina Sistémica y cómo funcionan los adaptógenos. El problema para los españoles -como para las personas de otras muchas nacionalidades -es que en nuestro país aún no se practica. Aunque quizás en el 2005 haya médicos que se animen a ello ya que algunos de los especialistas venezolanos en este método terapéutico probablemente vengan a darlo a conocer a Madrid a mediados de año. Les tendremos informados.


Antonio F. Muro



Resultados en el tratamiento del cáncer con Medicina Sistémica
En el libro "Medicina Sistémica. El Cáncer sí se cura" de José Olalde, el doctor Alex Márquez hace un repaso a los resultados obtenidos en cáncer con la Medicina Sistémica y afirma que son "contundentes" aunque a continuación aclara que deben ser considerados "preliminares" por cuanto la muestra estadística no es lo suficientemente amplia. Lo que no le impide expresar su convicción de que se corroborarán estos primeros resultados. Estas son las afirmaciones que hace en el libro:

   Cáncer de próstata. "La terapia con adaptógenos logró la resolución de la enfermedad en el 100% de los pacientes con cáncer de próstata (sin tratamiento previo) que cumplieron el esquema a cabalidad y tuvieron buena tolerancia al tratamiento. Quedan pendientes biopsias de próstata para confirmar ausencia de la enfermedad de forma definitiva".

   Cáncer de recto. "El tratamiento con adaptógenos logró la resolución en el 100% de los casos de pacientes que presentaban rectorragia, pérdida del apetito y dolor".

   Cáncer ganglionar. "La terapia sistémica logra la resolución de la astenia, pérdida del apetito y peso en 100% de los pacientes tratados así como reducción de plastrón adenomegálico en un caso. Combinado con quimioterapia logró la resolución total de un caso".

   Cáncer de mama. "La terapia con adaptógenos mejoró el curso clínico de la enfermedad en el 89,28% de los casos estudiados evidenciándose en más de la mitad de ellos recuperación de peso, desaparición de fatiga y regularización del apetito. Con relación a la presencia de tumor se logró la reducción de la misma en un 36,36% de los casos junto con quimioterapia o radioterapia y la desaparición total de la lesión en un caso que no había recibido terapia alguna. Queda pendiente nuevo control de la paciente para solicitar nueva biopsia. No se reportaron efectos secundarios".

   Cáncer de pulmón. "El uso de adaptógenos en combinación con quimioterapia y/o radioterapia logró la desaparición total de la astenia y lesiones pulmonares en el 100% de los casos mejorando la disnea en un 75% de los pacientes con una tolerancia excelente al tratamiento de los pacientes".

   Cáncer de colon. "El uso de adaptógenos logró la reducción de la masa tumoral en el 50% de los casos en combinación con quimioterapia y en el 50% restante posterior a la cirugía. Asimismo se logró la disminución del sangrado en el 66,66% de los pacientes con rectorragia y la desaparición en el 33,33% en combinación con quimioterapia y/o radioterapia".

   Cáncer de páncreas. "El uso de adaptógenos en pacientes con cáncer logró la disminución del dolor y la fatiga así como mejorar el apetito en un paciente que no había sido sometido a terapia médica alguna".



Clases de adaptógenos
Las características que permiten clasificar a los adaptógenos primarios y secundarios según los lados del "Triángulo de la salud" en donde actúen son las siguientes:

Adaptógenos energizantes. Son plantas que estimulan el ciclo energético celular -o ciclo de Krebs- promoviendo la síntesis de moléculas ATP a diferencia de otros principios activos simpatomiméticos como la cafeína, las xantinas, etc.

Adaptógenos organizacionales. -Plantas que aportan principios endógenos: vitaminas, minerales, hormonas vegetales, enzimas u otras sustancias utilizadas directamente por el cuerpo o por el órgano específico.
-Plantas que aportan sustratos para la fabricación de otras sustancias esenciales al metabolismo bioquímico como por ejemplo el Tríbulus con la protodioscina -precursora de la DHEA-, el Ñame salvaje con la diosgenina -precursora de la progesterona- o el Dong quai con los fitoesteroles -precursores de la androstenediona.
-Plantas que aportan sustancias que optimizan directamente la función de un órgano que, aunque obviamente lo tienen que hacer por la vía bioquímica, no significa que estén incidiendo sobre la Inteligencia neuroendocrina. Por ejemplo, el jengibre en casos de acidez, el espino en problemas del corazón o el cardo en dolencias hepáticas.
-Plantas que cambian directamente la bioquímica general del organismo para luego incidir sobre el órgano como por ejemplo el Harpagofito, el Saw palmetto y pygeum o el Chitomax que cambia el Ph del jugo gástrico.
-Plantas que actúan directamente sobre un órgano modificando su comportamiento por vía celular o bioquímica. Por ejemplo, la silimarina del Cardo Lechoso -que aumenta la proliferación de los hepatocitos- o el Dong quai -que inhibe las secreciones gástricas por vía de las células de la mucosa gástrica.

Adaptógenos específicos de la inteligencia bioquímica. -Plantas que estimulan el sistema hormonal como, por ejemplo, las que estimulan, inhiben o modulan secreciones glandulares.
-Plantas que modulan el colesterol, el azúcar en la sangre, el equilibrio de fluidos, el Ph sanguíneo y los electrolitos como son los casos del Reishi, el Astrágalus y el Maitake.

Adaptógenos específicos de la inteligenica inmune. -Plantas que modulan la inmunidad celular y humoral como el Anamú.

Adaptógenos específicos de la inteligencia celular. -Plantas que modulan la actividad celular del organismo, es decir, la síntesis de proteínas, RNA, DNA o la apóptosis (suicidio celular) como por ejemplo el Eleutherococcus, la Leuzea carthamoides, el Panax ginseng, etc.

Fuente: "Medicina Sistémica. El Cáncer sí se cura" de José Olalde


 


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