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Cáncer: qué es y qué lo causa (XXX)
CÓMO TRATAR EL CÁNCER CON LA MEDICINA SISTÉMICA (II) |
La Medicina
Sistémica ha elaborado un protocolo propio para el tratamiento del cáncer
cuya eficacia está avalada por numerosos estudios científicos y cuya base principal
es la acción terapéutica de distintas combinaciones de adaptógenos siendo los
principales plantas que ya eran consideradas "superiores" por las culturas milenarias
orientales y que a lo largo de los milenios han demostrado un valor terapéutico
incontestable. De ahí que ofrezcamos a nuestros lectores en esta ocasión, dentro
de la saga que sobre esta enfermedad venimos desarrollando, las fórmulas utilizadas
en concreto para el tratamiento del cáncer. La
Medicina Sistémica -de la que ya hablamos en el pasado número 68- es una
nueva manera de afrontar la salud y la enfermedad que se caracteriza básicamente
por:
Una
visión integral del ser humano formulada a través de una filosofía superadora
de la visión mecanicista de órganos y funciones, base de la medicina convencional.
El uso de adaptógenos. Entre los que destacan casi un centenar de plantas
"superiores" conocidas desde la antigüedad por sus posibilidades terapéuticas.
Una práctica clínica realizada por médicos convencionales que han decidido apostar
por nuevas formas de tratamiento en la práctica totalidad de patologías conocidas,
cáncer incluido. Y hay que decir que los resultados obtenidos con este nuevo
enfoque -en centros oficialmente reconocidos- son realmente esperanzadores. "Hemos
obtenido con la Medicina Sistémica -afirma el doctor Meyer Magarici,
pediatra, oncólogo y director médico de los Centros de Medicina Sistémica- extraordinarios
éxitos terapéuticos en cáncer y condiciones crónicas tan diversas como artritis,
diabetes, hiperplasia prostática, degeneración de mácula retiniana, sinusitis
crónica, enfermedades tiroideas, hipertensión arterial, enfermedades autoinmunes
(lupus, esclerodermia, esclerosis múltiple y artritis reumatoide), menopausia,
disfunción sexual, infertilidad y psoriasis". Curiosamente el "padre"
de la Medicina Sistémica, el venezolano José Olalde, no es médico
sino alguien que ha tenido la suficiente inquietud intelectual como para aunar
su interés por la filosofía, la salud y la fitoterapia a sus conocimientos de
las leyes de la Física -en su calidad de ingeniero- postulando una nueva concepción
de la salud y la enfermedad que hunde sus raíces en los trabajos de Hans Selye
sobre el "estrés" así como en los trabajos de los doctores Nicholai Lazarev
e Israel Brekhman sobre el uso de plantas tradicionales de contrastada
eficacia. Selye había llegado a la conclusión de que todo organismo, ante
una situación estresante, da primero la señal de alarma, después elabora una estrategia
de resistencia y cuando la misma falla y el organismo agota sus defensas iniciales
aparece lo que conocemos como enfermedad o patología. Es decir, según Seyle lo
que el organismo hace es afrontar la causa del estrés -a la que denominó "estresor-"
y que puede ser un virus, una bacteria, una sustancia tóxica, una radiación negativa
y, en suma, cualquier otro factor que afecta negativamente al organismo y obliga
a éste a reaccionar para defenderse con los mecanismos a su alcance y que cada
caso requiere. Conjunto de cambios que obliga al cuerpo a adaptarse a la nueva
situación y al que Selye llamaría en 1936 "Síndrome General de Adaptación (GAS)".
Pues bien, mientras los científicos occidentales fueron reacios a aceptar la formulación
de Selye el concepto fue rápidamente aceptado por los científicos rusos.. probablemente
porque éste había estudiado con fisiólogos de esa nacionalidad de la talla de
Pavlov, Vedenski y Orbeli. Siendo uno de los primeros científicos
en abrazar sus ideas -como hemos adelantado- Nicholai Lazarev, pionero en los
entonces emergentes campos de la Toxicología y la Medicina Preventiva y que, al
centrar sus esfuerzos en buscar sustancias que pudieran mejorar la resistencia
general de los humanos a las toxinas decidió averiguar hasta qué punto las hierbas
que las antiguas tradiciones consideraban "superiores" eran útiles. Así que junto
un discípulo suyo, Israel Brekhman -considerado hoy el "padre de la medicina con
hierbas" en la Unión Soviética-, emprendió en 1948 el desafío de investigar la
utilidad y efectividad de ese grupo de plantas a las que Lazarev denominaría "adaptógenos".
Unos años después -en 1962- las tres primeras plantas que recibieron la consideración
de adaptógenos -Eleutherococcus senticosus maxim, Rhaponticum carthamoides
y Rhodiola rosea- pasarían a formar parte como tales de la Farmacopea de la
Unión Soviética. Una década después la información sobre sus notables propiedades
traspasaría la frontera y científicos de Alemania, Suecia, Japón y Estados Unidos
confirmarían su eficacia. Desde entonces las plantas consideradas como adaptógenos
han aumentado y hoy alcanzan casi el centenar. Faltaba sin embargo un
último elemento para completar lo que hoy se conoce como Medicina Sistémica:
la aplicación de las leyes de la termodinámica a la salud. Es decir, la consideración
de que el organismo humano es un sistema termodinámico abierto en el que existen
constantes intercambios con el medio ambiente y donde la entropía equivale a desorden
y enfermedad. En otras palabras, a la constatación de que cuanto más grave es
una enfermedad mayor entropía existe y, por tanto, menor es la energía disponible
por el sistema biológico. De lo que se deduce que cuanto más energía se pueda
aportar al mismo menor será su entropía y, consecuentemente, mejor será su salud.
Hay que explicar que Olalde basa su formulación en el concepto denominado
Systemics que se define como "el potencial de supervivencia de todo
sistema viviente desde el punto de vista de su Energía, Inteligencia y Organización".
O dicho de otra forma: el común denominador de todo sistema viviente es la cantidad
de Energía (E), Inteligencia (I) y Organización (O) de que dispone. Obviamente,
tal formulación se puede aplicar a muchos campos del conocimiento humano al igual
que a todos los sistemas vivientes del universo... siendo la Medicina pues sólo
uno de ellos. Lo que implica que un sistema biológico sólo puede existir si -y
sólo si- esos tres elementos están presentes. Con lo que puede concluirse que
Vida = E + I+ O.
Siendo
la Energía todo "combustible" capaz
de producir acción o movimiento.
Siendo la Organización cualquier conjunto
de elementos ordenados como una unidad funcional encaminada hacia las metas que
establece la inteligencia que lo rige. Y,
Siendo la Inteligencia Biológica- la
entidad reguladora que controla e integra las piezas de un sistema viviente en
una unidad funcional siendo su principal objetivo la supervivencia. Está pues
directamente vinculada a los aspectos mentales y emocionales del ser humano además
de ser la encargada de regular las funciones corporales. Cabe añadir que desde
el punto de vista estructural la Inteligencia Biológica está distribuida
por todo el organismo siendo su base el sistema nervioso central ubicado en el
cerebro y la médula espinal. Ahora bien desde un punto de vista funcional puede
decirse que el común denominador de la Inteligencia Biológica lo constituyen:
a) La Inteligencia
Inmune (que regula el sistema de defensas). b)
La Inteligencia Bioquímica (que regula el equilibrio químico, es decir,
hormonal, vitamínico, electrolítico, enzimático, neurotransmisor y afines). Y,
c) La Inteligencia
Genética o Celular (que coordina y regula la actividad de cada célula).
Puede decirse que estos aspectos constituyen los tres lados del triángulo de la
Inteligencia Biológica y que, por tanto, al aumentar o disminuir cualquiera
de ellos los demás crecen o disminuyen en la misma proporción. Y esto es importante
porque cuando se fortalece o debilita cualquiera de los lados se fortalecen o
debilitan los demás. Obviamente en un sistema vivo la Inteligencia Biológica
se configura como el elemento básico porque crea y utiliza la Energía
con el propósito de lograr la Organización. Y al mismo tiempo crea la Organización
con el propósito de producir Energía. Sin embargo, a pesar de su importancia
es dependiente de los otros dos aspectos porque si cualquiera de los elementos
desaparece los otros dos también lo hacen y llega la muerte. Dicho lo cual hay
que agregar que no es menos cierto que es siempre primordial actuar sobre la Inteligencia
Biológica y que los mejores resultados se obtienen cuando se actúan sobre
los tres "lados" del triángulo simultáneamente. LA
APARICIÓN DE LAS "ENFERMEDADES" ¿Y cómo aparece
lo que llamamos enfermedad? Pues para la Medicina Sistémica surge cuando
resulta notablemente afectado cualquiera de los tres aspectos que conforman el
llamado Triángulo de la Vida que hace posible la existencia de todo sistema
vivo: la Inteligencia Biológica, la Energía o la Organización.
Algo que sólo acaece cuando el ser humano es sometido a una agresión continuada
por algún "agente agresor"... entendiendo por tal "toda causa física, química,
biológica o emocional que atente contra la supervivencia óptima". Es decir,
desde el punto de vista físico hablamos de radiaciones, campos electromagnéticos,
electroshocks (los utilizados en Psiquiatría), etc. Desde el punto de vista químico
de sustancias tóxicas, hormonas sintéticas, colorantes, bencenos, fármacos de
síntesis (especialmente los esteroides y los antidepresivos), etc. Desde el punto
de vista biológico de virus, bacterias, hongos, parásitos o protozoos.
Y desde el punto de vista emocional de todo shock traumático que afecta profundamente
al espíritu (la muerte inesperada de un ser querido, la pérdida total del patrimonio,
la entrada en la cárcel...). Todos esos "agentes agresores" pueden terminar
afectando a la Inteligencia Biólogica, a la Energía o a la Organización
del sistema y generar un fallo del sistema inmune, del sistema celular o del sistema
bioquímico provocando la enfermedad y, en casos graves, la muerte. Hay que
decir también que los adaptógenos utilizados por la Medicina Sistémica
son de dos tipos: primarios y secundarios. Los primarios
son los que incrementan la energía del organismo al aumentar la síntesis de la
molécula ATP o Adenosina Trifosfato -se trata del "transportador" universal de
energía de nuestro cuerpo-, equilibran sus funciones metabólicas, incrementan
la resistencia inespecífica del organismo, optimizan el sistema neuroendocrino
y fortalecen el eje pituitario-suprarrenal. Los secundarios, por su parte,
ayudan a la homeostasis sin incidir en la energía y actúan sobre órganos específicos.
LAS LAS ENFERMEDADES "INCURABLES"
En suma, para la Medicina Sistémica cuando el potencial
de uno de los lados del Triángulo de la Vida mengua termina incidiendo
en los otros dos y ello origina inevitablemente caos en el sistema orgánico provocando
lo que se conoce como estado patológico o enfermedad. Sólo que basta actuar sobre
cualquiera de los lados para recuperar la salud. Ahora bien, hay ocasiones en
que ese caos que da lugar a "enfermedades comunes" puede degenerar en una enfermedad
"incurable". Es el caso de los tumores benignos, la gastritis crónica, la infección
por VIH, la colitis ulcerosa, los pólipos rectales, la hepatitis B, los tumores
de hipófisis, la pancreatitis crónica, el agrandamiento de la próstata, la mononucleosis,
los citomegalovirus, los fallos endocrinos (feocromocitoma), la hiperplasia endometrial,
el gastrinoma, la enfermedad de Crohn, los tumores musculares, los tumores malignos
(premetastásicos) y el virus del papiloma humano. Enfermedades que además degeneran
en cáncer cuando se ven agravadas. Algo que ocurre sobre todo cuanto mayor es
la caída de la Inteligencia Biológica. De hecho, podría decirse que
si la Inteligencia Biológica se debilita sin llegar a colapsar se manifiesta
la enfermedad "incurable" sin que se presente el cáncer. Pero si ésta colapsa
hasta el punto de que el desorden del sistema se hace crítico entonces la enfermedad
"incurable" sí desemboca en cáncer. Ello depende de la intensidad y cronicidad
de los impactos agresores. Luego lo veremos con más detalle. ¿Y
QUÉ ES EL CÁNCER? El cáncer, para la Medicina
Sistémica, es un estado de independencia celular que surge por colapso de
la Inteligencia Biológica. La clave para entenderlo, como José Olalde explica
en sus libros, radica "en ver a la célula como una entidad inteligente, que
se organiza, que sabe utilizar y crear energía, que tiene vida propia y que al
sentirse amenazada se rebela en reacción a los agentes agresores como intento
último de supervivencia". En otras palabras, la célula tiene una "inteligencia"
propia que sigue los alineamientos de la inteligencia general del sistema orgánico
cuando existe equilibrio pero que sin embargo, como entidad viviente, en cuanto
ve peligrar su existencia utiliza esa inteligencia invirtiendo su energía y organizándose
para afrontar lo que amenaza su supervivencia. Es decir, la rebelión es la respuesta
defensiva de la célula en reacción al caos que tiene lugar cuando la Inteligencia
Biológica se colapsa y, por ende, fracasa en su misión protectora del sistema
celular. Por eso algunas células se vuelven rebeldes, reaccionan contra ella e,
incluso, se disfrazan para no ser reconocidas como células rebeldes por el sistema
inmune del cuerpo. Resumiendo, las células cancerosas aparecen:
Cuando
el sistema inmune deja de proteger al sistema celular.
Cuando el sistema bioquímico falla (no se olvide que su misión es aportar
las vías de comunicación y los suministros indispensables para la supervivencia
de las células).
Cuando el sistema celular es agredido (es el estado de indefensión de la
célula lo que precipita su reacción de rebeldía o cáncer). "Es importante
entender -explica Olalde- que cuando un cuerpo está sano las células se
reproducen en la cantidad necesaria para reemplazar a las células dañadas o muertas.
Incluso cuando un organismo está herido las células que circundan la lesión se
reproducen inteligentemente para reemplazar a las dañadas. Sólo que esas células
'saben' que deben dejar de multiplicarse una vez la zona afectada ha sido reparada.
Es decir, en un cuerpo sano las células se reproducen siguiendo el patrón establecido
por la Inteligencia Biológica del cuerpo. Pero, ¿qué ocurre cuando ésta no está
en condiciones de controlar el organismo? Pues que algunas células se anarquizan,
comienzan a multiplicarse descontroladamente y terminan formando lo que denominamos
tumor. Células que a menudo se diseminan por otras zonas del cuerpo, se multiplican
y dan lugar a lo que conocemos como metástasis. El resultado son tumores esparcidos
por todo el organismo que al ir creciendo presionan las estructuras del cuerpo
provocando dolor y disfunción sistémica con la 'inevitable' muerte".
CÓMO AFRONTAR EL CÁNCER
La propuesta de la Medicina Sistémica ante el cáncer consiste pues en potenciar
la Inteligencia Biológica, la Energía y la Organización.
Y para ello utiliza diversos métodos si bien el principal es la ingesta de una
combinación de varias plantas adaptogénicas en función del lado del triángulo
de la salud que se deba reforzar pero partiendo de la base de que es prioritario
restablecer la Inteligencia Biológica. Es decir, se usan los adaptógenos
más adecuados... pero no sólo éstos. "La inducción, reprogramación u optimización
de la Inteligencia Biológica (celular) reguladora -nos diría Olalde- es
esencial en el tratamiento de cualquier enfermedad. Unas veces se puede realizar
con plantas pero otras puede efectuarse directamente mediante señales electrónicas
estimuladoras. En este punto es importante clarificar que el universo biológico
es dual, es decir, es biofísico pero también bioquímico. Y, por tanto, es un gran
error intentar utilizar sólo estímulos electromagnéticos si el sustrato patológico
es más bioquímico (organizacional) como por ejemplo es el caso de una mujer menopáusica.
Ésta requiere del sustrato hormonal (bioquímico) con el objeto de equilibrarse.
En estos casos los impulsos electromagnéticos de forma aislada no son efectivos.
Es decir, no podemos sustituir hormonas endógenas por frecuencias electromagnéticas.
Pero igualmente equivocado es no aportar componentes electromagnéticos reguladores
de la Inteligencia Biológica cuando es el eje fundamental que falla como ocurre
con los problemas autoinmunes, las alergias, el asma, etc., en los que la modulación
de la respuesta de la Inteligencia Celular es vital. En tales casos funciona muy
bien la Moraterapia, por ejemplo, junto a ciertas plantas superiores adaptogénicas
como la Ganoderma Lucidum, con propiedades electromagnéticas que poseen la capacidad
de atenuar el sistema inmune" CUÁNDO ES
POSIBLE CURAR EL CÁNCER Para la Medicina Sistémica
el cáncer sólo es posible superarlo cuando el daño orgánico es reparable y
el organismo no ha pasado el umbral de no retorno. Y éste se caracteriza por una
metástasis generalizada. En suma, es imposible superar un cáncer:
Cuando
el daño orgánico es irreparable.
Cuando el colapso energético es inmanejable.
Cuando la Inteligencia Biológica no se logra reactivar.
Cuando no se consigue neutralizar o eliminar al agente agresor.
Cuando no se consigue aplacar o erradicar la rebelión celular.
TIPOS
DE ADAPTÓGENOS
Como en su momento explicamos, "un adaptógeno -según
la Medicina Sistémica- es toda sustancia externa a un organismo -generalmente
plantas pero no sólo ellas- que incrementa, paralelamente o por separado, la Inteligencia
Biológica, la Energía y la Organización de un sistema viviente aumentando así
su potencial de supervivencia sin causar efectos secundarios". En ese
sentido puede hablarse pues de: A)
Adaptógenos energizantes. Se trata
de plantas que estimulan el ciclo energético celular -conocido como Ciclo de
Krebs- promoviendo la síntesis de moléculas (ATP), a diferencia de otros principios
activos simpatomiméticos como la cafeína, las xantinas, etc. B)
Adaptógenos organizacionales. Es decir,
Plantas
que aportan principios endógenos: vitaminas, minerales, hormonas vegetales, enzimas
y otras sustancias utilizadas directamente por el cuerpo o por el órgano específico.
Plantas
que aportan sustratos para la fabricación de otras sustancias esenciales para
el metabolismo bioquímico como el Tríbulus (contiene protodioscina precursora
de la DHEA), el Ñame salvaje (contiene diosgenina, precursora de la progesterona)
o el Dong Quai (contiene fitoesteroles, precursores de la androstenediona).
Plantas
que aportan sustancias que optimizan directamente la función de un órgano, Aunque
obviamente lo tienen que hacer por vía bioquímica ello no significa que no incidan
además sobre la Inteligencia Neuroendocrina. Sirvan como ejemplos el jengibre
(para la acidez), el espino (para el corazón) o el cardo mariano o lechoso
(para el hígado).
Plantas
que cambian directamente la bioquímica general del organismo para luego incidir
sobre el órgano como son los casos del Harpagofito, el Saw palmetto,
el Pygeum y el Chitomax.
Plantas
que actúan directamente sobre un órgano modificando su comportamiento, bien por
vía celular, bien por vía bioquímica. Es el caso de la silimarina del cardo
mariano o lechoso (que aumenta la proliferación de hepatocitos) o del Dong
Quai (que inhibe las secreciones gástricas por vía de las células de la mucosa
gástrica). C)
Adaptógenos que actúan sobre la Inteligencia Biológica.
De forma más específica, unas... ...actúan sobre la Inteligencia
Bioquímica. Son las plantas que estimulan el sistema hormonal -por ejemplo
las que estimulan, inhiben o modulan secreciones glandulares- y las que modulan
el colesterol, el azúcar en la sangre, el equilibrio de fluidos, el Ph sanguíneo
y los electrolitos -como el Reishi, el Astrágalus membranaceus o
el Maitake. ... actúan sobre la Inteligencia Inmune. Hablamos
de las plantas que modulan la inmunidad celular y humoral; por ejemplo, el Anamú.
...actúan sobre la Inteligencia Celular. Es el caso de las plantas que
modulan la actividad celular del organismo, es decir, la síntesis de proteínas,
RNA, DNA o incluso la apóptosis como por ejemplo el Ginseng siberiano (Eleutherococcus
senticosis maxim), la Leuzea carthamoides o el Ginseng Coreano Blanco
(Panax Ginseng Blanco). EFICACIA DEMOSTRADA
Hay que decir también que la eficacia en cáncer de los adaptógenos
procedentes de plantas ha sido demostrada en numerosos estudios. En pacientes
con carcinoma prostático, por ejemplo, lo puso ya de manifiesto el doctor Luis
Guerrero Pulido -Jefe del Servicio de Urología del Hospital Dr. Raul Leoni
de San Félix (Guaiparo)- tras emplearlos con 30 pacientes. En su opinión el
resultado no deja lugar a dudas: "Los perfiles, riesgo-beneficio y costo-beneficio
de los adaptógenos -se asevera en el estudio que dirigió- son superiores
a los fármacos antineoplásicos y antiretrovirales. Su administración durante un
período prolongado es segura, mejora los niveles de energía del paciente, aceleran
la recuperación de la médula ósea afectada, protegen y recuperan las funciones
hepáticas, disminuyen los efectos secundarios de las terapias anticancerosas y,
al mismo tiempo, incrementan la sensación de bienestar (…) Una de las causas frecuentes
de muerte en el paciente con cáncer son las metástasis. Pues bien, las combinaciones
de adaptógenos ofrecen esperanza a estos pacientes. Sus principios activos contribuyen
a mantener la homeostasis y son potentes inmunoestimulantes que no producen fenómenos
autoinmunes. Son seguros, clínicamente comprobados. Por ello resultan imprescindibles
para cualquier paciente con cáncer o enfermedades caracterizadas por la depresión
inmune". Rotundas aseveraciones que avalan los resultados obtenidos en sólo
tres meses de tratamiento y según los cuales: 1)
El antígeno prostático disminuyó en el 100% de los pacientes. 2)
El 63 % experimentó mejoría en los dolores óseos por metástasis. 3)
El 76,6 % experimentó mejoría en la sintomatología urinaria. 4)
El 93,3% experimentó mejoría en su calidad de vida. Y todo ello sin efectos
secundarios. El caso es que la experiencia acumulada en el tratamiento de numerosas
enfermedades llevaría a José Olalde a escribir un nuevo libro de evidente utilidad
práctica cuyo título lo dice todo: "Teoría Unificada de Systemics y más de
500 Fórmulas Terapéuticas". Fórmulas entre las que se hallan las referidas
al tratamiento del cáncer y que queremos recoger en este texto si bien a título
puramente informativo haciéndonos eco de la advertencia que realiza el mismo en
su obra "El objetivo e intención del autor no es la de diagnosticar y mucho
menos prescribir sino más bien ofrecer información al lector acerca de la salud
que le permita colaborar y comprender mejor a su médico en su mutua cooperación
en pos de la salud. Si alguien decide utilizar esta información sin la aprobación
de su médico estará auto-prescribiéndose; por el ejercicio de ese derecho ni el
editor ni el autor asumen responsabilidad alguna". Dicho lo cual centrémonos
en los tratamientos concretos con "plantas superiores" o adaptógenos que
la Medicina Sistémica utiliza básicamente en casos de cáncer.
EL TRATAMIENTO DEL CÁNCER EN LA MEDICINA SISTÉMICA
Como ya hemos explicado para la Medicina Sistémica la
principal causa del cáncer es el colapso de la Inteligencia Biológica lo
que conlleva la consiguiente bajada del nivel de energía y la desorganización
del sistema biológico. Lo que no impide que aconseje actuar simultáneamente sobre
los tres lados del Triángulo de la Vida. Esta es su propuesta para cualquier
tipo de cáncer: A) La ingesta combinada
de los siguientes plantas:
Para
recuperar la Inteligencia Biológica: Reishi, Maitake, Rhodiola
rosea, Equinácea, Vitex agnus castus, Astrágalus membranaceus y Uña de
gato (Uncaria tormentosa).
Para recuperar la Energía: Ginseng siberiano (Eleutherococcus
senticosis maxim), Ginseng Coreano Blanco (Panax Ginseng. Blanco), Schizandra
chinensis y Shilajit. Y,
Para recuperar la Organización: Sutherlandia frutensces, Cartílago
de tiburón, Suma, Maitake, Tabebuia avellanedae -planta con elevado contenido
de lapachol, sustancia de potentes propiedades anticancerígenas-, Andrographis
paniculata -cuyos andrografólidos son potentes inmunomoduladores, antialérgicos
y antiasmáticos-, Noni (Morinda citrifolia), Ginseng americano (Panax
quinquefolius) -planta adaptogénica moduladora con fuertes propiedades para
reducir el cáncer de mama y estimular la inteligencia neuroendocrina-, Centella
asiática, Anamú, Opuntia Ficus Indica y Adaptobiotic (Hydrastis canadensis).
B) La estimulación electromagnética (Adaptopatix).
Se trata de irradiar el organismo con frecuencias electromagnéticas que, en función
de las necesidades del paciente, pueden tener distintas características. Irradiaciones
que... ...pueden reproducir la frecuencia electrónica de la enfermedad la
cual es medida e invertida 180 grados y luego retroalimentada al organismo con
el objeto de neutralizar la anomalía. ...pueden reproducir la frecuencia electrónica
de un medicamento natural, sintético u homeopático que equilibra al organismo
al inducir resonancia celular. ...pueden reproducir las frecuencias de colores,
olores y hasta incluso condiciones emocionales medidas e irradiadas al organismo
con el objeto de estimular las células por resonancia. ...pueden reproducir
las frecuencias invertidas y retroalimentadas de condiciones emocionales negativas
características de la depresión o pesar las cuales también se pueden anular.
...pueden ser frecuencias electrónicas capaces de provocar la estimulación de
emociones positivas. C) La ingesta de NHD.
Se trata de una combinación muy potente de vitaminas, minerales, aminoácidos y
trazas minerales que conforman el sustrato bioquímico fundamental, es decir, los
100 elementos indispensables que sirven de materia prima celular para hacer posible
la cascada de reacciones fisiológicas indispensables para la vida. Es muy importante
para fortalecer los mecanismos de defensas del cuerpo. D)
La ingesta diaria de calcio. Está constatado que la Inteligencia
Celular se puede rehabilitar en muchos casos con calcio. De ahí que se trate
de un mineral fundamental en el tratamiento de toda enfermedad degenerativa.
Cabe agregar dos cosas: 1) Cuando hay metástasis con dolor
es conveniente consumir Artritina. 2) El cartílago de tiburón se debe utilizar
en dosis no inferiores a 15 gramos diarios si se desea inducir un efecto antiangiogénesico
y 2 gramos diarios si se toma sólo como inmunoestimulante. CÓMO
REDUCIR LOS EFECTOS YATROGÉNICOS DE LA QUIMIOTERAPIA Y LA RADIOTERAPIA
En esta revista somos contrarios al uso de la Quimioterapia
y la Radioterapia en el tratamiento del cáncer. Lo que no obsta para que recojamos
las propuestas que hace la Medicina Sistémica para paliar los brutales
efectos que provocan ambos métodos en quienes deciden someterse a ella.
Fórmula para reducir los efectos de la Radioterapia:
Para
recuperar la Inteligencia Biológica: Ginseng Coreano Blanco (Panax
Ginseng Blanco).
Para recuperar la Organización: Ginseng siberiano (Eleutherococcus
senticosis maxim) y Uña de gato (Uncaria tormentosa). Fórmula
para reducir los efectos de la Quimioterapia Según los profesionales
de la Medicina Sistémica algunas plantas superiores o adaptógenos contrarrestan
en un 95% los efectos secundarios de la Quimioterapia si se toman a la vez que
ésta se aplica: alopecia, náusea, leucopenia, depresión, hepatopatías, etc. De
ahí que si uno se somete a ella debería reforzar su organismo con los siguientes
adaptógenos:
Plantas neuroprotectoras: Rhodiola Rosea y Ginseng siberiano (Eleutherococcus
senticosis maxim).
Plantas protectoras del hígado y el riñón: Schisandra chinensis, Cardo Mariano
(Cardo Lechoso), Astrágalus, Andrographis paniculada y Ginseng Coreano Blanco
(Panax Ginseng Blanco).
Plantas inmunoestimulantes: Astrágalus, Andrographis paniculata, Maitake, Equinácea
y Reishi.
Plantas cardioprotectoras: Espino, Rhodiola Rosea y Leuzea carthamoides.
Un complejo de vitaminas, minerales y oligoelementos.
Resta añadir que en caso de insuficiencia renal se debe ingerir también Chitomax.
Cómo desintoxicar el organismo tras someterse a
Quimioterapia También cuando uno se ha sometido ya a tratamiento
de Quimioterapia la Medicina Sistémica ofrece soluciones. Sólo que en estos
casos lo que hay que hacer es desintoxicar de inmediato el organismo. Y para lograrlo
sugiere el siguiente protocolo:
Siga
una dieta muy elevada en frutas y vegetales verdes.
Consuma cada día ajo y cebolla.
Consuma ácidos grasos insaturados de forma abundante.
Tome 1 o 2 horas de sauna diariamente.
Asegúrese de tomar suficiente sal, potasio y minerales cada día.
Ingiera cápsulas de Zarzaparrilla y Equisetum.
Consuma a diario vitaminas antioxidantes (especialmente A, C y E).
Tome una cápsula diaria del complejo de vitaminas B.
Ingiera suficiente calcio y magnesio. QUÉ
HACER EN DETERMINADOS TIPOS DE CÁNCER A la fórmula
genérica propuesta para el tratamiento de todo tipo de cáncer -ya comentada- la
Medicina Sistémica añade otras posibilidades cuando éste afecta a algún
órgano concreto. Son éstas:
En
caso de cáncer de colon: tome una penca de gel de Sábila diariamente
sin el componente aloínico.
En
caso de cáncer de próstata: Tomar S. Palmetto, Pygeum y Cardo mariano
haciendo hincapié sobre todo en la ingesta de Maitake, Reishi, Rhodiola y Ginseng
Coreano Blanco (Panax Ginseng Blanco).
En
caso de cáncer de útero: haga hincapié en el consumo de Vitex.
En
caso de cáncer de piel (melanoma): haga hincapié en Suma, Maitake y Ginseng
Coreano Blanco (Panax Ginseng Blanco). Y dése tópicamente gel de Sábila
sin aloína.
En
caso de cáncer de hígado: haga hincapié en Maitake, Resihi, Schizandra,
Ginseng siberiano (Eleutherococcus senticosis maxim), Astrágalus membranaceus
y Kang Jang.
En
caso de cáncer de mama y endometrio:
| a) | Hacer
énfasis en Reishi, Maítake, Vitex, Suma,Ginseg americano (Panax quinquefolius),
Ñame y Anamú. |
| b)
| Agregar
Opuntia indica |
| c)
| Disminuir
el consumo de carnes y lácteos que puedan estar impregnados con hormonas sintéticas. |
| d)
| Consumir
muchos vegetales, frutas, fibras, ajo y cebolla pero asegurándose que estén libres
de pesticidas pues éstos son absorbidos por los receptores celulares estrogénicos. |
| e)
| Consumir
elevadas cantidades de calcio y magnesio. |
En
caso de leucemia: hacer énfasis en la Uña de Gato (Uncaria tormentosa),
Schuterlandia, Suma, Ginseng siberiano (Eleutherococcus senticosis maxim) y
Astrágalus membranaceus. Terminamos señalando que cuando se trata
de un adenoma hipofisiario la propuesta es ésta:
Para
recuperar la Inteligencia Biológica: Vitex, Rhodiola, Maitake
y Centella Asiática.
Para
recuperar la Energía: Ginseg americano (Panax quinquefolius)
y Suma.
Para recuperar la Organización: Harpagofito y Cartílago de tiburón.
EFICACIA CONSTATADA
Sólo queda añadir que la razón de que en la Medicina Sistémica se utilicen
fórmulas compuestas por diversas plantas se debe a que el efecto terapéutico positivo
que provoca esa sinergia es muy superior al que se consigue tomando cada una de
ellas por separado. Así lo demuestra la experiencia de culturas como la china
o la hindú en las que -desde hace más de cinco mil años- se proponen combinaciones
de hasta 50 plantas diferentes para diversas patologías. Es importante saber
también que los pacientes deberían ingerir las plantas en ayunas a fin de amplificar
su impacto terapéutico... salvo si se tiene el estómago débil como consecuencia
de la enfermedad. En cuanto a la dosificación que recomiendan los médicos a sus
pacientes José Olalde nos manifestó: "Cuando se utilizan fórmulas de plantas
pulverizadas (no extractos) en cáncer, por su gravedad y por la alta entropía
(caos) que ésta le comunica al organismo, la regla es de un promedio diario de
3 gramos de cada planta. Por ejemplo, si se trata de 26 plantas -como es el caso
nuestra actual formulación contra el cáncer- la persona debe realizar una ingesta
total de 3 gramos de cada planta diariamente para un total de 78 gramos al día".
Conviene por otra parte aclarar que hay adaptógenos que pueden actuar sobre cualquiera
de los 3 lados del triángulo. El Eleutherococcus, por ejemplo, puede actuar
como hormonal e inmuno-estimulante -es decir, actuando sobre la Inteligencia
Biológica-, como energético -y, por tanto, actuando sobre la Energía-
y como precursor hormonal -es decir, actuando sobre la Organización.
El uso de plantas precisa pues, como puede apreciarse, conocimientos precisos
que no están al alcance de todo el mundo. No es lo mismo, por ejemplo, consumir
plantas inocuas pulverizadas que extractos de las mismas en agua o en alcohol
ya que éstas normalmente sólo transmiten una parte de los principios activos lo
que disminuye o altera su potencial terapéutico. Ejemplo de esto son los distintos
extractos de Ginseng, la mayoría de los cuales pierden en el proceso de
extracción algunos de los principios activos. Según nos explicaría José Olalde,
en términos farmacológicos el Ginseng posee principalmente dos familias
de principios activos: los ginsenósidos Rb y los Rg. Los primeros poseen propiedades
sedantes en tanto que los segundos tienen cualidades estimulantes. Pues bien,
el organismo utiliza ambas familias de principios activos para lograr el efecto
adaptogénico de equilibrio o balance pero cuando se le suministra un extracto
parcial de ginseng únicamente a base de ginsenósidos Rg éste actúa como un estimulante
-similar a la cafeína- y deja de ser adaptógeno; es decir, pierde parcialmente
las propiedades que posee de equilibrar el organismo en la dirección deseada actuando
sobre cualquiera de los lados del triángulo de la salud. Además es posible que
en el proceso haya adquirido los efectos secundarios de un medicamento. Por esa
razón la Medicina Sistémica prefiere trabajar con plantas pulverizadas
que no hayan sufrido proceso de extracción... salvo que se garantice que se trata
de extractos totales. Cabe agregar que las plantas, al igual que otros productos
capaces de afectar nuestra salud, deben utilizarse con prudencia. Por eso todo
lo recogido en este artículo debe ser analizado por el lector como simple material
informativo que compartir con profesionales de la salud conocedores de la sinergia
de las plantas. En cuanto a la eficacia de los adaptógenos en cáncer los estudios
clínicos se van acumulando. De hecho, en el
I Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en
Cáncer que tendrá lugar en Madrid los días 14 y 15 de mayo del presente
año los asistentes podrán conocer los resultados de nuevos estudios sobre su eficacia
en cáncer en general, cáncer de mama y cáncer de próstata -incluidos enfermos
en fase terminal- así como su eficacia a la hora de disminuir los efectos negativos
de la Quimioterapia y la Radioterapia. Conclusiones que hasta el momento coinciden
en líneas generales con lo ya que afirmara en la revista hace dos números el doctor
Luis Guerrero Pulido: "El uso de los protocolos de la Medicina Sistémica contribuye
a reducir síntomas, tumoración y metástasis, inhibe la invasividad y la aparición
de las metástasis y potencia los efectos benéficos de la Quimioterapia y la Radioterapia
al mismo tiempo que protege al organismo y disminuye los efectos secundarios".
Antonio
F. Muro
Cómo
actúan los adaptógenos en el tratamiento del cánce
Combaten
los agentes agresores "invisibles". Es decir, palian los efectos de las radiaciones
patógenas y poseen acción antiviral, antibacteriana, fungicida, antiparasitaria,
desintoxicante y antipatogénica.
Fortalecen la Inteligencia Inmune. a)
Incrementando la inmunidad humoral (es decir, aumentando los niveles de interferón,
interleukina, inmunoglobulinas, properdinas, etc). b)
Incrementando la inmunidad celular (es decir, el número de linfocitos, monolitos,
neutrófilos y granulocitos).
Fortalecen
la Inteligencia Celular. Lo hacen incrementando
la síntesis de proteínas selectivamente en las células sanas.
Debilitan la Inteligencia Celular de las células cancerosas. Lo que hacen
reprogramando a las células malignas para que se autodestruyan (apóptosis),
Fortalecen la Inteligencia Bioquímica de las células sanas.
Dando soporte al eje hipotalámico-hipofisiario-suprarrenal (es decir, proporcionando
soporte al eje neuroendocrino).
Debilitan la Inteligencia Bioquímica del tumor. Lo que se consigue gracias
a la acción citotóxica de algunos adaptógenos que provocan el envenenamiento de
las células cancerosas.
Fortalecen los órganos afectados por los tumores. Mediante adaptógenos
órgano-específicos que inhiben selectivamente el cáncer en los órganos afectados
al tiempo que los fortalecen.
Debilitan la Organización tumoral. Lo que se consigue porque la combinación
de adaptógenos: -Es antimutagénica. -Rompe
la transcripción del RNA de la célula tumoral. -Inhibe
la mitosis (replicación) por supresión de la síntesis de pirimidinas y ADN.
-Es antioxidante. -Es antiangiogenésica.
-Provocan la apóptosis de las células cancerosas.
Fortalecen el eje energético de las células buenas. Al
aumentar la síntesis y resíntesis de la moléculas de Energía (ATP) de las células
sanas.
Debilitan energéticamente las células tumorales. Al romper el ciclo energético
de la célula tumoral.
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